Bueno, aquí les traigo el último capítulo de este fic, Y espero que lo disfruten, así como espero que hayan disfrutado de todos los capítulos...
Y lamento no poder contestar a todos sus RR [desafortunadamente no tengo mi tiempo para distribuir como yo quisiera… Y sobre el otro fic, lo tengo completo, solo es capturarlo, pero en verdad el timepo no ha querido ser generoso conmigo, pero apenas pueda lo subiré, pido paciencia, es todo XD
Desde luego que le mando un saludo, y unas gracias eternas, a Saya Sumeragi, Oujôsama, mi neesan, porque sin ella creo que éste fic no se hubiera terminado [ella me apuraba a teclear y me decía cuando notaba algo fuera de lugar ^^] MUCHAS GRACIAS SHOONEESAMA
Otra cosa, para que sepan, que me lo comentaron en un RR... Grimmjow no es menos virgen que Ulquiorra... [Es decir, los dos se han "portado mal", pero ambos han sido el Seme siempre] Lo aclaro para evitar malos entendidos, ¿Y por qué lo puse así? Bueno, a mi me gusta que todo sea parejo, si alguno le llevara ventaja al otro en ese ámbito sería injusto, y eso me molestaría mucho... [Así soy yo =_=UUUU] Y bueno en otros fics Ulquiorra ha sido el Seme, pero en serio que no hago a Grimmjow un uke tipo nena, eso jamás, Sexta Espada nunca perderá su estilo ni masculinidad en mi mente [aunque no lo crean]
Muchas gracias por leer, y espero que las notas no les hayan aburrido ^^
Cuídense mucho, y disfrútenlo, porque no hay más...
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"Aquella primera vez..."
Todo estaba cubierto de nieve, hacía un frío espantoso y todos en aquel pequeño hotel, que era una gran cabaña, iban bien abrigados...
Ellos iban llegando, instalándose a des-ritmo. Él se sentía feliz de estar ahí, mucho en verdad; se lo había pedido a su padre, casi todo el año transcurrido, porque quería pasar ahí los días previos al año nuevo, subiendo la montaña y luego bajando a vertiginosa velocidad en sus esquís...
Pese a que su progenitor y su hermana mayor se opusieron rotundamente se salió con la suya, porque en verdad se había "quemado el seso" para sacar las calificaciones que le acreditaron esas mini vacaciones, y sonrió ampliamente mientras miraba a su alrededor, iba en un grupo de quince personas, incluyendo dos instructores, entraban al vestíbulo, armando un poco de alboroto, sobre todo él... Todo el que conocía a Grimmjow Jeagerjaquez sabía que él era sinónimo de de "escándalo"...
-¡Hey Jeagerjaquez! ¡Cloud sensei y Nova sensei van a repartir habitaciones!-
-¡Ya voy!-
Lo bueno de ser un "junior" era no tener que compartir cuarto con nadie... Bendito sea el dinero...
Unos minutos después entró otro grupo, éste era un poco más numeroso, cerca de 25 chicos, con dos instructores también, en el venía un chico delgado, de cabellos oscuros, Ulquiorra Schiffer...
Él no estaba ahí por su gusto... Desde hacía unos años su familia, compuesta por papá, mamá y él, tenía problemas económicos, y ahora que ya estaban saliendo del "bache", sus padres iban a divorciarse, pero antes de tocar el extremo decidieron darse una última oportunidad, y para poder tener la intimidad que se necesitaba lo habían mandado ahí, aun en contra de su voluntad... ¿Y cuál era el caso de amenazarlos, calladamente, con un intento de suicidio/homicidio, si de todas formas lo querían lejos, y él no los quería cerca?... Claro que hubiese preferido ir a otro lado, en especial con la gripe que le empezaba, pero ni modos, ya estaba ahí y ni quejarse le quedaba...
Aquel no era un mal lugar, pero sí que tenía puntos en contra, y bien fundamentados... El más molesto era que lo confundían con una niña... ¿Cómo diablos le pasaba eso a un chico?... Muy simple, él era extremadamente delgado, pálido, con los ojos enormes y llamativos, y ese abrigo enorme, que además era abultado, lo cubría por completo, dejando ver sus piernas desde casi las rodillas hasta el piso, dándole una apariencia ligeramente femenina, hasta él podía verlo si se ponía frente al espejo... Y no podía quitárselo precisamente por el estúpido catarro que le comenzaba a mellar ¿Quien decía que la vida era fácil?...
