Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
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21
TIMBER
- Ahora no hay nada que podamos hacer, definitivamente estamos varados aquí - refunfuñaba Seifer
A su lado Squall contemplaba la escena, el servicio de trenes con destino a Deling que estuvieran de antaño suspendidas desde semanas atrás volvían a estar en funcionamiento únicamente para el traslado del personal militar de Galbadia y otros autorizados a la ciudad que nunca dormía para terminar de retomar el control, lo que significaba que la seguridad estaba altamente reforzada
No sólo el servicio de trenes sino las entradas por carreteras a la ciudad estaban fuertemente custodiadas, sin posibilidad alguna de entrar o salir a los civiles
- El servicio está suspendido a los civiles para reducir el peligro y los riesgos de que se les escapen - insistía Squall
- Aun así, si la información de la que disponemos es correcta, no debería haber quedado ninguno con vida -
- En aquel momento algunos pudieron haber escapado -
- Es posible, pero estando aquí sin poder saber nada es frustrante - volvía a gruñir peinándose hacia atrás, con un impulso de retomar el tabaco que dejara años atrás
- ¿Lo dices porque Ophelia logró más en un día que nosotros aquí en una semana? No has cambiado nada, sigues siendo el mismo impaciente de siempre -
- Lo seguirá siendo hasta después de la muerte, no hay manera de cambiarlo - decía Quistis entrando por la habitación, sonriente - Los búhos tienen noticias - informó
- ¿Alguna que nos dé un rumbo? - preguntó Squall
Desde que llegaran a Timber se alojaron en la antigua guarida de los búhos del bosque, una casa de dos pisos de aspecto colonial, todavía habitada por los otros miembros: Zone, Watts, Trueno y Viento, ahora integrantes de las fuerzas especiales policiacas de Timber
Ciertamente ese día la bienvenida estuvo cargada de sentimientos, en especial para el trío más antiguo de los búhos: Zone, Watts y Rinoa, quienes no tardaron en correr a abrazarse cual drama de telenovela
- Dejemos a un lado las lágrimas, no tenemos tiempo que perder - farfulló el rubio de cicatriz, interrumpiendo de manera seca el momento
- Tenemos años que no la vemos ¿siempre tienes que comportarte de esa manera? - refutó Zone
- Calla, idiota -
- Basta los dos - interrumpió Rinoa
- Necesitamos saber si han visto a Makisotu Douraji - prosiguió Squall, dándoles las características de su antiguo reemplazo
Los búhos se miraron a los ojos con cierta sorpresa, únicamente Viento dio un paso al frente asintiendo firmemente. Los colegas o amigos de Seifer sabían del Douraji por lo que les contaba de las pocas veces que charlaban al teléfono, sin tener la ocasión de verlo en persona hasta ese día
- De sabe' que hizo to' eso en el jardín, no lo hubiéramo' recibío - comentó Trueno con habitual manía de agitar las manos con cada palabra luego de que los cuatro escucharan lo ocurrido con más detalle
- Tampoco sabíamos de quién se trataba, Ciro nos lo presentó como Ralph Gullen, amigo de ellos -
- ¿Ciro? - se cuestionó Seifer
Para que todo fuera peor, Zone reveló al grupo que los favoritos del difunto Alexander Deling habían estado viviendo unos días con ellos, buscando asilo momentáneo mientras se preparaban para regresar de nuevo a Deling
- Desde que se fueron con Ralph, digo, Makisotu Douraji, no hemos tenido noticias de ellos, tampoco supimos de sus planes u objetivos, tampoco nos importaba mucho pues tratándose de ellos nada bueno podía ser -
"¿Para qué ir a Deling? Era una pregunta que constantemente se cruzaba por la mente de cada uno a cada momento, inclusive ahora, una semana después, cuando estaban impacientes por escuchar los nuevos datos que los búhos les tenían preparados
- Saldré un momento, ya me contarás todo luego - susurró Quistis al oído de Seifer
- ¿De nuevo? - se limitó a preguntar por inercia, sabiendo a lo que iba, así mismo ella se limitó a asentir, dándole además un beso en la mejilla - Cuídate - era lo único que podía decirle
"Dos se fueron a Timber y sólo uno se fue a Deling con Crust y los Trevant" volvía a repetirse Quistis antes de salir de la casa, dándose ánimos otra vez para continuar su búsqueda del maestro de Makisotu, Oscar Valenti "Si estoy en lo correcto, ese hombre debe seguir aquí esperando por él a sabiendas de que se fue, pero ¿en dónde?"
