EPÍLOGO

"Por que tú fuiste capaz de ver a través de mi alma y sacar de ahí lo mas bello.

Que a pesar de los obstáculos, terminaste a mi lado.

Aunque tuve dudas de ti al principio.

Ahora estoy segura de esto.

Sí quiero hacerlo."

"Escuchando a través de las ventanas por donde el eco es más potente.

Alimentándote de mis estados de ánimo.

Buscando respuestas olvidadas.

Sí, yo quiero hacerlo."

"Carcomiéndome el alma, destrozándola en miles de pedazos.

Terminando con mi triste corazón, regresando a mi soledad y escuchando los reclamos que tu cuerpo me da a conocer con cada movimiento."

"Descuida no lo haré más."

"Descuida no me verás más."

"Y por que lo que quiero es terminar con la agonía que guarda tranquila, ahora termina.

Descansarás de esta cruel ironía, ahora que no se que más decir.

Escucha mi verso y decide."

"Sólo así."

"Solamente así."

"Por ti es que cambié, aunque trate de olvidar, todo regresa como hecho ayer."

"Marchita la flor del espejo al verse y no quererse. Descubrir que esta maldita."

"Lastimada por el ayer y el ahora, mañana no sé."

"Descuida, Yo lo sé. Cuidaré de ti y te amaré, eternamente, viviré por ti."

"Sabré lo que de antemano olvida, lo que me pertenece y reiré."

"Gracias por creer en mí."

"Gracias por todo, mi vida."

"Ahora todo esta claro y debo despegar. Con las alas bien abiertas.

Volar a lo alto para ser libre por fin."

"Adiós"

La suave luz del atardecer cruzaba por todos los rincones de la ciudad, bañando con su calidez encantadora a cada sitio al que llegaba alcanzar, sin importar el lugar o el momento, sólo llegaba sin ser invitado como tantas otras tardes anteriores a esa y tantas que estaban por llegar.

El viento anunciaba la llegada del invierno, mientras montones de hojas en tonos rojizos y anaranjados danzaban en el aire, siendo guiadas por este hacia una dirección desconocida. Hacia una libertad desconocida.

"Ya son 6 años mi querida Tomoyo"- pensaba con melancolía un apuesto hombre de ojos grises, su mirada era triste, de cierta manera, casi como si le hubieran quitado parte de su alma. Y es que precisamente eso había ocurrido, le habían quitado gran parte de su alma y más que nada de su corazón- "Que diferente hubiera sido, si aún estuvieras aquí"- se limpió sus ojos por las suaves y frías lágrimas que brotaban poco a poco al recordar todo lo que había sucedido…

FLASHBACK

Al escuchar el segundo disparo, rápidamente subió lo que quedaba de las escaleras esquivando los pedazos de madera que caían del techo y el fuego que se esparcía por la estancia, esperando a que aún no fuese demasiado tarde para salvarla, sintiendo temor por descubrir lo que encontraría en aquella habitación. La granada fue buena idea aunque nunca tomó en cuenta todos los daños que podría ocasionar el fuego al expandirse. Tomó trémulo la perilla de la puerta donde se encontraba Tomoyo y abrió con fuerza, dejando ante sus ojos una imagen por de más impresionante.

Ahí, sobre un charco de sangre la blanca desnudez de la figura de Tomoyo yacía inerte mientras que a su lado se encontraba el guardaespaldas que no sólo la había violado frente a él y frente a todas las cámaras de la residencia, sino también le había golpeado y magullado hasta que se había cansado, el hombre completamente inerte, con sus ojos mirando al techo y un agujero que iba de su frente a su nuca del que había salido la mayor parte de la sangre.

Se sintió derrumbado al ver aquella escena, su pecho subía y bajaba al sentir ansiedad y desesperanza, se acercó tembloroso al cuerpo de su amada, sollozante de angustia y entonces sintió el tibio calor de su cuerpo bañado en sangre, esperanzado porque aún no hubiera muerto. Acerco su mano a su pecho y sintió el suave palpitar de la chica, ¡estaba viva! ¡Inconsciente pero viva! Que más podía pedir. Tomó una de las sábanas y en ella envolvió el cuerpo de su novia, corrió a la puerta principal, evadiendo los obstáculos que se encontraban a su paso, y al abrirla miró con sorpresa a la cantidad de patrullas frente a la casa.

De repente escuchó el llamar de una voz familiar. Su querida 'prima' Meilin, se acercaba a ellos corriendo a pesar de la multitud de policías y su brazo enyesado. Hizo una seña a los médicos al ver a Tomoyo y después miró a Eriol, quien se veía terriblemente agotado, con unas pronunciadas ojeras debajo de sus encantadores ojos grises, unos cuantos moretones en las mejillas y brazos, así como una cortada en su labio y ceja.

"¿Estás bien?"- a lo que el ojigris asintió, aún con la mirada preocupada mientras entregaba el cuerpo a los paramédicos que rápidamente subieron a una camilla y corrieron a la ambulancia. Quiso seguirlos pero Meilin lo detuvo con una mano en su pecho- "Eriol… ¿Qué paso? Lo siento, pero debes acompañarme a la jefatura. Ella estará bien"- dijo ante la angustiada mirada de su amigo, se mordió los labios y asintió.

Fueron cerca de 3 horas de interminables relatos, 3 horas de corroborar una y otra vez la misma historia. 3 horas en las que había recordado lo pasado en los últimos 4 días, relatando con detalle cada uno de los sucesos. Deteniéndose por momentos, ya fueran llenos de rabia, tristeza o impotencia, que le hacían imposible seguir el relato sin antes poder descansar un poco. Aunque sea unos segundos para recuperar la calma perdida. Recordar como la había visto, en manos de aquellos sujetos, como varias veces la golpearon contra la esquina de alguna columna para al final ultrajarla con violencia, Meilin lo miró con desaliento y suspiró.

"Eriol"- posó una mano en su hombro. Estaba mirando atento a un punto al escritorio, recordando a la hermosa chica de la que se había enamorado, con los ojos cristalinos la miró- "Sabes bien que debemos entrevistar a Tomoyo y se que será muy duro para ella, pero es procedimiento. Además… Es posible que a ella no la culpen de homicidio si hace su declaración y más si se encuentran videos en donde se muestre todo lo que has contado"- suspiró.

"Acaso piensas que pude haberlo inventado"- dijo en tono lúgubre- "¡Qué yo sería capaz de lastimar a la persona que tiene mi vida en sus manos! ¡De quién dependo para existir!"- se exaltó, como podía siquiera insinuar eso.

