Capítulo 21) Las locas aventuras de Lyanna y Gendry.
Nota: Este capítulo se desarrolla en el pasado de la historia normal.
No es una época que me agrade al 100% recordar, pero sin duda alguna aprendí tanto de la locura.
Todo comenzó después de esa frustrante y agotadora temporada de exámenes, algo así poco más de un año, tal vez más.
-Es difícil amar y odiar a alguien al mismo tiempo- Dijo Bronn viendo el resultado del examen de Lady Crane, el cual obviamente había reprobado.
-No puedes odiar a Lady Crane- Dijo Loras sonriendo.
-Lo dices tú, que tienes la mejor calificación de la clase- Dijo Bronn tristemente.
-Casi la mejor- Dijo Loras viéndome.
-Tranquilo hermano- Dijo Oberyn colocando un brazo sobre los hombros de Bronn -¿Sabes que te subiría el ánimo?-
-No- Afirmó Bronn tristemente.
-Una buena borrachera- Dijo Oberyn con una gran sonrisa.
-Tu si sabes cómo subirle el ánimo a un ebrio reprobado- Dijo Bronn con una sonrisa maliciosa.
-Después de todo, nos la merecemos- Dijo Oberyn viendo a los presentes, los cuales asentíamos con la cabeza.
-De acuerdo, ¿Dónde la haremos?- Preguntó Bronn –Ofrecería mi casa, pero desde lo de las cortinas, mi madre me prohíbe llevarlos a casa-
-Y con justa razón- Dije yo -¿Sabes lo vergonzoso que fue decirle "Aun respira señora" cuando te vio tirado en el jardín con la casa llena de humo?-
-Por eso te adora mi madre- Dijo Bronn –Pero eso no es importante, ¿En dónde?-
-Saben lo que mi padre opina- Dijo Jaime.
-Ni loca, lo haríamos en mi casa- Dijo Brienne –Además tengo visitas que llegan mañana a primera hora-
-El departamento es muy pequeño- Dijo Tormund zafándose.
-No necesitamos mucho espacio- Dijo Oberyn.
-Lo sé, pero mi madre no está de acuerdo con eso- Dijo Tormund.
-¿Lyanna que hay de tu casa o mejor la de tu tío?- Preguntó Bronn.
-En casa no se podrá lo saben y en la de Benjen menos, acaba de fumigar- Dije lamentándome.
-Podemos en mi casa- Dijo Loras.
-Gracias, pero vives extremadamente lejos, y conducir ebrio desde ahí a mi casa es una ruta mortal- Dijo Oberyn.
-Creo que conducir ebrio es mortal en toda situación- Dijo Brienne.
-No lo conoces- Dije riendo.
-Si no hay casa, podemos salir a algún lado- Decía Bronn cuando el milagro sucedió.
-Podemos en mi casa, mis padres no estarán- Dijo Renly sonriendo.
-Eres un santo- Dijo Bronn a punto del llanto.
-Bien lo tenemos, comencemos temprano y acabemos tarde- Dijo Oberyn festejando.
-¿Sera algo tranquilo cierto?- Dijo Renly preocupado.
-Algo tranquilo hermano- Dijo Oberyn sonriendo.
Al acabar las clases todo el mundo salió corriendo a sus respectivas casas, donde después de comer y "arreglarme" un poco, Brienne se ofreció para pasar por mí.
Hicimos una parada a un supermercado donde encontrando una promoción de 3 X1 y llevamos varias de esas. Con un carrito de supermercado lleno de cerveza y las miradas prejuiciosas del mundo regresamos al auto con grandes sonrisas gracias a las sandeces que yo decía a la cerveza.
Somos unas chicas fuertes, con tal de no hacer más de un viaje, cada una llevó 12 latas, desde el auto hasta la puerta de la casa de Renly.
-¿Quién?- Preguntó Oberyn al yo tocar el timbre.
-Soy yo- Grité desde fuera.
-¿Qué clase de respuesta es esa?- Dijo Oberyn aun desde dentro.
-Solo abre Martell, esto pesa- Dije gritando.
-¿Qué pesa?- Preguntó abriendo la puerta, pero al momento de ver las cervezas se arrodillo frente a nosotras –Es lo más lindo que alguien ha hecho por alguno de nosotros-
-Sí, si ahora ayuda a Brienne- Dije entrando a la casa-
Era la primera vez que iba a casa de Renly, era una muy linda y amplia casa, perfecta para la dichosa borrachera. Caminé hacia la cocina, donde había una gran barra donde dejé las latas.
-¿Cómo las enfriaremos?- Pregunté al ver que las que habían traído los chicos estaban también sobre la barra a temperatura ambiente -¿Los hielos dónde están?- Pregunté consternada -¿Y Coldman?-
-Lyanna es tiempo que te enteres- Dijo Jaime tocando mi hombro.
Salimos al jardín, donde reunidos los 8, vimos al piso tristemente.
-¿Qué le sucedió?- Pregunté tristemente.
-Dile hermano- Dijo Oberyn tristemente a Bronn.
-No creo ser tan fuerte para contarla otra vez- Dijo Bronn.
-Ni yo hermano- Dijo Oberyn.
-De acuerdo, yo lo haré- Dijo Tormund suspirando –Durante la última fiesta en casa de tu tío, llevábamos a Coldman al auto, todo iba bien, pero al llegar a la acera, tropezamos y Coldman cayó al piso, rodo unos cuantos metros- Dijo al borde de las lágrimas –Creímos que todo estaría bien, pero hoy al revisarlo, lo vimos-
-No puede ser- Dije cubriendo mi rostro.
Coldman, tiene una historia en nuestros corazones y siempre la tendrá. Coldman es un hielera portátil que ganamos un año antes, a decir verdad en nuestro primer Blackwater en un concurso de quien bebía más, le ganamos a los de Química gracias a nuestro barril sin fondo, alias Bronn, aunque por mucho más ganamos, ese Dream team no lo verán otra vez, en fin ese no es el punto. Desde aquel Blackwater, Coldman nos ha acompañado a todas nuestras borracheras, nuestro fiel compañero a la hora de mantener las cervezas frías y ahora se había ido, ahora tenía una grieta el tamaño del mar estrecho en el fondo.
-¿Y qué haremos ahora? ¿Las meteremos a la nevera?- Dije una vez que regresamos dentro.
-No caigamos en pánico- Dijo Bronn –Solo necesito papel, agua y hielos- Dijo quitándome a un lado para tomar control frente a la barra.
¿Quién lo diría? A Bronn si le funciona el cerebro, y usando un contenedor de ropa sucia improviso una hielera.
-Mojamos el papel, lo ponemos alrededor y adentro- Decía Bronn enseñándonos como hacerlo.
Todos estábamos en nuestra tarea de rodear las cervezas, cuando:
-¿Qué es todo esto?- Preguntó un chico de cabello negro como el carbón, bajando por la escalera sorprendido.
-Una pequeña reunión mi amigo- Dijo Bronn con una cerveza rodeada de papel en mano.
-Pequeña…- Dijo el chico viendo por todos lados -¿Los lores lo saben?- Preguntó a Renly.
-¿Mamá y Papá? Ni loco se los diría- Respondió Renly –No lo vayas a arruinar-
-¿Arruinar? ¿Estamos locos?- Dijo riendo –Terminamos exámenes, la casa está llena de alcohol, es la situación perfecta, haré algunas llamadas- Dijo girándose para regresar a las escaleras –Espero que tengan suficiente cerveza- Grito desde arriba.
-TODA LA QUE QUIERAS HERMANO- Dijo Bronn.
Con el paso de las horas, como lo predije el alcohol fue escaso, por suerte, con cada persona que llegaba, llegaba más y más cerveza, haciendo de esta reunión todo menos pequeño. De un momento a otro, el jardín de la casa estaba repleto de personas bailando, bebiendo y gritando, tanto era el tumulto que me fue más fácil entrar a la casa que ir por otra cerveza al otro lado del patio.
-¡Atrás!- Decía yo mientras intentaba cerrar la puerta corrediza de la cocina que daba al jardín.
Una vez en la cocina, solo encontré una cerveza a la mitad sobre la barra, estaba casi llena, completamente helada.
-¿Hola?- Pregunté en busca del dueño de dicho manjar -¿Hay alguien?- Dije en voz más baja –Bueno solo estamos tu y yo- Dije tomándola en mis manos y dando un buen trago.
-Hola- Dijo el hermano de Renly que llegaba de las escaleras.
Yo estaba de espaldas, simplemente reconocí la voz pero al momento me alteré, disimuladamente dejé la cerveza detrás de mí y trague lo que llevaba en mi boca.
-¿Estas bien?- Preguntó el chico de cabello negro.
-De maravilla, solo buscaba el baño- Dije con una sonrisa.
-¡Oh! Por el pasillo, segunda puerta a la derecha-
-Perfecto- Dije sin moverme de mi lugar, mientras el parecía estar buscando algo.
-¿Has visto una cerveza?- Preguntó extrañado.
-Ehh… Creo haber visto una…- Dije disimulando ya que la cerveza que buscaba estaba detrás de mí –Creo que es está- Dije tomándola detrás.
-Excelente- Dijo él tomándola –Un segundo, no recuerdo que tuviera marcas de pintura de labios- Dijo viendo la boquilla de la botella, que tenía un par de marcas de color rojo, justo la pintura que yo llevaba puesta.
