Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, ¿lo saben, no?
¡Buenitas mortales!Bendito sea los fines de semana(?)XD ¿Qué tal están?¿Cómo les fue la semana?
Bien, antes que nada decir que les imploro(si quieren, me pongo de rodillas), el que no me maten. Vale, soy mala persona y lo hice a propósito el cortarlo en esa parte. Pero~...soy joven para morir XD Además, si me matan, Excalibur vengará mi muerte(muajaja) ¬¬
Bueno, dejémonos de tonterías, ¿vale?
Apareció Asako, la madre de Black Star y, el pobre Soul, fue sentenciado a muerte por su "familia";hoy, en el antepenúltimo capítulo, se resolverá todo. O, al menos, casi todo. ^^
Un beso desde Madrid(estoy en casa de unos familiares)y una abrazo con mucho cariño a Yuko Takayama, Vale-Alice, Agrias-Chan, Monotone. Princess, Anzu Evans, Alinekiryuu, Kaoru-kun, Ziesw, sky numb, LunaShinra, Wuakayaka, clara, Delirium Land, Paoooo, violet-star, Nakiami Evans, anonima676, Mary Eruka Evans, the-lady-of-darkness-97, Alexiel Evans, Cheethan Black,Cherry Baudelaire, Mumi Evans Elric, yuki-chan, Liz Wland hc, Haruna An, Mitsuki-Wing, , Naomi Shimizu, AngelDust32165, ValeziiTha, anne, Nekita Lore-chan.
Y, ¡oh, sí!Hoy responderé a dos preguntas que me llamaron la atención y no pude evitar contestarlas:
violet-star: ¡hola, violet!Responderé a tu duda: sin explayarme con el tema sobre angeología, te diré que los arcángeles son la categoría angelical más poderosa, los más cercanos a Dios. Por el contrario, los ángeles tienen dos definiciones: una, el término ángel se utiliza para hablar sobre todas las especies divinas que hay: querubines, serafines, arcángeles...etc. Pero, también se utiliza para referirse a una raza inferior(con respecto a los arcángeles, muy muy inferior), que vendría a ser los ángeles mensajeros o guardianes.
No sé si te habrá quedado claro...(silencio espectral)pero, si no te ha quedado claro, enviaré a Excalibur a por ti, para que te lo explique él personalmente(muajajaja)
Wuakayaka: emm, ¿cómo decirlo...?Me llamó la atención que me preguntaras sobre la segunda oportunidad de Maka. Siento decirte que no puedo...contestar del todo a esa pregunta. Aunque, una de tus hipótesis es correcta y, la otra, no. Y, Blood Moon, lo seguiré escribiendo en cuanto empiece las vacaciones de Semana Santa. Porque, entre los exámenes y acabar cada capítulo de Blood Moon, se me hace algo duro. Espero que no te moleste...u-u Y, ¿con qué un dios, eh? Juju, eso habrá que verlo(suenan truenos de fondo y una risa diabólica), yo sólo tengo un dios...bueno dos...¡Excalibur-sama y L-sama!(coro de ángeles)*-*
Además, este capítulo explicaré la primera aparición de las brujas. Y hoy el fic no será narrado por ninguno de nuestros dos protagonistas(Maka y Black Star), sino que será un General. Pov.
Bien eso es todo. ;D
Nota de la autora: ¡Momento de publicidad~!(salen todos los autores corriendo al oír esas palabras, dejando a Miyoko sola y con cara de "wtf?")XD, Bueno, en mi blog, My heart of Darkness, he dejado la encuesta para que ustedes decidan si subo o no la segunda parte. Porque, sí, sigo sin atreverme a hacerlo. Soy una cobarde asimétrica...me iré a tirar por la ventana...¬¬
Y, mientras me tiro por la ventana, disfruten del capítulo~
Lean y comenten:
"Llévame lejos de este lugar. No quiero oír las mentiras, no quiero ver el dolor de nuevo. Lo importante es cerrar las puertas de mi pasado..."
Bring me to Heaven, Unsun.
–...silencio, por favor. –Pidió el hombre que acababa de sentarse en el centro de la sala. –¿Puedo comenzar?
Los presentes enmudecieron al oír aquella voz tan autoritaria, procedente de aquel joven. El joven suspiró y pasó una mano por la capucha, que cubría su rostro. Dejó al descubierto su cabellera blanca y sus ojos rojos, llamearon bajo la tenue luz de las velas.
Algunos le observaron con curiosidad, otros sólo le miraron con temor. Todos sabían que él era uno de los hombres más sabios de Death City, el único brujo que servía para el rey.
Wes Evans.
–Puede comenzar. –Sugirió un hombre de mirada inquieta, que se mantenía escondido tras las sombras de la habitación.
Wes sonrió y meditó con precaución las palabras que iba a utilizar, para contar a aquellas personas,-todos brujos,-su relato.
El comienzo de todo.
–Hubo una vez, hace mucho tiempo, cuando los hombres y las bestias vivíamos en paz, que nació en el pueblo de Argel, en el norte de Death City, una hermosa joven. –Wes tomó aire, antes de continuar. –Era una joven de unos ojos increíblemente expresivos, de una belleza inalcanzable y con un corazón puro.
