Abre esta cuando me haya ido.

Mi muy amado Kurt,

Metí otra carta ;)

No llores. Sé que lo haces, y sé que yo también lloraré -todo el camino a casa, probablemente. Pero pronto, mi niño precioso. Pronto estarás conmigo, y tenemos mucho que esperar.

Pasé los más maravillosos cinco días contigo. Mi cumpleaños fue la perfección. Siento muchísimo de verdad que tu resaca durara dos días y la mía sólo dos horas, y me disculpo sinceramente por mis risitas ;) Pero nos divertimos mucho esa noche, te lo juro, mis costillas todavía duelen de la risa...de eso o por estar doblado sobre el tocador el día siguiente.

Realmente me encantó ir a clase contigo, sé que digo esto muchas veces, pero eres verdaderamente fascinante de ver, iluminas el escenario Kurt, y estoy esperando ansiosamente tu debut profesional. En ese sentido, espero que tu presentación vaya bien. Trata de no esforzarte demasiado en ello (es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé) y recuerda, incluso si no sale nada de eso, puedes decir que has actuado en un teatro del West End -y con sólo diecinueve años. (¡No por mucho tiempo!)

Me alegro mucho de que tomaras esta oportunidad, Kurt. Puedo ver que te estás divirtiendo mucho, y que Joe y tú se han vuelto mucho más cercanos. También me recuerda lo mucho que has crecido durante nuestro tiempo juntos. Y está demostrado que podemos hacer esto. Podemos estar separados y todavía estar completamente enamorados como lo estamos siempre, y luego atesoraremos nuestro tiempo juntos mucho más. De lo único que estoy un poco molesto, es que durante mis cinco días en Londres no vi una sola persona de la realeza. Pero estaré orgulloso vistiendo mi camiseta de I heart London (en la cama, no te asustes) y pensando en ti, siempre.

Diecisiete días.

Siempre tuyo,
B xxx

. . .

Blaine,

Lloré, como acertadamente predijiste. En cuanto a ti, eres una vergüenza total en los aeropuertos. Realmente, me sorprende que no haya una prohibición internacional de que entres en cualquier terminal. Justin Timberlake cantó 'Cry me a river' (Llórame un río), Blaine, no 'Llórame todo el océano Atlántico.'

Sabes que te estoy tomando el pelo, ¿verdad? Acabo de releer esto y me pregunté si la broma sería encontrada. Y ahora tengo que explicarte mi humor. ¿Por qué me inquieta? Si alguien me entiende, eres tú.

Siento no haber respondido antes, pero estábamos visitando a Teresa y a Jonathan y su wifi no es muy genial. Pasamos un muy buen rato, su casa está justo en el medio del campo y es tan... ¡verde! No como una cascada americana realmente. Era precioso, tendremos que visitarlos juntos algún día. Y Jonathan nos hizo muy amablemente unas fotografías a Joe y a mi ahorrándonos varios cientos de dólares. Me preguntaba... ¿Crees que quiera viajar para hacer nuestras fotos de la boda? Es que... confío en él. Y nos conoce. Le tengo plena confianza para capturarnos como pareja en lugar de que estemos en poses rígidas y formales. Piensa en ello. Yo no quiero tomar el control.

Me reí legítimamente hoy durante música. Una chica estaba a la mitad de su solo de My Fair Lady, y de repente pensé en mí, de pie fuera del Ritz, diciéndote que eres elegante y refinado. ¡Ha! ¡HAHAHAHAHAHAHA! Me retracto. Apenas unas horas después, estabas borracho y cantando una especie de canto de fútbol que Jonathan te enseñó, con la pajarita suelta alrededor de tu cuello y con seis sombrillas de cóctel de color rosa en el cabello.

Yo también la pasé increíble contigo aquí. Se pasó demasiado rápido, por supuesto, pero no creo haber estado tanto tiempo riendo... o teniendo relaciones sexuales. Estoy contento de haber hecho esto. Para mí, ha sido probarme a mí mismo que en realidad no te necesito a mi lado para ser fuerte. Te necesito, sí. Pero te tengo en mi corazón, incluso cuando no estamos juntos y eso es lo que me hace fuerte. Tu amor me hace seguir adelante. Supongo que, dada la carrera que quiero perseguir, y lo que tú ya haces, habrá más ocasiones en las que nos separaremos. No todo el tiempo, tal vez, pero es bueno saber que podemos hacer esto y siempre volver a los brazos del otro al final.

