Observaba las calles de Londres muggle a través del vidrio del taxi. Sus padres no se acordaron de ir a recibirla de seguro por el trabajo. No quería esperar mas para poder regresar a su casa, ni Harry, Ron o Ginny pudieron convencerla para que se quedara un par de días en la madriguera. No quería estar ni un segundo mas en el mundo muggle por que tan solo el hecho de recordar que estaba en el hacia que su mente te acordara de Draco Malfoy. Al momento que el taxi se acercaba a su casa esta iba reconociendo las calles y lugares que doraba de niña. El gran parque central de su colonia, algunos puestos donde solía comprar comida chatarra con sus amigas, entre otras cosas. Fijo su vista en el camino y comprobó que ya estaban encima de su domicilio.

-Llegamos señorita - Anuncio el conductor del vehiculo apagando el motor - ¿La ayudo con su equipaje? - Pregunto como todo un caballero.

-Por favor - Contesto la castaña abriendo la puerta del coche y saliendo por esta.

Ya estado fue camino hasta su casa mientras sacaba de su bolsa la copia de las llaves. Ya que las encontró introdujo la llave en la cerradura de la puerta y la abrió. Después giro la perilla abriendo la puerta completamente pero sin entrar.

-Aquí esta su equipaje - Espeto el señor dejando las maletas de la ojimel en la entrada.

-Gracias, aquí esta lo que le debo - Dijo Hermione entregándole el dinero al señor.

-Muchas gracias señorita - Se despidió el taxista tomando camino hasta su coche y poniéndolo en marcha.

La castaña empezó a acarrear su equipaje y se maldijo al llevar tantas cosas al colegio. Ya que termino cerro la puerta de su casa y le puso el seguro por seguridad por que no sabe que loco puede abrir esa puerta. Con cansancio se dirigió hasta la cocina directo al refrigerado para poder beber un poco de agua. Abrió la nevera y observo que esta estaba completamente vacía de seguro su madre no tenia tiempo ni de ir al supermercado. Sonrió y luego saco la jarra de agua y se dirigió hasta la barra de la cocina y tomo un vaso. Se sirvió el liquido cristalino y con rapidez lo bebió todo de un sorbo. Después guardo todo lo que uso y se dirigió hasta la sal. Vacía. Tomo camino hasta las escalera y con voz alta grito.

-!Papa, Mama! - Grito con la esperanza de que sus padres estuvieran descansando en su habitación pero nada.

Suspiro y decidió ir hasta su habitación y acomodar un poco de sus cosas. No acomodaría todo ya que dentro de unos días estaría de regreso en el colegio. Pero antes con un poco de magia, que ya podía usa como era mayor de edad, transporto sus maletas a su habitación para evitar el cansancio que seria lleva y regresar por cada una de ella. Con paso lento subió cada uno de los escalones de su casa y llego hasta su habitación.

Abrió la puerta de su cuarto y entro por esta. Ya estando dentro dedico unos segundos a detallar su habitación. Esta estaba tal y como la había dejando al entrar a Hogwarts. Sonrió al saber que sus padres no entraban para nada ahí si ella no estaba en casa.

Tomo camino hasta su cama y miro que su equipaje estaba un lado de esta. Con pesar tomo una de sus maletas y la coloco sobre la cama. Después recorrió el cerrojo del objeto y empezó a sacar sus cosas y acomodarlas. Se respiraba una paz y tranquilidad en su casa que cualquiera que estuviera de visita se asustaría al oír tremendo silencio en esta. Al terminar la primera maleta siguió con las otras dos. Después de una hora por fin acabo con su deber y con alivio se dejo caer de espaldas sobre su cómoda cama.

-Por fin - Exclamo la ojimel con su vista fija en el techo. Después de unos segundos sintió como sus tripas le pedía a gritos algo de comida - Creo que es hora de la cena - Dijo mientras inclinaba de la cama y se ponía de pie.

Pero antes de salir de su habitación tomo la ultima maleta que estaba sobre su cama y la cerro pero antes oyó como un objeto caía al piso haciendo un sonoro ruido. Hermione se extraño y busco con su vista el objeto. Lo encontró en su pie izquierdo y con sigilo se inclino y lo como con su mano. Luego lo observo detalladamente y pudo darse cuenta que era el anillo que Draco le había regalado en su cumpleaños. Pensó que lo había perdido debido al coraje que sentía hacia si misma la noche que el rubio descubrió todo la verdad.

Sin quererlo unas lagrimas silenciosas se escarparon de sus ojos miel. Lloro en silencio al recordar las feas palabras que el Slytherin le había dicho ese noche. No quería estar un día mas sin el rubio pero no podía hacer nada. Este la evitaba a toda costa. Recordó la escena en el pasillo y la del tren. Las lagrimas no dejaban de salir de sus ojos. Y su furia se hizo presente al recordar como Draco besaba a la estupida de Astoria. Luego se coloco el anillo en su dedo anular de su mano izquierda y se lo observo.

-Deja de llorar Hermione - se decía a si misma - Cuando regreses al colegio podrás hablar con el, no te deprimas - Se animaba limpiándose las lagrimas de sus mejillas.