-Lo siento, la vi y no creí que tuviera dueño- Dije apenada –Iré y te traeré una nueva-
-No te preocupes- Dijo él con una linda sonrisa –Pero creo que ahora que ambos bebimos de ella, es justo que la compartamos- Dijo dando un trago y ofreciéndome otro trago.
De inmediato el dio un brinco para subir a la barra y continuar bebiendo.
-Gracias- Dije dando mi respectivo trago.
-Y dime, ¿Con quién comparto mi cerveza?-Preguntó el después de un trago.
-Lyanna- Dije estirando mi mano para presentarme
-Gendry- Dijo el tomando mi mano.
No sé si fuera por el efecto de la cerveza, pero de inmediato en cuanto nuestras manos me comencé a sentir tan confortable, fue extraño. Continuamos hablando, mientras el nivel de la cerveza compartida bajaba, hasta casi llegar al final.
-¿Y qué se siente ser de ultimo año?-Pregunté después de que el me contará que estaba por terminar la misma carrera que yo.
-Es emocionante, pero a la vez difícil, el trabajar y estudiar te dejan agotado- Dijo él.
-Supongo que es difícil llevar esa rutina, pero ya llegará- Dije riendo.
-Algo- Dijo él bajando de la barra y quedando frente de mí –No debes preocuparte por eso ahora- Dijo viéndome fijamente a los ojos.
Él se acercó a mí, mientras yo estaba un poco desubicada, para ser honestos, me sentía un poco aterrada y supongo que él lo notó, ya que soltó una liguera risita.
-Me permites- Dijo apuntando detrás de mí aun con esa sonrisa de risa en su rostro.
-Claro- Dije haciéndome a un lado.
-Esto era lo que estaba buscando- Dijo tomando unos fósforos de una canastilla detrás de mí.
En ese momento sacó de uno de sus bolsillos una caja de cigarrillos y tomó uno en sus labios.
-¿Quieres?- Preguntó extendiéndome la cajetilla.
-Gracias, pero detesto el tabaco- Dije rechazándolo.
-En ese caso, esto puede esperar- Dijo apagando el fosforo que encendería su cigarrillo.
En ese momento, supongo que por los nervios, solté una risita, de la misma manera él, dejando ver esa linda sonrisa que tenía.
-¿Gendry lo encontraste?- Dijo un chico entrando por la puerta corrediza.
-Claro hermano- Dijo lanzándole los fósforos.
-Vamos hermano, el ambiente esta…- Dijo el chico levantando sus pulgares.
-De acuerdo ya voy- Dijo Gendry riendo y alejándose –Nos vemos Lyanna, si quieres hay más cerveza en la nevera- Dijo saliendo por la puerta corrediza.
Me sentía extraña, no era común eso de que alguien fuera así de amable conmigo, algunas veces, pero nunca me había sentido así, en fin, tomé una cerveza de la nevera, las cuales estaban completamente heladas y salí de la cocina.
Regrese al tumulto que en ese momento había disminuido, mientras tanto mis amigos bailaban al no ritmo de la canción, dando brincos de un lado a otro. Bebía mi cerveza viéndolos cuando Oberyn y Loras me hicieron una seña para entra a bailar con ellos, obviamente no ignoré su solicitud y bailé con los chicos.
Siempre ha sido un deleite bailar con mis amigos, no porque sean buenos bailarines si no por las ocurrencias que tienen, desde la ya clásica coreografía con Loras y Oberyn donde imitamos a los chicos del video musical, hasta dar vueltas con las piernas entrelazadas con Bronn mientras bebemos. El alcohol comenzó a corrompernos a cada uno con el paso de las canciones, diciendo que yo era la más decente, bueno sin incluir a Brienne que se había marchado unos minutos antes por lo de sus visitas, pero aun así la vista se me nublaba un poco. Tal vez fuera mi imaginación o algo parecido pero durante los bailes Gendry no me quitó la vista de encima.
Cuando llegó el final de la "reunión" todos mis amigos estaban más varados que un náufrago, ninguno se podía poner en pie. Conociendo la habilidad la volante de Oberyn, pensé que él podría llevarme a casa.
-Oberyn…- Dije frente de él cuando mágicamente habían logrado entrar a la sala de estar – ¿Puedes llevarme a casa?-
-Lo siento…pero… dudo poder… eso del auto- Dijo quedándose dormido al instante.
Todos los chicos estaban totalmente perdidos, era bastante tarde así que como yo lo veía, solo había dos opciones o pasar la noche en casa de Renly o salir y buscar un taxi.
Estúpidamente tomé mis pertenecías y me dirigía a la puerta cuando:
-¿A dónde vas?- Preguntó Gendry que llegaba a la sala de estar.
-A casa- Dije con una sonrisa.
-¿Vinieron por ti?- Preguntó extrañado.
-No precisamente- Dije riendo.
-¿Y cómo te irás?-
-Un taxi- Dije riendo.
-Ni loco- Dijo tomando una llaves de una mesa al lado de la puerta –Anda vamos, te llevo- Dijo abriendo la puerta.
-Pero…- Dije deteniéndolo al instante -¿Puedes conducir?-
-Si eso te preocupa, debo de decir que la cerveza que compartimos fue la única que bebí- Dijo sonriendo.
He de creer que era verdad, ya que no hacía nada que pareciera imprudente o peligroso, sino todo lo contrario era precavido y buen conductor. Yo indicaba por donde ir a casa, no era lejos.
-Por cierto, bailas muy bien- Dijo cuándo casi llegábamos.
-Te lo agradezco- Dije riendo –Me gusta bastante-
Entonces no era mi imaginación.
-¿Algún día me enseñaras?- Dijo él, con lo que yo supuse fue un tono bromista.
-Claro, aunque si bailas como tu hermano, no es necesario enseñarte- Dije riendo.
-Renly es muy buen bailarín, yo por otro lado…- Dijo haciendo un gesto de desagrado –Digamos que soy muy buen mecánico- Dijo haciéndome reír -¿Y tú qué tal? Sé que eres buena bailando, ¿Pero algo más?-
-No creo ser buena en muchas cosas, bailo y eso, pero no hay mucho que decir- Dije apenada.
-No digas eso- Dijo él cuando habíamos llegado a casa –Aunque simplemente sepas cortar el césped tu di, "Soy la mejor cortando el césped", no importa que tan sencilla sea tu labor, tu presúmela como si fueras la mejor del mundo, entonces ¿Algo más?- Dijo estando frente a frente, con mi corazón acelerado.
-Soy la mejor de la clase- Dije con una sonrisa.
-Sabía que no podía ser mi hermano- Dijo riendo, pero al hacer ese gesto, colocó una mano sobre mi pierna, haciéndome sonrojar.
-Si… Creo que debo bajar ya- Dije nerviosa.
-Si así lo deseas- Dijo él sonriendo –Pero antes, te diré algo en lo que fuiste la mejor…Eras la chica más hermosa de la fiesta- Dijo cerca de mi rostro, donde después de unos breves segundos, posó sus labios sobre los míos.
En primera instancia me asusté, pero después supongo que me deje llevar por el momento, aunque aún estaba nerviosa.
-Creo que me iré ya- Dije al separarnos, abrí la puerta del auto y salí.
Busqué en los bolsos de mi chamarra las llaves de casa, lamentándome de no haberlas perdido en la fiesta, cuando sentí una mano sobre mi hombro.
-¡Alto ahí!- Dije girándome y por un extraño instinto, dando un puñetazo, lamentablemente no noté que la persona que estaba detrás de mí era Gendry, que llevaba mis llaves en mano, pero ahora estaba en el suelo retorciéndose del dolor de mi puño en su estómago- Como lo siento- Dije tirándome al piso junto a el- ¿Estas bien?-
-¿Sabes otra cosa…?- Dijo con dificultad –También eres la mejor dando puñetazos- Dijo bromeando con una tos parecida a una risa.
-Bueno con tres hermanos debí aprender- Dije riendo pero a la vez preocupada.
-Es bueno saberlo- Dijo intentando levantarse.
-Permíteme ayudarte- Dije tomándolo de las manos -¿Estas bien?- Pregunté preocupada.
-Lo estaré- Dijo él tomando aire –Supongo que fue mi culpa, no debí asustarte de esta manera-
-Creo que la que se debe disculpar soy yo- Dije apenada – ¿Quieres entrar y recuperarte?- Sugerí.
-No, tu familia debe estar dormida, me iré a casa-
-¿Seguro?-
-Sí, estoy mejor- Dijo caminando al auto y abriendo la puerta –Nos vemos Lyanna-
-Lo siento una vez más- Dije al ver que subía y me dedicaba una linda sonrisa.
Los días pasaron, algunas veces yo me ponía a pensar en aquella extraña noche y en las cosas Gendry había dicho, pero vamos no es que hubiera muchas chicas en la fiesta esa noche, pero después aquel beso, no estaba acostumbrada a ese tipo de muestras de afecto, estaba realmente confundida así que recurrí a la única persona que creí podía ayudarme.
-¡¿SE BESARON?!- Gritó Brienne eufórica, aquel día en su casa después de contarle todo.
-Sí, y luego lo golpee-
-¿Tan mal estuvo?- Preguntó Brienne riendo.
