Circulo vicioso
Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava nacionalizada india.
Ya era lunes, saludé a Ángela de lejos, y ella me sonrío desde el brazo de Ben. Simplemente algo no funcionaba bien, la semana pasada que había pasado por estos pasillos, juraba que todo iba a acabar pronto.
Y fue todo lo contrario, no acabo, solo todo se paró. Sentía como si algo faltase por concluir, tal vez la palabra de Ángela me había tomado más que alerta, tal vez era cierto, o así lo sentía, era como si todavía hubiera que esperar algo. Esperar.
¿Pero cómo?
Edward no aparecía, y ya ni veía rastro de sus broncíneos cabellos, podía jurar que lo verde del instituto se opacaba. Incluso el profesor a la hora de biología nos preguntó por él.
Salí con ese pendiente de la clase hasta que me encontré a Madisson, ella tenía que saber algo, tenía que haber algún progreso.
-¡Hey Mad! -La alcancé por detrás.
Se giro solo un poco hacia mi y luego asintió siguiendo igual de sombría.
-¿Qué pasa? -Quise saber al verla tan apagada.
-Nada -Volvió la mirada hacia otro lugar y luego despotricó-: ¡Nada me funciona!
-Eso no es cierto -La contrarié-, Hablas por el plan ese...
Asintió débilmente y con vergüenza-, no he podido recuperar a Edward... aún así tras los miles de mensajes que le dejo no...
-¿Recuperar? -Interrumpí-. ¿Acaso Edward sigue igual?
Madisson tomó un semblante más triste incluso y cerró los ojos al decir.-: Edward terminó conmigo Bella.
Parpadeé por varios segundos, era como si algo delante de mí fuera imposible.
-¿Desde cuándo? -Abruptamente me deje llevar por lo que escuchaba.
-El domingo ante pasado, ya tiene más de ¡Una maldita semana! -Madisson estaba demasiado deprimida como para darse cuenta de algo más.
-¿Pero tu lo invitaste, no?
Suspiró pesadamente.
-Quedamos como amigos... ¡Es un maldito! -Me sorprendió escucharla así.
-¿Lo odias?
-Que va... Le sigo amando... -Se quejó dolida.
-Es un idiota -Despotriqué molesta.
¿Cuál rayos era el jueguito de Edward Cullen?
Caminé molesta hacia mi próxima clase, sabía que llegaría tarde pero daba igual, me molestaba como todo se daba. Más lo que más me molestaba era como había dejado que Edward entrara tanto en mi vida como para pararla en cualquier momento.
Iba apenas a tocar la perilla de la puerta del aula cuando:
-¡Bella!
Me giré para ver a Jasper corriendo con celular en mano.
-Noah me acaba de decir que va a venir a la escuela en la tarde, porque acaba de llegar apenas...
¿Noah? ¡Ah, claro, Noah!
Me sentí mal al darme cuenta que me había olvidado por completo de él.
-Gracias Jazz -Le sonreí.
-Ah y otra cosa -Me tomó de los hombros para que me alejará del salón.-. Alice quiere hablar contigo.
Rodé los ojos cuando tomé el celular y sonreí al escuchar la vocecita cantarina de Alice.
-¡Bella ,Francia es fabulosa! -Me gritó Alice por el auricular.
Reí bajito y me alejé de las aulas, no entraría ya. En lugar e eso, platiqué con Alice.
-¿algo nuevo? -Quiso saber la duende.
-Nada, tú te fuiste y nos dejaste completamente en pausa -Quería pensar que era por Alice mi estado en pausa.
Alice río.
-Quiero que apoyes a Madisson -Me pidió en tono apenado.
-¿Ayudar?
-Sí, ya me contó Jasper lo que anda planeando con Edward y bueno...
-Alls yo... -La interrumpí-. No creo poder.
Para mi sorpresa río.
-¿Qué acaso no dejarás a Noah ni un solo instante ahora que ya vuelve?
Quise reír con ella, y tomé ello como excusa, no volvimos a tocar tema de Madisson hasta que colgamos.
-La extraño mucho -Me dijo Jasper con tono triste cuando le di su celular.
-Calma Jazz, ya vendrá, eso te lo aseguro -Le traté de consolar.
Él río irónicamente.