Después oyó el timbre de su casa. Salio de su habitación y se condujo escalera a bajo aun limpiándose sus lagrimas. Al llegar a la puerta tomo la perilla y la giro abriéndola al momento.

-¿Draco? - Pregunto sorprendida por el impacto.

-Ahm…no - Contesto un joven de cabello castaño y de ojos grises con una parecido sorprendente a Draco Malfoy.

-Lo siento - Exclamo Hermione al no poder creer lo que sus ojos miraba - ¿Te puedo ayudar en algo?

-Primero que nada mucho gusto soy Jack - Se presento el joven extendiendo su mano para que la ojimel la aceptara. Esta la acepto - Soy su vecino nuevo.

-Hermione Granger - Contesto la Gryffindor rompiendo el saludo.

-Perdón por la molestia pero es que me quede sin agua y pues…-Pero no puedo terminar ya que la joven lo interrumpió.

-No te preocupes ahora te traigo un poco - Espeto la ojimel dándose la vuelta para ir a la cocina. Después de unos minutos Hermione regreso a la puerta y en sus manos traía una jarra con agua - Toma.

-Muchas gracias - Espeto el castaño aceptando la jarra - Si puedo al rato te devuelvo la jarra.

-No te preocupes - Contesto - Si quieres tráela hasta mañana por mi ni hay problema.

-Bien con permiso - Finalizo el joven dándose la vuelta para ir a su hogar pero el grito de la joven lo hizo detenerse y girarse para verla.

-Disculpa - Hablo la castaña apenada al ver como el ojigris le clavaba su vista - ¿De casualidad no te apellidas Malfoy?

-No, Benson - Dijo el joven extrañado por la pregunta de la Gryffindor - ¿Por?

-Ah, por nada importante es que te pareces a…un amigo de mi colegio que se apellida así - Dijo excusándose para no parecer un tonta delante del vecino nuevo.

-Claro - Dijo este saliendo directo hasta su casa.

Hermione al ver como el chico entro a su hogar cerro la puerta y luego se recargo en ella aun sorprendida por el tremendo parecido de ese chico con el rubio. Sonrió y luego tomo camino hasta la cocina para probar bocado ya que sus tripas estaban muy renegonas.

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-Creo que no fue buena idea acompañarte - Dijo Ginny de la mano de su novio presentes en la casa de Cho Chang.

-Claro que si - Contesto este abrazando a la pelirroja por la cintura pegándola a su cuerpo - Que sepa de una ves que tu y yo estamos juntos y que tu quieres a ese bebe.

La ojiazul solo hizo un gesto de arrepentimiento y luego le sonrió al azabache. Este no podía estar mas feliz al saber que la joven lo perdono y regreso con el para siempre.

-!Harry…! - Grito una asiática saliendo de la biblioteca de su casa muy emocionada por la visita del moreno. Esto al oír el grito de la chica dirigieron su vista hasta esta. Cho siento una rabia al ver como el azabache tomaba de la mano a la pelirroja.

-Hola - Saludo el Gryffindor sonriéndole por cortesía.

-Pensé que venias solo - Espeto con odio al postrar sus ojos en la figura de la hermana menor de Ron - ¿Cómo estas Ginevra?

-Bien - Contesto la ojiazul al no poder despegar sus ojos del vientre crecido de la asiática. Esta se dio cuenta de ello y con maldad sonrió -¿Cuánto tienes?

-Voy a cumplir siete meses - Contesto con superioridad - ¿Pasamos a la sala? - Pregunto la joven tomando camino hasta el lugar.

Harry y Ginny siguieron a la muchacho hasta el sitio y tomaron asiento enfrente de la asiática. La pelirroja solo observaba como la gran Mansión estaba muy bien decorada. No era para menos ya que le joven provenía de una familia muy adinerada. Luego la voz de Chola saco de su trance.

-Y díganme ¿A que debo el honor de su visita? - Pregunto sin despegar sus ojos de la ojiazul. Esta solo la evitaba para no armar un escándalo.

Sabia muy bien que no debía estar ahí. Eran asuntos que solo le incumbenian al moreno y a la asiática. Pero no pudo contenerse al venir por que ella misma quería comprobar con sus propios ojos lo que le dijo su novio.

-Vine a traerte la mesada para el niño - Espeto Harry entregándole un sobre a la muchacha - Esta vez quise venir personalmente.

Cho solo hizo una seña de mano indicándole al ojiverde que depositara el sobre encima de la mesa de centro. Este obedeció y luego volvió a mirar a la morena.

-¿Y toda va bien? - Pregunto el azabache mirando el vientre de la joven.

-De maravilla - Espeto esta - Solo que como ya son los últimos meses ahora no puedo estar nada cómoda en ninguna posición, ya no puedo dormir a gusto - Dijo fingiendo alegría - ¿Quieres saber que es?