Meilin suspiró y puso sus manos sobre sus hombros-"No"- insistió, negó y se agachó hasta estar a la altura de sus ojos- "Por supuesto que no! Yo confío plenamente en ti Eriol, y eso lo sabes… Así como Syaoran confia en ti"- dijo mustia, el ojigris entristeció ante la mención de su querido 'hermano', aún no podía creer que no estuviera más con él- "Pero sabes que son ordenes que debo seguir Eriol"- se levantó y caminó hacia la puerta- "Todo saldrá bien, ya verás. La señorita Daidouji saldrá en libertad en cuanto expongamos las pruebas, te lo prometo"- volvió hacia él, lo abrazó con cariño y besó su frente antes de abandonar la habitación.

"Está..."- le dijo cuando la vio bajo el umbral de la puerta- "Syaoran"

Meilin sonrió con tristeza- "Syaoran va bien, mientras Sakura se esté recuperando, el también lo hará. Depende de ella para seguir él con vida"- se mordió el labio meditando lo que tendría que avisarle- "Eriol, quizá deberías..."

Eriol negó- "Aún no es tiempo. Ambos estamos luchando por no perder la cordura y ser fuertes por ellas. Debemos seguir así"

La china asintió- "Cuídate"- dijo antes de desaparecer por la puerta del cuarto de interrogación.

Tiempo después apareció otro oficial en la puerta- "Señor Hiiragizawa, ya puede irse"- le avisó, esperando a que saliera de la habitación- "Le entregarán sus pertenencias en la entrada"

"Muchas Gracias"- le contestó al pasar cerca de él. Ahora tenía que ver como se encontraba Tomoyo.

AL llegar al hospital para pedir informes, un mundo de periodistas lo abordó haciendo preguntas que iban desde '¿cómo salieron con vida?' hasta '¿es verdad que es un truco publicitario por parte de la familia Daidouji ?', lo cual comenzó a irritar a Eriol pero decidió correr a las escaleras y subir por ellas. Escuchó el pitido de un celular y se desconcertó, él no tenía celular, el idiota de Yamato lo había destrozado contra su rostro.

Sacó el celular de su chaqueta decidido a contestar- "Antes de que digas nada, si yo puse el celular en tu chaqueta que como podrás ver, no es la que llevabas puesta. Nakuru te llevó ropa a la estación de policía. Como sea, estuvo bien que tomarás las escaleras, te están esperando en el tercer piso los reporteros así que tendrás que salir en el segundo piso y tomar el elevador de personal, no te preocupes, todo estará bien"- Meilin colgó antes que el inglés pudiera decirle nada por lo que vio recomendable seguir sus instrucciones.

Al llegar al elevador de personal, encontró a la china en él.

"Pensé que estabas en la estación"- le comentó.

Meilin presionó el botón del último piso y las puertas se cerraron- "No, también tengo que ver a mi esposo"- respondió, Eriol la miró y recordó que tenía el brazo enyesado, Meilin al notar su mirada en su brazo, suspiró- "Aoshi esta estable aunque tendrá que soportar un tiempo sin estar haciendo gran cosa"- sonrió de lado- "Los guardaespaldas de Daidouji y Haarman son muy duros de matar. Me lanzaron contra una columna y mi brazo terminó de forma equivocada, Aoshi se lanzó contra el tipo que me lastimó"- sonrió con burla- "Lo mató a golpes y ya enfurecido es mejor que nadie se acerque. Recibió algunos balazos pero estará bien"- sintieron que el elevador se detenía y Meilin bloqueó el paso antes de que Eriol saliera- "Todos están aquí Eriol, así que no te preocupes. Además este piso básicamente lo rentaron mi tía y tus padres, por lo que nadie más tiene acceso, sólo los que estamos autorizados. Syaoran y Sakura están en la misma habitación, mi primo insistió estar con ella en todo momento y ahora que están estables y conscientes pues no hay mucho problema. Su cuarto esta al final del pasillo de lado izquierdo mientras que Tomoyo está de lado derecho. No...no te espantes, sólo ámala. Será difícil verla y más que responda, pero tenle paciencia"- advirtió Meilin.

Eriol asintió temiendo lo peor, ¿qué podría estarle pasando a su bella prometida?

Caminó hacia la sala de espera donde todos los que se encontraban ahí voltearon de inmediato al ver que pasaba, pero el no se detuvo hasta llegar al cuarto de Tomoyo. Escuchaba que le hablaban pero en ese momento sólo quería saber como estaba Tomoyo, tenerla entre sus brazos y estar con ella hasta sentirla de nuevo con él. De él.

Abrió la puerta y notó a una joven sentada en la cama llena de moretones, su piel normalmente blanca tenía marcas alargadas y deformes en tonos rojos, morados y verdes. Sus muñecas estaban vendadas y algunas cortadas se encontraban suturadas. Su mirada estaba perdida en la ciudad que se veía a través de la ventana, parecía como si no estuviera ahí. Sus ojos tenían enormes ojeras, su rostro tenía cortes y su antes largo cabello, se encontraba recortado a la altura de los hombros.

Eriol caminó hacia ella y sintió que sus pies estaban hechos de plomo, tan pesados que le costaba mucho trabajo poder caminar. Llegó al borde de la cama, la miró intensamente como si de una diosa se tratase, sin poder creer que estuviera ahí y finalmente la rodeó con sus brazos para deshacerse en lágrimas al sentirla.

"¡PERDÓN!"- le pidió- "LO SIENTO"- berreó.

La joven amatista bajó su mirada y tocó su rostro con ternura y Eriol al sentir su tacto alzó su mirada acuosa y se sorprendió de ver que, ella también lloraba.

"No Eriol, yo te pido perdón por todo esto"- respondió y se abrazó a él con fuerza- "Jamás quise que algo así pasara ni te involucrara ni te llegase a dañar de esta forma"- sollozó la japonesa- "Perdóname, por favor"- Ambos lloraron abrazados hasta que la enfermera tuvo que sacar a Eriol para que pudiera cambiar los vendajes de Tomoyo, así como las sábanas de su cama y administrarle su medicamento.

Miró a los tórtolos al otro lado del pasillo y sonrió al verlos tan felices, compartiendo su tiempo juntos. Syaoran lo miró sorprendido y Sakura siguió la mirada de su prometido para encontrarse con un muy desaliñado y lastimado Eriol quien se acercó a ellos y los abrazo al verlos tan bien.

