Vestido de Novia.
Andrew se queda viendo por un momento a la chica que le extiende el sobre, le dolía saber que Makoto se iba a casar con otro, pero si estaba enamorada de un hombre que no fuera el, la dejaría ser feliz. A final de cuentas, se supone que cuando amas a alguien lo que importa es su felicidad, y el de verdad le deseaba que fuera feliz porque lo merecía.
-¿Es que no piensas tomar la invitación?... ¿Me dejaras con la mano extendida?...Eso es de muy mala educación Andrew.- Dice Makoto con una sonrisa.
El joven rubio, acerca rápidamente su mano y le toma la invitación, evitando tener contacto físico con ella. Sabía que tocándola un poco, sintiendo el roce de su piel, podría enloquecer y llevar a esa chica dentro de su apartamento hasta llegar a su cama.
-Gracias.- Responde Andrew evitando verla a los ojos.- Ahora tengo que irme al Hotel, ya es hora de trabajar. Que tengas buen día Makoto.
Andrew estaba a punto de alejarse de su ex novia de adolescencia, cuando siente que la chica lo toma del brazo con fuerza evitando que se aleje. Era su último día de soltería, no pensaba convertirse en una esposa infiel, así que aprovecharía esos últimos minutos antes de casarse.
-¿Qué sucede Makoto?- Cuestiono Adrew al sentir el agarre de la chica.
-Eres el hijo del dueño de Hansford Hotels Corporation y el futuro heredero, no creo que tu padre te valla a quitar del testamento por llegar unos minutos tarde.
-No se trata de ser hijo del dueño ni el futuro heredero.- Responde Adrew.- Se trata de cumplir con mis obligaciones.- Termina diciendo a la vez que se deshace del agarre de la chica.
Andrew camina directo hacia su auto, pero la joven de ojos verdes se le adelanta y se para a un lado de la puerta, evitando que el hombre pueda subir a su auto para poder partir de ahí.
-Por favor Makoto, quiero subir a mi auto.- Dice Andrew en un tono como si suplicara no ser torturado ni un momento más.
-Andrew este es mi último día de soltería.- Dice la chica que se detiene y hace una pausa antes de continuar.- No pienso ser una esposa infiel, pero también sabes que aunque no te amo me gustas mucho y sé que yo a ti también…-
-Makoto por favor, se clara.- Responde Andrew al borde de la desesperación. El hombre rubio amaba a Makoto Kino desde la adolescencia, cuando se convirtió en su novia. Ahora que sabía que la chica amaba a otro hombre estaba dispuesto a hacerla feliz. Cierto, sabia también que la chica aunque no lo amaba, si sentía una fuerte atracción por él. Andrew a su vez deseaba besarla, acariciar su cuerpo, estar dentro de ella, pero sabía que eso solo lo lastimaría y estaba dispuesto a alejarse de ella, a cortar todo de tajo.
La joven de ojos verdes, que sabía la atracción que causaba en su ex novio, lo mira a los ojos, en esos ojos que tanto ella adoraba pero que no estaba dispuesta a reconocer, y lleva una de sus delicadas manos hacia el rostro de Andrew, acariciando su mejilla, la curva de su nariz, hasta detenerse en sus labios.
-Andrew, sé que me deseas, esta es tu oportunidad de poseer mi cuerpo antes de casarme.- Susurra la chica al oído del hombre…
Templo Hikawa.
La hermosa sacerdotisa de largos cabellos negros camina nerviosa de un lado a otro, hace una hora habia mandado a su hermana al supermercado encargándole una larga lista de mandado, esperando que tardara mucho tiempo en volver.
Dentro de sí, sabe que enfrentar a Darien Chiba sin ceder ante sus encantos será difícil, pero está decidida a dejar las cosas claras con él. Usagi estaba sufriendo y ella no sería la causante de lastimar a aquella hermosa niña que había nacido producto del amor que hubo entre el atractivo médico y su difunta amiga.
Se encontraba con la escoba en mano, fingiendo barrer, aunque ya estaba limpio, cuando ve la alta figura de Darien Chiba entrar en el templo.
-Buenos días Rei.- Saluda el joven médico.- ¿Te han dicho que te ves atractiva con esa indumentaria?- La cuestiona el medico con malicia.