¿Que si quería saber? !Claro que lo quería! Desde que supo que la joven estaba esperando un hijo de el esperaba con todas ansias saber el sexo del niño. Trago saliva y apretó la mano de la pelirrojo entre la suya. Esta se dio cuenta del estado de emoción del moreno y sin poder evitarlo sintió mucha tristeza al saber que su novio se encontraba muy feliz. Pero deshecho ese sentimiento al comprender que Harry estaba en todo su derecho. Le correspondió apretando mas su mano.

-Por supuesto - Contesto el león con ansiedad.

-Será niña - Espeto con alegría al ver como el ojiverde casi lloraba de la emoción pero este se contuvo.

Luego Cho clavo su vista en la pelirroja. Esta la desafió como toda una Gryffindor. Después la asiática le sonrió con maldad haciendo que la duda de apoderara de la mente de la ojiazul. ¿Acaso le estaba diciendo que el bebe no era de Harry?

-Si que disfrutaste, Harry - Dijo la morena.

Este sonrió con nerviosismo. Decían que los hombre hacen a las mujeres y las mujeres a los hombre. Y el que llegara primero al clímax era el que ganaba pero esto sigue siendo un mito. Luego el ojiverde se puso de pie junto con su novia.

-Nosotros nos vamos - Espeto Harry tomando camino hasta la salida de la sala de la mano de la pelirroja.

-Espero que me visten mas seguido - Decía la morena detrás de la pareja - He pasado un rato agradable con ustedes - Dijo mirando a menor de lo Weasley.

-Claro que vendremos mas seguido ahora que nazca el bebe- Espeto Ginny sin quererse dejar ganar - ¿Verdad, amor? - Pregunto la pelirroja tomando al joven por las mejillas y depositando un tierno beso en los labios de esta.

Esto la asiática no se lo esperaba y sintió como la sangre le hervía de coraje y celos al ver como el hombre que amaba le correspondía de igual manera el beso.

El moreno se sorprendió por las palabras de su novia pero no le dio mucha importancia al sentir los labios de la ojiazul sobre los suyos. Luego rompió el beso y fijo su vista en la muchacha.

-Si, vendremos mas seguido - Dijo este - Nos vemos - Y sin decir mas salio de la mansión de la asiática sin saber que estaba tramando algo muy malo para el y la pelirroja.

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No sentía ni un músculo de su cuerpo. La garganta le dolía hasta que quemaba. No se acordaba de nada de lo que había hecho la noche anterior después de decirle a su padre que aceptaba ser mortifago con tal de que este no se atreviera a lastimar a la castaña. Se llevo una mano a su frente suspirando. !Maldita sea! Se gritaba interiormente ¿Cómo su padre supo de su amor por Hermione? ¿Cómo? Si nadie lo sabia excepto Pansy y Blaise pero ellos no lo hubiesen traicionado de esa manera jamás. Luego fijo su vista en el techo de su habitación. Se estaba condenado a una vida sin salida y sin amor. El sin la castaña no podía respirar y menos si ha esta le pasaba algo mayor. Con pesar decidió levantarse pero antes de poder lograrlo se dio cuenta que estaba desnudo. No se extraño ya que el acostumbraba a dormir de esa forma. Pero algo llamo su atención aun lado de su cama. Giro su vista y se maldijo al ver que era.

Astoria Greengrass dormía placidamente boca bajo y con su espalda desnuda. Ahora recordaba todo. Después de la discusión con su padre salio hecho una furia de su despacho y rápidamente se encerró en su habitaron sin querer ver a nadie y busco entre sus cosas una botella de vino para olvidarse de todo lo que estaba ocurriendo en su patética y miserable vida. La bebió hasta el fondo y los afectos no tardaron en hacerse presentes.

Lo que recordó a continuación fue haber visto a la rubia entrar a su habitación y acercarse a el para besarlo pero recordaba todo borroso, no veía claramente las imágenes. Solo sostuvo que lo que hizo con la rubia no fue por que quiso, sino fueron consecuencias del alcohol que lo estaba volviendo adicto. Y después todas las imágenes de su mente se distorsionaban. Se llevo sus manos a su rostro cubriendo con ira por lo estupido que fue al emborracharse y dejar que esto pasara. Con rabia salio de su cama y tomo camino hasta su cuarto de baño.

Abrió el grito del agua y se metió bajo esta. Después de diez minutos salio de la regadera, se seco todo el cuerpo y se coloco lo primero que vio a su alcance. En este caso unos pantalones deportivos y un playera negra entallada a su cuerpo. Salio del baño y lo primero que se topo fueron los ojos azules zafiros de la rubia mirándolo desde la cama con una estupida sonrisa de satisfacción en su rostro. Draco endureció su rostro y hablo con odio.

-¿Qué demonios haces en mi habitación? - Le pregunto manteniéndose en el mismo lugar.

-No me salgas con que no te acuerdas - Espeto Astoria levantándose de la cama haciendo que las sabanas la dejaran de cubrir y así desnuda se conducio hasta el platino.

-¿Te puedes cubrir? - Pregunto el ojigris con asco tomando una toalla de una silla y con rabia se la aventó a la joven en la cara.

