Me alegra mucho que les haya gustado la intervención de Mérida , no será la última vez que sabemos de ella y tampoco de Elsa. Elsa Y Mérida es un Ship real y en esta página tienen una sección con una buena cantidad de fanfics, dónde los crossovers (por si les interesa), yo no he tenido la oportunidad de leer ninguno pero me he encontrado con muchos FanArts muy lindos que me dejaron enternecida.

Respecto a si veo Game of Thrones, claro que si lo veo! (entiendo por qué la confundiste) Estoy al día con la serie y me encantaría decir que con los libros pero abandoné los libros hace un tiempo para leer como Emma y Regina se enamoran en todos los universos posibles y sólo pude leer el primero.

Me encanta que algunos de ustedes le estén dando una oportunidad a Aurora porque es mi problematic fave.

Este capítulo es corto, Yo sé que es corto y que eso puede llegar a hacerlos sentir insatisfechos de sus emociones pero prometo que el siguiente será más largo, les recuerdo que la entrega del capítulo 25 y 26 se hará el mismo día con una hora de diferencia así que espero que eso compense cualquier capítulo corto que se pueda dar de aquí a entonces.

Ya dije muchas cosas.


Capítulo 21:

Diligencias: 5/5

Cuando despertó nuevamente con la luz del amanecer, las mariposas ya no estaban pero aún podía sentir el suave cosquilleo sobre sus dedos y brazos, la inesperada visita de las pequeñas reinas aún la tenía sonriendo y pudo notar que su cuervo descansaba en la cabecera, con la carta de Regina en las manos.

Emma:

Espero que te agradaran mis mariposas.

Regina.

Regina:

Sabía que eras tú.

Emma.

-Entonces va en carruaje con Aurora de camino al palacio del Rey Midas.

-Así es, y creo que le agrada, o al menos creo que no la odia, ambas están disfrutando de la compañía.

Emma:

Que chica más lista, nunca me decepcionas...

Regina.

Regina:

Fue realmente dulce.

Emma.

-No eres normal. –expresó tras escuchar a Emma susurrar el nombre de Regina al cuervo.

-Depende de qué es lo que sea normal para ti.

-No puedes tener sentimientos hacia quien te tuvo cautiva, es antinatural, habla muy mal de ti.

-Es difícil… ¿Cierto? Mientras más lo niegas, más crece dentro de ti, más confuso se vuelve y crees que es algo grande, complicado y prohibido… cuando realmente sólo es amor.

-No sé de qué hablas.

-Yo creo que tienes razón al decir que no soy normal, crecí con los villanos, tenía a Maléfica revisando mi salud después del ataque, a Regina… ni siquiera las personas del servicio eran los buenos en su propia historia, pero si algo es verdad es que tu creciste en condiciones iguales y resultamos bastante diferentes, tú te aferras a un ideal utópico de bondad y no te importa qué es lo que debas hacer en el camino para lograrlo cuando en realidad la vida se toma paso a paso de lo contrario se puede volver abrumadora.

-Hablas como si fueras un adulto pero realmente dudo que sepas qué es lo que siento realmente.

-Yo sé que sientes amor.

-No seas absurda.

-Yo siento amor hacia Maléfica y eso que tiene tendencias a ser bastante dura conmigo, no puedo imaginar cuánto la quieres tú; una vez un amigo me dijo que el mundo entero me iba a juzgar y que era por eso mismo que yo debía defender lo que quería, nadie más lo iba a hacer por mí.

-No quiero hablar contigo ya.

Emma asintió, se recargó y respiró hondo.

-Ella me robó, me robó después de lanzar una maldición sobre mi. –Discutió de inmediato

-Estoy segura de que como yo, fuiste daño colateral, nuestros padres no tuvieron el comportamiento más brillante; y no se trata de que perpetuemos la ignorancia. ¿Fuiste infeliz? ¿Ella te maltrató?

-Claro que no. –Su tono fue sinceramente ofendido y Emma sonrió.

-Estoy segura que para el momento en que ella se dio cuenta de que te amaba también, las peleas con tu padre ya no le importaron y seguramente sufrió mucho al verte caer en la maldición que ella misma te lanzó.

-¿Por qué defiendes a los malos, Emma?

-Creo que no hay nadie completamente malo y así mismo nadie completamente bueno… yo me he encontrado a mi misma deseando hacer daño, está en nuestra naturaleza y no debemos juzgar a aquellos que sucumben sin conocer sus razones; y así mismo entiendo por qué estás tan a la defensiva; no quiere decir que lo justifique pero lo entiendo y debes saber que puedes confiar en mi.

