Los personajes en esta historia no me perteneces, son de la maravillosa Stephanie Meyer y está basado en la canción Toca para mí de Alejando Sanz.
Lean la nota abajo por favor.
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—No digas nada ahora, solo quiero que descanses y te recuperes, ya luego hablaremos de las culpas o de lo que sea. Solo recupérate, para que yo pueda castigarte— ella me dio una leve sonrisa, pero de pronto se le borro y fue cambiada por una mueca de dolor. Las maquinas comenzaron a sonar y mi corazón se detuvo.
— ¿Rose qué pasa?— gritó Emmett. Yo estaba congelada, sabia que tenia que moverme pero no podía, mi cuerpo no me respondía. Fui literalmente sacada de en medio por una de las enfermeras y vi a papá correr a su lado.
Con el movimiento reaccioné, miré a Em y este se veía aterrado, aún más que yo. Caminé a su lado, él temblaba de pies a cabeza, pasé mis manos por su cintura y lo abracé.
—Tranquilo Emm, ella va a estar bien. Ella es fuerte... — No se de dónde saque la cordura para hablarle así a mi hermano, cuando yo misma me moría de miedo. Él me miró solo un momento, pero en sus ojos solo vi el dolor que aquello le estaba causando. Esto aumento mi rabia, nuevamente me recordé que todo esto había pasado porque ellos trataron de protegerme.
Las maquinas dejaron de pitar y poco a poco la habitación fue quedando en calma. Por un momento pensé lo peor. Busqué a papa con las mirada, al encontrarlo solo vi tranquilidad, volví mi vista hacia Rose, me percate que respiraba, aunque con dificultad.
—Solo fue un susto, ella ha perdido mucha sangre, además tenemos que mantenerla vigilada por el golpe de la cabeza — Papá trataba de explicarme lo que sucedía, pero yo solo la veía ahí, llena de golpes, herida y muy pálida.
—¿Tu también participaste en esto? — le pregunté directamente.
—Hija, para mi era mejor participar y estar al tanto de todo, que no participar y no saber a qué me enfrentaría. Para nosotros eres muy importante y te queremos a salvo— podía percibir el temblor en su voz y cuando lo mire directo a los ojos, estos estaban llenos de lágrimas.
—¿No crees que el precio a sido demasiado alto? — pregunté dolida
—Parece que conoces muy poco a mi Rose— me gire asombrada. Emmett estaba hablando conmigo —Ella lo hubiera hecho con o sin ayuda del resto de la familia. Desde que él te ataco en el parque, a ella se le metió en la cabeza esto y Alice la apoyó ciegamente, no hubo quien les hiciera cambiar de idea, solo cambiaron parte del plan, por el embarazo de Al. — mi mente comenzó a trabajar más.
—¿Cambiaron parte de el plan? ¿Me estas queriendo decir que era Ally la que…? — No pude terminar porque sentí que me asfixiaba de nada más imaginarme a la pequeña Alice en manos de ese loco.
—Cariño respira, tranquila. — escuchaba la voz de papá muy lejos hasta que me sumí en un estado de inconsciencia.
EPOV.
Sentí el vacio en mis brazos que provocaba el dejarla ir, pero peor era el que sentí en mi corazón al ver el dolor y la decepción en sus ojos. Unos pequeños brazos me rodeaban, sin tener que mirar, supe que era mi hermana.
—Se le va a pasar. Solo esta así por la impresión y el susto— me susurró.
—Quisiera tener la misma seguridad que tu, pero rompí una promesa, anoche ella me pidió que nos cuidáramos y mira como terminó Rose. La decepcione, lo pude ver en sus ojos y le falle a Rose, otra promesa rota —
—Tu no le fallaste a Rose, esta fue una decisión de ella y sabíamos cuales eran los riesgos. Sobre la promesa a Bella, eso estaba fuera de tus manos, ya hablaremos con ella — abrace un poco más fuerte a mi hermana y miré a Jasper, él estaba hablando con su padre, pero no apartaba sus ojos de su amada. Cuando nuestras miradas se encontraron, pude ver también su preocupación, le hice un gesto con la cabeza dejándole saber que todo iba bien.
—Edward, Jasper acompáñeme — dijo mi padre algo nervioso.