Después se alejo de ella evitando cualquier tipo de contacto. Tomo camino hasta su puerta pero la voz de la chiquilla lo hizo detenerse.

-Me invitaste a pasar la noche contigo - Informo la ojiazul girándose ya con su cuerpo cubierto por la toalla.

-!Mentira! - Ataco Draco girándose para encararla - Di lo que quieras por que de todas formas no te creo nada - Dijo con odio sin despegar la vista de la joven - Espero que te vistas y te largues de mi casa - Finalizo saliendo de la alcoba mas enojado de lo normal.

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Todo se estaba saliendo de control. Caminaba como alma que llevaba el demonio. Ahora la estupida de Greengrass lo tenia amarrado por que esta no dudaría ni un segundo en contarle a todo el colegio que se acostó con el. !Maldita sea! Quería desaparecer de Londres para siempre y si era necesario del mundo entero. Llego hasta el comedor de su mansión y se encontró con la desagradable escena de su padre, tía y madre sentados en este.

-Buenos días - Saludo por deber que por cortesía.

-Buenos días, hijo - Saludo Narcissa viendo como el rubicundo tomaba asiento un lado de ella alejado de su padre y tía.

-¿Qué tal la noche, hijo? - Pregunto Lucius con una estupida sonrisa dejando de lado el profeta.

Entonces Draco supo que Astoria no se había invitado sola, si no que su propio padre la metió bajo sus sabanas para amarrarlo pero lastima que esto no lograría que el se casara con ella. Nunca. Clavo sus ojos grises con odio en los de su padre. Este le sonrió con maldad al contestarle sus preguntas.

-No lo se - Dijo el Slytherin - No lo recuerdo.

-Que mal - Espeto Bella lamiéndose sus labios con frialdad.

Nadia dijo nada mas. El platino menor se dispuso a desayunar ya que el día de ayer no probo bocado alguno así que su estomago le pedía a gritos lago de comida. Después de unos largos minutos comiendo en silencio el rubio mayor decidió hablar.

-Esta noche serás uno de los nuestros hijo - Espeto Lucius orgulloso de que por fin su hijo seguiría sus pasos.

Draco apretó la servilleta que poseía en sus manos con rabia e impotencia de no poderle gritar a su padre que no se uniría a nada pero de ellos dependía la vida de su castaña y la de su madre. La madre de este se dio cuenta del estado de su hijo y con amor tomo la mano del ojigris entre la suya. Como por inercia el coraje de Draco fue bajando de temperatura al sentir el calido contacto de su progenitora.

Y sin pedir permiso rompió el contacto de su madre y salio de ahí hacia los jardines de su gran mansión para relajarse un poco y olvidarse por unos segundos de todo lo que estaba ocurriendo el su vida.

Lucius y Bella solo observaron como el rubio desapareció de sus vista y con toda la serenidad que poseían siguieron con su desayuno.

-Ya se le pasara - Espeto la mortifaga tomando un sorbo de su bebida.

-!De verdad que no tienes corazón! - Grito con odio la esposa de Lucius aventado la servilleta hacia el centro de la mesa y con elegancia de puso de pie y tomo camino hasta su hijo.

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Se encontraba relajado al darse cuenta que no tenia escapatoria alguna. Recorrió todo el enorme jardín, algo que tenia años que no hacia, meditando su situación. Sonrió con amargura al saber que hiciera lo que hiciera seria inútil. Su padre lo tenia controlado y ahora mas al saber que el estaba enamorado de Hermione Granger. ¿Cómo pudo ser tan débil y dejarse enamorar de una sangre sucia insignificante? ¿Cómo? Ni el mismo lo sabia. Sin darse cuenta se fue perdiendo entre las caricias de la castaña sin predecir las consecuencias que traerían con ella.

Detuvo su andar al observa las flores que su madre acostumbraba a regar para que crecieran sanas y fuertes. Recordó una vez cuando era pequeño, sin querer piso una de las tantas flores que su madre amaba y esta lo regaño como nunca. A raíz de eso cada que tenia oportunidad arruinaba las plantas de su progenitora por maldad. Pero el no era malo ¿O si?. Una voz lo saco de sus pensamientos, se giro y miro a su madre de pie junto a el con su elegancia que la caracterizaba.

-Draco, no tienes que hacer esto - Pidió la rubia sintiendo como unas traviesas lagrimas se le escapaban de sus ojos - No quiero que arriesgues tu vida.

-No lo haré - Espeto el Slytherin acercándose a su progenitora limpiando las lagrimas de sus ojos - Se cuidarme solo y no me pasara nada - Dijo observando como su madre fijaba su vista en el y este reconoció esa mirada. Su madre miraba igual que la castaña. Con ternura.

-No, no lo permitiré - Dijo con valor la rubia - No dejare que tu padre haga lo que quiera contigo, tu estas en todo tu derecho en decir que quieres hacer con tu vida.

-Lo se, pero ya tome una decisión y esa es unirme a las filas del Señor Tenebroso - Espeto el ojigris sintiendo como su vida se le escapaba de las sus propias manos.