"Desgraciadamente, el ser humano es codicioso y envidioso. Una mujer, que vio su hermosura y como todos los hombres caían a sus pies, hizo que un odio descomunal naciera en su alma. Aquella mujer quería quitarle toda esa felicidad a esa joven.
"Pero, ¿cómo destruir la vida de esa joven?¿Cómo hacerla ser el ser más insignificante de todos?El Diablo, al oír sus pesquisas y sus deseos de acabar con ella, se acercó hasta aquella mujer. Puso una mano en su hombro y susurró suavemente:
" –Tú, aquélla que odia, aquélla que quiere romper la vida de la joven Mary. Yo soy el Diablo, conocido por tantos nombres, tú puedes llamarme Shinigami. –Le dijo el Diablo. Ella se tensó y, por unos minutos, ella temió a aquella criatura. Pero, dejó sus temores a un lado, al escuchar la propuesta del rey del Infierno. –Yo puedo ayudarte, a destruir la vida de esa joven, sólo debes hacer caso a lo que yo te propongo.
"El Diablo, le contó a aquella mujer que la joven Mary, tenía un pretendiente. Un apuesto joven del sur de Death City, que había capturado el corazón de Mary. La boda no tardaría en celebrarse, pero tenían el tiempo justo para acabar con ello.
"El Diablo le dijo a la mujer, que debía conquistar a aquel joven. Y así, lo hizo ella.
"Días antes de la boda, la joven Mary descubrió el engaño de su futuro esposo, al encontrarlo en su cama junto a aquella mujer, desnudos y abrazados. Mary lloró, Mary sufrió y su corazón se convirtió en un amasijo de sentimientos desgarradores.
" –Cruel e insensible mujer, que me despojaste de aquel al que yo amo. –Gritó Mary, antes de irse de la habitación. –Tú has roto mi felicidad, has convertido mi alma en la nada y mi corazón en oscuridad. Ojalá, los ángeles castiguen tu pecado.
"Y Mary huyó, dejándolos solos a los dos. La joven corrió, se internó en el bosque, alejándose de la humanidad, de todo lo que le recordaba a él. Su primer y único amor. Y, al verla así, el Diablo se acercó a ella, tentándola:
" –Hija mía, ya no hay vuelta atrás. Ella ha acabado con tu felicidad, lo ha destruido todo. Pero yo, puedo darte una oportunidad para vengarte de ella. –Le dijo en el oído. Mary se estremeció y dudo de sí hacerle caso o no. –Yo puedo darte el poder suficiente, para vengarte...
"Mary, decidida, vendió su alma al Diablo. Y todo ella cambió. Al hacerlo, ella perdió su alma, ya no poseía corazón para sentir, ya no era humana. Era una bruja, con la magia corriendo por sus venas, la crueldad itinerante y la frialdad en sus ojos.
"La primera bruja de Death City.
"Mary buscó a aquella mujer y a su único amor. Y se vengó, matando a esa mujer con el don que le había concebido el Diablo. Y, en cuanto a aquel hombre que ella había amado, le dejó vivir, pero haciendo que, con un conjuro, él sólo pudiera enamorarse de ella. Sólo pudiera mirarla a ella.
"Más tarde, Mary tuvo un hijo de aquel hombre. Un hijo muy especial, de ojos como zafiros y cabellos grises..."
–Espera, Wes, ¿por qué has acabado la historia ahí? –Preguntó Víctor, brujo del aquelarre del fuego.
Wes esbozó una sonrisa compungida.
–¿Saben por qué les he contado este relato?
–Sinceramente, no. –Dijo Víctor, cruzándose de brazos. –Esa historia ya la sabemos todos. Sabemos que Mary fue la primera bruja y que, su hijo, Merlín*, el primer brujo, ¿y qué?
Los presentes se acercaron más a Wes, expectantes, sintiendo la mirada del brujo de ojos rubíes sobre ellos.
Él sólo meneó la cabeza, con algo de tristeza.
–No lo entendéis... –Murmuró para sí mismo. Levantó la vista del suelo y rió. –Nosotros, brujos y brujas, siempre nos hemos odiado. –Dijo, elevando su voz, mientras se levantaba del asiento en el que había permanecido sentado.
"Para que un brujo sea un brujo maestro debe matar 600 brujas y conseguir 66 libros de hechicería. Lo mismo ocurre con las brujas, pero ellas nos cazan a nosotros. Nos hemos odiado durante siglos y siglos, pero...¿por qué?"
–¿Qué quieres decir? –Dijo el hombre que se ocultaba, tímidamente, tras las sombras.
Wes sonrió. Fue una sonrisa llena de tristeza, que hizo que los brujos de aquella taberna, -escondida en uno de los bosques de los alrededores de La Ciudad de Ka-shir,-sintieran algo de melancolía.
–Porque...nosotros, los brujos, somos hijos de las brujas. –Pronunció, sin perder aquella sonrisa. –Somos de la misma sangre...y aún así, nos odiamos.
Capítulo 21: Porque no todo está perdido:
Él comenzó a correr por las calles de la ciudad de Ka-shir, con el corazón martilleándole en el pecho, amenazándole con escapar de él.
