Acto Final
Prologo: El inicio del fin
Era increíble que a pesar de todo lo ocurrido y lo que siguió después del arranque de canibalismo de Lucy, todos aun estuvieran vivos y en una sola pieza, Bowsette sin duda no dejaba de sentirse arrepentida por haber hecho pasar por todo eso a Peach y a Shylass pero, a pesar de eso le sorprendía como Peach se mantuvo firme en su convicción y como Shylass a pesar del miedo, no dudo en entrar en el combate cuando se libero de aquellas cadenas.
La muerte de Giovanni y de la mayoría de los miembros principales de la familia Calabrese era algo realmente malo, no porque Bowsette sintiera un mínimo de compasión por esas basuras, sino por el hecho de que, sin ellos controlando desde las sombras todo el bajo mundo del Reino de la Armonía y otros lugares, las bandas menores comenzarían a matarse entre ellas por el control de los negocios de los Calabrese.
Como si todo eso no fuera suficiente, si los socios sobrevivientes de la familia descubrían que ELLOS fueron los responsables de su muerte, Bowsette calculaba que con algo de suerte podrían vivir algunos meses antes de que todos los involucrados fueran ejecutados o tuviera una "misteriosa" muerte... nunca el tiempo había sido más esencial para Bowsette y sus compañeros como en esos momento...
Ya afuera de la aparente mazmorra de la familia Calabrese, Bowsette y Banchoad guiados por Shylass, fueron a la habitación donde presuntamente se encontraba la última pieza de la corona, mientras el resto ayudaban a Jill a mantener a Lucy en sus cinco sentidos, aun trazas de esa energía nociva la rodeaban y Bowsette, temía que luego de todo lo que habían pasado todos juntos, tuvieran que tener la necesidad de... terminar con la no-vida de Lucy si se transformaba en un hueco...
Bowsette hizo lo posible por desterrar aquella idea de su cabeza, aunque Lucy casi llego a un punto sin retorno, el riesgo que corrió Jill cuando Lucy casi devora su hombro, acabo evitando una tragedia aun peor y, confiaba que con las magia de luz de Peach en conjunto con la mandolina sagrada de Koopido, fueran suficientes para terminar de erradicar las, pocas brasas de malsana energía que aun yacían en el cuerpo de Lucy.
Ya dentro de la habitación donde el grupo de Shylass había encontrado la bóveda, lo primero que hizo Bowsette fue usar un hechizo de detección para asegurarse de que no hubiera otro Duplighost rezagado por el lugar, no necesitaban tener otra sorpresa cuando tenían menos de dos horas para encontrar la pieza y salir de la ciudad.
-Bien el lugar está libre de esas alimañas-dijo Bowsette en tono seguro.
-Nunca pensé que alguien con esa fuerza, tuviera los sesos suficientes para usar magia-dijo Banchoad soltando un escupitajo al suelo e inspeccionar la enorme puerta de metal de la bóveda junto con Shylass.
-Mide tus palabras enano, o me asegurare de que acabes peor que el imbécil de Giovanni-dijo Bowsette en tono oscuro.
-No creo que puedas dejarme peor de lo que esa tal Reiko lo dejo-dijo Banchoad sin darle mucha importancia al tema.
-D-d-disculpen...-dijo Shylass en tono algo nervioso, atrayendo la atención de sus compañeros-C-creo que no podremos abrir la bóveda, parece que tiene algún tipo de seguro raro-dijo Shylass tratando de sonar tranquila, esperando que eso no empeorara el humor de Bowsette y Banchoad.
Bowsette y Banchoad rápidamente revisaron aquella cerradura que mencionaba Shylass y Banchoad, maldijo con fuerza al darse cuenta a que se refería la niña con fetiche por los Shy Guys, la cerradura tenía un sofisticado lector espectral que Banchoad conocía muy bien, solo el espectro de energía de la familia Calabrese, podría abrir esa maldita bóveda... lastimosamente los únicos que quedaron vivos no estaban aquí y, si llegaban aquí antes de lo que Banchoad había calculado, no correrían con la misma suerte de hace unos minutos.
-Bien parece que hasta aquí llegamos-dijo Banchoad con un notable tono de frustración.
-¿¡Qué demonios te sucede ridículo trozo de champiñón!?-grito Bowsette furiosa-¡No arriesgue a mis compañeros! ¡SOLO PARA QUE AHORA ME DIGAS QUE NO SE PUEDE HACER NADA!-grito Bowsette antes de tomar a Banchoad del cuello, Shylass no podía estar más nerviosa en esos momentos...
-Sabia que te estaba dando demasiado crédito-dijo Banchoad antes de escupirle a la cara a Bowsette, haciendo que lo soltara al instante-¡QUE NO ENTIENDES QUE ESTO NO SE ABRIRÁ A MENOS QUE LO HAGA UN CALABRESE! ¡ESA COCHINA CERRADURA SOLO REACCIONA A LA ENERGÍA DE LOS CALABRESE!-dijo Banchoad gritando arto de todo.
Tomándolo por sorpresa, Bowsette tomo a Banchoad antes de arrojarlo contra el escritorio, haciéndolo añicos en el proceso, Shylass grito aterrada antes de esconderse detrás de un sofá, rezando porque Bowsette no la eligiera como su próximo blanco, suspiro aliviada al ver como Bowsette se dirigía hacia la bóveda, antes de soltar un puñetazo a la cerradura electrónica, destruyéndola en el proceso.
Una fuerte y ruidosa alamar se escucho en el cuarto haciendo que los tres se cubrieran los oídos, solo para que momentos después la puerta de la bóveda se fortificara con otras tres barreras de acero y que, unas especies de símbolos aparecieran sobre la bóveda que, brillaban en un tono rojizo.
-¡MALDITA IMBÉCIL!-grito Banchoad ignorando el dolor de su cuerpo para soltarle un golpe a Bowsette con la destartalada lámpara de escritorio que tenía cerca-¡AHORA POR TU CULPA SERÁ IMPOSIBLE ABRIR ESA MADRE!-grito Banchoad antes de seguir atacándola con la lámpara hasta que esta fuera reducido a un trozo de metal retorcido, ¡Todo este maldito trabajo había sido una pérdida de su tiempo!
