Capítulo 21: Valle de Godric

Carlisle, Edward y Bella seguían en Inglaterra. Esta vez, iban en auto entrando a un pueblo que no se parecía a ninguno que hubiesen visto.

- Valle de Godric –leyó Edward en un cartel.

Bella frunció el ceño un poco confundida. Ella nunca había oído un nombre parecido, como tampoco había visto un lugar así.

- Parece de esos pueblos que se pintan en cuadros de invierno –opinó con curiosidad.

Edward asintió de acuerdo con ella.

- ¿Por qué estamos aquí? –preguntó la humana.

Edward se preguntaba lo mismo porque Carlisle tenía su mente en estado de caos, así que agradeció que su compañera le diera voz a la misma pregunta que él se hacía en su cabeza.

- Este pueblo siempre me pareció interesante –respondió el doctor Cullen-. No ha cambiado mucho desde mi época.

- ¿Por qué te parece interesante? –preguntó Edward con el ceño fruncido, tan o más confundido que su compañera.

- Aquí vivía o vive una familia extraña que conocí hace muchos años… antes de tu época, Edward –dijo Carlisle lanzando a Edward una mirada de aviso por el espejito. Carlisle conducía mientras Edward y Bella iban en el asiento trasero tomados de la mano y sin intención de separarse-. La familia consistía en una madre y tres hijos. Los hijos eran dos niños y una niña.

Recuerdo que la madre se llamaba Kendra, el hijo mayor era Albus, el del medio era Aberfoth y la menor era Ariadna. Kendra se negaba a hablar de su marido y los niños también. Aunque eso no era lo extraño. Ariadna, la niña, vivía enferma y encerrada en la casa. Los niños siempre decían que su hermana estaba enferma. Otra cosa extraña fue que Kendra sacaba a la niña muy rara vez al jardín sujeta del brazo a darle una vuelta y la volvía a meter.

El niño Albus fue enviado a un colegio pupilo muy lejos a los once años y su hermana le siguió después, pero Ariadna nunca. Albus parecía tener un amigo que no era del agrado de su familia, pero su estrecha amistad siguió hasta romperse de forma repentina

Cuando Kendra murió, Albus quedó a cargo de su familia y tuvo que abandonar su vida de estudios, sus aspiraciones… -Carlisle negó con la cabeza- Recuerdo que los hermanos pelearon en el entierro de Kendra, Aberfoth le rompió la nariz a Albus. Aberfoth y el amigo de Albus se odiaban visiblemente.

Tiempo después, Ariadna murió misteriosamente y el amigo de Albus se fue para nunca más volver. Los hermanos separaron sus caminos. Nunca más supe más nada de ellos –terminó Carlisle con el ceño fruncido y la vista clavada en un punto lejano.

- ¿Así que estamos aquí para saber algo de ellos? –preguntó Edward extrañado.

- Sí. No sé por qué, pero siento que podría existir una relación con Harry –dijo Carlisle.

- ¿Por qué? –preguntó Bella desconcertada.

- Porque nunca se supo nada del colegio pupilo al que asistieron los chicos, como tampoco sabemos del de Harry. El rastro que encontramos de Harry desaparece a los once de este por un colegio pupilo misterioso y reaparece cuando Harry es un adulto. Lo mismo pasaba con los hermanos Dumbledore, desaparecían a un colegio misterioso pupilo a los once para volver distintos.

- ¿Crees que ese colegio tiene algo extraño? –preguntó Edward.

- Sí, algo debe tener ese colegio. En el caso de Harry, tenemos a los Dursley que lo encubren con mentiras y en el caso de los hermanos estaba la madre que se negaba a hablar. Los tres eran varones. Y por lo que Harry ha dicho, su padre y su padrino iban a ese colegio. Para hacer más extrañas las cosas, no hay casi nada de información familiar de ellos. Tanto el padre como el padrino de Harry están muertos y no sabemos nada de su familia, sólo encontramos a un vampiro con una historia trágica que también oculta cosas. La familia Dumbledore era casi hermética y los Dursley se niegan a hablar del colegio de su sobrino. Todos desde los once años hasta la edad adulta, todos secretos.

- Al menos, tenemos nombres –dijo Bella con esperanza y Edward le sonrió-. El padre de Harry se llamaba James Potter, su padrino era el criminal Sirius Black y ambos eran aristócratas. Por el lado de los hermanos sabemos que el apellido era Dumbledore, su madre era Kendra y ellos eran Albus y Aberfoth…

- … y Harry es un huérfano de diecinueve años, hijo único también –terminó Edward, siguiendo el hilo de pensamiento de su novia-. Esa es una buena y útil información, Carlisle.

- Sí, lo es… pero, ¿sabemos el nombre de la madre de Harry?

- Sí. Cuando estuve con él en su casa, Harry me dijo que su tía se llamaba Petunia y que su madre era Lily.

- James y Lily Potter –dedujo Carlisle con un asentimiento seguro.

- Harry debió haber nacido en mil novecientos ochenta si mis cálculos no fallan.

- Su fecha de nacimiento es 31 de julio de 1980 –dijo Carlisle-. Está en su legajo.

- Entonces, tenemos más información –dijo Bella con una ceja arqueada-. Su fecha de nacimiento, cómo se llamaban sus padres, quién era su padrino, que es hijo único, es huérfano, rico y su edad. Además, también sabemos cómo se llama su tía materna y que ella es la que lo crió.

- Petunia Dursley, Sirius Black, James y Lily Potter –hizo recuento Edward con concentración-. Los últimos tres nombres no pueden ser insignificantes ni comunes.

- El apellido Potter es aristocrático y conocido por muy pocos vampiros, porque William es un Potter –dijo Carlisle.

El doctor Cullen estacionó el auto en un espacio que encontró y bajaron del auto en busca de información.

Carlisle iba mentalizado en los hermanos Dumbledore, Edward estaba intrigado con tanto misterio, pero Bella era otra historia.

Ella quería saber el por qué de algunas cosas.

¿Por qué Harry hablaba de su madre despectivamente?

¿Por qué Harry había atravesado el océano Atlántico para establecerse en un pueblito como Forks?

¿Por qué William no había visto cumplido su sueño de tener a su descendiente a su lado?

¿Por qué Harry prácticamente no hablaba de su infancia?

¿Por qué Harry no mencionaba cementerios?

Bella creía que las últimas dos preguntas realmente necesitaban una respuesta cada una. Harry debería hablar de su infancia si no tenía qué ocultar y también debería mencionar haber visitado las criptas de sus padres. Él había dicho que su tía odiaba a su madre, pero Bella dudaba que Harry fuese esa clase de persona que se negaba a visitar la tumba de su padre. Bella había notado en Harry un gran cariño por su padre.

También había otros por qué.

¿Por qué Harry no hablaba de su colegio secundario?

¿Por qué Harry hablaba casi nada de su adolescencia?

Seguramente, Harry habrá pasado veranos disfrutando de unas vacaciones con sus amigos. Harry le había contado que tenía dos grandes amigos, casi hermanos: Ronald Weasley y Hermione Granger. Harry también había mencionado a la familia de Ronald: padres amorosos, cinco hermanos mayores y una hermana menor que ahora era su novia.

Bella sonrió mentalmente al recordar.

Ginevra "Ginny" Weasley.

Una pelirroja hermosa un año menor que Harry. Harry le había mostrado una fotografía de dicha señorita, muy sonriente, levemente sonrojado y con ojos brillantes. Ella tenía largo cabello rojo fuego, ojos castaños, era pálida, tenía labios rosados, era menuda y sencilla, además de preciosa.

Harry le había dicho que Ginny no podía visitarlo porque estaba aún en el colegio, pero que le gustaría que se conocieran.

Bella no tenía problemas con eso.

Edward despegó la vista del pueblo para mirar a su novia, la notaba callada. Cuando la vio, se dio cuenta de la expresión que bella ponía cuando pensaba en algo. Edward sólo esperaba que no se tratara de Jacob Black. Harry parecía haber hecho algún progreso en ese tema, algo que él aún no había logrado.

Edward deseaba realmente que Harry tuviera influencia en Bella. Edward sentía que Harry era un humano tan diferente como Bella porque en ningún momento había encontrado rastros de superficialidad en él. Harry estaba al mando de su propia vida y lo hacía bien.

Fue buena idea haber dejado el auto estacionado porque el asfalto daba sólo para dos manos y no para dos filas de autos estacionados junto al cordón de cada vereda. Las veredas también eran angostas y no daban espacio para que pasaran cuatro personas a la vez, sólo para tres a lo ancho. No había edificios, sólo casas y negocios. Las calles estaban iluminadas por faroles negros de pie.

Llegaron hasta un monumento y se pararon a contemplarlo por unos minutos.

- Es un monumento a los caídos –dijo Carlisle en voz baja.

Cuando pasaban por uno de los costados, Bella se volvió para ver de nuevo al monumento y despegó apenas los labios de lo que vio y de lo rápido que fue.

Un matrimonio sentado en un sillón. La mujer tenía cabello largo y tenía en brazos a un bebé, el hombre pasaba un brazo por los hombros de la mujer. Tanto el bebé como el hombre tenían pelo corto, sólo que el hombre tenía anteojos redondos puestos.

La vista no habrá durado más de dos minutos.

