Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Hola a todos, como están, bueno este es mi regalito de navidad para todas. Espero que les guste, lo prometido en el capitulo anterior es deuda. Debo agradecer a todos aquellos que siguen fielmente la historia, se que se ha vuelto complicada y oscura, pero bueno, yo siempre me he planteado que esto no iba a ser un Dramione convencional, sobre todo porque los protagonistas no solo son Draco y Hermione, sino también se cuenta la vida de Theodore Nott, su caída al lado oscuro y su posibilidad de redención.
Hay gente que me dice que bueno….que la historia no va por donde ellos pensaban….o cualquier otra cosa, en fin, no se si yo estaré muy dispersa con mi planteamiento o no se que, así que me dedique a leerme todo el fic de nuevo y bueno, desde mi punto de vista, los tres personajes principales tienen un pasado que pesa sobre ellos, en donde están involucradas otras personas, son humanos, no todo puede ser negro o blanco, hay una sucesión de tonos de grises por los que pasan sus sentimientos, son esas encrucijadas sentimentales en las cuales están Theodore, Draco y Hermione, esa búsqueda de su verdad como seres humanos, lo que me gusta de la historia, así que después de releerme el fic, estoy satisfecha como va.
Empezamos con el titulo final del fic, El mecanismo celestial. Déjenme explicarles un poco, los nombres de los mecanismos reflejan mas o menos lo que pasa con los protagonistas de este fic. El Mecanismo Infernal refleja el descubrimiento de todo aquello que amenaza la existencia del mundo en el fic, hay mucha oscuridad y dolor, todos nuestros personajes sufren por diversas razones, hay rabia y bastante ofuscación. En el Mecanismo Terrenal, nuestros protagonistas empiezan a descubrir y redescubrir sus verdades, le dan de alguna forma rienda suelta a sus instintos, todo es mas visceral, mas instintivo, Draco y Hermione de alguna forma empiezan su relación, se dan cuenta que existe un lazo entre ellos, Hermione pone cada cosa en su lugar con Theodore. Tenemos la historia de Pansy, que es básicamente el cuento trágico de un amor no correspondido. Vemos regresar a Theo a la vida, con mucho arrepentimiento, sobre todo en lo referente a su hijo, y nos damos cuenta de que si bien en apariencia es frío, en ese corazón existe espacio no solo para Hermione. El Mecanismo Celestial es el clímax del fic, no es celestial por algo espiritual, sino mas bien por la conflagración de emociones que pueden elevarte hasta el cielo o hundirte en el infierno.
¡FELIZ NAVIDAD!
Los Artefactos Infernales
Titulo III El Mecanismo Celestial
Capitulo 21 Cuando no veas el horizonte
-Siempre te hemos apoyado en todo, incluso cuando nos enteremos que poseías magia y quisiste ir a ese colegio tan lejos en Escocia- el Sr. Granger estaba sentado en el extremo de la mesa de la sala comedor de su casa, la cual era una mansión en un vecindario de clase alta en las afueras de Londres. Nadie lo creería jamás en Hogwarts, pero Hermione Granger, la sangre sucia sabelotodo que muchos despreciaron y bastantes envidiaron por su inteligencia, era una niña rica.
Aunque los Granger eran demasiado elegantes para mencionarlo siquiera, tenían bastante dinero, la mayoría de este heredado de sus antepasados. El señor Granger era el hijo menor de un par del reino, por lo cual en lugar de heredar un titulo, se tuvo que conformar con parte de la herencia y un puesto de decano de la facultad de Odontología en el Trinity College, la Sra. Granger era la hija única de un prominente cirujano de Belfast, irónicamente, Hermione Granger tenia sangre irlandesa en las venas, tal como Astoria Malfoy. También se dedicaban a la política, eran laboristas, lo que hacia que fuesen tolerantes con cualquiera que no fuese de su clase social, vivían en una estupenda casa, pero como eran amantes de su privacidad, los criados solo trabajaban de día. Esa noche en particular, la Sra. Granger daba gracias a Dios por ello, puesto que sabía que se avecinaba una discusión entre su marido y su hija.
Hermione no hacia grandes alardes de la posición económica de sus padres, de alguna forma se apenaba de ello, para Ron y Harry había sido una sorpresa la primera vez que visitaron su imponente casa, una mansión victoriana en Melbourgh Square. Sentada en la mesa, Hermione repiqueteaba sus tacones en el piso de mármol inquieta, luego de desaparecer algunos días, era comprensible que sus padres estuviesen preocupados y molestos, ella tenia toda la intención de disculparse, pero esta se evaporó cuando vio el gesto de reproche que le dirigía su padre, él jamás entendería su vida como bruja y eso era un hecho.
Lamentablemente para los Granger, su única hija no siguió sus pasos en el mundo de la medicina, aunque estaban orgullosos de Hermione, existían detalles de su existencia como bruja que no eran de su agrado, como el constante misterio sobre la "otra vida" de su hija. De hecho no les gustaba para nada que ella hubiese corrido peligro en la gran guerra mágica, y menos que los hubiese desmemoriado y enviado a Australia para protegerlos.
Hermione y sus padres intentaban llevarse como la familia disfuncional que eran, aunque se jalaran de los cabellos y discutieran, se querían, pero cuando al llegar a la casa, su madre le pidió amablemente que se cambiara la ropa para vestir algo mas apropiado para la ocasión, Hermione se dio cuenta, que esa noche sus padres no llevarían la fiesta en paz con ella. Con desgana, ella subió a su habitación y se colocó un vestido strapples negro de gran falda hecho de tela vaporosa, con un fajin de lentejuelas y tacones altos. Cuando llegó al comedor, sus padres estaban vestidos de rigurosa etiqueta. Ella rodó los ojos, era fastidioso, cuando ellos se vestían formales, la conversación se convertía en una tortura.
-Ya lo se papá- dijo Hermione mirando su copa de oporto, la bebida se pegaba a las paredes y la chica no pudo evitar compararse con el vino, agarrandose de lo que fuese para salir indemne de esa conversación- y lo aprecio, pero no pueden estar metiendo sus narices todo el tiempo en mi vida, no soy una niña.
-Prometiste aprobar tus exámenes de preparatoria e ir a Oxford cuando terminaras Hogwarts y tampoco lo has hecho-reclamó de nuevo su padre- el rector siempre habla conmigo, tiene una plaza en la escuela de medicina para ti.
-Tengo un buen trabajo en el ministerio de magia-dijo Hermione con impaciencia- y además, que sentido tiene estar siete años en Hogwarts para luego hacer una carrera universitaria muggle, que por descontado, no voy a ejercer, puesto que me interesan mas las leyes mágicas.
-Por lo menos leyes es algo que puedo conseguirle un sentido, hablare con Gary a ver que puede hacer. Hum, leyes y en Oxford, seria una buena idea - dijo el padre de Hermione tomándose su vino con aparente calma.
-No voy a hacer Derecho en Oxford-dijo Hermione totalmente convencida del hecho.
-Quizás en el Trinity- dijo el padre de Hermione sin prestarle atención a su hija- la escuela de allí es la segunda mejor del Reino Unido, por supuesto después de Oxford.
-Padre, no voy a estudiar en Oxford ni en el Trinity ni en ninguna universidad muggle- dijo Hermione- yo llevo dos años aprobados leyes mágicas en la Universidad Mágica de Londres por si lo olvidas y pretendo continuarlos, ahora que la guerra terminó Y soy asesora del ministerio de magia. Tengo un buen trabajo y hago lo que me gusta ¿Qué es lo que quieres por Dios?
-Que te portes como una buena hija y complazcas a tu pobre padre que se preocupa por tu futuro. Quiero nietos a quien dejarle esta casa- refunfuñó el padre de Hermione- en fin, leyes, aunque sean mágicas, no suena mal, si me hubieses dicho que preferías hacer pociones en esos calderos, me hubiese dado un ataque, además esas túnicas, esos sombreros. A veces pienso que todos ustedes los magos son una partida de freakies.
