Capítulo 20. Trampas.
Era la tercera vez en el día que esa mocosa se caía. ¿Qué demonios le estaba pasando? De repente parecía como si la estúpida hubiese pasado de ser la campeona mundial a ser tan solo una simple principiante.
¿Qué demonios te pasa?.- le gritó Simone a Lily, desde la orilla.- ¿No puedes hacer nada bien?
Las agujetas de los patines están muy flojas, necesito unas nuevas.- replicó Lily, enojada.- Desde ayer di aviso sobre eso.
Sigue poniendo pretextos, princesa, e Ian te pondrá de patitas en la calle.- gruñó Simone.
Eso lo decide el jefe, no uno de sus achichincles.- replicó Lily, lo suficientemente alto como para que ella la oyera.
No te creas tanto.- le advirtió Simone, desde la orilla.- Recuerda que no es gracias a Ian por quien estás aquí, sino gracias a mí. Soy yo la que te pone las rutinas.
Pero es gracias a Ian que usted tiene empleo.- replicó Lily.- Desde lo de Nancy Kerrigan, usted no tenía muy buena reputación, y creo que no la sigue teniendo.
¿Lo dices por tu novio, querida?.- se mofó Simone.- Él no va a tardar en dejarte por una verdadera mujer, tú no puedes retenerlo por mucho tiempo. Es más, no eres capaz de tener a un hombre a tu lado, no tienes lo necesario y vas a quedarte sola.
El león cree que todos son de su condición.- replicó Lily, simplemente.- ¿Será que por eso a sus cuarenta y tantos años, sigue rogándole a los hombres por una noche de compasión?
Lily se dio la vuelta y se dirigió hacia su maletín para ajustarse las agujetas de los patines, mientras Simone la miraba con odio contenido. "No tengo cuarenta y tantos", pensó ella, dolida. "Solo por eso, te quitaré a tu novio en tu cara de la peor forma en que se me ocurra".
Lily, sin embargo, no estaba preocupada por Simone, si se estaba cayendo tanto en sus rutinas era porque no se podía concentrar, por culpa de Genzo. Ella simplemente no se lo podía sacar de la cabeza por más que lo intentara; nadie, ni siquiera Karl, la había besado antes en la forma como Genzo lo hizo, y lo peor del caso es que Lily quería repetirlo, todas las veces que se pudiera, cosa que, como era más que obvia, era imposible.
Leonardo observaba a su hermana patinar, y se dio cuenta de que no eran las benditas agujetas las que hacían resbalar y caerse, sino su falta de concentración. Leo conocía a su hermana y sabía que si estaba tan mala en su práctica era porque estaba pensando en otra cosa, no por fallas técnicas. Leonardo se preguntaba qué podía estarle pasando a su hermana, se preguntó si habría terminado con Karl o seguía aun enojada por lo de Simone, o si Rosso la había vuelto a lastimar. Leo sospechaba que el entrenador maltrataba a Lily físicamente, pero como nunca tuvo pruebas y dado que Lily jamás quiso confirmar la teoría de Leo, éste jamás pudo acusar a Rosso. Bueno, el caso era que algo pasaba ahí y Leo tendría que interrogar a su hermana. Sus padres estaban de visita en Alemania y lo mejor sería que Lily actuara normal o de lo contrario, aparte de perder la medalla de oro iba a conseguir que mami y papi creyeran que su princesita estaba loca.
De pronto a Leonardo se le ocurrió una teoría, que si bien era bastante loca podía ser cierta... Genzo Wakabayashi se la había pasado los últimos días muy pegado a Lily, y de repente todo había cambiado para ella, había asistido al primer partido del Hamburgo aunque no halló tiempo para ver el del Bayern Munich, se la pasaba leyendo los reportajes de los partidos del Hamburgo en los periódicos e ignorando los del Bayern, y de hecho, incluso Lily le había regalado a Genzo su dije del caduceo de plata, su posesión más preciada, su amuleto de la suerte, del cual Lily nunca se hubiese separado. Leo empezó a pensar que había ahí gato encerrado.
