ACLARACION: TENGO LA AUTROIZACION DE DARK AMY CHAN PARA ADPATAR SU HISTORIA A TWILING, NI LOS PERSONAJES NI LA HISTORIA ME PERTENECEN (AUNK DESARIA RAPTAR A JACOB Y K SE IMPRIMARA DE MI)

Especial San Valentín

En unos días sería día de San Valentín. Se suponía que debía regalarle algo, ¿no era así?, después de todo ellos eran una especie de novios, ¿no era verdad?.

Además que ella deseaba regalarle algo, su corazón le indicaba que quería hacerlo.

Sus mejillas se tornaban rosa pálido de solo pensarlo, de solo visualizarse en su mente entregándole un chocolate hecho por ella misma.

-No me gustan los dulces…

Fue en ese instante que el recuerdo de ese día de vísperas de Navidad venía a su mente. Esa tarde en que ellos se habían encontrado, en que terminaron degustando algo en aquel café.

¿Cómo regalarle chocolates a alguien que no le gustan las cosas dulces?.

Un suspiro lleno de amargura se escapaba de sus labios al visualizarle en sus pensares. Rechazo, ya podía ver como Edward tomaba con molestia tal regalo, para luego votarlo a la basura.

-¿Y a ti que te pasa? ― Bella dio un pequeño salto al escuchar ese tono frío, ya que sabía quien era. Sabía que Edward llegaría a la azotea, pero estaba tan metida en sus pensamientos, que ni siquiera se había percatado del abrir la puerta de acceso; mucho menos de sus pasos dirigidos hacia donde estaba ella. Estaba nerviosa, como siempre que estaba frente aquella penetrante mirada de su novio― Odio esta época del año.

Al ver como ella solo bajaba su mirada nerviosa, solo pudo sonreír de medio lado, para luego posar sus ojos en lo alto del cielo. Su mirada reflejaba su molestia al soltar esas palabras. Y es que en verdad odiaba San Valentín.

Bella no pudo evitar mirarlo, notando así su rostro lleno de desagrado. Aquello le causaba amargura, ya que en verdad deseaba poder mostrarle a través de esa fecha que él era importante para ella. Aún no estaba segura de que forma, pero sin duda alguna Edward Cullen había pasado a tomar una gran parte de su corazón.

Se aventuro a preguntar mientras bajaba su rostro una vez más. Apretando sus manos delante de su cuerpo, intentaba darse fuerzas para continuar ― ¿Porque no te gusta?

El solo la observo de reojo, para luego volver su vista al frente, apreciando así como dos aves volaban a lo alto del cielo. Juntas.

-Odio las cosas dulces. Y ese día esas chicas molestan me invaden con chocolates.

Lo sabía, ya veo. ― Sus manos eran apretadas con más fuerza. Aquello era clara muestra de lo mucho que le afectaba. Que sus ilusiones estaban siendo destrozadas ― Debe ser muy molesto

-No sabes cuanto

Palabras que aunque no deseaban salir frías, lograron que la poca esperanza de que recibiera su regalo se hiciera añicos.

Pronto el timbre comenzó a sonar, anunciando así el comienzo el próximo horario de clases. Edward volteo, fijándose en el cabizbajo rostro de la que era su novia. Pero en el instante que iba a consultarle si ocurría algo, esta levanto su mirada con una sonrisa dibujada en sus labios. Claramente para él esta era falsa, tanto como las de ese pintor.

-Es mejor ir a clases― La escuchó decir, para momentos después salir corriendo por la puerta de acceso al lugar. Dejando a atónito Edward viéndola desaparecer en silencio, sin entender a que se debía su actitud.

~0~

Bella No podía dejar de pensar en las palabras que Edward le había dicho, provocando un gran vacío en su corazón, en sus deseos de demostrarle en aquella fecha que él poseía un lugar en su interior.

Con aquel sentimiento reflejado en sus ojos, posó su mirada en alguna de sus compañeras. Todas estas veían con gran fascinación aquellas revistas de cocina, donde te enseñaban a preparar chocolate casero. Seguramente ellas tenían a alguien especial en sus corazones, los cuales aceptarían gustosos tal golosina, para luego sellar su aceptación con un beso, Agradeciendo el detalle mientras las besan con pasión

Pronto el cambio de hora se dio con el sonido de la campana. Pero en esta ocasión no estaba de humor para salir del salón, y mucho menos para ver a Edward.