-No fue por eso, me asustó por quererme entregar mis llaves- Dije riendo.
-Vaya forma de conquistar a alguien-
-No era esa mi intención-
-En todo caso, que caballeroso en llevarte a casa-
-Lo sé- Dije sonriendo –Fue muy amable conmigo ¿Y cómo se lo pague? Golpeándolo en el estómago-
-Tal vez se lo cobró con ese beso- Sugirió Brienne –En todo caso, debes agradecérselo la próxima vez que lo veas-
-¿Lo crees?- Pregunté extrañada.
-Claro, ¿Qué sucede Stark, no te enseñaron nada en casa?-
-Supongo que tienes razón, el problema es encontrarlo-
-¿Encontrar a alguien es un problema para ti?- Dijo riendo Brienne –No te preocupes, llegará a ti-
Por una parte esperaba que Brienne tuviera razón, pero otra parte estaba temerosa de ese encuentro.
Cierto día, unas semanas después, durante una clase de Lady Crane, estábamos reunidos en equipos de 8 y aunque nuestro equipo era el mejor, tampoco teníamos ni idea de cómo resolver el problema que se nos había presentado. Pasaron unos minutos y ninguna de nuestras opciones era una solución.
-Demonios, lo vimos en el libro, ¿Recuerdas?- Dije a Jaime que estaba a mi lado.
-Claro que recuerdo el libro, pero no su contenido, si pudiéramos ir a la biblioteca por el-
-Excelente idea Jaime- Dijo Lady Crane que estaba a nuestro lado –Viendo su desesperación, les concedo que un miembro de su equipo puede ir a la biblioteca y traer un libro que las ayude-
-¡YO VOY!- Dile levantándome antes de que Lady Crane terminará de decir su oración y comenzando a correr con dirección a la biblioteca.
Una vez ahí fui directamente a la sección de los libros de mecánica, busque el libro que necesitaba en su lugar, pero no estaba, desesperadamente busque en los alrededores, pero no había nada, así que fui al mostrador donde pregunté al encargado:
-Disculpe…- Dije dando un gran suspiro -¿Diseño de elementos de máquinas, lo tienen por aquí?-
-Lo tomó un chico hace unos minutos, debe estar en alguna de las mesas- Decía el chico con lentes detrás del mostrador –Mira, ahí está- Dijo apuntando a una mesa detrás de mí.
Suerte la mía, el actual poseedor del libro era…
-¡Gendry!- Dije llegando corriendo a la mesa.
-Hola Lyanna- Dijo sonriéndome -¿Cómo estás?-
-Bien- Dije de golpe –Ehh ¿Podrías prestármelo?- Dije apuntando al libro.
-Podría, pero… ¿Qué recibiré a cambio?- Dijo él cerrando el libro.
-Lo que quieras- Dije desesperada –Lo necesito en carácter de urgencia, te lo regresaré cuando la clase acabe-
-De acuerdo, puedes llevártelo- Dijo haciendo que yo sujetara el libro, pero el aún no lo soltaba –Con una condición-
-¿Cuál?- Dije histérica.
-Salgamos-
-Hecho- Dije jalando el libro.
-Viernes, ¿Al cine?-
-A donde quieras, ahora suéltalo- Dije dando un tirón aún más grande.
-Está bien- Dijo él riendo –Ahora todo tuyo- Dijo soltando el libro, haciéndome caer de la fuerza que yo había puesto -¡¿Estas Bien?!-
-Lo estoy- Dije levantándome con el libro en manos –Gracias- Dije corriendo fuera.
Regresé al salón y rápidamente pudimos resolver el problema de la manera correcta, al final de la clase, pedí a Brienne acompañarme a la biblioteca, para regresar el libro, salíamos del aula cuando:
-Gracias por regresarlo- Dijo Gendry que estaba fuera del salón esperando.
-¡Dioses! ¿Podrías no ser tan misterioso con tus apariciones?- Dije después del susto de muerte que me había llevado.
-Tienes razón, no quiero llevarme otro golpe- Dijo riendo dejando ver una muy linda sonrisa -¿Acabaste?- Preguntó apuntando al libro, haciéndome reaccionar.
-Sí, gracias- Dije entregándolo.
-No hay de que, aunque tenemos un trato, ¿No es así?-
-¿Lo tenemos?- Dije fingiendo demencia –No lo recuerdo-
-Yo sí, recuerdo que el trato por el libro era salir al cine… El viernes- Dijo sonriendo -¿Ya lo recordaste?-
-Vagamente- Dije fingiendo -¿Podrías aclarar mi mente?-
-Claro, Viernes en la plaza Dorne a las 6 te lo recordaré- Dijo Sonriendo –Nos vemos- Dijo alejándose.
-Pero…- Dije confundida, este juego no había salido como lo había planeado.
-Estaré muy triste si no apareces- Dijo girándose mientras se alejaba, sujetando su pecho.
Yo veía como le alejaba riendo por su gesto, mientras no notaba quien estaba a mi lado, pero al recordar con quien iba…
-No digas nada- Dije a Brienne –No te atrevas- Dije riendo.
-No lo puedo creer- Dijo eufórica –Tienes una cita-
-No es una cita, es…El pago por un libro prestado- Dije sonriendo -¿Qué no te enseñaron nada en casa?- Dije bromeando.
Fuera o no fuera el pago de algo, debía ir, así que llegado el viernes, fui a casa, me alisté, no comí ya que comería nachos o algo en el cine, mis hermanos no estaban en casa, así que el auto estaba disponible. Llegue a plaza Dorne con unos 15 minutos de antelación. Esperaba en un banco cercano al cine cuando:
-¿Diga?- Respondí mi teléfono.
-¿Ya estás en el cine?- Preguntó Brienne al otro lado de la línea.
-Sí, ¿por?-
-Te dije que era ella…- Se escuchó en voz baja.
-¿Con quién estas?- Dije levantándome para buscarla en los alrededores, pero los encontré, eran Brienne y Bronn del otro lado de la plaza en una tienda deportiva "pasando desapercibidos" Suerte de ellos que había un abismo entre nosotros, porque si no estarían muertos ahora –Quiero que se vayan- Dije seriamente.
-Cuando Brienne me lo contó no lo podía creer, nuestra niña tiene una cita- Dijo Bronn por el teléfono –Tenía que verlo con mis propios ojos-
-Bueno, ya lo viste, ahora ¡LARGO!-
-Oye la plaza es publica, yo puedo estar aquí el tiempo que quiera-
-Al diablo lo público, se van o los…- Decía yo cuando.
-Está bien me iré- Dijo Gendry llegando detrás de mí riendo.
-No, no era a ti- Dije girando, pero aun con la llamada en línea.
-¿Es él?-Preguntó Bronn al otro lado de la línea a lo que Brienne respondió –Lo es- Dijo entusiasmada.
-¿Entonces con quien hablas?- Preguntó Gendry.
-Muy bien Lyanna, ahora has todo lo que te digamos-
-Con un par de estúpidos- Dije colgando el teléfono -¿Vamos?- Dije sonriendo.
Desde el primer paso que dimos, noté como Gendry quería estar cada vez cerca de mí, intentaba rodearme con el brazo, por los hombros, cintura, del brazo, mientras yo a la defensiva me negaba disimuladamente. Decidimos ver una comedia, ¿Qué? El preguntó que quería ver y yo respondí. Como un buen trato yo pague las entradas y el la fuente de sodas, lo extraño es que en todo el proceso no deje de sentirme observada, así que constantemente observaba a mi alrededor.
La película era de lo más divertida, tanto así que mis carcajadas se notaban en toda la sala, pero como toda buena película, llegó la parte del drama. La sala en total silencio, atenta, cuando se escuchó un murmullo de esa inconfundible voz…Bronn.
-Observa esto, ahora la rodeará con el brazo- Se escuchó el murmullo que rápidamente identifique, pero era cierto porque dos segundos después, Gendry colocó su brazo alrededor de mí.
Giré un poco en busca de mis amigos, pensado que tal vez estaba alucinando, pero no, ahí estaban tres filas atrás con la vista sobre nosotros, con unos muy malos gestos, les dije que se fueran a lo que ellos simplemente levantaron los pulgares.
-Largo- Dije con murmullos.
-¿Dijiste algo?- Preguntó Gendry.
-Nada- Respondí sonriendo.
Una vez más giré para ver a mis amigos, pero los gestos de estos, esta vez insinuaban más. A lo cual yo respondí extrañada.
-Ven vámonos- Dije tomando a Gendry de la mano.
-¿A dónde vamos?- Preguntó el extrañado.
-Ehh… Ya lo verás- Dije mientras salíamos de la sala.
Intentado perder a mis amigos, lo cuáles sin duda alguna nos seguirían, ideé un plan.
-Siempre he querido entrar en otra sala, ¿Tu no?- Dije deteniéndome frente a una puerta de otra sala.
-No es algo que deseé, pero vamos- Dijo siguiéndome al interior.