—¿Carlisle qué pasa? — pregunto mi tío asustado.
—Bella— fue lo único que pudo decir y corrí. Fuimos conducidos rápidamente por un pasillo, se abrió una puerta y solo puede ver a mi pequeña tendida en una cama.
—¿Qué paso? — susurre, mientras me acercaba a su lado tembloroso.
—Ella estaba hablando con tu hermano y conmigo, cuando de pronto se desplomo. Creo que su mente ya no pudo más y al igual que la vez anterior se sumió en la inconsciencia para protegerse— tome sus manos, deseaba tomarla en brazos, que se sintiera protegida y sentirme su protector, pero recordé su mirada y temí haber perdido ese privilegio.
—Algo tuvo que haber detonado esto — escuche decir a Jazz
—Pasó cuando Emmett, dijo algo sobre un cambio en los planes que tenia que ver con Alice y Rose— mi corazón dio un salto, ya sabia el porque de su reacción, Jasper susurró una maldición y me miró.
—Lo sabe— dijimos a la vez
— ¿Saber que? — pregunto papa
—Que era Alice y no Rose, la que se iba a ser pasar por ella, pero las cosas cambiaron cuando descubrimos lo del embarazo. — explicó Jazz.
—Eso yo no lo sabía, no hubiera permitido que Emmett se lo dijera. Ahora entiendo su cara en ese momento —
—Creo que se imagino lo que hubiera pasado, ella debió creer que Al por ser más pequeña hubiera salido peor. Como se nota que todavía no conoce al maléfico duende — añadí
—Imagínate si el maldito termino así en manos de Rose, lo que le hubiera hecho Alice hubiera sido peor — una sonrisa de satisfacción se dibujo en el rostro de Jazz y era normal, Alice había tomado todo tipo de clases sobre defensa personal, desde muy niña. Ella no permitía que nadie la abusara por su estatura, aunque nos tenía a nosotros para defenderla.
— Pero eso es algo que Bella desconoce, ella no tiene ni la más mínima idea de lo peligrosa que puede llegar a ser Alice cuando se lo propone. — me gire hacia ella y pase mis dedos por su rostro.
—Seria bueno que la abrazaras, creo, tal vez así reacciona — Jasper hablaba dudoso. Me arriesgue a que ella se despertara y me pegara, pero aún así me acosté a su lado y la envolví en mis brazos.
—Todo esta bien pequeña. Si pudieras entender cuanto te amo — susurre a su oído y luego deje un beso en su cabeza. Pasó un buen tiempo, sentí cuando reaccionó, pero no me moví, me hice el dormido.
—Eres un tonto Cullen, te amo demasiado, pero esto va más allá de mí. ¿Por qué no entendiste que la única forma de que yo este bien, es que ustedes también lo estén?. No me importaba tener que permanecer limitada a salir de la casa, no me importaba la seguridad extra, todo lo he aceptado, pero solo porque ustedes estuvieran tranquilos y no se expusieran. Si por lo menos hubiesen hablado conmigo antes, pero no, tenían que ir a meterse a superhéroes estúpidos y terminar en esto. No puedo perdonarte tan fácil, ni a los demás, tienen que aprender que no soy tan débil — la sentí tratar de salir de mis brazos, pero la abrace mas fuerte, mi corazón dolía demasiado.
—Perdóname pequeña—
—Suéltame, tengo que volver con Rose. — en su voz note que estaba conteniendo su coraje. La solté y ella trató de levantarse, pero sus fuerzas le fallaron, así que me apresure a sostenerla.
—Yo te suelto, me salgó de tu lado y si quieres me voy de la habitación, pero quédate en la cama hasta que estés estable, por favor. — me salí de la cama y ella se volvió acostar, la miré un momento y me giré para salir.
—¿A dónde vas? — susurró ella
—Afuera, entiendo que no me quieras a tu lado, ni me quieras ver, por lo que respetare tu espacio — las palabras se atoraban en mi garganta.
