Os quería hacer una pequeña recomendación musical para el capítulo (y no Dany, no es Can't Touch this, aunque me mató la escena) la canción se llama Unintended y es de Muse, creo que define su relación bastante bien.

Desperté abrigada por una cama, por unas sábanas y un torso desnudo. Me sobresalté asustada, y empecé a evaluar la habitación. No, no estaba en el capitolio. Las paredes eran blancas, pero de un blanco grisáceo y sin vida. Pero sin horror.

Entonces los recuerdos del dia anterior, la boda y de lo que vino después golpearon mi cabeza y me hicieron ruborizar hasta las cejas. Sin embargo me sentía radiante, completa, en una nube de felicidad que hasta ahora desconocía.

Sentía mucha somnolencia, que me cerraba los ojos y me hacia volver al mundo de la inconsciencia. No tenía ni idea de que hora era, ya que siempre teníamos la luz artificial. Sin embargo no quería volver a los brazos de Morfeo.

Empecé a observar detalles de Finnick que antes no había podido apreciar de cerca. Tenía el torso cubierto de pequeñas pecas, que apenas se veían por lo bronceado que llegaba a estar. Las reseguí con el dedo, contándolas. Seis. Eran hermosas. El era hermoso… no podía creer que ahora fuera mío.

Sus labios formaron una leve sonrisa. No lo creí despierto, porque después de tanto tiempo sabía que era un dormilón, cuando no lo acusaban las pesadillas. Estuve tentada de besarlo, pero parecía tan feliz durmiendo… no me atreví.

Seguí acariciando su rostro. Su cuello, sus labios, su nariz, su pelo… Parecía tan pacífico así, nadie creería su pasado. Pero las marcas lo delataban.

Tanto sus brazos como su pecho, y un poco del cuello, estaban marcados por la tragedia. Tenía marcas, cicatrices, y aun habiendo estado en el trece bien alimentado, estaba más delgado. Su espalda tenía varias marcas de… ¿garras? ¿Uñas? No sabía que prefería. Pero todo eso había terminado por ahora. Nadie podría quitarme a Finnick.

Entonces despertó. Su mirada divertida se dirigió a mí, y yo no pude evitar sonrojarme y evitar su mirada. Carraspeó un poco, todavía más divertido y escondí mi cara un poco detrás de mi pelo enmarañado. Estaba siendo una tonta, y lo sabía, no tenía que pasar vergüenza por algo así, estaba siendo infantil, pero aun así…

—Hey Annie… estas roja, ¿te pasa algo?

—¿Qué? ¿Roja? No… yo no estoy roja

—Ya, desde luego que no… ¿tienes vergüenza?

—No, ¿por qué debería sentirla?

—Ah, menos mal, pensaba que me estabas dejando sin sabana por algún motivo en concreto…

Tenía razón, inconscientemente había ido tapándome con la sabana. Finnick me besó en la frente, su simple roce me hizo tener escalofríos en la columna. Los recuerdos de la noche anterior se fundieron con lo que ahora veía, y sentí una hambre que hasta ahora no conocía. Siguió hablando con su voz susurrante.

—No tienes por qué tener vergüenza amor… es algo bonito…

—Ya lo sé, pero…

—¿Te lo pasaste bien ayer?

—La boda fue preciosa –dije intentando alejarme del tema.

—Siento que no se pareciera mucho a la de nuestro distrito…

—No, ¡qué va! Hubo todo lo importante: el agua salada, la red, la canción… yo no necesito tantas cosas

—Tú te lo mereces todo

Ya estaba otra vez soltando cosas así. Sabía que ahora era una mujer casada, pero no podía evitar ruborizarme cuando me decía cosas así, y mucho me temía que si hasta ahora no había podido evitarlo, mi casamiento no iba a mejorarlo.

Unas horas más tarde salimos de la habitación para ir a comer. Cuando entramos en el comedor, todos, invitados o no, empezaron a aplaudir alegres. Sentía los sentimientos a flor de piel, las emociones me desbordaban desde mucho antes de llegar al comedor. Pero cuando vi que toda aquella gente me quería realmente bien, se alegraba por mi felicidad, no pude evitar llorar desconsoladamente, y por lo tanto todo el comedor paró de aplaudir rápidamente. Intenté agradecerles todo el apoyo.

