Capítulo 21

Continuación del Flashback

Un año había pasado desde que FT se había desintegrado, un año donde todas ellas se la pasaban entrenando, un año donde Erza y Lucy se habían dado cuenta de que ser madres no era tan fácil como lo habían pensando. Pero daban gracias que Ultear tuviera un poco de experiencia en ese ámbito.

Podían escuchar los gritos de alegría de Kiyoko por toda la mansión, los gritos de horror de Meredy al creer que la pequeña pelirroja se iría a caer y lastimar. Las risas de Sho al ver la imagen de Meredy correr detrás de una niña desnuda por todos los pasillos. Sin duda alguna la tranquilidad se había ido de la mansión Heartfilia.

Ultear logró agarrar a la pequeña pelirroja, quien solo le hizo pucheros.

—Tienes que terminar de bañarte.—le dijo la maga de hielo con seriedad.

—No-oh.—replicó la pequeña tratando de soltarse del agarre de Ultear.

—Tienes que estar presentable para cuando Erza y Lucy regresen. —dijo Ultear dejando salir un suspiro. Ante la mención de sus dos madres la pequeña se quedó quieta, dejo que Meredy la tomara en brazos y le terminara de duchar. —Solo menciona a sus madres y el pequeño demonio hace todo. —murmuró la maga de hielo mientras rodaba los ojos.

—Ellas son su debilidad. —dijo Sho encogiéndose de hombros.

—Hacer ese hechizo de sangre en esas dos niñas fue una buena idea. —comento Ul. —Kiyoko se parece mucho a Erza. —

—Quizás Akane no se parezca a Lucy y Erza. —dijo Sho. —Pero se parece a ti. —

Ultear no iba a negar que Akane después de que le hicieran el hechizo de sangre empezó a tomar facciones de ella, incluso llego a desarrollar magia de hielo. Ultear podía decir que estaba feliz por eso.

—Meredy también empezó a tener un poco de las facciones Heartfilia. —dijo Ultear mientras miraba a su hija salir con Kiyoko del baño. La rubia de ojos jades solo asintió, era cierto que todas tenían miedo de que el hechizo fuera a dañar los cuerpos de las pequeñas y de Meredy, pero al final las cosas salieron bien. No hubieron efectos secundarios, no hubieron daños.

Ambas maga escucharon pequeñas explosiones provenir del jardín. Salieron corriendo, pensando que Asuka y Akane estaban solas, pero cuando salieron de la casa se encontraron con Alzack supervisándolas. Se tranquilizaron al ver al hombre estar atento a que las niñas no se fueran a lastimar. Se acercaron al hombre.

—¿Cómo van con el entrenamiento? —pregunto Ultear mientras veía a Asuka cambiar entre cinco a ocho armas diferentes en cuestión de minutos.

—Han avanzado mucho. —dijo Alzack. —A su edad apenas y podía disparar dos balas antes de quedarme sin magia. Ella lo hace ver como si fuera lo más fácil del mundo.—agregó el mago de las pistolas con un enorme orgullo al ver a su hija hacerse cada vez más fuerte.

—Han practicado día a día. —dijo Sho. —Siempre que sienten que no dieron lo mejor de sí, se van, se dan una ducha, comer, duermen, se levantan el siguiente día y entrenan con más rigor. —

—¿Que hay de Akane? —pregunto Ultear.

—Su magia de hielo sigue creciendo, la maneja con facilidad. —dijo el pelinegro. —Lo que le esta dando problemas es su magia de reflejos. —

Sho frunció el entrecejo. —¿Como le podemos ayudar? —pregunto.

Alzack se encogió de hombros. —Lucy dijo que hablaría con el abuelo Crux y que buscarían una manera de ayudarle. —

—Suena a un buen plan.—murmuró Ul.

Los tres adultos se quedaron viendo como las niñas no dejaban de practicar. Tomaban una fuerte respiración para después volver a sus posiciones y seguir con sus metas. Ul sintió como Meredy salía de la mansión, se dio vuelta para ver como traía a Kiyoko con sus vestimentas nuevas.

Kiyoko veía a su hermana y prima pelear, arrugó la nariz, las peleas no era una de sus cosas favoritas. Ultear vio la reacción de la pequeña y no pudo reír por lo bajo, esa pequeña era adorable.

