Afrodita, viene Gea!
sonrisa instalada en mis labios, la alegría disparada a cada parte de mi cuerpo, un café en en cada mano y el astro sol fuerte y brillante. Así comenzaba mí lunes, un lunes completamente distinto a los demás que alguna vez había tenido y todo gracias a ella.
Y ella en este caso no era Quinn mi novia Fabray no! Era Kitty Wilde que había enviado un certero mensaje justo en el preciso momento que mi alarma sonaba, anunciando que debía despertar y comenzar mi semana. El mensaje no era para otra cosa que anunciar la llegada de una cuenta que habíamos deseado con ansias desde que pise Weston Media hace casi dos meses.
Una prestigiosa marca deportiva quería lanzar una campaña renovadora, donde el objetivo principal fueran las mujeres de hoy, las que revolucionan el mundo, las que son presidentes, las que llevan grandes compañías en sus hombros. Las que no necesitan de un hombre para hacerse con el mundo si lo necesitaran.
Y estaba inspirada, estaba tan deseosa de poner mis manos en esa campaña, ya sea del lado de los números, que me sentía excita, no como cuando Quinn estaba cerca, era una excitación completamente distinta, esta era una claramente ansiosa. Tanto que al llegar estaba ella en la puerta del edificio que nos albergaba, esperándome con una sonrisa radiante y nerviosa a la vez.
-¿Qué sucede? – pregunte antes de besar su mejilla y entregarle uno de los cafés que llevaba.
-Llegan en dos horas, Weston tuvo que volar a Seattle y nos haremos cargo nosotras – espeto a la velocidad de la luz.
-No necesitamos a Weston, tu sabes manejar este tipo de reuniones Kitty – cruce mi brazo por encima de sus hombros y le sonreí con calidez, de esa manera no iba a huir, no iba a tirarse para atrás.
Era cierto que el experto era Weston, que él, su encanto y su brillantez eran imprescindibles a la hora de cerrar un negocio de estas características, sin embargo Kitty tenía un magnetismo especial para llevar a cabo lo que quisiera que se propusiera.
Y así lo iba hacer, no obstante no contamos con cierto factor que nos iba a dar un par de dolor de cabezas, sobre todo a mí y que vendría de la mano de la que era la encargada de presentar los propósitos de la campaña que tanto necesitábamos para dar un salto a la gloria.
Mientras preparamos la sala de reuniones, el proyector en un lugar que no pudiera molestar con su luz cegadora a nadie, los dossiers repartidos de manera estratégica, vasos de agua casi fría pero no tanto *por las dudas que hubiera algún sensible* al lado de cada carpeta. Todo estaba en su justo lugar y con Kitty nos miramos con esa complicidad que sólo se construye con la confianza, con los años.
Y entonces…
Escuchamos el sonido del ascensor y dos segundos después un séquito de minions siguiendo a lo que sería la encargada de nuestros futuros dolores de cabeza. Kitty se tensó y murmuro entre dientes algo que no pude entender. Mis ojos seguían clavados en la pelirroja que llegaba a nosotras con una símil sonrisa en sus labios, con un aire a superioridad que me estaba haciendo temblar, de alguna manera me estaba haciendo sentir como una pequeña presa indefensa.
-Gea Cooper – musito con tal elegancia que oh dios mío, ¿qué demonios tenia Nueva York y sus mujeres? Y ¿acababa de decir Gea? En serio! Corrí a mi oficina, sin siquiera presentarme y tire de Kurt hacia la oficina, porque había entrado en crisis, alguna parte de mi cuerpo había desconectado y ahora estaba teniendo esta extraña sensación de querer empotrar contra una pared a la maldita Gea… aun teniendo a mi afrodita, porque era mía y de nadie más, ella, sus ojos, la delicadeza de sus manos cuando se paseaban por mi piel, la rudeza de sus labios cuando alborotaba mi boca y eso, pensar de ese modo me hizo calmar. Me hizo dar cuenta que estaba con ella y que me encantaba cada centímetro de su cuerpo, pero no solo eso, había ido descubriendo sus pasiones. Como la fotografía, había descubierto el talento que escondía detrás de su lente y la pasión que aparecía cada vez que llevaba el lente a su ojo, para capturar por siempre un momento especial. Había descubierto esa habitación tan particular que estaba armando y que no era otra que este play room de los famosos juegos de los 80´ que tanto fascinaba y la divertía.
Fue ese momento, cuando el día anterior me hizo entrar a esa habitación que pude apreciar como su sonrisa se convertía en la de una niña, como sus ojos chisporroteaban con una energía y una felicidad incapaz de medir.
Pensar en todo eso, había calmado mi persona pero no así la mirada que Kurt me estaba regalando en esos momentos.