Bella procuró grabárselo en la cabeza porque tenía el presentimiento de que era importante.

Los tres caminaban en silencio, Carlisle dirigía el recorrido. El doctor los empezó a llevar por una calle en la que los negocios escaseaban hasta desaparecer, dejando sólo casas.

- ¿Vivías aquí, Carlisle? –preguntó Edward mientras observaba todo.

- Sí, a un par de metros de distancia de la casa de los Dumbledore.

Fue entonces que a Bella se le ocurrió una idea.

- Creo que lo mejor sería separarnos –propuso ella a modo de sugerencia. Edward y Carlisle se volvieron hacia ella-. ¿Acaso Kendra y Ariadna no murieron? –preguntó para que entendieran a dónde quería ir- Ustedes pueden buscar la casa de los Dumbledore y yo las tumbas de ellas, podría encontrar algo más –cuando Edward hizo ademán de querer ir con ella, lo frenó-. Tranquilo, te llamaré si encuentro algo.

- Pero, ¿cómo encontrarás el cementerio? –preguntó Carlisle con escepticismo y preocupación.

Bella se encogió de hombros y soltó la mano de Edward antes de regresar por donde vinieron.

- Preguntando –respondió y se fue.

- Nunca dejará de sorprenderme –dijo Edward con una sonrisa cariñosa y voz dulce.

- Pienso lo mismo –dijo Carlisle con una sonrisa.

Bella caminaba sola por un camino distinto al de Edward y Carlisle. También era una calle residencial, pero diferente. Las casas no eran tan sencillas ni estaban tan cercanas. Estas casas tenían más espacio separándolas y parecían ser de clase media y de clase media alta. Las casas del camino de Carlisle eran de clase baja y clase media. Tenían sus jardines y algunas hasta plantas superiores.

Y la gente tampoco se quedaba atrás. Es más, Bella se sentía más cómoda en este camino suyo que en el de Carlisle porque no parecía haber ningún peligro oculto. Las personas todas parecían educadas, bien vestidas y tenían buenos modales.

Una señora estaba a unos pasos de ella cuando se acordó de lo que buscaba. Cuando la señora (que parecía ama de casa) estuvo a unos cuatro pasos de ella, le puso una mano en el brazo casi sin tocarla. La señora la miró con el ceño fruncido por la confusión, o eso creía ella.

- Discúlpeme, señora –le dijo Bella y la señora asintió, más relajada y accesible-. ¿Podría decirme dónde está el cementerio, por favor? Es que yo no soy de aquí y me dijeron que ahí estaban enterrados algunos amigos que murieron hace mucho tiempo.

- ¿Qué familia, querida? Dime el apellido y te digo si están aquí –le respondió la mujer con amabilidad.

- Dumbledore –dijo Bella casi de inmediato.

La mujer asintió aunque Bella pudo ver cierta molestia en su rostro.

- Sí, la madre y la niña están enterradas aquí. No te costará encontrarlas, murieron hace muchos años y sus tumbas no son muy frecuentadas –dijo la señora con el ceño fruncido.

- ¿Por qué? –preguntó Bella haciendo pasar su curiosidad por confusión.

- Sólo queda un Dumbledore vivo, querida. Mi marido dice que el hermano mayor, Albus, murió hace como tres años. Sólo queda el hermano mediano, Aberforth. Albus está enterrado en Escocia. Cuando Aberforth Dumbledore muera, la familia Dumbledore morirá con él porque ninguno de los hermanos ha tenido hijos.

Bella encontraba todo esto muy interesante, así que prestaba atención a todo lo que la mujer le decía.

- El cementerio no es difícil de encontrar, está detrás de la iglesia –le dijo la señora señalando con el mentón una iglesia pequeña de estilo gótico a unos metros-. Tampoco te costará encontrar sus tumbas. Que tengas un buen día y suerte, querida –le dijo la mujer con una sonrisita.

- Gracias e igualmente, señora –dijo Bella sonriente y agradecida.

La mujer se detuvo a un par de pasos dados y se giró hacia ella.

- Oh. Si quieres saber más, puedes ir a la biblioteca frente a la plaza cercana a la iglesia. El apellido Dumbledore es uno de los más conocidos en Valle de Godric. Creo que también te sería útil buscar por el apellido Potter, mi marido asegura que Albus era cercano a esa familia, sobre todo al hijo, Harry. Los señores Potter también están enterrados en el cementerio, pero su hijo sigue vivo. Mi esposo dice que debe tener veinte años o menos –dijo la señora, asintió y se fue.

Bella se quedó parada, viendo a la buena mujer desaparecer de su vista, con los labios entreabiertos, el corazón agitado y muy sorprendida.

Vaya que sí había conexión entre los Dumbledore y los Potter.

Se encaminó hacia la iglesia a paso rápido y sin tropezar, muy sorprendentemente. Llegó rápido, la bordeó y dio con el cementerio.

El lugar no era bonito, más bien deprimente y hasta un poquito tétrico. Tampoco era muy grande. Las tumbas eran de piedra gris o de mármol blanco, algunas estaban descuidadas y otras no.

Empezó a buscar las tumbas de Kendra y Ariadna Dumbledore, pero también encontraba otras. Alguna que otra se veía muy antigua, pero antigua de verdad… como de cien años o más. Una de ellas era la de alguien llamado Ignotus Peverell. Aún así, ella no se detuvo.

Ahora no sólo buscaba dos tumbas de un miso apellido, ahora buscaba un total de cuatro tumbas y dos apellidos. Bella ahora buscaba tanto las de Kendra y Ariadna Dumbledore como las de James y Lily Potter.

A los que primero encontró fueron los que debieron ser los padres de Harry: James y Lily Potter. Compartían una misma cripta de mármol y bien cuidada.

¿Podría ser que Harry había encargado su mantenimiento? Era posible. Al menos, lo habría hecho por su padre, ¿no?

Leyó lo que tenía escrito la lápida y asintió al ver que lo que sabían era cierto.

Los padres de Harry murieron siendo su hijo un bebé, casi dieciocho años atrás. Se llamaban como Harry había dicho que se llamaban: James y Lily Potter. Esto quería decir que Harry tendría un año y meses cuando quedó huérfano. ¿Un año y tres meses quizá? Si los cálculos de Bella eran certeros, sí.

Bella se estremeció.

Pobre Harry.

Bella se levantó y dejó el cementerio, sabiendo que no podría sacar más información de ese lugar. Salió a una calle que se parecía a la de la señora que la había ayudado amablemente.

De pronto, se detuvo en seco y ahogó un grito.

A su costado derecho se encontraba una casa en ruinas con una buena parte destruida, demolida. La parte demolida, si ella no suponía mal, debía ser parte de un primer piso del lado derecho de la casa.

Aunque el sitio parecía peligroso, ella decidió entrar. De adentro no salía ningún sonido, ni suave ni grave.

Una vibración en un bolsillo la sobresaltó.

Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y vio que era un mensaje de texto de Edward.

"¿Estás bien? ¿Me necesitas, amor?"

Bella sonrió y le mandó su respuesta.

"Sí, estoy bien. No te preocupes por mí, no te necesito"

Se volvió a concentrar en la casa.

Se notaba que nadie había vivido allí por muchos años, puede que más de diez. Una gruesa capa de polvo lo cubría todo, había telarañas también.

En la planta baja no había destrozos, nada de daños.

Esta casa parecía haber pertenecido a una buena familia, una familia de dinero y cuidado a juzgar por las cosas que había y la arquitectura.

Uno de sus pies pateó algo y ella se agachó para saber de qué se trataba. Lo recogió del suelo y lo sacudió hasta sacarle casi todo el polvo.

Era un perro de peluche, lanudo y negro. El perro tenía en el cuello un collar de tela rojo que tenía un nombre estampado.

"Canuto"

A un lado, Bella vio una mesita con cuadros de lo que parecían ser fotos. Se acercó y se puso a desempolvar por unos tres minutos hasta detenerse. Giró sobre sus talones y decidió que desempolvaría cuanto pudiera de la casa. Buscó la cocina y luego artículos de limpieza.

Lo cierto era que no soportaba la cantidad de suciedad que reinaba en la casa. Sabía que no debería meterse en casa ajena, pero tanta suciedad se le hacía inaguantable. Entrometida o no, ella iba a remediar la situación cuánto le fuera posible.

Agarró el pueblo que encontró en un ropero y empezó a sacudir de una forma en la que no se levanta mucho polvo en el aire.

De a poco, la cocina empezó a verse diferente, mejor. Así que siguió con el comedor y después con el living. Cuando terminó con esos lugares, se encaminó hacia las escaleras, plumereando todo lo que encontraba en su camino. Terminado eso, se volvió a contemplar su trabajo.

Sonrió de satisfacción al ver que todo había quedado mejor.

Plumero en mano, fue a la mesita con fotos y empezó a mirar las que sí resultaron fotografías.

Una de ellas mostraba a un hombre con un bebé en el regazo. El hombre era un hombre joven (¿veinte años quizá?) que tenía pelo negro azabache, corto y que parecía indomable; tenía ojos avellana y usaba anteojos redondos; su rostro era delgado y muy atractivo; era fornido y apuesto. Su ropa consistía en camisa, chaleco y pantalón de vestir, y en sus pies tenía zapatos. El hombre se veía muy contento, sonriente, casi feliz. El bebé que tenía en brazos tenía el mismo cabello que el hombre, las mismas facciones (o eso parecía) y ojos verde esmeralda; tenía puesto un pantalón de jean azul, suéter celeste con rayas azules y zapatillas rojas. Sonreía adorablemente y sus ojitos brillaban, era un bebé feliz. El bebé tenía en la mano el perrito de peluche que Bella encontró en el suelo.

