Capitulo 21

Un mes más paso…

Kanda revisaba algunos documentos en su oficina, con ayuda de Alanís, hasta que cierto conejo pelirrojo irrumpió bruscamente.

-conejo.

- ¿Dónde está?

- ¿Qué?

- ¿Dónde está Allen?- viéndolo fijamente- se que sabes donde esta Yu… dímelo.

- no se dé que hablas.

- Lavi- sonrió- aquí no cabe ni una persona más ¿Cómo podría ocultar a alguien?

- b-bueno…- sudo rio.

- tsk.

- ya son 3 meses sin verla…- sentándose- me preocupa. ¿Con quién esta si no es contigo o con Neah?

- y yo que sé.

- no parece preocuparte Yu…. a pesar de que serias el padre de su hijo….- ¬¬

- ¿de qué hablas Lavi?

- idiota.

- ¿eh?- sonrió nervioso- ¿no lo sabías?- vio a la joven.

Gracias a Lavi, Alanís se entero de que Kanda sería padre dentro de unos cuantos meses, pero la joven madre había desaparecido… estaba bien pero no sabían donde estaba viviendo o con quien.

-lo siento Yu- u.u

- pagaras la cena por un mes…

- ¿Qué?- o.o- pero no tengo dinero…

- no me interesa….- ¬¬

- bien- con aura depresiva- me voy… debo conseguir dinero para la cena- suspiro- adiós.

Cuando se fue…

-¿tu abuelo lo sabe?

-aun no.

- ¿Cuándo piensas decirle?

- no lo sé- masajeo sus sienes.

- ¿y como esta?- sonriendo.

- como siempre.

- me da gusto… ¿Cuándo podre ir a conocerla?

-…- la miro.

- oye… he estado guardando tu secreto desde hace mucho y ni siquiera tengo el honor de conocerla. Se como es físicamente pero… me gustaría poder charlar con ella.

- tsk.

Efectivamente le habían mentido a Lavi, Alanís era una de las pocas, muy pocas personas que sabía donde estaba Allen y con quien… Kanda iba a verla de vez en cuando, pero se negaba a que Alanís fuera con él.

Después de terminar su labor en la oficina…

Dejo sus cosas en el sofá y se dejo caer en este, por fin estaba en casa, masajeando sus sienes, el dolor de cabeza había regresado… suspiro para tranquilizarse un poco y subió a su habitación…

Después de un rato bajo a cenar y al terminar fue a la sala nuevamente y empezó con un trabajo de la universidad.

-….- sonrió de medio lado, al sentir un peso sobre su hombro derecho- despertaste.

- perdona- sonrió- no quise dejarte comer solo.

- ¿Cómo te sientes?

- bien…

- ¿aun tienes sueño verdad?

- no te burles…- bostezo.

- vete a la cama… aquí te dará frio Moyashi.

- ¿tienes mucho trabajo?

- ve a dormir, Moyashi…

- te esperare.

Pasado un rato, noto que la albina se había quedado dormida a su lado, como solía hacerlo recientemente, siempre que llegaba de la calle, Allen esperaba su llegada sonriendo, alegándole lo aburrido que había sido el día, Timcanpy no estaba con ella y aunque podía salir a dar paseos, sin peligro de que alguien la reconociera, no era lo mismo hacerlo sola que con alguien más.

-¿Cuándo les dirás?

- no sé.

- Moyashi…

- me llamo Allen- sonrió- Bakanda.

- están preocupados de que solo los llames cada semana.

-Tiedoll-san vino en la tarde… y dejo muchas cosas lindas para su nuevo sobrino- rio.

- debo ir a quedarme haya mañana- suspiro con pesadez.

- debe ser cansado quedarte en dos casas diferentes.

- un poco.

-podrías quedarte haya un largo tiempo, estaremos bien.

- no te dejare sola Moyashi, te lo he dicho.

Kanda vivía con Tiedoll pues se suponía que tras vender su casa, no había encontrado lugar donde quedarse, caso que era una pequeña mentira, ya que su nueva casa no quedaba muy lejos de Dalian, pero nadie lo sabía, (solo Tiedoll y Akemi) Lavi y los demás sabían de su estadía con su tío pero nunca imaginarían que también vivía con Allen en otro lado.

-Akemi-san vendrá mañana.

- le pediré que se quede contigo.

- ¿eh?- lo miro- no te preocupes por eso.

- sabes que… aunque no se lo pida lo hará.

- cierto- sonrió- Kanda… ¿Cuándo se lo dirás a tu padre?

- no lo sé.

- ¿y a tu abuelo?

- si se lo digo a él… querrá obligarnos a contraer matrimonio. Y ninguno de los dos quiere eso… no por ahora.

- lo sé pero…- suspiro- pienso que… esto solo hará más graves las cosas.

- mira quien lo dice- sonrió levemente- la que no le ha dicho ni a su propio padre donde esta o con quien.

- e-es diferente.

Todo parecía ir bien entre los dos pero… normalmente discutían por cualquier cosa, dejaban de hablarse por días a pesar de vivir en la misma casa, se sentía como si no tuvieran compañía…

Por esa misma razón, preferían estar así, sin el gran compromiso del matrimonio, si no llegaba a funcionar, (como ambos temían) no serian los que más lo resintieran… Esperarían un poco más, si las cosas se arreglaban, tal vez… era una posibilidad.

Akemi charlaba con Allen, era claro que no todos los matrimonios (por no decir que ninguno) iniciaban bien, el primer año era el más difícil pues a penas comenzaban a dejar su vida de "soltero", era difícil acostumbrarse a vivir en pareja… pero si se lograba superar eso… las cosas mejoraban mucho.

-¿Cuándo piensan tomar la decisión?

- no se- sonrió, mientras jugaba con Takeshi.

- por lo menos deberían decirle a mi padre ¿no crees?

-eso pensé pero…- suspiro.

- ¿pero?

- si no funciona…- miro el piso con tristeza.

- Allen-chan.

- no me gustaría tener solamente… esto en común con Kanda.

En la tarde, Akemi tuvo que salir pues los gemelos tenían cita con el médico, por lo que Allen se quedo sola y aburrida en la casa, quería ver a Tikky o a Lavi pero…

-Moyashi…

Kanda había vuelto antes de lo normal, además de que ese día no se quedaría ahí; busco a la albina por toda la casa, hasta que fue al patio.

-¿Qué se supone que haces?

- ¿eh?- volteo- Kanda- sonrió- ¿Qué haces aquí?

-baja de ahí.