-Tal vez le guste más Europa que yo.
-Tonto -Le regañé.
Sonó el timbre para la siguiente clase y a esa si que no podía faltar: trigonometría.
-Nos vemos luego -Nos dijimos Jasper y yo a lo lejos.
Entré apresurada con el profesor pisándome los talones.
La clase fue de lo común: yo totalmente perdida y Ángela susurrándome lo que debía de hacer, con el profesor haciendo chistes sobre su materia que yo era la única que no entendía.
Íbamos apenas a los primeros veinte minutos de la clase cuando el profesor obtuvo una sonrisa al ver hacia la puerta y sin decirnos nada se apresuró a salir.
Luego de diez largos minutos volvió.
-Alumnos saldremos al campo para una practica, así que por favor salgan en fila ordenadamente, nos vemos allá -Permaneció a un lado de la puerta.
Fui indiferente a todo, incluso Ángela lo miró con duda, fui a su lado para salir pero:
-Señorita Swan, usted no saldrá -Me dirigió una voz completamente molesta. Asentí, lo más probable es que fuera uno de sus regaños por haber salido mal en la hoja que le entregué el lunes. Resoplé, yo enserio me había esmerado-. Usted tampoco, señorita Webber.
Tal vez no era por la hoja.... Y dudaba mucho que nos llamara a Ángela y a mí por buenas alumnas.... Tomé aire paciente, no podía estar nerviosa.
Todos los alumnos salieron y Ángela y yo nos quedamos ahí paradas. Una vez que todos los alumnos se fueron, el profesor con paso airado camino hasta el centro del salón.
-Cullen pase por favor.
La puerta se abrió abruptamente y fue como ver un fantasma, ya tenía más de dos semanas sin verlo. Y ahí estaba, tan irresistible como siempre y ahí estaba yo, tratando de controlarme para no lanzármele encima.
Tuve que controlarme y recordar lo enojada que estaba con él. Él trató de no verme y permaneció con la vista fija en el profesor.
-Así es señoritas, las descubrí -Dijo el profesor con un aire victorioso.
Ángela y yo nos miramos, tal como cómplices atrapadas.
-Pero se salvaron del castigo por el mismo motivo que se echaron a la borda...
Lo miramos confusas y entonces sacó del escritorio mi hoja. Tenía un ocho, ¡Un ocho!
Sonreí sin pensarlo bien, yo jamás había alcanzado un ocho y menos con los cincuenta problemas que me había puesto el profesor.
-Iba a felicitar al señor Cullen por su excelente avance -Se dirigió a mí-, Cuando me encuentro con la sorpresa de que él ni enterado estaba de que era su tutor.
Mire al profesor totalmente apenada.
-Enserio me disculpo y sé que tuve la culpa, pero ¿Qué hace Ángela aquí? -Aún no se había aclarado lo de Ángela, y si había oportunidad de salvarla del castigo, era claro que lo haría.
-¿No fue Ángela su tutora?
Negué completamente.
-Usted me dijo que lo sucedido con Ángela había sido un fracaso, si quería pasar no podía volver a buscarla a ella... por lo que le pedí a un amigo de la Push que me enseñará...
Sabía que Jacob no tendría ni idea, pero era todo por salvar a Ángela.
El profesor asintió pensativo, el resultado era mi única prueba falsa.
-Esta bien, entonces señorita Webber puede retirarse ya -Ángela salió del aula algo confundida.
-Señorita Swan no logró comprender porque procede en contra mía -Habló el profesor ya con un tono menos molesto.
-Yo no lo hago -Me semi-disculpe.
-Es solo que me facilitaba más ir con mi amigo que con el señor Cullen -Expliqué.
-Uno de los motivos por los que se lo di de tutor es porque platicando con la maestra Lane, me dijo que ustedes compartían un proyecto, de modo que mi estudiante más baja con mi alumno más alto, era algo que no podía desperdiciar.
-El proyecto ha finalizado ya -Le informe como excusa.
-Lo que sea señorita -Parecía exasperarse un poco por lo que me callé.
-Eso ya ha pasado -Escuché la voz de Edward firme pero tampoco irrespetuosa-. Además mi compañera sacó una buena nota, probablemente una mejor a la que pudo haber obtenido conmigo.