Rei por su parte, hace como si no hubiera escuchado el comentario y dejo la escoba a un lado, recargada en la pared.
-Buenos días Darien.- Saluda la joven con seriedad.- Sígueme.- Dice la sacerdotisa casi como en una orden.
Minutos después, ambos llegan a una habitación en la cual se encuentra una pequeña mesa. La bella sacerdotisa toma asiento con sus piernas dobladas e invita al joven médico a sentarse, no sin antes cerrar las puertas corredizas.
-Tenemos muchas cosas importantes de que hablar y que tenemos que dejar en claro sobre nosotros.- Comienza a hablar la sacerdotisa con la mirada distraída en la nada. Quería evitar ver a Darien, pues sabía que viéndolo a los ojos podía ser débil ante sus sentimientos y dejarse arrastrar por el deseo.
-Por supuesto Rei, mi amor, sé que para ti es difícil, pero ya verás que las chicas lo van a aceptar y en cuanto a Usagi ella te adora y no…-
-De Usagi es precisamente de quien te quería hablar.- Dice la sacerdotisa después de haber interrumpido al joven medico
Darien y Rei se quedan mirándose el uno al otro por unos momentos, en una lucha de miradas, Rei, es la primera que desvía la mirada hacia otro lado de la habitación y levantándose comienza a hablar.
-Usagi está sufriendo por tu obsesión de querer tener un idilio conmigo. Darien por favor, si quieres tener una aventura búscate a otra. Sé que eres hombre y tienes necesidades, pero yo no voy a profanar la memoria de Serena y no voy a lastimar los sentimientos de Usagi.- Dice la sacerdotisa en un grito mientras de espaldas finge limpiar un cuadro en la pared donde se encuentra ella en su adolescencia sentada en medio de sus dos padres y cargando en brazos a Hotaru, cuando apenas era una bebe.
El joven médico se levanta y camina hacia la sacerdotisa, y parándose detrás de ella comienza a acariciarle los brazos por encima de la Chihaya mientras acerca su nariz al cabello negro de la sacerdotisa aspirando su fragancia.
¡Por favor Darien, no me tortures, no me hagas esto, sabes que esto no se puede!.- Suplica la sacerdotisa como si la estuvieran torturando, a la vez que siente el cálido aliento de Darien rozando cabello, su cuello.
-Te amo Rei Hino, no te quiero para una aventura, te quiero tener conmigo para que seas mi mujer, para que estés a mi lado para toda la vida.- Susurra el medico al oído de la sacerdotisa, a la vez que la obliga a girarse y quedar frente a frente.
-¡Darien, por favor!- Suplica la sacerdotisa con dulzura mirando los ojos azules del médico que parecían hipnotizarla.
Darien sonríe mirando las mejillas sonrojadas de la chica y se acerca depositando un suave beso en la mejilla de la pelinegra.
-Amar no es un pecado mi amor.-Susurra Darien en su oído, para después atrapar los labios de la chica en un beso tierno y apasionado, mientras sus manos acarician los hombros de la chica, deslizando su Chihaya hacia abajo.
-Oh Darien, mi Darien.- Dice la sacerdotisa en un suave gemido a la vez que enreda sus delicadas manos en el cabello negro de Darien.
-¿Quieres que me detenga?... ¿Quieres que pare?- Cuestiona Darien, mientras ahora la Chihaya se encuentra bajada hasta la cintura de la chica.
-No, no te detengas, hazme tuya ahora, Hotaru no está en el templo.- Susurra la chica con los ojos cerrados, disfrutando de los besos de su amado y dejándose llevar por aquella mágica sensación.
Darien se detiene un poco y acaricia la mejilla de la chica para después dirigir sus manos hacia el sujetador de la chica, el cual pronto cae el suelo dejando a la vista los suaves y redondos senos de la chica.
-¡Tienes un cuerpo hermoso¡.- Susurra el medico deleitándose la vista ante la imagen de la sacerdotisa que tiene ya desnuda la parte de arriba de arriba de su cuerpo.
Después de deleitar sus ojos un momento ante el cuerpo de aquella hermosa Miko, el joven médico se acerca al cuello de la joven devorándolo con ansiedad y pasión a la vez que sus manos acarician los senos de la chica arrancándole suspiros de placer.
