"Parabatai" pensó Valentine Morgenstern al ver a la bestia, una enorme sombra que cruzaba fugazmente la batalla en la librería.

Era el hombre con el que unió su alma, y después de años aún sentía a Lucian Greymark como parte de él. Ágiles en batallas, uno en conexión con el otro, hermanos por siempre…

"Y por eso él se enamoró de su esposa" pensó con un ardor en las entrañas, pero sacudió esos recuerdos de su mente con dolor.

En medio del humo, no tenía ojos para ver más nada, para ver a la persona que se escurría por la ventana de al lado, huyendo de él; la bestia había destruido a todos sus rapiñadores y ante eso Valentine sentía la debilidad corriendo por sus venas. El mejor Cazador de Sombras y era más débil que un Subterráneo…

Y un Subterráneo que también le había quitado a su mujer.

Pero ya no podía sentir a Lucian ni tener su fuerza, ya no eran parabatai, y en ese momento lo había perdido por completo. Porque él se había convertido en un Subterráneo y Valentine, Valentine se transformaba cada día en un demonio.

Qué gran ironía, sangre de demonio en ambos; en uno involuntariamente y en el otro, por su propia decisión.

Por eso se había quedado parado, porque por un momento volvió a haber una conexión mística entre los dos, por un breve momento que se desvaneció en el humo. Y no la volvería a haber si es que Valentine no se equivocaba.

El jefe del Círculo entró al local para destruir a Luke, pero después de una encarnizada lucha lo único que había quedado era un extraño silencio, y buscando con los ojos y los sentidos ya no podía encontrar otra vez al monstruo.

Pangborn salió a su encuentro, no sabía de dónde:

-Ha matado a Adriana- informa a un Valentine ausente.

-¿Dónde está Lucian?- rasguñó el hombre ignorando lo que le decían.

Sin respuesta, de un golpe aparta a Pangborn y a todos los que se le cruzaban. Ya no había nada en ese lugar.

Nada.

Sus ojos centellaron e ignorando a todos sus secuaces, los vivos y los muertos, se dirige con paso firme hacia las escaleras del fondo, pasando de largo el agujero en la pared que había sido el escape para sus presas.

La librería estaba destruida pero no el piso de arriba, y Valentine descubrió el hogar que había alojado a Jocelyn todos esos meses.

Y era un hogar, un cálido lugar, y en todas partes se sentía su presencia: las rojas cayenas que siempre le habían gustado, los pañuelos sobre los brazos de los muebles, el frutero infaltable decorando la mesa…. y las pinturas. Valentine clavó sus ojos en la de un niño sonriente que era la que decoraba la entrada.

"Jonathan" murmuró. Y nadie podía ver que estaba llorando, el salado ardor de las lágrimas cruzaban sus mejillas.


Jocelyn lo vio entrar y apenas sentía el dolor de las cortadas en sus piernas. Era él, y ahora temía por la vida Luke como nunca antes.

Entonces se decidió irlo a enfrentar, enfrentaría a Valentine si eso salvaba a Luke. Aún tenía un cuchillo en su mano, uno grande y afilado que le había cortado un costado mientras se escurría sin ser vista, y esa hoja filosa iría directamente a su pecho. Así fuera lo último que hiciera.

Estaba oculta por la sombra de un parapeto maltrecho tirado junto a la pared del vecino, sucio y roto y que no tenía ninguna razón de estar allí. Ahora la tenía, protegía a Jocelyn de ser vista.

Sus piernas sangraban, su costado sangraba, pero su sangre fue su salvación. El olor era el rastro perfecto: La bestia la encontró.

Era Luke que había sobrevivido y estaba fuera del local, en la calle allí cerca de ella.


En el barrio de East Elmhurst ya habían pasado demasiadas cosas. Los bomberos llegaron tarde como siempre y apagaron el fuego que había consumido el local, pero sin encontrar ningún cuerpo, ni nada que explicase lo que había ocurrido allí.

Y todo era extraño, los jóvenes muertos en la parada de autobús, la librería quemada y destruida sin explicación. Pero no era la primera vez, y los mundanos se desentendían de lo que no podían comprender.

Esas cosas pasaban y punto. Nadie se iba a mortificar más por eso.

Así que una vez más todo se olvidaría pronto.


La ciudad de Nueva York daba la bienvenida a otro día gris, y era como un laberinto de cuadras y edificios que palpitaba con el trajinar de miles de personas, en el día tras día, hasta que el mundo llegara a su fin.

Magnus Bane era conocido como el Gran Brujo de Brooklyn. Evadía a los Cazadores de Sombras pero una nefilim había logrado dar con él, cuando éste celebraba una de sus estrafalarias fiestas en la zona industrial en donde vivía.