Estuve apunto de asentir en su apoyo, pero me sentí como la tonta a la que Edward decía "Entiéndanla, pobrecita". Me quedé quieta esperando las palabras del profesor.
Este asintió evaluando cada una de las palabras dichas por Edward.
-Tal vez -Titubeó en su tanteo de palabras y ya sabía yo que algo nuevo se le había ocurrido-. Pero, estoy seguro que se hubiera sorprendido señorita swan, del resultado que pudo obte... No, del resultado que obtendrá, usted es la alumna y deberá seguir mis lecciones si quiere pasar la materia, su tutor será el señor Cullen, a menos que me quiera decir que también traerá a su amigo al salón de clases justo ahora para que la ayude...
Me habló tan rápido, como si esperara que yo fuera al hilo de lo que decía.
-¿Ah?
-Quiero decir que le daré una última oportunidad, el viernes próximo el grupo tendrá un examen sorpresa que será significativo para la evaluación final, por lo que hablaré con su padre, para pedirle que este mismo hable con el tutor que usted misma se asignó.
¿Por qué complicaba tanto el asunto? ¿Cuál era su necesidad por atraparme? A veces la gente podía ser cruel, solo para no afectarse.
-Lo cierto es que no me gustaría que mi padre se enterará -Mi tono fue un poco más que prepotente, pero ya estaba harta, no me gustaba como me hablaba y menos en frente de Edward.
El profesor levantó una ceja.
-Si usted lo prefiere estudiaré con Edward para el próximo examen -Sabía que yo misma me estaba entregando a la tentación con moñito, pero no podía dejar que este asunto llegará a oídos de Charlie, estaba cansada de estar castigada. De nuevo esto solo se reducía a un palabra: Edward.
Mire vacilante al joven de cabellos cobrizos a mi derecha, ¿cómo podía ser tan perfecto? ¿Por qué era yo la única que sufría? Era yo la que cargaba con el hecho de mentir, de guardar lo que sentía, de perder a mi mejor amiga, de escabullirme de mi padre, de reservarme las confusiones, de estar mal en la materia... bueno eso también era antes de conocerlo pero el punto era que el parecía tal como siempre: como la viva imagen de algo que nunca es afectado.
Me había equivocado terriblemente, Edward no había sentido lo que yo sentí. De haber sido así, de algún modo yo le hubiera afectado.
-...andar soportando sus caprichos -El profesor parecía tener ratos hablando, ya que su piel se había puesto algo colorada, sus ojos me veían cansinamente y su tono era molesto-. ¿es esa su solución? ¿Estudiar con el joven Cullen y hacer como que no paso nada?
-Si usted lo permite, además no ha pasado nada grave, ella ha pasado el examen con una buena nota ¿No era esa su preocupación? -La voz de Edward resonó en mis oídos, incluso el profesor le vio sobresaltado.
-Ese no es mi punto...
-Usted mismo me ha dicho que el tiempo es valioso, estamos en un punto muerto, ya que no se puede regresar el tiempo, solo reponer lo que se ha hecho, propongo que se retome todo... tal como Swan prefiera -El modo en que intercedía a mi favor me hacía olvidarme de lo que antes había pensado, luego recordé su perfección y me moleste de nuevo.
¿En serio yo no le afectaba en nada?
Tantas cosas a mi alrededor... pero tú eres mi centro.
-¿Qué sugiere? -Fue el profesor esta vez contra de Cullen pero parecía más un reto su tono que otra cosa.
-Lo que usted ordene profesor, dé su instrucción y estoy seguro que lo seguiremos esta vez, al pie de la letra, de todos modos ahora si hay buena comunicación -dijo lo último haciéndole ver su error, puesto que si el profesor le hubiera dicho a Edward y a mi del modo debido esto no hubiera ocurrido.
Oculté la sonrisa que se formó en mi rostro al ver como el profesor entendía que nosotros, o mejor dicho, yo, tenía algo en mi defensa.
Entonces levantó la cabeza en señal de orgullo y reconocí el aire de "Olviden, aquí nada pasó".
-Señorita Swan su tutor es el joven Cullen, y como primera actividad corregirán los errores de su hoja -Me tendió el paquete de hojas y señaló las tachas en rojo-. Nos vemos para el próximo examen, tienen... -Miró su reloj y se sorprendió del tiempo que habíamos estado discutiendo-. Diez minutos.
