La angustia creció en su pecho al encontrar esa extraña historia, cuando estaba navegando por Internet; una tarde en la que Marinette hacia su tarea y ella intentaba no interrumpir.

Leyendo (como se había hecho costumbre para la kwami) una de esas historias que las personas hacían sobre sus series favoritas.

Historias que a veces le parecía repetitivas y otras, le mostraban hilarantes fantasías; justo como la que acababa de leer.

Tikki estaba segura que la enfermedad de Hanahaki no existía, era imposible que una persona mostrará su dolor vomitando coloridas y deslumbrantes flores.

Igual de absurdo a que la enfermad encontrara su fin a través de una operación, que dejaría a la persona incapaz de sentir amor.

Se trataba simplemente de un simbolismo. De cómo las emociones de una persona se acumulaban hasta ser desbordadas, lastimándola al no ser capaz de expresarlas.

Porque una persona que ama en silencio no suele ser feliz y el amor se ve rodeado de dolor, angustia, tristeza. Sentimientos opacados brevemente por la amistad, la pasión o el honor; pero que siguen ahí. Molestando.

Lo entendía y le parecía hermoso.

Pero eso no significaba que no le doliera.

Porque lo imaginó nítidamente al leer cómo la chica derramada pétalos de diversas flores, por él, la persona que amaba con locura y que parecía simplemente inalcanzable.

Veía la alfombra escondida bajo los pétalos que nunca se secarían y Marinette ahí, llorando en medio del lugar, esperando el día marcado en el calendario para su tan necesaria operación.

Podía imaginar a Mikasoyolin llevando en brazos a Mistontli, cuando todo se había perdido en la pelea contra Hernán Cortés y sus hombres. Esparciendo flores a su paso ya que nunca tuvo oportunidad de confesarle su amor a la chica vestida de gato negro.

Y ni hablar de Marie Curie, que era plenamente consciente de que Piere tenía un amor más grande para profesar a la ciencia y no a ella. Podía verla vomitando flores mientras recibía su premio Nobel, abatida emocionalmente.

Esa era una de las cosas que compartían sus protegidos, todos amaban, sin conocer límites o razones.

Dispuestos a darlo todo por la persona que aman, aún cuando no eran conscientes de lo que eso podía provocar.

Sufriendo en el terrible deshamor que en aquella historia era la incierta operación.

Para no sentir amor después, ya que ese noble sentimiento se había visto profanado por un amor imposible, pero aún así, verdadero.

¿Hasta dónde podría llegar Marinette por el amor que emanaba su ser?

¿Adrien sería capaz de responder?

¿Cuántas flores saldrían del pecho de Marinette?

Día veinticuatro: Enfermedad de hanahaki.

Gracias por leer, votar y comentar.

Este drabble está inspirado en una conversación con Arkeiel, donde pensábamos qué podía hacer Tikki en sus ratos libres.

Los días salteados: cómo ya sabrán intento contar una historia con todo el reto. Y el orden de las últimas palabras no me ayudaban a la idea que ya tenía en mente, Por eso ya no siguen un orden.

El día 18 fue eliminado (no lo verán en un futuro en el reto. A cambio haré un epílogo que le pega más a la historia. En mi cabeza es un cambio justo.

Y por cuestiones de tiempo no estoy seguro de acabar el reto el día de mañana. Pero eso aún no lo sé.