Pero si la suerte sigue, ya que entramos en una sala que proyectaba una película de horror, no es que fuera mala, me refiero a que causaba terror, por lo menos a mí. Los primeros sustos los sobrelleve de maravilla unos cuantos brincos en mi asiento, después fueron más intensos ya que más de una vez me sobresalte. En una esas escenas donde el demonio aparece de la nada de frente me asusté tanto que mi mano fue a caer sobre la de Gendry, el cual la tomó dulcemente, giré para verlo pero se veía tan tranquilo, como si no tuviera temor. Lo peor/mejor llegó cuando una escena horripilante sucedió yo no pude ni ver, tanto así que cubrí mis ojos y me posé sobre su pecho, sin pensarlo. Soltando una ligera carcajada, simplemente pasó su mano sobre mi cabello.
-Casi termina- Dijo a mi oído.
-Si veo un segundo más, creo que sacaré todos los nachos afuera- Dije cubriendo mi rostro.
-Será mejor que salgamos- Dijo tomándome de la mano.
Una vez que salimos, el aún tenía mi mano sujeta.
-Era una buena película- Dijo una vez que salimos a la plaza.
-Lamento haber actuado de esta forma-Dije apenada.
-No te preocupes, lo apuntaré en la lista, no más películas de horror para la próxima- Dijo riendo
¿La próxima?
-Por favor-
-¿Qué más quieres hacer?- Preguntó sonriendo frente a mí.
Creí que con el cine terminaba todo, ¿Qué está sucediendo aquí?
-Arruiné la película, sería justo que tú escogieras- Respondí.
-No creo te agrade esta opción- Dijo él mirando hacia un arcade al lado derecho.
-¿Estas bromeando?- Dije con una gran sonrisa –Me encanta, vamos-
-Nunca creí que aceptarías- Dijo él comenzando a caminar.
-¿Qué te sucede? Estas viendo a la campeona de fiebre espacial 4 frente a ti- Dije cuando entrabamos.
-En todo caso, tú estás viendo al campeo supremo, prepárate para perder tu título-
-¿Te lo dices a ti mismo?- Sugerí.
Compramos un par de muchas fichas de juego, donde ciertamente, gané en dicho juego, luego en otro perdí, luego gané, perdí así sucesivamente, hasta que nos botaron del lugar porque no dejamos jugar a un niño he hizo berrinche.
-Me divertí mucho hoy Lyanna- Dijo él mientras caminábamos hacia el auto.
-Yo igual, sin considerar al estúpido niño- Dije riendo.
-Quisiera que nos viéramos otra vez Lyanna- Dijo una vez que llegamos a mi auto
-Nos veremos, sabes, estamos en la facultad- Dije riendo.
-No era a lo que me refería- Dijo con una pequeña sonrisa acercándose a mí –Solo tú y yo- Dijo acercándose tanto que me quedé entre el auto y él.
-¿Qué hay de tu trabajo y la escuela? Apenas tienes tiempo para respirar- Dije tratando de encontrar una salida, aunque no lo quería.
-Encontraré tiempo, tiempo para verte- Dijo acercándose a mi rostro. Estaba tan nerviosa que comencé a temblar, un poco, como un ligero escalofrió –No tienes de que temer, no te haré daño- Dijo antes de colocar sus labios sobre los míos, con un beso tan dulce que todo temor se fue en ese momento –El tiempo es de lo que menos debes preocuparte, solo prométeme que estarás ahí- Dijo con un murmullo a mi oído, a lo cual asentí con mi cabeza aun impactada.
Sin más que decir que un "Hasta pronto" se alejó hacia su auto, mientras yo veía, cuando una loca idea pasó por mi mente, sin pensarlo claramente, lo hice.
Él ya estaba lo suficientemente lejos como para hacerme correr y fue exactamente lo que hice.
-¡GENDRY!- Grité faltando pocos metros para llegar frente a él, a lo cual él giro justo para recibirme de mi salto en sus brazos y colocando mis pequeñas manos sobre sus mejillas uní nuestros labios en un exquisito y atrevido beso. Extrañado el me miraba, pero a su vez pintaba una ligera sonrisa.
-¿Qué fue eso?...- Preguntaba cuando colocando mi dedo índice sobre sus labios lo hice callar.
-Ahí estaré- Dije sonriendo, antes de alejarme dando brincos a mi auto.
Y esa, damas y caballeros, fue la acción que desencadenó, todas y cada una de las locuras que prosiguieron los siguientes días, semanas y meses, son tantas que haría falta una vida para contarlas a detalles. Obviamente tengo mis favoritas o las más significativas, todas llenas de fabulosos y emblemáticos momentos… ¿Por dónde comenzar? Lo tengo, aquel día en el parque de diversiones.
Las emociones fuertes siempre me han gustado, aunque estando ahí, puede que actué un poco extraña. Habían pasado semanas desde el día del cine y únicamente manteníamos nuestra "Relación" (Si es que podemos llamarla así), por mensajes, si era difícil, pero cierto día conseguimos ese tiempo que tanto anhelábamos, Gendry sugirió ir a un parque de diversiones local y yo acepté.
-Subiremos a todas las atracciones- Dijo Gendry con una gran sonrisa al entrar al parque.
-Por supuesto- Respondí eufórica, antes de saber lo que me esperaba.
La primera atracción fue, una montaña rusa, algo sencilla, un par de gritos de mi parte, solo unos cuantos.
-Estoy a punto de quedarme sordo- Dijo Gendry cuando bajamos de esa atracción.
-Lo siento, ¿Porque no probamos con algo más?-
-Subamos a esa- Sugirió apuntando a una de esas torres donde te dejan caer sin más aviso.
-Sí… eso no sucederá- Dije riendo caminando a otro lado.
-¿Te aterran las alturas?- Pregunto estático en su lugar, aun viendo aquella torre.
-No es que me aterren pero…. - Respondí –…Está bien solo un poco-
-Solo hay una forma de vencer ese miedo-
-Ni loca subiré ahí- Dije decidida, cuando él se acercó a besarme intentado hacerme cambiar de opinión- Aun así, no lo haré-
Y a base de cargarme hasta ahí, fue la única forma en la que logró que yo subiera, una vez que colocaron el arnés sobre mí, no hubo forma de decir que no. La vista era espectacular, siempre y cuando no mirará hacia abajo, porque si no…
-Vamos a morir- Dije nerviosa.
-No vamos a morir- Dijo él intentado tomar mi mano.
-Aléjate, no me voy a soltar de aquí- Dije tomado con más fuerzas mi arnés.
-No es tan malo, solo respira, si te pones a pensar, no es mucha altura- Dijo apuntando hacia abajo.
Por estúpida reacción, yo miré hacia abajo, ¡Que estúpida!
-¡Dioses! Vamos a morir- Dije histérica –Me está doliendo el brazo- Dije alucinando.
-Tienes que calmarte, no nos va a pasar nada- Dijo riendo.
-Me va a dar un infarto…- Dije aún más histérica –Háblame de algo, distráeme, o de verdad me dará un infarto- Dije al borde del llanto.
-Vaya que te afectan las alturas- Dijo preocupado - Está bien, Cuando era niño soñaba con ir a la…- Dijo cuándo de la nada nos dejaron caer.
Pocas veces en mi vida, he gritado tan fuerte, supongo que mis abuelos en Winterfell me escucharon. En fin, al final del día me agradó tanto la sensación que sugerí subir una vez más al final.
-Creo que por fin venciste tu miedo- Dijo cuando salíamos del parque.
-Tal vez solo entendí que no me sucedería nada- Dije riendo.
-Entonces aún hay que hacer algo con ese miedo-
-Estás loco- Dije al subirme al auto.
Otra significativa aventura, fue cuando finalmente Renly se dio cuenta de lo nuestro. Recuerdo que todo fue gracias a un festival de rock.
-Tengo dos entradas para el concierto de esta tarde, ¿Vamos?- Fue el mensaje de Gendry aquel fin de semana.
-¿Me costará?-
-Tal vez…-
-Peor es nada, vamos-
Pasado el mediodía tomé el autobús, ya que llevar el auto sería una locura. Acordamos vernos en uno de los emblemáticos arcos de la entrada, y así fue, por desgracia, o suerte, no sé cómo llamarlo, no estaba solo.
-Hola- Dije cuando nos encontramos –A los dos-
Comúnmente hubiera corrido hacia él y besarlo, pero…Renly ¿Qué hacía ahí? Hasta donde lo sabía lo nuestro era un secreto, y queríamos mantenerlo así.
-No sabía que se conocían. Dijo Renly cuando caminábamos a uno de los escenarios.
-Nos conocimos el día de la "reunión"- Respondí incomoda.
-¿Cómo sabias que le gusta el rock?- Preguntó Renly a su hermano.
-¿Puedes dejar de ser una reportera chismosa?- Dijo Gendy a su hermano –Simplemente lo sabía-
-Sí, ya sabes redes sociales- Respondí ignorando.
Con la llegada al escenario terminó la plática ya que la banda que tocaba era increíble. Empiezo a creer que si soy muy baja, ya que por desgracia nos topamos a un par de chicos muy altos frente a nosotros, que no me dejaban ver, amablemente Gendry, ofreció a que subiera a sus hombros para ver al escenario.
-Creí que serias más pesada- Dijo una vez que estuve arriba.
-¿Me estás diciendo gorda?- Pregunté bromeando.
-Nunca te diría eso- Dijo él riendo –Pero ahora que siento bien el peso…-
-Te odio- Dije ofendida.
-No me odias- Dijo sonriendo.