Tomé de mala gana el paquete de papeles que el profesor me ofrecía, antes de que se fuera con su último grado de arrogancia y desapareciera tras la puerta. Estaba tan absorta en mi orgullo que pasó desapercibido por mi cerebro algo que podía ser importante.
Edward y yo estábamos solos.
Con actitud desganada caminé hacia mi pupitre y deje la hoja delante de mí, para luego recargarme sobre los codos y mirar fijamente algo que no quería entender.
Vi de reojo como Edward daba la vuelta sobre sus talones y caminaba hacia mi lugar, con respeto estuvo detrás de mí y podía imaginarme que veía mi prueba.
Estuvimos largo tiempo así, mi orgullo era suficiente como para no hablarle, pero después de un rato se sentó en el pupitre de a lado entonces pude ver sus negaciones o sus asentimientos cuando realizaba las soluciones.
Luego de un rato me explicó algo básico sobre el tema, lo escuché atenta y debía reconocerlo; no le entendía nada. Era peor que con Ángela, aunque él parecía ser más paciente, era peor.
Ángela no me distraía tanto.
Tuvó que repetir varias veces para que comprendería pero después de haber captado lo principal pude resolver todos los demás problemas, ya que había tenido la misma falla en todos los equivocados.
-¿Cómo va la clase? -La voz del profesor me sobresaltó tanto que se partió la punto de mi lápiz cuando escribía.
¿Habían pasado diez minutos realmente?
Por suerte ya había acabado, me levanté de mi asiento ignorando todo por completo, aún seguía molesta con las dos personas dentro de este salón.
-Terminé ya -Informe distante, tratando de idear una forma de irme.
El profesor echó una rápida mirada a mi examen con expresión de superioridad y caminó sin decir nada más hacia su escritorio.
-Espero que haya aprendido un poco de todo esto, Señorita Swan -Dijo antes de tomar su portafolio e irse.
Lo miré enfurecida, ¿Cuál era su gracia al caminar tan erguido? ¿Qué rayos le hacía sentirse tan superior? ¿Y por qué yo estaba tan sensible?
Sin tomar en cuenta otra presencia que no fuera la mía, casi gruñí exasperada y pataleé un poco. Edward me miró de una manera que no debió de haberlo hecho; como quien observa a alguien sin entenderlo en absoluto, como cuando vas a un zoológico y observas aquellos monos que se pelean por la banana y solo sientes una diversión mezclada con incomprensión pero al mismo tiempo era algo tan... ¡AGHH! Era lo último que podía esperarse, era sencillamente la gota que derramaba el vaso.
Abrí mi boca segura de gritarle muchas cosas, como por qué había terminado con Mad, por qué me había rechazado, por qué me evitaba, por qué me confundía tanto, por qué tenía que ser así.
Luego tomé aire, cerré los ojos y di un paso hacia atrás para luego girarme hacia mis cosas y empezar a recogerlas; debía irme. Debía hacerlo.
Esto ya estaba empezando a transformarse en un circulo vicioso, yo me enojaba con Edward, este se sentía herido y de alguna u otra forma caía sobre sus encantos para luego volver a enojarme... entonces él... entonces yo... Mad... ¡Aghh! Era un horrible círculo vicioso.
Luego una sonrisa surcó por mi rostro cuando mi cerebro hizo el esfuerzo de distraerse en algo más. Quien nos viera desde otro lugar, como si de la nada todo esto fuera un espectáculo de teatro; la audiencia diría que estaba yendo a un espectáculo de mudos, pasaban tantas torrentes de emociones y luego solo... nada. Ni una palabra.
-No puedo creer que hayas preferido ir con Jacob que conmigo.
Parecía que quería de una u otra forma hacerme explotar, destruyendo lo único que me distraía en mi camino a la puerta.
Giré sobre mis talones y lo enfrenté, aunque estaba a solo unos pasos de irme y por más que odiara el horrible circulo ese, no podía. Era adicta al círculo, era adicta a Edward.
Preferiría pelear contigo hoy que estar de acuerdo con otra persona.