De hecho quiero darte las gracias. No dije nada mientras estabas aquí, principalmente porque estábamos demasiado ocupados aterrorizando a la ciudad de Londres. (Puedes ver por qué odian a los turistas americanos.) Pero gracias por darme el empujón que necesitaba. Si no hubiera sido por nuestra mini pelea, y tu posterior recomendación a ser honesto conmigo mismo, no me hubiera ido y sólo habría pasado todas estas seis semanas extrañando a Joe y envidiando su felicidad. Fue un acto desinteresado, Blaine, porque tú eras el que se quedaba atrás y eras tú el que tenía que dejarme ir. Así que gracias.

Eres condenadamente perfecto para mí, ¿sabes eso?

Te amo.

Siempre tuyo,
K xxx

P.D- La Reina te manda saludos.

. . .

BLAAAAAAAAAAAINE!

OH

DIOS

MÍO.

¿Recuerdas ese pedacito de la película de "La Sirenita" cuando la mandíbula de Sebastian cae completamente abierta y Scuttle tiene que cerrarla por él? Ese soy yo, ahora mismo.

Considérame en shock, Blaine Devon Anderson.

EN SHOCK.

. . .

My muy amado Kurt,

Te sentías caliente y abriste la carta, ¿no es así?

Siempre tuyo,
B xxx

. . .

Blaine,

¿Cómo conseguiste ponerte en esas posiciones? ¿Y tomarte fotos en el espejo? Muy inteligente.

Y para responder a tu pregunta de la carta 'recordando...'

Sí, te ves muy hermoso así.

. . .

Mi muy amado Kurt,

Ese email terminó abruptamente, y tu teléfono está apagado. ¿Es muy vulgar decirte que ahora voy a perder todo sentido y racionalidad pensando en ti cogiéndome?

Siempre tuyo,
B xxx

. . .

Blaine,

No vulgar, no. Sólo... no apropiado cuando yo no recojo mis correos electrónicos hasta el día siguiente, y estoy en la biblioteca del campus con Joe sentado a mi lado. Agradece que era él. (No lo está)

Siempre tuyo,
K xxx

. . .

Mi muy amado Kurt,

¡TRES DIAS, TRES DIAS, TRES DIAS!

Estoy siendo totalmente estúpido por decirte esto por correo electrónico en vez de por teléfono, pero...

Aquí está la cosa, tengo que trabajar el día que llegas a casa. Lo cual, realmente, realmente apesta. Pero es esta gran reunión con Kendalls y el Director General de Webster Evans va a estar ahí, con miras a que me contraten. Eso significa mucho dinero. Eso significa una boda enorme y una lujosa luna de miel. Así que no voy a estar en el aeropuerto, lo siento. Pero estaré casa a tiempo para cenar.

Y podemos ordenar lo que quieras, o puedo cocinar para ti, o lo que sea. Cualquier cosa que elijas va a estar completamente bien para mí, ¡ya que estarás EN CASA!

Espero que tu presentación haya ido bien, también espero que hayas tenido la idea en mente de leer la carta de "¿necesitas una charla que te de ánimo?" antes de salir.

Te amo.

Siempre tuyo,
B xxx

. . .

Kurt camina cansinamente por el área de llegadas con un Joe cansado y abatido a su lado. Su vuelo ha sido muy largo, y arruinado por completo por un bebé llorando, que se negó a ser aplacado de ninguna manera. Traen sus bolsas, Kurt suspirando pesadamente mientras arrastra su maleta detrás de él y va cargando una enorme mochila al hombro.

— ¿Quieres compartir un taxi? —pregunta Joe.

— Puede ser, dado que no tengo a nadie aquí para recibirme.

— Yo tampoco

— Lo sé, pero no vives con tu prometido.

— Bueno, él no pudo evitarlo, —razona Joe.— Tú sabes que él estaría aquí si pudiera.

— Lo sé, —Kurt está de acuerdo, las lágrimas picando detrás de sus ojos.— Pero todavía estoy molesto.

— Bueno, no lo estés,— Joe dice con firmeza.— Mira.

Kurt sigue la mano de Joe, haciendo un gesto hacia donde está Blaine de pie con los brazos abiertos, con flores en cada mano y una sonrisa tímida en su rostro.

— ¿Pero qué...? —Kurt comienza cuando baja la mochila y corre, arrojándose a los brazos de Blaine y envolviendo fuertemente las piernas alrededor de su cintura.— ¡Mi Blaine! —Se besan con fiereza, luego lenta y amorosamente mientras Blaine deja caer las flores y acuna el rostro de Kurt en sus manos, borrando las lágrimas en sus mejillas.

— Lo siento, —susurra.— Siempre...

— Lloras, —termina Kurt.— Blaine, no me importa. Eres simplemente hermoso. Viniste.

— ¿De verdad creíste que no lo haría?

— Dijiste que tenías esta gran reunión.

— Eso fue ayer.