Con su cabeza apoyada en su banco observaba el pasar de las nubes, buscando quizás que sus penas fueran arrastradas como estas eran llevadas por la suave brisa, pero solo conseguía sentirse egoísta.

¿Cómo podía obligarlo a aceptar algo que no le gustaba? ¿Si lo hacía, acaso no estaría siendo igual que todas las demás?. Un suspiro escapaba de sus labios al llegar a esa conclusión. Se sentía mal, demasiado.

-¡Es Edward Cullen! ― El grito de varias de sus compañeras provocaron que un escalofrío recorriera su espalda. No había conseguido volteado, ya que aún se sentía mal consigo misma por haber salido corriendo sin escusa alguna.

Estoy tan avergonzada. ― pensaba cerrando sus ojos, esperando que quizás este no estuviera ahí por ella ― que no venga por mi, que no venga por mi…

Pero ya era tarde, lo sentía frente a su pupitre. Podía inclusive captar las voces de desagrado de muchas chicas porque este estaba cerca de ella. Inclusive las escuchaba decir que aunque él era su pareja, ella no estaba a su altura, que no lo merecía ya que era muy poca cosa.

Edward ignoraba todas las habladurías que se escuchaban en le salón. En el momento en que había sonado el timbre se había dirigido como era costumbre, a la azotea. ¿Pero que había pasado?, que ella no estaba esperándolo como siempre.

No había esperado más, necesitaba saber que era lo que pasaba. Y eso pensaba hacer ahora que estaba frente a ella.

-Es por esa estúpida fecha, ¿no es así? ― Al escuchar esas palabras con su típico tono neutro bella se sorprendió. No esperaba que fuera directamente al grano, y menos delante de todos ― ¿Es tan importante…?

Pero sus palabras se vieron interrumpidas, por el suave tono de ella.

-Lo siento ― Aquella disculpa no se la esperaba, mucho menos la entendía. Era por eso que esperaba que terminara de hablar, en silencio ― Estaba siendo egoísta

El silencio los rodeo por unos segundos. Instantes en que todos los observaban expectantes. Momentos en que se dibujaba una casi imperceptible sonrisa en el rostro de Edward, para luego volver a tomar su semblante rígido.

-Sígueme ― Sin derecho a replica volteo Y metiéndose las manos a los bolsillos comenzó su camino a la salida del salón. Entre tanto bella lo observaban con preocupación, pero segundos después se posaron en las miradas de todos los presentes. Sus mejillas se tornaron rosa pálido.

-Permiso― susurro con clara timidez, para luego salir corriendo hacía donde el se había dirigido. Nunca le había gustado ser el centro de atención, pero ultímenle no dejaba de serlo, haciéndola sentir incomoda.

El caminar había sido en completo silencio. Sus pasos solo habían sido acompañados por las miradas fugases que bella le daba al perfil impenetrable de su novio.

Nunca antes le había parecido tan difícil de leer.

De pronto su marcha se vio detenida en plena escalera, a unos cuantos peldaños de la puerta de salida a ese lugar que siempre visitaban, provocando que ella se detuviera de igual manera; sin comprender el porqué de ello.

Sus ojos se abrieron con sorpresa, al sentirse aprisionada en solo unos segundos a una de las paredes. Sentimiento que se acrecentó al notar los labios de su novio sobre los suyos, y con su lengua pidiendo permiso para profundizar lo que había comenzado.

En un comienzo bella no reaccionaba, ya que había sido tomada por sorpresa, pero luego de unos instantes solo cerro sus ojos. Dejándose llevar por el palpitar de su corazón, le correspondió de igual manera. Claro que los besos de Edward eran arrebatadores, mientras que las respuestas de ella eran con timidez.

Pero había algo que los igualaba, ese era el brillo en sus ojos justo al momento en que se separaban con lentitud. En los labios de Edward se dibujo una sonrisa curva al apreciar las mejillas encendidas de su novia, y mucho más al notar sus labios hinchados por la fricción del beso recién dado.

-Hay cosas dulces que puedo probar ― Al escuchar tales palabras el rostro de bella ya no era adornado por ese tono suave, sino que un rojo intenso era el que se había apropiado de sus pómulos. Al visualizar las reacciones posteriores a su comentario, solo consiguió que la sonrisa de ángel demonio de él se enanchara ― si es importante regalar un chocolate, solo hazlo

Al terminar él la soltó con suavidad, para luego darle la espalda y terminar de subir rumbo su lugar favorito. Entre tanto bella solo lo veía salir por la puerta en silencio. Aún con sus mejillas encendidas solo pudo sonreír con ternura.