-¡Papá!-chilló Hermione, era por esos comentarios que a veces pensaba que mucho del recelo de los sangre limpia hacia los muggles no carecía de fundamento, por supuesto, tampoco era razón para querer exterminarlos. Pero la intolerancia existía de lado y lado.
-Ya no hablas con nosotros- el Sr. Granger ignoró el reclamo de Hermione - rompiste tu compromiso con Ron y nos enteramos casi de casualidad. Te hospitalizan en San Mungo y nos avisas dos días después. Se que no somos magos, que somos muggles como nos llamas, no comprendemos tu mundo, pero seguimos siendo tus padres.
-Papá- dijo Hermione sintiéndose un poco culpable-no les dije lo de Ron, porque sabia que empezarían a ponerse pesados.
-Ron me ha contado que tiene una tienda en ese tal callejo Diageon- dijo el Sr. Granger pensativo- quizás su familia no sea como nosotros, pero a el chico y a su socio, ese hermano suyo, el tal George, les va bien vendiendo esos juegos y trucos. Era un buen candidato para ti, un hombre emprendedor como yo.
-Padre- comentó Hermione sarcásticamente- Tú eres rico de cuna, lo de Ron y George es un asunto completamente diferente.
-Yo soy emprendedor- el padre de Hermione frunció el ceño, luego giró su rostro con dirección a la cocina y gritó- Jane, dile a tu hija que yo soy un hombre que ha surgido desde lo mas bajo.
-Si claro- bufó Hermione rodando los ojos- desde lo mas bajo del club de polo de Oxfordshire.
La madre de Hermione que estaba en la cocina, soltó una ruidosa carcajada que todos escucharon. No lo confesaría ni bajo tortura, pero su esposo era un verdadero tunante.
-Hermione, por casualidad ¿Los magos también votan en las elecciones legislativas?- preguntó el Sr. Granger dejando atrás un tema que no le favorecía en lo absoluto.
Hermionre rodó los ojos, ciertamente, su padre era un ingles rico educado, quizás poco esnobista en comparación con otros mas elitescos, pero con negocios y un puesto importante como académico de una universidad, tenia sus aspiraciones políticas y estas iban de manos de los laboristas, que defendían a la clase obrera, por lo que gente como los Weasley´s en general eran de su agrado. Les gustaba la idea de emparentarse con la clase media, los Granger eran ricos que no se sentían cómodos con el hecho de ser burgueses a pesar de vivir como tales. Estuvo tentada a reírse a carcajadas, su vida, tanto la muggle como la mágica, a veces era un completo disparate.
-Ese chico es muy buena persona y Molly es una mujer encantadora, me hubiese gustado que fuésemos consuegras- la madre de Hermione iba entrando con una bandeja de canapés repleta, a ella le encantaba fingir que era un ama de casa consumada, cuando Hermione sabia perfectamente que ordenaba la comida a un restaurant francés del centro de Londres, la Sra. Granger era una mujer adorable que era un desastre cocinando- ya me estaba haciendo ilusión la idea de preparar la boda.
-Ron y yo somos amigos- dijo Hermione- simplemente no funcionó.
- Hay otro- afirmó el Sr. Granger con convicción. Él era del tipo de padres que no preguntaba, simplemente daba todo por hecho. Era un hombre bastante quisquilloso y en lo que respectaba a su hija, la amaba, por lo que sostenía largas y poco fructíferas conversaciones con ella para hacerle ver algunos aspectos poco favorecedores del como llevaba su vida. Hermione se las aguantaba, porque, a pesar de los regaños, era su padre.
-¿Qué dices papá?- dijo Hermione achicando los ojos. Quizás no había entendido bien.
-Otro joven- continuo el Sr. Granger haciendo un gesto despreocupado con la mano- quizás te fijaste en alguien mas, eres una niña, las chicas son muy volubles en esas cosas- Hermione resopló disgustada, tenia veintisiete años y hacia tiempo que no era una chiquilla, así que le exasperaba que su padre pensase en ella en esos términos- si es así nos gustaría conocerlo. No importa si es de familia cokney como el otro, al fin y al cabo, a mi me gusta la gente del pueblo, tráelo para hablar con él.
-Es complicado- dijo Hermione mirando de pronto el fondo de su plato. Se acordaba perfectamente del enojo de sus padres el día que Lucius Malfoy los había insultado veladamente en Flourish and Bloots, hacia años atrás, llamándolos "compañías poco aceptables para un mago", si les decía que el hombre que perturbaba sus pensamientos era Draco Malfoy….mejor ni pensarlo.
-¿Que tan complicado puede ser?-preguntó la madre de Hermione.
-Es……-Hermione miró a su madre suplicante, no quería seguir con esa conversación- bastante complicado.
-Hum- dijo la Sra. Granger-pero no es muy pronto como para relacionarse con otra persona.
-Y eso que importa- esta vez el Sr. Granger le guiño el ojo a Hermione. Ella no se tranquilizó para nada con el gesto de complicidad, de seguro que sus padres tramaban algo- aun así, ya que el otro chico es "complicado", quisiera entonces que conocieras a alguien, es el hijo de un amigo de la universidad.
-¡No!- dijo Hermione colocando su copa de vino en la mesa intempestivamente, luego miró a sus padres alternativamente, una idea siniestra se le pasó por la cabeza- ¡Oh no!, ustedes me buscaron una cita.
-Archibal Lowes, 36 años- dijo el padre de Hermione- es el hijo de Nigel, mi compañero de la universidad, es medico del Hospital Real y se lanzara de nuevo a la cámara de diputados este verano por el partido laborista, se que te caerá bien, cenaremos en casa de su familia hoy, son gente bien especial, te gustaran. Ellos son un ejemplo de superación, el abuelo de Nigel fue un obrero de las minas de carbón en Manchester y mira hasta donde ha llegado su familia, al parlamento, son perfectos para emparentar con ellos.
-¿Que?- dijo Hermione- pero yo pensaba que íbamos a comer aquí….
-No- dijo el padre de Hermione- íbamos a conversar aquí, tomábamos un entremés y luego salíamos a casa de los Lowes- el hombre miró a su esposa- No le dijiste nada.
-Mas o menos- dijo la Sra. Granger mirando hacia todos lados con expresión culpable, luego cambió drásticamente el tema de conversación- Hermione, son ideas mías o estas más gorda, el vestido te aprieta en los pechos.
-¿Qué? Gorda….yo….imposible- Hermione se miró el pecho y se los tocó abarcándolos con ambas manos, hasta donde ella percibió, estaban de su tamaño normal, enseguida se jaló el escote hacia arriba.
-Déjalo así nena- dijo el Sr. Granger- necesitamos que te veas sexy, a Archie le va a encantar, una mujer con buenas curvas no es algo para despreciar.
-Yo no voy a ninguna parte- dijo Hermione levantándose de la mesa, se dirigió a su madre- y tampoco estoy gorda. Les deseo buenas noches.
-Eres la mas desagradecida de todas las hijas, te busco novio y te enojas- gritó el padre de Hermione-si no quieres ir no importa, me inventare una excusa para explicar tu ausencia, pero el domingo comeremos con ellos otra vez y no aceptaré un no como respuesta
-Hija- dijo la madre de Hermione siguiéndola-iba a decírtelo, lo juro…pero es que tu padre….
-Mami- dijo Hermione mientras caminando se quitaba los tacones que empezaban a molestarle, era un hecho, ella no estaba hecha para vestir de manera formal- no me gusta que tomen decisiones sin consultarme. Se que lo hacen por mi bien, pero dejen de preocuparse por dios. Además, ¿El hijo de Nigel? ya me lo imagino, aburrido como una ostra. ¿En serio papá quiere que me case con un político?
Hermione no se lo negaría por nada del mundo, le encantaba estar en su casa, a pesar de los regaños y los intentos casamenteros frustrados de sus padres. Estar con ellos la alejaba de la oscuridad que se cernía el mundo mágico con la amenaza que pocos conocían de los artefactos infernales. Ella esperaba sinceramente que todo saliera bien, destruir los artefactos…al final y al cabo, deseaba continuar con su alocada vida familiar.