La relación de Lucy y Erza había empezado desde la primera vez que la maga estelar había ido en busca de la pelirroja después de tener una pesadilla. Erza nunca se quejo, solo consolaba a la maga estelar, dejaba que se tranquilizara y después le escuchaba, la maga de la armadura esperaba a unos cuantos minutos para después tener a Akane en su cama. La pequeña pelinegra al igual que su rubia madre sufría de muchas pesadillas que solo Erza podía calmar. Todas las veces que Lucy iba en busca de Erza, está la dejaba que se durmiera, no la despertaba para que regresara a su habitación una vez que se había tranquilizado, Lucy nunca se quejo.

En muchas ocasiones Sho y Ultear habían visto a Lucy salir de la recamara de Erza, las primeras veces habían decidido ignorar lo que habían visto, pero después de notar que pasaba con mucha frecuencia empezaron a darse una idea de lo que posiblemente estaba pasando entre las dos miembros de su familia.

Meredy lo había notado, pero veía como el semblante de Lucy cambiaba cada día, así que prefería no decir nada. El que Lucy fuera a la recamara de Erza le hacia sentirse mas tranquila durante el día. La peli rosa no era tonta sabía que su madre y Sho estaban buscando la manera de que Lucy les dijera que era lo que estaba pasando entre ellas.

—Solo espero que no causen un problema. —murmuró Meredy para sí misma pero Akane le había escuchado.

—No creo que eso sea posible. —dijo la pequeña pelinegra. —Estas hablando de ellas, ellas siempre causan problemas aunque no quieran. —

Meredy miró a la pequeña y no pudo evitar reírse porque sabía que Akane tenía toda la razón. Esas mujer siempre causaban problemas.

Luego de semanas de ver como Lucy y Erza compartían habitación, los demás miembros de la familia solo dejaron que las chicas entendieran que era lo que estaba pasando, luego de días vieron cómo se tomaban las manos como si fuera de los más normal.

Sho y Ultear sabían que era lo que estaba pasando, las chicas estaban haciendo todo eso para ver cual era la reacción de las niñas, para cuál era la reacción de los adultos. Las niñas parecían no notar nada diferente, ellas siempre habían pensando que Erza y Lucy eran pareja. La única que frunció el entrecejo un poco había sido Asuka, pero después de ver que su tía Lucy estaba sonriendo un poco solo se encogió de hombros y sonrió.

En cuanto a los adultos, ellos no tenían porque enojarse del cambio en la relación de las dos magas, ellas podían hacer con su vida lo que se les diera la gana, lo único que les importaba era que ellas dos estuvieran sanas y salvas, pero lo que mas les importaba en la vida era que estuvieran felices.

Sho y Ultear solo se habían encogido de hombros, mientras Lucy estuviera bien, fuera de peligro y feliz, ellas no se quejaban. Lo único que las dos magas harían era hablar con Erza, y como buenas hermanas que eran le darían la charla.

Alzack y Bisca se tomarían el tiempo de hablar con Lucy, no querían que Erza se sintiera sola. La pelirroja había estado solo por mucho tiempo, ahora ellos eran una gran familia y como tal le pedirían a la maga estelar que no la lastimara.

Todos sabían que en cuanto a los problemas del corazón no se podía hacer mucho, pero también estaban al tanto de que ambas magas tenían un enorme corazón que con facilidad podía ser destruido.

Todos estaban reunidos en la sala de estar, incluso las niñas no se habían querido ir su habitaciones porque sabían que lo que se iba a decir era de suma importancia y ellas tenían el derecho de saber qué era lo que estaba pasando en su familia.

—Lo único que les pedimos es que no se lastimen. —dijo Meredy.

—Tiene que hablar con tranquilidad si tiene un problema. —prosiguió Sho.

—Ahora tiene a dos pequeñas que las necesitan, así que tiene que pensar en lo que dicen y hacen.—dijo Ultear cruzando los brazos sobre su pecho.

—Tendremos cuidado. —dijo Erza con un pequeña sonrisa mientras Lucy asentía.

Ellas sabían lo que estaban poniendo en riesgo al empezar con una relación que quizás no funcionaria, que quizás las terminaría lastimando y no solo a ellas sino que a toda su familia. Lo que menos querían era lastimar a las personas mas importantes en sus vidas.

Lucy, Sho y Ultear se encontraban entrenando su nuevos poderes oculares, mientras que Meredy estaba por sobrepasar su nuevo límite de siete personas, esto había sorprendido a todos en su familia. No era que creyeran que no lo lograría, pero en los libros que habían estado leyendo habían encontrado que personas con el mismo tipo de magia que Meredy solo lograban llegar a tres. Meredy estaba haciendo historia al pasar ese límite.