Bowsette soltó un grito gutural de ira ciega antes de arrojarse sobre las estructuras de metal que protegían la bóveda, ¡NINGÚN ESTÚPIDO MURO IBA A DETENERLA AHORA!
Shylass se atrinchero en su escondite mientras escuchaba gruñidos de todo tipo, golpes y, lo que parecía ser el sonido del metal siendo arrancado como si fueran trozos de papel... de verdad la princesa Bowsette era una mujer increíblemente poderosa.
Por su parte, Banchoad se limito a tomar un puro que, estaba en las ruinas del escritorio donde lo habían arrojado y, lo encendió con las llamas de Bowsette que, ya habían comenzado a quemar algunas cosas del cuarto, mientras observaba como aquella tipa destrozaba el metal con sus garras envueltas en hambrientas llamas, Banchoad soltó el humo que llevaba en la boca reflexionando en el hecho de que Bowsette, tendría que estar rompiendo puertas y laminas de metal por un tiempo indefinido, hasta que el hechizo por fin se acabara... se preguntaba seriamente si Bowsette lo lograría antes de que llegaran los Calabreses que quedaban... al menos podía fumar unos buenos puros antes de morir.
Luego de una espera más de una hora, Bowsette y el resto regresaron para tranquilidad de Peach, a pesar de que gracias a la ayudada de Koopido, habían logrado destruir los últimos fragmentos de energía nociva que tenía Lucy en su cuerpo y alma, Lucy estaba increíblemente débil y Jill, a pesar de no haberse quejado en ningún momento, todavía estaba muy frágil por las heridas que Lucy le provoco y el uso excesivo de sus misteriosos parásitos.
Para agravar más la situación de sus dos amigas zombis, la magia de Peach solo las lastimaría más y, la única que podía hacer algo a estas alturas era Boobell, si es que ya había recuperado algo de su fuerza... vieran por donde lo vieran, la situación era mucho más crítica de lo que todos pensaban...
En cuanto Bowsette les confirmo que tenían el fragmento en sus manos, el grupo salió tan pronto como pudo corriendo con la fortuna de no toparse con alguno de los, miembros de la familia que habían salido por negocios en la ciudad, Bowsette se aseguro de arrojar una magia oscura que, destruyera cualquier tipo de evidencia psíquica o espiritual del lugar, sabía cómo trabajaban esos desgraciados y, no iba a permitirse darles ni una sola pista de su estadía a esos infelices para que los encontraran y mataran.
Bowsette se ofreció a llevar a cuestas a Lucy debido al frágil estado de Jill y ella, removiendo su caparazón con cuidado agradeciendo que en esta forma era mucho menos aparatoso que cuando estaba en su forma reptil, Jill con ayuda de Peach, coloco a Lucy con delicadeza sobre la espalda de Bowsette, rezando porque pudieran llegar pronto a la nave para que Boobell ayudara a su amada novia.
Por su parte, Peach se quedo con el caparazón de Bowsette para usarlo como escudo a pesar de su peso, lo que le llamo la atención fue ver que el caparazón servía para guardar una variedad de objetos de todo tipo, y que además logro ver de reojo lo que parecía ser una foto de Bowser Jr., con una gran sonrisa mientras abrazaba lo que aprecia ser un peluche de Monty Mole.
Peach no pudo evitar sonreír al notar dicha fotografía, sin dudas Bowsette era alguien que quería mucho a su familia y, realmente Peach deseo que hubiera sido Bowsette quien hubiera cuidado de Bowser Jr., quizás así el joven príncipe Koopa no tendría que tomar partido en las fechorías de su padre y, no dudaba de que Bowsette sería una excelente figura materna.
Teniendo que robar el primer vehículo que encontraron con ayuda de Banchoad, el grupo viajo hacia una zona cerca del basurero de la ciudad y, luego de abandonar el automóvil, Banchoad los guio por una de sus secciones hasta encontrar una coladera que, les aseguro que los llevaría más rápido hacia las afueras de la ciudad aunque, eso supondría tener que caminar el doble para llegar al bar donde concertaron la cita, era quizás un riesgo, pero era incluso peor volver por donde vinieron ahora que, estaban seguros de que los miembros sobrevivientes de la familia Calabrese, ya deberían de haber descubierto lo sucedido.
Después de un apresurado viaje por las alcantarillas, Bowsette y sus compañeros salieron por la parte este de la ciudad y, se dirigieron hacia el sur donde estaba el bar y de ahí, debían caminar un par de kilómetros para llegar a la nave, durante todo el recorrido Banchoad los acompaño por dos poderosos motivos, el primero era porque aun debían pagarle y el segundo, porque estaba seguro de que la ciudad pronto se tiñería de rojo en cuanto todo se destapara y, las bandas rivales fueran a cazar a los pocos que quedaban de la familia Calabrese.
Luego de casi dos horas de extenuante caminata en la que Jill, apenas logro mantenerse andando, el grupo llego por fin a la nave sombrero, luego de semanas de viaje Bowsette, aun no podía creer que todo esto por fin acabara, pronto volvería a ser el poderosos Rey Bowser y... se volvería la persona que Peach más aborrecería durante toda su vida... si usaba la corona... tenía que asegurarse de hacer algo para dejar las cosas... medianamente decentes con Peach... tenía que hablar con Boobell y Pauline sobre el asunto antes de tomar cualquier decisión.
Goombartur y Hachi fueron los primeros en recibirlos y luego de hacerle una muy severa inspección a Banchoad en la que, le incautaron una variedad de cuchillos, nudilleras y... lo que parecía ser algo de pornografía para Toads, se le permitió un acceso restringido a Banchoad en donde Goombartur y Hachi lo estarían vigilando en todo momento con, algunos sombreros que eran parte de la brigada de seguridad que hizo Hachi en la nave.
Con ese asunto resuelto y, con la nave alejándose del reino, pronto las noticias de lo sucedido inundaron las radios y televisores de la nave, al parecer sucedía una autentica hecatombe en La ciudad Esperanza, la gente huía por sus vidas mientras las pandillas se mataban entre ellos, tratando de acaparar los negocios de los Calabrese, en especial luego de que se confirmo la muerte del líder y fundador.