-También es medico- dijo la madre de Hermione en tono conciliador- es pediatra, así que de seguro le gustan los niños. Hermione, queremos nietos……pronto…no quiero morir sin verte casada y con hijos.
-No seas trágica-contestó Hermione- ninguno de ustedes dos va a fallecer en los próximos cincuenta años, son demasiado testarudos para morir y dejar de meterse en mi vida- de pronto se detuvo para enfrentar a su madre- ¿Sirve que me vaya a un banco de esperma y me inseminen?- preguntó Hermione irónica.
-Hum- dijo la madre de Hermione analizando la posibilidad- ahora que lo mencionas, no es tan mala la idea, si no te quieres casar ...por lo menos nos aseguramos el nieto…ahora seria cuestión de ver que le decimos a nuestras amistades. Podemos inventarte un marido y matarlo en un accidente de esqui, pero no creo que sea conveniente para nuestra imagen, la gente elegante se muere esquiando en los Alpes Suizos, mejor les decimos que era vendedor de seguros y se mató en un accidente de auto, así explicaríamos su desaparición.
-No puedo con ustedes- Hermione agitando las manos por encima de su cabeza, desesperada, estuvo tentada a reírse, pero no lo hizo por respeto.
-Es broma- la madre de Hermione río en lugar de ella- ni se te ocurra ir a un banco de esperma niña si no quieres que tu padre muera de un infarto.
La madre de Hermione la siguió por el pasillo que conducía a su habitación. Era de baja estatura, rechoncha, de cabellos castaños y ojos oscuros, dulce de carácter y muy maternal, además con un sentido del humor ingenioso. La personalidad arisca de Hermione era heredada de su padre, pero el humor negro y el sarcasmo eran de su madre.
La habitación de Hermione estaba decorada completamente de varios tonos de azul. Una vieja bufanda de Gryffindor adornaba la cabecera de la cama, pero era lo único con colores rojo y dorado. Había una cómoda con cientos de muñecas de porcelana colocadas en su parte superior. Tenían años allí, Hermione las coleccionó durante toda su infancia y esperaba algún día poder heredárselas a alguna hija. Entendía completamente a sus padres con su deseo de tener nietos, siempre habían sido ellos tres y de alguna manera querían ampliar la familia.
Hermione se sentó en su cama y encogió los hombros, empezó a observar su habitación, tenia mas de diez años que no vivía en su casa, pero sus cosas estaban allí como si nunca se hubiese ido, sus ojos se posaron en una fotografía del inicio del curso de quinto año de Hogwarts, allí estaba ella con Ron y Harry franqueándola, los tres luciendo unas esplendidas sonrisas, detrás de ellos, como era lo habitual cada vez que les tomaban fotos a su curso, estaban los Slytherin. Ella se fijó en Theo y Draco, que estaban uno al lado del otro, ya en esa época, Theo sobresalía entre todos los otros chicos gracias a su deslumbrante aspecto físico, fue y seguía siendo un hombre hermoso, sin embargo Draco, apenas unos centímetros mas bajo que él, se distinguía de todos los demás por esa actitud decidida y soberbia que tenia desde los once años. Mientras el rubio mantenía su mirada al frente, con los labios fruncidos y con una expresión hosca en su cara, Theo la miraba a ella con una mal disimulada sonrisa.
Hermione sintió mucha tristeza al ver esa foto, eran muchos los recuerdos felices de esa época a pesar de la amenaza de Voldemort, las aventuras del Ejercito de Dumblendore, sonrío al recordar a Draco y su Brigada Inquisitorial, él había sido una pesadilla de chico, cierto, pero definitivamente años después, ella se daba cuenta que solo se había comportado como el chiquillo malcriado que era en ese entonces, haciendo maldades sin ninguna repercusión importante, de alguna manera Lucius había intentado protegerlo consintiéndole todas sus majaderias para alejarlo del verdadero peligro. El infierno para todos empezó en sexto año, de alguna manera, ese año los marcó, dejaron de ser unos niños y enfrentaron la muerte. Hermione se estremeció, ese año, fue el año en que se enteraron que existían los Horrocruxes, el año en que Theo desapareció del colegio para aliarse con Voldemort, el año en que a Draco le encomendaron matar a Albus Dumblendore. La Sra. Granger se sentó a su lado y le tomó una mano.
-¿Estarás aquí cuando regresemos?- preguntó ansiosa la señora Granger- no tardaremos mucho, es una de esas cenas de académicos, no será muy larga, le diré a tu padre que me aburro y estaremos aquí en tres horas. Quisiera que me esperases, quiero hablar cosas contigo, de mujer a mujer. Hermy, será que te quedas y dormimos juntas esta noche para que le cuentes a mami quien es tu nuevo príncipe azul
Hermione le sonrío a su madre, cuando le hablaba así, como si fuese una niñita pequeña, no podía negarle nada. Su madre era su sol, su solaz de tranquilidad.
-De acuerdo- dijo Hermione besando a su madre en una mejilla- pero por favor no intenten conseguirme un novio, estoy muy enredada con mi vida sentimental en estos momentos.
-¿Cómo es?- preguntó la madre de Hermione interesada – guapo….alto…bajo….rubio…moreno.
-Muy pero muy rubio- contestó Hermione lanzando un suspiro-tiene unos ojos muy bonitos, de un tono gris acero. Él no es exactamente guapo, pero es alto y atlético, posee un carácter de mil demonios, es irritante, petulante, testarudo, creído y seguro de si mismo. Nos llevamos como el perro y el gato.
-¿Y entonces que le ves? – preguntó curiosa la madre de Hermione.
-No puedo evitarlo, me siento atraída hacia él como si fuese un imán, me saca de mis casillas, es un hombre insufrible, pero también cuando le da su real gana es capaz de decirte unas cosas que sinceramente…..derriten a cualquiera.
-Así que lo que te gusta de él es su intensidad. Es comprensible perder la cabeza por un hombre así.
-No estoy perdiendo la cabeza por nadie- dijo Hermione- pero tienes razón, es el hombre mas intenso que he conocido, odia y ama con la misma pasión y a veces creo que incluso a la misma persona.
-Rubio, hum, pensé que te gustaban como ese chico….Theodore, cabello castaño y ojos azules- comentó la madre de Hermione, mirando la foto del quinto año de Hermione- es un crimen que un joven sea tan bello como una mujer ¿Qué fue de él?
-Vive en otro país- contestó rápidamente Hermione. Sus padres habían conocido a Theodore hacia muchos años, en King Cross, pero del resto de su historia no sabían absolutamente nada.
-No me caía bien ese chico- la madre de Hermione se estremeció debido a un súbito escalofrío. Hermione vio como una sombra velaba los ojos de su madre por un momento, luego ella meneo la cabeza de un lado a otro y volvió a sonreírle a su hija
-¿Por qué?- preguntó Hermione.
La Sra. Granger dudó en responder, era muy supersticiosa, le gustaba todo lo oculto y aseguraba que veía las auras de las personas, lo cual provocaba que su marido se burlase impunemente de ella. Pero estaba segura de lo que había visto y nadie la sacaba de sus trece.
-Ese chico llevaba las tinieblas arrastrándose detrás de él- contestó la Sra. Granger lugubremente- la única vez que lo vi, observe como un vórtice negro daba vueltas encima de su cabeza, arremolinándose a su alrededor, nunca jamás había presenciado algo así y pido a Dios jamás volver a verlo, cuando un aura es así de tempestuosa, es mejor alejarse lo mas que puedas de esa persona, ese muchacho estaba maldito.
-No hablemos de Theo- dijo Hermione visiblemente impresionada-él está bien donde quiera que este-no le gustaba mentirle a su madre, pero no veía otra forma.
-Ese joven rubio….es un mago como tú- Hermione asintió- ¿Gusta de ti?