— ¿Lo conseguiste?

— Así es, —dice en voz baja con un movimiento de cabeza.

— Por supuesto que sí, porque eres increíble. No puedo creer que estés aquí, que lo mantuvieras en secreto.

— Joe sabía.

— ¿Él...? —Kurt baja de los brazos de Blaine y se vuelve hacia él.— ¿Tú sabías?

Joe simplemente se encoge de hombros, sonriendo mientras pone sus manos en los bolsillos.

— ¡Oh, tengo flores! —Blaine se acuerda de repente, entregando un ramo a Kurt y uno a Joe.— No quiero que te sientas excluido, —explica.

— Nunca nadie me ha regalado flores, —Joe sonríe.— El primer ramo y son de un chico gay comprometido de cuarenta años. Estoy haciéndolo bien.

— ¡No tengo cuarenta! Ahora dame un abrazo y te llevaré a casa.

Kurt está profundamente dormido en el momento en que llegan a su edificio y Blaine le da un suave empujoncito.— ¿Kurt, cariño? Estamos en casa.

— ¿Qué? ¿Eh? Oh. Casa. Cierto. —Él cae de nuevo en su asiento, con una sonrisa de felicidad que juega en su rostro mientras mira a su edificio.— Casa. Nuestra casa.

— Tengo otra sorpresa para ti, —le susurra Blaine mientras lo besa en la frente.— Subamos.

Blaine está callado cuando entran en el ascensor, lo que lleva a Kurt a preguntarle qué le pasa.— Voy a hablar contigo sobre ello más tarde, —dice con una pequeña sonrisa.— Este es tu momento.

Kurt tal vez esperaba un cartel, posiblemente algunos globos. No esperaba encontrar todo eso, además de a su papá y a Carole sentados en su sala de estar.

— ¡Dios mío! —él grita, arrojándose en sus brazos.— Oh, Dios mío, ¡los he extrañado mucho!

— Estamos en un hotel, —Carole le dice a toda prisa.— No queríamos molestar demasiado. Pero también te extrañamos.

— Estoy tan contento de que estén aquí, —Kurt sonríe.— ¿Papá?

— Estoy bien, —Burt dice mientras limpia a toda prisa sus ojos.— Estoy bien.

— Mira, es por eso que lo elegí —Kurt se ríe mientras hace un gesto hacia Blaine que está sollozando en un pañuelo.— Siempre dicen que las niñas eligen a un tipo como su papá, bueno... yo igual. Ambos son terribles.

— Cariño, estamos todos llorando, —señala Carole.— Incluso tú.

— Lo sé, —dice sonriendo entre lágrimas,— Lo sé. Carole, ¿cocinaste?, —pregunta mientras huele el aire.

— Sí, —ella sonríe. —Ve a lavarte y tendré todo listo.

— ¿No van a pasar tus papás? —Kurt le pregunta cuando él y Blaine se abren camino hacia el baño.

— Uh... no. Eso... es lo que pasa. Mi padre... bueno, él está en el hospital con neumonía.

— ¿Qué? ¿Desde cuándo?

— Fue internado hace dos días. Había estado enfermo durante una semana y simplemente no estaba mejorando. Iba a decirte, —Blaine rápidamente añade,— Simplemente no quería que te preocuparas justo antes de que viajaras.

— ¿Has ido a verlo?

— Todavía no. Me preguntaba si...

— Iremos mañana.

— No, no. Tendrás descompensación horaria y...

— Vamos a ir mañana. Es tu papá, Blaine. Y yo lo adoro. Vamos a ir mañana.

— Gracias, —dice sinceramente, cayendo en el abrazo que Kurt le ofrece.— Sólo... gracias.

Kurt no se sienta a la mesa de inmediato, optando por llamar a Sara en su lugar, quien suena cansada, pero feliz de saber que él está en casa, y ella se alegra considerablemente cuando le dice que van a visitarlos al día siguiente. Una vez que todos han comido y Kurt les ha enseñado los muchos cientos de fotos en su iPad, Burt y Carole se van, haciendo planes para reunirse para el desayuno al día siguiente, antes de que todos se dirijan hacia Ohio. Kurt cierra la puerta detrás de ellos y se recarga contra ella, bostezando, estirándose y mostrando su estómago tonificado.

— A la cama, —dice tendiéndole una mano a Blaine.— Vamos. Te ves cansado por la preocupación.

— No por la... bueno, sí... de hecho así es, —suspira Blaine.— Sin embargo, me alegro de tenerte en casa.

— Me alegro de estar en casa.