—umm— fue lo único que salió de su boca. Regrese mi mirada a ella y en un leve susurro le dije — Te amo pequeña—
Sus ojos reflejaban tantos sentimientos en ese momento, allí había dolor, tristeza, coraje, desesperación y confusión, no se si era mi imaginación pero vi un también allí algo de amor. Salí de la habitación y me pareció escuchar un "Yo también te amo" pero no me regrese. Me senté allí mismo en el piso al lado de su puerta, al ver a papá le indique que ella ya había reaccionado. El dolor que sentía en ese momento no tuvo comparación con lo que llegue a sentir en los próximos días.
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No sabía que había ocurrido, pero al despertar me sentí protegida. De pronto todos los sucesos de ese día invadieron mi mente. Me moví un poco y lo vi allí dormido a mi lado, me estaba abrazando. Esa era la razón por la que me sentía así, era la seguridad que él me proporcionaba. Sabia que todo lo que paso era otra prueba de cuanto me amaba, pero aun así el dolor y la rabia me seguían atacando.
—Eres un tonto Cullen, te amo demasiado, pero esto va más allá de mí. ¿Por qué no entendiste que la única forma de que yo este bien, es que ustedes también lo estén?. No me importaba tener que permanecer limitada a salir de la casa, no me importaba la seguridad extra, todo lo he aceptado, pero solo porque ustedes estuvieran tranquilos y no se expusieran. Si por lo menos hubiesen hablado conmigo antes, pero no, tenían que ir a meterse a superhéroes estúpidos y terminar en esto. No puedo perdonarte tan fácil, ni a los demás, tienen que aprender que no soy tan débil. — me moví para soltarme de su agarre, pero él me abrazo más fuerte, una parte de mi quería quedarse ahí, que no me soltara, pero mi lado racional me gritó que tenía que enseñarle que yo no era tan débil.
—Perdóname pequeña— aquella palabras fueron pronunciada con tanto dolor que casi logran que me rindiera, pero no lo hice. Cerré los ojos y me vino el recuerdo de Rose y de las palabras de Emmett.
—Suéltame, tengo que volver con Rose — le pedí conteniendo mi coraje, quería golpearlo, gritarle, pero aquello no le demostraría nada. Me soltó y trate de ponerme de pies lo mas rápido posible para alejarme, pero me sentí mareada y mis piernas me fallaron, cuando me preparé para caer, sentí como sus manos me sostuvieron.
—Yo te suelto, me salgó de tu lado y si quieres me voy de la habitación, pero quédate en la cama hasta que estés estable, por favor. —me sentó en la cama, se levantó y yo termine recostándome completamente. Él me miro un momento, no se qué encontró en mis ojos, pero se giró y caminó hacia la puerta, de pronto me invadió el miedo.
—¿A dónde vas? — le pregunté en un susurro
—Afuera, entiendo que no me quieras a tu lado, ni me quieras ver, por lo que respetare tu espacio — sentí el dolor en aquellas palabras y lo mucho que le costaban decirlas.
—umm— no me atreví abrir la boca, porque si lo hacia le hubiera pedido que no se fuera, que regresara a mi lado y me envolviera en sus brazos .
—Te amo pequeña— me dijo muy suave cuando se giro para salir de la habitación.
—Yo también te amo— le dije casi sin voz al no poderme contener, pero creo que él no me escucho, porque la puerta se cerró tras suyo. Sentía como el dolor iba ganando terreno en mi corazón, pero no me podía echar para tras.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que cuando la puerta se abrió di un brinco de puro susto. Mi corazón se agito al pensar que él pudiera haber regresado, pero me volví a hundir en mi tristeza al ver que era papá y Jasper.
—Hola hija ¿Cómo te sientes? —
—Un poco mareada, pero ya estoy bien. — respondí con un tono bastante frio.
—Bella te volvió a pasar lo de la vez anterior, tu cerebro trato de protegerse por eso te desmayaste — me explico.
—Ok, pero ya estoy bien, ahora si se puede quiero regresar al lado de Rose —
—No hay problema solo queremos hablar contigo un momento. — la voz de Jasper temblaba y sus ojos reflejaban gran preocupación.