A juzgar por las apariencias, Bella creía que el hombre era el padre del bebé.

Fue a las escaleras y subió con la foto en mano.

Como había visto afuera ya, el lado superior derecho de la casa estaba destruido.

Cuando estuvo junto a un marco de puerta, vio con dolor y espanto que había sido la habitación de un bebé. Muy posiblemente, la habitación del bebé de la foto.

La cuna de madera estaba increíblemente intacta, aunque también llena de polvo. El suelo era de alfombra y la habitación habrá sido hermosa cuando toda la casa estaba en perfectas condiciones. Bella estaba segura de que esa casa era perfecta para criar un hijo desde su nacimiento. Había juguetes, peluches, pinturas infantiles, muebles con ropa y algunos libros infantiles. Ese cuarto lo tenía todo para un bebé.

Bella se apoyó en el marco de la puerta y sintió en su hombro una bisagra que se movió con su peso. Se enderezó y se dio cuenta de que había un pedazo de madera pegado a cada bisagra. Pedazos de una puerta que podría haber sido arrancada. Instintivamente bajó la vista al piso y vio que sí había una puerta arrancada ahí.

Era una puerta de madera pintada de celeste con picaporte de bronce opaco por el polvo y el tiempo. Tenía una minúscula lámina de bronce rectangular con algo grabado, letras azules grabadas.

Era un nombre.

"Harry"

Bella se incorporó de golpe con un grito ahogado y dio unos pasos hacia atrás con la intención de salir de allí.

Fue entonces que su espalda chocó con algo duro como piedra.

Pegó un respingo soltando un pequeño grito.

- Soy yo, Bella, tranquila –dijo una voz aterciopelada que ella conocía perfectamente.

Unos brazos le rodearon la cintura y un mentón se apoyó en su hombro derecho.

Era Edward.

- No pasa nada, amor. No corres ningún peligro.

- Edward –dijo Bella suspirando de alivio y contento. Dijo el nombre de su novio como si el pronunciarlo le sirviera para calmarse.

- Sí, aquí estoy –le dijo él besándola en la mejilla.

Bella apoyó su peso en él, tranquilizándose y sintiéndose más segura. Tardó unos minutos en volver a hablar.

- ¿Y Carlisle? –preguntó.

- Siguió por su cuenta. Me separé de él porque no podía estar más separado de ti –le respondió Edward a modo de explicación.

- Mmm.

Permanecieron abrazados en medio de ese desastre durante unos minutos… hasta que Edward recordó por qué Bella había parecido asustada cuando la encontró.

- ¿Qué pasó, Bella? ¿Por qué estabas asustada antes? –preguntó dulce y cuidadosamente.

Bella se envaró al recordar.

- Edward, creo que este pueblo se relaciona también con Harry –le dijo en voz baja y mirando la chapita de la puerta.

- ¿Por qué lo dices? –preguntó el vampiro con el ceño fruncido y un poco desconcertado.

- ¿Recuerdas que Harry dijo que sus padres fueron asesinados cuando él era un bebé? –preguntó Bella, Edward asintió- Encontré su tumba matrimonial en el cementerio.

Bella se liberó de Edward para encararlo.

- Los Potter están enterrados en el cementerio de este pueblo, Edward. Los vi. Los mataron siendo Harry un bebé de un año y tres meses. Los asesinaron el 31 de octubre de 19881.

Edward cerró los ojos ante lo que Bella quería hacerle entender.

Harry había quedado huérfano siendo un bebé y podría no recordar a sus padres. Probablemente, lo único que Harry podría recordar de las personas que le dieron la vida fuese sus voces, pero algo como muy lejano.

- ¿Entiendes lo que quiero decir? –preguntó Bella con voz muy triste.

Edward asintió.

- Que Harry adora y extraña a su padre sin acordarse de cómo era su vida con él.

- Sí.

Bella se volvió hacia la cuna. Edward iba a tomarla de la mano cuando sintió que su novia agarraba algo con una mano.

- ¿Qué tienes ahí, amor? –preguntó con curiosidad.

Bella miró lo que Edward le señalaba con la vista. Lo levantó y se lo mostró.

- Lo encontré en lo que debió ser el living.

Edward tomó el cuadro y lo observó con atención. Bella vio que abría los ojos y entreabría los labios ligeramente.

- ¿Qué? –le preguntó preocupada.

- El hombre es idéntico a Harry, Bella. Y si no me equivoco al suponer… Harry es el bebé de esta foto.

- Harry y James Potter.

- Sí… El hombre sólo parece tener un par de años más que Harry, dudo que le lleve más de dos años al Harry que conocemos nosotros.

Se quedaron en silencio dejando flotar las palabras en el aire. Ahora podían ver que Harry había salido a su padre, a excepción de los ojos. Además, en la foto se notaba la pequeña nube de alegría y paz que envolvía a padre e hijos unidos.

Fue entonces que a Bella le asaltó un golpe mental y emocional. Edward vio que se ponía pálida y tensa, como también que se puso a temblar ligeramente. Le lanzó una mirada entre inquisitiva y temerosa. No hacía falta preguntar en voz alta.

- Los padres de Harry fueron asesinados aquí, Edward. Esta era la habitación de Harry y esta casa es el lugar donde mataron a sus padres –dijo en voz baja y lentamente.

- ¿Qué? –exclamó Edward conmocionado. Él ahora llegaba a la conclusión a la que Bella llegó antes.

Ella asintió y luego señaló la inscripción de la puerta.

- Por Dios, no –gimió él.

- Es horrible –dijo Bella estando de acuerdo con él.

Les costó unos minutos reponerse, pero cuando lo hicieron, bajaron a la planta baja de la casa para ver si podían encontrar algo que pudiera darles una pista de por qué Harry era huérfano. En cuanto, terminaron de bajar, se separaron para buscar.

Edward buscaba con la vista por un lado y Bella por el otro. Edward buscaba en la cocina, comedor y living. Bella buscaba en un despacho y en una biblioteca que había encontrado en un subsuelo que descubrió al tropezar con una gran tabla suelta que resultó ser una puerta secreta escondida bajo una alfombra en la sala.

Edward la había atajado, pero la alfombra se corrió y Bella descubrió la puerta. Juntos bajaron por las escaleras y se encontraron con un pasillo y tres puertas. Una puerta era de un despacho, otra de una biblioteca y la tercera de un baño. La biblioteca era enorme, el despacho no era pequeño y el baño tampoco. Ese subsuelo se había salvado del polvo misteriosamente.

Si la casa no daba testimonio de pertenecer a una familia de clase alta o aristocrática, el subsuelo sí que lo hacía. El suelo era de mármol dorado, las puertas eran de roble con picaporte antiguo de oro, las paredes eran rojas, el techo era de yeso blanco y bajo, una araña de cristal iluminaba el lugar, y un suave y delicioso aroma a madera se respiraba en el ambiente.

Mientras Edward estaba en la planta baja, Bella se internaba en la biblioteca.

Las paredes estaban cubiertas de libros, desde el suelo hasta el techo. Los había de todos colores y encuadernaciones, como también había manuscritos en pergamino enrollado o atado con cinta con otra hoja de pergamino.

Bella no conocía a Carlisle tanto como Edward, pero estaba segura de que el doctor no querría salir de esa biblioteca después de haber entrado.

A los cinco minutos de haber entrado en la biblioteca, Bella se sentó en un banquito de algarrobo a pensar.

No sabía cómo encarar su parte de búsqueda desde ahí, así que empezó a pensar en investigar el linaje de Harry. Él era aristócrata por parte de padre y sus ancestros venían de hace décadas, William no podía ser el primer Potter. Bella sabía que no era muy importante saber cuán aristócrata era la sangre de Harry, pero quizá, el asesinato de sus padres se debía a una enemistad entre familias como en el caso de los Montesco y Capuleto. Esas dos familias ficticias se odiaban y seguramente Shakespeare podría haberse basado en un caso real, lo que podría ser también el caso de los Potter. No era muy importante, pero podía ser de utilidad para saber por qué Harry es huérfano, ¿no?

Se levantó y empezó a buscar. Leyó títulos y títulos de libros sin poder encontrar alguno que se acerque a linajes de la aristocracia. Desilusionada con no encontrar títulos de su interés, empezó a bajar por la escalera corrediza.

Fue entonces que se topó con algunos títulos interesantes.

"Historia de la aristocracia"

"Linajes aristócratas y sus características"

"Principales apellidos de la clase aristocrática"

"Personajes pilares de nuestro mundo"

"Aristocracia: de la Edad Media a nuestro tiempo"

"Aristocracia: poder, luz y oscuridad"

Como pudo, bajó con los libros, que eran extrañamente pesados para tratarse de libros de grosor regular. Cinco de los seis tenían encuadernación aterciopelada y el otro de algún material duro forrado con cuerina. Procuró bajar con todos esos libros sin accidentes, pero no lo logró.