La violencia llego a tal punto que incluso, los guardias fronterizos ya fueran corruptos o no corruptos, huyeron en estampida junto con la gente de la ciudad, una sensación amarga inundo la boca de Bowsette al darse cuenta de las consecuencias de sus acciones y, si bien de alguna manera el lugar ya estaba condenado, no quería pensar en cuentas vidas se estaban perdiendo por el fuego cruzado...
Bowsette se deshizo de esos pensamientos mientras se dirigía a un despacho privado donde se reuniría con Pauline para planear su próximo paso ahora que tenían todos los fragmentos, mientras Boobell junto con el resto, ayudaban a Jill y a Lucy a tratar de recomponerse un poco.
Ya dentro del despacho, Bowsette contemplo a Pauline en un escritorio de lujo revisando unos papeles, mientras en su computadora, se escuchaban las noticias sobre lo sucedido en La ciudad Esperanza, Bowsette no pudo esconder una expresión de culpa, en especial cuando los severos ojos de Pauline se clavaron en ella, Pauline dejo de lado sus papeles y sus gafas de lectura en el escritorio antes de hablar.
-¿Esta era tu idea de entrar y salir sin que nadie se diera cuenta?-dijo Pauline en tono duro y frio, Bowsette no pudo evitar encogerse de hombros de manera derrotada.
-Pauline yo...-comenzó a decir Bowsette en tono apagado cuando Pauline la callo de inmediato.
-¡Tienes idea de cuántas vidas se han perdido en este momento! ¡De cuanto TU descuido a condenado ese lugar!-grito Pauline con furia acercándose para encarara a Bowsette directamente a los ojos.
-¡Maldita sea! ¡YA LO SÉ PAULINE!-grito Bowsette que para sorpresa de Pauline, no fue un grito de furia sino de genuina desesperación, Pauline trato de recuperar un poco la compostura antes de decirle.
-Ya no podemos hacer nada-dijo Pauline tratando de sonar más calmada, en especial al ver la mirada atormentada de Bowsette-Cuando esto acabe, necesitare de tu cooperación para ayudar con la crisis de refugiados, quizás podamos organizar un comité con algunos reinos para ayudar en lo que se pueda-dijo Pauline haciendo una lista mental de cuales estarían interesados en acoger gente.
-A estas alturas, hasta usaría la corona para arreglar las cosas-dijo Bowsette en tono derrotado antes de caer de sentón en el suelo.
Pauline contemplo a Bowsette con una cara de completo asombro... Bowsette... o más bien Bowser, el perverso Rey de los Koopas... estaba dispuesto a renunciar a su única oportunidad de regresar a la normalidad para salvar a esas personas... o realmente Bowser era más de lo que dejaba ver o...
Determinada a saber la verdad, Pauline se sentó en el suelo frente a Bowsette mirándola fijamente, sin duda había mucha culpa en su mirada pero, detrás de su culpa pudo ver una emoción que estaba tratando de competir con la culpa... parecía que a pesar de eso, Bowser resultó ser alguien con más moral de lo que creyó.
-Se sincera conmigo Bowsette, ¿Es la culpa o, el miedo a encarar ya sabes que, lo que te esta orillando a esta decisión?-dijo Pauline en tono serio pero, tratando de no sonar muy dura.
-Ya no estoy segura de nada Pauline-dijo Bowsette en genuina desesperación.
-Bowsette, tu sabes que no puedes basar una relación en una mentira-dijo Pauline en tono paciente y, tratando de calmar un poco a Bowsette.
-Lo sé pero... tú no sabes lo que se siente, desear una mujer por tanto tiempo solo porque crees que te mereces lo mejor, solo para darte cuenta de... la maravillosa y fascinante persona que es, que... te sonríe de esa manera tan genuina... tan feliz porque estás ahí a su lado, cuando sabes perfectamente bien que esa sinceridad viene del hecho de que no te ve como el despojo miserable que eres y que por mucho que te sientas mal por como hiciste las cosas al principio, sabes que no te la mereces-dijo Bowsette sin poder evitar llorar mientras se hundía más en ese pozo de desesperación.
Aun siendo una experta en relaciones públicas y muchos ámbitos donde sabía que decir y a quien decirle las cosas... Pauline no tenía ni la más remota idea de que hacer, no solo porque no era especialmente buena en esos temas, gracias a su largo historial de infortunios en el amor pero, al menos debía intentar decir algo para calmar a Bowsette.
-Escucha, se que las cosas se ven mal pero aunque no lo parezca, aun tienes algo tiempo para saber qué hacer, Boobell me comento que para unir las piezas se debe hacer un ritual, así que mientras conseguimos lo que hace falta para hacerlo, deberías usar ese tiempo para tomar una decisión Bowsette-dijo Pauline en tono firme-Y... si necesitas ayuda, puedes contar con mi apoyo si lo deseas-dijo Pauline en tono seguro, esbozando una sonrisa sincera.
Bowsette se limito a asentir avergonzada mientras limpiaba las lágrimas de su rostro, nunca pensó que pudiera mostrar semejante vulnerabilidad frente alguien que no fuera Kamek o Kammy pero, a pesar del bochorno, una parte de ella sabía que podía confiar plenamente en Pauline y que, estaba dispuesta a ayudarla a pesar de sus acciones pasadas.
Pasaron unos momentos antes de que Bowsette, fuera capaz de recuperar la compostura y ahora más calmada, Pauline y ella comenzaron a planear su estrategia sobre lo que harían con la crisis de refugiados y donde, podían conseguir las cosas de aquel dichoso ritual cuando algo comenzó a suceder en la computadora de Pauline.
Al principio Bowsette no le dio importancia pero, luego de ver como la expresión de Pauline se cerraba más al no obtener éxito para arreglar el fallo de la maquina, a Bowsette comenzó a preocuparle si de alguna manera, los Calabrese los habían descubierto o algo peor, la pantalla de la portátil de Pauline pronto revelo una especie de video que hizo que Bowsette perdiera todo rastro de vida en su cuerpo.