¿Qué te pasa, hermanita?.- le preguntó el joven a su hermana, mientras ella se peleaba con sus dichosos patines.- Te he notado muy rara.
Nada, estoy bien.- mintió Lily.- Estas agujetas no se ajustan como deberían.
¿Ése es tu pretexto?.- bufó Leonardo.- Mira, te puedes conseguir uno mejor. Podrás engañar a Delacroix e incluso a Rosso, pero no a mí, te conozco muy bien. ¿Qué te pasa?
Ya te dije que nada.- insistió Lily.
¿Terminaste con Schneider? ¿Sigues enojada por lo de Simone?.- insistió Leonardo, a su vez.- ¿Te preocupa que nuestros padres se den cuenta de que los engañas y que vives con tu novio?
Tú también vives con tu novia, a espaldas de la familia de ella.- replicó Lily.
Bueno, pero a mí no me van a mandar a un convento ni matarán a Marie en el proceso.- replicó Leo.- Y no me cambies el tema. ¿Qué te pasa?
Ya dije que nada.- gruñó Lily.
Si no es por Karl, no es por Simone, no es por papá, entonces es por Wakabayashi.- confirmó Leonardo.- ¿Cierto o me equivoco?
Lily se hizo una cortada, no muy profunda, con el filo de su patines. Leonardo supo que había dado en el blanco.
¿Qué pasa con Wakabayashi?.- preguntó Leonardo.
Hice algo muy malo.- replicó Lily, sin mirar a su hermano a los ojos.
¿Qué hiciste?.- insistió Leonardo.- ¿Te acostaste con él?
¡Claro que no!.- Lily se puso muy colorada, delatándose.- No dormí con él...
Pero sí tiene algo que ver en tu comportamiento.- comentó Leonardo.- Se te nota en la cara. ¿Lo besaste?
Lily no pudo mirar a su hermano y éste supo al fin todo el lío que estaba detrás del comportamiento de su hermana.
¿Qué hiciste, Lily Del Valle Salazar?.- gruñó Leonardo, enojado.- ¿Te volviste loca o qué?
¡Lo sé, lo sé!.- exclamó Lily.- Sé que hice mal, pero es que no lo pude evitar. ¿Nunca te ha pasado que sientes que tú no encajas con la persona con la que estás, o que no te sientes a gusto y que de repente llega otra persona que te hace vibrar, que te hace sentir lo increíble con solo mirarla y que te hace sentir que solo ella te puede hacer feliz?
Ay, hermanita.- suspiró Leonardo.- Mejor será que me cuentes todo...
En voz baja, Lily le contó a Leonardo todo lo sucedido, ya que no se podía contener más. Éste miraba con expresión inescrutable hacia un punto perdido del horizonte, de manera que Lily no pudo adivinar su pensamiento. Nerviosa, ella terminó de contar su historia, a la espera de que Leonardo dijera algo.
Bueno.- fue lo que él dijo cuando Lily terminó.- Schneider se lo merece. Una de cal por las que van de arena.
No se trata de eso.- murmuró Lily.- Es que yo en verdad que no puedo contener lo que siento... Cuando Genzo se me acerca... Me dan ganas de olvidarlo todo...
Leonardo movió la cabeza de un lado a otro, abrazando a su hermana para consolarla. Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Karl se dijo que tenía que hablar con su novia algún día. En Munich, lejos de Elieth y de cualquier otra tentación posible, el joven decidió enterrar todo dado que probablemente el beso no fue más que producto de la tentación, algo que no volvería a ocurrir. El caso era que Karl intentó llamar a su novia, sin éxito. Lily, para variar, tenía su celular apagado. (Vaya, no sé para qué tienen teléfonos si no los van a encender XD). Así pues, él tendría que ir a la pista a buscarla, los últimos días ella había estado también muy distanciada y Karl se preguntó el motivo, quizás Lily ya se había vuelto a enterar de que él le había vuelto a ser infiel...