-Le gusto desde el colegio- dijo Hermione con un poco de nerviosismo- y creo que a mi tampoco me es indiferente de un tiempo para acá. Pero no es algo serio, nos estamos conociendo- Hermione sentía que se le revolvía el estomago con la conversación. Era una mentirosa de marca mayor. Nada serio, por supuesto que no era nada serio, solo se habían acostado un montón de veces durante dos días, posteriormente dormía con él sin ningún escrúpulo en una cama de hospital, se miraban ardientemente y se besaban con la misma pasión que demostraban cuando peleaban por lo que creían y últimamente sentía que cada segundo que estaba lejos de él era una agonía. Por supuesto….nada serio.
-Entonces Hermione- dijo la Sra. Granger instándola a hablar- ¿Es alguien conocido?
-Te cuento todo mas tarde- mintió Hermione- ve a tu cena.
Cuando los padres de Hermione se fueron, ella bajó hasta el comedor, dispuesta a comerse los canapés y a tomarse lo que quedaba de la botella de vino, estaba descalza, se había deshecho el moño que anudaba su cabello, este ahora estaba suelto cayéndole a media espalda dándole un aspecto sensual. Hermione tomó la botella y se la llevó a la sala de estar, se sentó en un sofá, subió las piernas y las dobló para apoyar su barbilla en las rodillas. Era patético, pero necesitaba desahogar las penas en el alcohol, después de todo, entre Theo, Draco y los artefactos infernales, su vida era un calvario.
Hermione iba a encender el televisor, cuando un estruendo hizo que se levantara abruptamente del sofá, cautelosamente fue hasta la puerta y salió al pasillo hasta el comedor, miró frente a ella, la puerta que estaba cerrada por lo que recordaba, ahora estaba hecha añicos.
Sus ojos enfocaron lo que parecía ser una gran sombra, negra y amorfa, cuando miró con atención se dio cuenta de lo que era o mas bien, quien era. Hermione sintió su piel achinarse, ella jamás olvidaría ese rostro, nunca y tampoco el olor a podredumbre que azotaba sus fosas nasales proveniente de ese ser, un aroma almizclero, agrio, a sudor, a animal salvaje. Todos sus sentidos se avisparon, su corazón empezó a palpitar con violencia y la adrenalina a correr desbocada por sus venas. De pronto antiguos temores, medios ancestrales acorralaron su mente por una fracción de segundo, era la reacción innata de quien se sabe la presa de un cazador. Fenrir Grayback, era su nombre y Hermione Granger sabia que venia por ella.
La bestia media por lo menos tres metros de alto, su pelaje era marrón oscuro, estaba sucio y tieso en algunas partes, su cara alargada era feroz, grandes colmillos amarillentos salían de sus fauces, amenazantes, tan afilados como una cuchilla, el hombre lobo estaba parado en dos patas en toda su envergadura, era un engendro de pesadilla Grayback transformado en su fase animal. Sus ojos miraban voraces y hambrientos a Hermione que no podía articular palabra del asombro, el hombre lobo aúllo y entones Hermione empezó a retroceder, tenia que llegar a las escaleras hasta su habitación, donde tenia su varita. Se movió algo rápido y Grayback se adelantó hacia ella amenazante. Hermione se quedó estática en el sitio.
Ella estaba tan asustada, que no podía pensar, pero obligó a sus neuronas a salir del letargo provocado por el pánico. Quizás si intentaba razonar con él…quizás.
- Grayback ¿Qué quieres?
El hombre lobo se colocó de nuevo en cuatro patas y olfateo ostentosamente el ambiente buscando otros posibles enemigos, sus vellos se erizaron. Hermione de nuevo retrocedió lentamente, sabia que cualquier otro movimiento brusco seria su perdición. No podía creer que el maldito hombre lobo hubiese salido de Azkaban ¿Cómo demonios había escapado de la cárcel mágica?
-¿Qué quieres?- gimió Hermione, sin varita, era una presa fácil para Grayback.
-A ti- gruñó el hombre lobo con sus malévolos ojos amarillos brillando satisfechos ante la expectativa de morder a la mujer. Fernrir Grayback tenia un don y este era que a diferencia de los demás hombres lobos, él lograba mantener su personalidad durante su transformación, con los años incluso había aprendido a hablar. Sin embargo, a pesar de conservar su mente humana, el grado de perversidad innata en él hacia mas aun despreciables sus actos. Ni el lobo ni el humano tenían un ápice de bondad.
Entonces Hermione corrió tratando de alejarse de ese hombre-bestia.
-Granger- la voz gutural salia amortiguada de la boca del Hombre-lobo, sus narinas se ampliaban intentando capturar una vez mas el olor de su presa, la observó emprendiendo la huida y se puso a cuatro patas, luego de un segundo emprendió la frenética carrera detrás de su presa. Hermione tiraba al suelo todo lo que conseguía a su paso, intentando bloquearle el camino al lobo.
Fenrir Grayback seguía tras de ella y empezó a correr trepando las paredes, sorteando los obstáculos que Hermione le lanzaba, cuando ella llegó a la primera planta de la casa, corrió por un pasillo y subió las siguientes escaleras pero trastabillo un escalón y rodó por varios escalones hacia abajo, el hombre lobo seguía tras ella y aprovechó la caída para atraparla.
-Suéltame- Hermione lo pateo, las largas garras de Fenrir se clavaron en su pierna, ella seguía pateando- suéltame.
Grayback se fue encima de ella y logró apresarla con su cuerpo. Intentó morderle el cuello pero Hermione movía la cabeza de un lado a otro.
-No- dijo ella apartando el rostro y estirando el cuello, sus manos golpeaban frenéticas la mole que tenia encima de ella. Sus ojos se conectaron con los ojos del animal, que eran feroces y siniestros.
-Eres exquisita humana- dijo el hombre lobo frente a su cara, aspiró ruidosamente su olor- te devoraré…..mientras respires.
Hermione entonces supo que estaba perdida y gritó con todas sus fuerzas.
-Te mataré-gruño Grayback.
-NO….no lo harás- una voz de tono fuerte y decidido retumbo por toda la estancia ahogando los gruñidos animales, Fenrir se distrajo y fue alcanzado por un hechizo Depulso que lo lanzó fuera de las escaleras, un piso abajo. Hermione seguía tirada en el piso, cuando levantó su mirada vio la cara de Draco Malfoy con una expresión furiosa unos metros arriba de ella. El hombre saltó limpiamente los cinco escalones que los separaban, cayendo donde ella estaba, con agilidad le agarró un brazo y la ayudo a incorporarse.
-¿Te hizo daño?- dijo él con preocupación echándole un vistazo- ¿Te mordió?
-Me lastimó con las garras, pero no es profundo, no hay peligro de contaminación- dijo ella respirando agitadamente- ¿Qué diablos haces aquí?
-No ¿Que demonios haces tú vestida así?- contestó Draco fijándose en el elegante vestido. Descalza, despeinada, ruborizada, con un escote que destacaba sus senos, Hermione se veía absolutamente apetecible. En ese momento Draco lo tuvo por seguro, desde su punto de vista, ella era la mujer mas hermosa que había visto en su vida.
-Contéstame- dijo ella- ¿Qué viniste a buscar en mi casa?
-Esperaba un gracias- dijo Draco jalándola hacia él, rodeándola con sus brazos, apretándola por la cintura, estaba tan aliviado por verla sana y salva que por un momento se olvido de todo, buscó su boca ansioso y ella lo rechazó- o un beso, pero como eres Hermione Granger, me siento afortunado de no recibir un golpe. ¿Que crees que hago aquí? ¿Haciéndote una visita social? pues no, estoy salvando tu precioso trasero nena.
-Eres imposible- contestó ella.
-Y tú una desagradecida- contestó Draco hoscamente.
Ella iba a replicar, pero miró hacia abajo y vio que Grayback recuperándose daba un salto hacia donde ellos estaban- ¡Cuidado!
Draco empujó a Hermione apartándola y de pronto se vio aplastado por Fenrir contra la pared. Las garras del hombre lobo desgarraron las magas de la camisa de Draco, hiriendo sus brazos. Draco le dio un empujo al hombre lobo con todas las fuerzas de la que era capaz y cuando se lo quitó de encima, intentó conjurar un Avada Kedavra pero el hombre lobo estaba demasiado cerca de su cuerpo para lograrle imprimir la energía necesaria a la maldición, sin embargo logró aturdirlo con un hechizo.