Era muy molesto, especialmente cuando eran las chicas quienes lo confundían con "una de ellas"... Ah y también lo era cuando otros chicos lo veían de una manera molesta y grosera, ni se diga de cuando habían querido meterle mano... Además de que había falta de respeto, y estaban ciegos, era un grave problema de acoso en su contra...
Si no le había dicho a nadie sobre su catarro era porque no quería que las atenciones, de chicas, chicos, instructores o lo que sea, se fuera sobre de él, y lo trataran peor que un crío de cinco años, ya era demasiado lo que tenía que soportar de ellos, como para que de encima lo quisieran dejar en cama, con la probabilidad de ser atacado por uno de esos desgraciados...
Maravilloso fin de año que iba a tener...alejado de, y por, sus propios padres, no era que le importara mucho en realidad, abandonado con un grupo de despreciables idiotas "basura", rodeado de nieve y una fiebre que le parecía de unos treinta y siete grados... Y por si eso no bastara para arruinarle la existencia, lo habían puesto con una chica rubia y estúpida de compañera de cuarto... ¿Es que todos eran tan ciegos como para no darse cuenta de que era un HOMBRE? Para qué lo preguntaba, si ya tenía la respuesta...
Así, entre tanta gente, pasaron tres días alojados en el miso hotel, sin haberse topado ni una sola vez, pues el peliazul estaba en la mejor parte del hotel, mientras que el pelinegro se hallaba en la clase "turista", y todo parecía transcurrir "bien" para ambos, hasta ese día...
Ambos grupos habían ascendido la montaña, con quince minutos de diferencia aproximadamente, para realizar una de las descendidas más largas y peligrosas, claro que no podía faltar "el frijol entre los arroces", que eran los chicos que se habían separados de sus grupos, por capricho...
Algunos de los compañeros de Grimmjow habían visto Ulquiorra, comentando que era una "Nena" lindísima, de ojos preciosos, y una boca de "ricura"... Ya era tanta la "fama" de la que "gozaba" el pelinegro que muchas de las chicas le tenían un odio enfermizo, por acaparar la atención de la mayoría de los chicos del lugar, y éstos lo acosaban sin descanso, ofreciéndole de todo, desde salidas a comer hasta clases "especiales" de esquí...
Algunos de ellos habían apostado para saber quien le robaría una sonrisa, una mirada dulce, un beso... Incluso varios se atrevieron a apostar para ver quien se quedaría con la virginidad de la "jovencita"... Claro que Ulquiorra se había hartado de oír todo lo que le decían...
Por mucho que les había querido aclarar que era un hombre, nadie le hacía caso... Menudos imbéciles los que ahí había... El de ojos verdes se separó de su grupo, buscando que lo dejaran en paz, un rato de tranquilidad, y con su temperatura de treinta y siete grados, era muy necesaria. Se fue hasta la parte más alejada, perdiéndose entre los árboles, hacía la parte más empinada...
Grimmjow se había hartado de oír a todos los estúpidos hablar de lo "buena" que estaba esa "morenita" ¿Es que no tenían otro tema para ladrar?... Y buscó el lugar más desolado que había, e irónicamente llegó junto a la "enana" que medio hotel buscaba desesperadamente, debía ser un asunto con el Karma o algo así... Tenía que reconocer que esquiaba muy bien, sabía moverse y sortear los árboles, y vaya que tenía un buen trasero, y esas piernas... Eran largas, para su altura, estilizadas y fuertes, se veía muy bien. Y no sonreía, lo que decían de ella debía ser cierto; parecía una escultura hecha de hielo, sus facciones no cambiaban nada y en sus movimientos sólo se percibía una desdeñosa frialdad... ¿Podía ser tan solitaria y peligrosa como parecía de lejos?... Aunque muchos decían que de cerca parecía una lindura, frágil e inocente, porque unos bellos ojos como los suyos no podían contener malicia... ¿Quién se imaginaría de la clase de "monstruo" en la que se convertiría esa "hermosa e inocente" "nenita"?
Pero uno jamás debe juzgar a un libro por su cubierta, porque se pueden llevar grandes decepciones o terribles sorpresas...
El peliazul no sabía que le veían los otros chicos, si esa "mocosa". Carecía absolutamente de pecho, aunque a él le daba igual, y pensó que era una pena, quizás si le gustasen las chicas ya habría corrido detrás de ella, para tratar de impresionarla, pero como no era el caso...