-Nunca- Dije acercándome a su frente para besarla, pero…
¡Oh sorpresa! Nunca nos pasó por la mente que Renly estaba a nuestro lado y nos miraba sorprendido, en ese momento todos fingimos demencia, aunque los besos siguieron y de mayor intensidad, pero ya lo dije nadie dijo nada ese día, el drama comenzó al día siguiente en la facultad.
-No puedo creer que no me lo dijeran- Dijo Renly cuando regresábamos al salón después de una práctica.
-¿Qué esperabas que te dijéramos?- Dije confundida.
-No lo sé, algo como "tu hermano es muy simpático, por cierto estoy saliendo con él"- Dijo tratando de imitar mi voz.
-Ya te lo dije, nadie lo sabía, además no es que lo queramos gritar al viento-
-¿Nadie?- Dijo incrédulo –Brienne, ¿Sabías que Lyanna…- Gritó cuando yo cubrí su boca con mi mano.
- ¿Lyanna que?- Dijo Bronn que entraba detrás de nosotros -¿Qué es lo que no quieres que nos enteremos?- Dijo viéndome fijamente.
-Ehh…Nada- Dije sonriendo.
-¿Nada?- Dijo Bronn incrédulo –Sujétala- Dijo Bronn a Tormund que llegaba, haciendo lo que le habían indicado.
-Ahora tú- Dijo Bronn a Renly –Dinos, que sucede-
-No Renly no les digas- Suplique.
-Es por tu bien enana- Dijo Bronn apuntándome.
-¿Enana?- Preguntó Gendry que había entrado al salón, extrañando a todos, ya que su salón era otro piso –Buena idea, aunque preferiría decirle de otra forma-
-¿A sí, cuál?- Preguntó Bronn riendo.
-Amor mío- Dijo antes de besarme haciendo sorprender a todos los presentes –El libro que habías pedido- Dijo entregándomelo después.
-Te lo agradezco- Dije totalmente sonrojada.
-Nos vemos- Dijo Gendry saliendo del aula.
El salón estaba en total silencio, hasta que Renly…
-Era eso…- Dijo consternado.
Y por su no fuera suficiente drama con el que Renly había armado, Bronn, mi querido y amado amigo Bronn hizo más escándalo que un bebe en medio de la noche.
-No puedo creer que no nos lo dijeras- Dijo Bronn a punta de gritos llegando a la oficina de Lady Crane.
-Otro que tiene ese conflicto- Dije viendo a Renly que nos acompañaba, a decir verdad, nos acompañaban Brienne, Loras, Tormund, Jaime y Oberyn – ¿Alguien más?- Pregunté antes de entrar a la oficina, a lo que todos levantaron la mano –Chicos con quien salga o no, no debe porque…importarles- Dije abriendo la puerta después de mi comentario.
-Claro que nos importa- Dijo Oberyn mientras que los 8 entrabamos a la oficina.
-Les gusta el chisme, que son dos cosas distintas- Dije posándome frente a ellos.
-¿Ahora cuál es el problema?-Preguntó Lady Crane viendo nuestras actitudes.
-Permítame que le cuente- Dijo Bronn tomando la batuta.
-Ah no, te contarás como una víctima y eso no es justo- Dije indignada –Además, no hay ningún problema si salieras de tu papel de diva-
-Y todavía así me insultas- Dijo Bronn ofendido – Si alguien tiene un papel aquí eres tu-
-Vaya, esas peleas interminables de Lyanna Vs. Bronn, que sea alguien imparcial quien lo cuente, Brienne, ¿Puedes?- Dijo Lady Crane quitándose sus lentes.
-Podría pero esta vez, apoyo a Bronn- Dijo Brienne.
-¡BRIENNE!- Dije ofendida.
-Esto ya se puso interesante- Dijo Loras riendo.
-¿Disculpa escuche bien?- Preguntó Bronn a Brienne sonriendo.
-Ya me arrepentí- Dijo Brienne.
-Veamos, todos contarán su versión, comencemos, Lyanna- Dijo Lady Crane cediéndome la palabra.
-Seré breve, Todos están molestos porque no les dije que salía con alguien, ese es el gran problema- Dije riendo.
-¿Sales con alguien?- Preguntó Lady Crane sonriendo -¿Con quién?-
-¿Lo ve?- Dijo Bronn – Es el mismo problema que tenemos todos-
-Con la peor persona que pudiera imaginar- Dijo Renly.
-¡Hey!- Objeté –No es lo que crees-
-Yo lo conozco de años, tú de meses- Dijo Renly.
-No puede ser- Dijo Lady Crane sorprendida -¿Con Stannis?-
-No- Dijimos Bronn, Renly y yo al unísono.
-Muy solemne para mí- Dije sonriendo.
-Entonces eso solo deja una opción- Dijo Lady Crane.
-¿No es malo, Cierto?- Pregunté, mientras los demás solo volteaban lo ojos.
-No lo conoce en lo más mínimo- Dijo Renly molesto –Solo la hará sufrir-
-Entonces déjame averiguarlo a mí- Dije enojada.
La tensión entre los dos se notaba, algo que hizo que lo demás saliera del tomo de bandos, por suerte Lady Crane lo solucionó.
-Tengo que decirles que todos tienen la razón, si bien Renly, dices que no es conveniente para ella, porque te preocupas por ella, también es cierto que deben dejarla a ella arriesgarse y cuando se caiga, que estén para ella, es todo lo que necesita de ustedes- Dijo Lady Crane haciéndonos entender a todos.
El drama con mis amigos se calmó después de unos días y al ver lo bien que yo lo pasaba, también cedieron, tanto que se acostumbraban a ver a Gendry en nuestras borracheras. De igual manera, como él conocía a mis amigos, yo a los de él, nos agradamos al instante, y ellos también me invitaban a sus grandiosas aventuras, como aquella haciendo camping. El frio no perdonaba y la fogata poco calentaba… E iluminaba, pero aun así nos estábamos divirtiendo.
-…Juraría que lo tenías planeado- Dijo Dickon Tarly, un chico que después se convertiría en un muy buen amigo, que en ese momento estaba sentado a un lado de Gendry.
-Te lo dije, simplemente surgió- Dijo Otro chico, mientras todos reíamos de la odisea.
-Ese garaje nunca será el mismo y mi hermano no sabe- Dijo Dickon Tarly riendo -¡Wooo! Espera, yo no soy tu chica para que me acaricies de esa manera- Dijo asustado dando un pequeño salto.
-¿De qué hablas?- Preguntó Gendry riendo –Mis manos están aquí- Dijo mostrándolas sosteniendo las mías.
-Me tocaste el trasero, no mientas- Dijo Dickon riendo, pero todo acabo cuando -¡AUCH!- Dijo dando un gran brinco sujetando su trasero –Algo me mordió- Dijo asustado.
Rápidamente todos nos levantamos y con una linterna apuntamos hacia su lugar, el cual estaba repleto de arañas, unas muy pequeñas, otras más grandes, pero la mayor la encontramos…
-¡Dioses!- Dije cubriendo mi boca al ver el tamaño de la araña que Dickon llevaba en la espalda.
-¿Qué sucede?- Preguntó Gendry preocupado, pensando que las arañas también me habían alcanzado, pero al yo apuntar hacia Dickon, que en ese momento estaba discutiendo con otro chico de frente y no vio como Gendy lo golpeó con un madero de la fogata por la espalda.
-¿Qué te sucede animal?- Dijo Dickon en el piso después del golpe –Puedo estar muriendo y tú me haces eso-
-Créeme, maté a la maldita- Dijo Gendry nervioso –Ahora, vamos a un hospital-
Una vez en el hospital, mientras todos los demás acordaron regresar al campamento y recolectar nuestras pertenecías, yo me quedé con Dickon, hablamos de muchas cosas, pero el tema principal fue el grandioso proyecto que él tenía, restaurar un auto clásico, al final de todo, yo también adoró los autos.
Otros de las grandes… Experiencias, fue con mis hermanos, ¡Dioses! ¿Quién imaginaría que dirían tantas estupideces?
-¿Alguien?- Dijo Theon riendo -… ¿Del Sexo opuesto?-
-Sí, Theon por sexta vez, es hombre- Dije cansada.
-¿Es de tu clase?- Preguntó Jon un poco más centrado.
-No- Respondí –Es de…- Me detuve al considerar si era buena idea decirles que era mayor.
-¿Es…?- Preguntó Jon notando mi último movimiento –Vamos dinos, no lo juzgaremos si es de Industrial- Dijo haciendo reír a Theon.
-No es eso- Dije riendo –Es de mecánica, pero…-
-Si no es de tu clase y es de mecánica, es de otro año- Dijo Robb seriamente -¿Ultimo año?- Preguntó viéndome fijamente a los ojos.
-Odio cuando haces eso- Dije aceptando.
-No podrías mentirle a tu hermano mayor- Dijo satisfactoriamente Robb.
-¿Y cuál es su nombre?- Preguntó Theon impaciente.
-Eso no se los diré, no tiene caso que lo sepan- Dije levantándome por otro trozo de pastel.
-Vamos Lyanna ¿Qué hay de malo en eso?- Dijo Jon rogando.
-Además, si algo sale mal, podremos golpearlo- Dijo Robb riendo.