-¡Darien, si tócame así!- Grita jadeante la sacerdotisa.
De pronto las manos del médico bajan acariciando la cintura de la chica, para después comenzar a bajar lentamente la Chihaya, la cual queda tirada en el piso, dejando desnuda a la sacerdotisa, la cual ya solo lleva puesta su pequeña pantie de encaje color negro….
Edificio de apartamentos…
Andrew siente el impulso de meter a la chica dentro del auto y hacerle el amor ahí dentro. El solo contacto de los dedos de Makoto sobre su cara, sobre sus labios lo hacía desearla más. Siente como dentro de su pantalón su miembro comenzaba a ensancharse a la vez que su instinto animal le pide poseer una vez más a esa mujer.
Sabía que Makoto no lo amaba, o al menos eso creía el, pero de lo que estaba seguro es que la chica siente una fuerte atracción por él. Durante varios minutos la parte racional de su cerebro le pide alejarse de aquella mujer, la ama y sabe que haciéndola suya tan solo se lastimara más, sería más difícil cortar de tajo las cosas y olvidarla, pero por otro lado su instinto de hombre le pedía tomarla, sobre todo cuando sus ojos vagaban por el cuerpo sensual de la chica, recorriendo sus piernas a través de su pantalón de mezclilla, sus caderas, su fina y delgada cintura, los senos redondeados que se asomaban por el escote de su blusa, para al final detenerse en sus labios, esos labios que lo volvían loco y tanto placer le causaban.
-¡Por favor Makoto, no me provoques!- Pide Andrew con seriedad alejando su rostro del contacto de la chica.
-¿Por qué haces esto Andrew?...Tu no me amas y yo tampoco. Pero sé que te gusto, que me deseas.- Alterada la joven de ojos verdes.
Andrew desvía su mirada, evitando ver los ojos verdes de la joven que tanto amaba. Más de una vez le había dicho que aunque el deseo que sentía por ella era intenso, aun su amor lo era más, palabras que Makoto no creyo.
A pesar de todo, sabía que la joven tenía razón en no creerle, sobre todo después de lo ocurrido seis años atrás, y dentro de todo le daba gusto que ella fuera feliz aunque fuera con otro hombre.
-Makoto, no voy a discutir contigo sobre mis sentimientos, ya te lo he dicho varias veces. Nunca has querido escucharme cuando intento hablar.- Dice con seriedad el joven rubio.
Makoto Kino se queda escuchando con seriedad a su ex novio, si bien ella estaba firmemente segura de que Andrew no la amaba, que solo la estaba utilizando para saciar su placer, pero ahora le dolía profundamente saber que ya ni eso podía causar en él. Era el día de su boda, el día en que se casaría con un hombre que no amaba, sabía que ese día por la noche, no podría evitar tener que compartir la cama y su cuerpo con aquel hombre, que aunque atractivo, le causaba repulsión, y quería al menos poder sentir los besos y las caricias de su ex novio por última vez, para tener un recuerdo que le sirviera de consuelo en sus próximos años como esposa de Neflyte.
Andrew observa como la chica de ojos verdes se mordisquea y se moja los labios, pero finalmente su parte racional toma el control. Observa como la chica está a punto de tocarlo de nuevo, y antes de que lo haga la toma con fuerza de la muñeca.
-¡Por favor Makoto, no me provoques!- Exclama Andrew con seriedad evitando ver los ojos verdes de la joven.- ¡No provoques que te haga algo de lo que después te arrepientas!
-Andrew.- Balbucea la chica.
-Desde el día que nos vimos en el hospital me quedo muy claro que lo amas.- Reconoce Andrew, a pesar de que no le era muy grato.- Lo reconozco y no quiero que después andes preocupada por tu periodo. No te dejes llevar por tus instintos y se muy feliz… de corazón te lo deseo.
Makoto se queda seria escuchando las palabras de Andrew, sintiendo como si le encajaran una daga en medio del corazón, mientras observa como el hombre rubio sube a su auto y se aleja del lugar.
-Andrew, mi Andrew me rechazo.- Piensa para sus adentros mientras limpia las lágrimas traicioneras que salen de sus ojos.