...
...
...
El video... era una grabación de su querido hijo Bowsette Jr. atado y amordazado mientras unas horrendas criaturas que, parecían ser la obra de un demente que se dispuso a pegar a cuanto ser vivo llegaba a sus manos, lo tenían custodiado, la pantalla cambio luego a un mensaje que decía:
"Si quieres a tu hijo de regreso, encuéntranos en las Islas de Memento con las piezas de la corona o, tu hijo correrá un destino peor que esos infelices seres que lo custodian, tienes veinticuatro horas para llegar. No las desperdicies."
Cualquier otro pensamiento de Bowsette se borro apenas dándose cuenta de que estaba corriendo desesperada hacia donde estaba Morgana para exigirle que cambiara el rumbo inmediatamente... ya en esos momentos nada importaba... no portaba si no podía regresar a la normalidad... o si Peach la odiaría después de esto...
Lo único que le importaba en esos momentos, era salvar la vida de su hijo sin importar el costo que tuviera que pagar para mantenerlo a salvo.
En los pasillos de la nave, Peach se dirigía hacia el camarote donde Bowsette estaba hablando con Pauline, aunque Boobell logro por fin estabilizar a Jill y a Lucy, ahora ella estaba en una situación algo critica y, necesitaban urgentemente regresar al Reino de la Noche Eterna donde, Boobell tenía todo lo necesario para hacer un ritual para recuperar buena parte de su poder y, terminar de recuperarse.
Una sacudida fuerte de la nave, hizo que Peach se golpeara contra una de las paredes con fuerza, antes de casi caer al suelo, algo dentro de ella le decía que algo muy malo estaba pasando, cuando vio a Pauline con dificultad salir del despacho luego del brusco movimiento de la nave, Peach le pregunto preocupada que estaba pasando, la respuesta de Pauline dejo a Peach helada.
Alguien había secuestrado a Bowser Jr. y, estaba exigiéndole las piezas de corona a Bowsette a cambio de su libertad o sino, le esperaría un destino mucho peor que la muerte, Peach no pudo evitar alterarse al escuchar eso porque, si bien Bowser Jr. había causado algunos problemas en su reino, ella sabía que no era un mal chico y que solo lo hacía por el amor que le tenía a su padre.
Era obvio para Peach que Bowsette no se quedaría de brazos cruzados, en especial luego de ver aquella fotografía en el caparazón que guardaba con tanto cariño, se preguntaba si Bowser también ya estaba tratando de contactar a su prima o ir tras el nefasto ser que se atrevió hacer eso, fuera como fueran las cosas, lo único que deseaba Peach era que pudieran rescatar a Bowser Jr. antes de que algo muy malo le pasara.
Fue casi irreal la velocidad en la que llegaron a las Islas Memento para realizar el intercambio, aquellas Islas eran parte de una región insular algo alejada del Reino Armonía que, fueron nombradas así debido a la falta de vida del lugar, incluso las aguas más cercanas a las islas carecían de cualquier vida marina, era como si simplemente la muerte se hubiera alojado en esas islas e incluso, por lo que le dijo Morgana, esa era una zona que los marineros evitaban por los rumores relacionados a una maldición que había en el lugar.
La nave aterrizo en una de las tantas áreas desoladas de la isla, donde solo había arena y rocas a donde llegara la vista, Bowsette había bajado con la caja con las preciadas piezas de corona junto con Boobell, Goombartur, Morgana, Pauline y Peach.
Todos mantenían sus armas a la mano, aunque Pauline se colocaba de manera protectora cerca de Boobell, el exceso de energía que había usado para ayudar a sus amigas la había dejado muy débil a Bowsette e incluso, nadie comprendía porque Boobell tan vehementemente deseaba estar ahí en esas condiciones.
El grupo se mantuvo en medio de la costa esperando una señal, los nervios de todos eran palpables y por primera vez, Peach vio una expresión de genuina desesperación en el rostro de Bowsette y, se preguntaba qué tan cercana era su relación con el pequeño Bowser Jr., quizás para Bowsette Bowser Jr. era también un hijo y Peach, solo rezaba porque las cosas acabaran bien al final del día.
-Para ser un reptil enorme, realmente sabes moverte muy rápido, parece que después de todo este pequeño te importa más de lo que pensé-se escucho una voz amable pero, extrañamente oscura, como si ni siquiera aquella amabilidad en aquel tono, fuera suficiente para enmascarar aquella siniestra presencia.
Boobell apretó los puños y los dientes al reconocer aquella voz, luego de tantos siglos sin escuchar nada de él, no podía creer que ese infeliz hubiera sobrevivido, lentamente una especie de barco pequeño pero, con modificaciones similares a las del Royal Fortune, apareció sobre el grupo dejando a la vista el lugar de donde la funesta persona había hablado.
Aquel barco era piloteado por seres que parecían haber salido de las pesadillas más de uno, eran incluso peores que los zombis huecos del Reino de la Noche Eterna, estos eran zombis que parecían una mezcla de seres de todo tipo, algunos deformes, otros a un punto de putrefacción tan desagradable que Peach, tuvo que usar toda su concentración para no vomitar ahí mismo.
Muchos secretaban sustancias purulentas y viscosas que variaban de colores verdes oscuros y morados de una tonalidad que Peach no supo describir, un aroma a muerte y putrefacción inundo el ambiente y muchos se preguntaban, ¿Qué clase de demente haría algo como esto?
-Veo que han quedado muy impresionados por mi tripulación, es todo un honor para mí que admiren de esa forma mi trabajo-dijo aquella voz antes de hacer acto de presencia junto con otra persona.
Aquella persona no era más que una figura encapuchada, no era especialmente alta de hecho, apenas era más alto que un Toad pero, aun en la oscuridad de su capucha negra, se podían ver unos brillantes ojos rojos y, una sonrisa de filosos dientes blancos, junto a él se encontraba un Magikoopa de ropajes morado oscuro con, una especie de símbolo antiguo en la parte frontal de su sombrero.