Le espada refulgía con un débil brillo entre sus manos. El chico jadeó cansado y se apoyó en la pared de uno de los edificios de la gran ciudad. No tardó en escuchar los pasos de sus compañeros, acercándose hasta él.
Los cinco se miraron a los ojos un tanto inquietos y posaron su vista en el Palacio de las Luces, rodeada por una horda de licántropos y centinelas, con el emblema de La Organización de La Sibila. Así es. Masamune, el actual rey de Death City, estaba aliado con aquella secta de brujas, ellos cinco lo habían descubierto nada más pisar la ciudad y ver todos los guardias con el emblema en sus uniformes.
El chico apretó los puños y dio un paso hacia delante, tentado en ir hacia el palacio, pero su amigo le detuvo.
–No seas idiota, Black Star. –Le dijo el shinigami. Él sólo hizo una mueca. –Es peligroso, no hay que ser tan impulsivo.
–Ellos están atrapados ahí dentro. –Gruñó. El shinigami suspiró. –Y no quiero saber lo que les pueden estar haciendo.
Se quitó la mano de su amigo del hombro y empezó a caminar hacia delante, pero, una de las jóvenes, se adelantó y le propinó un zape en su cabeza.
–¡Auch!
–¡Imbécil!
–Habló. –Dijo él. Y ella frunció el entrecejo y le propinó otro zape más. –Para, me dejarás sin neuronas.
–¿Acaso las tienes, idiota? –Le inquirió ella. Black Star sólo atinó a mirarla con cara de pocos amigos y a maldecirla por lo bajo. –Black Star, no podemos entrar así sin más al palacio, nos pueden matar.
–Mira que sois todos cobardes...y deja de golpearme, Liz. –Murmuró molesto.
La chica de cabellos rosados, que estaba al final del grupo y había permanecido en silencio desde aquella batalla en Puerto del Ahorcado, se acercó hasta Black Star y le miró a los ojos con una sonrisa tímida, típica de ella.
–Black, haz caso a Kid y a Liz. –Black bufó e iba a protestar, pero ella se adelantó a decir: –Tu madre y, seguramente, Tsubaki estén ahí encerradas. No podemos arriesgarnos...
Black no se opuso ante aquello. Sólo cerró los ojos y guardó su espada en su vaina, haciendo que sus compañeros suspiraran aliviados.
Desde que habían visto como se llevaban a Soul y a Maka en una carroza para prisioneros, ellos se habían dispuesto a salvarlos como fuera. Habían dejado a la casa de Harvard, explicándole lo que había ocurrido y él, en un acto de caridad, les prestó su carruaje para que pudieran llegar cuanto antes a la ciudad.
Y, aquí estaban los cinco: Black Star, con sus alas escondidas tras una capa y el odio consumiéndolo; Kid, quien había cogido tiernamente la mano de Chrona y la miraba con una sonrisa de "todo va a salir bien"; Chrona, quien temblaba al pensar en su madre y lo que había ocurrido; Liz y Patty, guardiana y fantasma, que los habían acompañado, decididas a salvar a Maka y a Soul.
"Y a Tsubaki y mi madre."Pensó Black Star.
Los cinco se sobresaltaron cuando oyeron unos pasos apresurados acercándose hasta ellos. Intercambiaron una mirada y se escondieron en las sombras de un callejón. Contuvieron la respiración cuando vieron a un grupo de centinelas corriendo por las calles, armados y con algunos trasgos siguiéndoles.
–¿Los habéis visto?
–Me temo que no. –Contestó el más joven de los guardias. –Esos seguidores de la reina Kentra, han escapado.
Si, efectivamente. Aquellos guardias los estaban buscando a ellos, ya que un guardia descubrió que eran seguidores de la reina Kentra, al ver el emblema de ésta grabado en la túnica de Kid. Un golpe de mala suerte.
Black dio un paso hacia atrás, en un intento de internarse más en la oscuridad y, entonces, sintió como unas manos le tapaban la boca.
Black abrió los ojos de par en par e intentó librarse del agarre, pero no hubo forma. Y, más aún, al ver una espada rozando su brazo.
"Genial, ahora si que estoy jodido."Pensó abrumado.
–¿Black Star? –Le llamó Kid.
–Shh, no gritéis. Nos descubrirán. –Susurró el hombre que sujetaba a Black Star. Kid parpadeó confuso. –Ya nos ha costado mucho llegar hasta aquí y, mucho más, encontraros.
–¿Esa voz...? –Dijo Kid, acercándose más a la oscuridad del callejón.
Black frunció el ceño: él estaba atrapado, con un tío que tenía una espada en sus manos y el idiota del shinigami se ponía a pensar sobre a quién pertenecía esa voz...realmente, mataría a Kid.
El hombre sonrió y se dio dos pasos hacia delante, sin soltar a Black Star.
Era Spirit, junto a Stein.
Kid abrió la boca sorprendido e iba a decir algo, pero fue interrumpido por Stein:
–Os hemos seguido desde que abandonasteis Puerto del Ahorcado. –Dijo Stein, sacando de su mochila una ballesta. –Es hora de que paguéis por lo que habéis hecho.