-¿Qué me miras?-
-Nada-
Ulquiorra se había dado cuenta de que era observado nada discretamente. Ese chico era el primero que lo veía sin tratar de ponerle las manos encima al primer segundo, pero eso no quería decir que no fuera a intentarlo después, y se acercó a él, pretendiendo acabar con el acoso de una sola vez... Se fijó en ese momento que ese muchacho era bastante alto; que tenía el cabello oscuro, cubierto con una gorra tejida y redonda sobre la cabeza; que llevaba unos googles, como los suyos, y le impedían ver sus ojos; que poseía un cuerpo fuerte...
Atractivo, y mucho... Pero no era buena idea acercarse en ese plan, no quería perder la dentadura cuando el chico se diera cuenta de que él NO era una chica...
De cerca, Grimmjow, creyó que la "chica" no era tan enana como decían. Después del intercambio de palabras el pelinegro pensaba retirarse, pero el peliazul se sintió "magnetizado" por "ella", y no podía dejarla marchar, porque... Era la primera chica que le atraía... Y le pareció que su voz era "linda", insípida y arrogante, pero linda, aunque un poco ronca, quizás tenía gripa o algo, porque la había oído toser un par de veces...
-¡Hey niña! ¡No eres tan buena como te crees!-
-¿Qué dijiste?-
-¡Te reto a bajar la montaña! En una carrera... A menos que seas una miedosa...-
-Voy a enseñarte, basura...-
Justo como lo imaginó, el alto muchacho le creía una chica, más no lo sacaría de su error, ya que cuando lo derrotara, porque era un hecho para Ulquiorra que así sería, se sentiría doblemente humillado, y eso él lo iba a disfrutar mucho...
-Adelante hay una vieja cabaña, quien llegue primero será el ganador ¿Te quedó claro?...-
-Voy a barrer la nieve contigo...-
A la cuenta de tres ambos salieron en dirección a la cabaña a toda velocidad, los dos eran excelentes esquiadores, y por ello su rivalidad aumentó casi al triple, sin embargo, eso les impedía fijarse mejor en su entorno... La nieve comenzó caer lentamente, el cielo estaba cubierto de nubes renegridas, una gran tormenta se estaba formando de pronto, amenazando con caer en cualquier segundo...
La nieve iba aumentado su precipitación rápidamente, pero ninguno de ellos quería fijarse, dándole prioridad a su "carrera". Descendieron por casi veinte minutos, llegando prácticamente al mismo tiempo al punto señalado, y se miraron, ambos entrecerrando los ojos, con mucha tensión...
-¡Yo llegué primero!-
-¡NO! ¡YO LLEGUÉ PRIMERO!-
Se gritaron mutuamente, al mismo tiempo, iba a ser una pérdida de tiempo, jamás se pondrían de acuerdo con ello... La nieve caía más fuerte, pero ninguno prestaba atención...
-¡Perdiste, acéptalo!-
-¡Tú perdiste, mocosa estúpida!-
-¿A quién llamas mocosa estúpida, cerdo estúpido?-
-¡Enana desgraciada! ¡Fea, plana, chaparra, esperpento, greñuda!-
-¡No soy ninguna fea, plana chaparra esperpento ni greñuda!-
Lo siguiente que supo el peliazul fue que le dolía la quijada, la "enana" le había pegado un puñetazo con tal fuerza que creía que era un "milagro" que no le hubiera roto la mandíbula... Y sintió una furia descomunal hacia ella; él no la había tocado ni tampoco la había agredido tanto como para que ella reaccionara así...
-¡No vuelvas a llamarme enana, ni mocosa! ¿Es que no te das cuenta, idiota? ¡SOY H...!-
-¡CÁLLATE!-
Grimmjow se levantó, tirándose sobre Ulquiorra, para tumbarlo en la nieve. Lo que él NO sabía era que el pelinegro no estaba enfadado por los insultos, si no por el hecho de que lo siguiera tratando como a una niña, y en ese momento tampoco le hubiese importado saberlo...
-NO ME IMPORTA QUE SEAS MUJER ¡VOY A MATARTE!-
Ulquiorra no le contestó y comenzaron a forcejear, intercambiando algunos golpes, aun después de lo dicho y hecho, el peliazul no le había lanzado ningún puñetazo, eran golpes, con la palma abierta, manotazos, y tampoco intentó darle en su bella cara, a diferencia de Ulquiorra, que cerraba sus puños con fuerza de más... Así fue hasta que rodaron por la nieve, cayendo violentamente...