- no te preocupes- sonriendo más.

- Moyashi.

- solo estoy dándole de comer a las aves de Akemi-san.

- lo hare yo, baja de ahí hora.

- no pasara nada.

Como si las palabras de Allen fueran de mala suerte, el banco donde estaba se movió, pues el pasto no era muy uniforme en ese sitio, cerró los ojos, esperando sentir el suelo duro, pero… solo percibió el aroma de Kanda muy cerca de ella.

-¿no pasara nada?- pregunto molesto.

-…..- rio nerviosa.

Adentro de la casa, mientras comían…

-estaba aburrida ¿Qué querías que hiciera?

- tsk.

- no eres el que está encerrado todo el día aquí.

- puedes salir ¿o no? no eres una esclava.

- no me gusta salir sola.

Kanda guardo sus palabras, no quería discutir con Allen en ese momento; terminaron de comer y el japonés le pidió que fuera con él, no dijo a donde pero sería mucho mejor que estar ahí encerrada ¿no?

-¿Por qué no me dijiste?- nerviosa.

- querías salir ¿o no?

- p-pudiste decirme que vendríamos a ver a tu padre.

- no hubieses venido.

-….- sonrió, ciertamente Kanda la conocía más de lo que pensaba.

No sabía lo que el japonés pensaba hacer, pero los nervios y un mal presentimiento le dijeron que la pesadilla que habían querido evitar, estaba a punto de comenzar. ¿Por qué tomo esa decisión? ¿Decirle a su padre?

En el Ascensor…

-Kanda…

-…..- la miro de reojo.

- ¿se lo dirás?

- será lo mejor.

Antes de que las puertas se cerraran, Alanís evito que se fueran sin ella, sonrió y saludo cortésmente, se comporto normalmente con Kanda, cosa que no le agrado a Allen, esa joven… era demasiado cariñosa con el japonés.

-tu corbata…

- ¿eh?- salió de sus pensamientos al sentir las manos de Alanís cerca de su cuello.

- déjame arreglarla.

- déjala así.

- no, si veras a tu padre tienes que verte bien Kanda-kun.

- parece que sobramos aquí- murmuro molesta.

- Moyashi…- la miro.

- ¿tu eres Allen-chan?- sonriendo.

- eso no te interesa- dijo Kanda.

-¿¡eres Allen!- emocionada- por fin puedo conocerte…- tomando sus manos- Kanda-kun no quería llevarme a conocerte ¿sabes? es muy egoísta cuando se trata de ti.

- ¿egoísta?- lo miro de reojo, sonrió al ver las majillas de Kanda encendidas, trato de ocultarlo pero no lo logro.

Alanís tenía mucha razón, cuando se trataba de Allen, no decía nada, lo que pasaba con ella era solo entre ellos dos y nadie más, por simple que fuera, no le contaba a nadie nada, absolutamente nada sobre la albina.

- haces demasiado escándalo- separándola de Allen.

- ¡no seas así!- molesta- Allen-chan es tan abrazable- restregando su mejilla con la contraria.

De un momento a otro, la joven secretaria estaba fuera del ascensor.

-usa las escaleras.

- ¿Qué?- 0.0

Después de eso, el ascensor siguió su camino.

-¿Por qué hiciste eso?

- tsk.

-¿es cierto lo que dijo?

- olvida eso- miro a otro lado.

Con esas palabras comprobó su duda, no sabía que Kanda pudiera ser de esa manera, querer solo para él lo que pasaba en su vida junto a ella.

En la oficina con su padre…

-¿Cuándo se supone que me dirías?- sonó molesto.

-…- chasqueo la lengua.

- me hace feliz saber que tendré un nieto más pero…- masajeo sus sienes- ¿Por qué no me dijiste nada?

- Sr. Kanda fue mi culpa.

- ¿Qué?

- Moyashi.

- como… yo tampoco he dicho nada… Kanda decidió tampoco hacerlo.

- Allen…- suspiro- bien… solo espero que tu abuelo lo tome igual que yo.

- lo dudo.

- saliendo de eso… Allen, Yu… si necesitan algo, saben que pueden pedírmelo. ¿De acuerdo?

- gracias- sonrió.

- tsk.

El trabajo vino después de una charla del padre de Kanda y Allen, mientras el japonés menor, atendía a unos clientes de la empresa; Alanís le explico algunas cosas a la albina quien quería ayudar un poco, harían el trabajo más rápido y comprendería más, sobre el trabajo de Kanda.

Cerca de las 12:00 Alanís se marcho pues tenía que ir de viaje con su abuelo al día siguiente…

-Yu…

- ¿dime?- veía los documentos frente a él.

- ¿por qué no van a casa? Terminare el trabajo.

- ¿Qué?- miro a su padre.

Siguió la mirada de su padre, hasta donde estaba Allen, durmiendo sobre los papeles que había acomodado ella misma. Termino antes que ellos, quiso ayudar en más cosas pero simplemente el sueño le gano esa batalla…

-Moyashi.

- ¿eh?- abriendo los ojos con pereza- perdón- tallando sus ojos- me quede dormida…

- no te preocupes- sonrió- Yu, ve a casa. Allen debe descansar bien y tu también.

- sí.

Aun medio dormida se despidió de su "suegro" y salieron de la oficina; era muy noche así que tendrían que quedarse con Tiedoll, además de que Lavi siempre llamaba en la mañana para saber que realmente se quedaba con su tío y no con alguna mujer.

La sorpresa de Tiedoll fue inmensa, nunca espero que Allen lo fuese a visitar, emocionado preparo la cena… bueno desayuno a las 2:00 de la mañana.

Terminaron de cenar, y como si el tiempo no pasara, se quedaron platicando un rato, hasta que los bostezos de la albina no la dejaban hablar bien.

-¿son suficientes cobijas?- pregunto sonriendo- ¿no te dará frio?

- no se preocupe- sonrió.

- bueno… mi habitación está empezando el pasillo, si necesitas algo solo llámame ¿bien?

- gracias. Tiedoll-san.

- buenas noches… Allen-chan, Yu-kun - saliendo de la habitación.

Le parecía muy extraño a la albina, que la familia de Kanda, fuera así de simple y no tan prejuiciosa como el Conde, si bien el padre de Kanda, había estado en desacuerdo de que vivieran juntos sin estar casados, no le dio mucha importancia a su embarazo fuera del matrimonio… por lo menos el miedo que tenia sobre ese tema, había disminuido desde que estaba con el japonés, Neah tenía razón al decirle que… estaría más tranquila y pensaría mejor las cosas estando cerca de la persona que había escogido.

