La chica intento alisar de nueva cuenta su vestido, mirando nerviosa a su dama de honor, y mejor amiga, a su lado, la cual no dejaba de mascar su maldito chicle, el cual la ponía aún más nerviosa con la situación en ciernes.

— — Podrías dejar de hacer eso — Replico sonrojada — estoy a un paso del colapso mental — inquirió mientras intentaba alisar ese maldito pliegue rebelde.

La castaña solamente se limitó a mascar su chicle, mientras una ligera sonrisa se formaba en sus labios.

— — Por dios Lynn — replico la novia, con el rostro ensombrecido por la presión de momento — ¿en verdad ahogo lo correcto? — pregunto segundos después, quedando la cuestión momentáneamente en el aire, sumergido en el silencio de ambas chicas, o al menos lo suficiente para que la castaña, se acercara a la chica, y le acomodara un poco uno de los lazos que colgaban del mismo.

Sus miradas se posaron en el espejo, el cual mostraba a dos bellas jóvenes en la flor de su vida, ante uno de los momentos más grandes de la misma — luces bellísima — repuso tranquilamente Lynn antes de masticar de nueva cuenta su chicle — en verdad hermosa Ronnie Anne — la latina se sonrojo ante los delicados toques que su mejor amiga, realizaba a su vestuario, rogando internamente que no notara sus ligeros temblores, que amenazaban con llevarla al piso.

El silencio volvió a reinar, mientras ambas terminaban de acomodar los últimos toques — en verdad lo estoy haciendo — pregunto la latina, sonrojada — en verdad, voy a casarme — su voz se quebró un poco, mientras dos frágiles lagrimas escurrían traicioneramente por sus mejillas, corriendo un poco del maquillaje, que acentuaban su belleza natural.

Unas manos delicadas, limpiaron grácilmente su rostro — la novia no debe llorar en su día — dijo la castaña con una tímida sonrisa — estas hermosa — repuso mientras con suma delicadeza daba un ligero retoque donde se necesitaba.

Ambas se quedaron en silencio, antes de que sus labios se juntaran por un leve instante — lo siento — susurraron mientras tomaban un poco de distancia — ¿el vendrá? — Inquirió tímidamente la morena — ¿verdad? – más que pregunta era casi una súplica de parte de la menor de los Santiago.

Lynn dejo salir un pesado suspiro — está del otro lado del mundo, Ronnie — gruño algo molesta — en verdad en estos momentos anda en alguna parte del continente asiático — su mirada se tornó algo violenta — el día que mi mejor amiga se casa — subió un poco la voz — mejor dicho — siseo fastidiada — el día que la onceaba hermana Loud se casa — ambas se sonrojaron ante ese apelativo caído en el olvido.

Cuanto tiempo, había pasado, desde esas noches de verano, donde ambas secretamente negociaron entre caricias un armisticio, el cual terminaba con peleas y discusiones respecto al amor de su vida, dando pie a momentos por demás inolvidables, pero cuando parecía ir todo tan bien en la vida de los tres algo inexplicablemente se quebró.

La latina sonrió tímidamente — está bien al menos no — inquirió mientras acomodaba su vestido una última vez.

Un bufido de fastidio salió de los labios de su mejor amiga — supongo — replico irritada — tan bien como se puede estar en una competencia de equitación en Mongolia — escupió el chicle que milagrosamente no se tragara, en el bote de la basura — en verdad no lo entiendo Ronnie Anne — susurro la castaña segundos después — mis padres te adoraban — recordó — mis hermanas te querían — enumero — y bueno tú él y yo — ambas se sonrojaron — tu sabes cómo era nuestra convivencia — se recargo un poco en la pared — en verdad esperaba un día estar así contigo — se sonrojo tímidamente.

Un ligero toquido las saco de ese ambiente tan enrarecido — Hija estas lista — repuso la madre de la novia — o a un no logras quedar tan bella para Leo — la puerta se abrió dejando entrar a orgullosa progenitora — te vez divina — sollozo, mientras abrazaba a su hija — Lynn en verdad gracias — dijo mirando a la mejor amiga de su hija — en verdad — su voz se le quebró un poco — en verdad pasaron tantas cosas — madre e hija se abrazaron un poco más fuerte, ante los recuerdos no tan gratos que en esos momentos las embargaban.

Minutos después, se encontraba mirando al pasillo, por el cual desfilaban sus damas, mientras su prometido caminaba hacia el altar, segundos antes de que su hermano, como hombre de la familia procediera acompañarla, solo un lugar, permanecía vacío en la iglesia, un lugar al lado de los que en un mundo perfecto seria su familia política.

Un lugar que simbolizaba todo lo que Lincoln Loud llego hacer para ella en realidad.