-Un pequeña crisis de Diosas – espete, mire instintivamente a mi escritorio y me encontré con un ramo de rosas blancas y rojas ya dentro del único jarrón que había en mi oficina, con una pequeña nota que sobre salía en color verde.
"Hasta que no le dediques el tiempo necesario a decorar tu oficina, seguiré contribuyendo con flores" Q.F
-¿Me vas a decir qué demonios pasa? entraste pálida – Kurt estaba de brazos cruzados mirándome fijamente.
-Nada, la nueva cuenta y la maldita Gea Cooper que entro como si fuera la maldita dueña del lugar – espete adecentando mi pelo para salir de la oficina y hacerle frente a la tentación.
-Oh por dios, Gea Cooper – le escuché decir y me giré, claramente necesitaba saber lo que él sabía, porque así como no supe quién era Quinn, estaba más que claro que no sabía quién era Gea, así que lo mire, esperando que hablara y me dijera lo que necesitaba escuchar – ella estuvo detrás de tu Quinn durante meses, pero tu Afrodita nunca cayó bajo sus encantos, creo que fue una cuestión de egos, la cuestión que ahora están en una especie de competencia… absurda a mi entender, de quién tiene más conquistas o eso dice la prensa amarillista ya sabes como es…
Desconecté, no necesitaba seguir oyendo como mi novia competía con una tipa por cuantas mujeres llevaban a la cama. No lo necesitaba, pero ciertamente me tendría que dar algunas respuestas.
-Disculpen, recordé que tenía una llamada importante – espete al entrar a la sala de reuniones, cruce mi pelo de hombro a hombro y me senté a un lado de Kitty que me miró por dos segundos y continuo con la reunión.
Agarré la carpeta que estaba encima de la mesa y comencé a ojear los números, sintiendo como se clavaban un par de ojos en mí, sintiendo como quemaban de hecho y era tal la intensidad que no pude evitar levantar la mirada, era ella sí por supuesto, estaba mirándome, cuando se estaban proyectando los gráficos en la pantalla, gráficos que marcaban como debería ser el impacto de la publicidad en el público y como deberían incrementar las ventas en un lapso d meses.
No estaba prestando atención, sus ojos marrones casi rojizos estaban sobre mí, inspeccionándome con detenimiento, pero esta vez, le sostuve la mirada, no le tenía miedo a una mujer que andaba por la vida acostándose porque si con cuanta mujer quisiera.
Hipócrita, farsante, mentirosa, casi cínica… Lo sé, pero Quinn no era así, no iba saltando de cama en cama verdad? Porque conmigo había sido diferente desde el comienzo, ella había querido ir siempre un poco más allá y era yo la que no quería. Sin embargo y la manera por la que ella (Gea) me miraba, podía decir todo lo contrario, porque ella seguía viéndome como una presa, solamente que yo no estaba por la labor de sentirme como tal.
Así que fue más fácil ignorarla y concentrarme en los números que estaban delante de mí y que tan bien me hacían, que seguir un juego absurdo que no me interesaba.
Claro que eso no iba ser tan fácil como lo pensé.
-Puede la srta Berry hacer alguna acotación sobre los números, ¿los ve realizables? – su pregunta me descolocó, porque me tomo 10 minutos de lectura para darme cuenta que no, que efectivamente, no eran realizables en un lapso de 6 meses, tal vez en un periodo de 9 a 12 meses podría llegarse a esos números. Kitty me cuestiono con la mirada de manera inmediata ante el mutismo en el que me encontraba. Recordé que los había mirado apenas había arribado a Weston Media, pero como nunca habían concretado una cita en sí, los había dejado de lado y estaban mal, todo estaba mal. Porque eran imposibles.
-No, lo dudo mucho, la campaña sin duda los hará crecer, pero están queriendo disparar a las estrellas con estos números – espete centrándome en todos a mi alrededor y todos eran los minions devenidos en contables, publicistas, representantes comerciales y ella, que no dejaba de mirarme con una sonrisa de pura satisfacción en sus labios.
-¿Cuánto tiempo le iba a permitir a la Srta Wilde seguir sabiendo eso? – su mirada acusadora no logro ponerme nerviosa, con Kitty teníamos una regla una con la otra, un respeto particular, nunca bajo ningún punto de vista interrumpirnos, mucho menos cuando alguna estaba exponiendo algo. Y aun cuando esos números eran inalcanzables, me mantuve en silencio porque era yo la experta en finanzas.
-Con todo respeto Srta Cooper, este es nuestro modus operandi – Kitty solo estaba describiendo la campaña, estaba dando detalles de la parte gráfica y como iba a ser la proyección de la misma, cuales iban a ser los lugares estratégicos para llegar al público y entonces me daría paso, para poder explicar cómo iban a crecer los números según el impacto que se esperaba de la campaña.
-Ninguna interrumpe a la otra – agregó Kitty dando por finalizado de ese modo la presentación gráfica.