La punta del libro de cuerina se enganchó y Bella tuvo que tirar de él para liberarlo… tirando otros libros al suelo produciendo un ruido relativamente fuerte.

Bella no se fijó en el título de ninguno de esos libros ni cuando acabó de bajar ni cuando los puso sobre la mesa. Se sentó en el asiento del escritorio y se dispuso a elegir por qué libro comenzaría a leer.

Pasó bastante tiempo leyendo todo lo que llamaba su interés en esos libros. Había encontrado apellidos mencionados y no mencionados. Algunos apellidos eran curiosos, otros eran bien británicos y otros sólo se mencionaban de pasada. No había mucho de la clase aristocrática. Bella supuse que los libros que llevaba leyendo hablaban más de clase baja y clase media.

Sin embargo, no todo era insignificante para ella.

El apellido Weasley había aparecido.

Por lo que Bella había leído, los Weasley tendían a ser personas pelirrojas, de clase baja, humildes, trabajadores y de bajo perfil. Y por lo que Bella había visto, la novia de Harry era una Weasley pelirroja y sencilla. Bella no creía que se tratara de una coincidencia, ella realmente creía que la chica pertenecía a esa humilde familia.

Siguió con "Linajes aristócrata y sus características".

Este libro resultó ser más interesante que el otro.

Volvieron a aparecer apellidos, pero estos apellidos no eran los que se desarrollaban más en lo que ya llevaba leído. Estos apellidos eran un puñado en comparación con lo demás.

Longbottom

Greengras

Black

Malfoy

Lestrange

Potter

McKinnon

Sólo siete apellidos.

Bella no se sorprendió al leer Potter y Black en ese libro. Ya sabían que ambos pertenecían a la aristocracia. Harry era el hijo de un Potter y el ahijado de un Black. Ambos hombres eran aristócratas y ellos ya lo sabían.

Comenzó a leer.

Por lo que los libros decían, esos siete apellidos eran de familias muy poderosas, muy importantes, de mucho peso y, en algunos casos, millonarias. Los linajes Potter, Black y Malfoy eran las más antiguas, tanto así que se remontaban a la Edad Media. Sin embargo, los Black eran la familia más amplia de todas.

Por lo que ella había leído, este libro que estaba leyendo se había vuelto a editar en 1998, siendo Harry un adulto. Así que sí, era una buena fuente de información.

Al parecer, los Malfoy y los Potter sólo habían podido tener un único heredero por cada linaje.

Igualmente, también se mencionaba los nombres del último patriarca y su heredero de cada linaje. Padre e hijo. En algunos casos, los señores no habían tenido hijos. En otros casos, los señores habían nombrado heredero a alguien cercano. Tampoco faltaban aquellos linajes que se cortaron, es decir, eliminados.

Bella vio una lista donde aparecían los nombres de los patriarcas, los herederos y los linajes eliminados. Aparecían también los años de fallecimiento de algunos patriarcas que murieron antes de que el libro sea actualizado. En ella (también) aparecían todos los nombres de los hijos e hijas de los patriarcas. Incluso se mencionaba cuándo nació cada uno.

Linaje McKinnon

Eliminado entre junio y julio de 1981.

Linaje Lestrange

Eliminado en mayo de 1998

Linaje Malfoy

Patriarca: Lucius Malfoy

Heredero: Draco Malfoy (nacido en junio de 1980)

Linaje Greengras

Hijas: Astoria Greengras (nacida en 1981) y Daphne Greengras (nacida en 1980)

Linaje Longbottom

Patriarca: Frank Longbottom (reemplazado por su madre, Augusta, por problemas de salud)

Heredero: Neville Longbottom (nacido en julio de 1980)

Linaje Potter

Patriarca: James Potter (fallecido en octubre de 1981)

Heredero: Harry Potter (nacido en julio de 1980)

Linaje Black

Patriarcas: Regulus Black (fallecido en 1979) y Sirius Black (fallecido en junio de 1996)

Heredero: ninguno de los hermanos se casó ni tuvo hijos. Sirius (el hermano mayor) proclamó a su ahijado único heredero, Harry Potter.

Bella hizo recuento de hijos, herederos y sus años de nacimientos. Se sorprendió cuando llegó a la conclusión de que no sólo estaban todos vivos, sino que también tenían casi la misma edad. Entre diecisiete y dieciocho años.

Igualmente, llegó a otra conclusión.

Harry era el único heredero de dos linajes: Black (padrino) y Potter (padre). Eso lo convertía en el joven más rico de todos los mencionados… Hasta sería millonario.

- ¿Bella?

Bella se giró hacia la puerta, donde Edward estaba parado. Su estómago rugió en cuanto vio lo que su novio tenía en la mano.

Una bolsa de plástico que adentro tenía un paquete envuelto en papel blanco y que desprendía un delicioso aroma.

Edward le había comprado el almuerzo y se lo estaba llevando.

Su novio sonrió.

- Supuse que ya querrías comer, pero no quería interrumpir tu búsqueda… así que aquí te traje comida. Y si quieres, te ayudo –le dijo con dulzura.

Edward le entregó el paquete a Bella y, mientras ella almorzaba, se puso a leer algunos de los libros que ella bajó.

A diferencia de Bella, Edward sí se fijó en todos los títulos.

Los títulos que Bella no leyó, él sí lo hizo y atrajeron su atención.

"Historia de Hogwarts"

"Principales colegios europeos de nuestro mundo"

"Mortífagos, Orden del Fénix y Ejército de Dumbledore"

"Primera y Segunda guerras mágicas"

"Primera y Segunda batallas de Hogwarts"

"Principales líderes de nuestro mundo"

Todos esos títulos eran extraños. Edward realmente no entendía lo que querían decir. Hogwarts no le sonaba de nada, mortífagos tampoco, ¿Orden del Fénix?, ¿guerras mágicas? Ninguno tenía sentido, pero ahí estaban los libros. Leyó los años de impresión y se sorprendió al ver que eran de 1998.

Por si acaso, puso a un costado los libros para leerlos. Ya había visto que Bella tenía una pila para leer, así que él leería con ella, cada uno leería una pila de libros.

Era bueno que su novia prefiriera libros sobre la aristocracia porque William no había contado más que su historia, su versión no les ayudaba mucho. De hecho, el mismo Harry había dado más información de sí mismo que ese vampiro británico. Por eso, era mejor que supieran más de esa clase social y Bella, afortunadamente, había pensado en eso.

La aristocracia era un mundo y tenía secretos.

Él leería esos libros que encontró. "Hogwarts" era mencionado más de una vez, por lo que debía ser algo importante. Dumbledore también era algo mencionado. Hacían referencia a guerras, líderes, batallas y sociedades (o eso suponía Edward). Todos esos títulos le parecían extraños y Edward no creía que los Potter fueran gente de tener libros sin sentido. Algo tenían esos libros y él lo iba a averiguar.

Una vez que Bella terminó de comer, cada uno se puso en una mesa con su columna de libros.

Edward se sentó y empezó por "Principales colegios europeos de nuestro mundo".

Por supuesto, al principio le parecía un libro sin sentido porque no había manera de que entendiera lo que decía ese libro, pero luego cambió de opinión en la medida en que iba leyendo. Cuanto más avanzaba en su lectura, más entendía y más se desconcertaba. Mentalmente, fue anotando nombres y significados.

En el libro que Edward estaba leyendo, se hablaba de colegios pupilos que enseñaban magia y hechicería a chicos de once a diecisiete años. Los alumnos podían salir del colegio sólo para Pascuas, Navidad, los veranos o por situaciones especiales. Durante el tiempo que pasaban en estos colegios, éstos se convertían en algo así como un hogar.

Se mencionaban a tres colegios muy importantes, por no decir los más importantes.

Hogwarts, Durmstrang y Beauxbatons.

Hogwarts estaba en Escocia y a él asistían ingleses en su mayoría. Era mixto. Este colegio inscribía al alumno desde su nacimiento, pero se podía elegir entre tener clases en casa o estudiar allí. El ciclo lectivo empezaba el 1 de septiembre (otoño) y terminaba en junio. Los alumnos no podían pasar los veranos allí, pero sí Pascuas y Navidad. Esta escuela enseñaba magia blanca.

Durmstrang era un colegio de Bulgaria. Era masculino. No decían mucho de este colegio, probablemente, porque los británicos preferían Hogwarts o porque no les gustara esta escuela. Y Edward supuso más que era lo segundo tras leer unas líneas más. Enseñaban magia negra.

Beauxbatons quedaba en Francia y se parecía más a Hogwarts que a Durmstrang. La diferencia estaba en que parecían darle más importancia al baile, protocolo y lo sofisticado.

De los tres, Hogwarts parecía más preferible.

Se hacía mención a tres directores.

Durmstrang: Igor Karkarov.

Beauxbatons: Madame Maxime.

Hogwarts: Albus Dumbledore.

El libro era de 1996.

Eso quería decir que sólo habían pasado poco más de dos años de su publicación.

El siguiente libro que eligió para leer fue, obviamente, "Historia de Hogwarts". Ahora que tenía un hilo interesante, Edward no iba a soltarlo.

En ese libro se hablaba de la fundación de Hogwarts.

La escuela fue fundada en la Edad Media por cuatro grandes magos: Godric, Gryffindor, Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuffy Salazar Slytherin. Los cuatro eran grandes amigos, pero tenían personalidades e ideas diferentes.