Quizás Akane no tenía magia de pistolas como Asuka pero Bisca y Alzack le enseñaban a dispara, la pequeña aun podía utilizar sus lanzas de hielo y tener buena puntería. Kiyoko solo veía como los Connell mostraban sus tiros.

La pequeña podía ser un pequeño demonio cuando quería, pero un pequeño angelito con se trataba de ver a su familia entrenar.

Erza estaba muy alejada del grupo, ella quería estar segura de que si perdía el control de la armadura y la espada no dañaría a nadie, al mismo tiempo haría uso de sus nuevos poderes oculares, sabia que tenia que empezar a controlar.

Erza estaba a punto de re-equiparse con la Armadura del Guardián cuando Virgo y Loke aparecieron frente a ella.

—¿Pasa algo? —pregunto la pelirroja.

—El Rey requiere de tu presencia en el mundo espiritual. —dijo Loke.

—¿El motivo de este llamado es? —pregunto Erza con curiosidad.

—Referente a los nuevos poderes celestiales que se le serán otorgados a Hime. —dijo Virgo. —El Rey quiere hablar contigo de algo, tu eres muy importante en la vida de nuestra princesa y eres la única capaz de salvarla. —

Erza miró hacia donde estaba Lucy y las demás, si el Rey quería que ella fuera al mundo celestial lo haría. Lo que hacía dudar a la pelirroja era porque ella era la única capaz de salvar a Lucy cuando Ultear y Sho estaban ahí.

Loke miro las dudas en el rostro de su compañera de gremio y sonrió un poco al darse cuenta de que Erza y Lucy no se habían dado cuenta de lo que habían creado al quedarse juntas, al protegerse de todo, al apoyarse mutuamente.

—Tu y ella han creado un vínculo muy importante para nosotros los espíritus estelares. —dijo Loke con un pequeña sonrisa. —Sabemos que si Lucy llega a perder el control de sus poderes celestiales tú serás la única capaz de hacer que vuelva en sí, eres la mas cercana a ella. —

Erza miró al león con el entrecejo fruncido. Aún no lograba entender qué era lo que le quieran decir.

—Las pesadillas. —dijo Loke.

Ante eso Erza abrió los ojos como platos, no creía que los espíritus supieran de que ella y Lucy compartían habitación, todo había empezado por pesadillas y al final ambas chicas habían decidido que era mejor quedarse en una sola habitación.

—Tenemos que irnos. —dijo Virgo.

Erza asintió y dejó que los dos espíritus la llevaran con el Rey. A lo lejos Lucy vio como Virgo y Loke se llevaban a Erza, pero decidió seguir con lo suyo, sabía que al llegar la noche Erza le diría que era lo que estaba pasando.

Ambas magas sabían que los secretos entre ellas no estaban permitidos si querían tener una relación sana, proteger a su familia y cuando todo terminara volver a Fairy Tail.

….

Mundo Celestial.

El Rey esperaba con paciencia la llegada de la maga de la armadura. Todos los espíritus a excepción de Aquarius esperaban. La sirena se había negado ante la petición del Rey por segunda vez, el Rey le pidió una buena explicación, pero lo único que la sirena le dijo fue "No pudo darles falsas esperanzas, si Erza me mira, Lucy y las demás dejaran de entrenar y buscaran algo para buscar información de mi llave. Mi padre no está de buen humor."

El Rey sabía que el padre de la sirena no estaba muy contento con Lucy y con el. El Rey del océano quería que cambiaran la ley del uso de una de las llaves del zodiaco para abrir la puerta del rey de los espíritus estelares.

El Rey de los espíritus ya había cambiado una de las leyes por Lucy, sabía que no podía cambiar otra. Solo esperaba que a Lucy no se le metiera esa loca idea porque de ser de manera, el no podría hacer nada. Lucy era la guardiana después de todo.

—Me mandó a llamar. —dijo Erza con seriedad. La maga de la armadura se dio cuenta de que todos los espíritus estaban presentes, pero nuevamente Aquarius no estaba.