Gea se había cruzado de brazos, se encontraba en la punta de la mesa de la sala de reuniones, observando con detalle todo, sobre todo cada uno de mis movimientos. Cuando tomé el protagonismo, sus ojos se iluminaron ante la expectativa.
"Mi nombre es Rachel Berry encargada de velar por las finanzas de Weston Media y de cada contrato que llega a mis manos…" De ese modo empecé, ese fue el pistolazo inicial de mi presentación, tenía la carpeta sobre la mesa para no perder las anotaciones que había ido haciendo mientras Kitty hablaba y en mi espalda, los diferentes gráficos que indicaban como aumentarían las ganancias de Diploc Sport al lanzar la campaña publicitaria. Sin embargo mientras íbamos avanzando me hice con la pizarra para marcar los números reales, porque no había manera que se llegara en 6 meses a duplicar la inversión inicial en un segmento tan limitado como aquel. Eran ambiciosos y eso estaba muy bien, pero no estaban siendo realistas. Pretendían recuperar la inversión en 2 meses y que para el mes 6 las ganancias se dispararan a las estrellas como si lo que fueran a lanzar, fuera algo innovador. Reconozco que era un público que en estos momentos estaba en auge por la nueva moda de los ejercicios funcionales. No obstante dichos entrenamientos, estaban siendo monopolizados por la misma marca desde hacía años y dudaba que una campaña de 6 meses fuera a derribar lo que años de tecnología aplicada al deporte construyo.
"Estos números que plantean, se van a poder alcanzar en una campaña de largo plazo, con suerte al mes 9 van alcanzar duplicar las ganancias, pero vamos a depender de cómo lo tome el público sobre todo"
Por el rabillo del ojo vi como Quinn se apoyaba un lateral del ventanal que la sala de reuniones tenía y de pronto una sonrisa boba se me dibujo en mis labios junto con las ganas de besarla y abrazarla.
Sin embargo Gea iba hacer la primera interrupción, entre Quinn y yo.
-Viendo que no son lo que estamos buscando creo que lo mejor va ser que dejemos que McGregor Group se haga cargo, ellos sí aseguraron llegar a esos números en el tiempo establecido – vi a Kitty tensarse y a mí se me borro la sonrisa de un plumazo. No obstante no iba a dejar que me amedrentara con esa negativa.
-Seguro que con Rachel podemos hacer ciertas modificaciones para llegar a lo que pretenden – intervino Kitty en su intento de que esta cuenta no se nos escapara.
-¿Crees poder hacer esas modificaciones? – preguntó Gea, levantándose de su asiento para llegar hasta a mí. En todo momento no había despegado sus ojos de mí.
Rodé los ojos antes de clavarlos en ella y solo ella.
-Quieren llegar a un mercado limitado que ya tiene un único dueño, quieren derrocar a una marca que innova cada año no solo en diseño, sino también en tecnología para sus atletas, los que intentan acertar en hacer alguna aparición , lo hacen en gral para todo el segmento, hombres, mujeres y niños – mire a la mesa en gral y volví mis ojos a ella, con su mirada impasible, como disfrutando cada palabra que de mí salía – la campaña es no es mala, ni está mal pensada, pero quieren ganancias en un tiempo escaso, sabiendo que se enfrentan a un gran monopolio que cada año se renueva y brilla en la comparación – hizo un movimiento con su cabeza para despejar el mechón cobrizo que le caía rebelde a su mejilla y suspiro.
-De acuerdo, tendremos una nueva reunión, puedes hacer todas las modificaciones que creas convenientes – sacó una tarjeta de su bolsillo y me la entregó – ahí está mi correo electrónico y mi teléfono, siente la libertad de consultarme lo que necesites, vamos! – miro a todo su sequito de seguidores que no tardaron una respiración en levantarse y camino como la maldita Gea hacia la puerta.
Cuando salimos al pasillo Gea se percató que Quinn estaba casi a mi lado, expectante y no pude más que agradecer que las miradas no mataran. En ese momento me sentía Bella Swang en medio de Edward y Jacob. Aunque así como Bella yo, ya sabía que deidad quería conmigo.
-Rachel, ha sido una placer verte brillar, pero espero que la próxima vez tengas mejores noticas – ella estiro su mano para saludarme, no obstante y delante de los ojos de todos los que estuvimos en la reunión y Quinn, ella tiró de mi mano para acercarme a ella y dejar un beso en mi mejilla, de forma lenta y provocativa.
Escuché un pequeño gruñido desde mi espalda y entonces Gea estuvo lejos. A Kitty solo la saludo cortésmente con un "Srta Wilde" y un asentimiento con sus cejas, antes de girar hacia el ascensor con todo sus groupies, le sonrió a Quinn con suficiencia, como si ese beso que había dejado en mi mejilla hubiese sido un trofeo.