-Jocelyn Morgenstern- el brujo supo enseguida que ella estaba allí. Había tocado el timbre de la puerta y una pequeña rendija de abrió casi enseguida -¿Cómo pudiste dar conmigo?-

-No creo que sea algo tan difícil, después de todo eres el Gran Brujo de Brooklyn y tus fiestas son memorables- le dijo la mujer al otro lado del portón.

La música de fondo era estruendosa y casi no se podía hablar.

-Tu presencia aquí pone en peligro mi fiesta, Cazadora de Sombras- repuso Magnus con severidad –Por culpa de ustedes yo casi que no puedo hacer más ni una fiesta ¿Ven?-

-¿Y qué es lo que he hecho yo? O Luke. Dime, Magnus-

-Pues, por culpa de ustedes dos es que ese loco anda por aquí acabando con todo el Submundo. Así que ya éste ya no es el lugar seguro que solía ser- respondió él –Y mis guardias tienen orden de acabar con cualquier Cazador que sea avistado por aquí-

-Pero nadie me ha atacado a mí-

Magnus no dijo nada.

-A mí no quieres hacerme daño, de hecho no quieres hacerle daño a nadie. Deja de hacerte el indiferente-

-No me importa ningún nefilim, de hecho, pero me veo muchas veces inmiscuido en sus asuntos-

-Todo el mundo está inmiscuido en esto. No es cuestión mía o de Luke. Valentine está aquí para destruirlos a ustedes y tomar el poder. Nuestro asunto les concierne, y mucho, a ustedes-

Magnus nuevamente no dijo nada. Y Jocelyn se estaba arriesgando mucho con estar ahí afuera en eso.

-Eso es cierto- al fin reconoció la voz detrás del portón–Además, vi a aquella gente otra vez-

-¿Dónde?- exclamó ella involuntariamente y un frío recorrió todo su cuerpo.

Después de eso se oyó un crujido y un movimiento detrás de la puerta y Jocelyn respiró pues Magnus le estaba abriendo.

La mujer entró sola al local concurrido e iluminado, e inmediatamente el brujo cierra con llave tras ella. Aquello adentro estaba lleno de Subterráneos, y de Subterráneos de todas clases, pero Jocelyn no estaba de humor para ponerse a ver a la gente que estaba allí.

-Será mejor que te apresures- le dijo Magnus de mala gana, como si no le gustara nada que la concurrencia de su fiesta viera a la Cazadora de Sombras que estaba llegando a su casa –Hubiera sido mejor que viniera Luke- comentó.

-Luke está vigilando allá afuera, y no tiene forma humana-

-Ya, entiendo. Fue muy bueno lo que hizo en el Central Park, por cierto, él solo acabó con un manojo de demonios de Valentine- el brujo la guió por un sendero que bordeaba la zona de reunión y que llegaba hacia el edificio.

-Sí, pero…- Jocelyn tomó aire pues aquel estado la tenía agotada siempre- Fue precisamente por aquel altercado que El Círculo dio con nuestro paradero… en la Librería Garroway- y sintió una punzada de dolor. Luke y ella habían levantado aquel lugar con amor, y ahora estaba en ruinas.

-Ahora que lo pienso. Nunca supe qué hacía Luke tan imprudentemente en el Central Park esa noche-

Ella evadió su mirada. Y no necesitaba excusas, la gente de la fiesta dejaba de hablar cuando ellos pasaban y estaban comenzando a verla

-Es un novato, eso. Y no tiene manada ¿No? Y por culpa de su imprudencia es que ustedes están ahora en esta situación- Magnus seguía su camino sin prestar atención al hecho de que todo el mundo estaba murmurando a su alrededor –Te conté que había visto a aquella gente de nuevo. Pues sí, fue hace cuatro días, Jocelyn Morgenstern, a Emil Pangborn en "La Luna del Cazador". Lo debes conocer muy bien-

-"La Luna del Cazador"- Jocelyn se detuvo en seco –¿Y están todos bien?- pensó en Alaric y en todos sus amigos de la manada de licántropos.

-Tranquila, no pasó nada, el hombre aquel no hizo nada, pero obviamente que estaba vigilando- expresó con disgusto –¡Vaya individuos más desagradables los amigos de tu esposo! Y tu esposo también lo es; si lo vieras ahora no lo reconocerías-

-Él ya no es mi esposo, Magnus…-

-Lamento recordarte que estás casada con él, todo el mundo sabe eso- y luego señaló hacia el brazo de Jocelyn- Y la marca de matrimonio no se te borra ¿Eh? Valentine debe tener una igual… hum-

Entonces tanto Magnus como Jocelyn se dieron cuenta de que muchos Subterráneos estaban mirando fijamente hacia ellos. Para ser más exactos, las miradas iban todas dirigidas hacia Jocelyn.