-No golpearan a nadie- Dije seriamente –Les diré, pero solo si prometen no entrometerse-
-Lo prometemos- Dijeron los tres levantando la mano en forma de juramento.
-Su nombre es… Gendry- Dije poniéndome totalmente sonrojada.
-Su nombre me suena- Dijo Theon –De mala manera-
-¡Basta! No comiencen a hacer estipulaciones- Dije seriamente.
-No tienes de que preocuparte, solamente, si te causa daño, lo mataremos- Dijo Robb levantándose y saliendo de la habitación.
Lo tomaron mejor de lo que creí, esperaba más gritos y algo de amenazas, pero no, todo salió a la perfección.
Conforme pasaban los días, más y más personas se acostumbraban a vernos juntos, y cada una de las personas, nos decían lo bien que nos veíamos juntos, incluida Lady Crane.
-Adoró la forma en la que se ven juntos- Dijo Lady Crane cierto día que yo estaba en su oficina –Pero hay algo que me preocupa- Dijo seriamente haciéndome alertar –Después de la graduación, ¿Todo seguirá igual?-
-Por supuesto, no hay porque cambiar- Dije sonriendo segura de lo que decía, (Ojala lo hubiera sabido.)
-Está bien- Dijo ella simulando una sonrisa.
-No tiene de que preocuparse- Dije antes de revisar mi mensaje, era una de esas salidas improvisadas, pedí disculpas y salí impaciente.
Las salidas improvisadas podrían ser cualquier cosa, desde un baile de 80´s, un campo de tiro, salir o simplemente quedarnos en casa y ver una película (If you know what I mean), pero ciertamente la verdadera prueba de amor fue mucho más de lo que creía.
Aquel día estaba tan nerviosa que apenas podía moverme de mi lugar, mis dedos helados y mi tembloroso cuerpo no hacían más placentera la situación.
-Tranquila- Dijo Gendry notando lo nerviosa que me encontraba -¿Es tu primera vez, cierto?- Dijo frente a mi sonriendo.
-Lo es, pero no estoy tan segura de seguir con esto- Dije estremeciéndome- Podría morir-
-Tranquila, no lo harás, seremos cuidadosos- Dijo él sonriendo –Confía en mí-
-De acuerdo- Dije suspirando.
-¿Estas lista?- Dijo justo antes de abrir aquella puerta y que todo ese viento entrara.
Solo unos pasos fueron necesarios para ver a la altitud a la que nos encontrábamos, estábamos entre las nubes y la velocidad a la que la avioneta se movía no era lo mejor para mis nervios.
-¿Si mejor nos mantenemos en el suelo?- Dije retrocediendo para chocar con el mismo Gendry.
-Vamos no temas, es la mejor sensación del mundo- Dijo uniendo nuestros arneses –Bien ahora no hay forma de huyas-
-No quiero- Dije asustada oponiendo resistencia –Voy a morir- Dije asustada.
-No vas a morir, yo lo he hecho cientos de veces, confía en mi- Dijo seriamente –Por favor- Suplico dándome su mano, a lo cual yo asentí con la cabeza.
Con el paracaídas en su lugar y nosotros al borde del abismo, nos colocamos las gafas en su lugar, mi cabeza hacia atrás, solamente restaba saltar. El sentimiento de libertad de ese momento, no tiene comparación alguna en este mundo, es simplemente increíble, tal vez el miedo del principio es lo único por lo que preocuparse, pero una vez que caes y ves como la avioneta se aleja más y más cada vez, solo queda decir, no hay salida de esto… solo hacia abajo.
Esos pocos pero relativos segundos antes de que el paracaídas de abra, fueron de los mejores de mi corta vida, la adrenalina te invade el cuerpo, y nada más importa en ese momento. La increíble vista al descender es maravillosa de igual manera. Nadie te lo dice, pero al abrirse el paracaídas, es un jalón increíblemente fuerte, pero solo eso. Aunque también es hermoso sentir el suelo una vez más más.
-¿Y bien?- Preguntó Gendry en cuanto tocamos el suelo.
-Sí ya hice esto, puedo hacer lo que sea- Dije segura de mi misma-Otra vez- Dije levantándome.
Gracias a este momento, todo aquel miedo que quedaba dentro de mí, desapareció, era como si una persona nueva naciera, borrando ese pequeño rastro de temor que me quedaba, no sé si fue para bien o para mal.
Ya no había nada que no pudiera hacer y con Gendy a mi lado éramos imparables, pero bien lo dijeron, todo lo que sube, tiene que caer.
Habían pasado un par de días sin vernos, posiblemente dos o tres semanas, pocos eran los mensajes que nos enviábamos, pero finalmente el día de vernos decidimos ir a una fiesta, de esas buenas que auspicia Benjen. El alcohol abundaba, y con ello el baile y la diversión. Como es bien sabido, no puedo quedarme quieta si la música suena.
-Vamos a bailar- Dije contentísima tomando a Gendry de las manos.
-No, mejor quedémonos aquí- Dijo él dando un trago a su cerveza.
-Vamos, te enseñaré, no temas- Dije sonriéndole.
-No quiero bailar Lyanna- Dijo él seriamente.
-De acuerdo- Dije soltándolo –En todo caso, iré yo- Dije sonriéndole, acto que me fue correspondido de la misma forma.
Bailaba con mis amigos alrededor, cuando uno de los amigos de Jon llegó para bailar conmigo, obviamente yo no me negué. Juro de todo corazón que no estaba bailando inadecuadamente, no estaba haciendo pasos extravagantes ni me le estaba insinuando a aquel chico, simplemente bailábamos.
-¿Me disculpas?- Dijo Gendry seriamente llegando a mi lado, haciendo que el chico con el que bailaba se alejara.
-¿Lo reconsideraste?- Dije abrazándolo –Bailemos- Dije tomando sus manos.
-No- Dijo él seriamente –No viene a bailar, vine por ti, regresemos- Dijo comenzando a caminar.
-Discúlpame, pero yo no iré- Dije soltándolo –Me estoy divirtiendo mucho y no me iré a sentar- Dije intentado caminar hacia el otro lado, pero al mismo tiempo, él me tomó del brazo deteniéndome.
-No irás con ese chico- Dijo Gendy con un tono de molestia en su voz.
-¿Disculpa?- Dije sorprendida –Yo bailaré con quien me plazca, te guste o no, yo te insistí en bailar juntos, pero te negaste, ahora te ruego que me sueltes- Dije diplomáticamente.
-No irás, te lo prohíbo- Dijo sujetándome aún más fuerte.
-Gendry, te lo ruego suéltame, no sabes en lo que…- Dije sin saber qué hacer, ya que realmente no quería pelear, pero estába realmente nerviosa, ya que si mis hermanos veían aquel espectáculo, sin dudarlo ni un segundo sacarían a Gendry a patadas del lugar, por suerte, no fueron mis hermanos lo que nos interrumpieron.
-Lyanna, vamos comenzó nuestra canción- Dijo Bronn que llegaba a buscarme en compañía de Oberyn y Loras –También tu hermano, puede que aprendas la coreografía- Dijo a Gendry.
-Creo que están ocupados discutiendo algo- Dijo Loras seriamente
-¿Algún problema?- Preguntó Oberyn seriamente observando la situación.
-Para nada- Dije viendo a mis amigos -¿Cierto Gendry, algún problema?- Dije simulando una sonrisa, haciendo que me soltara en el instante.
-Ninguno, vayan- Dijo alejándose del lugar.
-Vamos entonces- Dijo Bronn tomándome del brazo para ir a bailar.
Caminábamos entre la gente cuando, disimuladamente Oberyn se acercó a mi oído y preguntó:
-¿Qué estaba pasando?-
-Nada, una estúpida discusión- Dije sonriéndole.
-Como no- Dijo sin creerse lo anterior –Dile que si vuelve a tomarte de esa manera, será la última vez que tenga una mano- Añadió con un tono de imponente.
En un punto de la noche, mientras yo rodeada de mis amigos y hermanos me sentía segura, apareció Gendry, pidiéndome hablar conmigo, accedí, no sin antes notar como Oberyn giraba los ojos y se interponía disimuladamente.
-Debo disculparme- Dijo Gendry arrepentido.
-¿Tú crees?- Dije molesta.
-Basta Lyanna, no lo haces más fácil- Dijo molesto y después un suspiro –Me disculpo, no debí actuar de esa manera-
-Te perdono- Dije aceptando su arrepentimiento.
-Hay algo más- Dijo él sonriendo –Debemos aprender a bailar, yo... Lo que quiero decir es… ¿Irías a mi gradación, conmigo?-
-Claro que iría- Dije sonriendo –Y… claro que te enseñaría a bailar- Dije riendo.
Aunque lo disculpe, dentro de mí, quedo ese sentimiento de temor cuando me tenía sujeta del brazo.
Faltaban pocos días para el fin del curso, en los pasillos de la facultad lo único que sonaba era graduación, obviamente en los cursos superiores, ¿Qué le importaba la graduación a nosotros de segundo año? Pero como una servidora se la pasaba regodeándose con los chicos de último año, dado que su pareja era de esta generación, me importaba.
Finalmente llegó el último día de clases, todos aplaudimos la clásica y tradicional ultima pasada por los pasillos que se hace en la facultad de parte de los de último año, otra excusa para perder clases.
