Twilight le pertenece a Stephenie Meyer
CAPÍTULO 18
EL ALMA QUE TODO VEÍA
En sí, no estaba totalmente sorprendida, no; estaba preocupada por no haberme dado cuenta antes, de no sospechar tan siquiera un poco de Paul y Quil. Nunca les agradé, nunca hablaban conmigo más de lo normal, era obvio que el estar con Jacob hacía que me soportaran pero ahora que sabía, realmente sabía qué tipo de personas eran; las piezas caían y se formaban dejando un cuadro de respuestas que jamás pensé obtener.
Estando en esta introspección se me ocurrió lo mucho que estaba equivocada acerca de todo, y sentí ese frío que temía que volviera, el frío de la culpabilidad y la vergüenza que regresaba al pensar en cómo traté a Edward, Jacob, a todos.
Mis lágrimas impedían que viera la escena frente a mí. Mi cuarto de la infancia-adolescencia, la casa de Charlie vacía, con sólo mi triste presencia, insoportable, llena de remordimientos y tristeza por lo que mi padre cometió. Pero algo dentro de mí me decía que Charlie no lo había hecho con propósito de dañarme, era este auto engaño lo que me permitía respirar y seguir funcional. Si pensaba en las cosas terribles que mi padre me hizo no podría estar cuerda.
Una vez que las lágrimas estaban secas y mi cuerpo estaba cansado de tanta culpa cerré mis ojos. En mis sueños Edward no era ese chico que me ha cuidado toda la vida, no era el hombre que tenía fotos mías en su casa, era sólo un hombre que tenía miedo igual que yo en ser juzgado, en ser poco para el que ama, en mi sueño tocaba su cara y entendía que él jamás me hizo daño; sus ojos eran perdón y amor, llenos de franqueza y miedo. Mi miedo lo amalgamaba porque al final Edward era el único que me estaba dando un motivo para seguir y tenía miedo de perderlo.
Cuando desperté no importaba Charlie o lo que había pasado 3 años antes, no importaba que hubiera gente que había conocido toda mi vida y fueran capaces de hacerme daño al mínimo intento, lo único que importaba era rectificar mi error y asumir las consecuencias.
Tomé mi abrigo y corrí a mi destino.
La casa Cullen siempre me había parecido imponente, hoy lo era más. En un impulso por corregir mis innumerables errores se me había olvidado que aún tenía miedo, aún estaba en una disyuntiva por confiar en las personas. La magnitud de la propiedad me hacía sentir pequeña e indefensa a pesar que probablemente adentro se encontraba la única persona que podía poner todo en su orden.
Toqué el timbre una y dos veces, esperando alguna respuesta pero no la hubo. Sin duda al respecto esperé en las escaleras del porche, paciente, aterrada y con un poco de esperanza. Estaba tan cansada de los últimos días que no sentí cuando caí dormida mientras mi cabeza se recargaba en la pared.
-¿Bella?-Cuando al fin abrí mis ojos era considerablemente de noche y Edward estaba frente a mí, en cuclillas y tocando mi cara.
-Me quedé dormida- Dije con voz somnolienta.
-¿Qué haces aquí?, pensé que estabas en tu casa, descansando- Dijo Edward mientras bajaba su mano.
-Estaba esperándote, esperaba hablar contigo-Dije mirando sus ojos verdes, llenos de piedad y ansiedad.
-Estaba en la cafetería, arreglando unos asuntos, me hubieras marcado y hubiera venido enseguida-Edward sonrió débilmente.
-No lo pensé, la verdad no quise analizar mucho venir hasta aquí, temí que si lo hacía me iba a echar para atrás- La cara de Edward cambió notablemente.
-¿Qué pasa?, ¿es sobre tu padre, u otra cosa?-
-¿Podemos entrar?-En realidad si tenía frío y necesitaba ir al baño.
-¡Oh!, claro, lo siento- Edward se levantó y me guió hasta la puerta trasera, que es la que usaba para entrar diariamente.
Una vez adentro me excusé y fui al baño, cuando regresé Edward tenía una taza de té en la mesa de la sala.