-Ven, rápido- él la tomó del bazo y se la llevó apresuradamente a la puerta de su casa –No deberías estar aquí, eres una Morgenstern-

Jocelyn estaba demasiado incómoda, ocurría lo mismo que ocurrió en "La Luna del Cazador" Los Subterráneos no confiaban todavía en ella.

Una vez adentro, se encontraron en la residencia de Magnus Bane, que por fuera no inspiraba más que un simple apartamento como todos los del loft de la zona, pero por dentro era un lujo muy exótico. A Jocelyn le gustó estar allí, sobretodo porque estaba a salvo de las miradas temerosas de la gente.

-Gracias- le dijo con suave voz –Aprecio lo que haces por mí. Sé que no te corresponde-

-No me corresponde, pero conozco tu historia, Jocelyn Morgenstern. Me la han ido contando, los rumores vuelan- los ojos de gato de Magnus eran inexpresivos –Lamento lo de tu hijo. Entiendo lo que sientes ahora, y sé que no apoyarías nunca a Valentine-

Cada vez que alguien le recordaba a Jonathan ella sentía que no podría controlarse. Pero en esos días después de la reveladora noche del miércoles, mucho había pasado. No sabía si confiar en el brujo y confesarle sus dudas, sus sentimientos, pero se avergonzaba.

-Ni Luke ni yo vamos a traicionar a nadie. Sólo queremos sobrevivir, y ahora necesitamos ayuda-

-Y por eso viniste conmigo- un gato enorme y esponjoso se había acercado a los pies de Magnus, y Magnus lo tomó en sus brazos.

-Sí, eso creo- respondió tristemente la mujer. No tenía a nadie más, había escuchado a los de la manada de Alaric decir que aquel Magnus Bane se las sabía todas, pero ahora mucho se temía una gran negativa de respuesta y ella tendría que salir otra vez a la calle y quedarse ella y Luke como unos vagabundos errantes deambulando sin rumbo hasta que la muerte al fin diera con ellos.

-Pues no te equivocaste-

Al principio creyó que no había oído bien, pero Magnus continuó:

-Tal vez pueda ayudarlos. Me da pena su situación, y lo que has pasado, y eso no es algo común en mí- Magnus jamás le diría que le agradaba, porque era diferente. Además, ya había ayudado a otros nefilim en el pasado - Sé que no eres como tu esposo- por un momento echó un vistazo por la ventana y luego volvió a cerrar las cortinas –Hay un lugar del que no saben muchos de los Cazadores de Sombras, un lugar del que no debe saber El Círculo. Luke es Subterráneo ahora, aunque fue una vez nefilim, pero es posible que los acepten allí por eso-

-¿Un lugar?- ella sintió una oleada de aire fresco y nuevo en el ambiente.

-Un submundo, sí, oculto. Todo lo que puedo hacer es decirte cómo llegar allá. Si los aceptan estarán a salvo del Círculo por un tiempo- el brujo se dirigió hacia otra habitación y regresó con unos papeles en la mano.

-El Submundo de Salem aquí- extendió sobre la mesa uno de esos mapas del estado de Nueva York que vendían en las estaciones del metro –Todo este territorio. Pero está oculto por un poderoso Glamour- dibujó con un lápiz un área redonda sobre el mapa que afortunadamente no quedaba tan lejos de allí.

Luego se apresuró:

-No les será fácil, las cosas han empeorado. Lo del hotel Dumort… todas esas cosas que habrás visto en los periódicos…- puntualizó tamborileando los dedos sobre el mapa- Todos saben del Círculo y hay un enorme descontento entre los Subterráneos-

-Valentine también está asesinando a mundanos. Y está aliado con los demonios. Es un enemigo de los nefilim así que ésta es una guerra de todos-

-Lo sé, pero no todos lo entienden- Magnus recogió los papeles –Y no puedes estar aquí. Obviamente que mis invitados se inquietaron mucho al verte y me meteré en graves problemas si se enteran de que estuve ayudándote-

Le regaló el mapa y con cortesía la invitó a salir de su casa.

-Vayan allá al sitio marcado en el mapa, y busquen Ragnor Fell, en un local llamado "Crow Haven Corner". Cuando no está en Idris, él suele estar allí- prosiguió y la llevó de nuevo a la puerta, sin prestarle atención a las miradas inquisidoras. Y como despedida el brujo dijo –Suerte-