Capítulo 20 Hacía el lugar donde sopla el viento.
Sasuke por fin entendió lo que su hermano quiso decir y recorrió el cuerpo de Madara con su sharingan, pronto encontró un sello en su interior; el cual estaba en el corazón de Madara, rodeado por cadenas de chakra y sellos pequeños.
Naruto realizó su último esfuerzo lanzando un rasengan al remolino; el cual aminoró su fuerza y permitió que el rubio escapara. Madara frunció el seño, su mascara se rompió en mil pedazos dejando ver su cansancio. Naruto jadeó en el suelo, mirando a Madara, sonrió con sorna. Se arrastró por el suelo para llegar a su nueva bandana; que había tirado en un deciduo.
Sasuke llegó a tiempo y protegió a Naruto con su cuerpo, como ataño. Naruto lo miró y sonrió, se levantó teniendo como apoyo a Sasuke, las piernas le temblaban, pero de igual forma intentó mantenerse en pie.
—Sasuke—nombró débilmente—gracias…
—No tienes nada que agradecer, ya haz hecho suficiente, déjame esto a mí—dijo el Uchiha, Madara lo miró y Sasuke sonrió.
—"Ese maldito Itachi, de seguro le dijo algo" —pensó molesto.
— ¿Qué clase de hermano sería si te dejara pelear solo? —. Naruto rió y miró a Hinata, ella le sonreía tratando de quitar sus lágrimas en vano.
—Basta de charlas, los derrotaré a ambos—dijo ofuscado, los chicos lo miraron con diversión y sincronizadamente se dirigieron a su oponente, ambos portando sus kunai. Madara los repelió a ambos y una batalla de taijutsu se dejó ver, los dos estaban bien complementados, lo suficiente como para hacer retroceder al viejo Uchiha. Después de todo, sólo podía utilizar sus piernas para atacar.
—Increíble, están ganándole a Madara—susurró Hinata, en el interior, el Ryuukan se removía inquieto.
—Hinata, prepárate para lo peor—dijo el dragón, la chica enseguida se atemorizó.
—Hinata, al fin te encontré, no deberías salir en tu estado—le regaño Sakura, Hinata le contó todo a la Haruno y de la preocupación de su bestia—sólo nos queda confiar en Naruto—dijo para tranquilizar a la futura madre.
Una gran explosión hizo que Madara fuera arrastrado del campo de visión de Naruto y Sasuke, cosa que aprovechó el Uchiha para contarle a Naruto sobre el sello que radicaba en el interior de Madara.
—Tengo un plan—dijo Naruto—Necesitare de tu sharingan, Sasuke—añadió. Le contó la estrategia y luego reunió todo el chakra que pudo, esperó a que Madara apareciera, cosa que no tardo en llegar, el anciano rápidamente se dirigió hacia ellos y Naruto se preparó para atacar.
—Ríndete Uzumaki Naruto—dijo por última vez el Uchiha—no habrá una segunda oportunidad.
—Muéstrame lo que tienes, eres un Uchiha, ¿no? —le desafió Sasuke.
—No me subestimes, yo domino el sharingan, tu sólo eres un mocoso—dijo irritado.
Naruto vigilaba los movimientos de Madara, debía encontrar el momento justo para atacar y sólo tenía una oportunidad, de lo contrario, el terminaría siendo absorbido por el gigantesco poder de su enemigo.
Sasuke trataba de repeler el sharingan, sin embargo, era muy poderoso y el no tenía la suficiente experiencia como para retenerlo el tiempo necesario, debía hacer lo imposible para que el plan de Naruto salga a la perfección, el confiaba en su amigo.
— ¡Ahora, Sasuke! —Dijo Naruto, aprovechando que Madara no pudiera ocupar el sharingan y el rinnegan por cinco segundos; en los cuales Sasuke se dirigió al interior de Madara para desactivar los sellos y así poder matar al causante de todo el daño que le causó a Hinata y Naruto.