Antes de irse con Link, después del concierto, no tenía claro si deseaba tener a ese hijo, quería estar con Kanda, sin importarle como, pero eso era demasiado, sentiría que solo estaba con ella por "obligación", tampoco quería arruinar la fama que había ganado con esfuerzo, la empresa era sumamente importante para él… no se perdonaría si por culpa de sus descuidos (de ambos) Kanda perdía todo por lo que había estado luchando.

En cuanto a su carrera en la música, no le daba mucha importancia, desde antes había decidió dejarla y tener una vida "normal".

Ahora que lo pensaba, no le había agradecido a Link por haberle ayudado a irse con Kanda sin que los demás lo supieran…

Un mes atrás…

-link-san- sonrió.

- te ves mejor de lo que esperaba.

- ¿Qué hace aquí?

- lo explicare en el camino- le mostro unas llaves- vamos.

- pero…

- te están esperando en el aeropuerto.

- ¿Kanda?- su mirada se ilumino.

-….- asintió, empezando a caminar.

Se sintió mal de irse sin decir nada, pero…

-¿d-de verdad es Kanda?

- no tengo porque mentir.

- Link-san…

- sigo trabajando para Leverrier-san pero… no volvería a tomar una orden como "aquella".

Sonrió levemente, al divisar el aeropuerto los nervios que tenia al escuchar que Kanda la esperaba, aumentaron, solo había pasado unos meses sin verlo, sinceramente cada que la llamaba por teléfono, se emocionaba, no sabía si era por el embarazo o simplemente porque se había vuelto algo dependiente del japonés, que al terminar sus llamadas, una inmensa tristeza la invadía, haciéndola llorar algunas noches…

A quien vio primero fue a Akemi, su emoción fue tanta que dejo olvidado a Link en la entrada el lugar, cuando quiso darle las gracias, el rubio ya no estaba.

Otro tema que no tenía claro era el de "matrimonio" ¿acaso realmente se amaban tanto para eso? No era obligación casarse solo por tener un hijo ¿o sí? Tenía miedo de que Kanda se alejara, si el vivir juntos, y estar casados no funcionaba…

En ese momento vivían en la misma casa pero no como pareja… solo estaban así porque el japonés dijo claramente que "quería cuidar de ellos" (Allen y su futuro retoño XD) no había compromisos como habían quedado desde un principio, si Kanda quería ver a otras mujeres, ella no le diría nada aunque no le agradara la idea y muchos lo vieran con malos ojos, "iba a tener un hijo y andaba con otras mujeres"… lo mismo era para Allen, claro que en su condición ninguno se sentía con libertad, quizá las cosas cambiarían cuando naciera su hijo.

-Moyashi- moviendo su cabeza.

- me duele…- molesta- deja mi cabeza en paz, Bakanda.

- si vas a dormirte, acuesta y cierra los ojos.

- ¿eh?- lo miro- s-solo estaba pensando- rio.

- pensé que te habías quedado dormida con los ojos abiertos- ¬¬

Kanda apago la lámpara que tenia a un lado de la cama y se dispuso a salir e irse a dormir a su habitación, pero Allen lo detuvo…

-quédate conmigo…

-Moyashi…

- no creo que Tiedoll-san se moleste- sonriendo.

-…- sonrió de medio lado.

En la casa de Kanda, dormían en cuartos diferentes, por varias razones; 1: la albina no debía subir escaleras, así que se quedaba en un cuarto en el primer piso 2: la cama de ese cuarto era muy pequeña para los dos (excusa de ambos) 3: Kanda no quería llegar a lastimar a ninguno (madre e hijo) no se movía mucho mientras dormía pero, quizá podría pegarle sin querer o algo, así que… prefería dormir solo, 4: Allen se movía demasiado, pues no lograba acomodarse bien para dormir.

No supo si era porque estaba con Kanda o porque la cama era más grande, pero el sueño llego más rápido de lo normal.

Por la mañana, Tiedoll fue el primero en despertar, sorprendiéndose pues Kanda solía ganarle, sonrió al ver la escena de su sobrino/hijo con Allen, seguramente, si decidían unir sus vidas, no solo vivir juntos por obligación, se llevarían bastante bien, un ejemplo perfecto sería el de su hermana con el padre de Kanda…

Antes de irse les dejo el desayuno listo, desconecto el teléfono de la casa, para dejar que descansaran un poco más, y se marcho a la primaria.

El sonido de su celular lo despertó, y de mal humor contesto…

-¿Qué quieres conejo?

-Yu es casi medio día… y ¿sigues en la cama?

- cállate…. Salí tarde ayer.

- entiendo…- suspiro- bueno, iré más tarde ¿bien?

- no.

- ¿Por qué? Dijiste que era tu día libre ¿no?

- pienso salir… -mintió- conejo…- bostezo.

- entiendo, entendió quieres dormir- rio- bien te llamo mas tarde.

Apago el celular y lo dejo caer en la alfombra, ni siquiera se molesto en ver la hora, se movió un poco para seguir durmiendo pero… Lavi tenía razón… a pesar de trabajar hasta muy tarde se levantaba temprano, cansado o no, era el primero en levantarse; miro a su lado derecho y encontró la causa… sonrió de medio lado, no entendía porque siempre que estaba con Allen, su "despertador interno" se apagaba, quizá el calor tan agradable de la albina lo reconfortaba y le pedía dormir mas, o el simple hecho de estar cerca de ella, le impedía irse.

Casi siempre que iba a trabajar, Allen lo acompañaba a desayunar, había notado que cuando eso pasaba, su humor en la oficina era bueno, no se molestaba con tanta facilidad como cuando desayunaba solo. Además la carga de guardar el secreto de su paternidad, lo agobiaba, pero el peso desapareció casi por completo, desde que su padre se vio enterado.

Aunque no lo quisiera, le daba demasiadas vueltas al tema de "casarse o no", tampoco haría que Allen estuviera junto a él, por la obligación que tendrían… no podía decidirse, ganaría muchas cosas pero también… perdería ciertas libertades de la soltería, no le seria problema tener ojos solo para Allen y su hijo, aunque… no aseguraba que su fuerza de voluntad fuera muy buena, pues algunos casos no resistiría la tentación. Nadie podía salvarse de cometer "esos errores" en el matrimonio; quería evitar lastimarla de esa forma, acabar discutiendo, perder el amor de Allen y el cariño de su hijo, por último… terminar odiándose.