-¡Más vale que me regreses a Jr.! ¡O JURO QUE TENDRÁS LA MUERTE MÁS HORRENDA QUE TE PUEDAS IMAGINAR!-grito Bowsette con cólera, liberando algunas llamas de su boca, lo que empeoro su humor fue aquella risa burlona ante su amenaza.
-No desperdicies tu aliento Bowsette, a este sujeto le divierte mucho esas cosas-dijo Boobell en tono serio, colocándose frente al grupo para sorpresa de varios.
-Vaya, vaya, Boobell llevaba siglos de no verte, parece que la edad te sigue sentando tan bien como siempre-dijo el misterioso encapuchado en tono educado pero, había cierto veneno en sus palabras que alerto de inmediato a Pauline.
-Supongo que ustedes dos se conocen-dijo Pauline en tono neutral, intentando comprender mejor la extraña situación.
-Fuimos colegas hace mucho tiempo, teníamos metas comunes pero, una vez que Boobell obtuvo lo que quiso de mí, me desecho como a muchos de los humanos a quienes les absorbió la vida-dijo con cierto tono divertido aquella figura, aunque fue innegable las traza de resentimiento que pudo notar Pauline en su voz.
-Vaya, siempre viendo como atacar a la yugular mi estimado Buddy Puzzle-dijo Boobell con un cierto aire arrogante-De hecho si mi memoria no me falla, fuiste tú quien intento deshacerse de mi luego que logramos un gran avance en conjunto y bueno, decidí hacerte pagar por aprovecharte mi hospitalidad-dijo Boobell con una sonrisa, aunque estaba claro que deliberadamente no negó las otras afirmaciones de Buddy.
-¿¡Que carajos está pasando aquí!? ¿¡De que carajos están hablando!?-dijo Morgana con evidente mal humor, sabía que esa tal Boobell era alguien peligrosa y retorcida, pero nunca pensó que se juntara con gente de semejante calaña.
-Creo que nos deben una buena explicación ustedes dos-dijo Pauline manteniendo la compostura en todo momento, mientras analizaba el panorama lo mejor que podía.
-¿¡A QUIEN MIERDAS LE IMPORTA ESO!? ¡SOLO REGRÉSAME A MI HIJO Y CONSIDERARE NO MATARTE DE FORMA TAN HORRIBLE!-grito Bowsette llena de furia y, lista para saltar hacia la nave cuando Buddy la interrumpió.
-Si quieres verlo con vida, será mejor te calmes mientras los adultos terminemos de hablar-dijo Buddy en tono de burla, Bowsette apretó sus puños con ira tratando de calmarse, debía ser paciente por Jr.-Verán, hace mucho tiempo fui a visitar a la Reina de los Boos en busca de conocimiento y a cambio, me comprometí a ayudarla en su búsqueda de crear un receptáculo perfecto para ella-dijo Buddy en tono tranquilo, con toques de nostalgia en su voz.
-Fuiste un nigromante bastante excepcional, aprendiste muy rápido muchos trucos que otros, no aprenden hasta después de unas décadas de adiestramiento-dijo Boobell con una ligera sonrisa.
-Y sin embargo, fuiste completamente incapaz de confiar plenamente en mí-dijo Buddy con algo de resentimiento en su voz.
-¿Cómo hacerlo? No se ha "vivido" tanto como para no notar, el tipo de intenciones que tenías tras aquella devoción por aprender-dijo Boobell en un tono frio, haciendo que Buddy soltara una oxidada pero fría risa.
-Siempre tan insufriblemente astuta, Boobell-dijo Buddy con cierto tono sardónico.
-Entonces fue usted quien ayudo a Boobell a obtener su cuerpo actual-dijo Pauline sin mucho interés, ganándose una mirada de sorpresa de todos los presentes, aunque Boobell la miraba con una ligera sonrisa orgullosa.
-Nuestro trabajo conjunto dio un prototipo por así decirlo pero, Buddy tuvo la brillante idea de tratar de traicionarme y robar mi poder para entrar al árbol donde estaba la pieza de la corona, por su puesto yo ya tenía previsto eso y, me asegure de echarle una de mis mejores maldiciones que, hasta la fecha sigue atormentándote, ¿No es así pequeño Buddy?-dijo Boobell con un aire sínico, haciendo que el cuerpo de Buddy se tensara.
-¿¡Entonces usted es la responsable de que mi maestro sufra día y noche por ESO!?-dijo el Magikoopa completamente indignado y furioso, ¡Era por esa zorra que su maestro jamás tendría un momento de paz hasta que muriera!
-Sí, y no hay día en el que no sonría al pensar, todo lo que has estado sufriendo estos siglos por mi regalo de despedida-dijo Boobell en un tono arrogante y sardónico que tomo por sorpresa a más de uno, sea lo que sea que intento hacerle ese tal Buddy a ella, debió haber sido algo muy grave para que Boobell mostrara su faceta sádica sin disimulo.
A pesar de la distancia que había entre ellos y la nave, fue evidente que Buddy estaba sufriendo un ataque de cólera y odio puro pero, para sorpresa de todos e incluso el Magikoopa, Buddy comenzó a carcajearse y no era una risa normal, era una risa demente... oscura... a tal punto que incluso el Magikoopa parecía estar bastante incomodo a su lado, cuando fue capaz de calmarse Buddy comenzó a hablar.
-Oh mi queridísima Boobell-dijo Buddy en un marcado tono de sarcasmo-Créeme que no he olvidado tu castigo ejemplar y, me molesta mucho que una de mis mejores armas no te haya destruido-dijo Buddy mostrando una sonrisa con sus afilados dientes, Boobell apretó su mano intentando controlar su ira-Pero veo que no será necesario preparar otra, parece que jugar a la chica buena te ha salido caro Boobell o, simplemente solo te has vuelto demasiado blanda con los años-dijo Buddy en tono sardónico.
-Un trabajo de un aficionado como tú, no es suficiente para que tenga a recurrir a mis viejos hábitos, de hecho tu por otro lado, parece que has sido completamente incapaz de hacer algo para menguar mi maldición, parece que siempre serás ese estudiante que cree saber más que su profesor, cuando es incapaz de llevar a cabo la más simple de las tareas-dijo Boobell con un aire burlón que, tuvo un efecto bastante notable en Buddy.