El transplante de corazón para Sakura había sido solucionado a tiempo gracias a la brillante idea de Nakuru de buscar un corazón compatible entre los muertos de la mansión, lo cual había conllevado al corazón que mantenían con vida mediante una máquina en otro hospitaly que aún no tenía un prospecto. Su operación había sido un completo éxito y ahora sólo le quedaba la etapa de recuperación.

Syaoran por su parte, ayudaba y mimaba a Sakura todo lo que podía sin importarle sus heridas lo que generaba ciertos disgustos por parte de la ojiverde. Su recuperación iba mucho más adelantada que la de Sakura y aunque al principio le era casi imposible mantenerse a raya para dejar que las enfermeras hicieran su trabajo, ahora ya eran pocas las ocasiones de las cuales requería medicamento o una enfermera. Claro sin obviar los reclamos de cierto cuñado gruñon.

Touya al ver a Eriol, lo sentó en una camilla en el cuarto continuo y comenzó a examinarlo, sorprendiéndose de encontrarlo al menos entero y no tan mal como a Tomoyo; sin embargo, obtuvo un gran grito por parte del inglés al acomodarle la nariz, el dedo anular de su mano derecha y el tobillo izquierdo, aún no podía entender como estaba de pie si aparte de todo tenía una costilla y un brazo luxado.

Poco después de su análisis y procedimientos necesarios -vendar su torso, su brazo izquierdo, enyesar su brazo derecho y su pierna izquierda, así como curar sus heridas- se encontraba recostado en una cama a lado de Tomoyo, quien le miraba con una gran sonrisa aunque sabía que esa sonrisa sólo era momentánea ya que había momentos en los que se perdía y de repente comenzaba a llorar, otros en los que simplemente permanecía como una estatua y por mucho que le llamara no conseguía respuesta,mientras que había otros momentos que apenas la rozaba o tocaba su hombro o incluso tocaba su mano y Tomoyo se alejaba rápidamente, asustada y trémula mirándole desconcertadamente, con temor, sólo unos segundos para después componerse y simular que nada pasaba. El inglés sabia que este tipo de ataques eran normales después de una agresión de esa índole pero se encargaría de hacer permanente su sonrisa de nuevo así como su confianza.

Las siguientes semanas fueron duras -incluyendo la recuperación de Tomoyo aunque era rápido físicamente, también podía ser sumamente doloroso al recordarlo y muchas veces, el tomar el tema significaba varios días continuos de terapias debido a las recaídas que llegaba a tener la japonesa que un par de veces terminaron en intento de suicidio- pues a pesar del testimonio de Tomoyo, aún buscaban los videos que incriminaban a Yamato, Josh y Sonomi del secuestro de Eriol y la violación de Tomoyo, además de buscar a Sonomi quien parecía haber desaparecido de la faz de la tierra, así como a Josh Haarman pues su padre jamás dio seña del paradero de su hijo. Por lo que Tomoyo no era por completo libre aunque las muestras de adn obtenidas del cuerpo de Tomoyo logró determinar a varios de sus agresores y con ello alegar defensa propia, estaba siendo vigilada muy de cerca así como Eriol, quien tenía el caso un poco más difícil al no tener otras pruebas más que los golpes que tenía, aunque también fueron resguardados por la policía imaginando algún ataque en venganza a ellos.

Poco después de dejar el hospital, Sakura y Syaoran se casaron y decidieron irse a vivir a Hong Kong al menos por un tiempo. Ellos fueron encontrados en la mansión y al ser comprobados como víctimas, se les asigno protección especial incluso en el país chino. La boda de los trigueños no fue grande como se acostumbraba en la tradición china, debido a todo lo que había pasado, decidieron hacer una boda pequeña y familiar por lo que muchos comentarios surgieron al ocurrir esto pero la tranquilidad de todos no tenía precio.

Para Tomoyo y Eriol, vivir fuera de la ciudad sólo era parte de la protección por que hasta que pudieran salir del país e irse a Londres, deberían residir ahí hasta que se encontraran las pruebas que ellos necesitaban. Aún no podían respirar con tranquilidad por completo y sobretodo al enterarse de una sorpresa que en el examen médico a la que la habían sometido después de haber sido salvada por Eriol, le había quedado claro que había sido terriblemente abusada sexualmente y confirmando que estaba embarazada aunque saber quien era el padre tomaría un poco más de tiempo debido a su condición actual. Sólo esperaba que no fuera producto Yamato, Josh o alguno de los demás idiotas.

El saber que estaba embarazada y no sólo eso, que su bebé podría ser de Yamato, Josh o alguno de los guaruras los mantenía en gran tensión. Tomoyo intentaba no tocar el tema e incluso intentaba ser descuidada, dejaba de comer o simplemente tomaba cosas que sabía podía hacerla abortar, lo cual provocó una riña entre ambos que poco después solucionaron con las terapias.

Eriol en cambio, sabía que el bebé debía tener cuidados y ella debía estar sana. El la amaba con todo su ser y aunque ese bebé no fuera suyo, el lo criaría como suyo por el simple y sencillo hecho de que lleva la sangre de Tomoyo. Decidieron casarse antes de que su embarazo se notara un poco más, aún con la duda en la mente como una pequeña espina que no podían sacarse. Su boda fue un poco más privada que la de Sakura y Syaoran puesto que no querían correr ningún riesgo.

Poco a poco Tomoyo fue cediendo, entendía que el bebé no tenía culpa alguna de lo que le había sucedido y que era producto de todo aquello pero de ninguna forma era culpable. Eriol la mimaba lo más que podía y al ver que el cuerpo de su mujer empezaba a cambiar, decidió que era momento de llevarla a hacer un ultrasonido. El ultrasonido reveló que tenía al menos 10 semanas de embarazo, lo cual les generaba algunas dudas. Había pasado 2 meses desde que los secuestraron y Eriol y ella habían sido muy cuidadosos después de ese primer encuentro.

El doctor les recomendó hacer la prueba de paternidad, para ese momento Tomoyo estaba en mejor estado físico, emocional y mental lo que facilitaría el procedimiento. Tomaron las muestras en ese instante y sólo les quedaba esperar otras 6 semanas para saber el resultado.

"¿Crees qué podría ser tuyo?"- preguntó así nada más la amatista y el ojigris alzó una ceja.