Black empujó a Spirit, haciendo que éste se quejara y se reunió con sus compañeros.
–¿Que hemos hecho? –Preguntó Liz.
Chrona sujetó con fuerza la mano de Kid y el shinigami la rodeó con sus brazos, protegiéndola de las mirada acusatorias de Stein y Spirit.
–Matar a Maka. –Sentenció Spirit, sin contener su odio. Kid meneó la cabeza. –Tú. –Dijo señalando a Chrona, ella emitió un gemido y Kid la abrazó con cariño. –Sé que fuisteis tú y tu primo, Soul. Vosotros me arrebatasteis a mi hija...malditos. –Sollozó.
Spirit estaba llorando, pero no por ello dejaba de transmitir una horrible sensación de miedo. Kid suspiró y murmuró algo en mortificis.
–Estás muy equivocado. –Espetó Black. Stein y Spirit le miraron sorprendidos. –Ellos no la mataron, bueno...quizás sí, pero...si Soul no hubiera actuado aquella noche, Maka hubiera sufrido las mismas consecuencias que...su mujer. –Dijo en voz baja.
Spirit estaba incrédulo, ¿qué sabía ese mocoso de su vida?¿de Kami?
–¿A qué te refieres...? –Preguntó Stein. Spirit miró de reojo a su hermano.
Esta vez, respondió Kid:
–A que Soul ha salvado a tu hija de sufrir la maldición que condenó a Kami. –Spirit abrió los ojos desmesuradamente y un gemido escapó de sus labios. Cayó al suelo, anonadado. –Y, ahora, Arachne tiene a tu hija y a Soul prisioneros.
–¿Cómo...?
Kid sonrió.
–Es una historia muy larga. Y no tenemos mucho tiempo, tenemos que salvarlos.
Spirit seguía balbuceando cosas sin sentido. Entretanto, Stein permanecía con la cabeza bien fría, meditando todo lo que acababa de pasar.
Al descubrir que Soul había vuelto a Death City, junto al hijo de Shinigami y Black Star, los dos kishines se propusieron seguirlos hasta Death City. Y llegaron hasta Puerto del Ahorcado, donde pretendía tenderles una emboscada...pero, después de ver como Black Star y los demás, huían del pueblo en un carruaje, Stein y Spirit tuvieron que seguirlos hasta la ciudad de Ka-shir.
Y, ahora, toda su travesía acababa aquí, sabiendo que su hija estaba bajo la forma de un fantasma, con Soul, el hijo de Wes. Que él la había salvado...
...y que ahora estaban atrapados por Arachne.
Stein suspiró abrumado.
–Me gustaría conocer esa historia. –Murmuró, haciendo que Kid le sonriera.
Chrona se tranquilizó y, más aún, al sentir los labios de Kid, rozando su frente.
–Bien, os la contaré. Pero, a cambio, tendréis que ayudarnos. –Black se giró para mirar incrédulo a Kid. Spirit y Stein, tras unos breves momentos de vacilación, aceptaron. –Tengo un plan para salvarlos y sólo necesitamos una distracción.
–¿Una distracción? –Preguntó Black. Todos le miraron. –Porque será...que esa palabra no me gusta nada...
–¿Soul...?
–¿Asako? –Preguntó el albino, sin dejar de abrazar a la chica de cabello rubio cenizo.
Asako, aún sorprendida de ver al amigo de su hijo en aquella celda, le evaluó de arriba a abajo. Soul parecía diferente. Físicamente, no parecía aquel chico de quince años que iba a su casa a jugar a videojuegos con su hijo, que era frío y distante. Parecía más mayor...
Asako se fijo en la joven que sostenía protectoramente: una chica de trece años, muy pálida y vestida con atuendos de bruja. Asako se asustó, ¿era una bruja...?
Soul, al ver la expresión de Asako, sonrió con sorna. Aunque esa alegría no le llegó a sus ojos.
–Es Maka. –Asako la miró atentamente, con algo de desconfianza. –Es mi novia. –Dijo, aunque no parecía estar muy seguro de ello.
–¿Así...?Vaya...pero, ¿es de lo suyos...?
–¿Una bruja? –Soul alzó una ceja y rió. –No, para nada. Ella no es una bruja, sólo va disfrazada de bruja...
–Ya veo. –Dijo con una media sonrisa Asako. Después de tomarse unos minutos de silencio, estuvo tentada a preguntarle a Soul la razón por la que estaba ahí, encerrado.
Pero no lo hizo. El brujo estaba más pendiente de aquella chica que de cualquier otra cosa.
La acariciaba el rostro con sumo cuidado, como si se fuera a romper si hacía un movimiento brusco. La abrazaba y la mecía de un lado a otro, con cariño.
Estaba entonando una nana, una suave y dulce nana. Algo que, para Asako, le resultaba muy extraño. Ella no pensaba que Soul fuera ese tipo de chicos dulces.
No era muy común en él.
La chica se removió inquieta entre sus brazos, acurrucándose más en su pecho. Susurró el nombre de Soul y una sonrisa se formó en sus labios. Soul puso los ojos en blanco, pero una sonrisa satisfactoria apareció en sus labios.