Gracias… ― Pensó con clara vergüenza mientras tocaba con suavidad sus labios. Aún podía sentir la fuerza que él había empleado. Y aunque ella nunca había dado un beso de esa forma, no podía evitar pensar en lo mucho que le había gustado.

Ahora su rostro no estaba solo rojo en sus mejillas, el color se había esparcido a cada parte de su rostro.

""Hay cosas dulces que puedo probar…""

Sonrío al venir al recordar las palabras de Edward después del beso. Y con esa expresión en su mirada salió a su encuentro. Disfrutarían de los pocos minutos de descanso que les quedaban.

~0~

Los días fueron pasando, bella paso mucho tiempo observando en las pastelerías después de clases. Inclusive en muchos de los días siguientes, ella quiso irse sola, para que Edward no se diera cuenta de lo que hacía, y darle una sorpresa. Pero lo que ella no sabía era que en una de esas ocasiones el la había seguido, ya que como bella no era muy buena para mentir, creía que algo malo pasaba. Aunque su sorpresa fue en verla observar con detenimiento hacía dentro de una pastelería. Al notarla tan concentrada solo sonrío por lo bajo, para luego darse la vuelta y partir.

La mañana de San Valentín había llegado, pero él ese día no la iría a buscar. Este le había explicado que como todos los años las "molestas chicas" como les decía lo acosarían con chocolates desde la entrada, así que era mejor que por ese día se encontrasen allá, en la azotea como era su costumbre.

Bella caminaba en silencio, en sus manos llevaba una pequeña caja envuelta en papel de regalo. Estaba nerviosa, había estado probando sabores hasta tempranas horas de la madrugada, hasta que por fin había logrado dar con el sabor que deseaba. Uno no muy relajante, tan suave que podría gustarle al chico que no tenía amor por las cosas dulces.

Su madre siempre le había dicho que lo que se hace con amor siempre salía bien. Pero como ella no sabía exactamente que sentía por Edward, no estaba segura de que su cariño seria suficiente; y mucho menos si su corazón de chocolate iba a ser del gusto de él.

Sacudió su cabeza para ahuyentar esos pensamientos pesimistas. Y susurrándose palabras de aliento trato de caminar entre los alumnos que iban ingresando al establecimiento.

-Le gustara, espero que si…― susurro para si mientras sujetaba con fuerza sobre su pecho aquel regalo. Pero su sorpresa fue que de pronto este era arrebatado de sus manos. Con sumo miedo dirigió su mirada hacía al frente, notando así seis pares de ojos que le veían con claro odio.

-¿Esto es para Cullen verdad? ― Consulto con clara perspicacia una de ellas. Era la que le había quitado el presente de sus manos. Con sus puños apretados a cada lado de su cuerpo bella pidió que se lo devolvieran, pero solo recibió burlas de esta, ofensas hacía su persona; de que su asqueroso chocolate no iba a ser gusto del exquisito paladar de Edward Cullen.

Al oír sus crueles palabras, bella solo bajo la mirada. Cerrando sus ojos recordó todos los días que había estado practicando, todas esas tardes observando hasta oscurecer en su pastelería favorita.

¿Acaso su esfuerzo no había valido la pena?

""…si es importante regalar un chocolate, solo hazlo""

-De vuélvemelo. ― Su tono había sonado suave, pero llena de determinación. La misma que ahora lograba verse en su mirada― ¿Es que no ven que haciendo esas cosas solo lo apartaran?

Un golpe en su mejilla la hizo callar, pero aún así sus ojos mostraban la fuerza de sus palabras, lo mucho que creía en ellas.

La molestia llegaba al rostro de aquellas chicas al ver que sus palabras no habían surtido efecto.

-La gatita a mostrado que tiene agallas ―Sonrío con malicia al posar sus ojos en el obsequio que tenia entre sus manos ― Pero me pregunto si las tendrás cuando te destrocemos tu regalo

Sus demás compañeras le alentaban a seguir con sus deseos, para que hiciera añicos el presente de San Valentín que bella había preparado para el chico que ellas querían.

Los ojos de ella se abrieron asustados al notar como esta lo alzaba en el aire, preparándose para estrellarlo contra el suelo. Pero justo cuando iba a gritar que no lo hiciera, una sombra apareció detrás de esa chica, arrebatándole el pequeño paquete de color lila.