Caminan hacia el dormitorio y Kurt lo toma en sus brazos, satisfecho de respirarlo mientras se abrazan con fuerza. Pasa suavemente sus manos por la espalda de Blaine, besándolo justo debajo de la oreja.— Es esto lo que he echado de menos, —susurra.— Estos momentos que son únicos de Kurt y Blaine. Que nadie puede tener jamás, excepto nosotros.

— Mmm, —Blaine está de acuerdo, dando vuelta para que pueda besar el cuello de Kurt.— Dios, haces que todo sea mucho mejor.

Se separan de mala gana para ponerse el pijama y usar el baño, pero muy pronto la cabeza de Blaine está descansando felizmente en el pecho de Kurt una vez más, con el brazo rodeando su cintura.— Nunca me dijiste cómo te fue en tu presentación, sólo hablamos brevemente y había mucho ruido.

Kurt se tensa debajo de él, el ligero movimiento lleva a Blaine a levantar la cabeza para mirarlo.— ¿No te fue bien?

— No tan bien como a Joe. O como a los demás, en realidad. —Su voz es pequeña mientras mira al techo y se pasa la mano de forma cansada por el cabello.— Ya sabes, ¿te dije que los tutores de aquí piensan que Joe podría ser la próxima gran estrella? Pues también lo hacen los que están en Londres, evidentemente. Cada agente que asistió quiso contratarlo en el acto. Se habla de un productor de cine tratando de conseguir un papel creado para él en su próxima gran película -está tan seguro que ha encontrado esta nueva estrella brillante.

— Eso es bueno... ¿No es verdad?

— Lo es, sí. Quiero mucho a Joe y se merece cosas buenas, es excepcionalmente talentoso, es sólo que...

— No está ocurriéndote a ti.

— Si. —Kurt suspira profundamente, mirando hacia abajo, donde Blaine apoya la barbilla en su pecho.— ¿Soy una mala persona?

— No, en absoluto, —Blaine lo tranquiliza.

— Digo, yo quiero estar en teatro musical a diferencia del cine, pero lo cierto es que a partir de esta presentación todo el mundo logró ser abordado por algún agente, productor o director... Excepto yo.

— Bueno, ellos podrían... no sé, —dice Blaine, buscando las palabras,— podrían estar pensándolo un poco... quiero decir... eres... único.

— Sueno como una niña, —dice Kurt miserablemente.

— ¡No es así! Y no voy a escucharte hablar de esa manera sobre ti mismo. Kurt, eres hermoso, por dentro y por fuera, y un artista increíblemente talentoso. Ya sabes, si audicionas para una película, es una cosa, pero los agentes teatrales de Londres probablemente están buscando algo muy diferente a los americanos. No sé... Mary Poppins, por ejemplo. Llevé a Maddie y a Taylor a ver esa obra cuando eran pequeños. El tipo en el papel de Burt era bueno, muy bueno, pero su acento era defectuoso. Cada cierto tiempo salía y me di cuenta que era de Kentucky. Ahora, al público estadounidense no va a importarle tanto, ¿pero en Inglaterra? Uh-uh. Olvídalo. Tienes que ser impecable, claro, conciso. Si estaban buscando un papel para Oklahoma es una cosa, pero en general el público británico van a esperar repartos británicos.

— Supongo, —Kurt comienza, inseguro.— Pero eso no explica por qué Holly y Elle consiguieron que alguien se les acercara.

— Kurt... Tú mismo dijiste que no querías que saliera mucho de esto debido a la boda.

— Estaba mintiendo.

— Pensé que así era, —Blaine sonríe y deposita un beso en su pecho.— Escucha, estás en tu segundo año de un curso de tres años. Piensa en lo maravilloso que serás cuando estés por graduarte. Y esa presentación entonces será mucho más importante... agentes más grandes, notables directores, productores... eso es lo que cuenta, Kurt, y yo simplemente sé que vas a luchar contra ellos.

— Me preocupa, —admite en voz baja.— Me preocupa no ser lo suficientemente bueno, o la corriente principal, o un bailarín lo suficientemente fuerte, o no cantar lo suficientemente bajo...

— Kurt... no puedo decirte que dejes de preocuparte, porque de todos modos vas a hacerlo. Pero ya sabes... si todos esos temores resultan ser ciertos -que no lo serán- ¿pero si alguna vez pasa? Eres el diseñador de ropa con más talento que he visto en muchos años. Podrías hacer algo grande diseñando, o en la alta costura.

— Sin embargo no quiero hacer ropa.

— Lo sé, cariño. Ya lo sé. —Blaine se mueve hacia arriba para besar sus labios, demorándose hasta que siente que Kurt empieza a relajarse en sus brazos cuando él abre la boca un poco más y corre la lengua por su labio inferior.

— ¿Blaine? —Kurt rompe el beso, moviéndose a su lado para frotar su rostro contra la mejilla de Blaine.