-¿¡Cómo puedes reclamarme!? -Estallé colérica-. Simplemente no tienes derecho.
Eso no pareció sorprenderle o algo así, esperaba que por lo menos tomara en cuenta como me hacía sentir. Como yo quería hacerlo sentir. Pero en lugar de eso solo logré ver un atisbo de seguridad en su mirada, como si lo que yo dijera era algo que él ya se esperaba. Cerré mi boca y miré hacia cualquier otro lado, de preferencia la puerta.
-Tal vez no, pero sabes perfectamente que igual quiero saber -Se encogió de hombros, estaba perfectamente tranquilo. Tuve que cerrar mi mano para no cachetearle-. ¿Por qué Jacob?
¿Cómo podía conservar tal mascara de serenidad? Incluso metió sus manos en las bolsas de su pantalón y se recargó sobre la paleta de uno de las sillas.
-¿Se te ocurría alguien más? Y de preferencia alguien que no me deje botada cuando lo beso -Las palabras salieron sin menor duda, sin traspiés o incluso sin vergüenza.
En vez de ello levanté la frente bien en alto y me sentí indignada.
Él solo correspondió a sonreír levemente y luego bajar un poco el rostro tratando de ocultar aquella sonrisa. ¿Todo esto le causa gracia?
Mi cólera solo aumentó.
-¿O que tal vez no me evite?
Ver su sonrisa burlona era detestable, más cuando yo estallaba y él solo comprobaba mi anterior teoría. Yo no le afectaba en nada.
Seguí caminando hasta llegar tras la puerta, él venía a mi lado. Justo cuando estaba a punto de salir, me tomó de la muñeca, me hizo girar hacia si y cerró la puerta.
-Sigues sin entender nada.
No estaba molesto, tampoco burlón como en un momento creí. Solo estaba sereno, podía ver la comisura de sus labios se levantaba levemente, ¿Estaba feliz?.
Gire mi cabeza hacia cualquier otra parte, mis labios era un fina línea que no pensaban moverse.
-Quiero explicarte -Dijo él-, Tienes que entender todo...
Pero no me permití seguir escuchando, en vez de eso gire hacia la puerta cerrada y su voz se extinguió por detrás de mí. Aún así parecía no rendirse volvió caminar por detrás de mí y justo donde yo alcanzaba la perilla de la puerta, él introdujo el seguro.
Entendí que no iba a irme, no podía, y para ser honesta, no quería. Más no me volteé, levanté el rostro solo para verle de reojo. Estaba detrás de mí, se había acercado tanto para poner seguro, que se podía decir que me tenía acorralada contra la puerta su cabeza estaba justo por mi hombro.
-No quiero hablar contigo -Protesté firme, quería darle a entender que no iba a suceder algo que yo no quisiera.
Y era cierto a decir verdad. Yo no quería hablar con él... no ahora.
Escuché su respiración tranquila y luego un pesado suspiro en mi oreja, entonces pasó algo que no esperaba para nada.
De un movimiento a otro bajo hacia mis piernas y tomo de estas con su brazo derecho y con el otro acunó mi cabeza antes de que me cayera, estoy segura de haber lanzado un grito ahogado.
-Entonces lo tendré que hacer de la otra forma -Murmuró con una sonrisa en su rostro al tiempo que me llevaba cargada hacia el escritorio.
Quise patalear o forcejar de alguna manera pero mi cuerpo seguía en estado catatónico por la sorpresa. Apenas y mi mente procesaba algo y eso era "Idiota".
Me sentó con toda la tranquilidad del mundo sobre el escritorio, instintivamente observé la puerta cerrada, ahora si quería escapar. No le tenía miedo a Edward, me tenía a miedo a mí, esto no me estaba molestando tanto.
Con ojos examinadores Edward llevaba la sonrisa en su rostro, se estaba divirtiendo.
-No lo puedo creer -Deje caer las palabras que llevaba dentro y crucé mis manos sobre mi estómago, creando alguna estúpida barra entre los dos.
-¿Qué? -Se formó un pequeño entrecejo en su frente y apoyó la mano sobre el escritorio, a una derecha de mi pierna.
-Que no te afecte en nada -Por eso tenía miedo, porque no quería hablar, porque sabía que no iba a poder callar.