Helga Hufflepuff quería alumnos leales, justos y trabajadores.

Rowena Ravenclaw quería enseñar a aquellos de probada inteligencia.

Salazar Slytherin buscaba alumnos ambiciosos, astutos y de sangre pura, es decir, provenientes de familias de magos.

Godric Gryffindor prefería enseñar a chicos valientes, osados, caballerosos y con temple.

El libro decía que Godric había encontrado la forma para que los alumnos fueran seleccionados a cada casa siguiendo los requisitos de cada fundador una vez que ellos murieran. El plan consistía en hechizar el sombrero de Gryffindor para que eligiera por ellos. Cada tenía de nombre el apellido de su correspondiente fundador: casa de Hufflepuff, casa de Ravenclaw, casa de Slytherin y casa de Gryffindor.

También se hablaba de una rebelión entre los fundadores.

Salazar deseaba "limpiar" el colegio. Godric y Salazar rompieron su amistad por esto y Salazar se fue diciendo haber dejado algo que podría "limpiar" la escuela.

Se mencionaba varias y distintas formas de sangre mágica.

Hijos de muggles: magos nacidos de personas que no tenían magia.

Mestizos: magos con un padre o una madre mago/bruja y un padre o una madre muggle.

Traidores a la sangre: magos con inclinaciones muggles.

Sangre pura: magos provenientes de linajes de sólo magos, sin familiares muggles.

Los últimos dos eran señalados como términos de la corriente de pensamiento de Salazar Slytherin.

Mencionaban los colores y animal de cada casa.

Gryffindor: rojo y dorado. Su animal simbólico es el león.

Ravenclaw: azul y bronce. Su animal es el águila.

Hufflepuff: negro y amarillo. El tejón como animal.

Slytherin: verde y plateado. Preferencia por la serpiente.

Hogwarts era un colegio en Escocia cuyo edificio era un castillo.

Cada casa tenía su fantasma:

El Fraile Gordo para Hufflepuff.

La Dama Gris para Ravenclaw.

El Barón Sanguinario para Slytherin.

Nick Casi Decapitado para Gryffindor.

Hogwarts no era sólo un castillo. Tenía grandes terrenos, un lago, un bosque y un estadio donde se jugaba un deporte llamado Quidditch. Cada casa tenía su equipo. También, decían que al final de cada año escolar se hacía recuento de puntos para saber qué casa era la mejor y que el Quidditch ayudaba a acumularlos.

No hacían referencia a personas que pudieran haber estudiado en esas casas, Edward suponía que preferían hablar más del colegio que de quiénes estudiaban allí, qué clase de personas.

Mostraban ilustraciones de los fundadores de Hogwarts.

Edward prestó mucha atención en la imagen de Godric Gryffindor.

Era igual a Harry, sólo que sin lentes, cicatriz en la frente, más adulto y vestido de una forma tanto extraña como anticuada. Tenía puesta una túnica y una capa rojo escarlata ambas, y sujetaba con las manos el mango de una espada plateada con rubíes incrustados y su nombre grabado en la hoja. Su expresión era solemne. Era como ver a un Harry medieval.

¿Por qué?

Edward no sabía qué pensar.

Sí había una conexión entre Albus Dumbledore (el hijo mayor de los Dumbledore) y Hogwarts (un colegio de magia pupilo), pero no entre Harry y Hogwarts. Lo único que podría relacionarse con Harry sería la foto de Godric Gryffindor del libro sobre Hogwarts, pero podría ser una coincidencia. Sí había una conexión entre Albus Dumbledore y los Potter (Harry), y sí había una conexión entre Albus Dumbledore y Hogwarts, pero ¿qué conexión habría entre Harry y Hogwarts?

- Edward –dijo Bella en voz alta, a pesar de que estaban solos y a muy poca distancia en esa biblioteca subterránea.

Él fue hacia ella velozmente, con la esperanza de encontrar esa conexión.

Algo le decía que Bella tendría la respuesta que estaba buscando.

- ¿Encontraste algo? –le preguntó.

- Sí. En "Aristocracia: poder, luz y oscuridad" hay algo –respondió ella y juntos se pusieron a leer en silencio. Bella sentada en el regazo de Edward, por supuesto.

En lo que Bella había encontrado, se dividía a los linajes aristocráticos por buenos y malos de una manera peculiar.

Los Greengras eran vistos como una familia neutral en asuntos bélicos. Los Longbottom, Potter y McKinnon eran considerados defensores del bien y de la luz. Los Black, Malfoy y Lestrange aparecían mencionados como partidarios del mal y la oscuridad. También decían que sólo unos pocos del linaje Black eran buenas y decentes personas.

- Quizá mataron a los padres de Harry por ser buenas personas, Edward. Leí en uno de estos libros que los padres del heredero Longbottom habían sido atacados y que no podían hacerse cargo de la familia, así que la madre del patriarca reemplazó al padre del heredero. Los McKinnon fueron todos asesinados y también eran buenos. ¿Y si los Potter fueron asesinados por ser buenas personas? –dijo Bella en voz baja y un poco triste.

- Eso explicaría por qué Harry fue criado por su tía de bebé, pero no por qué se fue a Estados Unidos –dijo Edward en voz normal, pero no triste- Harry creció bien con los Dursley, ellos nunca tuvieron la necesidad ni de mudarse.

Edward se levantó y fue hacia su mesa para seguir buscando, pero se detuvo cuando uno de sus pies hizo un ruido hueco… como si hubiese pisado en un escondite secreto. Por instinto, se agachó y pasó la mano por la zona buscando algo fuera de su lugar y dio con el lugar.

Era una madera suelta del suelo flotante. La levantó suave y cuidadosamente.

Se encontró con otra sorpresa.

Dentro había un cofre antiguo.

Con cuidado, Edward lo sacó y se lo llevó a su mesa para estudiarlo junto a los libros que le faltaban leer. Para su suerte, el cofre tenía seguro, en lugar de candado. Ejerciendo presión, abrió los grilletes.

Edward se sorprendió al percatarse lo pesados y difíciles de abrir que eran. Supuso que el propietario del cofre hacía aparentar que era fácil de abrir cuando lo cierto era que se necesitaba mucha fuerza para abrir ese seguro. Edward estaba seguro de que Bella no podría abrirlo. Era un seguro engañosamente fácil se burlar. Él había tenido que usar algo de su fuerza vampírica. Al parecer, ni el dueño de la casa ni el dueño del cofre era un idiota. Habían dado con el subsuelo únicamente gracias a la torpeza de Bella y el cofre sólo podía ser destrabado por alguien o algo que tuviera mucha, mucha fuerza. Por no hablar de lo bien escondido que estaba el cofre: bajo una tabla suelta de un suelo flotante de un subsuelo de una casa en ruinas desde hacía años.

¿Quién iba a dar con ese objeto así?

Cuando abrió el cofre, arqueó una ceja.

Adentro había unos rollos de papel atados con cinta roja, fotos y cartas en sobre. Edward vio que Los sobres de las cartas estaban escritos con pluma de ave, se notaba por los trazos. Una pluma de bolígrafo o una lapicera no eran tan finas, elegantes. Los rollos de papel tenían la textura del pergamino. Las cintas parecían de seda. El papel de las fotos era el habitual. Lo más extraño era que nada se estaba echando a perder.

Tomó una de las cartas y se dispuso a leerla.

La letra era cuidadosa y parecía la de un adolescente. La carta estaba destinada a un tal Sirius y Edward supuso que ese Sirius era Sirius Black. El autor de la carta parecía ser un chico maduro porque escribía con coherencia y cuidado, un adolescente promedio tendía más a la imprudencia. Edward empezó a interesarse más al leer los nombres Ron, Hermione, los Dursley y Dudley. Esto bien podría decir que el que escribía era Harry. También mencionaba a los Weasley y un lugar llamado La Madriguera. Por lo que Edward leía, La Madriguera era el hogar de una familia apellidada Weasley.

Por otro lado, había algo inquietante en esas cartas. Edward sentía la preocupación que el autor de las cartas ponía en ciertas cosas. Al parecer, tenía sueños anormales y dolores de cicatriz. Los sueños eran pesadillas en su mayoría que inquietaban mucho al chico y debía de ser importante para el destinatario de las cartas porque no había una única carta que hablaba de pesadillas. Edward nunca había "oído" nada así en ninguna de las mentes que llevaba leyendo desde que se había convertido en vampiro. Y no sólo era eso: el tema era tratado con seriedad. Parecía tratarse de algo serio y muy preocupante.

Decidió que ya seguiría leyendo esas cartas después. Había algo muy extraño ahí y necesitaría estar más tranquilo.

Ese adolescente no parecía un adolescente normal y Edward presentía que algo muy grande se escondía detrás de todo.

Mientras Edward y Bella investigaban en la biblioteca subterránea, Carlisle recorría el pueblo en busca de algo que pudiera relacionarse con los Dumbledore. El doctor sabía que no debía reunirse con Edward y Bella hasta que Edward lo llamara, según lo acordado.

No obstante, Carlisle creía que Bella había encontrado algo interesante y quizá hasta importante porque no había regresado con ellos… Y ahora Edward también se había ausentado por un largo rato.

Al parecer, el Valle de Godric escondía cosas que eran importantes y secretas.