Le dolia saber que Andrew nunca la había amado, que solo había jugado con ella, pero el hecho de que el la rechazara, que ya ni siquiera sintiera atracción por ella era mucho peor, ahora ya no me quedaba nada. Ni siquiera le dijo que le amaba, sabía que Andrew mentía cada vez que le decía palabras de amor, pero mentira o no le gustaba escucharlas. Al menos aquella vez que le hizo el amor en la oficina y le dijo que la amaba, se había sentido feliz, aunque hubiera sido por un momento, aunque después supiera que las palabras de Andrew Hansford fueran solo una mentira.
Templo Hikawa.
La ropa del médico y la sacerdotisa se encontraba tirada en desorden en el piso de una de las habitaciones del templo Hikawa, mientras el hombre tenía levantada en vilo a la chica recargada en la pared mientras esta le rodeaba la cintura con sus piernas.
-¡Darien, ohh Darien!.- Dice la sacerdotisa entre gemidos al sentir las manos de Darien apretando con fuerza sus nalgas, mientras sus sensuales labios besaban uno de sus pezones succionándolo con fuerza, para después dejarlo y pasar a su otro seno provacandole placer.
-¡Te amo Rei Hino, te amo!.- Responde Darien mientras se deleita saboreando la piel dulce y caliente de la sacerdotisa, sintiendo como los dedos de la chica se enredaban en su cabello.
-¡Cógeme, cógeme!.- Pide la sacerdotisa a gritos.
Darien baja a la chica y la deposita, con cuidado de no lastimarla, en el frío piso de la habitación, acto seguido se acomoda entre sus piernas, logrando que su miembro viril haga fricción con el cuerpo de la ardiente chica.
El hombre pelinegro empieza de nuevo a lamer el cuello de la chica, sus hombros, sus senos, cuando de pronto siente como la chica comienza a besarle el cuello mordisqueándolo, mientras sus delicadas manos se posan en su miembro tallándolo de arriba hacia abajo, inundándolo de puro placer.
Si algo quería, era estar dentro de ella, pero antes deseaba que ella se lo pidiera a gritos, y lo había logrado, la chica gemía y gritaba pidiéndole entrar dentro de ella.
-¡Oh, Rei, Rei!.- Grita Darien con fuerza el nombre de la sacerdotisa al sentir los dedos de la chica bajo su miembro.
Rei por su parte disfrutaba de sentir como el falo del hombre se endurecía, húmedo y caliente entre sus manos y todo gracias al placer que ella le estaba provocando. De pronto, la hermosa sacerdotisa siente como Darien le toma las manos con fuerza, colocándoselas arriba de la cabeza y lentamente comienza a hundirse dentro de ella lentamente, para después empezar a moverse con fuerza en su interior, apretándose contra sus caderas.
-¡Oh Si, así me gusta!- Dice la sacerdotisa entre gemidos mientras mueve sus manos en la espalda del joven haciéndole uno que otro rasguño.
Darien sigue moviéndose dentro de la chica, mientras sus manos recorren y acarician su cuerpo hermoso, deteniéndose de vez en cuando en sus senos para retorcerle los pezones.
-¡Darien, mmm!.- Lanza la chica un gemido pronunciando el nombre del atractivo medico a la vez que se mordisqueaba su labio inferior.- ¡Bésame!
El hombre, por toda respuesta, se acerca a los labios de la chica, besándola, mordiéndola, succionando su lengua con pasión y desenfreno, ahogando los gemidos de la sacerdotisa.
De pronto la sacerdotisa siente como Darien se mueve con más rapidez dentro de ella, en ese momento no hay nada más en su mente que no sea él y ella, siente como cada uno de sus sentidos se ven inundados por el placer y entonces se da cuenta que el clímax está cada vez más cercas.
Algunos minutos después, el vientre de la chica se contrae, mientras siente como el placer recorre hasta el último rincón de su cuerpo a la vez que Darien se viene dentro de ella. Los gritos de placer de ambos se escuchan por toda la habitación, para después alcanzar junto el tan esperado clímax…
Calles de Tokio.