Su entrecejo se acentuó y continué.
-Es que estás tan... -Lo mire con escrutinio de arriba abajo-. Bien, tan normal, tan como siempre -Farfullé molesta-, y yo... yo...
Probablemente la herencia de mi padre no se borraría tan fácil y exponer mis sentimientos a viva voz podría ser algo difícil, aunque tal vez para Edward no.
Pude ver en sus ojos una chispa de ansia cuando ya no pude seguir y mi voz se iba atragantando de poco a poco en mi garganta hasta que se convirtió en un leve de silbido de nada. Entonces siguió la esperanza pero luego solo comprendió algunas palabras atrás.
-¿Qué no me afecte nada? -Preguntó con la duda por todo su rostro.
Me miró a los ojos, yo era incapaz de responder; ¿Cómo decir, "que no te afecte en nada yo?". Sin embargo él pareció entenderlo con mi mirada acorralada.
-¿Crees que no me afectas? -Tal vez por eso no me gustaba decirlo, porque me gustaba más como sonaba de esa forma-. ¡Claro que lo has hecho Isabella!
Yo que juraba odiar mi primer nombre estaba segura de que en ese momento fue como una delgada y fina voz entre gritos; no estaba tan mal.
-Desde que te vi... -Empezó el con los ojos profundamente sumergido en los míos-... Desde entonces, ¿Lo recuerdas?
Mi manos que pretendían estar sujetas entre él y yo cayeron débiles; me molesté. Yo era tan débil. Me enfurruñe conmigo misma y corté nuestras miradas girándome hacia cualquier otra parte. De la nada el último pupitre de la izquierda parecía más importante que los verdes y dulces ojos de Edward.
Él continuó.
-Fue en la cafetería, al principio yo buscaba a Alice con la mirada, sabía que su clase había sido una de las últimas en terminar, una vez que la encontré no me sorprendió que ya estuviera acompañada de amigas, ella era así, vi a Madisson primero -Su nombre fue como una dura piedra que me hundió hasta el fondo y me dejo sin respiración por un momento-, mis ojos la vieron bonita, lo admito, incluso pensé en ella de otra forma... pero luego... sencillamente me atrapaste -Sabía que sus ojos buscaban desesperados los míos, pero no podía ceder no cuando aquellos ojos solo me debilitaban-. Eras tan diferente a cualquiera, para empezar jamás pensé que serías un tipo de amiga de Alice pero me sorprendiste, la primera vez que ti hablar me sorprendiste por completo, luego de ello tuve un concepto de ti...
Rodó los ojos y río, como si le gustara recordar eso.
-Pero ese concepto se vio anulado cuando te volví a ver, esta vez en la primera clase que compartimos... de nuevo me sorprendiste con Emmett, y hubo un tiempo en que me dedicaba solamente a observarte para saber como eras en realidad, podía decirse que tenía mi tiempo de cada día para una sesión "Descubriendo a Bella Swan".
Las palabras las escuchaba, pero eran como las nubes. Sí, como las nubes. Tan esponjosas, tan dulces, tan hermosas, tan suaves... pero luego descubrirías que era todo como una especie de ilusión, simple gas caliente que se encuentra en la atmosfera.
El que mencionara las veces que me veía me hacía recordar las muchas veces que Mad decía algo como "¡Aw Bella! ¡No me deja de mirar!... Shh... ¡No mires! Ó pensara que hablamos de él..."
-Aún tras todo yo te quería conocer, te quería conocer en verdad, y no era timidez exactamente lo que sentía, aún pensando en ti salía con algunas chicas... -Bajo el rostro como si se arrepintiera de ello pero luego sacudió su cabeza y siguió-, Yo sabía que me odiabas -Quise objetar contra ello, pero en ese tiempo era algo cierto-, Sabía que había algo de mi que simplemente aborrecías... tras todo solo me dije ¿Para que intentarlo?
Traicioné a mi seguridad y le volví a ver. Esta vez quería ver si todo era cierto, aún así, tenía miedo de poder identificar si era verdad o no.
-Entonces me diste la última sorpresa que observé -Su ojos parecían heridos y su sonrisa fue menos fuerte, como una única línea levemente encorvada, solo un poco-. Aceptaste a Noah -Entendí por su amargo tono que no le gustaba mencionar aquello-, lo dudaba terriblemente, había asumido que eras muy buena para cualquiera... y eso hizo que me retirará... pero cuando te vi con Noah fue...