— ¿Hmm?

— Sé que acabo de llegar a casa y todo eso, pero... ¿es esto suficiente por esta noche? —Muerde su labio nerviosamente, sólo relajándose cuando Blaine sonríe dulcemente.

— Por supuesto. No creo que ninguno de nosotros esté dispuesto a demasiado esta noche. Hay tiempo... Como... toda una vida de tiempo.

— Mmm, —Kurt sonríe apropiadamente esta vez mientras tiembla con deleite.— Toda una vida. Eso es todo lo que quiero. Toda una vida contigo.

— Tú sabes, a pesar de las fotos obscenamente sexuales que dejé para ti, y todo lo que pasamos en Londres... lo que más extrañé fueron nuestros mimos.

— Yo también... Pero Dios. Esas fotos fueron algo más.

— Prométeme mantenerlas encerradas en alguna parte. Santana no tiene fronteras, la descubrí en el armario en busca de los juguetes cuando vino a visitarme.

— Lo prometo, —Kurt se ríe, luego se vuelve serio cuando retira los rizos sueltos de los ojos de Blaine.— ¿Estás bien acerca de ver a tu papá mañana?

— Sí. Realmente estaré feliz. Me tenía preocupado.

— Tu mamá dijo que ahora respiraba con mayor facilidad.

— Eso es bueno. Gracias por haber dicho que podíamos ir.

— Son mis padres tanto como tuyos, —Kurt sonríe.— O lo serán pronto, de todos modos.

— Cierto, cierto, —Blaine sonríe.— Y no puedo esperar para que nos casemos.

. . .

Ellos llegan al hospital la tarde siguiente, Kurt habiendo conducido esta vez dado que Blaine parece que está sobreviviendo con muy poco sueño -un hecho probado cuando él se queda dormido en el segundo en que el coche está en la carretera. Vuelve a la vida cuando Kurt se detiene, y se apresura a pedir disculpas.

— Lo siento mucho, no debí haberme dormido así, probablemente estás agotado y yo...

— Blaine, no importa. Estoy bien, de verdad. Necesitabas dormir. No creas que no noté cuando te levantaste en medio de la noche. Dejaste nuestra cama a las tres y no regresaste hasta pasadas las cinco y media. ¿Estabas tocando otra vez?

— Sí, pero usé el teclado con auriculares en lugar del piano... No quería despertarte.

— Me di cuenta en el segundo en que te fuiste de mi lado. Iba a ir a buscarte, pero pensé que podrías querer estar un tiempo a solas. —Se inclina para besar su mejilla.— Anda, vamos.

Blaine se aferra con fuerza a la mano de Kurt mientras caminan a través del hospital, haciendo caso omiso de las miradas de los transeúntes estrechos de mente hasta llegar a la habitación de su padre. Kurt toca y entran, Sara Anderson deja su punto de cruz a un lado para saludarlos cordialmente.

— Mis niños queridos, —sonríe mientras abraza a ambos fuertemente.— Oh Mike estará tan feliz de que estén aquí. Está durmiendo ahora mismo, pero el médico dijo que tuvo una buena noche.

— Él... mamá, ¿por qué trae puesta esa máscara? —El pánico es evidente en la voz de Blaine, como las lágrimas. Kurt envuelve un brazo reconfortante alrededor de su cintura y lo atrae hacia él.

— Es sólo oxígeno, Blaine, —Sara le dice.— No te preocupes. Lo ayuda a respirar con mayor facilidad.

— Se ve... tan viejo, —susurra Blaine, ahogando un sollozo alojado en su garganta.

— Bueno, supongo que lo está, —Sara se ríe.— Tiene casi setenta y cuatro.

— Lo sé, pero... él es mi papá, —termina sin convicción.

— No te preocupes mi amor, —le dice su mamá a medida que, junto con Kurt lo llevan a una silla al lado de la cama,— él no va a ir a ninguna parte. Ya verás cuando se despierte. Tiene una tos terrible y suena sibilante, pero sigue siendo el mismo viejo bobo de siempre. —Ella besa su frente suavemente.— Ahora que ustedes dos están aquí, ¿les importaría si me voy a tomar un café? Yo realmente no quería dejarlo solo en caso de que despertara y pensara que todos habíamos dejado de preocuparnos.

— Dudo que él pensara eso, —Kurt sonríe mientras le aprieta la mano.

— No... pero aún así... —Sara se desvanece, parpadeando rápidamente antes de hurgar en su bolso por un pañuelo, pero Kurt se pega a ella y le ofrece el de su chaqueta.— Gracias cariño.

— ¿Blaine? Voy con tu mamá, ¿okay?