Era un tema demasiado complicado y sobre todo delicado… debía pensar las cosas sumamente bien para no cometer un error, del que se arrepentiría el resto de su vida.

Noto que la albina comenzaba a abrir los ojos, lo examino por un momento y sonrió, bajaron a desayunar y platicaron un momento, el tema de siempre, la fecha de cuando le dirían a Lavi y Tikky que estaba ahí…

Dos meses más…

Las cosas seguían bien entre ellos, su hijo creció a buen ritmo y en casa una de las consultas mensuales que tenía Allen, le decían lo saludable que estaban los dos, así que no veían problema alguno…

Pidió el día libre, para poder acompañar a Allen a su cita mensual con el médico, solía salir del trabajo sin avisar a nadie para ir a verla, pero su pare le puso un alto, no podía dejar las responsabilidades de la empresa, aunque en ese tiempo no tenía ni idea de que sus razones eran buenas, como para dejar sola la oficina unas horas.

-Kanda…

- ¿eh?- salió de sus pensamientos.

- no me estas escuchando- dijo molesta.

-claro que si… decías algo sobre….- pensó un momento- la comida.

-…- lo miro- lo adivinaste.

- no.

- si tanto te molesta escucharme, podrías dejarme venir sola al hospital- camino un poco más rápido.

- Moyashi…

- no es necesario que vengas siempre… no creo que te interese mucho oír lo que el médico diga ¿o sí?

Suspiro con pesadez, había olvidado que la albina se había vuelto mucho más sensible, si no le ponía atención se enojaba o se ponía a llorar, incluso llego a gritarle quien sabe cuantas incoherencias, sobre que ella no le importaba, que solo estaba cerca porque tendría un hijo suyo, y demás cosas parecidas. Pero se le pasaba la molestia después de unas horas, ignorándolo claro estaba.

Era el 5 mes, así que por fin sabrían que tendría… pero como todo buen médico podía equivocarse, aun no era confiable la afirmación del doctor, pues la mayoría de los casos, resultaba lo contrario de lo que decían.

Después de la cita, fueron a comer, a las afueras de la ciudad, pues solo ahí vendían los amados dangos de Allen…

-hace mucho que no comía- sonriendo.

- comiste dangos hace una semana, Moyashi.

- ¿en serio?- 0.0

-…..- asintió.

- yo no lo recuerdo…- mintió.

Allen siguió comiendo sus dangos con felicidad, a pesar de todo, seguían siendo su "comida" favorita, algo raro del embarazo, era que, o les gustaba más su platillo favorito o lo detestaban en ese periodo, en el caso de la albina, su gusto por los dangos aumento.

Terminando su plato número "x" suspiro, siempre disfrutaba mas la comida al aire libre como en ese lugar.

-tu apetito aumento.

- ¿Qué?

- ¿lo negaras?

- n-no es mi culpa- ¬¬

Sonrió levemente, acerco su mano al rostro de la albina, quien se sorprendió por esa acción, con suavidad, limpió la comisura de sus labios, pues tenía una mancha de la salsa de los dangos, Allen sonrió con un poco de pena, cuando de comer se trataba, no se fijaba en nada más, pasados unos segundos, sintió leves caricias en su mejilla izquierda.

-Kanda…

-…- su mirada estaba perdida.

Ahora que lo pensaba… desde que Allen vivía con él, nunca toco sus labios, ni un mísero abrazo, de su parte, pues la joven solía quedarse cerca, aunque tampoco le regalaba esas muestras de afecto. Si lo meditaba, en el tiempo que tuvieron el "trato", nunca beso sus labios ¿Por qué? Quizá porque si lo hacía significaba que realmente le importaba su relación, ella no se quejaba ni le decía nada sobre eso.

La última noche que pasaron juntos, se reclamo a sí mismo por no haber probado esa boca en todo el tiempo que pudo hacerlo.

-¿pasa algo?- lo saco de sus pensamientos.

- no.

- estas raro desde esta mañana. ¿Algo te preocupa?

- no es eso…

La mirada de Allen lo dijo todo, la estaba preocupando por algo que no debía si quiera importar ahora, siguió mirando esos ojos grises, poniéndola nerviosa, fue acercándose poco a poco a su rostro, notando que las mejillas de la menor se encendían, sonrió de medio lado, a pesar de todo lo que habían pasado, seguía teniendo esa reacción a su cercanía, pero ¿para qué negarlo? Le gustaba hacerla sonrojar, ya fuera por comentarios repentinos o halagos (cosa que seguía sorprendiendo a Allen) pues le daba un toque de inocencia y ternura, además con el embarazo, había algo que le impedía apartar su mirada de ella.

Akemi era su ayudante en ese terreno, pues gracias a su locura de "complejo de vestuarista" solía llegar a casa y ver a la más joven con vestidos de maternidad muy lindos, claramente no lo decía con esa palabra, pues no era su "estilo" decir esas cosas.

La primera vez que estuvo en casa de Kanda, la hermana de este, llego de sorpresa con un montón de bolsas con ropa, especialmente para ella, no quería aceptarla pues sentía que se aprovechaba de la situación para conseguir cosas, aunque claro Akemi no lo veía de esa forma; como esperaba, la mayor siempre tenía una cámara, ¿Dónde la escondía? Ni Kami-sama sabría…

Justamente ese día Kanda llego temprano, pues pidió el resto del día para descansar, luego de hacer un viaje de quien sabe cuantas horas, en las cuales no pego ojo ni una mendiga hora…

-¿Qué te parece hermanito?- sonriendo- ¿verdad que se ve linda?

-…..- miro con pena a Kanda.

-…..- la observo bien, poniéndola nerviosa.

- ¿hermanito?- paso su mano frente a los ojos de Kanda- ¿sigues ahí?

- si…- aparto un momento su mirada de Allen.

-¿y qué te parece?

El teléfono de Akemi sonó, haciendo que saliera de la habitación dejándolos solos, y en silencio…

- n-no es necesario que….- interrumpida.

- te queda muy bien.

- ¿eh?- sintió la cara caliente, por lo que parto su mirada del japonés.

La mayor volvió y sonrió al notar el sonrojo de la pequeña albina… seguido el sonido de la cámara guardando las fotografías, no se dejaba de oír por un buen rato.

Sintió el cálido aliento de Allen muy cerca de su rostro, roso levemente los labios contrarios, a punto de sellarlos escucharon una molesta voz…

-h-hola Alanís- sonriendo.

-que sorpresa encontrarlos aquí.

- ¿Qué haces aquí?- la miro con molestia.