-!Yo no lo quiero! - Grito sacando todo lo que guardaba desde hace mucho tiempo - Hablare con Dombledore.

-!No! - Grito Draco haciendo que su madre se extrañara de su reacción - Tu no hablar con nadie por que si lo haces…

-Si lo hago ¿Qué? - Pregunto la ojiazul sabiendo que su hijo no se unía a su padre por su propia cuentas - ¿Tu padre te amenazo, verdad?

No quería que su madre se enterara de su amor por la ojimel pero ella ya lo sabia desde el primer día que lo vio en la mansión. Ella sabia que su hijo estaba enamorado pero ¿De quien?

-Mi padre lastimara a Hermione - Espeto sin impórtale que su madre supiera el nombre de la mujer de su vida.

-¿Hermione Granger? - Pregunto con asombro - ¿Estas enamorado de ella?

-Como nunca lo he estado - Dijo Draco perdiendo su vista en los grandes jardines de su mansión.

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Descansaba de no hacer nada. La castaña se encontraba en un sillón de su sala con sus piernas cruzadas y un libro en sus manos. Eran las nueve de la noche y ni rastro de su padres. Estos de seguro se encontraban todavía en su consultorio. No había podido dejar de pensar ni un segundo en el rubio. Y había tomando una decisión. Al primer momento que se topara con el Slytherin no lo dejaría ir hasta que lo escuchara y si era necesario lo hechizaría para que escuchara todo lo que le tenia que decir.

Dejo de lado su lectura y luego estiro sus brazos al aire para relajarse unos minutos. Bostezo al darse cuenta de la hora y luego volvió a tomar su posición para leer. Pero el ruido de la puerta abriéndose le dijeron que sus padres estaban de regreso. Con rapidez se puso de pie y corrió hasta el vestíbulo de su casa. Al llegar ahí vio a sus padres con alegría.

-!Papa, mama! - Grito la castaña de emoción al correr hasta sus progenitores y abrazarlos con amor.

-!Mi amor! - Expreso Jane al corresponderle a la muestra de cariño.

La ojimel se separo de ellos y luego los miro.

-¿Cuándo llegaste? - Pregunto el señor Granger acariciando una mejilla de la joven al recordar que su hija no llegaría hasta mañana.

-Hoy en la mañana - Contesto la Gryffindor alegre de ver que sus padres estaban bien - ¿Por qué tardaron tanto?

-Por que tu padre no dejaba de atender a cualquier paciente que llegaba de sorpresa - Espeto la madre de la joven dejando su abrigo en el perchero del vestíbulo y caminado hasta la cocina ya que se moría de hambre.

-No exageres, cariño - Expreso el padre de la castaña mientras abrazaba a su hija por los hombros y se conducían hasta el comedor.

Al estar ya en el tomaron asiento.

-¿Ya cenaste, Linda? - Pregunto Jane al poner platos de comida sobre la mesa.

-Si, cenen ustedes - Espeto Hermione.

-Ya me di cuenta que cenaste, gracias por dejar la comida preparada para nosotros - Agradeció la señora Granger besando la frente de su hija y tomando asiento.

La castaña extrañaba mucho las muestras de amor que sus padres no se cansaban de expresarle. El señor Granger no espero mas y se sirvió la cena el solo al mismo tiempo que lo hacia su esposa. La castaña solo observaba en silencio para que sus padres cenaran tranquilo ya que de seguro no habían comido en toda la tarde.

-Y cuéntanos ¿Cómo esta el colegio? - Pregunto de pronto del señor Granger.

-Muy bien - Contesto - Salí con excelentes calificaciones y…me nombraron premio anual - Dijo sonriéndoles.

-!Hija, Felicidades! - Grito el padre de la castaña.

-Querido, no hagas tanto escándalo su ya sabíamos que nuestra hija lograría ese puesto en Hogwarts ¿No es así? - Pregunto.

-Claro que lo sabíamos pero aun así hay que celebrarlo - Espeto el señor bebiendo de su copa.

-Si, lo malo es que no estoy sola - Dijo la ojimel haciendo que sus padres prestaran mas atención a las palabras de su hija - Un alumno de otra casa empato conmigo y los dos estamos en ese cargo.

-¿Lo conocemos? - Pregunto Jane al no imaginar a otro alumno mas inteligente que si hija.

-Draco Malfoy - Respondió Hermione evitando que sus padres se dieran cuenta de su estado al nombre al rubio.

-¿El chico que te molestaba? - Pregunto dudoso el señor Granger.

-Usted lo ha dicho, me molestaba por que ya no - Espeto la Gryffindor sonriéndoles.

-¿Y como están Harry y Ron? - Pregunto la progenitora de la ojimel - Tengo mucho que no los veo.

-Ellos están bien - Contesto - Están muy emocionados por que al regresar al colegio jugaran su ultimo partido de Quiddicth y eso depende de que sean seleccionado para el mundial - Finalizo al ver que sus padres terminaba de cenar.

-Pues espero y ganes - Dijo el señor Granger satisfecho por la cena - Cocinas rico, hija.

-Gracias - Espeto la castaña poniéndose de pie y ayudando a su madre a levantar la mesa.