-Te hice un té, de manzanilla, es todo lo que hay- Dijo al mismo tiempo que se sentaba en el sillón de un asiento. Yo me senté frente a él.
Mientras trataba de explicar por qué estaba aquí, Edward interrumpió mis monólogos internos.
-Bella, sé que quieres hablar conmigo, pero a la mejor este no es el buen momento, te ves…cansada, y honestamente tengo miedo que digas cosas que no sientas-
Tal vez no entendía en claridad lo que mi mente elucubraba pero si entendía a la perfección lo que mi corazón decía.
-Edward, si estoy cansada, pero de evadir mis errores, mis culpas, de correr y esconderme, de no ser una persona que enfrenta sus miedos. Cuando…cuando estábamos en la Isla no fui justa contigo, con nadie. Estos días me he dado cuenta que mi estúpida mentalidad vengativa y resentida me han llevado a desconfiar de la gente que más amo, y ahora resulta que el culpable fue siempre mi padre. Es increíble lo que este tipo de cosas te pueden abrir los ojos, en especial las cosas que he hecho y que ahora me arrepiento, en especial respecto a ti-
-Bella cualquier cosa que digas lo entiendo, no debe ser fácil haber sufrido todas esas cosas, no me voy a sentar aquí y decirte no me duele todo esto, como se dieron las cosas, como es que creaste estas ideas sobre mi o los demás. Pero entiendo y no te juzgo por eso- Cuando menos lo pensé estaba en un mar de lágrimas, las palabras de Edward habían abierto ese vacío que no había podido llenar en mucho tiempo, el vacío de perder a mi bebé, de haber sido engañada por mi novio, por perder a mi madre a corta edad, por el que mi padre dejó cuando decidió suicidarse y revelarse como el culpable de uno de los peores dolores de mi vida, pero más que nada estaba llorando por todos esos años que desperdicié sin decirle a Edward lo mucho que lo amaba.
Tibios brazos me rodeaban y cuando olí su perfume tuve esa incesante necesidad de refugiarme en su pecho y responder el gesto poniendo mis brazos en su torso.
-Oh Edward, todo este tiempo he sido una estúpida, debí de haberte dicho lo mucho que sentía por ti, lo mucho que te amo- Sentí su cuerpo tensarse y luego en un suave movimiento los dos nos estábamos viendo.
-Creo que los dos hemos perdido mucho tiempo, yo en mi depresión por qué tú estabas con Jacob, reprimido por mi estúpida idea de la diferencia de edades y saber que te fuiste de Forks sin despedirte. Pero no quiero perder más tiempo, quiero estar contigo, necesito estar contigo porque estos años que he vivido lejos de ti me han enseñado una cosa, que tu eres la única mujer que existe para mí y fui un imbécil al …-No quería escuchar más sólo tomé su cara y lentamente lo besé, porque Edward tenía derecho a algo suave, lento, tierno, con amor.
Había algo en el aroma que ese genera cuando besas a alguien, es dulce y tranquilizador, pero a la vez encendía todo tu cuerpo. El calor que sentía la tocarlo era tan inmenso que no podía respirar, mis manos eran desesperantes tratando de tocar, tomar, dar, sentir. Y sus manos eran suaves, tocando delicadamente esos espacios que sólo estaban reservados para él. Estábamos haciendo valer el tiempo perdido, el tiempo donde debió de haber toques generosos, toques románticos llenos de pasión y afecto, besos incinerantes, labios que dejaran rastros por donde pasaran. Y todo eso lo hicimos.