Eriol miró el retrovisor y tomó la avenida principal- "Querida, me encantaría que fuera mío pero... Temo que eso no es posible"- respondió con un suspiro, intento no sonar molesto pero no lo logró.

Ella le miró de reojo, sabiendo que no era fácil aceptar que ese hijo no era de él-"Pero podría ser"- afirmó Tomoyo un poco más esperanzada.

Eriol le miró intrigado- "¿Qué sabes tú que yo no sé?"- preguntó vacilando. Tomoyo alzó sus hombros y miró por la ventana. Eriol suspiró- "Tomoyo, la única forma de que fuera mío sería sí y sólo sí, tu no te hubieras tomado la pastilla del día siguiente precisamente al día siguiente del motel cuando íbamos para casa de tu tío"- no hubo respuesta- "Por que la tomaste"- de nuevo no hubo respuesta, la miró de soslayo pero miró de nuevo a la calle, no quería que se embarraran- "No la tomaste"- se sorprendió y la miró con sus ojos como platos.

"Yo... No"- contestó simplemente, alzando sus hombros y Eriol no contestó. No sabía que decirle- "Cuando iba a tomarlas me di cuenta de que no podía, así que dejé caer las pastillas bajo el asiento del coche cuando no me veías y sólo tomé agua"- dijo apresuradamente.

Eriol le miró sorprendido- "¡¿Quieres decir que cuando te estaban violando, tu ya estabas embarazada?"-exclamó de repente alterado- "¡No sabes el riesgo que conlleva eso!"- reclamó. ¿Cómo se le había ocurrido a Tomoyo semejante cosa?

Tomoyo le miró con reproche- "¡No sabía que estaba embarazada! Y de haberlo sabido..."

"¡QUÉ! DE HABERLO SABIDO ¿QUÉ HUBIERAS HECHO, TOMOYO?"- cortó de inmediato su argumento de forma osca.

"Yo...no..."- revolvió su cabello intentando sacar una respuesta. Cierto, de haberlo sabido, ¿qué hubiera hecho ella?

"¡MALDITA SEA, TOMOYO!"- reclamó, mirándola bastante enojado y asestó un tremendo golpe al volante- "¿QUÉ CARAJO ESTABAS PENSANDO? ¿QUÉ NO SABES QUE ES PELIGROSO? ¡PUDISTE HABER PERDIDO AL BEBÉ O PUDISTE HABER MUERTO!"- Eriol la miraba iracundo de vez en cuando pues al estar manejando, no podía distraerse mientras que la japonesa se mantuvo en silencio todo el trayecto de regreso a casa, no sabía que decirle.

Al llegar a casa -una pequeña casa rústica en las afueras de Tokyo, cerca de Tomoeda, resguardada por muros de 2 metros con vallas electrificadas y puertas de metal eléctricas- Eriol mantenía sus manos alrededor del volante, todo su cuerpo se encontraba tenso y su mandíbula la apretaba tan fuerte que parecía que en cualquier momento, destrozaría sus dientes; Tomoyo por su parte no tenía palabras para decir lo que sentía o pensaba de como pudo haber actuado, sentía que la culpa la consumía poco a poco, por lo que decidió salir del auto y meterse a la casa.

Se sentó en el mullido sillón de piel con las piernas sobre este y mordiendo sus uñas en evidente señal de nervios. No sabía que decirle y si de algo estaba segura era que, Sakura tenía razón y se lo había dicho. Jamás debió ocultarle aquel detalle, que aunque parecía insignificante, era muy importante.

Eriol entró en ese momento dando un portazo que azotó contra la pared y de la misma fuerza se cerró, espantando a Tomoyo y obligándola a verlo. Eriol la miraba cual león enjaulado mira a su presa al otro lado, llevándose las manos a la boca, la frente y la cintura de vez en cuando.

"Debiste decírmelo"- espetó- "No tenías ningún derecho de ocultarme algo así"- reclamó a una anonadada Tomoyo- "Somos pareja desde hace más de dos meses y sin embargo, sigues ocultándome cosas"- Tomoyo intentó hablar pero de inmediato la interrumpió- "No. No te atrevas a decirme que no me ocultas nada"- Tomoyo lo miraba incrédula mientras el caminaba de un lado a otro bastante molesto y conservando su distancia con su esposa. No sabía si decirle o no, de cualquier forma él sabía que era cierto y lo peor de todo, se lo habían mostrado. Dio unas vueltas más antes de mirarla de nuevo- "Se lo tuyo con Sakura"- afirmó y le miró fijamente para observar la reacción de la estupefacta Tomoyo quien abría y cerraba la boca.

"Sakura y yo no tenemos una relación"- aclaró.

"¿En serio?"- preguntó con sarcasmo- "Entonces me puedes explicar ¿qué diablos hacías con ella en el baño de su casa mientras estaban en la bañera?"- no hubo respuesta. Eriol se limitó a golpear con el puño la pared- "¿Desde cuando?"- preguntó cerrando los ojos- "¿Desde cuando me eres infiel? ¿Desde cuando me ves la cara de pendejo?"- reclamó y le miró bastante afectado.

Tomoyo se levantó de su asiento y se acercó a él- "Eriol, la última vez que me involucré con Sakura de esa forma fue poco antes de terminar con Josh, tu y yo apenas estábamos saliendo como amigos, ni siquiera como una pareja"- aclaró- "No sé como es que sabes eso pero en el momento en el que Sakura y yo supimos que eran nuestro destino, en ese instante dejamos nuestros juegos."- Tomoyo sujetó con fuerza en chal que llevaba puesto- "Lo último que llegué ha hacer fue abrazarla y besar su rostro cuando fueron a revisar todas las casas y ustedes me encontraron en casa de Yue. Fue lo último que llegamos hacer"- Eriol la miraba seriamente, con los labios crispados- "No justifico mis pendejadas. Pero lo cierto es que nunca pude tomar este tema contigo."- Eriol alzó una ceja, si lo pensaba con más calma, él tampoco podría explicarle lo que paso entre Syaoran y él.

"Pero tampoco pudiste tomar el tema de que estabas embarazada porque no tomaste las pastillas"- reclamó molesto.

Tomoyo miró al piso y suspiró- "Soy cobarde por no haberlo hecho, lo cierto es que no podía dejar que huyeras. No quería perderte"- le miró arrepentida de su decisión.