—Si. —dijo el Rey con serenidad. Estaba pensando muy bien que lo que iba a decir. —Tu y nuestra vieja amiga se han hecho muy cercanas. —comenzó a decir el Rey, Erza entrecerró los ojos ante eso. —Ahora comparten dos hijas, tu estas entrenando para usar la armadura del guardián. —prosiguió con tranquilidad. —Se que te preguntaras porque te escogí a ti para cuidar de Lucy. —ante eso Erza asintió. —También te preguntaras como es que sabemos de que ahora compartes una relación más allá de la amistad con ella. —ante eso Erza se sonrojo, solo la familia sabían de que la relación entre ellas dos había sobrepasado la amistad. —Lucy tiene vínculos con nosotros, Layla compartió vínculos con sus tres espíritus pero cuando se enamoró de Jude, esos vínculos les mostraron a los espíritus los sentimientos entre ellos dos. —si la maga de la armadura era sincera no quería saber los detalles de la relación de los padres de Lucy. —Ahora los vínculos de Lucy nos permite saber lo que pasa entre ustedes dos. —

—Eso es espeluznante. —dijo Erza poniéndose pálida. —Podrías saltarte esos detalles. —

El Rey rió por lo bajo al ver el sonrojo de la pelirroja. —Lucy empezará a perder el control con facilidad, ella tiene maga celestial y magia de demonios en ella. Sus hermanas no le pueden ayudar porque ellas prefieren la magia de demonios en lugar de las celestial. Ellas no serán capaces de entender que Lucy necesita a alguien que le haga poner los pies en la tierra. Esa persona eres tu Erza. —

—¿Cómo? —pregunto la pelirroja.

—Tu magia es peligrosa en las manos de la persona equivocada. —dijo el Rey. —Tu sabes la diferencia entre cómo usar la magia para proteger a los que amas y la magia de destrucción. Tu magia es ambas, si logras manejar la armadura, tendrás magia celestial corriendo por tu cuerpo. —

Ante eso Erza se sorprendió, no creía que en algún punto eso fuera a pasar. —¿Habrán efectos secundarios al tener magia celestial en mi? —

—Se que tiene el Second Origen. —dijo el Rey. —Pero eso no será suficiente para ti, todos los espíritus presentes están dispuestos a darte un poco de su magia para que puedas proteger de Lucy en cualquier momento. —

—¿Eso no les afectara a ellos? —

Erza quería estar segura de que nadie saldría lastimado, sabía que Lucy quedaría devastada si algo les llegara a pasar a unos de los espíritus, ya fuera uno de los que ella poseía llave o no. Para la maga estelar todos eran muy importantes.

—No, nadie saldrá herido con esto. —dijo el Rey con seguridad. —¿Queremos saber si estás de acuerdo? ¿Queremos saber qué tan dispuesta estás para proteger a Lucy de ella misma? —

Erza miro al Rey atentamente. —¿Si acepto que es lo que pasara? —

El Rey miró a la pelirroja y con el rostro lleno de seriedad. —Tu magia seguirá igual, tu reequipamiento no se verá afectado por nuestra magia. Pero podrás darnos órdenes cuando creas que Lucy está poniendo su vida en peligro al tener muchos portales abiertos. —

Erza empezó a mover de lado a lado, aceptar quería decir que ella podría ayudar a Lucy mas de lo que esperaba, sabia que las Heartfilia eran mas poderosas que ella, que aunque quisiera ella no podía hacer mucho.

El rey miro el rostro de la maga de la armadura pasar por diferentes emociones. —Cuando Lucy llegue a controlar los demás signos y poder invocar a los dioses del olimpo, tu podrás hacer que ellos no le escuchen cuando ella no quiera escuchar razón. —

Erza sabía que esa clase de privilegio era enorme y que no se la daban a nadie así de la nada. Sabía que la habían escogido era por algo que los espíritus había visto que ella no.

—¿Puedo hablar con Lucy sobre esto primero? —pregunto Erza, no quería tomar decisiones de esa magnitud sin hablar con la maga estelar.

El rey solo asintió, sonrió al ver que sin importar que Erza siempre pensaba en Lucy antes de tomar una decisión que les afectará a ambas. No tenía duda que no se había equivocado al escoger a Erza como guardiana de Lucy.

Virgo se encargó de llevar a Erza de regreso al mundo humano. La maga de la armadura le dio las gracias a Virgo antes de empezar a caminar en dirección hacia Lucy. La maga estelar podía sentir a Erza acercándose a paso lento a ella.

—Tenemos que hablar. —dijo Erza para empezar a alejarse de las chicas. Lucy no espero mucho y siguió a la pelirroja sin decir una sola palabra.

Cuando se dieron cuenta de que estaban lo más lejos posible de su familia se detuvieron, no era que Erza no confiara en los demás, pero le había dicho al Rey que necesitaba hablar con Lucy, después de eso dependería de la rubia si los demás en la familia se enteraban.