-Tengo la impresión de que Blancanieves cree que las cosas se volverán más sencillas una vez que forme parte de la mesa redonda; yo rara vez tuve un día libre.

-¿Qué es lo que te preocupa?

-No creo que ningún miembro de la familia "Encantadora", deseé la corona en este momento, no sé cómo haya sido el mundo en el que vivieron pero ciertamente las reglas eran diferentes y les cuesta comprometerse con la causa, para Emma todo ese trabajo es muy natural y aunque lo odie va a terminar haciéndose cargo de todo... yo solo quiero que sea feliz.

Emma:

No estás sola, cariño.

Regina.

-¿De qué se escriben? –Aurora la observó atenta cuando el cuervo volvió, dejando en sus manos el sobre.

-De todo, siento muchas cosas dentro de mi y poder hablar con ella me hace saberme acompañada siempre.

-No sé que haría si Maléfica me escribiera.

-Probablemente deberías contestar, Aurora.

-No lo creo.

Regina:

Estamos sólo a unas horas de llegar al palacio del Rey Midas, probablemente cuando te llegue esta carta yo ya esté reunida con mis padres lo cual me tiene bastante nerviosa, siento que cualquier cosa podría pasar y yo no podré hacerle frente, me cuesta realmente confiar en la realeza desde que maquinaron el plan para reunirme con mis padres y temo que quieran dañarlos; realmente espero que podamos llegar antes que ellos.

Por otro lado, debo decirte que Aurora no me parece tan mala, es decir si debo señalar a alguien realmente malvado la elegiría a ella sin parpadear, pero al poder hablar me doy cuenta de que hay mucho que ella no entiende, cosas que oculta y que la mantienen en un estado permanente de malestar; me encantaría poder ayudarla.

Iré conociendo el lado bueno de las princesas, una a la vez hasta llegar a Cenicienta y la regresaré al reino cuando mi momento de ser reina llegue, porque evidentemente seré reina y no hay absolutamente nada que yo pueda hacer al respecto para cambiarlo.

Cuando eso suceda lo primero que voy a hacer será un mandato obligatorio para ti en el que se exija que me hagas una visita.

Emma.

-Debes admitir que está aprendiendo a pensar como una reina. –Maléfica sostenía la carta entre sus manos. –Y me agrada que sea capaz de ver ese lado que yo conozco de… ya sabes.

-Va a repartir el reino luego se va a dar cuenta de que todos son idiotas y no saben controlar su propia economía, los tratará de conquistar de nuevo y se va a convertir en la nueva Reina Malvada. –Afirmó hundida entre las cobijas, nuevamente había dejado de preocuparse por su ropa, peinado o maquillaje y parecía una criatura salvaje que vivía de alcohol y galletas de nuez.

-Es muy probable, es una lástima que no estés ahí para orientarla.

-Que graciosa, buen intento. –Afirmó. –Ella sabrá que hacer.

-Su majestad, La reina Aurora del Sur y Su alteza, la princesa Emma del Bosque encantado. –anunció el guardia hacia el vestíbulo y ambas mujeres se abrieron paso con recaudo.

-¿Cómo no se nos ocurrió buscarla ahí? –David la miraba sorprendido; había cambiado tanto en unos cuantos meses.

-¡Emma! –Gritó Blancanieves un instante antes de romper en llanto y correr hacia ella, abrazándola y besando su rostro completamente. –Cariño, me sentía muy preocupada, creí que moriría. –Declaró y Emma respondió el abrazo rodeándola con dulzura y recargando la cabeza en su hombro.

-Madre, ¿Llegaron hace mucho? Me preocupaba perderme tu toma de lugar.

-No te has perdido nada, cielo. –David las abrazó a las dos, besando una mejilla a la vez y Emma por primera vez sintió el genuino amor de sus padres, comprendiendo finalmente por qué Regina era tan insistente respecto a trabajar en esa relación.

-Lo siento tanto, hija, no debí haberte molestado de esa forma y no quiero volver a hacerte sentir fuera de lugar.

-Está bien madre, yo reaccioné bastante mal, soy una persona madura y debí haber comprendido el sentido de tus palabras, independientemente de que mi opinión difiera. –Le hizo saber y alzando la vista se encontró con los ojos de Aurora, podía percibir el anhelo de una familia y el deseo de no estar sola y sólo se convenció más de que debía ayudarla.

-Debemos iniciar con esto. –El Rey Midas acababa de recibir el cuaderno en el que cambiaría el nombre de la nueva reina del bosque encantado. –Ya que la favorita del reino ha decidido acompañarnos, ¿Por qué no nos hace el honor y escribe el nombre de su madre para volverlo oficial?

