DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
CAPITULO 21
EPOV
Bella estaba en mi regazo. Nos besábamos sentados en un banco del parque frente a su edificio.
- Edward? Bella? – el grito nos sobresaltó.
Nos separamos con lentitud para encontrarnos con Tanya de pie frente a nosotros mirándonos con el rostro desencajado.
Nos pusimos de pie al instante y empujé a Bella detrás de mí preocupado por la posible reacción de Tanya.
- No lo puedo creer! – gritó – Eres una zorra! – se abalanzó contra nosotros y la sostuve por los brazos deteniéndola.
- Cálmate, Tanya! No hagas un escándalo – intenté apaciguarla
- Suéltame! – me gritó retorciéndose en mis brazos.
Cuando finalmente la solté, estampó su mano en mi mejilla furiosa.
- Y tú! Eres un maldito cabrón! – gritaba enfurecida – Eres un traidor, mentiroso. No puedo creer esto.
- Cálmate, Tanya – le pedía viendo por el rabillo del ojo a Bella temblando mientras se rodeaba a sí misma con sus brazos.
Necesitaba acercarme a ella, necesitaba abrazarla y reconfortarla pero no podía hacerlo. Debía calmar a Tanya.
- Sois unos cabrones, mal nacidos. – continuaba gritando Tanya – Es increíble. Por eso no podías decirme quién era la zorra a la que te estabas tirando. Y tú, ramera! – gritó dirigiéndose a Bella – Hipócrita! Te pregunté si sabías con quién me engañaba Edward y me dijiste no saber nada. Pero por supuesto que lo sabías, eras tú, zorra, la novia de su mejor amigo.
- Basta, Tanya, ya está bien.
Pude ver cómo varias personas se detenían cerca nuestro para observar la escena. Algunos transeúntes ralentizaban el paso para escuchar mejor.
En ese momento Alice y Jasper llegaron hasta nosotros.
- No puedo creerlo, Edward, te estás tirando a la novia de Jacob, tu mejor amigo, tu hermano. Qué te ha hecho esta furcia para que ni siquiera respetes tu amistad con Jacob?
- Basta ya, Tanya – grité furioso acercándome a ella
- Eres de lo peor! – se giró hacia Bella – Pero esto no se va a quedar así, zorra, furcia! Voy a arruinar tu vida como tú lo has hecho con la mía
Bella permanecía en silencio como en shock. Me acerqué a ella y acaricié su rostro mientras Tanya seguía gritando.
- Tranquila, princesa. Vete a casa, yo ahora subiré – le susurré y me giré hacia Alice – Alice, Jasper, por favor llevadla a casa, yo iré enseguida.
Bella se marchó con Alice y Jasper. Me giré hacia Tanya que me observaba furiosa.
- Cómo pudiste hacerme esto, Edward? – me dijo dejándose caer sobre el banco que antes habíamos ocupado Bella y yo – Yo te amaba tanto
- Lo siento, Tanya. De verdad que siento mucho haberte lastimado. Nunca fue mi intención hacerte daño. Sé que te costará creerme pero no pude evitarlo.
- Por qué, Edward? – me miró dejando correr las lágrimas que desbordaban sus ojos – Por qué? Con Bella? No lo entiendo…- suspiró
- No lo sé, Tanya, ninguno de nosotros lo planeó, simplemente sucedió.
- Durante cuánto tiempo?
- Durante cuánto tiempo qué?
- Cuánto tiempo estuviste jugando conmigo?
- Nunca jugué contigo, Tanya, nunca te mentí.
- Creía que me amabas… - sollozó
- Lo siento, Tanya, pero nunca te lo dije. – susurré - Te he tenido mucho cariño siempre, lo sigo sintiendo, pero nunca fue amor. He estado enamorado de Bella desde que la conocí.
- Es la novia de Jacob! – discutió
- Lo sé. Esa ha sido siempre la razón por la que he intentado hacer mi vida sin ella, sin luchar por ella. Busqué enamorarme de ti, te juro que lo intenté, pero no funcionó.
- Y la muy zorra esperó que su novio se fuera de viaje para quitarme a mi novio – se quejó
- No fue así como sucedió, Tanya. Las cosas se nos fueron de las manos. Ninguno de los dos lo buscamos, pero sucedió, nos enamoramos.
- Dame una oportunidad, Edward – se giró hacia mí aferrándose a mi chaqueta – Por favor, dame una oportunidad, déjame intentarlo, Edward…
- Tanya… por favor… - intenté separarla de mí
- Ella no es para ti, Edward, quién te asegura que no te dejará cuando Jacob vuelva? Ella sólo te está utilizando porque está sola – Tanya no sabía que Jacob había anticipado su regreso y no creí que fuese conveniente decírselo.
- Sé que no es así, Tanya. Lo siento, de verdad
- Por favor, Edward – rogó entre sollozos y se aferró a mí
- Tanya…
- Sé que puedo lograr que te enamores de mí – susurró antes de abalanzarse sobre mis labios e intentar besarme.
Me alejé de ella tomando sus manos para soltar su agarre.
- No te hagas esto, Tanya, no te hagas más daño. Lo siento – me disculpé poniéndome de pie para marcharme luego de dejar un beso en su frente.
Bella estaba en la cocina bebiendo café con Alice cuando Jasper me abrió la puerta.
- Cómo está Bella? – le pregunté ansioso a Jasper
- Es extraño – me respondió – no ha dicho ni una sola palabra.