Ninguno advirtió lo estrepitoso de la caía hasta que sintieron el dolor muscular al impactarse contra algunos árboles, eso iba a ser muy doloroso después... Fue al levantarse cuando Grimmjow notó que la tormenta de nieve estaba por comenzar...
-Maldición... Seguro ya nos alejamos de la cabaña... Tch... ¡Enana! ¿Dónde estás?...-
-Ya te dije que NO soy "enana"...-
Se levantó por fin, él permanecía enterrado bajo una ligera capa de nieve, le dolía la cabeza, el cuerpo, y todo, si lo hubieran metido a una batidora gigante, y agitado por una hora, seguramente se sentiría mejor...
-Sí, como sea... Tenemos que llegar a la cabaña, pero seguro ya estaos lejos... Cuando la tormenta empeore no vamos a tener donde quedarnos...-
-Eso ya lo sé... Y la cabaña no está tan lejos...-
Su voz se había debilitado bastante, pero aun podía hablar con mucha claridad; sin decir más, los dos se levantaron del frío suelo, corriendo a todo lo que daban sus piernas, sin perderse de vista. Llegaron a la cabaña y se metieron, trancando la puerta, al igual que las ventanas, todo quedó oscuro y se alumbraron con las luces de sus celulares, los cuales no tenían señal...
Buscaron la chimenea, que por suerte tenía leños, que el peliazul encendió con su encendedor... Ulquiorra se sentó en el piso, frente a las flamas, mirándolas arder, como si fueran lo más entretenido del mundo, Grimmjow permanecía recargado a un costado de la chimenea, mirando disimuladamente al pelinegro...
Su cara fina y alargadita, bastante llamativa, en especial por sus enormes ojos verdes, que adquirían un brillo hermoso con las llamas del fuego, como luces que se van apagando pero que nunca dejan de arder; su cabello negro, brilloso, muy llamativo en verdad, que contrastaba maravillosamente con su pálida piel de muerto, la cual quedaba matizada en esos momentos con los brillos dorados del fuego, dejándolo más atractivo; Su cuerpo delgado, muy plano... Su fuerza... No, "eso" no podía ser una niña, quizás lo parecía, y mucho, pero... Estaba casi seguro de que se trataba de un chico y no de una chica...
Esa era la conclusión a la cual lo llevaban sus cavilaciones, y hubiera podido divagar más, de no ser porque notó que su "objeto de estudio" estaba temblando, seguramente tenía mucho frío... no lo pensó mucho, se movió de donde estaba y caminó unos pasos, hacia Ulquiorra, quitándose su saco y poniéndoselo al más bajo encima, quizás no era mucho, pero eso lo ayudaría a guardar un poco mejor el calor...
-¿Qué haces...?-
-Estas temblando... ¿Tienes gripa?-
-Apenas me molesta, no es necesario que...-
-Está bien... No tengo frío de todas formas...-
Se inclinó sobre el otro ligeramente, robándole su primer beso. Ulquiorra abrió los ojos en ese segundo, y no era para menos, la conducta del peliazul era desconcertante, lo había desafiado y hasta amenazado de muerte y ahora le besaba, era muy confuso... Sintió cómo una ligera descarga eléctrica recorría su espina dorsal, le hormigueaban los labios y su corazón aumentado su paso de inmediato, aun si aquel beso apenas y llegaba a ser un torpe roce de pieles había causado muchas reacciones en su interior... Grimmjow se movió a su lugar, junto a la chimenea, sentándose en el lugar que estuvo ocupando antes, con las mejillas teñidas de carmín, que bueno que la iluminación no era tan buena en ese lugar...
-¿Porqué me besaste...?-
-Porque me gustaste, aun cuando casi me rompes la boca...-
Desvió la mirada, ya que no pensaba enfrentarse a él, ese beso había sido un caprichoso impulso que no pudo contener, como la mayoría de sus arranques, no lo culparía si Ulquiorra quería golpearlo, pero no quería decir que no pensara devolvérselo después...
-Estúpido... Ese fue mi primero beso... Y me lo robó un desconocido...-
-Felicidades... A mí me pasó igual... Por cierto, me llamo Grimmjow, no estúpido...-
-No me importa el cómo te llames...-
Se levantó, moviéndose hasta quedar cerca del otro, sentándose encima de él algo que fue fácil, porque Grimmjow permanecía sentado con las piernas cruzadas, como en flor de loto, Ulquiorra puso sus piernas alrededor del cuerpo del otro...