— ¡Sal de mi interior Uchiha o lo lamentarás! —protesto furioso, Naruto, haciendo acopio de toda su fuerza, logró contener los ataques y mantener ocupado a Madara para que Sasuke pudiera hacer su trabajo.
Sasuke trataba de romper todos lo sellos, pero eran demasiados. Un gran remolino de agua arrasó con la mayoría de los sellos, Sasuke miró al Ryuukan; quien asintió en gesto de ayuda. Entre los dos lograron deshacerse de los sellos más pequeños, sin embargo, el más grande poseía un campo de fuerza, el dragón ordenó a Sasuke salir de allí y ayudar a Naruto, el se encargaría de todo. Muy a su pesar, el chico tuvo que aceptar.
—Cuiden de Hinata-sama—susurró el Ryuukan antes de desaparecer en una gran explosión.
Naruto fue azotado contra un árbol y cayó estrepitosamente al suelo, Sasuke desenvainó su katana y velozmente trataba de estocar el corazón del Uchiha. El rubio se levantó una vez más y se apresuró a ayudar a su amigo. Una sonrisa triste se posó en los labios del Uzumaki y su mirada se dirigió a Hinata; quien estaba inconsciente, junto a Sakura.
—Ahora te absorberé y no podrás hacer nada al respecto—dijo Madara avanzando mientras el viento soplaba fuertemente, luego el remolino apareció y Naruto sonrió.
—Sasuke, apártate—mencionó decidido, el Uchiha se apartó lo suficiente y Naruto lo miró con tristeza—adiós, amigo—susurró, Sasuke abrió los ojos desmesuradamente y se dio cuenta de las intenciones de su amigo, pero ya era tarde, Naruto creó una barrera alrededor de Madara y él mismo—Ambos desapareceremos.
— ¡No puede ser, ¿Como haz hecho esto?—exclamó sorprendido Madara, trató de detener su remolino, pero este estaba fuera de control debido a la presión que ejercía el campo de fuerza—Maldito Mocoso—.El Uchiha escupió sangre y miró con estupefacción el brazo que atravesaba su corazón, Naruto lo atacó con el rasengan y luego de eso, el campo explotó.
Sasuke miró paralizado la escena y unas pequeñas lágrimas se asomaron sobre sus ojos, cuando el polvo se disipó, el remolino fue desapareciendo hasta convertirse en una brisa. Hinata y Sakura se acercaron a ver los vestigios que había dejado el combate, vieron que en el suelo estaba la bandana de Naruto, junto con los restos de la máscara de Madara, los dos habían desaparecido…
Un año después…
Hinata caminaba cabizbaja hacia el lugar en donde se encontraban los héroes caídos, una gran piedra negra se asomaba entre los pastizales y detrás de ella, la figura de Naruto; la cual se encontraba repleta de flores y velas, se había cumplido un año desde la desaparición de Madara y Naruto, el héroe más grande que pudo haber tenido Konoha.
En los brazos de Hinata se encontraba un pequeño de tan sólo tres meses de vida, era rubio al igual que su padre y por lo que se veía, heredaría los poderes del Byakuugan. Sakura alcanzó a Hinata en el camino, las dos estuvieron orando por Naruto hasta al atardecer, luego fueron a tomar un té verde a casa de Hinata.
—Un año ha pasado—comentó Sakura—Naruto era muy fuerte.
—Si, lo era—dijo melancólicamente, miró a su hijo y trató de aferrarse al recuerdo de su amado rubio—sé que donde quiera que este, nos cuidará siempre—añadió, miró a su hijo dormir, una lágrima cayó en la frente de su pequeño que limpió con su dedo.
—Hinata—dijo conmovida Sakura, retuvo sus lágrimas mientras veía al hijo de su mejor amigo, eran tan parecidos.
Konoha era visitada cada año para ver la estatua de Naruto, luego de su cruel batalla y posterior desaparición, mucho fueron a ver el estado de la aldea y ayudaron a la reconstrucción, aunque no había mucho que reparar.