- ¿Carlisle Cullen? –preguntó una voz masculina muy sorprendida.

El doctor se volvió hacia la voz y frunció el ceño.

Era el vampiro Sanguini.

Carlisle lo conocía.

Era un vampiro que se alimentaba de sangre humana que tenía amigos humanos y que los Vulturis conocían. Otro vampiro inglés, pero diferente a William y a él. Tanto William como Carlisle eran vampiros vegetarianos que no solían socializar mucho con los humanos, pero Sanguini sí que lo hacía.

Sanguini le sonrió alegremente y con diversión en los ojos.

- ¿No era que no tenías pensado regresar aquí? ¿O me mentiste cuando hablamos por teléfono hace unos años? –preguntó el vampiro con burla.

Carlisle le sonrió. Ese vampiro era algo extraño, pero aún así le caía bien. No era falso como Aro ni tampoco menospreciaba a los humanos. Cuando andaba entre humanos con ojos rojos, usaba anteojos y cuando estaba sediento, no atacaba ni acechaba. También tenía autocontrol y le sacaba provecho a eso.

- Hola, Sanguini. ¿Cómo estás? Y no, no te mentí en aquél entonces.

- ¿Y entonces qué haces aquí? –le preguntó el vampiro con el ceño fruncido y visiblemente confundido.

- Vine con uno de mis hijos y su compañera humana –Sanguini no se inmutó como otro vampiro lo haría, Carlisle sabía que no lo haría-. Estamos buscando información sobre una familia.

Sanguini se interesó y ladeó la cabeza con curiosidad.

- ¿Cuál? ¿Sabes que puedo ayudarte, verdad? Yo conocí a muchas y sigo teniendo amigos –le dijo el vampiro solícito.

Carlisle se lo pensó por unos minutos.

Era todo cierto lo que Sanguini decía. Él siempre tuvo amigos humanos, seguramente sabría algo de los Dumbledore y parecía dispuesto a ayudar. Además, ese vampiro no vería a Bella como comida o con codicia, la miraría con curiosidad. Sana curiosidad.

- Los Dumbledore –respondió Carlisle con tranquilidad.

Sanguini asintió y le hizo un gesto para que le siguiera. Lo llevó a una casa pequeña que bien podría ser propiedad del vampiro de ojos rojos. No tenía ventanas y Carlisle olía a sangre. Su anfitrión pareció haberse dado cuenta de que sentía el olor.

- Tengo algunas botellas con sangre humana en la heladera para alimentarme sin salir de casa en los días soleados –le explicó.

Muy sensato.

- Siéntate ahí –le indicó con el mentón.

Era un sillón tapizado con cuerina verde.

- De los Dumbledore tengo cosas que decir, pero no creo que te agraden –le advirtió el vampiro con seriedad.

- Dime cuánto sepas, por favor –le pidió Carlisle con suavidad.

Sanguini asintió con los labios fruncidos.

- El único de la familia que sigue vivo es Aberforth. Albus murió hace unos pocos años y no lo encontrarás enterrado aquí, pero tampoco encontrarás aquí a Aberforth. Albus está enterrado en Escocia, y Aberforth vive y tiene su negocio en Escocia. Uno de mis amigos humanos es amigo de un colega y amigo de Albus. Mi amigo es escritor fue alumno del colega de Albus.

Yo nunca tuve contacto directo con ninguno de los dos hermanos, pero sí conocí de pasada al alumno favorito de Albus. Recuerdo que en aquél entonces él era un jovencito de dieciséis años. El ex profesor de mi amigo invitó a mi amigo a una fiesta privada de Navidad, cada invitado podía llevar a un acompañante. Yo fui el acompañante de mi amigo y el chico llevó a una chica que debía ser su amiga.

El profesor se llamaba Horace Slughorn. Él daba clases en un colegio pupilo mixto en Escocia llamado Hogwarts. Este Horace fundó un grupo llamado el Club de la Eminencias que era integrado por alumnos que tenían talento y potencial para ser personas importantes y famosas. Mi amigo formaba parte de ese club. Los alumnos que entraban a ese club también tendían a tener alguna conexión con gente importante.

- Aguarda –interrumpió Carlisle confundido-. ¿Mencionaste un colegio llamado Hogwarts? Jamás escuché que existiera un colegio que se llamara así.

- Pues lo hay. Es una escuela que está en Escocia. Es pupila y mixta. Albus Dumbledore fue su director hasta hace poco más de dos años. Fue fundada en la Edad Media y sigue funcionando. Albus y Aberforth estudiaron allí. Familias enteras estudiaron allí, Carlisle.

- ¿Por qué nunca supo mi familia de esa escuela? ¿Los Vulturis saben algo? –preguntó Carlisle algo conmocionado.

Sanguini negó enérgicamente.

- ¡No! ¡Y no deben saberlo! Es demasiado peligroso que los Vulturis sepan de esta escuela. Sería desastroso, habría una masacre –dijo Sanguini con un poco de miedo y alarma en la voz.

Carlisle se habría puesto pálido si hubiese podido.

- ¿Por qué dices eso? –le preguntó con miedo.

- Porque estamos hablando de algo clandestino, amigo. Los vampiros no somos los únicos que nos movemos en secreto. Nuestro mundo no es el único que se esconde. Hay otro mundo. Y este colegio es una parte muy importante de él, hasta podría decirte que es uno de los cimientos.

- Espera –lo frenó un conmocionado Carlisle-. ¿Puedo llamar a mi hijo y su novia para que vengan? Creo que lo que me están contando es de suma importancia. Hemos venido los tres a Inglaterra para investigar a alguien.

- ¿Cómo se llama? Quizá haya oído algo de ese alguien –le urgió Sanguini.

- Se trata de un muchacho que está en Estados Unidos desde hace un tiempo. Es un buen chico, pero misterioso. Se llama Harry… Harry Potter –le confesó Carlisle.

Sanguini entrecerró los ojos, lo miró fijo y con seriedad.

- Llama a tu hijo y la chica. Sé quién es ese muchacho y nos espera una larga conversación acerca de muchas cosas.

Edward cerró su celular y miró a Bella, que lo miraba atenta y expectante.

- Carlisle encontró a alguien que puede darnos información. Nos está esperando.

- ¿Información sobre quién? –preguntó Bella.

Ambos eran conscientes de que el doctor bien podría haber mencionado dos apellidos: Dumbledore y Potter.

- Parece que los dos. Carlisle dice que es un vampiro que tiene amigos humanos y que parece saber cosas tanto de Albus Dumbledore como de Harry.

- ¿Qué hacemos con los libros? –preguntó Bella insegura.

Edward la entendía. Los libros eran interesantes, pero también ajenos. Aunque si lo pensaban bien… no había nadie que pudiera evitar que se los lleven. La casa estaba en ruinas y había estado sucia. Obviamente, abandonada.

- Llevémoslos. Los leeremos y luego mandaremos a alguien para devolverlos –dijo Edward con un asentimiento.

Bella le devolvió el gesto y Edward se llevó los libros al auto de forma vampírica.

Veinte minutos después, se encontraban ante una casa sencilla y discreta tomados de la mano. Carlisle los fue a recibir y un vampiro los invitó a sentarse en una mesa. El vampiro anfitrión puso ante Bella una tetera, una taza y un plato con galletas. Bella se lo agradeció.

- Carlisle dijo que su hijo tenía una compañera humana y yo me tomé la libertad de dejarlo solo un momento para comprar galletas y una caja de té en hebras. Espero que te guste, no suelo tener muchas visitas humanas en casa –explicó el vampiro.

Bella bebió un sorbo y le sonrió.

- Gracias, está delicioso –le agradeció educadamente.

El vampiro asintió y se sentó a la mesa.

- Me llamo Sanguini. Me gusta tener amigos humanos y me alimento de sangre humana, pero también tengo autocontrol. Conmigo están a salvo.

- ¿Y los Vulturis? –preguntó Edward.

Sanguini se encogió de hombros.

- No se me acercan. Mi vida es discreta y sencilla. No hago nada para llamar la atención. No hay peligro. No me sorprendería que se hayan olvidado de mí –dijo con tranquilidad y orgulloso de sí mismo.

Sanguini dio una palmada en el aire y se puso serio.

- Ustedes vinieron aquí para saber de alguien. ¿Albus Dumbledore y Harry Potter?

- Sí –respondió Edward.

- Bueno, yo sé cosas de los dos. Se las contaré sólo si me prometen no dejar que los Vulturis se enteren de nada. Todo es delicado. Están metiéndose en un terreno peligroso, misterioso y clandestino. Creo que es un mundo tan clandestino como el de los vampiros y también hay reglas, leyes. Albus Dumbledore y Harry Potter forman parte de un mundo secreto tanto como nosotros del nuestro, ¿entienden? Esta información no puede salir de su familia. Sólo dos vampiros conocemos de la existencia de este mundo y ahora lo sabrá el aquelarre Cullen, pero ningún otro vampiro debe saberlo. Es demasiado peligroso. Si los Vulturis se enteran, podría haber una masacre, ¿entienden? Sería catastrófico. ¿Juran no contarle nada a nadie?

Los tres juraron con seriedad e intercambiaron miradas. Esto no se lo esperaban.

Sanguini los miró un momento y luego empezó a hablar.