Conforme pasaron los días desde aquella fiesta en casa de Benjen, sentí como Gendry se fue haciendo, ¿Cómo decirlo? Ajeno, posiblemente la palabra que busco es lejano, esas salidas que se hicieron más y más recientes, pasaron a ser escazas y luego inexistentes, aquellos mensajes tan característicos de cada día, ahora eran un simple recuerdo de mi teléfono. Me desagradaba esa brecha que se estaba creando, inocentemente me convencí que era porque él estaba ocupado con la graduación, eso fue lo que me hice creer, hasta que me abrieron los ojos.
Cierto día, a decir verdad, un día antes del baile de graduación, desperté con un nuevo mensaje en mi teléfono, creyendo inocentemente que era de Gendry, me alegre, pero no, no lo era, si no que era de su hermano, Renly. Pedía vernos en la plaza Dorne al medio día, con el argumento de que tenía algo importante que decirme. Aquel día, todos los autos de mi hogar estaban ocupados, por lo cual tuve que tomar el autobús. Al llegar a la plaza, Renly me pidió verlo en la zona de comida rápida, y ahí fui.
-Me alegra que vinieras- Dijo Renly sonriéndome.
-Nunca te fallaría- Dije tomando asiento respondiendo esa sonrisa -¿Qué era lo que me querías decir?- Pregunté directo al grano.
-Tienes que creerme Lyanna- Dijo después de un suspiro – Que lo que voy a decir, es simplemente por tu bien, y lo que digo es porque eres una magnifica persona y gran amiga- Dijo tomando mi mano –Y no mereces este daño-
-Estas comenzando a asustarme- Dije nerviosa.
-Eso es lo que menos quiero, seré directo- Dijo Renly bajando la mirada –Posiblemente mi hermano ya no hable contigo, o hable mucho menos de lo que lo hacía-
-¿Cómo lo sabes?- Dije sorprendida.
-Yo se la razón- Dijo tristemente –El por qué Gendry no habla contigo es… es… porque le han ofrecido un trabajo fuera de la ciudad, no ha querido decírtelo, pero se irá en tres días-
Por un segundo creí que era una broma de mal gusto de parte de Renly, pero después entendí todo.
-Ya veo- Dije asintiendo con la cabeza.
-¿Lo entiendes?- Dijo Renly sorprendido.
-Sí, entiendo que simplemente quieres vernos mal, siempre creíste improbable esta relación y ahora inventas esto… estoy sorprendida de ti- Dije levantándome –Me voy.
-No Lyanna, No lo entiendes, tienes que creerme- Rogó Renly –Escúchame-
-Deja de inventar cosas estúpidas, desde el primer momento que nos viste, deseaste el mal entre nosotros, así que basta ya de una buena vez, no escucharé esa clase de sandeces- Dije molesta caminado hacia la salida.
-Lyanna alto- Dijo Renly alcanzándome y tocando mi hombro –Si no me crees, ve a mi casa, que tus ojos te desmientan- Dijo soltándome, pero con un tono de súplica en su voz.
Si bien, me había molestado con Renly por haber inventado eso, también temía que fuera verdad, Renly no es conocido por mentir y eso me preocupaba, así que gastando lo último de dinero que llevaba conmigo, tomé un taxi a casa de Gendry.
Justo al llegar, me detuve frente la puerta deseando que todo fuera parte de una invención, toque el timbre a lo que Stannis, abrió la puerta.
-Le diré a Gendry que estas aquí- Dijo dejándome en la sala, donde había decenas de cajas de cartón, repletas.
Una cantidad exagerada de cajas habitaban en ese momento la sala de estar, y al echar un vistazo dentro, eran parte de las pertenencias de Gendry.
-¿Lyanna qué haces aquí?- Preguntó Gendry sorprendido de verme.
-Vine a verte…- Dije viendo cada una de las cajas -¿Irán a algún lado?- Pregunté nerviosa.
-Odio que te enterarás de esa manera- Dijo tomando mis manos –Me han ofrecido un trabajo fuera de la ciudad-
-Eso es asombroso- Dije asustada -¿Cuándo te irás?-
-Lyanna…-Dijo tristemente.
-¿Cuándo?- Pregunté seriamente.
-…En tres días- Dijo bajando la mirada.
-¿Y esperabas decirme…Pronto, cuando estuvieras subiendo al avión?- Dije firmemente.
-Lyanna, no hagas eso, no…- Dijo nervioso –No era esa mi intención-
-¿No?- Dije molesta -¿Desde hace cuánto tiempo tienes esta dichosa oferta de trabajo?-
-Un mes…- Dijo seriamente.
-Me alegra saber, lo mucho que te importó mi opinión, no que va, opinión no, el mínimo respeto que merecía por ese amor que creo que me tienes, era el haberme dicho- Dije extremadamente molesta –Mucho éxito en tu nuevo trabajo- Dije dándome la vuelta para salir.
-No Lyanna, no te vayas-
-Demasiado tarde para eso…Un mes tarde- Dije zafándome.
-¿Qué hay de la graduación?- Preguntó indignado.
-Puedes conseguirte otra pareja para la graduación, una que acepte dos días antes- Dije antes de cerrar la puerta detrás de mí.
El hecho de que me lo ocultara y que ahora esperaba que yo no notara, su ausencia por ese nuevo trabajo me hacía enervar, pero lo que realmente me dolía, es que le dolió más ir solo a la graduación que el yo saliera por la puerta.
-Lo siento mucho- Dije con las lágrimas rodando por mi rostro, completamente empapado –Dijiste la verdad y no te creí-
-Tampoco me hubiera creído de escucharlo- Dijo Renly tomando asiento junto a mí, en la acera a unas casas de la de él –Cuando supe que no te lo había dicho, no pude permitirlo, pero hay algo más que debes saber…No era un mes, es más tiempo- Dijo tristemente –Si me hubiera enterado antes, antes te habría dicho-
-Un mes, un día, una hora, es lo mismo, ambos sabíamos que el tiempo no jugaba a nuestro favor, pero algo como eso… No es justo- Dije llorando –El dolor es el mismo-
-Lo lamento- Dijo Renly lamentándose –Si hay algo que pueda hacer por ti…-
-Te lo agradezco, pero ahora solo quiero estar sola- Dije limpiando mis lágrimas.
-Puedo llevarte a casa, si quieres- Dijo Renly.
-Gracias, pero te ruego, me dejes sola- Pedí seriamente, acto que fue obedecido.
Caminé unas calles, hasta un parque cercano, donde una parte de mi esperaba que Gendry apareciera en cualquier momento, un aparte muy pequeña, pero la mayor, no quería verlo una vez más. Entre llantos y sollozos, recordé que no tenía ni una moneda para regresar a casa, así que hice una llamada.
-¿Puedes venir por mí?- Dije por el teléfono.
-Lo siento estoy algo ocupado en este momento- Respondió Robb del otro lado de la línea.
-Por favor Robb, te necesito, solo quiero ir a casa- Dije derramando lágrimas.
-Ya voy-
Después de darle instrucciones de donde me encontraba, pasaron unos cuantos minutos para ver llegar el auto y que sorpresa me lleve cuando de su interior bajaron Robb y Jon.
-¿Estas bien?- Preguntó Robb en cuanto llegó frente a mí.
-No- Respondí hundiéndome en lágrimas.
-Maldito infeliz, lo voy a matar- Dijo Robb furioso.
-¡VAMOS!- Dijo Jon con el mismo tono que Robb.
-No- Dije tomando de la mano a Jon –No tiene caso, vamos a casa por favor-Dije abrazándolo –Solo quiero ir a casa-
De camino a casa, Robb no dejaba de maldecir al viento, mientras Jon callado con el ceño fruncido trataba de controlarse, pero una que otra vez, maldijo, Yo por otro lado no paraba de llorar.
-Lya, no puedo si no pensar lo peor- Dijo Jon unas calles antes de llegar a casa -¿Qué te hizo?-
-¿Te golpeó?- Preguntó Robb enfurecido.
-No- Respondí tristemente.
-¿Hirió? Preguntó Robb otra vez.
-No- Respondí.
-No puede ser…- Dijo Jon tomando aire -¿El te…-
-No- Respondí tranquilamente –No hizo nada de eso- Dije una vez que el auto se detuvo –Simplemente me rompió el corazón- Dije saliendo del auto.
Tanto Robb, Jon y Theon querían matarlo, a lo cual yo pedí simplemente que lo ignorara, no era algo que les concernía, a esta idea se le sumaron Bronn y Oberyn de la misma manera insistí que no era necesario.
Y fue cierto, tres días después, sin decir nada más, Gendry desapareció de la ciudad, bloqueó mi número, lamentablemente yo no tenía el valor de hacer lo mismo con el suyo.
Al enterarse de esto, Lady Crane me llamó, llamada que ignoré, por lo cual asistió a mi hogar, donde vio la realidad que mis amigos le contaban, la cual no era nada placentera de ver, no quería salir, no quería hablar con nadie, no tenía apetito, no comía, simplemente estaba recostada en mi habitación día y noche. El día de la visita de Lady Crane, me sorprendió realmente.
-Lyanna querida, no debes hacerte esto- Dijo Lady Crane en cuanto me vio.