Después el padre de la castaña se levanto de su lugar y tomo camino hasta la sala para disfrutar un poco de la televisión. No obstante, madre e hija se encontraban en la cocina lavando los platos y vasos que acaban de utilizar. Al terminar de hacer su tarea apagaron la luz de la cocina y se dirigieron a la sala.

-Bueno, yo me voy a descansar - Espeto Jane besando a su hija en la frente y tomando camino hasta las escaleras para llegar a su habitación.

-Que descanses, madre - Dijo Hermione sin despegar los ojos de su madre. Esta le sonrió y subió las escalera. Luego la ojimel dirigió sus ojos a su padre quien se encontraba sentado en el sillón muerto de risa al estar viendo un programa de TV cómico - Ya tiene que irse a la cama - Espeto la castaña llegando hasta su progenitor y tomando el control remoto para apagar la tele - Mañana tiene que levantarse temprano para ir a trabajar.

-Vamos - Protesto el señor mirando a su mas grande tesoro - Solo unos minutos mas - Suplico sonriéndole.

-Mmmm… Esta bien - Dijo la joven al ver como su padre la arrastraba hasta sus brazos y la sentaba en sus piernas haciéndole costillas.

-!No, basta, papa! - Suplicaba Hermione muerta de la risa. El padre de la leona se apiado de ella y luego dejo de hacer su tarea atacándola con besos en su cara - Eso esta mejor - Le dijo viéndolo con ternura.

-Te amo mi pequeña - Expreso el Señor Granger abrazando a su hija como lo solía hacer cuando era pequeña - Si algo te llegar a pasar yo me muero.

-Despreocúpate, no me pasara nada malo - Espetaba la joven extrañada por las palabras de su padre. Luego lo miro a los ojos - Se acabo el tiempo, a la cama - Ordeno como toda una madre a su hijo.

-Ah, esta bien - Se quejo el señor poniéndose de pie y tomando camino hasta las escaleras - Buenas noches, hija - Finalizo el señor Granger subiendo las escaleras.

-Igualmente, padre - Decía la castaña viendo a su padre desaparecer de su vista.

Suspiro y luego apago la luz de la sala. No tenia nada de sueño. Y subir a su habitación solo haría que no pudiera conciliar el sueño. Camino hasta la gran ventada de la entrada y observo como en el parque se encontraban unos chicos de su edad practicando con la patineta. Sonrió y decidió salir un rato hacia el parque para despegar su mente de tanto estrés. Tomo su abrigo del perchero abriendo la puerta y saliendo de su casa sin avisar.

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Sentía como filosas cuchillas se clavan en todo su cuerpo. No soportaría otra sesión mas del hechizo cruciatus. Pero tenia que sopórtalos por el bien de Hermione Granger. Se encontraba en su iniciación por mortifago. Ya estaban llegando a la parte final del rito. Lucius, Bellatrix, Fernir y entre otros mortifagos se encontraban en un circulo debido al rito. Pansy y Blaise, este ultimo ya era uno de ellos y empezó su iniciación antes que el de Draco.

El rubio se encontraba en el centro prácticamente inmóvil. Ya no soportaba mas el hechizo. Deseaba que el estupido de Voldemort terminara de una vez por todas con su vida ahí mismo.

-!Crucio! - Conjuro Voldemort por décima vez sobre el cuerpo del ojigris quien se encontraba retorciéndose de dolor por el hechizo - !Tienes que suplicarme! - Ordeno Tom al saber que si lo hacia todo el rito se vendría bajo. Esa era la prueba final.

-Ahahahahah - Gritaba el Slytherin con dolor - !Jamás le suplicare a nadie! - Dijo el rubio como pudo - !JAMAS!

Ante esto Lucius sonrió orgullo sal ver que su hijo había pasado la prueba con excelencia. Al mismo tiempo Tom también lo imito y luego dejo de conjurar el hechizo y se dio la media vuelta llegando hasta esta enfrente del rubio mayor.

-Tu hijo a aprobado el examen como excelencia, Lucius - Espeto el señor tenebroso con sus brazos postrados atrás de su espalda observando como el platino mayor sonriendo con orgullo -Ahora es uno de los nuestros y con una misión muy importante - Luego se giro para ver al chico.

Draco se encontraba semiconsciente de lo que estaba pasando. Su vista estaba borrosa y sentía que la piel le quemaba. Con poco esfuerzo se fue poniendo de pie y sintiendo como de su boca se divisaba una hila de sangre. Se limpio el liquido y luego lo observo. Con enojo y furia postro su vista en su padre. Este emanaba felicidad y orgullo al ver que su hijo era mas valiente que el. Ahora Draco estaba condenada por el resto de sus días para siempre y todo por salvar a la castaña de las garras de su padre. Solo por ella.

-Ahora el toque final - Hablo Tom llegando hasta el rubicundo menor y viendo como este lo desafiaba con la mirada - La marca tenebrosa - Dijo haciendo que tanto Pansy como Blaise temblaran de miedo. Ahora su amigo no tenia escapatoria alguna - Tu brazo izquierdo - Ordeno el señor.