- Como ya les he dicho, Albus Dumbledore, Harry Potter y Hogwarts pertenecen a un mundo tan secreto como el de los vampiros. Este mundo tiene sus leyes como nosotros tenemos las nuestras, y como nosotros tenemos a los Vulturis, ellos tienen un ministerio. Todos los países tienen un ministerio secreto. En el caso de Inglaterra, el único del gobierno que sabe de la existencia de este ministerio es el primer ministro. Cada primer ministro británico tiene el derecho y la obligación de saber de este ministerio secreto y de estar informado sobre algunos asuntos. Así que sí, estamos hablando de un mundo secreto organizado, un mundo con leyes, autoridades, instituciones y formas de aplicar la ley.

Este mundo del que les estoy hablando es el mundo mágico –Carlisle y Edward lo miraron con escepticismo, pero Bella ahogó un grito al ser la más crédula y Sanguini asintió en su dirección-. Sí, estamos hablando de magia. Los magos, las brujas, los hechizos y las pociones existen. Los magos y las brujas son seres humanos con capacidades especiales. La magia es una habilidad y un poder mental que se canaliza mediante algo llamado varita, la varita mágica.

En la Edad Media, dos magos y dos brujas de los grandes fundaron un colegio llamado Hogwarts. Sus nombres eran Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuff y Salazar Slytherin. Enseñaban a niños de once años capaces de hacer magia. Cada fundador enseñaba a un grupo selecto. Los niños eran seleccionados a algo que llamaban casas. Hogwarts estaba formada por cuatro casas. Cada casa llevaba de nombre el apellido de su fundador.

Godric Gryffindor enseñaba a los valientes, osados, caballerosos y de temple. Jovencitos capaces de lograr hazañas. Sus colores predominantes eran el rojo y el dorado. Rowena Ravenclaw enseñaba a los inteligentes y sabios, sus colores eran el azul y el bronce. Helga Hufflepuff enseñaba a los justos, leales y trabajadores, sus colores eran el negro y el amarillo. Y Salazar Slytherin enseñaba a los astutos, ambiciosos y provenientes de linajes mágicos, los llamados sangre pura o limpia, los colores eran el verde y el plateado.

Este colegio sigue en funcionamiento. En Europa los colegios más importantes son tres: Beauxbatons de Francia, Durmstrang de Bulgaria y Hogwarts en Escocia. Hogwarts ha dado magos reconocidos, tiene un director y cada casa tiene un jefe, los jefes son profesores.

Los dos hermanos Dumbledore estudiaron en Hogwarts. Albus perteneció a la casa Gryffindor y fue un mago de mucha importancia, un líder de los grandes. Él fue el director de Hogwarts hasta junio de 1997. Era un mago muy poderoso y una mente brillante, era adorado y odiado. Su reputación fue cuestionada por cosas del pasado. Tenía más de cien años cuando murió, pero tanto su mente como su poder seguían intactos. Lo asesinaron en junio de 1997. El jefe de la casa Slytherin lo asesinó en la torre más alta, la torre de Astronomía.

Albus Dumbledore no era simplemente un director ni tampoco trataba a sus alumnos con igualdad –Edward frunció el ceño, eso no le gustaba-. Tenía su grupito de alumnos cercanos, siempre.

¿Ustedes también quieren saber de un muchacho llamado Harry Potter? –sus invitados asintieron- Les digo que la familia del chico y el chico tenían una estrecha relación con este director. Los padres de Harry eran alumnos muy conocidos y Albus les tenía cariño. Lily, la madre, siempre fue la más inteligente de su generación y era muy talentosa, experta en pociones y encantamientos, una alumna sobresaliente, además de muy buena persona. James, el padre, era uno de los mayores alborotadores de la escuela, muy inteligente, muy talentoso, experto en transformaciones y uno de los mejores deportistas del colegio, él también era buena persona, aunque arrogante y muy bromista. James tenía una pandilla llamada los mereodadores. Era un grupo formado por cuatro chicos capaces de poner al colegio patas arriba a base de bromas. Los mereoadores eran cuatro varones: James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Petter Petrigrew. Los Potter y los Black pertenecía a la aristocracia, pero Lupin y Pettifrew no, eran humildes. Tanto James como Lily eran grandes magos, personas extraordinarias y con mucho carácter. Lily era una estudiante ejemplar y James un rebelde.

Ahora, los magos llaman muggles a aquellas personas que no tienen magia. En el mundo mágico hay cinco clases de personas con magia. Los squibs que son los que no tienen la capacidad de utilizar correctamente la magia que tienen; los magos nacidos de muggles, denominados hijos de muggles o (en algunos casos) sangre sucia o impuros; los de sangre mestiza son los que tienen un progenitor muggle o hijo de muggles; los traidores a la sangre son magos que tienen alguna inclinación por lo muggle; y los sangre pura o limpia, que son los que pertenecen a linajes mágicos.

Lily era una hija de muggles, la única bruja en su familia. James era un aristócrata de sangre pura. Ella pertenecía a una familia muggle de clase media y era la menor de dos hermanas. James era hijo único y pertenecía a una familia de la aristocracia de sangre limpia. Eran de dos mundos distintos, pero aún así se enamoraron, se pusieron de novios, se casaron y tuvieron un hijo. El mejor amigo de James era Sirius Black, un mago igual a James, con la excepción de que tenía un hermano menor. Lily y los mereodadores eran también de Gryffindor. Sirius fue el padrino de boda de los Potter y también el padrino de su único hijo.

Sirius, a diferencia de James, provenía de una familia fanática de la sangre pura y de la casa Slytherin. Los Black eran, en su mayoría, magos tenebrosos. Los Black repudiaban a aquello que no seguían ciertas reglas y uno de esos repudiados era Sirius. Él detestaba a su familia y a la casa Slytherin, Sirius era un Gryffindor y pertenecía al grupo de magos que creía en la igualdad de sangres y estaba a favor de la luz, del bien. Era lo opuesto a su familia y se enorgullecía de eso.

James y Sirius eran como hermanos, por lo que era más que obvio que Sirius sería el elegido para ser el padrino del bebé Potter.

En el mundo mágico hay un deporte llamado Quidditch –dijo Sanguini y procedió a explicar el juego-. James era uno de los cazadores y fue capitán del equipo de Gryffindor. Por eso era deportista. Él lo tenía todo y alguien como James también despierta envidia.

Se dice que Lily tenía un amigo que era lo opuesto a James. Mientras que James vivía como príncipe y lo tenía todo, Severus Snape era un marginado y lo veían como a un bicho raro con inclinaciones hacia las artes oscuras. Lily era la mejor amiga de Severus, pero Severus no sentía amistad por ella… él estaba enamorado de ella. Severus era enemigo de Sirius y James, y James estuvo enamorado de Lily desde que la conoció, a los once. Él y Lily se pusieron de novios en séptimo año (el último en Hogwarts) y eso rompió el corazón de Severus.

En la época en la que los mereodadores, Lily y Severus estudiaban en Hogwarts, había un mago tenebroso muy poderoso asustando a la sociedad mágica y atacando a los muggles. Se hacía llamar Lord Voldemort y era el heredero de Salazar Slytherin, el fundador que quería "limpiar" la escuela de magos "sangre sucia". Salazar dio las ideas y Voldemort puso la práctica. Sus seguidores eran denominados mortífagos. Severus Snape formaría parte de ellos. Entre los seguidores de Voldemort se encontraban magos aristócratas aficionados a la sangre pura, magos como Lucius Malfoy, el matrimonio Lestrange y el hermano menor de Sirius, Regulus Black.

Por su parte, Dumbledore fundó una organización secreta llamada la Orden del Fénix. Era una sociedad secreta integrada por magos talentosos y capaces de enfrentar a Voldemort y sus mortífagos. Los mereodadores y Lily entraron a ella cuando salieron de Hogwarts. A ella también se unió el matrimonio Longbottom y una bruja de apellido McKinnon. También estaban los gemelos Prewett, el matrimonio Weasley y más magos.

Esa época fue la de la llamada Primera Guerra Mágica. Hogwarts era el único lugar seguro porque Voldemort temía a Dumbledore. Voldemort y sus mortífagos mataban, torturaban y hacían estragos. Persiguieron, asesinaron y torturaron a la mayoría de los miembros de la Orden del Fénix. Los hermanos Prewett fueron asesinados, como McKinnon y otros más. El matrimonio Longbottom fue torturado por cuatro mortífagos hasta la locura.

A los tres años de salir de Hogwarts, tanto el matrimonio Potter como el matrimonio Longbottom tuvo un hijo. Los Potter tuvieron a Harry y los Longbottom a un niño llamado Neville. Todos saben que el padrino que los Potter le asignaron a Harry era Sirius, por lo que si algo les pasaba a James y Lily, Sirius sería el tutor del pequeño Potter.

- Pero no fue así. Harry dijo que lo crió la hermana de Lily, Petunia –dijo Bella con los ojos entrecerrados-. Algo pasó, ¿cierto? El plan original era que Harry quedara a cargo de Sirius, no de la hermana mayor de su madre.

Sanguini le sonrió.

- Exacto, querida. Acertaste en ambas cosas. El plan original dejaba a Sirius como tutor, no a Petunia y algo pasó para que él no pudiese hacerse cargo de Harry.

