-! ¿Y ahora?-gruño el hanyou con desesperación-¿Qué hacemos?
-Podrías empezar por dejar de ser tan molesto-contesto Shippo evidentemente fastidiado
-es inútil- se rindió Kagome atrayendo la atención de todos-tardamos mucho, debimos seguirlo de cerca, por este día ya no creo que podamos encontrarlo
-Además ya está anocheciendo-agrego Kikyo cuando vio que las opciones se les acababan
-ya nos alejamos bastante de la aldea deberíamos quedarnos por ahora aquí
Todos estaban por comenzar a buscar un lugar para quedarse cuando Inuyasha los interrumpió
- estamos cerca- sentencio molesto
-¡no hemos encontrado nada en horas! No seas idiota Inuyasha-comento Shippo con seriedad
-¡No puedes quejarte cuando no estas ayudando enano!- dijo el peli plata poniéndose enseguida a la defensiva
-Al menos se controlar mi carácter- contesto el zorrito justo antes de que un puño se estrellara en su cabeza de lleno
-¡ABAJO!-un grito resonó por el bosque antes de que cualquiera de los dos pudiera hacer o decir algo más
-Estúpido Inuyasha-murmuro molesta Kagome mientras removía un poco la leña de la fogata frente a ella
Después de la caída olímpica de Inuyasha directo al suelo todos habían aceptado ir sin más a acampar por ese día.
-Había sido demasiado tiempo sin oírte decirlo- la voz de su amiga sango le llego por la espalda y Kagome se giró para la: al parecer había encontrado muy buena leña
-Lo sé-suspiro la muchacha cansada- es solo que me sacó de quicio y perdí un poco el control
-¿solo eso?- de pronto la exterminadora parecía un poco decepcionada
-la costumbre de mandarlo al suelo quizás-ella se encogió de hombros y le restó importancia al asunto.
Sango miro por un momento a Kagome directamente como buscando algo más, pero se rindió y finalmente se sentó junto a ella cerca del fuego
-¿Pasa algo?-
-no es nada-Sango quiso disimular un poco pues no quería incomodar a su amiga.
-¿Segura?-insistió sabiendo que no era toda la historia.
-es solo que fue un poco chocante para todos escucharte decir eso...-comento la castaña tímidamente
-¿Todos? ¿Quiénes son todos?-interrogo recuperando el interés de inmediato- ¿Y qué significa eso de "chocante"?
-Pues nosotros-respondió con una risita-Miroku, Shippo y yo sabíamos que tarde o temprano lo mandarías al suelo, incluso Kikyo noto algo-a Sango obviamente le divertía el tema, pues estaba sofocando una carcajada, pero no era nada discreta
-No hay monstruos alrededor…-la voz repentina de Kikyo asusto al par de amigas, quienes por un momento permanecieron inmóviles, casi como si hubieran sido atrapadas en una travesura.
Todas se congelaron en su sitio e intercambiaron miradas. Sango y Kagome estallaron en risas de pronto
-¿Qué pasa?- pregunto la sacerdotisa sin entender.
Sin embargo el par no contesto pues seguían riendo.
-No es nada- la sonrisa de la exterminadora permaneció ahí aun después de dejar de reír- es solo que Kagome no se resistió y finalmente mando a Inuyasha al suelo
-ya veo-una pequeña sonrisa se asomó en los labios de Kikyo-para serte sincera- comenzó a hablar, uniéndose a la charla alrededor de la fogata también-había olvidado que tenía aquel collar: como lo trae desde hace mucho tiempo paso de ser una herramienta de castigo a un accesorio más de Inuyasha, incluso es algo característico de el…
-Pues para Kagome sigue siendo un arma de castigo-insistió Sango burlona- a ella le encanta hacer que Inuyasha bese el suelo
-¡Sango!-la pelinegra intento hacer que su compañera se callara, pues no quería que hablara tan libremente de aquellos lapsos de agresividad que tenía con el medio demonio.
-Nada que no se mereciera- intervino Shippo molesto, aun con un chichón en la cabeza punzando.
-Creí que habías ido con los hombres- comento la muchacha curiosa
-Son un trio de idiotas- se quejó el- solo iba a sufrir abusos se me quedaba ahí
Todas negaron con una sonrisa en el rostro, pues podían imaginar perfectamente la escena: Shippo contra los salvajes, todo un espectáculo.
-Saben- Kikyo hablo de pronto recordando algo- la palabra original para hacer que el hechizo funcionara era "amado"
-¿De verdad?- la pelinegra no pudo ocultar su sorpresa-Kaede nunca lo menciono…
-Bueno es una simple curiosidad-argumento Kikyo- Tal vez comience a usarlo más seguido en el-
-Deberías ponerle uno de esos a Ryouta-sugirió el zorrito inocentemente-he notado que a veces puede ser más salvaje y atrevido que Inuyasha
A todas les sorprendió el comentario de Shippo, pues no terminaban de entender a lo que se refería, ya que en definitiva, Ryouta e Inuyasha no eran muy parecidos.
