Hola chicas! Aquí les dejo un nuevo capítulo, está cortito pero muy intenso jajaja bueno mejor júzguenlo ustedes, recuerden q nada nos pertenece y muchas muchas gracias x sus reviews :)


VEINTIUNO

Alice intentó hablar, pero no pudo. James nunca le había preguntado cómo se sentía las pocas veces que se habían acostado juntos. La había tocado y la había penetrado. Y después de unas pocas embestidas había rodado de medio lado y le había sonreído. ¿Por qué había supuesto que Jasper sería igual?

Aquellos dos hombres no se podían comparar y mucho menos cuando se trataba de amar.

-Empezaremos con esto, entonces –dijo él deslizando un dedo por sus labios.

Incluso aquella leve caricia le produjo cosquilleos en el estómago. Nunca se había sentido tan sensibilizada. No le costaría mucho llevarla al abandono y se preguntó si él lo sabría. No dudaba que sí. Nunca había conocido a un hombre que fuera más sensible a todo lo que lo rodeaba.

Jasper estiró la mano hacia la mesilla y encendió la luz. Entonces apoyó un codo en la almohada y la estudió en silencio. Alice sintió una oleada de desesperación en su interior. Con aquella luz no podía ocultar nada… y ése era su mayor temor.

La mirada de Jasper dibujó todo su cuerpo y ella notó las sensaciones que la asaltaron, dejándola húmeda. La respiración de él consumía su visión y su mata de vello invitaba a su mirada a explorar y recrearse. Y ella sólo deseaba hacer aquello.

Pero antes de que pudiera dar rienda suelta a sus impulsos, los labios de él la cubrieron sin dejar de besarla cada vez con más intensidad hasta que ella sintió el ardor y la promesa de la llama consumidora.

Con más decisión esa vez, Jasper le tocó los labios con el pulgar y ella los entreabrió para meterse su pulgar dentro de la boca y empezar a mordisquearlo.

-Esto no era parte del trato –dijo él.

Contra su muslo, Alice sintió un cambio en su cuerpo. Jasper se dio la vuelta hacia ella y su sexo descansó contra ella. La carne en contacto con su piel se puso más rígida y Alice se deleitó de haberle producido aquella reacción. No sabía que ella fuera una mujer que podría excitar el deseo de un hombre.

Con desgana, permitió que él liberara su dedo para deslizarlo mojado sobre uno de sus pezones y una oleada de excitación le hizo arquear las caderas, sus respuestas femeninas pujando en busca de alivio.

-Todavía no –susurró él.

Jasper apartó la mano de ella y gradualmente las oleadas de excitación remitieron. Con la ausencia de su caricia, empezó a sentir escalofríos en la piel ardiente. Sus caderas volvieron a descansar en las sábanas de percal y la sonrisa lobuna de él demostró que sabía exactamente lo que estaba haciendo. Moviéndose una vez más, abarcó sus pequeños senos y ella recordó lo que había dicho antes… que eran del tamaño perfecto. James sólo le había dicho que era adecuada dejándole una cicatriz emocional que no sabía lo que le había dolido hasta que las palabras de Jasper la cicatrizaron.

-Bésame, Ally.

Ella lo hizo. Jasper apretó un dedo contra su lengua y ella paladeó su sabor salado, pero antes de poder cerrar los dientes de nuevo, él ya lo había movido para pasar su humedad a la punta de su seno. El deseo la asaltó de nuevo con una sensación de turbación.

-¡Jasper!

Él se movió para poder meterse el otro pezón en la boca y apretó un poco los dientes. Sin dejar de acariciarle los pezones, poco a poco la volvió loca. No importaba lo que hiciera, Alice sabía que no podría contener las exigencias de su cuerpo mucho más tiempo. Jasper le separó las piernas y se movió entre sus muslos. Se echó sobre ella con su cuerpo caliente y el de ella listo. Sin pensarlo conscientemente, Alice enterró los talones en el colchón para buscar hasta la menor caricia allí.

Él se apartó entonces de ella y a Alice le dio vueltas la cabeza de delirio y anticipación. Entonces él cambió de posición de nuevo aliviando el tormento sobre sus senos. Con determinación, deslizó la lengua hacia abajo entre sus costillas, pasando su ombligo y aún más allá. Alice agitó la cabeza en la almohada con desesperación escuchando sus propios gemidos.

Jasper le humedeció la zona de la pelvis. No iría a… no podía…

Intentó cerrar las piernas, pero él se lo impidió. Jasper encontró la parte más privada de su cuerpo y ella gimió. Los pies de ella se enterraron más al arquearse y apretó la sábana mientras luchaba por controlar su cuerpo. Nunca antes había estado tan excitada. Y la idea era aterradora. Pero excitante a la vez.

-Ahora –dijo él.

Apretó la lengua contra ella y Alice gritó su nombre agitando las caderas en busca de más. Alice rompió a llorar y Jasper le limpió las lágrimas con delicadeza.

-¿Estás bien? –preguntó después del tormentoso alivio.

No estaba bien, muy lejos de estarlo. Nunca había sentido aquello antes.

-Estoy bien –mintió con todo el cuerpo vibrante todavía.

-Gritaste mi nombre y te he visto romperte para mí.

Lo había hecho y todavía tenía problemas para reconocer que ella era la mujer que acababa de entregarse a Jasper.

-Gracias por confiar en mí –susurró el después de una leve pausa.

Después de lo que le pareció una eternidad, Jasper la penetró y para sorpresa suya, Alice recibió su clímax con otro propio. Más tarde, uno en los brazos del otro, Alice deslizó las uñas por su espalda aprendiendo su tacto y su textura. Se inclinó aún más explorando la parte de él que nunca había tocado en un hombre antes.

Él le había dado tanto… una sensación de poder, el descubrimiento de su propia naturaleza sensual. Pero aún más, le habría revelado una parte de sí mismo y en el proceso había aprendido tanto de ella que la asustaba.

Ella había cambiado y nunca volvería a ser la misma. Le había ofrecido su confianza. Mientras él la abrazaba, se preguntó si ése sería el regalo que nunca debería haberle dado.


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