Emma asintió, aproximándose a la superficie y sacando su pluma del bolso; estaba claramente escrito "Regina" y la fecha de hacía 26 años que había tomado el lugar en la mesa redonda; lo había hecho incluso un poco antes de convertirse en Reina absoluta, como representante del Rey Leopold y sólo pudo sentir cómo su corazón se encogía, imaginarla casada con un hombre que le triplicaba la edad, criando a la hija predilecta del mismo, sintiéndose cómo la sombra de la que había sido la Reina más dulce en la historia del Bosque encantado… y aun así había sido lo suficientemente valiente para tomar el puesto en esa mesa, había lidiado con otro tipo de personas, los padres de quienes reinaban actualmente y el mismo Hércules y Maléfica habían integrado la mesa; había conocido a Abigail, a Bella, Aurora, Ariel y Cenicienta probablemente desde que eran muy jóvenes y seguramente ella había tenido sólo un año o dos, más que ella al momento en que con una gota de sangre había marcado el lugar que hasta ese día le pertenecería.

Trató de no pensarlo mucho, no quería pensar en Regina al hacer eso porque le rompía el alma quitarle su lugar, hacerlo oficial ella misma, no necesitaba más razones para tenerla lejos. -"Blancanieves" –Escribió ágilmente y girando hacia su madre le pinchó el dedo tomando su mano para que la sangre se uniera y cerrara el pacto; fue breve, fue mágico y marcó nuevamente el destino del bosque encantado y aún así no fue sino hasta que volvió al palacio de verano que pudo notar el cambio; los últimos meses sin ella habían servido para que los habitantes del reino aceptaran a Blancanieves como reina, comprendieran sus razones y se comprometieran a mantener el orden; su madre era realmente una persona inteligente, tal vez no con la mejor madera de reina pero al menos estaba haciendo las cosas bien lo cual dejaba a la princesa con una sola diligencia por cumplir:

"El tratado de comercio con los Reinos más allá del mar."

Había revisado los papeles cuando era más joven, casi quinientas páginas pactaban los acuerdos de compra/venta, el número de tributos a pagar y las temporadas permitidas para el comercio, era un documento perfecto redactado por Regina en compañía de la reina Ingrid de Arendelle lo cual la hacía recordar a su amiga y su furtivo escape en búsqueda del amor…sólo podía anhelar ese tipo de valentía, esa determinación y fuerza; ella quería salir, conocer el mundo y las historias que este tenía para ofrecerle; y sin embargo se encontraba revisando nuevamente el que podía ser el documento mejor planeado de la historia. ¿Qué podía escribir ella? ¿Qué podía mejorar? Lo único que se le ocurrió fue cambiar el nombre de Regina por "La reina del bosque encantado", así cuando ella tomara posesión del trono, no habría necesidad de modificarlo una vez más… No contaba con que conseguir la firma de su madre en dicho documento le tomara poco más de tres meses.

-Necesito leerlo, no puedo firmar algo que no he leído. –decía cada vez que Emma le preguntaba.

-Madre, lees muy lento. –Se quejaba ante tal afirmación.

-¿Estamos teniendo problemas con Ingrid?

-No aún pero los tendremos, sólo debes firmar y arreglaré una reunión a mitad de camino para ambas partes; realmente muero por conocer a Elsa así que estaría sumamente encantada si me dejas asistir.

-¿Segura que este tratado no contiene irregularidades?

-Lo he revisado muchas veces, Madre, yo no pude haberlo hecho más beneficioso aunque lo intentara.

-Muy bien. –Concluyó tomando la pluma y firmando.

Regina:

He logrado que mi madre firme el tratado, así mismo he solicitado que un escribano realice una copa exacta que le proporcionaremos a Ingrid y así estará al tanto por completo del mismo. Como sabes no he cambiado nada del texto salvo los nombres y fechas, es increíble que aún sea vigente y me hace sentir más orgullosa y encantada con tu trabajo de lo que ya estaba. Lo cual creí que era imposible.

He convencido a mi madre de que me deje asistir con ella; Mi padre se quedará en el palacio y nosotras tomaremos un barco hasta la locación indicada, trataremos de que el viaje sea breve, yo noto que mi padre envejece con rapidez así que no lo queremos dejar sólo por mucho tiempo y dejaré a Anastasia y Drizella pendientes de cualquier cosa.

Va a ser mi primera vez en un barco y honestamente me siento emocionada, sabes lo mucho que amo el mar, espero que Úrsula sea amable con nuestra travesía.