-¿Salvaje?-
-¡Pues si!-empezó a explicar Shippo como si fuera lo más obvio del mundo-Por ejemplo hoy: ¡te arrastro al bosque cuando nadie veía! ¡Probablemente te hizo cosas terribles ahí adentro, además de que llegaste con fiebre! ¡Tenías la cara rojísima! Justo como ahora-
La mirada de Shippo, sango e incluso Kikyo voló de inmediato al rostro de Kagome, pues aunque estaba un poco obscuro los tres pudieron distinguir a la perfección el tono rojo brillante en su cara.
Aquello había sido totalmente espontaneo, de verdad; Miroku había regresado antes que sus amigos de juntar leña, sin embargo cuando estaba por unirse a las chicas escucho su nombre en medio de sus conversación.
Una cosa llevo a otra, pero al final los tres terminaron colgados del árbol, apretados y esperando la mínima mención de su nombre.
-Si nos llegan a descubrir acabara mal- se rindió Ryouta-¿Se les olvida que hace unas horas ni siquiera sabíamos dónde estaban?
-Elemental Ryouta-declaro Miroku tranquilo-que pase lo que tenga que pasar, pero supongo que no te interesa saber que dicen sobre ti…-
-Hazte a un lado-exigió el muchacho dejándose llevar por la tentación
-¡No veo nada!- se quejó Miroku intentando subir más alto en el tronco
-¡Callate no escucho!- susurro Inuyasha
-¿¡Quién me está pateando!?-dijo Ryouta apartando a el monje y al medio demonio de su camino
-¡No se están apegando al plan!- regaño el monje
-¡¿qué plan!?- cuestionaron Ryouta e Inuyasha al unísono
-Un simple plan en que no somos descubiertos- dijo entre dientes
-¡Solo estábamos charlando!- de pronto una voz femenina se alzó, asustándolos, provocando que Miroku perdiera el equilibrio y por poco cayera del árbol justo en las narices de el trio, sin embargo el hanyou alcanzo a penas a agarrarlo, pues sabía que condenar a uno significaba condenar a los tres.
-¡No te creo!- advirtió otra voz ansiosa
-Pues es la verdad- la voz de Kagome sonaba nerviosa
De inmediato Miroku, Ryouta e incluso Inuyasha se quedaron quietos, esperando más y más detalles.
-Vamos Kagome- la alentó Kikyo- Nadie escucha
-¿De quién habla?- pregunto en un susurro Inuyasha.
-Shhh!- fue la única respuesta que obtuvo por parte de sus amigos.
-¡Solo nos besamos!- la pelinegra por fin cedió y lo admitió.
-Higurashi!- soltó entre dientes Ryouta al entender que hablaban de el
-Definitivamente hablan de ti- dijo burlón Miroku dándole una palmadita de consuelo en la espalda al pelinegro- ¡Y además te pusiste colorado!
Ryouta se limitó a bufar, pues estaba demasiado apenado como para contestar si quiera. Evito la mirada del monje, y busco la de Inuyasha: esperaba encontrar un par de ojos observándolo con rencor, sin embargo lo que vio a un hanyou abatido y melancólico.
-¿Y qué me dices de Inuyasha?- cuestiono Sango con picardía, atrayendo de nuevo la atención de los chicos- ¿Ya lo besaste?
Hubo un pequeño silencio, donde incluso las respiraciones de todos parecieron detenerse.
-Una vez- fue la voz de Kikyo la que contesto esta vez- Cuando estábamos en una barca, un atardecer
-Eso no se escucha como Inuyasha- comento pensativa Sango.
-Pues si- afirmo la sacerdotisa- ese día el parecía otro…fue bastante romántico- admitió en voz baja Kikyo
-Hablando de aquello- Shippo fue el que hablaba esta vez- ¿De qué fue de lo que hablaron aquella vez a solas? Me refiero a tú y Kagome…-
Todos, tanto hombres como mujeres, se sorprendieron por la brutalidad sincera de su curiosidad, y también, todos esperaban la respuesta con ansias.
-Pues- los hombres en el árbol no podían verlo, pero Kagome y Kikyo intercambiaron una mirada- Es un poco complicado Shippo- atajo Kagome intentando evitar la pregunta.
-¡Vamos!- presiono Sango- ¡La curiosidad nos está carcomiendo!
-Simplemente hablamos de nuestros sentimientos…-contesto Kikyo esperando que esa respuesta fuera suficiente para satisfacer su intriga.
No funciono: la mirada de Sango y Shippo parecían incluso más fascinadas que antes. Incluso en el árbol los hombres estaban clavados esperando por una mejor respuesta.
-Hablamos sobre nuestros sentimientos…-repitió la pelinegra con una mueca-Nuestros sentimientos por Inuyasha…-agrego después de un momento de silencio.
-¿Eso es todo?- se quejó Sango al ver que no agregarían nada más-¡¿Sin detalles?!
-Por supuesto que los hay…-respondió Kagome con un suspiro cansado-Pero…-de pronto se paró con arco y flecha en las manos-Preferiría que no tuviéramos público- Kagome miro a Kikyo justo en el momento en que se ponía en posición y apuntaba directo a un árbol a sus espaldas, a un par de metros, ambas se miraron un momento, las dos asintieron y ella disparo la flecha.
De pronto, como caídos del cielo, un monje, un medio demonio y un muchacho de pelo negro azotaron contra el suelo.
-Salen de un problema para entrar a otro-los regaños Shippo desde los brazos de Kagome, negando con la cabeza.