Hermione se mantenía en una esquina temblorosa, Draco pasó corriendo al lado de ella y le tomó la mano alejándola del aturdido Grayback. Intentó la desaparición pero no pudo. Draco estaba enfurecido, Bella había pensado en todo, encima de la casa habían lanzado un hechizo antidesaparición. Hermione se dio cuenta al instante del hecho, le habían tendido una emboscada, pero ¿Cómo? Nadie sabia que había ido a casa de sus padres a visitarlos, a menos que …a menos que… Grayback hubiese ido por sus padres.
-¿Dónde esta tu varita? –preguntó Draco bruscamente. Cuando la vio atrapada debajo de esa bestia, se había temido lo peor, a pesar del galanteo, estaba todavía preocupado y su mirada lo delataba. Ella correspondía completamente con sus sentimientos, un hombre-lobo era un enemigo de temer.
-En mi habitación- respondió Hermione.
-Búscala- dijo Draco- tendremos que acabar con él entre los dos.
-Mis padres- gimió ella-vino por mis padres.
-Efectivamente- dijo Draco miró a su alrededor- ¿Dónde están?
-Salieron- dijo ella- estaba sola.
-¿Por qué demonios no te fuiste con ellos? Tú no vives aquí.
-Esta es la casa de mis padres, puedo dormir donde me plazca-contestó Hermione desafiante.
-Maldita sea con tu terquedad- exclamó Draco malhumorado- sube a tu habitación y busca la maldita varita.
-Eres…..
Un aullido cortó la inminente discusión.
-Draco- dijo ella, él le apretó la mano. Hermione entendió lo que quería decirle, la necesitaba armada de inmediato.
Draco cubrió su huida escaleras arriba, en la planta baja. Grayback se alzaba en toda su altura, amenazante, dispuesto a saltar de nuevo. Sus miradas se encontraron.
-Malfoy- dijo con voz pastosa y gutural el hombre lobo reconociendo al hombre rubio- no sabia que te importaba esa escoria.
-Grayback-dijo Draco con voz potente, si sentía miedo lo ocultaba muy bien, era imperativo no demostrarle temor a esa bestia que podía oler la adrenalina de su victima a kilómetros. Bajó las escaleras lentamente.
El lobo apreció a su contrincante, era un hombre alto, atlético, que caminaba hacia él con una elegancia felina que no ocultaba el poderío letal con el que imprimía cada movimiento. Grayback no se había sentido amenazado por una mujer desarmada, pero ahora que tenía un oponente al que sabia un mortifago bien entrenado, empezó a dudar de su aparente superioridad en esa pelea.
-Vete de aquí- contestó Grayback- este asunto no es contigo.
-Te equivocas- respondió Draco amenazándolo con la varita, estaba furioso y no tenia intensiones de ocultarlo- me concierne más de lo que crees.
Draco empezó a lanzarle maldiciones asesinas al poder maniobrar con libertad su varita, pero Grayback los eludía, saltando de un lado a otro por el pasamanos de las escaleras. Hermione cojeando llegó a su habitación y empezó a buscar su varita, mientras escuchaba con temor los sonidos de la lucha, la madera crujía y la porcelana se estrellaba ensordecedoramente contra el piso. El miedo se instalo en ella cuando se dio cuenta de que no encontraba su varita por ninguna parte.
-¡Diablos!-maldijo Hermione, mientras escuchaba los aullidos de Fenrir Grayback, tomó una decisión y regreso a la escena de la lucha completamente desarmada.
Draco se guindó de una baranda y saltó limpiamente desde el primer piso hasta la planta baja de la casa, el imponente hombre lobo lo siguió.
-Morirás- dijo Fenrir- todos morirán.
Dicho esto se lanzó sobre él, Draco lo eludió, le envió otro avada que no tocó a la bestia por un pelo. Fenrir cargó sobre él, Draco se apartó con agilidad y el lobo se estrelló contra una pared, destruyéndola por completo, atravesándola. Draco lo siguió hasta la sala de la casa y de nuevo Fenrir se fue contra él, logrando herirlo en la cara con una de sus garras, Draco se apartó a tiempo para que no le sacase el ojo, pero la sangre le nublaba la vista, por lo que lanzó algunos hechizos bastantes desviados. Cuando se dio cuenta que no lograría atinarle, dejó de conjurar maldiciones, no quería herir por accidente a Hermione si ella aparecía, con una mano Draco intentaba despejarse los ojos, solo se escuchaba la risa siniestra del hombre lobo.
-Es tu fin- dijo Grayback acercándose peligrosamente a un Draco que inesperadamente recobró algo de su visión y levantó la varita para atacar. Entonces el hombre lobo lanzó un aullido de dolor y Draco vio como una vara de metal aparecía en el pecho del animal.
Hermione respiraba agitadamente, mientras mantenía clavado un atizador de hierro que había tomado de la chimenea en el imponente cuerpo del hombre lobo, este se desplomó. Draco para asegurarse le envió un avada, un destello verde inundó la oscura habitación y de pronto todo quedó en silencio.
Draco y Hermione se miraron intensamente, habían luchado a muerte y habían ganado. Ambos temieron la suerte del otro y estaban completamente aliviados. En ese momento no eran enemigos…ni oponentes…habían luchado juntos…por primera vez en su vida…hecho un equipo….y lo habían logrado magistralmente, ganar.
Draco transformo el cadáver del hombre-lobo en un hueso. En un segundo no hubo evidencia de ningún cuerpo.
Hermione corrió hacia él y lo abrazó, ambos temblaban, ella le tocó la cara que estaba llena de sangre.
-¿Estas bien?- preguntó ella.
-Es solo un rasguño- dijo Draco- nada más.
-Frotego- dijo ella lanzándole un hechizo en la cara, el rostro de Draco se vio libre de sangre.
-No puedo lanzarte un episkeyo en la herida, hay que desinfectarla primero- dijo ella más calmada, sintiéndose protegida en los brazos de Draco.
-No hay apuro- dijo él-puedo soportarlo.
Hermione no podía apartar su mirada de esos hermosos ojos grises, llenos de conflictos, en apariencia fríos e inconmovibles, pero que se retorcían en remolinos que le daban el aspecto de estar hechos de mercurio. Si, Draco Malfoy era un hombre apasionado, intenso, un ser humano repleto de contradicciones, en una lucha constante por el deber y el querer, así como ella. Sabían que no era lo correcto, que estaba mal desde muchos puntos de vista, que ambos eran contrarios en la lucha de poderes que se desarrollaba a su alrededor, pero se amaban y contra eso no podían hacer absolutamente nada.
Ella se acercó, él no lo evitó, cuando la tuvo lo suficientemente cerca, capturó sus labios y bebió de su boca como si fuese la ultima gota de ambrosia sobre la tierra. Hermione inmediatamente enredó sus dedos en su cabello. Draco llevó sus manos a su cintura y la apretó contra él, alzándola unos centímetros sobre el suelo. Ella ronroneo complacida por el contacto y Draco la bajó, haciendo que ambos cuerpos se rozaran.
-Casi muero del susto- dijo ella mientras él mordisqueaba su cuello y dejaba que sus manos vagaran hasta el filo de la falda buscando tocar su piel.
-No pudiste estar más asustada que yo créelo. Me estoy volviendo loco Hermione- dijo él con voz ahogada, Draco en ese momento se permitió ser vulnerable, expresar sus deseos- te necesito.
-Draco- gimió ella cerrando los ojos.
-Olvidémonos de todo por un rato, de todo eso que nos separa- dijo él apartando su cara para enfrentarla-te necesito Hermione, ahora, ya,
-Quiero que me expliques como lo sabias- dijo ella.
-Después- dijo él- después te lo cuento, lo importante es que están todos vivos.
Ella lo miró comprensiva y asintió.