- es mi hora de comer- rio- además este sitio me gusta mucho.

- ¿ya comiste?- pregunto Allen.

- si…- sentándose a su lado.

Antes de que la albina dijera algo más, Alanís se apodero de su mejilla derecha, restregándose con ella, ante la molestia de Kanda, ¿por qué había llegado en ese momento? Esa mujer… era muy inoportuna.

Para su mala suerte, Allen amablemente la invito a quedarse con ellos, hasta que su hora de comida terminara, por idea de la Alanís, fueron a ver ropa para bebés, en el centro comercial; tan entretenida estaba mirando todo lo de recién nacidos que olvido que podía encontrarse con Lavi o Tikky, bueno, con cualquier conocido.

-Kanda…- miraba la ropa distraídamente con las mejillas rojas.

- mmm….

- ¿p-podrías dejar de mirarme así?- sonrió apenada.

- ¿te molesta?

- no… es solo que…- desvió su mirada a la ropa- me pones nerviosa- rio.

Chasqueo la lengua y miro a otro lado, aunque solo duro unos cuantos minutos, para después mirarla de nuevo, ¿Por qué? Ese "algo" le impedía dejar de verla, en casa pasaba lo mismo pero, normalmente no recibía quejas, pues Allen solía estar dormida o muy distraída con lo que hacía, para decirle algo. La observaba, cada gesto que hacía, cuando notaba que lo miraría, disimulaba, fingiendo que estaba muy ocupado en sus cosas de la empresa…

-¿Qué te parece este?- sonrió mostrándole quien sabe que cosa.

-….- se acerco para verlo mejor.

Percibió el aroma dulce de Allen, no hacía mucho caso a lo que le decía de la ropa y los juguetes, solo se limitaba a ver sus gestos.

-¿Qué?- lo miro con extrañeza.

- nada.

De nuevo, una oportunidad… la albina no hiso nada por alejarse del contacto, pero…

-¿Qué te parece este Allen-chan?

- ¿eh?- miro a Alanís y luego la ropa- si.

- ¿les dijeron que sería niña no?

- sí.

Kanda maldecía internamente a la mujer, ¿Qué pasaba con ella? Un aura negra lo rodeo, si volvía a interrumpirlo habría un funeral…

Compraron varias cosas, que no se molesto en ver, ya tendría tiempo estando en su casa; sinceramente la hora que estuvieron con Alanís, se le hiso eterna… pues no los dejaba solos por más de 5 minutos o ¿segundos? el caso era que parecía chicle.

-bueno es hora de rime.

- Kanda… ¿podemos llevarla?

- ¿Qué?- la miro.

- no es necesario…

- pero…- miro a la joven- ¿no podemos?- viendo a Kanda.

- para eso tiene pies ¿o no?- dijo molesto.

- no seas así…

- no te preocupes Allen-chan, no está muy lejos.

- pero estuviste mucho tiempo de pie… y tus tacones no son muy bajos que digamos.

- ¿eh?- miro sus pies- estoy acostumbrada- rio.

- Kanda…- lo miro.

Cayo en su juego, nunca debió mirarla a los ojos, que le suplicaban ayudarle a la joven secretaria…

-tsk.

- gracias- sonriendo.

¿Cómo jodidos lo convenció? Solo una mirada y "puf" lo tenía haciendo lo que quería… suspiro con pesadez, no debía dejarla controlarlo de esa forma… antes no pasaba eso, quizá el embarazo le dio "podres raros" sobre él.

Dejaron a Alanís cerca de la oficina, pues Kanda se negó a dejarla justo frente al edificio, no quería verse como el "chofer" de la joven, además de haberlo interrumpido varias veces, la llevo hasta ahí, que sufriera un poco ¿no? Era lo justo…

Volvieron a casa, donde Allen se hiso cargo de mostrarle todo lo que había comprado, moría por besar esos rosados labios, pero la albina estaba demasiado emocionada, como para interrumpirla.

Lamento haber vuelto a casa, por primera vez, pues de ante mano sabía que Allen no dormiría con él, como lo hiso en casa de Tiedoll; lo pensó un momento, Allen lo había escogido a él, después de todo ¿no? Pero… no lo parecía, simplemente estaba con él por su hijo ¿o no? Frunció el ceño inconscientemente.

-Kanda.

-…..- seguía en sus pensamientos.

- ¡Bakanda!- grito molesta.

- ¿Qué?- la miro de reojo.

- ¿Qué pasa contigo?

- nada- suspiro con pesadez.

- puedes decírmelo- sonrió.

- no es nada Moyashi- se levanto de la cama.

- mañana iras a trabajar ¿verdad?

- sí.

- será aburrido el día- murmuro.

- Moyashi- se detuvo cerca de la puerta.

- ¿dime?- sonriendo.

- tu…- fijo su mirada en los ojos de Allen.

- ¿Qué?

- quieres…- mordió sus labios- mejor duérmete.

Lo vio con extrañeza, Kanda estaba raro desde hacía algunos días, se perdía en sus pensamientos, y por más que le pidiera compartir sus preocupaciones, el japonés solo decía "no es nada" o "no te preocupes". Quizá solo imaginaba cosas, pero… especialmente ese día Kanda estuvo muy pensativo.

Paso toda la noche pensando, ¿Qué podía hacer para mejorar el ánimo de Kanda? Sonrió al tener una idea, pero lo haría en la mañana, el sueño había comenzado a ganarle la batalla y si no se rendía, no podría llevar a cabo su plan.

Kanda despertó temprano y se dio una ducha, mientras bajaba las escaleras pensaba que haría para desayunar, Allen seguiría dormida, no pasaban de las 5:00 am, y cuando desayunaban juntos era porque se iba a la oficina mas tarde.

-Moyashi.

-buenos días- sonrió.

- ¿Qué haces despierta tan temprano?

- quería desayunar contigo.

Vio la mesa, y tomo asiento junto con la albina.

-¿no quieres?- lo miro con tristeza.

- no es eso- sonrió levemente y comenzó a comer.

Todo iba muy bien hasta que probó el café.

-¿Qué pasa?- lo miro con sorpresa.

- ¿Qué le pusiste Moyashi?- fue a la cocina.

- ¿Qué?- miro el café y tomo un poco.

Hiso una mueca de desagrado, y comprendió la reacción de Kanda.

-lo siento- rio, entrando a la cocina.

- de nuevo confundiste la sal y el azúcar ¿cierto?- tomaba agua.

- e-eso parece- apenada.

