Capitulo 20: Lucy es secuestrada.
¿Ase cuanto tiempo que ella no veía a Haru? No lo sabía. Pero en ese momento en que ella lo vio junto a Lucy su mundo entero se paró. ¿Cómo podía confundirla con ella? Claro ahora lo entendía, el la recordaba como una rubia torpe, caprichosa, bondadosa y muy despreocupada por su apariencia. Se tocó sus cabellos, se los había teñido para no causar confusión entre ellas, pero parecía que eso complicaba aún más las cosas. Las almas que no habían podido reencarnar se movían inquietas en su interior, aunque sonriera y fuese por unos instante feliz junto a Lucy, esas almas estaban llenas de odio, dolor, depresión, enojo y rencor, lo que le faltaba a Lucy, ella estaba incompleta. Lo mismo le sucedía a Haru en esos momentos, algunas de sus almas tenían los mismos sentimientos que ella y no pudieron reencarnar. Luma los miraba, no sabía cómo reaccionar.
-¡Haru!- logro gritar, en cuanto se separó de Lucy ella corrió a su lado para abrasarla, Luma le correspondió aquí abraso.
-Luma…- susurro la rubia.
-ya cálmate, ese idiota nos ha confundido eso es todo- intento mantener la calma, si fuese por ella ya hubiese matado a aquel cabeza hueca- ¡Haru estúpido yo soy Luma!- le grito, el la miro confundido.
-entonces ella es…- susurro, puso cara de asustado.
-es Lucy, ¿ni siquera sabes distinguir entre ella y yo?, ¿que no le prestas atención al color de nuestros ojos, idiota?- se quejó mientras le acariciaba el cabello a Lucy.
-ay no…- susurro, Luma asintió.
-Lucy, vuelva al gremio, luego hablaremos- ella asintió con la cabeza antes de salir corriendo- eres un idiota, deberías volver a buscar las lleves, ¿eso era lo que estabas asiendo, no?- asintió, Luma lo miro por última vez antes de darse la vuelta y comenzar a caminar.
-L-Luma, yo lo siento- le susurro, ella se paró y miro hacia el suelo.
-te entiendo, si hubieses llegado antes podríamos haber estado más tiempo juntos, pero te has tardado, el día prótido está cerca y mi cuerpo poco a poco se está quebrando, se dio vuelta y él pudo ver unos cuantos cristales rojos alrededor de su brazo.
-Luma, eso quise pero, fue difícil, los de arriba estaban obligando a aquellas almas que faltan a ir a mi reencarnación, fue difícil convencerlos- ella negó con la cabeza, sus ojos se llenaron de lágrimas, le dedico las mejores de sus sonrisas.
-adiós, Haru, nos veremos el día prometido, antes de que mis almas puedan ir a donde pertenecen- el intento decir algo, pero las palabras no lograban salir se sus labios.
Ella se sonrojo y se volteo, comenzó a caminar, lejos, muy lejos de allí. Lucy corría hacia su gremio, se sentía confundida, pero confiaba en que Luma se lo explicaría. Sintió que alguien la seguía, se dio vuelta y lo último que pudo ver fue a alguien abalanzarse sobre ella.
Había pasado un buen rato desde que Lucy se había ido, hasta eso, Laxus, Natsu y Luma regresaron al gremio, al saber que ella no había vuelto esperaron un rato, pero nada, Laxus deicidio buscarla en su apartamento, y, Natsu y Happy en su casa, pero nada, no estaba en ningún lado. El maestro se empezó a desesperar, su nieta no aparecía en ningún lado, Mavis lo intentaba calmar, había mandado a algunas personas a buscarla, pero nada, Erza pensaba lo peor, salió del gremio y tirado en la puerta vio un papel, lo agarro y lo leyó atentamente, abrió los ojos de par en par y entro de nuevo al gremio, le entrego el papel al maestro y este apretó sus dientes. La carta decía que habían secuestrado a Lucy, y hasta que el día prometido no llegases ninguno de los gremios la iba a tener, tanto Reven Tail como Fairy tail se tendrían que reunir en el lugar donde todo comenzó, el reino de Luma. Faltaba no mucho para el día prometido, quería rescatar a su nieta cueste lo que le cueste, pero no sabía dónde se encontraba el reino de Luma, se había perdido luego de aquella batalla. Natsu al saber aquella noticia había salido corriendo a buscarla, no había caso con él, tendrían que mantenerlo vigilado hasta ese día.