Mientras tanto dentro del auto de Zafiro, la hermosa chica de corto cabello negro y ojos color amatista se acerca a darle un beso en la mejilla mientras él va conduciendo.
-¿Por qué estás tan serio mi amor?...¿Acaso estás enojado conmigo?.- Cuestiona la hermosa adolescente.
El joven de hermosos ojos color zafiro, que hacían alusión a su nombre, se detiene debido a la luz roja del semáforo y voltea hacia su novia acariciándole la mejilla.
-No es eso amor.- Dice el con preocupación en su rostro.- Neflyte sabe que tengo una relación contigo, no sé como pero se dio cuenta. Tal vez creo que sería mejor si termináramos, no quiero poner en riesgo tu…-
-¡No!- Interrumpe molesta la joven sacerdotisa.- ¡Tú me amas y yo te amo, no voy a permitir que me dejes!.
-Hotaru, por favor, eres muy joven y hermosa, seguro has de tener muchos pretendientes y quizá podrías encontrar a alguno más apropiado para tu edad, yo soy muy grande para ti, y mi trabajo te pone en riesgo, sabes que hay muchas cosas que están en nuestra contra.
-¡No me importa saber si tengo más pretendientes o no, yo te amo a ti, te quiero a ti en mi vida y no acepto que me dejes!- Exclama la chica.- Si fuera por falta de amor lo aceptaría, pero si me amas y te amo no veo porque.
-Mi amor, si te pasara algo no me lo perdonaría.- Dice amorosamente el joven.- Te amo, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Cuando Neflyte me afronto me puse nervioso, tuve que inventarle una estupidez, le hice creer que lo nuestro es pasajero, que solo estoy jugando contigo, pero no es verdad.
-Y lo se.- Dice la chica sonriendo.- Me siento mal de saber que hoy Makoto se casa con el…¿No deberíamos decirle la verdad?. Su vida puede estar en peligro al lado de ese hombre.
-Lo se amor. Pero yo estaré cerca de ella, no dejare que la lastimen.- Asegura Zafiro.- Pero tampoco podemos decirle, de esa manera Neflyte me descubriría, el detective Tanaka, mi jefe, ha trabajado por años para reunir pruebas que lo acusen de sus delitos, y ahora que estamos tan cercas no podemos echarlo a perder todo. Te aseguro que pronto va a caer y también esa perra de Naru.
-Te amo.- Susurra la hermosa sacerdotisa.
Zafiro se acerca al rostro de la chica y enreda sus dedos en el corto cabello de su novia.
-Eres adorable Hotaru.- Le susurra al oído y después se acerca a sus labios besándola tiernamente.
De pronto, ambos escuchan el sonido del claxon de los autos que se encuentran detrás y se dan cuenta que el semáforo ha cambiado en verde. Ambos se sonríen el uno al otro, y después Zafiro continua la marcha.
Washington, D.C., Estados Unidos.
Mientras en Japón es de día, del otro lado del mundo, en Estados Unidos, la oscuridad de la noche cubre la ciudad de Washington, la cual se encuentra cubierta por el cielo lleno de estrellas.
-Hace unos días hable por teléfono con Cebella.- Comenta el señor Hansford sentado en la cabecera del amplio comedor, mientras una de las empleadas domésticas le sirve la sopa en el plato.- Me comento que esa chica, la ex novia de Andrew, Makoto se va a casar, precisamente hoy es el día de su boda.
-¡Es cierto!- Exclama la señora Serenity.- Pobre de nuestro Andrew, él nunca la olvido, seguro debe de estar sufriendo mucho.
-Esa mujer, si tanto hubiera amado a nuestro hijo como decía, hubiera estado con él en los peores momentos de su enfermedad.- Molesto el señor Hansford.- ¡Jamás me gusto que mi hijo se involucrara con esa Japonesa, no al grado del enamoramiento, seguro fue ella la que termino enfermándolo!
-Andrew, esa chica no tiene la culpa, ellos eran unos adolescentes, no sabemos las razones por las que hayan terminado.- Dice la señora Serenity que no conocía bien los motivos del rompimiento de la relación entre su hijo y su ex novia.