Asako, al ver aquella escena, no pudo evitar acordarse de Miguel. Aquel arcángel al que amaba con locura. Y eso le dolió, mucho más que la tos que martirizaba cada día que pasaba, su cuerpo.
Soul alzó la vista y sus ojos chispearon con odio en la oscuridad. Asako retrocedió asustada, ¿qué ocurría?
–¿Soul...? –Le llamó inquieta.
El brujo dejó con cuidado a Maka en el suelo, depositando un beso en sus labios. Él miró a Asako y la sonrió.
–Vienen hacia aquí. –Susurró y, Asako pudo distinguir un ápice de odio en su voz.
Asako sabía perfectamente a quienes se refería el joven brujo.
La luz de un candelabro iluminó la celda y la puerta de ésta se abrió de golpe, apareciendo por ella Giriko y Medusa, cogidos de la mano y mirando sonrientes a Soul.
Asako se pregunto por un momento, porque Soul no estaba temblando, como el resto de prisioneros cuando veían a Giriko o a su actual esposa, Medusa. Soul, al contrario que todos los prisioneros, se mantuvo cauto y con la mirada fría fijada en ellos.
Medusa le susurró en mortificis, haciendo que una sonrisa se formara en los labios de Giriko. Soul sólo puso los ojos en blanco y contestó, sorprendiendo a Giriko y a Medusa:
–Iros a la mierda.
Medusa siseó furiosa y, con un chasqueó de dedos, hizo que varios centinelas entraran a la celda y ataran con cadenas de plata las manos y pies de Soul. Él no opuso resistencia, sólo les miraba atento, poniendo nerviosos a Giriko y a Medusa.
"Igual de insolente que su padre." Pensó Medusa con el entrecejo fruncido. Su mirada se posó en la joven que seguía dormida en el frío suelo de la celda. Giriko, al ver que miraba su esposa, alumbró el cuerpo de Maka.
Los dos sonrieron, haciendo que un escalofrío recorriera a Soul.
–Ni os atreváis a tocarlo o os juro que os mato. –Dijo Soul con un claro tono de amenaza.
–¿Matarnos?¿En las condiciones en las que éstas?No me hagas reír. –Dijo Giriko. Soul entrecerró los ojos con furia. –Además, por ahora ella no nos interesa...
–...al menos hasta que Arachne dé su veredicto.
–¿Qué? –Preguntó Soul sin comprender.
Medusa se volvió para mirar a su sobrino y ladeó la cabeza, haciéndose la desentendida. Fue Giriko quien contestó:
–Hemos convocado a todas las brujas de La Organización de La Sibila, para que vengan a tu juicio, Soul. –Tras unos momentos de silencio, continuó. –Has sido sentenciado a muerte.
Asako, que había permanecido en silencio, sentada en un rincón de la celda, se envaró y se levantó de su sitio, a pesar de las cadenas.
–¡No pueden hacer eso!¡Es un crío! –Chilló.
Soul la miró sorprendido. Giriko, al ver la actitud de su prisionera, se acercó hasta ella amenazante, haciendo que la mujer se acobardara un poco.
–Cállate maldita. –Siseó Giriko.
Asako, obediente por temor a represalias, se sentó en el suelo en silencio. Ya la habían castigado y torturado bastante por no decir el paradero de su hijo y no quería arriesgarse más. Tosió y escupió un poco de sangre, estaba muy enferma.
Giriko se apartó con asco de Asako y, tomando de la mano a Medusa, se llevaron a Soul de la celda.
Soul echó un último vistazo a Maka y, antes de perderse por los pasillos del palacio, susurró en voz baja un "te quiero"...
…
La sala de torturas era una recamara muy cercana a la sala de bailes. Los gustos extravagantes de Arachne y su humor sádico, habían hecho que creara esa sala en el mismo palacio de Masamune, con el único fin de ver a sus víctimas sufrir delante de ella.
Masamune, claro está, no se opuso a ello. Es más, desde que trajeron a su hermana al palacio, solía frecuentar esa sala muy a menudo.
Giriko soltó a Soul y éste respiró con dificultad, sintiendo varias punzadas de dolor en su espalda. Notó como un líquido caliente resbalaba por su espalda hasta el suelo y, en ese momento, se dio cuenta de que el suelo estaba manchándose de sangre. De su propia sangre.
Con algo de esfuerzo por su parte, levantó la vista del suelo, sintiendo una sensación de mareo al hacerlo y miró a Tsubaki, quien estaba atada a una de las paredes de la celda, con la cabeza gacha.
Hero y Justin estaban a su lado, vigilándola y hablándola en voz baja. Soul no pudo oír nada de lo que la decían, los oídos le pitaban y todo daba vueltas.
La vista se le estaba nublando.
–Creo que ya es suficiente, Giriko. –Dijo Eibon, con voz autoritaria. –Han sido demasiados latigazos, ¿no...?
Giriko bufó con fatiga. Siempre, Eibon tenía que quitarle la diversión. Giriko soltó el látigo y guardó sus manos en los bolsillos de su pantalón, observando como Eibon se acercaba con una toalla humedecida a Soul.
Cuando Soul sintió el contacto de la toalla sobre su espalda, se tensó y jadeó de dolor. Eibon le miró apenado.