Después de quitarse el mal sabor, Kanda tomo sus cosas y fue a la puerta seguido de Allen.

-¿a qué hora llegas hoy?

-tratare de venir temprano- poniéndose los zapatos.

- ¿quieres algo de cenar?- sonriendo.

- lo que sea estará bien- suspiro y la miro- espero que no le pongas picante esta vez.

-…..…- una venita se sobresalto de su frente- Bakanda.

Sonrió burlonamente, seguramente se equivocaría de nuevo, no era la primera vez que le pasaba pero seguía siendo divertido, dio unos pasos hacia Allen y tomo su mentón, observo esas perlas grises por un momento, la albina se puso nerviosa al sentir la respiración del mayor muy cerca de ella, cerró los ojos y sintió un suave beso en su frente.

-te veo más tarde- y salió de la casa.

-….- toco su frente y sonrió, sintiendo las mejillas calientes.

Entendía a Kanda, desde la última noche juntos, su relación era demasiado monótona desayunar juntos (de vez en cuando), y cenar, salían a comer cuando el japonés tenía el día libre (siendo su jefe el mismo, podía dejar de ir a trabajar pero ella no lo dejaba), iban a las citas medicas cada mes, cuando volvía de la oficina, se quedaban un rato en la sala platicando y después… a dormir, cada quien en su habitación.

En varias ocasiones quiso dormir con él pero… sencillamente no podía, pues los nervios la traicionaban, estaba claro que lo había elegido a él y no a Neah, aun así, a pesar de querer estar con Kanda, algo se lo impedía. Cualquiera pensaría que era por su embarazo pero no era así, al contrario desde que supo eso, su deseo de sentir el calor del japonés había crecido, no veía necesario tener relaciones para dormir juntos, simplemente quería dormir cerca de él, como en casa de Tiedoll.

La noche llego mucho más rápido de lo normal, acomodaba la mesa para la cena, Kanda no tardaría en volver, minutos después el japonés llego, con un regalo de Alanís, para Allen, dulces…

-es muy amable- sonriendo.

- seguramente tienen algo, mejor no los comas, Moyashi.

- ¿eh?- lo miro- ¿Por qué no te agrada?

- tsk.

Guardo los dulces en su habitación, conocía lo suficiente a Kanda, como para saber que los tiraría si los dejaba a la vista, cenaron casi en paz.

-¿¡ya lo sabe?- sorprendida.

- si- suspiro con pesadez.

- ¿Qué dijo?

- nada… por el momento.

- pensé que… no querías que supiera.

- no tuve opción- masajeo sus sienes- si no le decía me nadaría a Londres.

- ¿cambio de empresa?

- sí.

- me parece mejor que lo dijeras- sonriendo.

- ¿Qué?

- así dejaras de tener esa preocupación ¿no?- se sentó a su lado.

- seguramente está pensando en como casarme contigo.

- b-bueno eso… se arreglara después ¿o no?

- sí, supongo.

Por fin la noticia llego a los oídos de su abuelo, de no ser porque quería mandarlo a Inglaterra para que ocupara aquel puesto, no le habría dicho nada.

-si tienes sueño ve a dormir Moyashi.

- no tengo sueño- comiendo alegremente los dulces que Alanís le mando.

-te dije que no los comieras.

- saben deliciosos- sonriendo- ¿quieres uno?

- no.

- te pierdes de algo muy rico- siguió comiendo.

- no debes comer tanta azúcar Moyashi, te lo han dicho.

- ese medico es un amargado, por eso no me deja comer azúcar.

Suspiro y siguió leyendo un documento de su oficina, percibía el aroma a dulces.

-Moyashi.

-¿dime?- dejo un pequeño dulce a medio camino de su boca para ver a Kanda.

- deja de comer eso junto a mí.

- ¿te molesta el aroma?- recibió una mirada de molestia- s-solo unos mas ¿sí?- sonriendo.

El mayor suspiro, el dulce comenzaba a revolver su estomago, tanto aroma empalagoso era molesto.

-son muy ricos- sonriendo mas- no puedo dejar de comerlos. Deberías probar alguno.

- no gracias.

- ¿Qué puede ser mejor que los dulces?

Una idea paso por la mente del japonés, haciéndolo sonreír con malicia, dejo a un lado el documento que tenía en las manos, y alejo los dulces de Allen.

-¿Por qué me los quitas?- con ojos llorosos.

- tsk.

- eres un Bakand….- sintió sus labios aprisionados.

Por fin había logrado su cometido, aunque los labios de la albina tenía esa empalagoso sabor a dulce, no le molesto seguir probándolos, profundizando mas el beso, con permiso de la joven; si fuera decisión suya, nunca dejaría libres esos suaves labios rosas, pero el aire, el maldito aire les hacía falta.

-es mejor que los dulces…. Moyashi.

-…- sonrió- idiota.

Esa noche, no dormirían solos, mejor dicho… desde esa noche, no volverían a dormir solos, si bien Allen no debía subir escalones, pues suponía esfuerzo, verían la forma de seguir estando juntos, embriagándose con el calor contrario.

Desde ese día, su relación mejoro considerablemente, haciendo feliz a Akemi y molestando a Alanís, pero aun tenía una oportunidad…

El séptimo mes, por fin había llegado, y con él, mas molestias para la albina, pues la pequeña dentro de ella, se movía mucho, dejándola sin dormir por las diminutas pataditas que le regalaba, al no estar cómoda, además de solo tranquilizarse si Kanda estaba cerca.

-¿un viaje de negocios?

- será una semana.

- ¿Cuándo te vas?

- en unos días.

- ya veo- miro el pasto bajo sus pies.

- me gustaría llevarte.

- sabes que no puedo- sonrió levemente.

- lo sé- suspiro con fastidio- Akemi se quedara contigo esa semana.

- bien- sonriendo- hace días que no la veo.

Unos días después, Kanda y Allen fueron de paseo al parque cercano, hacia un buen día como para quedarse en casa; los dangos no hicieron falta en la lista de cosas por hacer de la albina, mientras comían, cerca de ellos paso un automóvil decorado con rosas blancas y una hermosa novia dentro del carro.

La menor no pudo evitar emocionarse y decir quien sabe cuantas cosas sobre la boda, Kanda solo se limito a verla.

-mañana te vas…- suspiro.

- dudo que te aburras con Ringo y los gemelos.

- tienes razón- rio un poco.

-Moyashi…

- ¿sí?- lo miro.

-Allen- acaricio sus mejillas.

- ¿Qué pasa?