— Oh no, —Sara dice rápidamente,— no es necesario hacer eso, voy a estar bien, de verdad.

— Voy a ir, —Kurt dice con firmeza.— ¿Blaine? ¿estarás bien?

— Sí, —Blaine asiente con la cabeza, sintiéndose ansioso porque su papá despierte, pero un tanto tranquilo por las palabras de su mamá.

Ellos salen de la habitación y Sara se vuelve a caminar por el pasillo, pero Kurt la toma del brazo y la detiene en seco.— Veo de donde lo sacó Blaine, —dice sonriendo hacia ella.

— ¿Sacar qué?

— La negativa a hablar de sus sentimientos, —dice, arqueando una ceja.— No estás bien. Por favor, dejar de pretender que lo estás. Blaine y yo te amamos mucho, sólo... déjanos entrar, por favor. Está bien admitir que te preocupa.

— Estoy aterrorizada, —dice Sara, jadeando antes de que las lágrimas se apoderen de ella, y cae en los brazos de Kurt.— No quiero perderlo Kurt. —Ella llora de forma desgarradora mientras él la abraza fuertemente, esperando hasta que sus sollozos se han apagado.— No puedo perderlo, —dice, sacudiendo la cabeza mientras se hace para atrás, mirando el pañuelo que gira una y otra vez en sus manos.— Él es todo lo que he conocido. Yo era como tú, —ella le sonríe con los ojos bordeados de rojo.— Me enamoré de él cuando tenía quince años. Él era este gran estudiante de último año, tan guapo, tan encantador y apuesto... y me eligió a mí. Nunca en toda mi vida supe por qué lo hizo, pero lo hizo. Y todo lo que quería hacer era amarlo, para hacerlo tan feliz como él me hizo a mi. Él era... es... el único para mí, Kurt. Sabes lo que es eso, ¿no es así?

— Lo sé, —le asegura mientras la guía suavemente a lo largo del pasillo hacia los ascensores.

— Cuando él fue a la universidad, todo el mundo pensaba que iba a terminar. Él me engañó, ¿puedes creerlo?, —dice en voz baja.— Nadie lo sabe. Desde luego, no los niños. Yo nunca quise mancharlo con algo negativo ante ellos, porque él no era así. Fue una cosa de una noche, y me llamó al día siguiente, roto y desesperado. Sabía que estaba arrepentido, pude sentirlo de inmediato. Pero no por ello fue más fácil perdonar.

— Como todo el lío que tuve con Blaine.

— Sí, —coincide cuando entran en el ascensor.—Por mucho que ames a alguien, cuando ellos te lastiman así, no es tan fácil decir 'oh, no importa, yo sé que lo sientes.' Se necesita tiempo. Pero nos volvimos más fuertes a causa de ello, y me propuso matrimonio en mi décimo octavo cumpleaños. Nos casamos cuando yo tenía veintiuno. Eso era más común entonces, que las novias fueran jóvenes.

— ¿Así que no fuiste a la universidad?

— A la escuela de secretariado, —sonríe, iluminándose más y más mientras habla a través de sus recuerdos.— A pesar de que realmente no tenía intención de trabajar. Lo hice, durante dos años, pero me detuve cuando me enteré de que estaba esperando a Cooper.

— Ustedes dos son adorables, —Kurt sonríe, ofreciendo su brazo a medida que salen del ascensor y se dirigen hacia la cafetería.— ¿Y sabes qué? Apuesto a que no perderás a Mike todavía, porque él sabe que tiene algo por lo que vale la pena luchar.

— Gracias, Kurt querido, eres increíblemente dulce. Siento mucho haberme desmoronado...

— Hey, —Kurt la detiene de nuevo, inclinándose para besar su mejilla.— Si no puedes deshacerte en frente de tu propio hijo, entonces cuando puedes, ¿eh?

Sara abre su boca de nuevo para hablar, pero las lágrimas llegan una vez más y se frota los ojos.— Oh Kurt... gracias mi amor. Creo que eso es lo más bonito que podrías haber dicho nunca. Espero que sepas lo mucho que te amamos. Sé que tienes a tu papá y a Carole, pero absolutamente pensamos en ti ya como nuestro hijo también. —Le sonríe acariciando su mano.

— Ya lo sé... Dios mío, me hicieron sentir como en casa desde el principio. Estaba tan asustado de conocerlos... y recuerdo vívidamente las miradas en sus caras cuando les dije que era un estudiante de segundo año, pero nunca me juzgaron, nunca me hicieron sentir como un niño... siempre le dieron a mi relación con Blaine su justo valor, y nunca podré agradecerles lo suficiente por eso.

— ¿Podrías comprarme un café? —ella ríe,— Dejé mi bolso allá arriba.