–Lo siento.
–Eres un hijo de... –Soul no terminó la frase. Le dolía demasiado el cuerpo. –¿Por qué...?
–Tenía que hacerlo, Soul. Podía ver a mi mujer, podía recuperarla. –Le susurró en voz muy baja, para que Giriko no les oyera. –¿No habrías hecho tú lo mismo?
–No...si eso...significa traicionar a mis...compañeros. –Dijo con voz entrecortada.
Eibon dejó de sanarle las heridas y tiró la toalla al suelo. Giriko le miró atento, Eibon le dijo algo a Giriko y éste sacudió la cabeza, negativamente. Eibon volvió a mirar a Soul, quien seguía concentrado en mirar a Tsubaki y, sin más que decir o hacer, abandonó la sala.
Giriko, tras unos minutos de reflexión, sonrió y siguió a Eibon. Pero, antes de que saliera de la habitación, Justin le detuvo:
–¿A dónde vas?
–A encargarme de cierto problema, con el viejo Eibon. –Justin esbozó una sonrisa macabra, pero Hero sólo les miraba sin comprender. –Llevar a Soul a la sala de bailes, el juicio va a comenzar.
–¿Qué hacemos con ella? –Dijo Hero señalando a Tsubaki.
Giriko la miró de reojo y, después, se encogió de hombros, restándole importancia.
–Dejarla ahí.
…
–Brujas, es hora de que castiguemos mi pecado: el pecado de haber concebido el hijo de un brujo. –Las brujas aullaron de excitación y aplaudieron, entre risas. Maka les miró sin comprender. –Es hora de que acabemos con esto. –Susurró en voz baja.
Soul miró a Maka y sus ojos brillaron un poco al encontrarse con los de ella. Maka se estremeció e intentó sonreír.
Giriko alzó la espada por encima de su cabeza:
–Soul Eater Evans, hijo de Wes Evans, se te acusa por traición, tanto de La Organización de La Sibila, como del rey Masamune. –Gritó Giriko. Soul le miró expectante. –Y en vista de eso, la pena es...la muerte.
Y, tras decir eso, Maka palideció más de lo que ya estaba, sintiendo una punzada de dolor en su pecho, donde alguna vez ella tuvo un corazón palpitante y gritó asustada. El guardia forzó más su agarre, al ver que quería levantarse.
Maka chilló, llamando a Soul, para que le mirara o reaccionara.
–¡Soul!
Y, entonces, Giriko alzó la espada, preparado para cortarle la cabeza a Soul. Sonrió, gritó de júbilo y...
...la ventana superior de la bóveda del palacio se rompió.
Todos los presentes alzaron la vista desconcertados. Soul y Maka miraron hacia el centro de la sala. Se quedaron fascinados al ver a su amigo, con la espada desenvainada y sus alas blanquecinas extendidas.
La luz del sol alumbró su figura y algunas plumas cayeron suavemente a su alrededor. Black alzó la vista del suelo y se levantó con parsimonia.
Cuando sus ojos se posaron en Soul y Maka, ellos dos sonrieron aliviados. Maka por un momento, pensó que no todo estaría perdido. Que Soul no moriría bajo el filo de la espada de Giriko, que sus amigos le ayudarían.
Un rugido gutural hizo que los presentes se miraran asustados. Arachne alzó la mirada, apartándola de su hijo y miró a Justin, que escondido entre la multitud de brujas, acababa de salir con dos enormes alas de murciélago en su espalda. Su aspecto, angelical desde la perspectiva de cualquier persona, había cambiado.
Emitía un aura diabólica y sus ojos, de un azul celeste como el cielo, ahora eran negros, azabache, carentes de brillo.
Black le devolvió la mirada y alzó entre sus manos su espada. Justin se puso en guardia.
–Voy a matarte, maldito ángel. –Rugió Justin.
Black pareció desconcertado por unos segundos, haciendo que Soul y Maka le miraran sin comprender que le pasaba.
Quizás, tenía miedo...pero, estaban equivocados. Ya que la reacción de Black, les hizo que pensaran todo lo contrario.
–Que te den por saco, Justin. –Y tras decir eso, Black miró hacia arriba, a la bóveda y silbó. Todas las brujas empezaron a murmurar y a mirar a Arachne, intranquilas. Arachne, sólo observaba las acciones del ángel, con sumo interés y algo de inquietud. Tras silbar varias veces, Black obtuvo una respuesta y, sólo en ese entonces, se permitió decir. –¡A la carga! –Gritó, riendo, como si estuviera en uno de sus videojuegos de guerra.
Las puertas del palacio se abrieron y seis personas entraron por ella. Maka al ver a su padre, con dos espadas en la mano y esquivando a varias brujas que peleaban contra él, se quedó petrificada en el sitio.
Su padre estaba en Death City. Pero, ¿cómo...?
Black corrió hacia Soul y, con un sólo movimiento de su espada, cortó las cadenas que le impedían moverse. Soul suspiró y se frotó sus muñecas, con una sonrisa. Giriko, que estaba junto a Medusa y Arachne, les miró con sorpresa.
–Gracias.
–A mandar. –Dijo Black, guiñando un ojo a Soul. –Ahora, si me permites, iré a patear el culo a cierto demonio que me tiene mucha ojeriza.