—¿De que quieres hablar? —pregunto Lucy un poco preocupada de que algo malo fuera a pasar.

—El Rey me quiere otorgar nuevos poderes. —dijo Erza, ante eso Lucy se sorprendió y no pudo evitar que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro. —El dijo que si acepto, tendré régimen sobre todos los espíritus estelares, sobre los dioses del olimpo sin la necesidad de tener un contrato con ellos. —

Lucy frunció en entrecejo. —¿Cómo es eso posible? —pregunto

—Tu tienes los contratos con los espíritus y muy pronto lo harás con los dioses. —continuó la pelirroja. —El Rey dijo que mientras tu seas la guardiana de los espíritus, yo seré tu guardiana. Es decir, evitare que te pases de la raya, que cuando note que están invocando muchos espíritus y dioses haga que ellos vuelvan a su mundo, si acepto puedo hacer que los dioses y los espíritus no te escuchen siempre y cuando sea necesario. —

Lucy empezó a moverse de lado a lado tratando de entender todo lo que Erza le había dicho, tratando de comprender porque el Rey tenía la necesidad de que ella tuviera una guardiana. Miro a Erza y noto que la maga de la armadura había dicho "Si acepto" lo cual le daba a entender que Erza no había aceptado aún. Erza quería saber su opinión ante eso.

—¿Que opinas tu de esto? —pregunto Lucy.

Era miró a Lucy directamente a los ojos. —Es una buena manera de evitar que pierdas el control de ambas magias. —dijo Erza para luego dejar salir un suspiro que no pasó desapercibido para la rubia. —Sabes que ahora tenemos un familia, que las niñas dependen de ti y de mi mas que de los demás, así que no nos podemos dar el lujo de morir. —

Lucy asintió ante lo dicho por la pelirroja, sabía que Erza tenía razón y no lo podía negar. Kiyoko y Akane dependían muchos de ellas dos, después de todo eran sus madres.

—No voy a permitir que mi familia se destruya. —agrego por ultimo Erza.

—Esta bien. —dijo Lucy. —Se que aunque quiera no te puedo negar nada de eso, tu siempre ves cosas que yo no y eso nos ayuda. —

Fin del Flashback.

Aquarius miro como Lucy y Erza sonreían ante lo que le había contado. Era una gran historia, desde el inicio hasta el momento donde sus nuevos poderes fueron otorgados.

—¿Quien le propuso a quien? —preguntó la sirena con curiosidad.

Lucy sin esperar mucho señaló a Erza quien no pudo evitar sonrojarse ante la mirada de la sirena. —Erza me sorprendió después de que Akane tuviera una enorme pelea con unos niños. —dijo Lucy sonriendo.

—Se suponía que iba a ser algo diferente pero Akane y Asuka tenían que meterse en problemas en lugar de ayudarme. —se quejó Erza.

Aquarius solo se puso a reír al ver las caras de las dos magas, al parecer todo eso había pasado por la llegada de Akane y Kiyoko a la vida de las dos mujeres frente a ella. No iba a negar que le había sorprendido al enterarse que Erza y Lucy si estaban casadas, pero no había tenido duda que la primera hacer la pregunta había sido Erza, Lucy a pesar de sus cambios seguía siendo tímida cuando se trataba de relaciones románticas.

—¿Quieres que te sigamos contando? —pregunto Lucy.

—Lo tendremos que dejar para después. —dijo la sirena con seriedad. —Tengo que volver y hablar con mi padre. —

Erza y Lucy pusieron caras de sustos, no sabían que lo que iba a hablar la sirena con su padre era bueno o malo. Aquarius vio las caras de las dos chicas y se volvió a reír.

—No es nada malo. —dijo la sirena. —Desde que mi llave se rompió no he tenido mucho tiempo de pasar tiempo con el, así que él quería que pasáramos tiempo de padre e hija. —las dos magas asintieron, segundos después vieron como la sirena desaparecía.

—¿Esto quiere decir que ya no tendremos que ocultar los anillos? —pregunto Erza. —Quiero decir, todos saben que estamos casadas, Aquarius se lo tomo muy bien. —

Ambas magas sabían que ahora no podían ocultar lo que eran, lo habían hecho porque Lucy quería primero decirle a Aquarius lo que había pasado en el tiempo que no estuvo con ella, quería que la sirena les aceptara porque lo que los demás pensaran le importaba poco.

La única opinión importante era la de su familia y la de la loca sirena que fue como su madre desde que ella tenía diez años. Ya no tenían que ocultar lo que eran ante nadie.