Se le hizo una profecía a Albus Dumbledore. Una profecía que decía que un niño nacido a finales de julio y de padres que desafiaron tres veces a Voldemort sería el único capaz de derrotar a Voldemort de manera definitiva. El problema es que tanto Lily Potter como Alice Longbottom esperaban para finales de julio. Neville nació un día antes de Harry. Ambos matrimonios desafiaron a Voldemort tres veces y sobrevivieron. Neville es un sangre pura y Harry un sangre mestiza. Voldemort señalaría a uno de los dos como un igual y ese sería el único que podría hacerlo caer para siempre. Otro problema fue que Dumbledore no fue el único en enterarse de esa profecía. Severus Snape, ya un fiel mortífago, también. Dumbledore hizo que los Potter se escondieran y el matrimonio Potter eligió a Sirius como su guardián. Otro problema que surgió fue que se supo que había un espía de Voldemort en la Orden del Fénix. Sirius sospechaba de Remus al ser éste un hombre lobo –Carlisle, Edward y Bella se sorprendieron, pero Sanguini siguió con su historia-. Otro problema fue que Sirius convenció a los Potter para que pusieran a Peter en su lugar de guardián.

- Y resultó que Peter era el espía, el traidor –dedujo Bella encajando las fichas y comprendiendo todo. Edward la miraba entre orgulloso y agitado. Carlisle abrió los ojos al entender el hilo de pensamientos de la novia de su hijo.

- Acertaste de nuevo –le volvió a sonreír Sanguini, aunque con tristeza esta vez-. Peter era el mortífago infiltrado.

Peter traicionó a sus amigos, James y Lily. Voldemort fue a su casa en Halloween de 1981 y asesinó al matrimonio con la maldición asesina. Cuando le lanzó la maldición al bebé Harry, le rebotó. Harry sobrevivió al ataque, pero quedó huérfano. Sirius fue a buscar a Peter y Rubeus Hagrid, un seguidor de Albus Dumbledore, llevó a Harry con los Dursley siguiendo las órdenes de Albus. Peter se las ingenió para hacer quedar a Sirius como un traidor, psicópata y asesino serial. Sirius fue sentenciado sin juicio previo a una condena de cadena perpetua en prisión. Lo condenaron injustamente. Harry fue criado por su tía. Remus vivió como marginado y Pettegrew se hizo pasar por muerto.

Harry desapareció del mundo mágico hasta cumplir sus once años. Dicen que el que lo fue a buscar fue Hagrid. Neville, Harry y el hijo varón menor de los Weasley, Ronald, empezaron Hogwarts juntos. Los tres fueron seleccionados a la casa Gryffindor. Harry y Ron se hicieron amigos inseparables, igual que James y Sirius.

Harry y Neville fueron marcados por la guerra. Los padres de Neville son incapaces de reconocer a su propio hijo y Harry creció sin padres. La profecía siguió en pie hasta cumplirse teniendo Harry diecisiete años, la edad de un mago adulto.

Voldemort, creo yo, es el mago más tenebroso de todos los tiempos. Él estaba obsesionado con asesinar a Harry desde que éste era sólo un bebé. Su mortífaga más fiel fue Bellatrix Lestrange, una de las primas de Sirius. Ella fue una de los cuatro mortífagos que torturó a los Longbottom… pero más que eso. Cuando Harry tenía quince años, Bellatrix asesinó a Sirius. Voldemort mató a los padres de Harry y Bellatrix a su padrino. La vida de Harry está marcada por la guerra y la muerte.

Harry fue uno de los tres líderes de esa segunda guerra. Voldemort lideraba a los mortífagos, Dumbledore a la Orden del Fénix y Harry encabezaba a aquellos jóvenes que se negaban a ser sometidos por Voldemort, pero también encabezaba a la juventud que perdió familia en la primera guerra.

- Harry es un veterano de guerra –dijo Carlisle con pesar.

- Lamentablemente sí, Carlisle, y eso es algo con lo que tendrá que cargar el resto de su vida.

- ¡Pero sólo tiene dieciocho años! –se escandalizó Edward.

- Una persona tan buena como él no se merece esto –dijo Bella con una lágrima bajándole por la mejilla.

- Tienes toda la razón, querida. Todas las personas que lo conocen dicen que es una de las mejores personas que tuvieron el placer de conocer.

Se quedaron en silencio por un largo rato, hasta que Sanguini recordó algo.

- Ahora que lo recuerdo… ¿No dijeron que Harry se fue a Estados Unidos?

Carlisle asintió despacio y en silencio.

Sanguini frunció el ceño. Edward lo miró también con el ceño fruncido, pero con disgusto en su expresión.

- Creo saber por qué se fue a Estados Unidos. En un momento regreso.

Se levantó de su silla y desapareció para reaparecer diez segundos después con un periódico en las manos. Buscó entre las hojas y sacó una hoja que dobló.

- Creo que aquí está el motivo –dijo y se dispuso a leer.

LILY POTTER: ¿REAPARICIÓN O RESURRECCIÓN?

Les leyó un artículo sobre Lily, la madre de Harry y esposa de James. El artículo hablaba de una reaparición de la madre y una desaparición del hijo. Se ponía al difunto James Potter como un hombre cuya memoria fue traicionada y menospreciada por su esposa yéndose a vivir con el que fue su enemigo y un mortífago. Harry era considerado como un hijo abandonado por su desnaturalizada e insensible madre. Notablemente se defendía mucho al padre y al hijo y se repudiaba a la madre. La posición en la que quedaba Lily era muy mala. El artículo instigaba a buscar, apoyar y proteger a Harry. También se daba a entender que Harry se había enterado de lo de su madre y que por eso se había ido sin que nadie se diera cuenta hasta que el mismo ministro de magia fue a buscarlo a Hogwarts para reconfortarlo y se encontró con que el joven Potter había desaparecido. En el artículo aparecía un pequeño párrafo donde el ministro declaraba que conocía bien a Harry Potter desde que éste tenía quince años y que por eso quería apoyarlo personalmente. Hacían mención al hecho de que Harry estaba bien relacionado con gente del ministerio desde hace años. Entre los funcionarios que aparecían como parte del círculo cercano de Harry, estaba Arthur Weasley: el padre del mejor amigo y la novia de Harry.

Sanguini dejó de leer para traer otro periódico. Un periódico más actual.

En este había otro artículo interesante.

HARRY POTTER DA SEÑALES DE VIDA

En este artículo, decían que Harry envió cartas a Minerva McGonagall (actual directora de Hogwarts), Arthur Weasley y Kingsley Shacklebolt (el ministro de magia). En las tres cartas parecía decir que estaba en Estados Unidos, recuperándose y procuraba tranquilizar a la gente que lo quería. Los tres destinatarios declararon. Parecía que los tres conocían a Harry desde hacía años, lo conocían, lo querían y lo apoyaban.

Mi familia conoce a Harry desde que tomó el Expreso de Hogwarts por primera vez. Los Weasley sabemos cuánto ha sufrido Harry por no tener padres, lo apoyamos en la guerra y seguiremos a su lado, aunque ahora esté lejos. Si Harry decidió desligar a Lily del apellido Potter, respetaremos su decisión porque él sabe lo que hace. Ya es un adulto y dueño de su vida.

Eso había dicho Arthur Weasley.

Carlisle no podía creer que alguien como Harry tomara una decisión así. Edward comprendía que Harry habría pensado bien en eso, porque Harry era un joven maduro y dueño de su vida… todo Forks ya sabía cuán dueño era Harry de su vida. Bella entendió por qué Harry hablaba de su madre a regañadientes y con desprecio. Ahora muchas cosas tenían sentido.

- Así que por eso fue a Estados Unidos –dijo Edward pensativo y entendiendo el extraño actuar de Harry.

- Sí. En Inglaterra, Harry perdió a sus padres, a su padrino, a su mentor (Albs Dumbledore) y su madre lo abandonó. Aquí asesinaron a los mereodadores. Los cuatro están muertos. James murió siendo su hijo un bebé, Sirius fue asesinado delante de un Harry de quince años como testigo, Remus murió en la batalla decisiva y Peter pagó por su traición. James era el padre, Sirius era su padrino y Remus fue uno de sus profesores favoritos. De los cuatro mereodadores, dos tuvieron un hijo. James tuvo a Harry y Remus tuvo a un bebé llamado Teddy. Remus nombró a Harry como padrino de su hijo teniendo éste diecisiete años. El bebé es otro huérfano de guerra, como Harry.

- Pero Harry no se llevó a ningún bebé con él –dijo Carlisle desconcertado-. ¿No debería habérselo llevado consigo para criarlo? Forks es un buen lugar para criar niños y Harry parece estar bien allí.

- Pero Teddy sigue teniendo una abuela. La madre de su madre sigue viva y se está haciendo cargo del niño. Ese bebé es la única familia que le queda y Harry aún es joven para una responsabilidad así. Andromeda es una mujer mayor, cuando ella muera, Harry se hará cargo del niño. Para ese entonces, él seguramente ya se habrá casado con la señorita Weasley y estará establecido.

Dos horas después, Carlisle, Edward y Bella salían del Valle de Godric. Lo único que se escuchaba en el auto era música clásica.

Acababan de descubrir un nuevo mundo y una vida turbulenta.

Harry era un veterano de guerra… y un hechicero.