Soul rió y se aparto de su amigo. Pronunció unas palabras en mortificis e hizo aparecer a Basilisk entre sus manos. Miró de reojo a Maka y la sonrió, antes de hacer nada. Maka, le miraba sin saber que decir, todo lo que estaba ocurriendo era de locos.
Hace unos minutos atrás, pensaba que Soul moriría y, entonces, Black Star rompe la venta y aparece. Y, ahora, todos peleaban contra las brujas que había en el palacio, para salvarlos. Maka sonrió.
Tres brujas se acercaron peligrosamente a Soul y, éste, en un rápido movimiento, las atravesó de un sólo golpe a las tres con su guadaña. Tres almas moradas aparecieron nada más hacer aquel movimiento. Pero él no se paró a mirar esas almas, sino que concentró su vista en su madre, quien estaba fuera de sí.
La reina de las brujas, chillaba colérica, mirando a su hijo con odio.
Soul puso a Basilisk delante de él y susurró con voz autoritaria a aquella mujer que, hace mucho tiempo, la había llamado madre:
–Bruja Arachne, número 600 de las brujas a las que debo eliminar...¿unas últimas palabras? –Dijo, esbozando una media sonrisa.
Ella chilló e hizo aparecer entre sus manos una espada. Giriko la intentó impedir que fuera hacia su hijo, pero no lo consiguió. No había rastro de Medusa, parecía ser que había escapado sin que nadie la viera y, eso, alarmó a Giriko, quien dejó de prestar atención a Arachne.
Soul corrió hacia su madre y ella hacia él, haciendo que las dos armas chocaran, provocando un suave y melodioso sonido al chocar. Las dos armas brillaron con fuerza, los ojos rojos de Soul se fijaron en los ojos oscurecidos y llenos de odio de Arachne.
Por un momento, Maka pude ver como Soul dudaba sobre si atacar o no a Arachne, pero toda su indecisión se fue al traste, cuando ella le dijo:
–Acabaré contigo, como hice con tu padre.
Y, Soul no se contuvo más. Aulló colérico y de un empujón, hizo que Arachne retrocediera por la fuerza y él empezó a atacar.
Kid, Spirit y Stein peleaban contra un grupo de brujas, seguidos por Giriko y Jacqueline. Chrona, Patty y Liz, estaban al otro lado de la sala, yendo hacia la habitación de torturas. Seguramente, irían a buscar a Asako y a Tsubaki, pensó Maka.
No había rastro de Hero ni de Medusa. Sin duda alguna, los dos habían huido del palacio. Black peleaba con su espada de Uriel contra Justin, quien parecía llevarle más ventaja.
Black alzó sus alas y se quejó adolorido, por el movimiento. Aún seguía sin poder volar muy bien. Justin rió y se burló de ello, acrecentando la rabia de Black.
Todo era un caos. Todos peleaban, el tiempo avanzaba despacio y los chillidos de ira/dolor inundaban la sala.
Sonidos de armas al chocar, el calor del sol de Death City entrando por la bóveda. Sentimientos de dolor escondidos durante años, odio incontrolable. Todos peleando por sus vidas, por sus destinos.
Y, en medio de todo eso, Maka cerró los ojos. Juntó sus manos y respiró profundamente, recordando cada cosa que había vivido desde aquel día fatídico en el que murió atropellada. El día de Halloween.
"Como mi madre."
Un nuevo grito de Arachne, la hizo estremecerse y cerrar con fuerza los ojos. Ayuda, necesitaban ayuda, eran cinco contra un ejército de brujas, las posibilidades de vencer eran nulas.
Estaban, ¿perdidos...?
Cuando Maka abrió los ojos, todo le pareció como si fuera un sueño. Arachne cayendo al suelo herida, bajo la mirada de Soul, quien la sostuvo entre sus brazos antes de caer muerta al suelo. Justin apunto de vencer a Black, quien parecía muy cansado.
Su padre, Stein y Kid, siendo acorralados por las brujas y Giriko,-Jacqueline estaba en el suelo, muerta. Y Chrona sujetando a Tsubaki con algo de dificultad, seguidas por Patty y Liz. ¿Dónde estaba Asako...?
Arachne, miró con los ojos borrosos y algunas lágrimas en ellos a Soul, mientras él la sostenía entre sus brazos. Su pecho estaba ensangrentado y las armas de los dos, yacían en el suelo. Soul la miró impasivo o, eso creyó Maka:
Arachne tocó la mejilla de Soul y, antes de cerrar lo ojos, con sus últimas fuerzas, murmuro:
–Eres como él... –Se lamió los labios y fue cerrando los ojos. Soul la dejó en el suelo, con cuidado. –Le quería...
–Y, aún así, lo mataste. –Dijo con dureza Soul.
Arachne sonrió. Pero sólo eso. Sonrió y cerró los ojos, haciendo que su mano,-que estaba apretando la herida de su pecho,-se deslizara hasta el suelo. Su cabeza cayó pesadamente al suelo y, tras esto, su alma apareció ante los ojos fríos de Soul.