— Claro que sí, y creo que también vamos a necesitar un poco de pastel.

. . .

— ¿Blaine?

— ¿Eh? —Él deja de contar los azulejos del techo y ve rápidamente hacia la cama, donde su padre se estira con una mano temblorosa para quitarse la máscara de oxígeno del rostro.

— ¿Blaine? —dice de nuevo con la voz ronca y pesada por el esfuerzo.

— Hey papá. Soy yo, —dice sonriendo mientras su labio inferior tiembla y las lágrimas caen sobre sus mejillas.— ¿Cómo estás?... Lo siento, pregunta tonta, supongo.

— Me siento como si un elefante estuviera sentado en mi pecho, —dice, sonriendo, antes de caer en un ataque de tos silbante que tiene a Blaine corriendo para sostener un vaso de agua contra sus labios, acunando su cabeza tiernamente hasta que pasa.

— ¿Está mejor ahora?

— Sí, gracias, —Mike asiente con la cabeza, luego mira alrededor de la habitación.— ¿Kurt no vino contigo?

— Genial. ¿No soy lo suficientemente bueno ahora?, —bromea la ligera.

— No. Me gusta más Kurt, —Mike bromea de vuelta antes de que Blaine incline la cabeza sobre la cama y comience a llorar.— Hey... ¿Blaine? —Mike dice mientras pasa la mano por la parte posterior del cuello de Blaine, jugando con los suaves rizos.— ¿Hijo? ¿Por qué lloras?

— Porque... Odio verte así, —explica, sentándose y tomando la mano de su padre en la suya.— Eres tú, pero tan enfermo... tan frágil.

— ¡No lo estoy! —Mike protesta.— Bueno... —hace una pausa para toser un poco más.— Tal vez un poco. Pero no estoy a punto de desaparecer de la faz de la tierra. Blaine... ¿pensaste que iba a morir? Le dije a tu madre que se asegurara de que Cooper y tú supieran que no iban a recoger su herencia en esta ocasión.

— No, ella lo hizo, —Blaine lo tranquiliza.— Pero me preocupo, y luego, cuando entré y te vi tan pequeño...

— Es por eso que prefiero a Kurt.

— Sí, gracias, —Blaine se ríe y no puede evitar inclinarse y besar la mejilla de su padre.

— Voy a estar bien, —dice Mike con el mejor gesto enfático que puede lograr.— Llevará tiempo, supongo -no soy tan joven como solía ser- pero voy a llegar. La boda está a dieciocho meses de distancia, tengo que estar todavía por aquí para eso.

— Sí.

— Y... tal vez... ¿más nietos... un día? ¿Si tengo suerte?

— Tal vez, —Blaine sonríe.— En realidad, sí. Puedo decirte que de una manera u otra, Kurt y yo tendremos al menos un hijo algún día.

— Lo sabía, —Mike dice elevando levemente el puño al aire.— Excelente. Pues está arreglado. No iré a ninguna parte hasta que haya sostenido a todos mis nietos bebés en mis brazos.

Blaine sonríe, todavía sosteniendo con fuerza la mano de su padre, pero ya se siente mucho más feliz.

— En serio... ¿Kurt no vino contigo?

— Oh por el amor de... Sí, está aquí. Fue a tomar un café con mamá.

— Ah bueno. Lo he echado de menos. ¿Cómo fue su estancia en Inglaterra?

— Bueno, sí. Creo que está contento de haber ido. No sé si todo fue como le hubiera gustado, pero sin duda fue una buena experiencia de vida para él.

— Eres un buen hombre, Blaine... dejarlo ir así. Sé que no te preocupas por él apartándose ni nada, pero también sé que es difícil ser dejado atrás.

— Él es todo para mí.

— ¿En serio? No me había dado cuenta, —Mike se ríe, y luego tose, a continuación, pone mala cara cuando Blaine le pone de nuevo la máscara de oxígeno con ternura.

— Para hacerte callar, —dice sonriendo, asomando la lengua para acentuarlo.

Sara y Kurt regresan entonces, y Mike se vuelve aún más radiante una vez más, y aunque él no dice mucho, y se siente adormilado después de un tiempo, está más que feliz de estar ahí y escuchar la animada conversación inundándolo. Él entra y sale del sueño mientras Kurt habla de su tiempo en Inglaterra, bastante seguro de que se despierta para oírlo decir que conoció al príncipe Harry en un club nocturno, pero no es del todo cierto. Cae en un sueño profundo con el tiempo, agitándose un poco cuando Blaine besa su frente y le dice que volverán el próximo fin de semana, pero una vez que su esposa toma su mano, besando sus dedos tiernamente y diciéndole lo feliz que está de que los hayan visitado, él deja que sus sueños lo lleven lejos una vez más.