-Bien, quizás no he sido capaz de ganarte en esta pero, tu pequeño intento por ayudar a este reptil de sangre caliente y su lamentable sequito, solo se reducirá en un estrepitoso fracaso-dijo Buddy en tono oscuro antes de tronar sus dedos de su mano enguantada.
Bowsette empalideció cuando dos de aquellas repugnantes criaturas traían a su hijo a rastras junto con un Mouser que portaba un enorme tenedor y, a pesar de que Bowser Jr. no tenía ni la más mínima herida, las cadenas con las que estaba atado le estaban robando su energía vital... si las cosas seguían a ese ritmo... él...
-¡JR!-grito con todas sus fuerzas Bowsette, importándole muy poco que lagrimes comenzara a escurrir por su rostro.
-¡Miserable bellaco! ¡Suelte al príncipe Bowser Jr.!-grito furioso Goombartur listo para saltar a la acción cuando uno de los engendros que sostenía a Bowser Jr. coloco un cuchillo muy cerca de su rostro, frenando a Goombartur al instante... Bowsette sintió como en esos momentos su corazón se detuvo...
Todos contuvieron el aliento sin saber realmente que hacer, si se lanzaban de manera precipitada, lo único que lograrían sería terminar con la vida del pequeño príncipe Koopa... ese miserable de verdad estaba dispuesto a matar a ese niño si no hacían lo que él quería...
-Bien parece que por fin nos estamos entendiendo-comenzó a decir Buddy en tono engañosamente tranquilo-Pero para asegurarnos de que no intenten nada-dijo Buddy con una sonrisa perversa antes de hacerle una señal a sus lacayos para que le cortaran un dedo a Bowser Jr.
Cuando aquellos seres estaban preparándose para lastimar a Jr., un ruido alerto a Buddy y para su asombro, Micekeeper le arrebato el cuchillo a una de sus creaciones, para luego empujarlo y tirarlo al suelo, ante la atónita mirada de todos.
-¿¡Qué demonios te sucede Micekeeper!?-grito Buddy furioso, Micekeeper por su parte simplemente mantuvo a Kamishi y al resto de la tripulación a distancia con su enorme tenedor para proteger a Bowser Jr.
-Segunda regla, no lastimare a ningún niño sin importar que esto perjudique la realización del trabajo o el éxito de este-dijo Micekeeper en tono duro y directo, antes de usar su enorme tenedor para derribar a otro de los esbirros del Dr. Buddy.
-¡Miserable alimaña! ¡Aun estas bajo MI contrato!-grito Buddy furioso mandando más de sus lacayos para detener al insensato de Mouser.
-Cuarta regla, el contrato queda anulado en el momento que el contratista bajo aviso, ignora las reglas dos y tres-dijo Micekeeper en tono firme antes de cortar a otra de las creaciones de Buddy.
Micekeeper pronto se vio rodeado de esos seres, apenas logrando mantener seguro al pequeño Koopa que, aun permanecía atado por esas siniestras cadenas pero para su fortuna, Bowsette y todos los que podían atacar a distancia, atacaban con precaución a todos los engendros que trataban de acercarse a Bowser Jr. y a Micekeeper.
-¡Kamishi!-grito Buddy haciendo que su estudiante pronto arrojara unos brebajes por la borda que, por poco le dan al grupo de abajo pero, en cuanto aquella extraña mezcla fue absorbida por la arena, pronto comenzaron a salir esqueletos de lo que parecían ser marineros y piratas que, habían muerto en ese lugar.
-¡Mierda!-grito Morgana cuando una de esas cosas comenzó a jalonearle una de sus botas, usando su pistola le pego un tiro en la cabeza destrozándola por completo, desgraciadamente eso no había sido suficiente para que la soltara.
-¡No se separen!-ordeno Boobell en tono preocupado-¡Peach, necesitamos tu magia de luz para eliminar a estas cosas! ¡Y tu Goombartur usa tu casco sagrado!-dijo Boobell apenas esquivando el sable de uno de los piratas muertos, Pauline casi de inmediato disparo a su atacante con un disparo helado, dejándolo paralizado.
-¡ALÉJENSE DE MI MALDITOS SACOS DE HUESOS!-bramo Bowsette antes de rodearse en llamas, quemando a los esqueletos que la rodeaban, una lástima que eso no fue suficiente para exterminarlos.
-¡Bowsette!-grito Peach asustada antes de arrojar una esfera de luz en dirección a los terribles esqueletos que, para su alivio, logro destruir dos de los esqueletos en llamas, al parecer Boobell tenía razón al decir que su magia era justo lo que necesitaban para acabar con esas cosas.
La situación arriba del barco no iba mucho mejor, Micekeeper había logrado mantener a raya esas cosas pero, pronto el Dr. Buddy y Kamishi, reanimaban con sorprendente velocidad a todo aquel que Micekeeper derrotaba, si las cosas continuaban así y con lo débil que estaba el joven príncipe, los dos acabarían muertos en poco tiempo.
Un ligero movimiento lo alerto rápido, haciendo que sus instintos se disparan y fuera directamente a escudar con su cuerpo al príncipe Koopa, Micekeeper sintió aquel familiar sabor a oxido que inundo su boca, cuando aquella daga se clavo en su vientre.
-A veces eres demasiado predecible mi estimado Micekeeper-dijo Buddy en tono de burla, al ver al pequeño Mouser en el suelo sangrando-Un mercenario con un código de honor de este tipo, siempre tiene sus límites-dijo Buddy antes de hacerle una señal a una de sus creaciones para que tomara a Micekeeper y, ante la mirada atónita de todos, el mal herido Mouser fue arrojado por la borda.
Goombartur pese a la cantidad de esqueletos que lo rodeaban, logro activar el poder de su casco de la Egida y, atravesar a sus terribles enemigos, antes de arrojarse para atrapar el Mouser que, había ayudado a mantener a salvo al joven príncipe, Goombartur se tenso al ver la cantidad de sangre que estaba perdiendo.
-¡Señorita Peach! ¡Necesito su ayuda, el señor Mouser está muy grave!-dijo Goombartur desesperado, al ver la cantidad de sangre que perdía.