De nuevo se besaron como dos desesperados, estaban heridos y adoloridos, pero por un segundo nada importaba más que ellos dos. Mientras se besaban abrazados, cayeron sobre un sofá, la urgencia de tocarse era intolerable, ella estaba encima de él, sentada en horcajadas, Draco metía las manos debajo del vestido, apretando sus muslos hasta dejarle moretones.
-Temí que los mataran- dijo él con la voz entrecortada, entonces Hermione conectó sus neuronas y emergió de la laguna de pasión donde se estaba hundiendo, de pronto dejó de besarlo y se incorporó del sofá.
-Tú lo sabias- dijo ella acusadoramente, empezó a dar vueltas por la habitación- por supuesto que lo sabias, soy una tonta de capirote, estoy segura que estas detrás de este ataque.
-No te pongas pesada Hermione- dijo Draco todavía acostado en el sofá, cruzó las manos sobre su pecho y miró al techo resignado, no había conocido a una mujer que fuese tan rápida para encenderse y también para apagarse como Hermione, ella no lo dejaría tranquilo hasta sacarle hasta la ultima letra de todo el asunto- nadie murió…..Grayback está destruido y tú estas aquí. Ven acá conmigo, debes tener frío con ese vestido.
-No tengo frío- exclamó ella-entonces Malfoy ¿Qué tienes que decir?
-No me da la gana de decir nada- respondió Draco con altanería-de hecho, no hay mucho que decir. Ven conmigo.
-No soy tu esclava para que me des órdenes- contestó Hermione furibunda.
-No- dijo Draco y muy seguro de si mismo agregó- eres mi mujer-Hermione bufó
-¿Desde cuando?-preguntó Hermione con sorna.
-Desde que te abriste de piernas conmigo- contestó Draco.
-Estoy segura de que muchas se han abierto de piernas contigo- respondió con ironía Hermione.
Draco iba a contestar algo y se tragó las palabras. Era cierto, había tenido sexo con muchas mujeres, pero hasta la fecha solo a dos había considerado como suyas, Astoria porque había sido su esposa, Hermione porque era el amor de su vida y se había entregado a él sin ninguna reserva.
El cerebro de Hermione trabajaba a toda velocidad, hasta donde sabia Fenrir Grayback estaba preso en Azkaban, no tenia idea como había salido, pero la súbita llegada de Draco había levantado sus suspicacias.
-Por última vez ¿Qué fue lo que pasó?
-Llegue justo a tiempo- contestó Draco – eso fue lo que pasó.
-No me dijiste que conocías la dirección de mis padres- dijo ella.
-Nunca me lo preguntaste- dijo él.
-¿Cómo sabias que yo estaba con ellos?- preguntó ella.
-No estaba seguro- dijo él- pero me lo temía. En realidad vine por tus padres
-¿Viniste a salvar a mis padres?- preguntó ella perpleja, si no lo hubiese escuchado de sus labios jamás lo hubiese creído- ¿Tú sabias que Grayback los iba a atacar?
-Bella liberó a Grayback y lo envió a esta casa- dijo Draco- a atacarlos….
-Por orden tuya- completó ella.
Touché.
Draco estaba consciente que la inteligencia de Hermione era prodigiosa, no la tomaba por tonta, eso era seguro, resignado se dio cuenta que por lo uno o por lo otro, ella llegaría a las conclusiones correctas y lo haría rápido, de parte de él quedaba darle lo suficiente para que se sintiese satisfecha y no comprometerse a si mismo mas de lo que estaba. Entonces Draco tomó la decisión de administrar cuidadosamente sus palabras.
-En parte- dijo Draco sabiendo que ella se disgustaría pero no le quedo otra opción que decir la verdad a medias, omitió la parte del ataque a los Weasley´s para que ella no lo maldijese hasta a morir. Por un lado no quería mentirle, por otro no deseaba ponerla en riesgo de nuevo, él sabia que ella correría a ayudar a sus amigos inmediatamente. Draco suspiró, esperaba que Snape le ganase a Bella porque sino ardería Troya, Hermione resopló y miró hacia otro lado, las lagrimas pugnaban por salir de sus ojos.
-Quieres explicarte como es que ordenas que ataquen mi casa y luego corres a salvar a mis padres. Déjame decirte Draco que acabas de romper el record mundial al plan mas descabellado de la historia.
- Le ordene a mi tía que consiguiera la forma de obtener tu giratiempo, no que matara a nadie, menos a ti. No tenia idea de los de tus padres, pero logré enterarme justo a tiempo. Snape la siguió todo el tiempo, no soy tan tonto como crees Hermione.
-Eres un crédulo- dijo ella exasperada- soltaste a la jauría del diablo tras de mi. ¿Cómo estas tan seguro de que ella iba a seguir tus órdenes? No me iba a matar, simplemente me iba a torturar a cruciatus.
-Ella ya sabe que eres casi inmune a las maldiciones imperdonables, - le dijo Draco sentándose en el sofá-por lo menos al imperius y al cruciatus, Snape le contó lo del Departamento de Misterios, como aguantaste lo imposible y no te iba a torturar porque yo se lo prohibí expresamente. Se trataba de quitarte el giratiempo, chantajearte. En fin, me equivoque con ella, la subestime, Bella lo que quería era vengarse de ti.
-Y ahora me lo quitaras a la fuerza- dijo ella.
-Realmente la idea es que me lo entregues pacíficamente ¿Dónde lo tienes?- preguntó Draco.
-Esta bajo mi piel- dijo ella- tendrías que desollarme viva para encontrarlo.
-Me crees capaz de cualquier cosa, cierto- Draco rió amargamente. Eso sin duda no se lo vio venir, debajo de su piel, seria imposible quitárselo sin herirla de gravedad.
-Efectivamente te creo capaz de cualquier desatino ¿Tanto quieres los malditos artefactos que no te importa nada ni nadie con tal de obtenerlo?
Por un instante, Draco no supo que contestar a aquello, de alguna forma era la verdad, él estaba perdiendo su alma y muchas cosas mas para salvar las de sus seres queridos. Pero en ese momento, lo único que realmente importaba era que ella vivía, que había logrado salvarla de las garras de Grayback. Draco no quería pensar en más nada, necesitaba, ambos lo necesitaban, un momento de tregua, un rato de paz. Pero la nobleza obliga y las promesas también.
-Dámelo- pidió él.
-No- contestó ella
-Bien, entonces seguimos en las mismas- Draco no insistió en el tema sabia que era una perdida de tiempo, ella no se lo daría bajo ninguna circunstancia.
- Fue un error de mi parte- dijo Draco- de ahora en adelante yo mismo me encargare de todo.
-Esta pasando lo que temía- dijo ella- estas perdiendo la perspectiva.
-¿Y tú no?- dijo Draco- si mas lo recuerdo, tú eres la que está junto al maldito asesino. No hablemos de perspectivas.
-Vete al demonio Malfoy- dijo ella mientras se alejaba de él y caminaba por un pasillo directo a la cocina de su casa, cuando pasó por un sitio donde había un florero hecho añicos en el suelo, se pinchó el pie con un fragmento, Hermione dio un grito y empezó a dar saltitos sosteniéndose el pie.
Draco fue hacia ella alarmado por el grito, pero ser tranquilizó al ver que Hermione solo se había tropezado con vidrio, ser acercó y la levantó en vilo para que no caminase descalza en medio de todo el desastre . Ella forcejo un poco, pero luego dejó que él la llevase.
-¿Tienes algo para beber? –preguntó Draco, evitando seguir hablando de Nott, estaba solo con Hermione, algo que no era muy usual, no lo arruinaría mas de lo que estaba, convocando a los fantasmas que los asolaban. Mientras caminaba con ella en brazos, sus ojos buscaban la cocina o el bar, lo primero que consiguiese- quiero whiskey, las experiencias cercanas a la muerta hacen que me provoque tomarme un trago.
-¿Sueles beber mucho?- preguntó ella.
-Últimamente más de lo que debería- contestó él malhumorado-creo que estoy algo estresado.
-No me gustan los alcohólicos- afirmó Hermione.