-Supongo que esto me pertenece. ― la mirada de Edward se posó en la frágil figura de su novia que lo veía con sus ojos brillosos. Estaba seguro que era por la impotencia que había sentido. Entretanto todas las otras chicas voltearon a verlo con sus ojos sumidos en amor por el. Hasta corazones lograban verse alrededor de estas. Pero Edward ni siquiera se digno a mirarlas, su atención estaba puesta solo en bella ― Tonta, seguro te quedaste dormida, ¿no es así?

-Perdón- Fue lo único que broto de los labios de la morena, para luego salir corriendo sin detenerse. Entre tanto Edward solo la veía desaparecer en silencio entre los alumnos.

Sabía hacía donde se dirigía, por eso no tenía prisa en darle alcance. Ahora su mirada se fijó en el obsequio que mantenía en una de sus manos. Sonrío de medio lado al recordar a su pequeña novia observando con detenimiento la pastelería cercana a su casa. Estaba seguro que ella se había quedado hasta tarde, y por eso venía llegando atrasada.

- Es una tonta ― Susurró para sí. Y metiendo su mano libre a uno de sus bolsillos, se disponía a darle alcance. Pero justo cuando iba a dar un paso, la voz de la chica que le había arrebatado el chocolate a bella le hizo detenerse.

-Espera Edward, Nosotras te trajimos…

-No me gustan los dulces― La cortó sin voltear. Su tono sombrío había causado un escalofrío en todas, pero aún así siguieron alabándole, profesándole amor. Pero él ignoraba por completo las palabras de estas, prosiguió con su camino. Rumbo: La azotea.

No se había equivocado, ella se hallaba de pie en medio del lugar, observando el cielo como era su costumbre.

El sonrío de medio lado al verle.

-¿Es así como entregas un chocolate de San Valentín?

Al escucharlo, bella volteó a verlo con clara vergüenza. Sentimiento que se vio acrecentado al notar como él se acercaba. Solo pudo bajar su rostro para ocultarlo de alguna manera, provocando que la sonrisa en el rostro de Edward se enanchara.

-Te he causado problemas. Lo siento mucho

Pero Edward ignoro sus palabras. Su atención se centro en el objeto que estaba entre sus manos. Y sin decir nada lo comenzó a abrir, quedándose levemente asombrado con este. Inclusive en sus pómulos comenzaba a posarse un muy suave rosa pálido al ver el dibujo en aquel corazón de chocolate.

Era una pequeña imagen de ella dando un suave beso en la mejilla a una de él. Ambos eran de distintos colores de chocolate, para diferenciarlo del más grande que los envolvía.

tonta ― Pensaba para si Edward mientras bajaba su rostro en un intento de ocultar sus emociones, de volver a tomar su frío semblante.

-Feliz San Valentín― Susurró con timidez la chica mientras también bajaba su mirada al suelo, sumida en su vergüenza. ― Espero te guste

El solo permanecía en silencio, pensando lo mucho que debió haber trabajado en cada uno de los detalles. Si hasta rubor se podía ver en su figurita.

Sonrío de medio lado.

Cuando desea hacer algo, se esfuerza para conseguirlo. ― Sus ojos se posaron en el frágil cuerpo de aquella aún avergonzada muchacha, provocando que la mueca que se había instalado en sus labios se acrecentara ― ¿No crees que salgo muy cachetón?. ¿Tratas de burlarte de mi?

Al escucharlo, bella levanto su rostro rojo como un tomate, mientras de sus labios escapaba que no era su intención, que para la próxima vez practicaría más. Pero sus palabras fueron calladas por unos labios. Aquellos lograron robarle el aliento una vez más.

-Edward ― fue lo único que logro pronunciar segundos después que él fuera distanciándose con lentitud. Su sonrisa de ángel demonio siempre lograba inquietarla. El corazón comenzaba a latirle con fuerza

-La próxima vez quiero mi rostro perfecto, ¿queda claro? ― Era demasiado orgulloso para decirle algo más. Después de todo su naturaleza no era de palabras bonitas, pero sin duda alguna esperaba que esto se volviera a repetir. Ya que por primera vez en su vida esta fecha no le parecía tan desagradable.

Ante su petición, bella asintió con una sonrisa dibujada en sus facciones. Ella no se esperaba nada más, ya que con aquellas palabras Edward le había dado a entender le había gustado, que deseaba estar a su lado.

Niñas, perdón por solo subir un cap..y tardarme tanto, pero me fracture mi pie u_u, espero me comprendan, k con este dolor no tengo ganas de hacer NADA!, prometo subir otro cap mañana, besos