-¡Ayúdalo niña! ¡Nosotros nos encargaremos de estas cosas!-grito Morgana antes de patear uno de esos esqueletos para quitárselo de encima, ¿¡Porque tantos imbéciles habían muerto en este lugar!?
Peach sin perder más tiempo llego rápidamente con el Mouser, asustándose por la gravedad de la herida, el pobre estaba perdiendo mucha sangre y Peach no estaba segura si podría salvarlo...
-¡Goombartur cúbreme, necesitare toda mi concentración para salvarlo!-dijo Peach en tono urgente antes de comenzar a curar al Mouser, usando tanta energía como tuviera disponible.
Poco a poco los sonidos de la batalla fueron eclipsados cuando escucharon el quejido de Bowser Jr., Bowsette miro hacia arriba y vio aterrada como ese desgraciado de Buddy tomaba a su hijo del pelo y, colocaba una daga peligrosamente cerca del rostro.
-¡DEJA A MI HIJO! ¡ÉL NO TE HA HECHO NADA!-grito desesperada Bowsette, no le importaba si acaba revelando la verdad frente a Peach, ¡Lo único que quería era salvar a su hijo!
-Tú sabes lo que debes hacer si quieres salvarlo-dijo Buddy en tono burlón.
Bowsette rápidamente saco la caja que antes había tenido Boobell dentro de su cuerpo que, contenía los fragmentos de corona, uno de los esqueletos tomo la caja antes de realizar un salto sobre humano y, entregarle la caja a Kamishi que, luego de verificar que no fuera una trampa, este asintió con una sonrisa a su maestro.
-¡Ya te he dado lo que quieres! ¡Ahora devuélveme a mi hijo!-exigió Bowsette con cierta desesperación.
-Para la reputación que te precede, me sorprende que te preocupes tanto por tu pequeño vástago-dijo Buddy en tono burlón-Dime poderoso rey, ¿Tanto vale este pequeño para ti?-dijo Buddy en tono oscuro, antes de acercar su daga al ojo de Bowser Jr., todos fueron incapaces de respirar.
-¡DEJALO POR FAVOR!-grito desesperada Bowsette.
-Suplica-dijo secamente Buddy jugando descuidadamente con la daga, peligrosamente cerca del ojo de Bowser Jr.-¡Si tanto te importa, suplica por su vida!-dijo Buddy en tono sádico, sin pensárselo dos veces, Bowsette se arrodillo y colocando su cabeza en el suelo, comenzó a suplicar.
-Por favor... devuélveme a mi hijo... no le hagas daño...-dijo Bowsette sin poder retener sus lagrimas, su dignidad no valía nada en comparación a la vida de su hijo...
Buddy comenzó a reírse de manera maniaca al ver tan lamentable espectáculo, Bowser, el poderosos rey de los Koopas, considerado uno de los reyes guerreros más poderosos de todos los reinos, estaba siendo reducido a una llorosa mujer que suplicaba por la vida de su hijo, ¡Sin duda este sujeto no podía ser más lamentable!
-¡Basta!-grito Peach furiosa, apenas logrando mantenerse en pie luego de usar casi toda su energía para salvar la vida de ese Mouser-¡Eres un infeliz cobarde que tiene que usar estos sucios trucos para conseguir lo que desea!-grito Peach llena de ira, ignorando el dolor de su cansado cuerpo.
El humor de Peach empeoro cuando Buddy comenzó a carcajearse de una manera burlona y déspota, Buddy miro a la princesa a los ojos, no sabía si esa princesita era muy buena engañándose a sí misma o simplemente era una estúpida, sea cual fuera la razón, era su deber orientar a esa patética alma para que viera la luz de la verdad.
-Pequeña y torpe princesa, aun no te das cuenta de lo que sucede, ¿Verdad?-dijo Buddy en tono burlón, tensando a Boobell y a Pauline.
-¿De qué estás hablando?-respondió Peach en tono retador.
-Creo que no estás al tanto de que, solo aquellos que fueron maldecidos por la corona falsa pueden encontrar los fragmentos de la corona verdadera y, para quedar maldecido por ella, uno debe ponérsela y pedirle un deseo-dijo Buddy con una enorme sonrisa, Boobell y Pauline estaban a punto de intervenir cuando, dos esqueletos más las tomaron por sorpresa.
-¿Qué estas tratando de probar?-dijo Peach en tono duro, mientras Bowsette se ponía cada vez más pálida.
-¿Acaso no te has dado cuenta de que hay un parentesco entre "Bowsette" y tú?-dijo Buddy en tono de burla tomando por sorpresa a Peach-Todo este tiempo que has estado arriesgando tu vida por esta supuesta princesa del reino Koopa, en realidad hiciste todo por el ser que te ha atormentado durante tantos años-dijo Buddy soltando una siniestra risa.
-¿Q-q-qué quieres decir?-dijo Peach sintiendo como aquella confianza pronto comenzaba a esfumarse.
-¡Hahahaha! ¡Es increíble como alguien puede ser tan obtusa! ¡Bowser uso la corona y lo único que logro fue convertirse en una versión Koopa de ti! ¡Has estado todo este tiempo junto al miserable reptil que te ha arruinado la vida durante todo este tiempo!-grito Buddy sin poder controlar su risa maniaca y en el proceso soltando su daga.
-¡Mentiroso!-grito entre lagrimas Peach... eso no podía ser verdad... Bowsette y Bowser eran dos personas completamente diferentes... era imposible... ¡Era imposible que fueran la misma persona!
-¿Yo un mentiroso?-dijo Buddy haciéndose el ofendido-Bien "Bowsette", te daré la oportunidad de que seas honesta con ella, porque si no, bueno...-comenzó a decir en tono despreocupado Buddy, antes de tomar su daga y volver a colocarla cerca del rostro Bowser Jr.
-No es cierto... ¿Verdad?-dijo Peach en tono débil, mientras miraba a Bowsette aun en el suelo-Él... solo trata de confundirme, ¿Verdad?...Por favor... dime que no es cierto...-dijo Peach apenas en un hilo de voz, siendo incapaz de contener sus lagrimas.
