Viktor había comentado que podía hacer el intento, mas para ello necesitaría saber las horas en que el menor terminaba clases.

Y Yuri le había entregado un pequeño horario, resaltado con varios rotuladores de distintos colores, forrado con cinta adhesiva, totalmente hecho a mano.

Viktor había enarcado las cejas, y Yuri se había sonrojado, pero el platinado sonrió, en un intento de remediar cualquier error que pudiera acabar de cometer.

— Nos vemos mañana, Yuri — declaró.

Y así había sido.