Todos los aldeanos dieron sus respetos a Hinata, los shinobi arreglaron todo para una ceremonia digna de Naruto y en el lugar en el que desapareció se decidió colocar un pequeño monumento y un pequeño jardín de flores. Después del lamentable suceso, nada fue igual, faltaba la alegría del rubio, sus risas, su voz, lo extrañaban y no perdían la esperanza de volverlo a ver algún día.
— ¿Cómo estás Hinata-sama? —preguntó Neji; quien se asomaba a la sala junto con los demás, todos los de su generación se encontraban allí.
—Me encuentro bien, Neji-niisan—contestó Hinata, los chicos se sentaron alrededor de la Hyuuga a contemplar al hijo de Naruto.
—Es tan lindo—comentó Ino—Naruto hubiera disfrutado ver esto.
— ¡Calla Ino-cerda! —reprochó Sakura.
— ¿Qué? no me calles, frentesota—. Ino se paro y Sakura también, las dos se miraron retadoramente.
—Que problemáticas—susurró Shikamaru.
—Me pregunto si heredará la estupidez de Naruto, espero que no—dijo Kiba, Shino y Choji asintieron.
— ¡Por supuesto que no! —exclamó horrorizada Ten-ten—el pequeño Ryu heredará la inteligencia de su mamá.
—Hinata, ¿me dejas cargarlo? —preguntó Sasuke, para la sorpresa de los demás.
—Claro, Sasuke-kun, después de todo es tu ahijado—comentó la chica, Naruto hubiera querido eso.
Sasuke tomó al niño en sus brazos y lo miró tiernamente, le recordaba demasiado a su amigo. Los ruidos molestaban al pequeño así que con el consentimiento de la madre, lo llevó al patio, allí lo meció y lo cuidaba como si fuera su hijo, el bebe abrió sus ojitos y su sonrisa cautivó a Sasuke. Una repentina lágrima recorrió el rostro del
—Naruto, ¿En donde estás? —.Una suave brisa acarició sus cabellos, las hojas de los árboles se removieron inquietas y una de ellas se soltó, cayendo en el rostro del pequeño. El Uchiha la removió y dejó que se la llevara el viento, miró hacia el cielo y lanzó un suspiro. Hinata se acercó y miró el cielo al igual que su amigo, los dos se miraron y se adentraron a la casa, había demasiado viento que presagiaba la llegada de grandes cambios o tal vez…
En un lugar oculto por la gris neblina, se escuchaban unos pasos vagar por el rocoso lugar, las pisadas se hacían cada vez más ruidosas, una silueta se dejó ver entre el espeso ambiente.
—Aún no sé donde estoy, pero saldré de aquí—dijo aquella sombra, otra voz le habló.
—Llevamos cerca de un año o más vagando, no creo que salgamos de aquí—dijo la ronca voz.
—No seas pesimista, zorro del demonio—protestó molesto por la actitud de su compañero.
—Mocoso insolente—masculló entre dientes—mira, un edificio—. A lo lejos se podía ver un gran cimiento abandonado, se notaba que era muy alto. De un solo salto, el chico llegó a la cima, encontrándose con un hermoso paisaje en el horizonte, había mucho camino que recorrer.
—Espera por mi, Hinata—dijo—Uzumaki Naruto siempre cumple sus promesas—añadió, Naruto miraba el cielo, ni una sola brisa pasaba por esos lugares, extrañaba el viento que acariciaba sus mejillas y rozaba su cabello, extrañaba a Hinata y a toda Konoha, extrañaba sentir que había movimiento a su alrededor y por sobre todo, extrañaba vivir…
Quiero abrazarte, sentir tu calor calando sobre mi piel, sentir tus latidos y tu voz. Quiero oírte susurrar palabras de amor, unir nuestros labios en una eterna danza y vivir a tu lado para siempre. Deseo que en mi mente siempre estés y que mi imagen quede grabada con fuego en tu piel, que tu mente recuerde mis caricias y los besos que te di.Abrázame fuerte para que no pueda escapar de ti, bésame tan dulcemente que me haga adicta a tus labios, tócame tan suavemente para desear que nunca lo dejes de hacer, ámame tanto para que pueda estar siempre a tu lado.Si tan sólo pudiera sentirte una vez más y recibir una de tus caricias, yo podría morir en paz…Un suave susurro de tu voz llega a través del viento, y en el llegan palabras de amor y con la promesa de que regresarás…mi amado Naruto.