-¿Qué haces...?-
-Me gusta como besas...-
Esa vez fue el pelinegro el que besó a Grimmjow, y éste estrechó a Ulquiorra entre sus brazos, mientras que los dos cerraban los ojos, cerrando el espacio que los separaba por completo...
En unos pocos minutos el más alto sonrió, inconscientemente, al sentir cierta parte de la anatomía del otro sobre su vientre, comprobando que era un chico, y no una chica, lo que tenía entre sus brazos, y era la gloria, el pálido muchacho besaba delicioso, aun cuando decía ser novicio; para ambos era como su un rayo recorriera por todas partes de sus cuerpos, haciendo "corto" en sus labios... Increíble y único, maravilloso...
Estuvieron besándose un largo rato, ignorando la tempestad del exterior, y la preocupación que seguro estarían teniendo los demás al no hallarlos... Grimmjow apretaba más su cuerpo, y Ulquiorra gemía suavemente, su beso iba de suave a fuerte, violento, para irse de nuevo a la ternura, como si estuvieran sobre una montaña rusa, justo en ese instante estaban en un receso suave, disfrutando de su sabor, momento que el pálido chico aprovechó para quitarle al otro el gorro tejido que tenía sobre la cabeza, dejando ver el cabello negro lustroso, pero que en las raíces era casi de color blanco... Lo cual le pareció en verdad extraño...
-¿Qué le pasa a tu cabello...?-
-Es azul claro, pero me obligan a teñirlo de negro...-
-No me imagino cómo debe de verse...-
-Da igual...-
Lo jaló pare besarlo de nuevo, sentía toda la sangre correr como fuego por sus venas, y sólo se estaban besando; estaba consciente de que su virilidad estaba más parada que un asta, pero el otro no parecía incómodo con ello, al contrario, parecía querer sentarse directamente sobre "aquello" con todo gusto.
Siguieron besándose durante un rato más, hasta que la tormenta terminó, había anochecido y se recostaron en el piso, sin querer moverse... El fuego estaría encendido un tiempo más, asique no se preocuparon por eso; se abrazaron en silencio, y lentamente se quedaron dormidos, sin soltarse ni un momento...
El sonido de unos golpes en la puerta los fue despertando, la habían trancado tan bien que a los rescatistas les estaba costando poder abrir la cabaña... Ellos se sentaron en el piso, aun un poco adormilados, Grimmjow estornudó un par de veces y Ulquiorra se agarró la cabeza, le dolía horrores, se sentía un poco mareado, además que estaba muy caliente, seguro era su fiebre que había regresado. Cuando los adultos los hallaron los vieron sentados, muy juntos, y aun soñolientos, los dos parecían estar mal, pues estaban algo pálidos y parecían fríos al tacto... Una mujer morena, de cabellos oscuros, se les acercó, para examinarlos mejor.
-Hola me llamo Shihoiun Yoruichi, ¿Cómo se llaman ustedes?-
-Grimmjow Jeagerjaquez...-
-Muy bien, Grimmjow, los van a sacar de aquí. ¿Cómo se llama tu compañera?-
-No lo sé...-
-Hey, despierta cariño ¿Cuál es tu nombre?... Dios mío, estas ardiendo-
-Ulquiorra Schiffer, Y no soy una niña señora, soy hombre... Me duele la cabeza...-
-Con la temperatura que tienes no me sorprende... ¿Pueden levantarse?
-Sí...-
Contestaron los dos, poniéndose en pie, los demás rescatistas entraron, sacándolos rápidamente de ahí, para regresarlos al "hotel" en motonetas de nieve; llegaron en casi media hora, dejando a Grimmjow con sus instructores, para que lo atendieran como es debido; Ulquiorra fue trasladado a la ciudad cercana, siendo ingresado de inmediato a un hospital, ya que su gripe se había complicado y no querían que se convirtiera en neumonía...
Después de ello ninguno volvió a verse de nuevo...
Grimmjow se quedó un poco melancólico, extrañando al pelinegro, aunque eso únicamente cuando estaba a solas, que frente a los demás se portaba normal, nadie lo vería jamás en su lado "suave". Muchos de sus compañeros lo "elogiaban" regando el rumor de que se había "tirado" a la "morenita", y eso que NO le gustaba, y decía no estar interesado en ella. Él simplemente no lo afirmó ni lo negó... Regresó a su casa, extrañando sus labios, su delgadez...