—Muchas gracias por… gracias por… todo… esto es… es muy bonito y…

—Bueno, lo que creo que Annie intenta decir –Intervino Finnick- es que estamos muy agradecidos por todo lo que habéis hecho por nosotros desinteresadamente, ¡y que os debemos una!

Los aplausos volvieron a arrasar con el comedor, y mientras se iban apagando nos fuimos a nuestra mesa asignada. Empezaba a mirar a los ciudadanos del trece con otros ojos, al fin y al cabo solo parecían faltos de entretenimientos. Nuestra mesa estaba compuesta por varios refugiados del distrito 12, entre ellos una tal Delly, que pronto me cayó bien, pese a su afán de dejar bien a Katniss en cuanto salía en la conversación. De acuerdo, Katniss lo había pasado mal como todos nosotros, pero era violenta, desconfiada, manipuladora y letal. No era un terrón de azúcar precisamente.

Cuando terminamos la insípida comida volvimos a marcharnos. Pero ocurrió lo inevitable. Unos soldados del trece llamaron a Finnick, según ellos para ir al mando a comprobar ciertas cosas. Él insistió en llevarme, pero no se lo permitieron.

Volvió un par de horas más tarde, de un ánimo horrible. No se ando con rodeos.

—Annie, tengo malas noticias

—¿Que ha pasado?

—A partir de ahora tendré que… entrenar más a menudo… y probablemente no podrás estar conmigo todo el tiempo

—¿Pero porqué? tu no vas a ir a… la guerra, quiero decir… tu no… ¿verdad?

—Annie, tengo que ir

Mi mundo se desvaneció, como en las horribles visiones y crisis. Ante mi solo podía ver a Finnick, corriendo entre las transitadas calles del capitolio siendo disparado por los pacificadores. Por dos pacificadores en concreto. Los pacificadores que tuve la desgracia de conocer en el capitolio. Por suerte Finnick vino a mi rescate.

—Annie, tranquila, estoy contigo, no va a suceder nada malo, todo va a salir bien, vuelve por favor…

—¡Finnick! ¿Cómo me puedes hacer esto? Y si… ¿y si te ocurre algo malo? hay miles de soldados en contra del capitolio ¡no hace falta que vayas! ¡Yo te necesito! ¡Iré contigo si hace falta!

—Ni hablar Annie, no puedes venir

—Pero… pero…

—Es mi obligación ir, prometí a Coin que iría a cambio de sacar a Katniss de la arena, además, tengo que vengarme del Capitolio, de Snow, de todos y cada uno que nos hizo daño. Debo hacerlo.

—No… no puedes… no quiero… no podrán… no…

—Me entiendes, ¿verdad Annie?

—Sí… pero no quiero… ¡no vayas!

—Te prometo… no, te juro que volveré Annie. Además todavía nos queda tiempo.

Lloré durante mucho tiempo. Porque me lo volvían a quitar. Porque era imposible que algún dia él y yo pudiéramos estar juntos para siempre.

N/A: ¡Hola de nuevo! Se acerca el final... y de hecho quedan un par de capítulos para el final de los que no quieren a Finnick con vida. Sin embargo, para los que aman tanto a Finnick como yo todavía queda un poco de fic. Repito, Finnick va a sobrevivir en esta historia.

Me gustaría aclarar alguna cosa. Por ejemplo, el hecho de que Annie describa a Katniss como a alguien violento, desconfiado, manipulador y letal no me lo he sacado de la manga, está así escrito en Sinsajo, solo era una referencia al libro.

Otro punto es que Annie siempre habla en… ¡puntos suspensivos! Es un recurso que utilizo para crear el tono de voz de Annie, así como que acaba siempre las frases a medias. A parte de eso, me suele pasar mucho que cuando escribo una conversa los personajes acaban la frase del anterior, no puedo evitarlo.

Y ya por último intento que la historia sea lo más fiel posible al libro, pero me cuesta bastante porque Katniss no clarifica nada. Espero que no os parezca muy raro, y si hay algún error en la línea temporal ¿me podríais avisar?

Madremía, como me he estirado, nos vemos en "Relaciones vacías"