Emma.

-¿Y ahora qué demonios haces, Regina? –La mujer nuevamente estaba vestida y maquillada, esta vez utilizaba un saco púrpura con cola y pantalones de montar.

-Busco tinta. –Respondió mientras hurgaba en el contenido del baúl junto a la cama.

-¿Te estás volviendo senil? Porque déjame recordarte que perdiste ese privilegio y sólo puedes estar fingiendo. Tienes un bote perfectamente lleno de tinta en la mesilla.

-Esa tinta no me sirve.

-¿A dónde vas?

-No es tu asunto.

-Es la segunda salida misteriosa que haces en este año, ¿Vas a decirme que no se trata de Emma?

-Todo se trata sobre Emma siempre.

-¿Estás viéndola en secreto?

-No, no la estoy viendo, lo sabrías.

-Iré contigo entonces.

-No necesito compañía, estoy perfectamente bien.

-No es una pregunta, quiero saber qué es lo que has estado haciendo.

-Nada que sea tu asunto, Maléfica.

-No está a discusión.

Emma:

Realmente es un honor que consideres mis textos como algo bueno, me llevas mucha ventaja y saber que no has encontrado ninguna falla hace que me sienta de maravilla.

Por otro lado considero de lo más tedioso estar encerrada en una casa con tu mejor amigo, tu niñera, el ex jefe de la guardia real y Maléfica, esta no era la idea, ¿Sabes? Se suponía que yo podría retirarme a sufrir en silencio para siempre pero me encuentro rodeada de personas que constantemente me obligan a hablar y comer y… Chip ha plantado unos manzanos "Esto deberá hacerla al menos un poco feliz, su majestad" dijo y yo solo puedo pensar que no hay forma de que arbolitos que me llegan por debajo del hombro puedan hacerme feliz. Así es, estoy quejándome de mi vida; Maléfica tiene su propio palacio y reino, pero ella ha decidido instalarse aquí y no sé cuándo me volví tan suave pero realmente, nadie me teme…

En fin, suficiente de mis problemas, realmente espero que la travesía para encontrar a Ingrid sea tranquila y regreses a salvo; mantenme informada.

Regina.

-¿Vas a usar magia para transportarme en vez de decirme a dónde vamos y permitirme llegar? –Maléfica no podía evitar sentir que la trataba con una niña.

-Guarda silencio. –Pidió y ambas desaparecieron de la habitación consumidas por la nube purpura.

-Estamos… Estamos en una cueva con olor a pescado… -Admitió mirando a los alrededores. –Realmente pensé que te escapabas para hacer cosas divertidas.

-No siempre me escapo a cuevas. –Declaró. –La vez pasada fui más allá del mar.

-Quién lo diría, la inmortalidad te vuelve aún más extraña.

-Calla. –Pidió. -¿Úrsula? –La llamó con cautela caminando por entre las rocas y sintiendo cómo sus botas de piel se hundían en agua salada.

-¿Estás llamando a la reina de las profundidades?

-Calla… Úrsula… Sé que estas aquí… te… te necesito. –Regina sabía qué decir para invocar a cada ser.

-Vaya, vaya, vaya. Es la reina malvada en persona, pidiendo ayuda –Sonrió. –No me hagas esperar, la curiosidad me está matando.

-… Emma va a cruzar el mar con Blancanieves, se van a reunir con Ingrid, Necesito que le asegures un buen viaje.

-¿Sigues preocupándote por esa niña? Te puedo conseguir otra, mi pequeña Ariel tiene una criatura casi nueva…

-Emma fue un caso especial y lo sabes.

-¿Lo sé? … ¿Qué me vas a dar a cambio de que la princesa Emma del Bosque Encantado, tenga un viaje placentero?

Regina sacó el bote de tinta y sin pensarlo un segundo lo puso en sus manos y Úrsula sonrió abiertamente con una ilusión que Maléfica no había visto jamás.

-Tienes un trato.

-¿Qué demonios fue todo eso, Regina?

A penas la nube purpura se disipó nuevamente en la habitación, Regina se colocó mágicamente su bata satinada y se hundió en la cama.

-Hice un trato para que Emma tuviera un buen viaje, lo presenciaste… ¿En serio preguntas? Creí que eras inteligente.

-¿Qué tipo de tinta era?

-De Kraken.

-¿Cómo conseguiste tinta de Kraken en primer lugar?... No… no me importa, ¿Por eso mismo saliste hace unos meses? ¿Estás ayudando a Emma en el camino?

-Algo tengo que hacer.

-¿Qué fue lo que hiciste la otra vez que saliste?