—Hinata, la cena ya esta servida—anunció Neji desde la sala, Hinata dejó de escribir, miró a su hijo dormir en la cuna plácidamente y se dirigió al comedor— ¡Hay que seguir adelante! —.Hinata se dio ánimos para continuar, por su hijo, por Naruto y por ella.
El destino siempre es distinto para cada persona, muchos caminos pueden haber y uno solo por escoger. Hay veces en que desearías darte por vencida, pero no desistas, lucha por lo que quieres y nunca te dejes llevar por los malos sentimientos, camina hacia adelante sin importar lo que hayas dejado atrás, vive el presente y no pienses en el pasado que te pudo dañar. Crea tu propio camino y forja tu propio destino.
Destinos hay muchos, pero sólo tu puedes escoger. Mira a tu alrededor y verás que no estás sola, sonríe para mí.
No tengas miedo de sufrir y enfrenta el mañana, disfruta la vida y cambia al mundo, sé que tú lo lograrás, Hinata…
— ¡Mocoso, encontré algo! —dijo el Kyuubi; quien se encontraba en la mente de Naruto tratando de encontrar alguna pista para poder salir.
— ¡Zorro apestoso! —reclamó el rubio— me desconcentraste de mi escritura—Naruto abrió sus ojos y estos se mostraban rojos con pequeños vestigios azules. Sus cabellos eran un poco más largos y tenía las puntas rojas, mientras que su tenida consistía en ropa enteramente negra y una capa roja con un zorro plateado en su espalda.
— ¡Esto es mucho más importante que unas babosadas! —se defendió, pero luego calló al ver que su pista era errada—maldición, eso no era nada.
—Zorro incompetente—se burló el chico.
—Calla, no me fastidies—gruño el Kyuubi. Naruto tan sólo rió, luego tomó su carta y la lanzó al aire, esperando que algún día llegue a su destino.
—Por fin hay viento—susurró al comprobar la brisa que acariciaba su rostro y sus cabellos— ¡Que agradable sensación!
De la misma forma que Naruto, Hinata lanzó su carta la viento, esperando que su mensaje llegara a su destino.
Mensajero de voces que se llaman, consuelo de almas resquebrajadas, amigo de las aves, poderosa y vital necesidad. Haz presenciado reencuentros, haz destrozado por orden divina y aún así, aquellos sin esperanzas acuden a ti, eres testigo de cruce de destinos y causante de encuentros sorpresivos, así eres tú, tan volátil, sin rostro ni un cuerpo, pero aún así te sentimos, tan cálido algunas veces, y otras tan frío, pero así es el viento, basta una de tus caricias para que nos sintamos vivos, eres nuestro guía del destino.
Tú, que ayudas a los que han perdido el rumbo, llévalos hacia el lugar al que pertenecen, haz que tomen el sendero correcto hacia su hogar…Camina, camina viajero extraviado y ve hacia el lugar donde sopla el viento…
FIN
Por fin terminé agradezco que hayan podido leer mi fic y dejarme sus comentarios y aprovecho de decir que me siento muy feliz de haber escritp sobre esta pareja aunque ya no me guste. Más adelante tendré más proyectos, sólo si tengo tiempo. Si no quieren que quede así, les dejaré un epilogo, sólo si me lo piden, dejen cometarios si lo quieren.