La cadencia de su cuerpo desnudo cuando estaba sobre mí, tocando mis pechos con sus labios y con sus manos me volvía loca, porque Edward se tomaba su tiempo para este tipo de cosas. No le importaba que rogara por él, o que tratara de volcarnos para yo ponerme encima de él y tomar. Por qué así son los amantes, llenos de pasión, donde a veces das y a veces tomas. Mi corazón era un desastre, iba rápido y hacía que mi cuerpo fuera como un gran ente de electricidad. Tenía tanta frustración sexual por los minutos que Edward se había pasado tocándome y besándome que a este punto sólo…quería, quería todo. Cuando al fin estuvo dentro de mi sentí esa completes que no sentía desde aquella vez que hicimos el amor en su cuarto. Mi cuerpo era el centro del universo y sus manos eran pequeños satélites que me rodeaban haciendo deliciosas fricciones que me hacían gritar y pedir más. Sus movimientos eran fuertes y lentos, luego rápidos y torpes, y cada uno de ellos me prometían más y más cada vez que el gemía arriba de mi. Cuando sentí mi clímax Edward tomó mi cara y la besó, mis ojos, mis labios, mis mejillas, mi frente, como si fuera una persignación. Luego lo sentí estremecerse partiendo su boca ligeramente mientras miraba esos hermosos ojos verdes cerrarse, yo hice lo mismo, besé cada parte de su cara.
Después de varias horas en cama desnudos donde la noche no nos apresuraba sino que nos incitaba a seguir sacando provecho de lo nuevo y excitante de estar enamorados y ser correspondidos, Edward con una sonrisa inmensa toma mi cara y dice lo único que puede curar un corazón quebrado como el mío.
-Te amo-
Es increíble lo que las endorfinas que genera tener mucho sexo pueden hacer, por ejemplo que una persona que odia levantarse temprano como yo, lo haga con una sonrisa. ¿Quién no lo haría teniendo a Edward Cullen a un lado?, con una sonrisa me levanto de la cama a las 7 am con rayos en mi cara y mi cabello hecho un desastre. Es como si todo fuera diferente, las mañanas son bellas, el aroma de café y el pan tostado con mermelada que preparo tienen un olor tan delicioso como la mejor comida que he probado, y puedo decir que son las endorfinas por no lo son, no completamente, porque el causante es el corazón latiente de cierto hombre en el piso de arriba.
Mientras llevo el desayuno en una charola paso por el cuarto en el sótano donde Edward guarda su vida secreta, su vida donde yo existía en forma irreal y mientras recuerdo el terror y confusión que sentí al ver esa escena, ahora puedo decir que no importa, por qué Edward no es perfecto y tal vez las cosas las hizo en forma un poco exagerada, pero yo soy la peor persona para juzgar como debes seguir tu vida cuando estas desesperada por falta de amor. Sin embargo sabía que tenía que hablar con él respecto a eso y también contarle lo de mi padre.
Era encantador ver a un hombre adulto comer como un niño, sobre todo cuando paraba de vez en cuando para decirme lo bueno que estaba el sencillo pan con mermelada y huevos que le preparé, al menos no era la única con esa estúpida sonrisa en la cara, me hacía feliz, verlo feliz.
-No debiste de haberte molestado, pero gracias-Dice Edward mientras pone la charola de comida en la mesa de noche y luego mueve su cuerpo hacia mí. Estoy feliz como un gato estirándome sobre la cama.
-Creo que estaba de humor de cocinarte-Dije mientras me estiraba un poco más.
-Me hubiera gustado que hubiéramos desayunado los dos, juntos-Su mano tocaba mi mejilla y sus labios mi frente.
-Déjame ir a lavarme los dientes y podemos seguir de ociosos –Dijo Edward riendo.
Cuando regresó yo estaba aún sin nada abajo y una camisa gigante de él encima, Edward me ve y luego camina lentamente al pie de la cama.
-Bella, Bella, ¿no sabes que es incitador para un hombre ver a una mujer hermosa vistiendo su camisa con nada abajo, mientras estas en esa posición con tus piernas abiertas?-Me río, pero no dura mucho, cuando menos me doy cuenta Edward está sobre mi removiendo mi…su camisa de mi cuerpo, y es como si fuera tan natural que ni siquiera me resisto.
Eventualmente cuando estoy demasiado adolorida para otra ronda y son casi las 12 pm Edward se levanta diciendo que irá a la cocina a preparar algo de comer. Mientras yo me entretengo viendo noticias en la TV.