Para cuando estuvieron a la altura del ascensor y el mismo abrió sus puertas, Quinn estaba agarrada a mi cintura, con sus ojos clavados en mis labios, con sus pupilas dilatadas.
-Hola cariño – musito ella tan sensual que casi se me aflojan las rodillas, beso mis labios justo en el momento que las puertas del ascensor se cerraban y Gea observaba con detenimiento como Quinn y yo nos saludábamos.
-Es de adolescente lo que acabas de hacer – claramente no le interesaba eso, levantó sus hombros restándole la suficiente importancia y tiro de mi mano hacia mi oficina.
-Traje el almuerzo y regalos mmm o algo así – intente cuestionarla, pero ella estaba tocando la puerta de la oficina de Kitty con énfasis hasta que se abrió y con el rostro algo desencajado mi amiga intento cuestionarla – almuerzo vamos – pronuncio Quinn antes de seguir tirando de mi mano, se nos unió Kitty por supuesto pero en silencio, para cuando llegamos a mi oficina, Kurt no estaba esperando con los brazos detrás de su espalda y con un poco de temor - ¿está todo listo? – Pregunto y él asintió con la cabeza – bien, entonces vamos a almorzar – miro hacia atrás con una sonrisa que estaba llena de dientes, esa sonrisa que tanto me empezaba a gustar.
Kitty intento saber de qué se trataba todo eso, sin embargo yo no tenía la menor idea. Y cuando entramos a mi oficina, todo estaba ordenando.
Un sofa de 3 cuerpos de cuero negro, una mesa blanca pequeña y dos sillones individuales que combinaban a la perfección. En la mesa el almuerzo, el más variado menú para que todos pudiéramos elegir lo que quisiéramos y de beber… agua. La miré a ella, a Kurt y a Kitty, buscando una respuesta.
-Es todo idea de ella – señalo Kurt sentándose en el sillón individual antes de agarrar una botella de agua – los cuadros los podemos cambiar – agregó y mi mirada voló hacia las paredes. No obstante, había una foto en particular que llamo mi atención y que solo yo sabía que era, sobre todo a quien le pertenecía esa cadera expuesta.
Era una toma sencilla, era del día anterior incluso. Había insistido tanto en poder fotografiarme en su habitación, había un brillo tan peculiar en sus ojos que me fue imposible poder decirle que no. Y ahí, en ese preciso momento, esa cadera, ese pedacito de ombligo que se veía, por culpa de la mano que la cubría me devolvía el calor que había sentido debido a la timidez que me asaltó. Porque estaba Beth por ahí pululando, estaba Judy creo que haciendo el almuerzo y Santana maldiciendo a Ms Pacman seguramente, porque desde que había llegado se había encerrado allí.
Cuando mis ojos localizaron los de Quinn, la vi mordiéndose los labios como temerosa de cómo iba a tomar aquello. Había decorado mi oficina.
-Podemos almorzar y simplemente desarmar todo – sugirió tímidamente, Kitty alzó una ceja, cuestionándome, esa ceja que me decía "esto no me lo esperaba" – no quise ser una entrometida, realm…
-Me encanta – dije interrumpiéndola, era verdad, me encantaba, ella sobre todas las cosas.
-¿Me puedo quedar con el rollito primavera? – y sí, había sido Kitty harta de ver como los arcoíris y los unicornios volaban a nuestro alrededor. Kurt estaba devorando una hamburguesa sin prestar atención.
-Por supuesto Katherine – le contestó Quinn, manteniendo esa seriedad para con ella, como temiendo que la dejara pelada.
Y sonreí, porque la ensalada de berro que alguna vez quise comer y que por culpa de ella, de esa sensualidad de la que hacía gala, no pude pedir, estaba esperándome. Sonreí porque mi mejor amiga estaba comiendo con mi novia, con mi otro buen amigo y porque mi oficina estaba decorada finalmente.
Sonreí porque Gea solo fue un momentáneo dolor de cabeza, por lo menos hasta ese momento.
Sonreí porque ella, la dueña de casi todos mis pensamientos, estaba siendo parte de mi vida, dejando su orgullo de lado y tratando de mostrarse como era en realidad.
En algún momento, una carcajada se escuchó, un sonido casi estridente que sorprendentemente venia de mi amiga y la causante de ese sonido que pocas veces se escuchaba era ella, Quinn irresistible como el infierno Fabray.
Y entonces ensanche mi sonrisa, no me importaba porque reía de ese modo, me importaba que todo en mí mundo estuviera en orden… hasta ese momento por lo menos.
Uufff lo que me tarde dios, alguien que me demande!
Un pequeño giro, pero no tanto, vamos a la recta final... Si prestan atención hay algo que estas dos no hicieron (y eso que casi lo hicieron todo)
Besos enorme, buen miércoles!