—No quiero escuchar excusas, ni explicaciones, en este momento lo único que es valido par mi es que Rose esta tendida en una cama mal herida, que pudo haber sido Alice, cosa que de solo pensar me aterroriza, y que ustedes son bastante irresponsables al querer resolverlo de esta manera. —
—Bella, pero es que Al…—
—Es que Alice nada Jasper, dije que no quiero hablar de esto, tal vez cuando Rose este bien y en casa recuperada, entonces hablaremos. Ahora, papá con o sin tu permiso me voy al lado de mi hermana. — sabia que mi actitud era algo infantil, pero el dolor me tenia ciega y sorda.
—Bella, por favor tienes que escucharnos. —Ahora era Alice quien estaba parada en la puerta suplicando, pero me tape los oídos y camine hacia la puerta de la habitación.
—No quiero saber nada— Alice se movió y me permitió pasar, pero al salir me quede paralizada al ver a Edward sentado en el piso al lado de la puerta. Él levanto su cara, creo que para ver quien salía y casi me desplomo al ver que lagrimas descendían por su piel.
—Bella— bajó la cara para que no lo viera y trato de secarse disimuladamente. Quise abrazarlo, no soportaba verle así, pero las imágenes de Rose lastimada me taladraban la cabeza, por lo que me trague los deseos de consolarlo y caminé hacia la habitación de Rose sin mirar atrás.
Al entrar me topé con una escena que me acabo de patear el corazón, Emmett estaba en la cama envolviendo a Rose en sus brazos y esta tenia los ojos cerrados y una sonrisa de tranquilidad en sus labios. Eso evocó recuerdos que en este momento por la rabia quería borrar. Recuerdos de unas semanas atrás donde Edward me tenía así de protegida, también en una cama de hospital. "¿Cuánto estas dispuesto a hacer por cuidarme Edward Cullen?" pregunté mentalmente. Mis ojos se inundaron de lágrimas, al dejarme golpear por todos los recuerdos de las últimas semanas.
Me tuve que sentar en el sillón de la habitación al sentir que mis fuerzas me estaban volviendo abandonar. Ahí sentada por algún tiempo tomé una decisión, ya sabia la forma en que les haría entender a todos que yo me podía cuidar. La puerta se abrió de repente dejando entrar a una tía Charlotte y Esme muy asustadas y llorosas.
Rosalie despertó al escucharlas, lo que vino después de los abrazos fue el insulto del siglo, especialmente cuando estuvieron todos reunidos en la habitación. Cuando mi mamá abrió la boca, me pareció ver a papá desear que el suelo se abriera y se lo tragara. A los demás no les fue mejor, pero cuando llegaron a mi, yo pensé que me iban a reclamar ya que todo esto había pasado por protegerme, pero al contrario ellas me abrazaron y me sacaron de la habitación.
—Espero que se acostumbren a cocinar porque de aquí en adelante ninguna de nostras tres le preparemos nada. — fueron las ultimas palabras de mi madre al salir. Ya estando fuera ambas se giraron para mirarme de frente.
—¿Cariño y tu cómo te sientes? — me pregunto mi tía.
—Yo…yo, me siento… realmente me siento fatal, además de furiosa y decepcionada. Es que ellos hicieron todo esto por mí. Tal vez debería estar dándole las gracias de rodillas, pero siento que son unos irresponsables al exponerse de esta manera. — solté todo con frustración.
—Ok entonces estamos de acuerdo en que hay que darles una lección, no puedo creer que hicieran todo esto a espaldas nuestras — hablo mi tía con tanta determinación que me llegue a preocupar.
—¿Qué vamos hacer? — preguntó mamá.
—Por lo pronto yo no quiero a Edward cerca, porque se que tan pronto me suplique un poquito cederé — me sincere con ambas. Ellas me dijeron que mejor nos fuéramos a casa ahí hablaríamos mejor. Entramos a la habitación de Rose y todos nos miraban con cara de susto así que solo les dijimos que nos íbamos.
Edward trató de acercarse pero lo mire solo un segundo y quedo paralizado. No se que tanto pudo encontrar en aquella mirada solo se que deje salir toda mi furia. No me paso desapercibido que al de ahí vi como sus ojos se inundaban de lágrimas, cosa que mi tía y mi madre se dieron cuenta y me halaron de la mano.