-A mi tampoco las necias, pero es lo que hay, ni modo-contestó Draco.
-Derecho por este corredor está la cocina- señalo ella con un dedo, decidió no echarle mas leña al fuego, ambos habían pasado un susto de muerte, estaban nerviosos y por eso estaban susceptibles, quería ahondar en el asunto de Bellatrix Lestrange, pero lo haría cuando ambos se tranquilizasen- déjame en el suelo.
-Ni pensarlo- dijo Draco- te lastimarías los pies y luego me culparías por ello. No refunfuñes tanto, estoy tratando de comportarme como un caballero contigo.
-¡Ja!- replicó Hermione pero no continuó discutiendo.
Draco la dejó sentada sobre la mesa de la cocina y se dedicó a revisar anaqueles, no encontró Whiskey pero si una botella de vino por la mitad, la descorchó y se tomó un trago. Luego se dedicó a observar todo el lugar con ojo experto, si la vista no le fallaba, era una cocina italiana de vanguardia
-Nunca me dijiste que eras rica- dijo Draco admirando los lujosos gabinetes y los artefactos eléctricos de ultima generación.
-Nunca me lo preguntaste- dijo ella tomando una servilleta que estaba sobre la mesa.
Draco se sentó frente a ella y tomó con sus manos el pie herido de Hermione, revisándolo concienzudamente, se fijó en la planta y le sacó un fragmento de vidrio incrustado en la piel, luego acarició su pantorrilla con cariño hasta que ella retiró el pie con brusquedad, desconcertada por el gesto tan familiar y tan lleno de significados. Draco gruñó molesto, ella no quería que la tocara, ya vería Hermione Granger quien era él, se levantó y se colocó entre sus piernas. Pero calmó sus ímpetus cuando observó que ella lo miraba preocupada. Casi …casi…había muerto.
-Quiero que me perdones- dijo Draco susurrante sin apartar sus ojos de Hermione-no debí dejar a Bella por su cuenta.
-Eres un cretino- dijo ella en voz baja- casi muero.
-No volveré a meter a más nadie en este asunto- dijo Draco-te lo prometo.
-Debería odiarte por lo que has hecho- dijo ella apartando su mirada.
-Deberías- dijo Draco- eso seria lo mejor…para los dos…que nos odiásemos a morir.
-Te está sangrando otra vez la herida- respondió ella.
Hermione con la servilleta le limpio la sangre del rostro, Draco la miraba intensamente, aun así el resto de la expresión de su cara era impenetrable. Sentía los dedos de ella contra su piel y cada centímetro de esta ardía por ese contacto. Ella terminó de limpiarle la cara y le dio la servilleta.
-Necesitas que te hagan unos puntos, si uso un hechizo de pronto te queda una cicatriz, hay que lavar la herida también- dijo ella incomoda, en esa posición estaba vulnerable, abierta de piernas para él, también sentía ternura, él se comportaba como un demente por los artefactos, pero en medio de su locura, cumplía su promesa de jamás permitir que la dañasen, había ido a rescatar a sus padres, porque sabia que a ella le importaba su familia, estaba agradecida y conmovida por el gesto, la furia cedió a la preocupación, ¿Hasta donde seria capaz de llegar Draco Malfoy para conseguir su objetivo?
-Preocupada por mi rostro-contesto él haciendo un esbozo de sonrisa- no pensé que fueses tan frívola.
-No quiero que mueras por alguna infección- respondió ella. Draco colocó sus manos sobre sus piernas y la atrajo hacia él.
Era inevitable, tenía que tocarla, sentirla, protegerla, era instintivo en él, ella era suya, su amante, la mujer que lo enfrentaba, la que amaba, Hermione era todo para él. En ese momento sus promesas le sabían a mierda. Juró no acercarse a Hermione Granger hasta completar su misión, porque no era ni lo correcto ni lo adecuado. Pero cuando se ama apasionadamente, cuando se siente lo que Draco sentía, cuando se tiene el corazón ahogado y encogido de miedo a perder lo que mas quieres, se llega al momento de mandar todo al diablo y ese sin duda era uno de esos momentos. Draco era un volcán a punto de erupcionar debido a la contundencia de sus emociones.
Hermione sabia el significado de esa mirada incendiaria que él le estaba dirigiendo, puro y primitivo deseo, algo a lo que ella no era inmune bajo ninguna circunstancia, pasión que ciega a la razón y lo estaba viviendo en carne propia. Intentó bajar de la mesa para alejarse de él y no sucumbir a la tentación, pero Draco se lo impidió
-Espera- dijo Draco, ella no le prestaba atención.
-Suéltame, déjame irme, no podemos hacerlo, prometimos alejarnos porque no puede ser, es una insensatez- dijo ella tratando de zafarse, sintiendo como todas sus defensas eran derrumbadas segundo a segundo, debido a la imponente presencia del hombre que amaba, ella bajó el rostro completamente derrotada, lo quería, increíblemente, estaba muerta de amor por él
-Suéltame.- Draco cedió para entonces sujetar su cara con ambas manos y obligarla a verlo directamente.
-No lo entiendes- dijo él con la voz ronca, su tono era apremiante, desesperado, sus ojos brillaban, ardían como brazas incandescentes.
-¿Entender que?- preguntó Hermione con la garganta seca, hipnotizada completamente por su mirada, por la cadencia de su voz, por su cuerpo pegado al suyo, embebida hasta el alma en esa aura que los cubría cuando estaban juntos.
-Te amo- respondió Draco sorprendiéndola totalmente y luego la beso. Hermione apretó sus manos contra los brazos de él para intentar apartarlo, pero cuando Draco profundizó el beso, dejando el alma en cada minuto, en cada segundo de ese momento, con la declaración de amor resonando en su cabeza, ella se rindió finalmente y empezó a corresponderle, con furia, con pasión, desatando toda esa represa contenida de sentimientos. Mientras lo abrazaba, dejaba que él acariciara su cara, su nuca, sus pechos. Por un segundo, solo fueron ellos dos, alejados de todo y de todos, sin temor a las consecuencias, sin miedo al futuro.
Draco la acostó sobre la mesa y le apresó las manos extendiéndolas sobre su cabeza con una mano, con la otra le desgarró la ropa interior, luego se bajó la bragueta del pantalón para liberar su miembro henchido de deseo que se revolvía inquieto en su entrepierna como un animal enjaulado. Mientras tanto la besaba hasta quedarse sin respiración, Hermione le entregó ese beso y también todo lo demás, cuando lo sintió dentro de ella, caliente, sedoso y duro, empujó sus caderas hacia delante para estrechar el contacto.
Draco empezó a embestir dentro de su cuerpo con fuerza, en movimientos lánguidos pero contundentes, mientras que mantenía sus manos apresadas con fuerza. Poco a poco fue tomando ritmo y velocidad. Sin embargo en algún momento, mientras le hacia el amor, aflojó su agarre soltándole las manos, ella intentó incorporarse en la mesa y lo logró, Hermione enredó sus piernas en las caderas del hombre y le apretó las nalgas con los pies, luego sus manos vagaron por su pecho y le quitó la camisa, arrancando todos los botones por la prisa. Él todavía estaba de pie, con los pantalones enrollados en las rodillas. Por un instante dejaron de besarse para contemplarse. Ella alzó los brazos para ayudarlo a quitarle el vestido, Draco lo rompió y lo lanzó bruscamente a un extremo de la estancia. Draco la admiró en su divina desnudez y a ella se le erizaron los pezones al sentir esa ardiente mirada sobre su cuerpo.
-Te debo un vestido- dijo él - unas bragas, una escalera, creo que algunos objetos de arte de tu casa también.
-Yo solo te comprare una camisa nueva- respondió ella. Le ofreció una sonrisa esplendida y Draco sintió como todo en su interior se removía. Ella jamás le había regalado una sonrisa, nunca. Y por un segundo, fue feliz….se sintió verdaderamente feliz.