Dibujo una muy leve sonrisa, con su mano derecha tomo la mano de Allen y puso algo en ella.

-e-esto es…- sorprendida.

- cambie de opinión acerca de…. casarme- termino de colocar el anillo en el dedo de la albina.

- Kanda… sabes que yo no…- interrumpida.

- no te obligare a nada- suspiro- solo quiero que lo conserves.

- Bakanda- sonrió.

No supo como tomar la reacción de Allen, pues parecía feliz pero… de un momento a otro dejo de hablarle, llegaron a casa y cenaron en completo silencio, ¿Qué significaba eso? Al día siguiente Kanda tuvo que irse al viaje de negocios con su padre y Alanís, pero la albina no fue al aeropuerto, ni siquiera lo llamo por teléfono… desconcertándolo por completo.

Su estadía en Japón no fue muy amena, ya que solo salía del hotel para alguna reunión o ir a comer con los demás empresarios, si a eso le sumaba que Alanís se le pegaba como chicle derretido por el sol… lo único bueno del viaje fue que Allen lo llamaba cada día, aunque….

-Moyashi…

- ¿si?

- son las dos de la mañana.

-…- guardo silencio por un momento.

Algunas veces solía despertarlo (sin querer) a altas horas de la madrugada, aunque no por eso era molesto, ninguno menciono el asunto del anillo, aunque noto a la albina un tanto seria en sus charlas.

Día de su regreso…

Miro el reloj del aeropuerto, 3:00 am… bonita hora para llegar ¿no?

-Kanda-kun- sonriendo- ¿iras a casa?

-…- la miro de reojo.

- ¿p-por qué no te quedas conmigo? Mi casa está más cerca.

- olvídalo.

- p-pero… mañana debes volver a tu oficina. No puedes desvelarte tanto.

- tsk.

Caminaron hacia la salida del lado este, tomaría un taxi ¿Qué más podía hacer? No iría a dormir con esa mujer, la albina podría malinterpretarlo, aunque sinceramente no sabía si le importaría realmente, después de todo no tenían ningún compromiso.

-Kanda.

-Moyashi.

- Allen-chan ¿q-que haces aquí? Es muy tarde podría hacerte daño ¿no crees?- trato de ocultar su molestia.

- ¿no tenias mucha prisa?- miro con molestia a la castaña.

- ¿eh?- nerviosa- s-si… nos vemos mañana.

Alanís se retiro molesta, al parecer no podía hacer nada mas, definitivamente Allen tenia a Kanda solo para ella…

-no debiste venir.

- quería…- miro a otro lado- esperarte.

- hace mucho frio Moyashi- toco su cara- ¿hace cuanto estas aquí?

- no mucho- sonriendo- no te preocupes, solo mi cara esta fría- rio.

- fue idea de ella- menciono Akemi sonriendo.

- Akemi…- miro a su hermana.

- no dejaba de repetir que quería venir a recibir a su futuro marido- rio.

- ¡A-Akemi-san!- incluso sus orejas se pusieron rojas.

- ¿no se lo has dicho?- 0.0

- ¿decirme que?

- ¿no me escuchaste?- molesta- vino por su futuro m-a-r-i-d-o.

- Moyashi…

- bueno- sonriendo feliz- hice mi trabajo, los espero en el automóvil- rio.

En silencio iban hacia la salida…

-Al….- interrumpido.

- no quería que fuera de esa forma- sonriendo apenada.

- ¿fue verdad lo que dijo?

- bueno eso….- se detuvo- yo….- miro a Kanda.

Se sorprendió de oír la respuesta, no esperaba eso ¿o sí? Sonrió de medio lado… ahora solo quedaba esperar el nacimiento de su hijo.

Dos años después…

La nieve caía lentamente, a mediados de Diciembre, las luces navideñas se veían en muchas casas, a pesar de que en Dalian no la celebraban, el lugar donde vivían ahora, parecían conocer esa celebración, cosa que le agradaba a su pequeña hija y a su madre.

-cada vez que vengo la veo más grande- sonriendo.

Miraba fascinado a la pequeña de cabello castaño y piel blanca, dormida a un lado de Kanda, recargada en sus piernas.

- ¿Cómo va el tuyo?

- bien- sonrojado- e-eso creo.

- ¿crees?

- s-solo tiene dos meses Yu….

- lo harás bien conejo.

- ¿sí?- sonrió- eso espero. Tikky sabe más cosas de bebes que yo pero… sigo estando nervioso.

Lavi y Tikky serian padres dentro de unos meses, gracias a Lenalee y a Komui, pues les recomendaron "el vientre prestado" pues el moreno, más que ninguno, deseaba tener un hijo pero… las razones eran obvias, Lavi no quería adoptar pues se sentiría extraño, no porque le desagradaran los pequeños, al contrario se llevaba bien con unos niños del orfanato que visitaban.

No muy convencido, tomo la idea de Lenalee y se lo comento a Tikky, de ahí esperaron un poco para conseguir a una mujer que les ayudara con eso, la china se ofreció en un principio pero Komui se negó rotundamente.

-no puedo creer que llevemos un año de casados- sonrió con las mejillas rojas.

- ¿no te creías capaz?- dijo con burla.

- no te burles Yu- molesto.

El timbre sonó, para mala suerte del pelirrojo, era Alma…

-hola Lavi

- hola, hace tiempo que no te veía.

- solo vine por Miu.

- se parece mucho a ti ¿sabes?

- no por nada es mi hijo- rio.

La joven fue por su pequeña al segundo piso, si bien no era de su agrado molestar a Kanda, pidiéndole el favor de cuidar a su hijo, no tenia mas opción, pues la entrevista de trabajo que pidió, le estaba tomando más tiempo de lo que había pensado, así que… era la única solución que tenia a la mano, sus padres no vivían ahí y su abuelo no tenía tiempo y salud para cuidarlo.

Se había casado unos meses atrás, debido a su embarazo, al menos el sujeto con quien contrajo matrimonio, la adoraba al igual que su familia.

-papi…- tallaba sus ojos.

- eres una dormilona ¿sabes?- sonriendo.

- Lavi…- sonrió.

- bueno ya despertó ¿nos vamos Yu?

- si…

Tomaron sus cosas y abrigaron bien a la pequeña, que seguía medio dormida, pero se les haría muy tarde, debían ir al hospital antes de que terminara la hora de visitas.

Hospital…

Suspiro con cansancio, no tenía fuerza ni para mantener los ojos abiertos por mucho tiempo.

-¿Por qué no duermes más?

- Lavi dijo que vendría hoy.