Eriol se sorprendió por su razón- "No es una excusa. El que estuvieras o no embarazada no quiere decir que te iba a dejar sola sabiendo como es tu familia y mucho menos porque estoy muy enamorado de ti."- Tomoyo le miró sorprendida y Eriol suspiró- "Tomoyo, me involucré tanto contigo desde el principio que aunque quisiera huir no podría, porque de hacerlo... moriría"- miró al otro lado de la habitación huyendo de la mirada amatista de su esposa japonesa- "Tu misma pudiste comprobar que aún cuando yo no sabía que estabas embarazada, yo quise que te casaras conmigo. Por que te quiero conmigo"- le miró irritado- "Y jamás soportaría que alguien más te tocase como yo lo hago o te tuviese como yo lo hago"- se acercó a la japonesa y esta no apartó su mirada incrédula de su marido- "Entiendes. Tú eres mía desde el momento en el que cruzaste en mi camino y se reafirmó a cada momento que estuvimos juntos, que compartimos algo de nuestras vidas, que te hice mía en aquel motel a donde nos fuimos a esconder. Yo no iba a dejarte poruqe estuvieras embarazada o cambiarte por dinero como lo ha hecho tu familia."- reclamó cruzando sus brazos- "Yo te hice mi esposa aún con una criatura en tu vientre que puede no ser mío y por si no lo entiendes, fui al mismo infierno contigo y por ti"- Los ojos amatistas dejaron caer una lágrimas que el pulgar del ojigris retiró- "Y si no te he tocado, no es por otra cosa más que para que estés bien así como el bebé que llevas en tu vientre. No porque no te ame o no te desee"- sus ojos le miraron de forma acusadora- "El amor de pareja no sólo se basa en hacer el amor, sino en todo lo que hace uno por el otro, desde las cosas más insignificantes hasta las monumentales. Espero que te quede claro"- soltó su rostro y salió de la casa. El ruido del coche al retirarse de ahí se escuchó en toda la casa y dejó a una Tomoyo inmóvil y sin habla.

"¿Qué fue lo que hice?"- sollozó llevándose una mano a su boca.

Le llamó toda la tarde a su celular pero Eriol no contestó ni una de sus llamadas y eso era como recibir mil puñaladas en su cuerpo, desangrarse y no morir. Tomoyo comenzó a llorar, sabía que había metido la pata hasta el fondo y ahora no sabía como remediar aquella situación y por más que intentaba localizar a Eriol, llegaba a puntos sin salida.

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"Maldita sea"- pensaba Eriol en ese momento mientras transitaba por las calles de Tomoeda- "¿Como pudo, como pude?"- lo cierto era que no tenía la más mínima idea de como se le había pasado eso, si sabía con exactitud que no se retrasaba así nada más, si no era irregular o peor aún, haciendo el amor todos los días después de que fueran al motel y sin que se vieran señales de que iba a empezar- "Soy un tonto..."- frenó cerca de la desviación que se dirigía a la carretera para dar vuelta e irse por ese camino- "No le di importancia, no lo pensé, ni siquiera lo noté... ¡Carajo!"- se regañaba mentalmente mientras veía el pasar de algunos coches en dirección a la que iba cuando los rebasaba- "Pero lo di por sentado, por que pensé que no estaba lista. Qué aún no quería algo tan serio. Qué no se sentía preparada para algo así, para esta situación"- a lo lejos observó la señal de pozo y teléfono, y decidió estacionarse ahí en cuanto llegara- "Y ahora... Es completamente diferente, ahora estamos en este punto en el cual sólo hay que esperar con paciencia a los resultados"- salió del auto y recargó sus manos sobre el barandal que protegía ese descanso- "¿Qué se supone que haga? ¿Dejarlo pasar?"- golpeó sus manos una y otra vez contra el barandal por la desesperación. Un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas y cayeron sobre el dorso de sus manos- "¿Puedo o no confiar en ella plenamente?"- miró hacia enfrente y la vastedad verde que se extendía hasta ver el mar logró tranquilizarlo un poco- "Sé que nada de esto ha sido como si ella hubiera querido planearlo así, sé las circunstancias han sido inusuales. Sé que es tener un secreto y no poder decírselo a nadie por un sin fin de taboos que prácticamente me alejarían de todos y de todo. Pero ¿a qué precio? ¿A qué precio a estado todo por lo que hemos luchado para seguir juntos? ¿Vale la pena? ¿De verdad vale la pena todo lo que pasamos para estar juntos? Y los secretos entre nosotros... ¿cómo saber que no habrá más después de hoy?"- se preguntó y la voz de Syaoran le contestó- "Si quieres que tu matrimonio funcione, deben ser sinceros el uno con el otro. Yo no soy un experto, ni mucho menos pero puedo decirte que Sakura y yo hablamos de todo, siempre y aunque hemos tenido nuestras diferenciasen algunas cosas pero siempre es bueno hablar de estas. Sabemos nuestros secretos y aunque fueron un poco difíciles de afrontar, después surgieron muchas preguntas"- rió el recuerdo de Syaoran- "Y cuando hablo de secretos, me refiero a toooodos los secretos"- comentó con una mirada acusadora- "Pero ella también tenía su secreto y si me pongo a pensarlo, es muy similar. Entendí que no debía enojarme porque pues habían muchas razones y después de empezar a salir formalmente como pareja pues no se volvió a repetir"- Eriol le miró desconcertado y Syaoran rió- "algún día lo entenderás y ese créeme, será el menor de tus problemas si sabes que vas a tener un bebé o por todo lo que ya pasamos"- sonrió mientras tomaba un sorbo de su bebida, era la fiesta después de la ceremonia de boda y ahora podían hablar tranquilamente mientras Sakura y Tomoyo hablaban sentadas en la mesa dada para los esposos.

Miró al cielo y sonrió melancolía, sin imaginárselo en ese momento, Syaoran le había confesado que sabía el secreto que había entre Sakura y Tomoyo, y lo tomaba con filisofía. Syaoran tenía razón en un punto, como discutir de un secreto parecido al suyo, como enojarse por algo que el también había hecho. Era un poco hipócrita en ese punto.

Pero entonces, quedaba ese otro punto. La diferencia quizás radicaba en el hecho de que Syaoran y él sólo habían hecho aquello una vez y ellas, por lo visto llevaban más de una vez. ¿Cómo confiar en que no seguirá así? Una agradable brisa movió su cabello y logró erizar el vello de su cuello, cerró los ojos, sintiéndose el hálito que circulaba a su alrededor y los abrió cuando no lo sintió más. Bien, quizá si le preguntase a Tomoyo, contestaría todas sus preguntas y tal vez, sólo tal vez, no sería tan malo. Y ahora que lo pensaba mejor, Tomoyo le había comentado alguna vez que le había dicho algo sobre ser bisexual a Josh y que su respuesta era poco menos que resentida; y si lo pensaba detenidamente, no se refería a otras mujeres más que a la mismísima Sakura, lo que haría su relación de primas un poco más íntima y un poco menos que platónica. Ese asunto tendría que resolverlo con ella.