-Lo... lamento...-dijo Bowsette en tono bajo, sin dejar de llorar y sin poder ver a Peach a la cara... Peach simplemente cayó de rodillas en la dura arena tapándose la boca por el asombro...
-Debo admitir que, esperaba que fueras menos patético pero, era de esperarse de alguien que no es capaz de derrotar a un miserable fontanero con sobrepeso-dijo Buddy en tono burlón-Pero no debes preocuparte, me asegurare de librar a la princesa de su sufrimiento-dijo en tono perverso Buddy antes de tronar los dedos.
La escena había pasado en cámara lenta para todos los presentes, de la tenebrosa nave habían salido disparados unos arpones sujetos a cadenas oscuras que iban en dirección hacia Peach, Boobell, Goombartur, Morgana y Pauline, intentaban desesperadamente salvar a Peach pero, había tantos esqueletos actuando como barrera, que ninguno de ellos fue capaz de acercarse ni unos centímetros.
Para Peach pasaba algo similar, su inminente muerte estaba sucediendo de manera increíblemente lenta y, a pesar de aun tener algo de energía para usar su escudo para salvarse o, simplemente arrojarse para evitar el mortal golpe... no movió ni un solo musculo...
...
Todo había sido una mentira... sus sueños... sus esperanzas de... tener una relación con aquella mujer que se había ganado su corazón... simplemente ya no existían... todo había sido un cuidadoso engaño de Bowser para aprovecharse de la situación y tenerla cerca...
...
Ya nada importaba...
Ni sus deberes...
Ni su reino...
Ni los ciudadanos...
Ni su legado familiar...
Ni todo lo que se esforzó por ser mejor persona...
...
Ni siquiera como sus amigos se sentirían con su muerte... en ese momento ya nada le importaba... lo único que deseaba era que eso pusiera final al horrible dolor y sufrimiento que sentía en su pecho... ella... simplemente quería morir...
Una extraña sensación en el rostro, hizo que Peach pasara su mano débilmente sobre el, Peach tardo unos momentos en reconocer aquella mancha sobre sus dedos... era sangre... y estaba segura de que por más apagado que estuviera su cuerpo, aun era capaza de sentir dolor... entonces... ¿De quién era esa sangre?...
-¡PAPÁ!-escucho el desgarrador grito de Bowser Jr., haciendo que asustada levantara la mirada...
Frente a ella... se encontraba el cuerpo de Bowsette en el suelo... perforado por aquello siniestros arpones... mientras no dejaba de formarse un charco de sangre debajo de este que, estaba comenzado a manchar parte de la ropa de Peach... Bowsette... la había protegido...
Temblorosa y al borde de un colapso, Peach bajo la mirada encontrándose con la mirada de Bowsette... lo único que podía ver en aquellos atormentados ojos era una súplica silenciosa de que lo perdonara... entonces ella... él...
Peach débilmente y cubierta de lagrimas, acerco su mano, tratando de tocar el rostro de Bowsette pero, antes de que tan siquiera pudiera sentir su débil aliento, las cadenas la jalaron con fuerza haciendo que soltara un grito de agonía, para luego subirla por la fuerza a la nave.
-¡BOWSETTE!-grito Peach con todas sus fuerzas en genuina desesperación, sintiendo que su garganta se había desgarrado por la fuerza del grito.
-Lo siento dulzura pero, necesito a esta miserable sabandija para hacer un ritual muy especial, pero, puedes quedarte con el pequeño-dijo Buddy en tono vil antes de hacer una señal para que una de sus creaciones, arrojara a Bowser Jr. con todo y cadenas al agua, a fin de cuentas, nadie extrañaría al heredero de tan lamentable estirpe.
En la fría oscuridad de aquel mar muerto, Bowser Jr. sentía como poco a poco perdía la consciencia en una nube de arrepentimiento, desesperación y dolor en todo su ser... si hubiera sido más cuidadoso nunca hubiera sido capturado... sus hermanos no hubieran sido lastimados por esas criaturas de pesadilla... su padre no hubiera sido obligado a entregar lo único que lo podía regresar a la normalidad y... no hubiera tenido que revelar su identidad, ganándose probablemente el odio eterno de la princesa Peach... y aun más importante... su amado padre no estaría en peligro de muerte...
...
Todo...
... era su culpa...
Cuando estaba a punto de rendirse, un movimiento en la densa oscuridad del agua capto su atención, al principio pensó que ese terrible doctor había mandado a una de sus abominaciones para acabar con su vida pero, pronto un brillo lo encegueció unos momentos, liberándolo de las cadenas, antes de que unos suaves pero firmes brazo lo tomaran para llevarlo hacia la superficie.
Bowser Jr. jadeo y tosió notando por primera vez en su vida, lo dulce que era el aire fresco, aferrándose como podía a la persona que lo tenía protectoramente en sus brazos.
-¿Bowser Jr., te encuentras bien?-dijo una voz preocupada y alarmada que Bowser Jr. reconoció casi de inmediato pero que... no podía creer que fuera esa persona.
Con la vista apenas aclarada, Bowser Jr. no cavia en su asombro al confirmar con sus propios ojos que quien se había arriesgado para salvarle la vida, no era otra más que la princesa Peach... aquella mujer que había ayudado a secuestrar en tantas ocasiones y que... a la que le causo una gran cantidad de problemas en el pasado...
-¿¡Bowser Jr., por favor respóndeme!? ¿Estas herido!? ¿¡Te duele algo!?-dijo Peach sin ser capaz de controlar su ansiedad y miedo, había tardado en romper las cadenas de Bowser Jr. y por lo que sabía, el pobre estaba demasiado débil por culpa de ellas.
En un extraño arranque de admiración y culpa, Bowser Jr. se aferro a Peach mientras lloraba amargamente, aun no comprendía porque la princesa había hecho tanto por él pero... lo único que le importaba en esos momentos era salir de ahí para rescatar a su padre, si luego de eso tendría que usar el resto de su vida para pagarle a Peach lo que había hecho por el, estaba dispuesto a entregarle lo que fuera con tal de saldar la generosidad a esa mujer que, a la que tantos problemas le había causado...