-¿Y qué hacer?- Respondí –No hay razones para hacer algo más-
-Tienes más razones de las que te imaginas para seguir adelante, solo espera lo mejor-
-¿Lo mejor? Lo mejor no llegará, él se fue, no regresará, lo mejor está claro no sucederá- Dije molesta.
-Sé que estas molesta en este momento, herida y frustrada, pero cuando te encuentres mejor y quieras hablar, podrás encontrarme en mi oficina o en mi hogar- Dijo dulcemente –Pero por favor, no te des por vencida-
Era cierto lo que Bronn había dicho hace tanto tiempo, "Es difícil amar y odiar a alguien al mismo tiempo" Es difícil, pero posible y era lo que me sucedía. Dos duras semanas pasaron, hasta que un día realmente me di cuenta que estaba mal, simplemente había bloques en blanco en mi mente, apenas podía moverme, habían pasado tal vez dos días desde que comí, ahí entendí que no era la mejor vida que llevaba. Lentamente volví a comer como lo hacía antes, ahora ya salía de mi habitación, me duchaba, eso era un comienzo.
Mi vida estaba regresando a la normalidad, pero aun aquel recuerdo de abandono, persistían y en uno que otro momento me hacían caer. Cada uno de mis amigos, se ofrecían para subirme el ánimo, estúpidamente lo ignoraba, aun no estaba lista para dar ese paso, por el hecho de que estaría preguntando en todo momento que fue lo que sucedió y recordarlo era lo que menos quería, solo quería olvidarlo. La única persona que no preguntaría, fue la primera que llegó.
-Me alegra que hayas venido- Dijo Lady Crane cierto día que la visité en su oficina -¿En qué puedo ayudarte?- Dijo sonriendo.
-Es difícil decirlo, tal vez en mi mente era mejor- Dije despacio -…Quiero olvidar, olvidarme de lo que hizo, tal vez no olvidar, simplemente que deje de doler- Dije llorando, pero reconsiderando –Lo lamento no sé porque vine aquí, a ser una carga para usted, no… Creo que debo de irme- Dije levantándome de la silla.
-Tranquila querida, no eres una carga para nadie, mucho menos para mí- Dijo tomándome de la mano –Te ayudaré, comencemos-
Cada día, durante las siguientes dos semanas, visitaba a Lady Crane ya fuera en su casa o en la oficina comúnmente, pero no había día que no fuera y llorara, parecía que no estábamos avanzando ya que aún yo despertaba a media noche empapada en llanto, hasta que Lady Crane tuvo la mejor idea de todas.
-Es muy difícil de olvidar si solo tienes eso en mente- Dijo seriamente –Y con las vacaciones es más que difícil ocupar tu mente, debemos encontrar algo en lo que distraerte ¿Qué es lo que más te apasiona en esta vida?, ¿O que te gusta hacer, por diversión?-
Sin dudarlo respondí.
-Bailar- Dije sin titubeos –Es algo que me apasiona, antes lo hacía, pero lo deje cuando entré a la universidad-
-¿Por qué no regresas? Tal vez es lo que necesitas para dejarlo ir-
Después de considerarlo unos días más, al final me decidí por ir a mi vieja academia de baile y después de hablar con mi antigua instructora (La cual se alegró por mi regreso) me permitió asistir a los ensayos de su grupo de avanzada .Algunos de mis amigos de baile seguían en el grupo, por lo cual al verme se alegraron.
Un día la instructora anunció que habría un recital, en al cual quería verme bailar junto con mis colegas, sin duda alguna aceptamos.
Mientras yo asistía a las clases de baile, cada uno de mis amigos de la facultad, entiéndase por Bronn, Brienne, Oberyn, Loras, Jaime, Renly y Tormund, insistían en que saliéramos a divertirnos, supongo que una estrategia de Lady Crane para subirme el ánimo, al principio me negué, pero conforme avanzaban los días era yo la que rogaba porque lo pidieran otra vez.
Para el recital, tuve que ensayar varios bailes, al parecer mi técnica no estaba tan oxidada como yo lo creía, uno de los bailes lo monté solo con chicas, incluimos todos géneros que conocíamos en el canción, después un poco de teatro musical uno de los mejores bailarines que conozco y un viejo amigo, fue mi pareja, hacíamos el tradicional ladrón y policía, yo era el policía, un baile de claqué y otro en conjunto de toda la clase. Faltaba poco más de dos semanas para el dichoso recital cuando una idea cruzo por mi mente.
-Maestra…- Dije acercándome a mi instructora después de un ensayo.
-¿Qué sucede Lyanna?- Dijo con una gran sonrisa.
-¿Cree que podría hacer un par de bailes más?- Pregunté temerosa –Yo montaré la coreografía, no tiene por qué preocuparse por eso-
-Si los tienes listos para el final de la semana, podrás- Dijo antes de salir del estudio.
Había pasado mucho tiempo desde que había estado tan dedicada con algo, día y noche repasaba los pasos donde quiera que estuviera en ese momento, en la casa, en el parque, en casa de alguno de mis amigo (Sí, ya volvía a salir), en donde fuera, realmente quería hacer esto.
Cuando mi instructora vio lo que había preparado, quedo maravillada, la técnica, el sentimiento, la interpretación todo le encantó y no solo era un baile, eran dos. Obviamente me permitió presentarme en el recital con mis solos.
Los chicos de la facultad habían acordado reunirse en casa de Oberyn, un día antes del recital, así que después del ensayo general en aquel precioso teatro, fui con los chicos, no pensaba tárdame mucho tiempo, simplemente tenía algo que decirles.
-Sé que estas últimas semanas no he sido la mejor amiga que se puede tener- Dije al frente de todos, por suerte esta si era una reunión pequeña, solo nosotros –También sé que todos han intentado subirme el ánimo, y se los agradezco, su amistad es tan invaluable que no tengo palabras para agradecerles todo lo que hicieron por mí de cierta manera, así que…- Decía yo cuando:
-Esto me está asustando, ¿Qué pasará, te suicidaras?- Dijo Bronn nervioso –yo me voy, no quiero tener tu sangre en mis manos- Dijo bromeando.
-No, tranquilo, no me lanzaré por un precipicio- Dije sonriendo.
-Eso señores eso era lo que esperábamos, una sonrisa de la dama- Dijo Oberyn a punta de gritos aplaudiendo haciéndome reír.
-Mejora a cada segundo- Dijo Loras viendo como me reía.
-Los adoro chicos, no hay mejores amigos que pudiera tener- Dije con una gran sonrisa –Como muestra de mi gratitud- Dije buscando algo en mi maleta de baile –Los quiero invitar a mi recital- Dije entregándoles los pases a cada uno de ellos.
Después de un par de bromas y que aceptaran ir, tuve que irme a descansar. Cuenta la leyenda que en cuanto salí, los chicos salieron con dirección a casa de Lady Crane, donde presumieron su invitación al recital, ella respondió de la misma manera, ya que también estaba invitada y todos juntos brindaron en mi "recuperación", pero es solo un rumor, creo.
Llego en día del recital, yo estaba sumamente nerviosa, había pasado mucho tiempo desde la última vez que me había posado frente a un escenario, pero aun así lo hice, sabía que no podría decir que lo había olvidado hasta que hiciera esto. El evento comenzó con el baile con las chicas, fue espectacular, aunque me atrase en el último paso, nadie lo notó y creyeron que fue parte de la coreografía. En el segundo baile, apenas noté que mi familia estaba en el público, sonriéndome en aquel traje de policía, al igual que el de claqué y el grupal. Poco más de la mitad del evento, fue mi turno de salir al escenario, esta vez con el primero de mis solos.
Aquel traje gris y esa corona de flores quedaban perfecta para aquella historia que quería contar en el escenario, esa historia de lo que sucedió, de ese oscuro momento por el que pasé, y de un lado a otro del escenario y con la delicadeza de una pluma dancé como nunca antes lo había hecho. Una pieza con grandes emociones, la primera de dos grandes piezas que se unían. Si bien en la primera parte conté la parte triste, mi segundo solo, trataba de contar como lo superé.
El cierre del evento corrió por mi cuenta y ese solo. Con un vestuario rojo y mi cabello recogido, salí al escenario. Mientras bailaba contando aquella historia, pude observar a cada una de las personas en el público, de esas a cada una de la que estaba ahí solo por mí, mi familia, mis amigos. Era cierto, hay más razones para continuar, la libertad que sentí al terminar mi baile, esa sensación de haber dejado todo en el pasado. Todo el recinto se levantó al final de mi baile, más de uno me felicitó personalmente, mi madre lloró obviamente, al igual que Bronn.
Sin duda alguna este fue el primer momento después de mucho tiempo en que me sentí yo otra vez, no la persona que estaba prisionera por la depresión y desamor y aunque me duele admitirlo, no había miedo gracias él.
Nota: Sé que es un capítulo algo tedioso y largo, pero realmente tenía muchas ganas de contarles esta faceta y meterlos un poco en el contexto. Sí, es un capítulo muy muy largo, pero aun así, a mi parecer es muy rápido, me disculpo si fue de su desagrado. Prometo redimirme. Espero no hayan perdido la cabeza en los cambios de "Escena" sé que son algo confusos. El siguiente capítulo será en el presente, retomaremos la historia normalmente. Me despido por el momento, les mando un beso y un abrazo enorme.
-Lilo Ny.