- Maldita sea, seguramente esta vez sí termina conmigo.- musitó Schneider.- No me va a pasar dos seguidas, y mucho menos si ella se entera de que esta vez sí tuve deseos de hacerlo...
Karl se decidió entonces; al salir del entrenamiento, en vez de ir a buscar a su novia a la pista, él compraría flores, champaña y algunas cosas más para prepararle una cena a su novia y recompensarla por el error que quizás ella aun no conocía... Le pediría a Deb y a Levin que hicieran intercambio por una noche de apartamentos, para que Karl pudiera llevar a cabo su idea.
"Nunca se me ocurre nada mejor que recompensarla con cenas románticas a la luz de las velas", pensó Karl, apesadumbrado. "Hasta ahora me doy cuenta de que no conozco a Lily tanto como yo quisiera". Y sin embargo, él no tenía una idea mejor, así que más o menos planeó las cosas para esa noche. Schneider se preguntó si sería capaz de besar a su novia sin pensar en Elieth...
¿Qué te sucede, Schneider?.- le preguntó Stefan Levin a su compañero de equipo.- ¿Preocupado por papi suegro?
Pues no tanto como debería.- reconoció Schneider.- Si tú y yo vivimos juntos durante el tiempo que duran las Competencias Nacionales sobre Hielo, no habrá ningún problema.
Uhm, aun no sé como es que te metiste en este lío.- gruñó Levin.- Y mucho menos sé como fue que yo terminé enredado en esto. Si lo hago, es por Deb, que me lo pidió muy específicamente.
¿Y me dices mandilón a mí?.- se burló Karl.
Anda, continua.- amenazó Stefan.- Y te corro de mi departamento, a ver como le haces con tus suegros.
Ya, que solo bromeaba.- replicó Karl.- No aguantas ni una broma, pareces casado.
Y tú, tienes cara de que lo volviste a hacer.- replicó Levin.
No entiendo, Levin.- confesó Schneider.
Que volviste a engañar a Lily.- explicó Stefan, bufando.- Y no intentes negarlo, se te nota en la cara. ¿Quién fue esta vez, Schneider?
Karl no resistió la oportunidad de hacerle una confesión rápida a Levin y le reveló lo ocurrido con Elieth. El sueco escuchó a su compañero sin interrumpirlo ni una sola vez, aunque al finalizar no pudo evitar darle un sermón al alemán.
De veras que no cambias.- gruñó Levin.- Tú no estás hecho para sentar cabeza, no sé por qué sigues al lado de Lily. Si Deb se entera, te mata.
¿Y qué tal si no es ella la persona con la que voy a sentar cabeza?.- Karl se atrevió a hacer un comentario.- ¿Qué tal si hay otra mujer que me va a hacer feliz?
Pues quizás, pero dudo mucho que esa otra mujer sea la mujer de tu gran rival.- replicó Levin.- Schneider, te aconsejo que dejes de jugar con fuego o te vas a quemar.
Creo que ya es demasiado tarde para eso... .- murmuró Karl.- En fin, creo que tengo que pedirte que solo por hoy cambiemos otra vez de departamentos.
Como quieras, pero eso no arreglará las cosas y lo sabes.- replicó Stefan.
Aunque Karl se dijo que Levin tenía razón, él continuó con su plan, sin sentirse muy aliviado por haberle confesado su pena a alguien. Al final del entrenamiento, Karl se despidió de su padre diciéndole que quería descansar para su próximo partido, cosa á la cual el entrenador no le puso ningún pero. Así pues, Schneider se desvió del camino para hacer sus compras "secretas", sin darse cuenta de que a lo lejos alguien lo observaba.