Maka estuvo apunto de decir algo, cualquier cosa, viendo la frialdad que desprendía Soul, pero fue interrumpida por una voz grave:
–¡Basta!
Antes de que Justin pudiera acabar definitivamente con Black, antes de que Giriko diera la orden de matar a Kid, Stein y Spirit; Asura apareció en la sala.
Y Patty no pudo contener la exclamación de sorpresa e incredulidad que escapó de sus labios.
–¿Asura...? –Dijo, sin creer que él estuviera ahí.
Todos los presentes le miraron, provocando una sonrisa triunfante en Asura. Él se hizo a un lado y las puertas del palacio se volvieron a abrir con fuerza, apareciendo una neblina y un olor a azufre de lo más insoportable.
Algunas brujas se asustaron y empezaron a gimotear, otras sólo suplicaban que no fuera él quien entrara en la sala. Pero, lamentablemente para ellas, eso no fue así: Shinigami entró en el palacio, arrastrando del cabello a Masamune.
Soltó a Masamune, quien le estaba suplicando clemencia, pero él le ignoro. Nos miró a todos y suspiró.
–Creo haberlo dicho ya, pero...el único que puede causar el mal aquí, soy yo. –Gritó Shinigami, haciendo que todos le miráramos con miedo,-salvo Kid. –Y, aún así, está sucediendo todo esto...
Justin se separó de Black, temeroso y batió sus alas inseguro. Se arrastró hacia Shinigami y, una vez estuvo delante de él, se arrodilló escondiendo su cabeza tras sus cabellos rubios.
–Su majestad, pue-puedo explicarle todo esto... –Tartamudeó asustado. Shinigami sólo le miró expectante.
–No hay nada que explicarme, Justin. –Le interrumpió Shinigami. Justin tembló nervioso. –Has intentado matar al último ángel, has pecado en contra de mi voluntad y has atentado contra la reina de Death City. –Asura, al lado de Shinigami, tomó de la mano a Patty y sonrió. –Por eso, serás castigado...
–¡No! –Chilló desesperado Justin. –¡No, no, no!¡Por favor!
–Pasarás una temporada en el Infierno, Justin. –A pesar de los lamentos de Justin, Shinigami no le hizo caso. Se volvió para mirar a Giriko y a Masamune. –Vosotros también.
Giriko miró a Masamune con miedo y éste, que seguía hecho un ovillo en el suelo, sólo pudo mirarlo con terror a los ojos.
Shinigami se volvió para mirar a Asura y suspiro:
–Ya sabes que hacer, Asura.
–Si, mi señor. –Dijo, haciendo una pequeña reverencia.
Shinigami sonrió o eso le pareció a los presentes. Cogió de los pelos a Masamune, Giriko y Justin y, arrastrándoles hasta la puerta, se giró una última vez para mirar a su hijo:
–Me encargaré de ellos. –Miró a Black y a Maka y les sonrió. –Después, me gustaría hablar con vosotros dos.
Maka y Black,-el cual estaba herido,-se miraron mutuamente inseguros. Shinigami sonrió nuevamente y desapareció por la puerta, llevándose consigo los gritos desesperados de aquellos tres infelices.
Sus gritos fueron convirtiéndose en un eco, hasta desaparecer y ser un simple recuerdo en el olvido. Sólo en ese momento, en que reinó el silencio en aquel palacio, ellos se miraron compungidos. Sus cuerpos les pesaban, les dolían sus almas y sentían las lágrimas surcar sus mejillas.
Estaban llorando. Pero eran lágrimas de felicidad...porque...
...habían ganado.
Y cayeron al suelo, riendo de felicidad. Sintiendo la calidez del sol alumbrándolos y sintiendo que todo había llegado a su fin.
La larga travesía había finalizado.
¡Hasta aquí por hoy~!¿Qué les pareció?¿Da asco?¿Penoso?
El comienzo del capítulo, en el que aparece Wes, fue a petición de una persona, que me pregunto de donde procedían los brujos y las brujas de Death City. Y, ahí está.
Shinigami apareció junto a Asura y se ha llevado para castigar a Giriko, Justin y Masamune,-quien no ha aparecido hasta ahora en el fic, sólo le he mencionado,-por sus pecados(sufrir, sufrir XD). En cambio, Medusa y Hero, han desaparecido, ¿dónde estarán~?
Y Arachne acabó muriendo D: Pero era su destino. Ahora les contaré una cosa, en cierto modo en el siguiente capítulo "Capítulo 22: El país de las Maravillas. Adiós, Maka", narrado por Black Star, sería el último capítulo de este fic(oh, yeah), pero le añadí un epílogo. Por eso faltan dos capítulos para el final.
Merlín*: Verán, en realidad Merlín es un mago, el mago del rey Arturo, rey de Camelot(que supuestamente está en Gran Bretaña). Pero muchos dicen que era un brujo muy poderoso así que, yo le puse el papel de brujo en mi fic.
Bueno, el tiempo apremia y tengo cosas que hacer ^^.
Ojalá tengan un buen día~
¡Nos despedimos Excalibur-sama y yo!;D¡Pásenlo bien y disfruten cada segundo de su vida!
¡Nos vemos mortales~!
Escuchando The feel good drag, Anberlin.