Con pocas fuerzas estiro su brazo hacia Tom. Todos los mortifagos observaban con anhelo el momento en que Draco se uniría a ellos para siempre. Lucius estaba ansioso por ver la marca en el brazo de Draco. Bella se lamía los labios al observar la escena. Pansy prácticamente con lagrimas en sus ojos por el dolor de su amigo. Blaise solo se maldecía por dejar que hicieran de su vida un infierno.

Pero no sabían como el ojigris se encontraba. Este mantenía su vista fija en el suelo esperado el momento de la tragedia. En su mente solo se podía ver la imagen de una castaña sonriéndole con alegría y amor. Sonrió de lado con amargura al sentir como las manos calidas de la ojimel acariciaba su rostro indicándole que ella estaba presente ahí pero el no podía verla. Ahora si que estaba delirando. Y sin esperarlo sintió en su brazo un enorme dolor inigualable. Estaba apunto de gritar pero se retracto al saber que cometería un grave error al hacerlo. Sentía como la piel se le quemaba y como su sangre hervía por el dolor causado. Sin poderse sostener mas de pie callo de rodillas pero sin dejar de estirar su brazo. Después de unos minutos dejo de sentir el rayo que estaba quemando su piel.

-Puedes bajar tu brazo - Ordeno Tom alejándose del rubio saliendo del sótano seguido de Bella, Fernir y el resto de los mortifagos.

Rápidamente Pansy y Blaise se acercaron hasta el Slytherin. Llegaron hasta el y se arrodillaron par estar a la altura del ojigris. La morena tomo el brazo lastimado del rubio y lo observo. En esta se podía ver la marca tenebrosa tatuada.

Draco alzo su vista y la postro en el tatuaje. No podía creer que era uno de ellos ya. No lo asimilaba aun. Pero todo había terminado. El era uno mas de ellos. Con fuerza se puso de pie pero casi caía de nuevo. Con rapidez Blaise capturo al joven entre sus brazos y lo miro. Este también lo miraba.

-Saca…me de aquí - Ordeno Draco respirando agitadamente.

Este obedeció y tomo camino hasta la salida. El slytherin lo auxiliaba sin poner todo su peso en el y ayudándolo a caminar por su propia cuenta. Pero antes de llegar a la salida, Draco detuvo su andar al ver al ser que mas odiaba con todo su ser.

Lucius no salio de ahí como todos los demás. Se mantuvo en su lugar al ver que hacia su hijo ahora que ya era uno de ellos. Y nunca sintió miedo en su vida, no hasta horita. Sintió un tremendo escalofrió recorrer todo su cuerpo el ver como su hijo lo miraba con odio. Odio puro. Le sostuvo la mirada y luego le sonrió. Draco solo lo observaba con odio y sin espectar palabra o sonido alguno.

-Ahora eres unos de los nuestros y estoy muy orgullosos de ti -Dijo el rubio mayor sonriéndole con alegría.

-!Púdrete! - Grito con las pocas fuerzas que le quedaban en el - Recuerda que todo esto lo hice por Hermione, solo por ella soy capaz de esto y mucho mas - Finalizo caminado hasta la salida del sótano ayudado por Blaise y seguido por Pansy.

Lucius endureció su rostro al oír el nombre de la Gryffindor. !No soportaba el simple hecho de saber que su hijo estaba "enamorado" de una inmunda sangre sucia!. Luego sonrió con maldad al saber que haría para darle una lección a su hijo por desobedecer sus ordenes y levántale las voz cada vez que se le antojaba.

Con elegancia se giro y salio del sótano para ir a visitar a una persona que odiaba con todo su ser.

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Se balanceaba en el pequeño columpio del parque central de su colonia. Después de mandar a su padre a dormir o prácticamente obligarlo decidió salir un rato de su casa para despegar su mente. Iban a ser las once de la noche y ella aun se encontraba fuera. Al llegar ahí lo primero que hizo fue ocupar el columpio y pensar en muchas cosas. Después observo como los jóvenes que había visto desde su casa iban desapareció uno por uno del parque para regresar a sus respetivas casas.

Observo su reloj de pulsera y miro que eran las once con quince minutos. Bufo y luego decidió que ya era hora de regresar a su hogar y descansar. De pronto empezó a sentir un tremendo frió en su rostro y cuerpo a pesar que estar bien abrigada. Soltó aire por su boca y observo como esta salía prácticamente congelada. Con temor giro su cabeza a hacia los lados para observar que se encontraba sola.

-Tranquilízate, Hermione, no hay nadie mas aquí que tu - Decía al mismo tiempo que se ponía de pie y tomaba camino hasta su casa. Pero antes de poner el primer pie fuera del parque oyó unos ruidos provenientes de las plantas del parque.

Con temor se detuvo en seco y con cuidado giro su cabeza para observar bien el lugar. Después se giro completamente y pudo ver como las ramas se movía indicando que alguien estaba entre ellas. Con paso lento y cauteloso se fue acercando a las plantas para verificar que era lo que se encontraba ahí. Trago saliva al estar enfrente de las ramas. Acerco su mano entre ellas para abriles el paso y ver quien era pero antes de llegar a su objetivo vio como un animal salía de entre las ramas asustándola al momento.