—Hija yo tampoco soporto verlo así, te aseguro que me duele, pero como tu dices tiene que aprender. —
—Lo sé mamá, yo ya tome una decisión, pero eso no significa que no me den ganas de volver ahí abrazarlo y besarlo hasta que vuelva a sonreír. — ella me abrazó y con eso me dio un poco de fuerza. Era cierto yo ya había tomado una decisión solo esperaba no arrepentirme luego y que no terminara lastimándolo mas.
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Cuando llegaron mi madre y mi tía nos dieron un sermón, además de que nos avisaron que ya no contaríamos con la comida de ella ni la de mi pequeña y así salieron de la habitación. Mis manos temblaban y me dolía el pecho, mi cuerpo estaba allí, pero mi mente estaba fuera con ella. Muy lejos escuche la queja de Emm, por lo que nos habían dicho, pero no prestaba mucha atención.
—Edward, tranquilo ya se le pasara. — mire a mi cuñado y suspire.
—No va a ser tan fácil, ella esta dolida y decepcionada. Su mirada me confunde y tengo miedo de lo que vaya a hacer. —
—¿Crees que se vaya a …— trató de preguntar Rose ahogando un sollozo.
—Ni lo digas, eso seria fatal. — mi papá me miró y vi el dolor reflejado en sus ojos.
—Por Dios, no la podemos perder otra vez. Esa lagartija ya es parte fundamental de nuestras vidas. — aportó Emmett
—Por favor paren, no ven como están torturando a Edward, lo van a enloquecer. Con esto no ayudan en nada. — mi tío se acerco a mi lado y me dio una palmada en el hombro. —Ella te ama demasiado, solo hay que darle algo de tiempo. —
La puerta de la habitación se abrió y por ella entraron otra vez las tres. Mamá nos indicó que se iban a la casa. Por un impulso me quise acercar a mi amada, pero me dio una mirada tan llena de coraje, que me paralizó el cuerpo y el corazón. A pesar de que aquello duro solo unos segundos yo no me podía mover, me costaba respirar y mis ojos se nublaron y así la vi salir de allí.
—Ed, respira. — me dijo mi hermana muy suave. Solté de golpe todo el aire que había contenido y me deje caer en el sillón. La estaba perdiendo.
Más tarde nos fuimos marchando a la casa, pero antes de despedirme tenia que hacer algo.
—Rosi, perdóname. Te falle, rompí mi promesa. — me acerque a su lado y tomé su mano.
—Ed, tu no rompiste nada. En estos años nadie me ha lastimado, lo que paso hoy fue decisión mía y tú no podías hacer nada. Solo te pido que la cuides y no dejes que ella se aleje. —
—Gracias por lo que hiciste. —
—Hey, para algo somos las hermanas y además eres mi mejor amigo. — aquellas palabras me dieron un poco de paz.
—Te quiero barbie— ella me dio una mirada envenenada al llamarla por el nombre que tanto odiaba cuando estábamos en High School.
—Yo también te quiero Eddi. — nos abrazamos y me fui.
Al llegar todo estaba apagado, había silencio solo se escuchaba el sonido de el violín. Cada nota era como un latigazo, Alice que estaba a mi lado se agarró el pecho y comenzó a llorar. Bella estaba dejando salir todo lo que sentía y nosotros lo estábamos viviendo.
—Te juro que quiero subir y pedirle perdón de rodillas. — comento Jazz.
—Inténtalo, a ti tal vez te perdone. Yo no me atrevo ni acercarme a la habitación. No soporto verla sufrir y menos saber que yo soy el culpable. — La música paró, pero el dolor de mi corazón seguía más fuerte.
Me senté en la escalera por un buen tiempo, pensando en qué hacer. Decidí subir a la habitación aunque fuera por ropa, si ella no me quería ahí le daría su espacio. Toqué a la puerta, pero nadie me respondió así que entré. Ella estaba sentada sobre la cama con una pequeña bata blanca, parecía un ángel. El violín aún permanecía en sus manos y su mirada estaba perdida. Quería caminar hasta ella y abrazarla, pero solo camine hasta el closet tome algo de ropa y me dirigí a la puerta.
—¿A dónde vas? — preguntó muy suave. Me gire y ella me estaba mirando, tragué el nudo que se me hizo en la garganta al verla tan frágil.