-¡Que va a ser! Seguro lo vio enfermo y se alejó.- Exclama con dureza el hombre rubio.- Pero bueno, cambiando de tema, creo que no es bueno para Andrew estar allá, prácticamente lo obligue a ir a Japón cuando no quería. He sido un mal padre, siempre poniendo los intereses de la compañía antes que a mi familia.
-Andrew no digas eso.- Compasiva la señora peliplateada.- Si nuestro hijo no hubiera querido ir no lo hubiera hecho. Sabes cómo es, y si fue es porque en el fondo deseaba hacerlo.
-Cierto, Andrew siempre fue difícil, desde su infancia.- Dice el hombre recordando la niñez de su hijo.- De igual manera le hablare por teléfono ahora mismo, el Hotel ya empezó a funcionar en Tokio, así que si quiere volver que lo haga. Igual creo que Taishi, el esposo de Cebella puede hacerse cargo en lo que contratamos a alguien más…
Tokyo, Japón.
Hansford Hotels Corporation.
Al mismo tiempo, Andrew acababa de entrar a su oficina, se había tardado en llegar ya que al salir de su apartamento, después de despedirse de Makoto, había dado unas vueltas por la ciudad para después detenerse en un restaurante y desayunar algo rápidamente.
Justo iba a tomar asiento, cuando escucho el teléfono de su oficina y lo contesta.
-¿Qué sucede Hikari?- Cuestiono por la línea a su secretaria, que era quien le solía pasar las llamadas en caso de que él quisiera recibirlas.
-Señor Andrew, tiene llamada de su padre desde Estados Unidos.- Informa la eficiente secretaria desde el otro lado de la línea.
-Pásame la llamada.- Ordena Andrew.- Hola papá.- Saluda al escuchar la voz de su padre…-
Después de haber escuchado el motivo de la llamada de su padre y haber colgado el teléfono, el joven rubio acceso rápidamente a Internet. Su padre le había dicho que podía volver a Estados Unidos si así lo deseaba, la compañía Hotelera era grande, así que estando o no en Japón siempre tendría algo que hacer por la empresa de su familia.
Por otro lado, la única razón por la que había viajado a Japón, era más que nada porque quería ver a Makoto, dentro de sí mismo había tenido la esperanza de que aun la chica lo amara y que hubiera alguna esperanza de poder recuperarla, pero ahora que sabía que ella se iba a casar y el ya no era importante de su vida llego a la conclusión que era mejor regresar a su país, Estados Unidos, así se alejaría de aquella joven de ojos verdes que lo lastimaba.
-Listo.- Se dijo a sí mismo, después de que hizo el pago con su tarjeta de crédito por el boleto de avión que compro por internet para regresar a Estados Unidos el siguiente día por la tarde.
Templo Hikawa.
Rei y Darien se encuentran recostados en el piso cubriendo sus cuerpos con la Chihaya de la sacerdotisa, mientras el médico le pasa una mano por la cintura a la bella pelinegra que tiene su vista perdida en la nada.
-Te amo Rei.- Susurra el medico a la vez que se inclina acercándose a los labios de la joven para darle un beso tierno y rápido.
-¿No estas conforme con esto?...¡Ya te di sexo, ahora lárgate!.- Ordena la sacerdotisa.
-¡Pero Rei…yo te amo, tú me amas, me lo has demostrado!.- Exclama el médico.
-¡He dicho que te largues!- Ordena la sacerdotisa.
De pronto la puerta corrediza de la habitación se abre, y Hotaru deja caer las bolsas al piso mientras sus mejillas se ruborizan, jamás había pensado encontrar así a su hermana con el médico.
-Yo…- La adolescente sacerdotisa iba a decir algo, pero dando media vuelta se retira del lugar apenada.
-¡No puede ser, qué vergüenza!- Exclama la sacerdotisa.- ¡Ahora vístete y lárgate!
Ambos se visten rápidamente, pero antes de salir, Darien toma a la sacerdotisa del brazo con fuerza.
-Eres mía Rei Hino, por ahora me voy, tienes mucho que hablar con tu hermana. Pero te amo y no voy a permitir que te alejes de mi lado.- Decidido el joven pelinegro.
-¡Tu estas…!.- La sacerdotisa no termina de hablar, pues el medico la toma por la cintura y le da un beso en los labios tierno y apasionado.