Miró sobre su hombro, checando el auto y los vehículos que pasaban por la carretera.

No entendía porque tanto secreto, de cualquier forma se notaría tarde o temprano, pero aún así decidió ocultarlo. Él era un libro abierto mientras que tenía que abrir cada sección del libro de Tomoyo con una combinación diferente y una llave diferente, cada vez, para poder saber quien era la joven con la que se había casado y ahora vivía. No se arrepentía de haberse casado con ella pero a veces no entendía si Tomoyo de verdad estaba consciente de lo que era un matrimonio. Se supone que no debía haber secretos pero de nuevo Tomoyo, era una incógnita.

¿Cómo perdonar a Tomoyo por haberle ocultado lo de las pastillas? Aún se encontraba molesto por ello. Si era posible, entonces ese bebé que esperaba en su vientre era de él y ella se había comportado de forma infantil e inmadura, desde un principio. Aún a sabiendas de que su bebé podría ser de él y no de aquellos rufianes, se empeñó en poner en peligro su embarazo. Sus labios se crisparon y su puños se cerraron fuerza. No pudo haber pensado que a lo mejor no era de ellos. Y de repente un pensamiento cruzó por su mente.

Pero ¿y si ella pensaba que no había quedado embarazada aún cuando sabía que no se había tomado las pastillas? Qué tal si, fuera irregular. Negó suavemente. Tomoyo era regular, ella se lo había comentado cuando le estaban haciendo los exámenes de rutina. Quizá no pensó que estaba embarazada porque los malditos desgraciados nos atraparon en una fecha cercana como para saber si lo estaba o no. Aunque de nuestro encuentro a cuando nos atraparon habían pasado casi dos semanas, la verdad era hasta cierto punto razonable que creyera eso, pero bien podía haber sido después o antes. Suspiró dejando salir la pesadez de su cuerpo y miró al horizonte, que mostraba el atardecer y parcialmente el cielo nocturno. No sabía que pensar, y aunque tomara hasta quedar sin conocimiento o fumase como una chimenea, no obtendría la solución si no hablaba con Tomoyo. Debía aclarar ciertas cosas con ella y poner los puntos sobre las "i" si querían que su matrimonio no se llenara de mentiras y luego terminara en desastre.

La luz de la lámpara en el descanso se encendió, iluminando su alrededor. Eriol sintió una brisa fría que logró erizar los vellos de todo su cuerpo y le hizo pensar en la japonesa, en este momento podrían estar cenando o abrazados frente a la TV de la sala de estar o acostados en la cama platicando. Pero toda aquella actitud conservadora y egoísta le hacía dudar de ella.

Se acercó al auto y subió a el. Escuchó el vibrar del celular dentro de la guantera y decidió revisarlo. ¡Casi 50 llamadas en las últimas 3 horas! Eso le sorprendió y le hizo sentir un poco culpable, aún tardaría 1 hora en llegar a casa. Necesitaba hablar con ella, saber que es lo que pensaba, lo que quería, por que había hecho lo que había hecho. Razones, respuestas. Y no conseguiría nada de eso a menos que llegara a casa.

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Al llegar a casa, encontró la sala en penumbras y sólo la luz de la cocina le recibía, casi toda la casa se encontraba en penumbas. Eriol se dirigió a ella y notó un plato con lasagna, un vaso de cristal a lado de una jarra con agua de limón y recargada en la jarra, una nota.

Eriol, no se si ya comiste o en que momento llegarías.

Te deje lasagna, espero que te guste.

Con Amor, Tomoyo.

Esa nota le demostraba dos cosas: Tomoyo no hablaría por medio de la nota y probablemente estaría recostada en la cama, durmiendo después de tener un día no menos que cansado. Después comería, ahora lo que quería era verla.

Subió las escaleras y entró a la alcoba pero no la encontró sobre la cama, eso le extraño. La luz del baño se encontraba encendida y la puerta entre abierta, seguramente estaba por darse un baño. Camino hacia el baño y al verla las rosas que sujetaba en su mano cayeron al piso, y su ojos se abrieron incrédulos al encontrarla inconsciente con apenas una bata puesta, sobre el piso.

"¡Tomoyo!"- exclamó sorprendido y aterrado de verla tan pálida, la tomó entre sus brazos y notó que apenas respiraba- "Tomoyo, nena, reacciona"- pidió mientras la movía vigorosamente para hacerla volver en sí.

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Las sirenas de la ambulancia llenaban la ciudad conforme avanzaba por sus calles hasta llegar al hospital, donde de inmediato llevaron a Tomoyo hasta la sala de urgencias para checarla. Eriol no se movió de su lado en ni un sólo instante a pesar de las constantes peticiones por parte del personal médico.

"Va a estar bien"- contestó Touya después de checar su pulso y tomar su mano- "¿Ha estado comiendo bien?"- preguntó el galeno, a lo cual Eriol asintió- "Hiiragizawa, se que estás esperando los resultados de los estudios pero creo que de no ser tuyo, no te mostrarías ansioso o no tendrías los efectos del embarazo sobre ti"- el inglés lo miró atentamente- "El bebé se encuentra en perfecto estado y el desmayo no le afecto en lo mas mínimo, pero es necesario que Tomoyo guarde el mayor reposo posible"- comentó seriamente- "No estamos seguros del porque su desmayo, aún así nos gustaría hacerle unos estudios y verificar que no esté anémica o tenga algún otro problema"- El ojigris asintió. Touya lo miró con paciencia y tocó su hombro- "Se que ustedes no lo pidieron así pero verán que todo estará bien. Tomoyo es una mujer fuerte y ten por seguro que ella lo que menos quiere, es perderte"- Eriol le miró desconcertado- "Supongo que no ha sido fácil enterarte de algunas cosas, no hace falta que me digas nada o Tomoyo para que me de cuenta que estuvieron disgustados después de los análisis y que muchas cosas salieron a flote. Es normal en esta situación, sólo puedo pedirte que le tengas paciencia a Tomoyo. Pasó por una serie de eventos que traumatizarían a cualquiera y el hecho de sentirse asqueada de su propio cuerpo o incluso deprimirse es completamente normal. La terapia pudo ayudarle en algunas cosas, aunque en otras no es tan sencillo."- aclaró.