—Creo que no me quieres aquí así que me voy a otra habitación—
—Esta es tu habitación, la que se debe ir soy yo. —Se levantó de la cama dejándome ver como lucia con aquella vestimenta, mi pulso se acelero y mis manos temblaban de nuevo, solo que esta vez era por el deseo de tomarla llevarla a la cama y hacerle el amor hasta que me perdonara.
—Pequeña esta es nuestra habitación, no quiero estar aquí si no es contigo. —Ella me dio la espalda y miro por la ventana.
—¿Sabes que no puedo dormir contigo? En estos momentos tengo demasiado en que pensar. — la entendía por eso me fui hacia la puerta y la abrí, pero antes de marcharme tenia que hablarle.
—Lo sé, lamento haberte fallado y espero que me puedas perdonar. Te amo demasiado y no quiero perderte. — Ella se giró y camino hasta donde yo estaba, tomo mi rostro en sus manos y me dio un beso. Pero aquel beso lejos de hacerme feliz me estaba matando.
—Adiós Edward, yo también te amo. — dicho esto se alejó y cerró la puerta.
Me marche a la otra habitación como un zombi, caminé hasta el baño, me desvestí y me metí bajo el agua caliente. Allí llore, llore como nunca lo había hecho, ni cuando el accidente. Me senté en el piso sin fuerzas y me deje inundar con todos los recuerdos de mi Bella. No sé cuánto pase allí solo que la piel de mis manos se estaba arrugando, así que me levante como pude, me seque y me vestí camine a la cama y me dejé caer. A pesar de que me sentía cansado no podía dormir, extrañaba a mi mujer, su olor, el calor de su cuerpo y hasta escucharla hablar dormida.
Llegó la mañana y a mi cabeza la estaba martillando un terrible dolor así que me levanté para ir a buscar ropa y algo que me aliviara. Caminé hasta la puerta de nuestra habitación, nuevamente toqué, pero nadie me respondió, así que entré. Noté algo extraño, allí faltaban cosas, pero decidí no sacar conclusiones, eso cambio cuando abrí el closet y encontré que no estaba la mitad de la ropa de Bella. Asustado bajé las escaleras, en la cocona escuche la voz de mis hermanos, cuando entre mire alrededor pero ella no estaba ahí.
—Hijo que pasa— me preguntó papá
—¿Alguien ha visto a Bella?— me dijeron que no y se miraron asustados
—¡Edward! — me llamó Alice y por su voz sabia que algo no andaba bien. Corrí y ella estaba parada en medio de la sala con un sobre en sus manos. —Es de Bella— susurró. Tome el sobre mientras todos se acercaban y lo abrí.
Querida familia:
Espero que no se molesten conmigo, pero decidí marcharme. Los quiero muchísimo, pero lo que paso ayer es demasiado. No se preocupen estaré bien, solo que necesito estar sola. Los amo no lo olviden.
Edward:
No quiero que sufras, pero necesito alejarme. Te amo.
Bella
Uff de muerte. Bueno mis amores aquí estoy de regreso, si ya se que me tarde demasiado y me disculpo. Aunque sea un poco tarde les deseo que este nuevo año les traiga muchas cosas hermosas. No estoy tratando de disminuir la rabia que deben estar sintiendo por mi en este momento. La verdad es que el mes de diciembre no fue muy bueno para mi, las que hablan continuamente conmigo lo saben, pero eso espero dejarlo atrás. Sobre el capitulo pues no se si harán como mi beta, que termino odiando a Bella en este, pero espero saber su opinión.
Al parecer me volví lo bastante perversa para que mi beta aprobara este cap y le gustara jajaja, Mis mosquetreras me entienden y las que han leído sus historias también. Mientras me regreso a terminar el cap del two-shot Viaje para encontrarme con mi destino, a los que no lo han leído dense una vueltecita es bastante diferente. Agradezco a quienes me han dejados sus rr y a las nuevas lectoras bienvenidas, también a quienes me siguen leyendo desde el anonimato. Bueno me despido, espero seguir viva para el próximo. Recuerden que ustedes son el combustible que me ayuda a continuar.
Cold Kisses and Bear Hugs
Con Cariño
Bertlin
P.D. Mosqueteras las quiero un mundo.