Después de que se separan un poco por la falta de aire, el atractivo medico acaricia la mejilla de la pelinegra.
-Te amo, volveré pronto.- Termina diciendo y después se aleja del templo.
La sacerdotisa se queda mirando como el auto de Darien se aleja y con sus manos se acaricia los labios, recordando los besos de Darien. Estaba tan absorta en sus pensamientos, que al escuchar la voz de su hermana se sobresalta.
-Ahora entiendo porque me mandaste tantas horas al supermercado.- Deduce la menor de las sacerdotisas con una sonrisa maliciosa en su rostro.
Rei al escuchar las palabras de su hermana, la mira con ojos fulminantes.
-¡Vete a bañar!- Ordena la mayor de las sacerdotisas.- Falta poco para la ceremonia de Makoto y tenemos que estar listas. Recuerda que tenemos que estar en su casa a las 4:00 para que nos maquillen a todas.
Departamento de Neflyte, 4:00 p.m.
Neflyte y Naru se encontraban recostados en la amplia cama cubiertos por las sabanas de seda, mientras la ropa de ambos yacía en el piso.
-En tres horas es tu ceremonia nupcial con la insípida de mi prima.- Burlona la chica de cabellos cortos.
-Lo sé. En unas cuantas horas seré esposo de Makoto Kino, heredera de la fortuna Kino.- Sonríe Neflyte imaginándose el dinero de la millonaria heredera en su poder.- Claro, también su cuerpo, de esta noche no escapa.
-¡Por favor Neflyte, mi prima es una insípida!- Exclama Naru.- Seguramente por eso la dejo ese Americano con el que te agarraste a golpes en la fiesta de la muerta, por no saber complacerlo en la cama.
-¡Quizá, pero mientras no lo compruebe yo estoy ansioso por hacerla mía, por poseerla!- Con voz lujuriosa el hombre de larga cabellera castaña.- Después de todo es hermosa y su cuerpo es una tentación.
Mansión Kino 6:30 p.m.
La joven de ojos verdes, se encuentra parada frente a su tocador, observándose ahora que ya estaba lista. Había contratado a las mejores maquillistas y estilistas, así que habían hecho un trabajo perfecto en ella.
El vestido era en color blanco, elaborado con las más finas telas, con un amplio escote, y un poco amplio en la parte de abajo lo cual definía las curvas de su bien formado cuerpo, además de unos guantes largos a juego con el vestido. Su cabello ondulado estaba peinado en una media cola, levantado un poco en la parte de arriba, dejándole unos mechones que caían alrededor de su cara y como adorno una sencilla tiara con finos diamantes. Más sin embargo a pesar de que se veía hermosa, su rostro no denotaba la felicidad de cualquier novia enamorada.
-¡Mi pequeña Mako, te ves hermosa!- Exclama el señor Hiroki Osaka al entrar al cuarto y ver a su sobrina hermosamente vestida de novia. Cierto que no llevaba su sangre, era hija de la difunta hermana de su esposa, pero que quería tanto como a Naru.
-¡Tío¡.- Exclama la hermosa novia abrazándose a aquel hombre que tanto afecto y cariño le había dado después de quedar huérfana.
Después de que se separan un poco, la señora Mika Osaka entra también dentro de la habitación donde se encuentran Amy, Rei y Hotaru vestidas las tres en color turquesa.
-Mako, mi niña.- Abraza la señora a la joven de ojos verdes.- ¿Estas segura de que esto es lo que quieres?- Cuestiona la señora al ver el semblante triste de su hija.
-¿Por qué me preguntas eso tía? Tengo dos años de novia con Neflyte.
-Makoto, no te veo feliz, no pareces una novia enamorada. No te cases si no lo deseas.- Pide la señora Mika que se imagina como se encuentran el corazón de su sobrina.
-Por supuesto que es lo que quiero tía. Claro que quiero casarme con Neflyte.- Responde la joven si poder evitar que una lagrima traicionera escape de sus ojos.- ¿Qué sacrificio quieres que haga para demostrártelo?. Besarlo apasionadamente en publico.
-Besar a tu novio no tiene por qué ser un sacrificio si lo amas.- Responde la señora Mika.