— ¿Estás bien? —Kurt le pregunta una vez que están fuera, el atardecer empezando a tornarse en anochecer.

— Si. Yo sólo... —Blaine se sienta pesadamente en una banca, mirando a los visitantes y al personal yendo y viniendo por un tiempo. Kurt no dice nada, sólo se sienta a su lado y le toma la mano, esperando hasta que Blaine se siente listo.

— Es... la fragilidad de nuestros padres, ¿sabes? La idea de una vida sin ellos.

— Oh lo sé, —dice Kurt, mirando al otro lado del estacionamiento y no a su prometido.— Lo sé muy bien.

— Oh Cristo Kurt, lo siento. Por supuesto que lo sabes. —Blaine pasa una débil mano por su cara.— Lo siento mucho, eso fue muy insensible.

— No, Blaine. No lo fue. Siento... y pienso que puedo decir esto después de ver a tu padre... Siento como si quisiéramos evitar perder a nuestros padres. Y tienes razón. Eso de repente te golpea, que no siempre estarán a nuestro alrededor, que en un solo segundo todo podría haber desaparecido. Yo no tuve esa sensación con mi mamá, —dice sonriendo firmemente a su memoria, —porque era muy joven supongo. Pero sí tuve que lidiar con el dolor que le siguió. Con el despertar cada mañana esperando verla sonriéndome mientras me retiraba el antifaz... y luego recordar que nunca volverá a suceder. Es... bueno, es el dolor más grande que creo que nadie podría jamás tener que soportar, además de perder a un hijo o a tu alma gemela. Ciertamente nunca me permití pensar en ello, porque si la naturaleza sigue su curso, vamos a tener que vivir a través de la pérdida de mi papá y Carole, así como tus padres... y eso es algo que simplemente no quiero pensar en este momento.

— Por lo menos vamos a lidiar con ello juntos, supongo, —Blaine dice mientras aprieta la mano de Kurt fuertemente.

— Juntos.

— Apuesto a que tu mamá era hermosa.

— Lo era. Has visto sus fotos.

— Lo sé, pero hay una diferencia entre mirar una foto y ver la belleza irradiando de una persona desde adentro. Estoy triste porque nunca lo sabré, pero creo que ella ha dejado un buen ejemplo de su belleza en su hijo, —dice Blaine mientras empuja el hombro de Kurt.

— No sé nada de eso. Estoy quizá recordándola a través de gafas teñidas de rosa, pero no me parece que fuera tan obstinada o arrogante como puedo ser yo.

— No eres tan malo, —Blaine se ríe, notando la mirada que Kurt le da.— Está bien, bueno, tal vez un poco terco... o mucho... sí. De hecho, realmente lo eres.

— Sí, okay Blaine. Gracias.

— No, Kurt, gracias a ti, porque fue tu terquedad lo que nos trajo hasta aquí hoy, y lo que puso mi mente totalmente tranquila. Si no fuera por tu insistencia, lo habría dejado por un par de días más, porque con todo honestidad tenía miedo de verlo. Pero estoy muy contento de haberlo hecho. Y lo que le dijiste a mi mamá... la hizo sonreír de nuevo. Cuando salió de la habitación, estaba preocupado por ella, pero volvió mucho más alegre. Supongo que un café contigo simplemente tiene ese efecto en la gente.

— Vamos, encanto, —Kurt sonríe, besando su mejilla y luego poniéndolo de pie.— Vamos a casa. Debemos llegar antes de la medianoche.

Hacen el amor esa noche, necesitando estar cerca el uno del otro, tocarse, sentirse, tomarse, entregarse. Después, cuando Kurt se acomoda de cucharita apretadamente detrás de Blaine, ambos todavía en su bruma post orgasmo, Blaine toma la mano que yace sobre su agitado corazón y besa cada uno de los dedos de Kurt .

— Estoy muy, pero muy contento de lograr pasar el resto de mi vida contigo, —susurra, sonriendo mientras siente a Kurt haciendo lo mismo contra su nuca.

— Tu mamá hoy me habló de cómo terminó saliendo con tu padre, ella me dijo que él fue el único. Me gusta eso de nosotros, que eres mi único.

— Tú también eres el mío, —dice Blaine.— Tal vez no sexualmente, pero emocionalmente, eres el primero y serás el último. Y sólo quiero decir... Hoy realmente me demostraste por qué te amo. Estuviste maravilloso, no sólo para mí, sino para mis padres también.

— ¿Ves? Puedo cuidar de ti cuando me dejas.

— Yo sé que puedes.

— Te amo mucho, Blaine.

— Yo también, niño precioso.