Con rapidez corrió hasta su casa pero no pudo llegar hasta la mitad del parque al sentir como una fuerza la empujaba haciendo que se tropezara y cayera al suelo. Se quejo por unos segundos por el fuerte golpe pero luego con valor giro su cabeza para ver al causante de su caída. Y con terror observo a un animal especie hombre lobo mirándola con degustación. Se quedo paralizada de la impresión. Su cerebro no mandaba señales al resto de su cuerpo. Su respiración se acorto impidiéndole respirar normalmente.

Pero todo esto desapareció al ver como Fernir caminaba hacia ella con paso lento haciendo que su cuerpo reaccionara. Con rapidez se puso de pie y corrió en dirección contraria al mortifago pero se barrio en seco al ver a una mujer morena de cabello rizado y mirada malvada observándola con burla.

-Hola, Sangre sucia - Saludo Bellatrix Lestrange con una sonrisa de lado.

-¿Bella? - Pregunto sorprendía por la presencia de mortifaga - ¿Qué haces aquí? - Pregunto con temor retrocediendo pasos lentos hacia tras.

-Solo de visita - Contesto con su típica burla apuntando con su varita a la castaña siguiéndole el paso.

-Aléjate de mi - Ataco la ojimel buscando en su gabardina su varita pero no le encontró - !Demonios! - Se maldijo al recordad haber dejado su varita en su habitación. Luego sin pensarlo su espalda choco con algo o mejor dicho con alguien.

Después sintió como una mano rodeaba su cuello causándole daño. Y en su oído la fría voz de un hombre le hablo.

-Ahora entiendo por que mi hijo esta loco por ti - Espeto Lucius Malfoy observando con descaro el cuerpo de la ojimel - Pero lastima que solo será por poco.

Hermione sintió asco al darse cuenta que quien la tomaba por el cuello era nada mas y nada menos que el padre del hombre que amaba. Luego el rubio la giro para obsérvala de frente.

-Suélteme - Ordeno Hermione con los dientes apretados evitando el dolor de su cuello.

-No será cuando tu quieras - Contesto el ojigris detallando el perfecto rostro de la Gryffindor - Hasta yo me olvidaría de tu origen con tal de hacerte mía miles de veces - Y sin que la castaña lo pudiera evitar Lucius le lamió una mejilla y después escupió la saliva dándole a entender que su piel le daba asco.

Bella y Fernir solo sonreían al ver el estado de la ojimel.

-!He dicho que me suelte! - Grito la joven forcejeando contra el platino.

-!No hasta que me escuches! - Ordeno sin soltarla - !Aléjate de mi hijo!

-!Yo no me alejare de Draco por que lo amo! - Le grito en su cara y acto seguido le escupió en el rostro haciendo que el rubio la soltara para luego impactar su puño cerrado en la mejilla izquierda de la joven.

Esta solo atino a esperar el golpe que llego segundos después. Luego se llevo su mano ala zona afectada mirando con odio al padre del hombre que amaba.

-!Aun queme golpe o me mate, no dejare de amar a Draco, NUNCA! - Le grito con todo su ser viendo como el platino sacaba su varita y le apuntaba con ella.

-!Te arrepentirás de haber dicho eso! - Hermione sintió como la muerte estaba cerca de ella - !Avada…-Pero no pudo terminar.

-!Expelliarmus! - Conjuro un castaño de ojos verdes haciendo que la varita del rubio saliera volando por los aires.

Taylor Bell llego hasta la castaña y la protegió con su cuerpo sin dejar de apuntar con su varita a ojigris.

Lucius Malfoy solo observaba al chico con odio al haberlo interrumpido en el acto.

-!Esto no se quedara así, maldita sangre sucia! - Finalizo despareciendo en los aires al igual que Bella y fernir.

Al ver que los mortifagos se fueron se bajo su varita y se giro para observar a la Gryffindor.

-¿Estas bien? - Pregunto al ver la pequeña cortada de la joven en su mejilla.

-Si, no te preocupes - Dijo Hermione - ¿Qué haces aquí¡ - Pregunto de repente al darse cuenta de la hora y de que el chico estaba en el mundo muggle.

-Estoy de visita con unos tíos muggles y decidí venir a buscar tu casa - Explico el castaño sonriéndole - ¿Quiénes eran?

-No tengo ni idea - Contesto la castaña cubriendo al padre de Draco Malfoy y a sus aliados.

Continuara….

Agradecimientos:

Aby-Penita, Ale masen, AngieShields, Flor666, Crysthy Granger (No es debilidad, es amor del bueno), , hermimalfoy13, Diana MD, Memoriesofkagome, Leyla, holly90 y Peque: MUCHAS GRACIAS! Para que vean que yo si cumplo y nolas hice espera nada pero nadita para que disfrutaran de esta capitulo. Solo espero buenos comentarios. Me despido!