-Tia, por favor, ya no más, solo estoy nerviosa.
-Espero que no te equivoques mi pequeña Mako.- Responde con dulzura la señora Mika.
Después de que los señores Osaka salen de la habitación, Amy y Rei se acercan a la novia.
-¡Mako por favor no hagas estupideces, tu no lo amas, vas a ser muy infeliz!- Exclama la chica pelinegra estrujando a su amiga por los hombros.
-¡Yo sé lo que hago Rei, no soy una niña, Neflyte es un buen hombre!.
-Pero no lo amas.- Responde la chica peliazul.
-Por favor no me torturen.- Suplica Makoto.- ¿Dónde está Minako?. Hace rato salió y no ha vuelto.
-Creo que tuvo que salir a hacer algo urgente con Seiya, pero dijo que estaría aquí lista para la ceremonia.- Termina diciendo la peliazul.- Iré con Taiki, creo que ya espero mucho tiempo solo en la sala.
Calles de Tokio.
Minako se encuentra arriba del auto de su novio, mientras este se encuentra sentado frente al volante. No están tan lejos de la mansión Kino, pues tan solo están a tres calles de distancia.
-¿Por qué no aparece Andrew?- Cuestiona Seiya que comienza a desesperarse.
-Tranquilo mi amor. Seguro mi primo estará aquí pronto.- Responde la rubia.
Después de que la rubia termina de hablar, un auto negro se estaciona frente a ellos, del cual baja Andrew, quien enseguida se acerca al auto azul de Seiya y abre la puerta subiéndose en el asiento trasero.
-¡Ya te estabas tardando!- Exclama Mina molesta.- ¿Entonces si impedirás la boda de Mako?.- Cuestiona ahora con mirada soñadora.
-Claro que no Minako, ella lo ama y quiero que sea feliz.- Dice el hombre rubio.- Tan solo vine a despedirme de ti, regresare a Estados Unidos…
Adelantos del siguiente episodio…
El juez, que se encuentra frente a los novios, teniendo como panorama el hermoso jardín de la Mansión Kino, vuelve a hacer la pregunta.
-Señorita Makoto Kino… ¿Acepta usted por esposo al Señor Neflyte Sanjoi?
Makoto mira al juez con los ojos al borde de las lágrimas, mientras los invitados esperan ansiosos escuchar el tan ansiado sí que tanto trabajo le estaba costando dar a la joven de cabellos castaños…
…..O…
El joven rubio observa el interior de su guardarropa para comprobar una vez más que no ha olvidado depositar nada en la maleta, la cual después cierra, pues al siguiente día regresara a Estados Unidos y no desea olvidar nada. De pronto escucha como el timbre de la puerta comienza a sonar desesperadamente.
-Reika.- Sorprendido el joven rubio al ver a la joven castaña que tanto le recordaba a Mako parada frente a sus ojos…
Hola mis queridos lectores y lectoras!:
Espero que les guste este capítulo, pensaba narrar aquí la boda de Mako, pero pues me pareció que el capítulo ya era demasiado largo para seguirlo alargando. Pero si les prometo que en el siguiente episodio ya tendrán la boda, para que vean todo lo que ocurrirá y si Mako será capaz de dar el sí.
Ya por último, batalle mucho para imaginarme el vestido de novia de Mako, y pues mientras veía algunos modelitos en internet, me encontré un dibujo de Makoto Kino en Devianart, el cual fue dibujado por Cookiepopet. La imagen me pareció perfecta, hermosa y he decidido compartirla con ustedes para que puedan imaginarse como yo, como se ve Mako con su vestido de novia, lástima que lo use con Neflyte y no con su amorcito (Andrew). La pagina es devianart, solo peguen este link:
/?qh=§ion=&global=1&q=makoto+kino/d2fwe60
Bien, ahora si gracias a:
Ellie-Kino: Amiga, discúlpame, pero tendrás que esperar un capitulo más para ver si Makoto dice si. Ahora como vez, mi adorado Andrew ya compro su boleto de regreso. T.T.
NickRivers: Amiguita, mi nickypedia, espero que te guste el lemon de tu scout favorita.
También a todos aquellos que leen y que pasan inadvertidos al no dejar review. Gracias a todos por su apoyo.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