No podía entender por completo lo que me decía, parecía demasiado frustrado. Aunque sus palabras debieron de haberme hecho plenamente feliz, yo solo podía sentirme mal por verlo así.
Solté el agarre de mis manos y tome su mano a lado de mi pierna. Nuestros dedos se entrelazaron automáticamente, me miró con aquellas profundas esmeraldas y se acercó un poco más.
-Deje de salir con las chicas que tenía planeado para ese tiempo... -Se sonrío a si mismo, como si se molestara propiamente-. era difícil, nunca me importaron que fueran como fueran, pero luego entendí que yo no podía seguir con eso, por que en realidad no había nada ahí. Luego estaba Madisson, ella siempre estaba ahí...
Con uno de mis dedos de la otra mano lo silencie. Tal como antes, recordé. Entonces la horrible sensación de deja vù hizo que de inmediato retirara mi dedo. Algo me pareció extraño, ¿Dónde había quedado el enojo, furia o cólera de hace minutos? ¿En verdad mi cerebro había comprendido cada una de sus palabras?
Sí, la respuesta siempre sería así.
aunque es falso el aire siento que respiro Mientes tan bien, que me sabe a verdad todo lo que me das y ya te estoy amando mientes tan bien
Levanté mi rostro hacia el suyo, mire penetrantemente de uno en uno sus ojos y fue él quien me beso esta vez. Atrapó mis labios sin dejarme dar el último aliento, pero sé que suspire entre sus labios.
Me besó con premura, sin duda esta vez. Sentí sus labios demasiado míos. Sentía que no estaba mal abrazar su figura y me encantaba estar yo entre el circulo de sus brazos. Me apretó un poco más para acercarme a él y tomé su barbilla entre mi mano, la otra aún seguía entrelazada a la de él.
Poco a poco sabía que el aire se escaparía pero no importaba, continué jugando con sus cabellos, nuestras manos se alzaron involuntariamente jugando entre ellas. Entonces nuestro ritmo sosegó y separamos nuestros labios beso tras beso, hasta quedar con nuestras sienes apoyadas.
Abrí mis ojos con un poco de miedo, sin los nervios a mil como hace segundos el miedo volvía. Más lo que vi me encantó.
Me sentía feliz de nuevo, sus ojos relucían con el mismo brillo de una aurora. Y su sonrisa se formaba aún sobre sus labios, esos labios tan tentativos... volví a inclinar mi rostro...
Un golpe sordo se escuchó por la puerta, salté un poco. Fue como si de la nada hubiera aparecido una atmosfera nueva, una rota, rota por ese ruido. Me sentí molesta por lo que hubiera en la puerta, ¿no se daban cuenta que estaba cerrada? Entonces la realidad vino, podía ser el profesor...
Gris.
Un par de grises completamente adoloridos fue lo único que mis ojos captaron tras la pequeña ventana cuadriculada de cristal en la puerta.
¿Por que tenía que existir la maldita ventana? ¿Por qué Maddisson tenía que ser tan alta? ¿Por qué todo tenía que ser así?
Luego de ello, vi como el rostro de quien yo no merecía tener como mejor amiga, se contrajo en dolor.
Nada de mi cuerpo respondía, mi cerebro podría trabajar a una vertiginosa velocidad pero mi cuerpo no.
Mi cerebro únicamente me culpaba, y pasada por mi mente cada sentimiento de culpa guardado, volvía a sentirme como una cucaracha y quería golpearme fuertemente.
Madisson corrió después de vernos uno por uno con aquella expresión de horror; sus rizos fue lo último que vi tras la pequeña ventana.
Tan... Tan... (Se cierra el telón) ¿Aplausos?
Este es mi cap favorito!!! Claro a exepción por lo de Mad; por eso mismo lo corté para que todo lo que viene sea otra cosa totalmente distinto...
Trataré de no tardarme mucho en el próximo, ya lo tengo case terminado, espero que este les guste... y les deseo un lindisisisisismo lunes!!!
Nos estamos leyendo.
Ah, y gracias por cada uno de sus RR.