Draco de nuevo busco sus labios para hundirse en ellos. Una sucesión de gemidos y jadeos llenaron la estancia mientras el sudor resbalaba por sus cuerpos, no era ningún acto comedido y romántico, era sexo salvaje lo que estaban teniendo. Una entrega sin tregua, sin contemplaciones de ningún tipo, una cogida primitiva y animal aderezada por el hecho de que estaban experimentando la euforia del guerrero, esa fiebre que se apodera del ser humano cuando sabe que ha salvado su vida en una lucha a muerte y también porque temían no tener nunca mas la oportunidad de estar de nuevo juntos. Cuando él embestía, ella lo acompañaba con un movimiento de caderas empujándose hacia él. Draco la hacia suya de pie, ella apoyaba sus nalgas en la mesa, pero a cada acometida, era impulsada hacia arriba y a duras penas lograba conservar el equilibrio, pero él la sostenía para evitar que cayese.
-Cuando terminemos aquí no vas a poder caminar derecho por semanas, te lo juro- le susurró provocativamente Draco en el oído, mientras se clavaba con fuerza en su cuerpo.
-Necesitamos protección- dijo ella mientras le besaba el cuello, la manera soez de hablar de Draco lo único que hacia era calentarla mas de lo que estaba pero una chispita de precaución se encendió en su cabeza, no podían estar acostándose sin pensar en que no tendría consecuencias.
-¿Que clase de protección?- murmuro él bastante distraído en hacerle el amor.
-Un condón- dijo ella- algo...por estilo.
-Ah, esa clase de protección. Bien- dijo él jadeando empujando mas adentro. Estaba extasiado, se sentía morir a cada instante, el calor de Hermione lo envolvía y lo aprisionada, jamás había sentido una pasión tan enloquecedora por una mujer, estaba perdido dentro del cuerpo de ella- te preparare una poción contraceptiva…..después…pero no puedo detenerme ahora..ni que quisiera.
-Si paras te mato- dijo ella besando su cuello, lamiendo su piel, sintiendo como él se estremeció cuando le mordió sensualmente el lóbulo de la oreja, disfrutando de tenerlo sometido a ella. Temblaban, sudaban, se acoplaban, se amaban.
-Eso pensé- dijo él sonriendo mientras capturaba sus labios para ofrecerle otro escandaloso beso, su lengua exploraba su boca, retrocediendo y avanzando, hundiéndose en su garganta, emulando a lo que su pene hacia en su vagina. Ella se retorcía pegada a él, esporádicamente jadeaba y gritaba, estaba entregada a ese sexo brutal tanto o más que él. Entre todas las cosas que le gustaban a Draco de Hermione, el hecho de que tuviese un insaciable apetito sexual similar al suyo, era quizás lo que lo enloquecía de ella. Ambos eran unas antorchas humanas dispuestas a arder hasta las cenizas cuando yacían juntos. Él la poseía, ella claudicaba por un momento y luego lanzaba su ardoroso ataque, moviéndose febrilmente, estrangulando su miembro frenéticamente, exprimiéndolo, pidiéndole en silencio mas y mas.
Y lo vivieron diferente a la primera vez. Estaban plenamente consciente de lo que hacían y de lo que no hacían, que no fue mucho si nos vamos a los detalles. Se sintieron en carne y hueso, eran un hombre y una mujer, separados por sus destinos pero unidos con un cordón de plata debido a los sentimientos que se profesaban Fue cataclísmico, un verdadero holocausto de olores, sabores y sensaciones donde ambos sabían que no saldrían indemnes. Estaban grabados a fuego uno en la piel del otro, ninguno de los dos se saciarían jamás de sus labios, de sus besos, de sus cuerpos, era como una enfermedad sin cura posible, una lucha sin cuartel donde la única opción posible era la rendición total. No hubo respiro…tampoco recriminaciones, por un momento, apartaron la culpa, echaron por la borda todas aquellas razones por las cuales no podían ni debían, porque al final de todo, era lo que querían.
Un intenso orgasmo siguió a otro, Hermione sentía que su vientre iba a estallar, tanto placer era inconcebible, inundaba su carne, incendiaba su interior, era una entrega total y absoluta, algo se removió en su corazón, haciendo inevitable que llegara el momento de ella para declarar su verdad.
-Te amo- dijo ella mordiendo su hombro mientras Draco seguía en su frenético asalto.
-Lo se- dijo él disfrutando una y cada una de esas palabras, atreviéndose a soñar, deseando que no terminara nunca, que el momento del clímax no acabase- desde la primera vez que dejaste que te besara, sabia que terminarías sintiendo lo mismo que yo, a pesar de todo, incluso de nosotros mismos.
-Te amo- repitió ella saboreando cada silaba de esa declaración casi al borde de la inconsciencia, el calor la abrumaba….de nuevo se corrió mas fuerte incluso que la vez anterior y Draco sintió como era jalado con ella a una explosión de sentidos, ambos se fundieron en un solo cuerpo y una sola alma. El tiempo pareció detenerse y fueron solo..un hombre y una mujer…enamorados.
-Cásate conmigo- dijo él con la cabeza hundida en su clavícula, respirando agitadamente, sacudido por los últimos temblores de su orgasmo.
Hermione lo separó de su cuerpo inmediatamente, todo había ido muy bien, pero esa petición la asustó, de alguna forma, algo estaba mal. Sin embargo una llamita de esperanza se encendió en su corazón.
-¿Vas a dejarlo todo?- preguntó ella- ¿vas a renunciar al artefacto infernal?
Draco la miró fijamente, se había dejado llevar y había pronunciado unas palabras que solo eran un caro deseo dentro de su corazón, mas nada. No podían casarse, él ya estaba casado con Astoria, legalmente era viudo, cierto, pero como pretendía volverla a la vida, lo que le había pedido a Hermione era una completa insensatez. La posibilidad de aclararlo todo con Astoria, separarse de ella en paz y vivir con Hermione como su mujer era lo único que podría ofrecer en esas circunstancias….pero no podía casarse con ella, no existía el divorcio mágico y ambos lo sabían. Draco maldijo su torpeza miles de veces en su cabeza..
-No puedo hacerlo- dijo él- yo…yo quiero…que después que todo termine…tú y yo.
-Vete de mi casa- Hermione se separó de él y fue a buscar su destrozado vestido para cubrir su cuerpo desnudo.
-¿Es tan terrible que nunca nos casemos?- dijo Draco- es una tontería, tú me amas, yo te amo, debe ser suficiente para los dos. Astoria lo entenderá, tendrá que entenderlo.
-Ese no es el problema y lo sabes. No me importa si no te casas conmigo, al final y al cabo solo es un maldito papel- dijo Hermione corriendo escaleras arriba.
-Le hice una promesa- gritó Draco colocándose sus pantalones apresurado, siguiéndola, ya entendía por donde iba todo, los malditos artefactos infernales- se lo jure. Hermione, eres la única mujer que he amado en la vida pero también la quiero a ella y deseo que viva.
-Ellos están muertos y tienes que aceptarlo –gritó Hermione- no puedes jugar a ser Dios.
-Si seguimos enfrentados, este amor se convertirá en odio y ambos sufriremos las consecuencias.
-Que así sea- dijo ella desafiante, pero con el corazón encogido de miedo- No puedo permitirte esa atrocidad Draco. No entiendes que lo hago por ti, que nunca soportaras ver a Astoria cuando regrese, te odiaras a ti mismo, este planeta será destruido y todos nosotros con él por tu locura.
- Nott te envenena la mente- dijo Draco en tono sepulcral, cada vez que de sus labios salía el nombre del maldito hombre que odiaba con todas sus fuerzas, sentía su sangre arder de furia- y tú crees fielmente todo lo que te dice. Esta mintiendo, nada pasara.
-Vete- gritó Hermione ahogada en lágrimas, cerrando la puerta tras de si. Draco la siguió y le dio un puñetazo a la puerta de pura frustración.
-Te amo- gritó- pero ni tú ni nadie me harán claudicar.
Ninguno de los dos sabía que llegado el momento, ambos tendrían la oportunidad de tragarse sus palabras.
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DEJEN REVIEWS
