N/A: Hace poco me vi de nuevo la saga del Navarone y creo que es una de las más divertidas :)

Disclaimer: Aún sigo buscando ese disclaimer divertido y original que diga que no soy Oda.


La noticias había corrido como la pólvora y en menos de una hora toda la marina estaba enterada de la vuelta de los Mugiwara…y de su milagroso escape. Otra vez. Y por supuesto la noticia había llegado también a los oídos del Navarone, donde las reacciones no se hicieron esperar.

El vice-almirante Jonathan sonrió mientras recibía la noticia de cómo la fortuna les volvía a sonreír. Marines llorando, peleas en lugares estratégicos y la excéntrica de Boa Hancock paseando por Shabaody como si nada. Claro que todo eso podían ser coincidencias, pero conocía lo suficiente a los Mugiwara como para saber que conseguían amistades con suma facilidad. Esos chicos tenían mucha suerte.

Jessica por su parte no dejó de gritar a sus subordinados en todo el día. Habían pasado dos años desde la fugaz vista de Sanji a sus cocinas y aún no había conseguido superar su receta, estaba cerca eso sí. Pero todavía le quedaba un poco, de modo que se alegró. Como no estaba muerto le haría llegar de alguna forma la receta cuando la mejorase. Y así aprendería que la cocina de Navarone era de las mejores.

Mekao no dejaba de admirar el nuevo barco de la tripulación. Se apenó cuando vio que habían cambiado de barco y supuso que era por su mal estado, no estaba en las mejores condiciones cuando salieron del Navarone y no creía que fuera a durar mucho más. Pero el nuevo estaba lleno de todo tipo de instrumental con el que atacar y defenderse, a parte de la rapidez que podía llegar a alcanzar. Era un buen barco sin duda, y se notaba que el mantenimiento era minucioso. ¿Habrían conseguido enrolar a un buen carpintero para no ir con otro barco destrozado por la vida?

Kobato se alegró por el Doctor, parecía gozar de buena salud. Ella seguía siendo tan despistada como siempre y no paraban de gastarle bromas, pero seguía siendo la médico del Navarone.

A Drake por poco le dio una apoplejía. En cuanto supo que los Mugiwara estaban en Shabaody, quiso salir pitando y ser el que los arrestara de una vez por todas. Ya se les había escapado demasiadas veces para su gusto, y tenía unas ganas tremendas de ver a Monkey D Luffy entre rejas…no era normal que un personaje como él fuera capitán de un barco pirata y que tuviera tan buena suerte. El mundo no era justo. Afortunadamente para todos, Jonathan consiguió persuadirle de partir tras ellos, ya que él estaba convencido de que escaparían de nuevo y cuando Drake llegará ahí no habría nadie con quien pelear.

Shinpachi celebró, con algunos compañeros, la huída de los piratas. O más bien la de Sanji, y es que aún cuando Sanji era un pirata, su forma de cocinar le había hecho ponerse las pilas (aunque también se debía al chasco de conocer a los hermanos Marley, unos inútiles que ahora se dedicaban a fregar platos e intentar estudiar, ya que seguían siendo tan inútiles como cuando habían llegado).

Y es que aunque los humos estuvieran más o menos caldeados, lo cierto era que todos en el Navarone se alegraban de la vuelta de esos piratas. Ya que gracias a la escaramuza que tuvieron el Navarone seguí funcionando. Negarían bajo tortura que su llegada caída del cielo (literalmente) les había salvado a todos de ser despedidos, pero lo cierto era que su llegada (y posterior huída) había marcado un antes y en después de la vida del Navarone. Y esa nueva vida les gustaba.


Pooooooooooooooooooooor cierto, ¿sabéis que Jonathan es el protegido de Akainu? ¬¬ con lo bien que me cae Jonathan...y como odio al otro. Me imagino que no tengo que explicar el motivo, ¿verdad?