Eriol asintió mirando a su esposa con pesar- "Eso lo sé y trato de ayudarle con eso todos los días"- un bosquejo de sonrisa apareció en sus labios pero se esfumó rápidamente.

Touya miró a Tomoyo y luego a Eriol- "Pero son ciertos secretos los que te desconciertan"

Eriol rió suavemente, era tan obvio- "Supongo que los únicos que no lo sabíamos éramos Syaoran y yo"- contestó y Touya asintió.

"Hable con Sakura y Tomoyo cierto tiempo después de que ustedes salieran del hospital, les advertí que deberían hablar con ustedes. Después de todo, ese tipo de secretos no es tan fácil de mantener bajo llave pues en cualquier momento, pueden salir a la luz"- respondió Kinomoto- "Y si ustedes terminaron peleando por algo así, no te aflijas. Mi prima te ama más de lo que crees, incluso más de lo que ella cree y si se casó contigo, no fue sólo por estar embarazada, sino porque te ama desde lo más profundo de su ser"- tocó la mano de una adormilada Tomoyo- "Ustedes solucionaran sus problemas hablando, sólo no se olviden de escuchar"- sonrió y caminó fuera de la cortina.

Eriol llevó la mano se su esposa a sus labios, suplicando porque estuviese bien y porque despertara pronto- "Te amo, pequeña"

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Arreglar los asuntos que conllevaron a aquella pelea que produjo el estrés suficiente en Tomoyo como para desmayarse, les llevó algunas semanas de terapia y otras de mucha comunicación para poder restaurar la confianza entre ambos. Podían decir que lo peor ya lo habían pasado, una plática llena de tensiones que podrían terminar con el matrimonio de cualquier pareja al descubrir tan íntimos secretos; más todavía existía una única cosa que les mantenía en tensión. Llevaba 4 meses de embarazo cuando al leer con emoción, y esfumándose la mayor parte de sus miedos, que en efecto el bebé que esperaba Tomoyo era de ambos, él era el padre.

Eriol no podía contener su emoción y alegría al enterarse de aquello, corrió velozmente hacia ella, cruzando el patio de su hogar . Al llegar junto a ella, no pudo más que abrazarla y llenarla de besos, para después susurrar con dulzura- "Es nuestro, es nuestro"- Tomoyo al escucharlo no pudo más que llorar de alegría, por otra parte su embarazo había resultado sumamente delicado pues constantemente sufría desmayos y se sentía agotada, prácticamente se la debía vivir en la cama para evitar cualquier amenaza de aborto.

Aquel día fue cuando se sintieron llenos de esperanza, haciendo planes para el futuro, alegres por la noticia aunque algo melancólicos por pensar en sus queridos amigos que no les acompañaban para celebrar aunque mantenían el contacto, no era lo mismos.

Poco después de la noticia que dio alegría y una nueva luz a sus vidas, otra noticia surgió, dejándoles en claro que la paz por fin podría respirarse. Después de más de 6 meses, los videos que habían estado buscando salieron a la luz así como Sonomi Daidouji y ambos Haarman, que habían logrado eludir a la policía por algún tiempo pero al final, un simple paso en falso como la extracción de una fuerte cantidad de dinero así como el uso de una tarjeta de crédito hizo inevitable tan justo desenlace.

Al hallar las pruebas de su inocencia, dejaron de ser puestos como supuestos atacantes y criminales aunque la seguridad no dejó de estar presente y no estaría hasta pasados unos meses más, hasta garantizar que pudieran salir del país, justo después de que Tomoyo se aliviase, y vivir en paz.

Sólo esperaban que todo saliera bien.

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Aunque fue aquel día, 3 meses después se encontraban en el hospital, Tomoyo dando a luz y Eriol a su lado sujetando su mano fuertemente apoyándola en ese momento tan importante, el que marcaría por completo sus vidas. Sí, aquel día el que determinó el resto de sus días. El que recuerda con tanta alegría pero a la vez tanto pesar y sufrimiento.

En un instante todo fue dicha y emoción al ver al nuevo ser llegado al mundo, a aquella personita que llenaría sus vidas de más alegría de la que ambos creyeron podían tener. Todo era perfecto, hasta que Tomoyo nada más verla en los brazos de su esposo, sonrió completamente exhausta y con la respiración bastante agitada, acariciando con delicadeza la pequeña mano de su hija, para después dejar caer su mano de manera violenta y alarmar a todos los médicos al escuchar el pitido del electrocardiograma, mostrando una línea verde completamente horizontal. Eriol de inmediato fue sacado del cuarto, con la bebé en brazos, hasta que una enfermera apareció en el pasillo y se llevó a la recién nacida de inmediato sin darle tiempo de preguntar algo.

Fueron 15 minutos de interminable angustia, preguntándose como estaría Tomoyo, el sabía que estaba bien, quería pensarlo, debía pensarlo. Debía ser optimista y tener esperanza a pesar de que veía como entraban y salían las enfermeras de la habitación sin darle informe alguno sobre el estado de su esposa, sintiéndose desesperado. Pero conforme pasaba el tiempo y los doctores no salían, sus esperanzas comenzaban a caer cada vez más y más. Hasta que 1 hora después, salió un doctor bañado en sangre y con una mirada llena de lástima, se acercó a él, posó una mano en su hombro y negó con tristeza.

"Lo siento, hicimos todo lo que pudimos para salvarla."

Al principio creyó haber escuchado mal, pero al ver la cara llena de pena y compasión del galeno lo entendió. Eriol se sintió abatido con la noticia. Negaba algunas veces mientras que otras sólo podía temblar, no podía creerlo. Era como si quisiera desvanecer todo lo que estaba a su alrededor, despertar de aquel terrible sueño y encontrarla junto a él, durmiendo plácidamente. Comenzó a gritar maldiciones e improperios contra los médicos, contra la vida, contra Kami, contra sí mismo por no poder haberla salvado e inclusive contra su pequeña hija recién nacida, golpeando con el puño la pared mientras gruesas lágrimas corrían por sus mejillas y mojaban el piso, pidiendo porque realmente no estuviera pasando. Sintiéndose completamente desahuciado, con el alma desgarrada y el corazón hecho pedazos, evadiendo cualquier ayuda proporcionada por los médicos o por otras personas que le habían visto al pasar. Reclamando porque no le hiciera esto, porque no se la llevará, porque la mantuviera aún con él. Pero ya era tarde.