Ulquiorra pasó hospitalizado una semana, afortunadamente no fue algo serio, pero sus padres fueron a verlo hasta el quinto día que estuvo ingresado, y no le importó, ya se había acostumbrado, él sentía que para sus progenitores era casi invisible, ya no le afectaba... Tuvo mucho tiempo para pensar en el otro muchacho, le había gustado su forma un tanto salvaje y agresiva de ser, quizás estaba enfermo por gustar de alguien así pero no le importaba, y ese había sido un delicioso primer beso, era una pena que ese muchacho creyera que él era una niña, y no tenía caso pensar en eso, simplemente se sentía bien de haber tenido un primer beso memorable
Un par de años, y meses, después...
Eran días de verano, tenían ya casi seis meses de ser novios oficialmente, y todo seguía siendo tan "maravilloso" como la primera vez. Algunos de ellos jugaban voleibol, eran Grimmjow e Ichigo jugando contra Renji y Shuhei, y éstos últimos ganaban por casi 20 puntos por encima de los otros dos, cuestión de coordinación...
Poco a poco sus demás compañeros de clases, que todos habían ido a vacacionar juntos, se iban retirando para pasarla con las personas que deseaban, y ellos dos iban caminando por la orilla de la playa, ya era de noche, y la brisa había refrescado considerablemente... Iban uno al lado del otro, aunque sin agarrarse de las manos, consideraban eso como algo "cursi", pero ninguno de los dos admitiría nunca que sentían un poco de vergüenza de que los demás vieran que eran tan "suaves" entre sí, después de todo ambos tenían una reputación que mantener... Aunque en la intimidad eran bastante cariñosos y considerados...
-Grimmjow...-
-¿Mhh?-
-¿Quién fue quien te dio tu primer beso?-
-Tú-
-Me parece que esa vez dijiste que te lo dio un desconocido...-
-Yo no tenía de quien eras tú ese día...-
-...Ya veo... Y... ¿Porqué me besaste ese día?...-
-Joder... ¿A ti te gusta estar hostigando a los demás, verdad?-
-Tampoco tienes que tomarlo así...-
-Ajá...-
-Además...-
-¿Qué?-
-El rojo de tu cara me gusta...-
-¡Cállate Ulquiorra!-
Siguieron andando unos pasos más, en silencio, el peliazul con un ligero sonrojo, Ulquiorra iba distraído, de no ser así, quizás igual se hubiese tintado de carmín; en ese momento Grimmjow pudo notar que su novio iba muy entretenido mirando algo... Era una fotografía...
-¿Qué es eso...?-
-Un gato y un vampiro...-
-¿LE TOMASTE UNA FOTO Al CHOCOLATE?-
-No podía traerlos, se podrían derretir... Es increíble lo "buena esposa" que eres Grimm...-
-¡NO SOY NINGUNA ESPOSA!-
-No lo tomes así... No es culpa mía que tú seas mejor en economía doméstica que yo...-
-Si le dices a alguien sobre eso ¡TE MATO!-
El que Grimmjow resultara tan bueno en la cocina era un secreto aun, mientras que Ulquiorra tenía que esforzarse porque le saliera decente... Una puntada realmente irónica...
-¿Desde ahora? ¿O desde cuándo?...-
-¡TE MATO!-
Sí, su vida seguía siendo la misma, aunque quizás medio instituto sabía ya que Grimmjow era una "Buena Esposa", y medio Karakura sabía que eran Novios formales...
Grimmjow comenzó a perseguir a Ulquiorra, por la orilla de la playa, y el pelinegro corría "huyendo" de él, mientras le sonreía, dejándose atrapar, acabando tumbados en la arena, besándose apasionadamente, la foto se perdería y arruinaría con el agua salada, pero ¿Qué importancia tenía, si Ulquiorra tenía otras doce copias más?... ¿Qué importancia tenía, si Grimmjow se las quitaría también?...
Siguieron besándose un poco más, hasta quedar empapados por el agua de mar, olvidándose del resto del mundo...
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"Veintiún Días de San Valentín"
"St White"
"Aquella Primera vez..."
~OWARI~
—46—46—46—
Notas finales: Muchas gracias pro leer y pro haber esperado tanto para hacerlo, espero que lo hallan disfrutado.