Entramos a la cocina y me acerqué a ella abrazándola por la espalda. No se movió de su sitio, sólo se dejó abrazar. Alice y Jasper se marcharon dejándonos solos.
- Cómo estás, cielo? – susurré en su oído
- Tanya tiene razón – contestó después de un momento – soy una zorra, una ramera y una hipócrita.
- Bella, por favor… - supliqué – sabes que eso no es así
- No, Edward, no lo sé – respondió molesta
- Pues si no lo sabes, entonces te lo digo yo – grité furioso alejándome de ella.
Bella se estremeció en su asiento y me observó temerosa. Nunca había perdido la paciencia, nunca le había gritado, pero estaba llegando a mi límite. No quería descargarme con ella pero necesitaba explotar de una vez por todas.
- Ya está bien, Bella. No puedo continuar así, lo siento pero no puedo seguir así. Estoy harto de que siempre te estés culpando por todo. Llevo meses intentando hacer que entiendas que tú y yo nos amamos, es eso y nada más. Ya basta, yo te amo y tú a mí, eso es lo único que ha sucedido. No tienes la culpa de que Tanya sufra porque la he dejado, – explicaba en un tono de voz al que ninguno estábamos acostumbrados – no es tu culpa que Jacob sufra porque ya no estás con él y desde luego no eres culpable de que Jacob te violara. Basta ya – bufé viendo como las lágrimas finalmente corrían por su rostro – ya no puedo estar todo el tiempo intentando que dejes la culpa a un lado. Estoy agotado. Cientos de veces me he preguntado si no tendrás razón y somos nosotros los culpables de todo. Tal vez es verdad que Jacob te violó por mi culpa…
- Tú no tienes la culpa de eso… - musitó
- Pues entonces tampoco la tienes tú, cariño – respondí bajando la voz – porque si tu error es amarme y no desear más a Jacob, ni desear estar con él, entonces también yo soy culpable de eso.
Se levantó y se lanzó a mis brazos sollozando.
- Lo siento, Edward, lo siento de verdad, perdóname – rogaba mientras la acariciaba – Te prometo que no volveré a pensar así. Tú tienes razón, no es nuestra culpa lo que sentimos, simplemente es así, eso es todo.
- Claro que sí, princesa, nos amamos y eso sólo puede ser algo hermoso, y de ello sólo pueden surgir cosas hermosas.
Asintió contra mi pecho
- Te amo, Edward – susurró – y eso sólo puede ser hermoso
- Bells, necesito que pasemos página, que dejemos todo y a todos atrás. Necesito que tú y yo nos ocupemos de nosotros nada más – pedí en un susurro – Te necesito Bells, a ti y a nosotros – me separé de ella para mirarla antes de besarla.
Se aferró a mi cuello respondiendo a mi beso con devoción. El beso fue volviéndose más demandante y más exigente. Bella se aferró a mí y enredó sus piernas en mi cintura.
Mi autocontrol desaparecía lentamente y me olvidé de la delicadeza que debía tener con Bella. Se restregaba contra mí y mi miembro se endurecía más cada vez.
- Vamos a la habitación – me pidió cuando se separó un momento en busca de aire y no pude más que obedecerla.
Cuando estuvimos en la habitación la dejé sobre la cama y me recosté sobre ella. Con desesperación le quité la camiseta y dirigí con agitación mi boca a sus pechos.
Bella gemía y jadeaba restregándose contra mí. Llevé mis manos a su espalda para desabrochar su sujetador y liberé sus pechos, acariciándolos y apretándolos entre mis manos sin dejar de besarla.
Bella levantó mi camiseta y me separé un instante para sacarla por mi cabeza. Sus manos recorrían mi torso excitándome más. Dirigió sus manos ansiosas a la cintura de mis pantalones y los desabrochó, colando sus manos bajo ellos.
Con avidez desabotoné sus pantalones y tiré de ellos quitándoselos junto a sus pequeñas braguitas. Bella empujó mis pantalones y me separé para quitármelos liberando mi dolorosa erección.
Me tumbé sobre ella besándola
- Prefieres estar sobre mí? – pregunté agitado dándole la oportunidad de sentir que era ella quien manejaba la situación
- No – jadeó – quiero que me hagas el amor ahora, Edward – rogó – te necesito dentro de mí…
- Por supuesto, princesa – sin dejar de besarla llevé mi mano a su entrepierna comprobando lo húmeda que estaba – Estás tan preparada para mí – susurré penetrándola con lentitud
Bella enredó sus piernas en mi cintura y me empujó para que profundizara la penetración. Entré completamente en ella con un jadeo y comencé un delicioso vaivén que nos estaba llevando a la locura.
Mi chica jadeaba y gemía elevándome en un espiral de placer.
- Edward… - gimió – voy a correrme…
- Hazlo mi amor… quiero seguirte…
Seguí embistiéndola hasta sentirla apretarse sobre mi miembro, sus gritos y jadeos me excitaron y me vertí dentro suyo cayendo sobre ella jadeante en busca de oxígeno.
Hola! Hoy actualizo mis dos historias como regalito de fin de año.
No prometo adelantos ya que este fin de semana no tendré tiempo de acercarme al ordenador, pero espero publicar en los primeros días del 2011.
Besitos para todos y que tengáis un fin de año genial y un próximo comienzo muchísimo mejor.
Nos seguimos leyendo!