Me desperté en una gran cama, de repente la reconocí, la misma que había visto en el sueño al que Luma me había llamado, salte de golpe y me caí bruscamente al suelo, me levante de golpe atontada, mire mi reflejo, lucia el mismo tipo de ropa que la vez anterior, solo que el sujetador que llevaba puesto estaba adornado con cuentas y monedas, tenía falda un cinturón dorado, la falda era larga sin coser de ambos lados, que dejaba ver mis largas piernas, todo era color negro, en mis manos tenia pulseras de oro, en mi cuello lucía una gargantilla de oro con cuentas negras. Lo único que faltaba era que Aguamarine apareciera por esa puerta y me dijese que había una fiesta, me reí por mi nerviosismo y miedo, eso era raro. Asia frio, decidí volverme a acostar en la cama, me acurruque en las calentitas sabanas de piel artificial, no me había dado cuenta que en ese momento me dormí. Era de noche, abrí pesadamente mis ojos, pude ver a un rubio a mi lida, estaba acariciándome mis cabellos, era Sting-kun.
-hola, ¿has dormido bien?- me susurro, asentí con la cabeza.
-¿qué pasa? ¿Dónde estoy?- le pregunto, el sonrió.
-en tu tierra natal, tu reino, "Sindria"- me levante de la cama de golpe y corrí hasta el balcón, Salí y me apoye en la baranda de piedra, abrí los ojos de par en par.
Pude ver las mismas tierras tal y como las recordaba, el pueblo pequeño, las casas, las tiendas, en el centro estaba la estatua de dos dragones bailando y ese lugar era mi favorito para bailar, mis tierras se extendían hasta algunas cuantas montañas lejanas, pude ver bolar dragones y a personas, tal y como la recordaba. Sting-kun se me acercó y me abraso por detrás sorprendiéndome.
-he vuelto…- fue lo único que pude decirle.
-Lucy, desde aquel accidente el tiempo se ha congelado en este lugar, todo lo que ves es de hace cien años justo el día en que Luma murió, todo está conectado con este lugar, por eso decidieron dejarlo en aquel año, los habitantes ya saben todo y lo aceptan, prefieren seguir viviendo de esta manera, y tu podrás venir cuantas veces quieras, es tu reino- me susurro acercando sus labios a mi oído, me sonroje, intente zafarme de su abraso, no quería eso, no le conocía, además yo era la "novia" de Natsu.
-déjame- le susurre y me corrí bruscamente entrando a mi habitación. Me senté en la cama, quería estar sola por un momento.
-Lucy, ¿ya te han dicho que eres hermosa?- comento, lo mire con mala cara y me cruce de brazos, él se me acercó.
-sí, muchas beses me lo ha dicho Natsu- comente, él puso una cara de fastidio
-¿podrías no hablar de el?- negué con la cabeza y arquee una ceja, se me acercó mas.
-no, él es mi "novio" y tengo el derecho de hablar de el cuanto me plazca- suspiro pesadamente y se me abalanzo sobre mi asiéndome caer bruscamente sobre la cama, me miro con una sonrisa de psicópata, cosa que me hiso asustar.
-¿Natsu y tú ya han pasado la raya?, digo en un descuido alguien más te podría tener- lo mire con miedo, intente empujarlo pero me agarro ambas manos.
-no te interesa- le dije, el me miro y acerco sus labios a mi cuello.
-esto… ¿te lo ha hecho el, cierto?- como acto reflejo me beso el cuello. Estaba aterrada, mi cuerpo temblaba, tenía miedo. No sabía qué hacer, quería salir corriendo pero no podía, me tenía acorralada.
Me beso de golpe en los labios, intente mover mi cabeza, era inútil, no quería, no quería que él me hiciese eso, solo Natsu podía besarme y tocarme, solo él. Unas cuantas lágrimas salieron de mi mejilla, él se separó de mí y me observo. Se sorprendió y me soltó, se paró y camino hasta la puerta, me miro por última vez y salió. Me quede dura en la cama, me di vuelta y empecé a sollozar.
Perdón por no subirlo antes, estuve muy ocupada con la escuela y además me distraje con mi otro fanfic (¿que soy yo?). Pero al fin termine este cap. Me di cuenta que falta cada vez poco para el final :'(. Perdónenme si es muy corto.
Gracias por leer.