"Se consideran sospechosos de asalto y ataque a una mujer hace tres años, autoridades no han declarado el nombre de la mujer, pero fuentes indican que es alguien cercado a los sospechosos"
Siento que he estado viviendo en un burbuja, porque por un momento no entiendo la noticia, como si fuera ajena a mí, luego entiendo que están hablando de mi y recuerdo la cita que tenía con el Detective Decker, me levanto y busco mi teléfono frenéticamente y en efecto tengo llamadas perdidas de él, inmediatamente regreso sus llamadas.
-¡Bella!, ¿estás bien?, hemos estado muy preocupados por ti –Siento que debería estar avergonzada por estar teniendo sexo con el hombre de mis sueños en vez de estar atendiendo asuntos importantes y serips, pero no lo hago.
-Estaba…ocupada, estoy bien detective, le pido mil disculpas por no presentarme pero surgió algo que no pude evadir-Dije mientras no podía controlar mi sonrisa.
-Me alegra saber que estas bien, pero realmente hubiera sido de mucha ayuda que te hubieras presentado hoy a la estación, los sospechosos no estarán aquí por más de este día, los liberan mañana si no tenemos pruebas irrefutables sobre la conexión con tu padre-
-Pensé que eso era sólo para asuntos internos, eso no tiene nada que ver con los delitos que cometieron, y no estoy diciendo contra mí, sino sobre los que están en video-
-Desafortunadamente su abogado consiguió que se liberaran bajo fianza, pero si hacemos que confiesen su conexión criminal con tu padre podríamos culparlos de extorsión, asociamiento delictivo, corrupción de la ley, entre otros, además si los identificas positivamente podremos culparlos de eso también, siempre y cuando ellos confiesen-
-Pero eso no es posible, no soy tan estúpidos para confesar algo así sabiendo que los incriminará y los llevará a la cárcel-
Edward iba entrando con sus llaves y carteras en una mano y una pizza en la otra, típico de los hombres, no hay comida, pide pizza. Él me hizo un gesto preguntándome con quien hablaba y le contesté moviendo mis labios diciendo "policía", cuando entendió eso, se sentó en la cama y me abrazó.
-….es necesario que vengas lo más pronto posible a identificarlos Bella-
-Si claro, estaré ahí en una hora-
Los dos intercambiamos despedidas y luego colgamos. Mi mente ahora no podía concentrarse en otra cosa que en confrontar a Paul y Quil.
-¿Qué sucede?-Pregunta Edward aún abrazándome.
-No sé si sepas, pero mi padre estaba siendo investigado por Asuntos Internos-Edward sacudió su cabeza en no, así que me dispuse a contarle todo lo que había pasado desde que el detective Decker se me acercó. Una vez terminada mi historia Edward se quedó callado.
-¿No vas a decir nada?-
-No es eso, es que estoy sorprendido, no pensé que tu padre fuera capaz de eso, de contratar a alguien para hacerte daño, tal vez no estaba muy completo pero no era capaz de hacerte daño, lo sé-Dijo Edward seguro.
-Me gustaría pensar así, me gustaría darme el lujo de olvidar su cara cuando apretó el gatillo, pero no puedo, todo apunta a que él fue el culpable Edward, y pienso arrastrar a esos hijos de puta a la cárcel por lo que me hicieron-
-¿Estás segura de que ellos fueron Bella?- Pregunta Edward, yo me le quedo viendo un poco indignada por su falta de confianza en mí.
-No me mires así amor, no quiero que pienses que no te apoyo, es sólo que es mejor que estés segura de que ellos son, antes de condenarlos-Edward tenía razón, no era justo, ya había recorrido ese camino anteriormente y no me dejó nada bueno, juzgar a alguien sin pruebas era inútil y cruel.
-Sí, tienes razón, tengo que ir a identificarlos ¿podrías acompañarme?-Edward sonrió y me besó.
-Claro, pero primero tienes que comer esta comida tan nutritiva que te hice- Dijo mientras me ponía un pedazo de pizza en frente.
-Claro no quiero que tu enorme esfuerzo en el horno invisible donde la cocinaste sea en vano-Luego le doy una mordida a la pizza y luego un beso a Edward.
Faltan sólo dos capítulos y el epílogo, ya casi se termina esta historia y la voy a extrañar :(