Sufriendo por la pérdida del ser amado, se tranquilizó un poco pensando en el mejor recuerdo que ella le había dejado, pero aún así, sintiéndose muerto. Poco después leyó el historial médico donde explicaba que primero había sufrido de un paro respiratorio, para después morir por una hemorragia que no pudo controlarse.

Respiró profundamente y caminó hacia la habitación de su esposa, cruzó el portal y la miró con ojos vidriosos, tomó su mano fría e inerte y la besó con devoción.

"Mi niña, mi vida"- decía entre cada beso dado a su mano- "Por favor abre los ojos corazón, mírame"- sollozó y las lágrimas caían de sus mejillas humedeciendo sus manos- "Háblame mi cielo"- pedía al verla tan hermosa como siempre y más pálida de lo que solía ser- "Te amo Tomoyo, jamás dejaré de hacerlo".

Would you know my name,

If I saw you in heaven?

Would you feel the same

If I saw you in heaven?

I must be strong and carry on

'Cause I know I don't belong

Here in heaven

Would you hold my hand

If I saw you in heaven?

Would you help me stand

If I saw you in heaven?

I'll find my way through night and day

'Cause I know I just can't stay

Here in heaven

Time can bring you down, time can bend your knees

Time can break your heart, have you begging please,

Begging please

Beyond the door

There's peace I'm sure

And I know there'll be no more

Tears in heaven

Would you know my name

If I saw you in heaven?

Would you feel the same

If I saw you in heaven?

I must be strong and carry on

Cause I know I don't belong

Here in heaven

Tears in Heaven by Eric Clapton

Pero el día de su funeral, fue cuando realmente se dio cuenta que ella ya se había ido y jamás volvería, derrumbándose sobre la hierba y llorando larga y amargamente por su amada. Gritando su nombre a los cuatro vientos y pidiendo porque se la devolvieran, más estos solo podían ofrecerle una brisa fría que llegaba hasta lo más profundo de su corazón.

FIN DEL FLASHBACK

De repente, una pequeña mano jaló la suya y se abrazó a su pierna, jalando un poco su gabardina oscura.

"Era muy bonita"- habló una voz infantil a su lado, despertándolo de sus recuerdos.

"Si, lo era pequeña"- contestó el hombre con una suave sonrisa- "Era la mujer más hermosa que haya conocido"- comentó mientras veía el retrato en la lápida. En el, se veía a una joven de largos cabellos oscuros y tez pálida que mostraba una hermosa sonrisa tanto en sus ojos que destellaban de felicidad como su boca que le contagiaba la alegría, la foto estaba en blanco y negro pero aún así, podía apreciarse la belleza de la joven.

"¿Y crees que algún día sea tan bonita como ella?"- preguntó la inocente niña, jalando suavemente de la mano de su progenitor.

Eriol sonrió por la ocurrencia de su pequeña y la tomó en brazos- "No"- acercó su rostro al de ella y movió su nariz contra la de ella, haciéndola reír y por unos segundos, reconociendo a la madre de la pequeña en ella- "Yo creo, que serás más hermosa que ella"- declaró- "Y estoy seguro que está muy orgullosa de ti"- confesó en todo íntimo.

La niña abrazó el cuello de su padre con alegría y después miró el retrato de su madre- "Te quiero mucho, mamá".

FIN


Y por fin, terminando después de casi 7 años de que publiqué este fic que tuvo un largo receso como de 4 o 5 años, estoy aquí para darles algunas explicaciones mis queridos lectores (si es que aún me queda alguno).

Primero que nada, estanqué el fic porque mi musa se fue de vacaciones lo que me dejó con un tremendo bloqueo de escritor del cual no pude despejarme hasta hace 1 año y de ahí, decidí no publicar nada hasta tener por lo menos el capítulo terminado y sólo para editarlo y subirlo, razón por la cual apenas subo el final y el epílogo.

Segundo, pasaron demasiadas cosas en mi vida estos últimos 3 años por lo que todas estas cuestiones personales me absorbieron al punto de no concentrarme en otra cosa, ni siquiera en la universidad podía concentrarme.

Tercero, no son excusas. Simple y sencillamente, la vida llega a ser complicada y muchas veces las cosas no salen como uno lo espera, no busco justificarme ni que de repente me quieran o me manden la millonada de reviews. Sólo soy honesta con todos ustedes. SI voy a terminar con los fics que tengo en progreso (LPdlT y PaV) aunque no se cuando los termine a decir verdad, sólo se que después de terminarlos es seguro que no escriba nada más, y la razón es muy simple, no se me hace justo hacer algo y después dejarlo a medias para terminarlo a los 6-7 años de haberlo empezado. No creo poder hacerlo como cuando empecé a hacer esto en ffnet. Por lo que, sólo espero que disfruten las historias que escribo en estos momentos.

Cuarto, se que prometí dibujos y demás, los subiré en cuanto termine de escanearlos, los tenía y los perdí por cambio de computadora así que tendré que empezar de nuevo.

Finalmente, debo agradecer por su apoyo durante todos estos años, sus comentarios me hicieron reír, llorar de alegría al verlos y darme ánimos para seguir. Muchas gracias de todo corazón.

En cuanto a este fic, la verdad se que fue retorcido desde el principio pero quería enfatizar que muchas veces la vida es así, no siempre va sobre la línea recta que a muchos nos gustaría. Todo pasa en un abrir y cerrar de ojos, cuando te das cuenta ya no estas aquí y todo tu mundo se pone de cabeza. Quien diga que la vida es color de rosa, eso es falso, sólo es color de rosa cuando nos empeñamos en hacerla como queremos pero muchas veces no somos felices por eso.

Y aunque es un poco desvariado el fic, espero que les haya gustado y saben que siempre me ha gustado escuchar sus comentarios al respecto, malos o buenos son críticas constructivas.

Con respecto al epílogo, SÍ, desde un principio había planeado que Tomoyo muriera en esa circunstancia, y originalmente Syaoran y Sakura también iban a estarlo pero al final decidí que sólo Tomoyo debía morir. Triste pero me gusto darle ese final que casi nunca se ven en fics, varias veces en películas y muchas en la vida real.

Bueno supongo que eso es lo que tengo que decir por el momento, hasta que termine los otros dos fics. Muchas gracias por estar conmigo.

Besos, Lebel