Después del coraje y la depresión que hizo Simone por el comentario de Lily, ella se había dirigido a la vinícola para comprarse una botella de vino tinto, el cual se acabaría en su departamento, sin más compañía que la de su televisión. Sin embargo, al ver a Schneider comprando champaña y algunas otras cosas más, Simone tuvo una idea maligna. La mujer sabía que Lily se había quedado con su hermano, revisando la lesión de su tobillo, de manera que la chica se tardaría en llegar a su casa, y por lo que estaba comprando Karl, parecía que él planeaba una cena romántica para su novia.
Veamos qué tan romántica se puede poner esta noche.- comentó Simone, sonriendo por lo bajo.
Así pues, tras salir de la vinícola, Simone hizo una breve escala en una farmacia, definiendo en el camino los detalles de su plan. Ella sabía muy bien en donde vivía Schneider con Del Valle, así que no importaba si lo perdía de vista o no...
Cuando tocaron el timbre de su departamento, Karl pensó que Lily había olvidado las llaves del departamento, por lo que se sorprendió mucho cuando vio a Simone Delacroix esperándolo en la puerta, con una bolsa de papel en la mano.
Hola, bombón.- sonrió ella, entrando en el departamento.- ¿Me dejas entrar?
Ya lo hizo.- replicó Karl.- ¿Se le ofrece algo?
Solo quería venir a saludarte.- sonrió Simone.- Creo que dejamos algo pendiente la última vez.
No dejamos nada pendiente.- replicó Karl, acomodándose la corbata que se había puesto.- Y si me permite, estoy esperando a alguien.
Eso lo sé perfectamente.- sonrió Simone, acercándose muy sugerentemente a Schneider.- Pero ella está ocupada, su hermanito le revisa la lesión de su tobillo, así que tardará en llegar. Yo solo te pido que nos tomemos una copa, una sola nada más, y después prometo dejarte en paz.
Karl estuvo tentado a sacar a esa mujer de su hogar a como diera lugar, pero una voz le dijo que si no hacía lo que ella quería, volvería a intentarlo una y otra vez, sin dejarlos en paz ni a él ni a Lily. Así pues, Schneider aceptó en tomarse una copa con Simone, de la botella de vino tinto que ella llevaba, pasando a su indeseable invitada a la sala.
¿No tendrás queso para acompañar esta delicia?.- preguntó Simone.- Soy francesa, el vino no va bien solo.
Veré que hay.- replicó Karl, dejando las copas en la mesa, frente a Simone y marchándose frente al refrigerador.
"El truco más viejo de todos", pensó Simone, mientras servía las dos copas. "Y sin embargo, es el que mejor funciona".
Cuando Karl regresó con el queso, Simone ya estaba bebiendo el vino y él tomó la otra copa que estaba sobre la mesa. Schneider pensaba que si tomaba el vino tinto y después la champaña, se embriagaría más fácilmente, así que desistió de tomársela. Simone, sin embargo, le dijo que aunque sea le podría dar un sorbo simple a su copa.
Craso error.
Schneider no habría de saber qué le ocurrió después, aunque en realidad Simone no tuvo la oportunidad de hacer mucho, ya que a ella le fallaron sus cálculos y su invitada sorpresa llegó antes de lo que esperaba, de manera que Simone solo tuvo oportunidad de arrojar a un inconsciente Karl sobre el sillón y arrancarle la camisa antes de que la puerta se abriera.
Pero con esto fue más que suficiente, la trampa estaba lista para que cayera la presa. Cuando Lily abrió la puerta del departamento que compartía con Karl, lo primero que vio fue a su novio acostado en el sillón, con Simone semidesnuda encima de él.
Para Lily, esto fue más que suficiente. La chica no quiso saber más y salió corriendo. Simone sonrió, con malicia. La presa había caído.
Notas:
Ok, por si no entendieron, Karl no se acostó con Simone, ésta no tuvo chance porque Lily llegó antes. Comadre, no me mates, a tu hombre solo lo tocas tú XD.
Como ya dije antes, se me fueron las cabras al monte y me equivoqué en la numeración de los capítulos, pero creo que ya están bien XD.