- Allen…

- no te preocupes- sonrió.

-Road quiso venir pero… Sheryl no la dejo, está atrasada en la escuela.

- ¿y qué hay de ti?

- estamos tomando un descanso de las giras pero…- suspiro- es aburrido no hacer nada.

- ¿por eso viniste de vacaciones?

- si- sonriendo- Tikky me dijo que… no estás viviendo con Kanda.

- si…- miro las sabanas.

- ¿puedo preguntar?

- bueno lo que pasa es que….-se vio interrumpida por la llegada de su pequeña hija.

De alguna forma logro subir hasta donde estaba Allen, y la varazo efusivamente.

-t-tienes la cara helada- preocupada- ¿Por qué no usaste gorro?

- mi…mi papi dijo que podía- hiso un puchero.

- ¿tu…- sorprendida.

- hola Moyashi-chan- sonriendo ampliamente.

- Lavi…- miro a la persona que entro detrás del pelirrojo- Kanda.

- te ves mejor de lo que esperaba- rio- ¿Cómo te sientes?

- bien.

- hola Neah- sonrió con extrañeza- no es normal verte por aquí.

- vine de vista. Me he estado quedando con Tikky.

- ya veo. Hace unos días que no lo visito.

Lavi y Tikky vivían separados, pero no por gusto, sino que le moreno y Allen decidieron vender la mansión de Mana, ya que cada uno haría su vida, no podían meter ahí a sus dos familias ¿o sí? Estarían mas cómodos cada quien su respectiva casa, así que Tikky opto por rentar un departamento en el centro de la ciudad mientras encontraba una casa donde mudarse con Lavi y su futuro hijo.

En cuanto a Lavi, seguía en casa de su abuelo pero… quería salir de ahí, retentaría la casa a estudiantes, solo esperaba a que el moreno consiguiera una casa para ambos.

El ambiente se puso tenso, cuando las miradas de Kanda y Neah se encontraron, poniendo nerviosos a los presentes, incluidas enfermeras y médicos.

-¿Qué haces aquí?- sonó molesto.

- ¿no puedo visitarla?- sonrió con burla- no eres su dueño, ni jefe para decirle a quien puede ver ¿o sí?

-…- iba a decir quien sabe cuantas maldiciones pero Lavi le tapo la boca.

- Yu… tu hija está presente. Mide tus palabras…

-….- miro a la pequeña- tsk.

- Neah…

- p-perdón Allen- rio- será mejor que me vaya- tomo su abrigo- vendré a verte mañana.

- si- sonrió.

Luego de que el Noah se retirara…

-Azumi-chan- la menor lo miro- ¿vamos por algún dulce? Creo que tus padres deben hablar.

- si…- bajo de la camilla.

El silencio se apodero del cuarto… sonrió levemente al sentir una de las manos de Kanda, acariciando su cabeza con suavidad… recargo su cabeza en el pecho del mayor, hacia un mes que no lo tenía tan cerca, debido a sus continuos viajes.

Una enfermera llego junto con Lavi y Azumi, quien tenía una gran paleta roja en las manos, el conejo solía consentirla mucho, igual que a su hermana menor y próximamente a su nuevo hermanito.

-¡¿Qué significa eso?- sorprendido.

-¿no te lo dijo Tikky?

- ¡no!- molesto- exijo una explicación.

- Lavi…- interrumpida.

- ¿Cómo que gemelos?- viendo a Kanda- no me dijiste nada Yu.

- tsk.

- que malo eres… no dejaste que Allen descansara ni un poco- ¬¬

- cierra el pico.

- por lo menos debiste esperar a que las dos primeras tuvieran más edad. Azumi tiene 2 años, Mishiru medio año… y ahora lo gemelos… eres un mal esposo Yu.

- ¿terminaste con tu sermón?

- ¿c-como piensas que Allen podrá con los cuatro?

- tomare vacaciones, idiota.

- Kanda…- sonrió feliz.

Kanda le ayudaba con los pequeños cuando no estaba de viaje, y aunque llegaba cansado le daba un tiempo para que descansara de cuidar a sus hijas, que aun siendo tan pequeñas, tenían demasiada energía.

La pequeña Azumi era idéntica a Allen cuando era pequeña, a excepción de sus ojos oscuros, que saco de su padre; la segunda pequeña (que se la pasaba con Tiedoll porque le gustaba pintar TODO… incluidas las paredes y cara de las personas) era el retrato de Kanda, pero con los ojos de la albina, en cuanto a carácter tenían combinación de ambos, por lo que le hacían la vida imposible a Lavi cuando las cuidaba.

Y ahora dos gemelos, un Allen y una Kanda, eran ellos en bebé, simplemente…

-sufrirá lo mismo que tu- dijo Lavi- pobre pequeño.

- posiblemente.

- tres niñas y un solo niño… vaya…

- ¿y tu qué quieres Lavi?

- ¿eh? Bueno, no lo había pensado- rio- pero sería bueno… un niño… me será más fácil cuidarlo.

Era una mentira eso de que vivían separados, pues como todos sabían que Kanda tenía una casa en a las afueras de Dalian, y solía quedarse ahí él solo, tomaron eso como que no estaban juntos.

Solo se quedaba en aquella casa cuando llegaba muy tarde de algún viaje y al quedar más cerca del aeropuerto era mejor dormir ahí, e irse por la mañana a su casa con Allen. No quería molestarla despertándola a altas horas de la madrugada, aunque no le gustara dejar a su familia tanto tiempo sola, no tenía mucha opción.

Había estado platicando con su padre, y verían la forma de que pasara mucho más tiempo con sus hijos y su amada esposa… después de todo, pasaron por muchas cosas para poder estar juntos.

Los esfuerzos de Tikky y los demás Noah dieron frutos, pues el Conde decidió retirar sus famosos internados… al menos por un tiempo.

Era su final feliz… bueno su "comienzo" feliz ¿o no?

...

hola!... aqui tienen el final... como lo dije antes... una verdadera decepcion u.u... siento que le falto algo pero no tengo la menor idea de que es jajajaja ...

espero y de todos modos les guste n.n... y perdonen la falta de creatividad, pero deben (quienes escriben mas que nadie) comprender lo dificil que es tratar de hacer un buen final Un.ñ... en mi caso no lo logre XD pero espero en algun futuro (ojala que si) escribir una nueva y poner un final que valga la pena ^x^

GRACIAS por haber leido esto hasta el final y... si me lo permiten (tanto ustedes como en mi ksa XD) nos leemos despues!

...