Sus pasos la llevaron a averiguar, días atrás, que ambos estuvieron alojados en un hotel de Timber no muy lejos de la casa de los búhos
"Si, unas personas así estuvieron aquí alrededor de una semana o más, sólo el último que me menciona permaneció más tiempo que el otro que desapareciera sin más, recuerdo que lo vi salir en la mañana y no regresó más. Aquel que busca dejó de hospedarse con nosotros para buscar otro más asequible a su bolsillo, al parecer el joven que le acompañaba pagaba todo por él" le explicó el recepcionista del hotel hacía tres días; sin tener más pistas sobre Oscar Valenti, si daba credibilidad al testimonio del empleado del hotel le quedaban muy pocos lugares en los que buscar
Esa mañana se dedicó a curiosear un poco para tener más lugares en los que buscar, los hoteles y las posadas lujosas y regulares se le habían agotado de su lista, quedándole las únicas en las que cualquier persona se lo pensaría varias veces antes de alojarse ahí
"Pedazo del Edén", "Paraíso" y "Jardín de tulipanes" fueron los primeros sitios en los que buscara ese día, sitios con nombres demasiados irónicos para su gusto. El primero se caía a pedazos, siendo un milagro que la estructura siguiera en pie; el segundo estaba al lado de un sucio bar con borrachos bastante ruidosos que apenas y podían mantenerse de pie; el último si tenía tulipanes, pero todos secos y marchitos
Antes de rendirse y regresar al hogar de los búhos con su esposo y amigos, entró al último lugar "El nido de Columbidae", el único que iba acorde con su nombre, compuesta por tres niveles. En los pisos de arriba algunas pajareras de madera sobresalían de las paredes, también nidos construidos por las mismas hechos de paja, siendo las palomas sus segundos huéspedes, posándose en los alféizares o los muros que sobresalían de las divisiones entre cada piso
El recibidor tenía alrededor de cuatro mesas de comedor, separadas cada una de la otra, con unas seis sillas; al fondo estaba un mesón de madera donde una anciana probablemente entrada a los setenta, leía una revista
- Buenos días - carraspeó la rubia aclarándose la garganta. La anciana asintió regresándole el saludo y dejando su revista para otro momento - Estoy buscando a una persona que podría estar alojada aquí, su nombre es Oscar Valenti, alto, su ropa es tan desastrada como su cabello rubio y tiene ojos verdes -
La anciana se lo pensaba detenidamente "¿Se habrá quedado dormida?" cuestionó Quistis al ver cómo casi cerraba los ojos, mientras ella trataba de mantener su amabilidad al máximo posible, antes de gritarle para que se apresurara
- ¿Es algún conocido suyo? - le preguntó con voz rasposa
- Podría decirse. Mire, sólo quiero saber si estuvo o está aquí todavía - respondió con urgencia, además de aparentar preocupación
- Tengo un huésped con las características que dice, uno de los pocos de hecho, debería estar en su habitación, la numero siete, en el último piso - sonrió haciéndole señas para que subiera
Quistis agradeció y comenzando a subir, una pequeña parte de su mente la forzaba a no hacerse ilusiones porque no era la única persona con aquellas características, pero si la única en ser descuidado con su aspecto
Estando dos pisos arriba y frente a la puerta con el número siete pintado elegantemente en ella, llamó a la puerta con sus nudillos; escuchó ruidos del interior y efectivamente la voz proveniente de quién llevara buscando que preguntaba quién era. Volvió a tocar sin decir su nombre, y pensando como una SeeD, el decir su nombre reduciría o eliminaría la posibilidad de que le abriera, en especial si sabía de quién se trataba
- Quistis - dijo sorprendido al topársela al abrir
- Señor Oscar - respondió ella por su parte - Tiempo sin vernos, desde que se fuera con Makisotu de Trabia -
- Correcto - asintió - adelante - suspiraba señalando al interior de la habitación
De tamaño pequeña con tonalidades amarillo pastel con veteados marrones, al fondo una ventana de dos puertas abierta de par en par por la que se colaba una estridente brisa helada y a la derecha una cama individual con cobertores mullidos
- ¿Cómo ha estado? - preguntaba cortés, rodando su vista por toda la habitación
- Bien. Esperando por el idiota de mi pupilo, realmente espero que se encuentre a salvo después de escuchar las noticias que circulan. Seguro debió meter las narices donde nadie lo llamó -
- Precisamente por eso lo buscaba, usted conoce a Makisotu Douraji mejor que nadie, ha sido su tutor, casi un padre para él desde tan corta edad -
- Ese cabeza hueca no quiso esperar más aquí y se adelantó a Deling sin decirme nada creyendo que no sabría de sus intenciones, pero se equivocó. No lo detuve, dejé que se marchara y ahora temo que por no detenerlo se encuentre en problemas -
- Lo dice como si supiera que él estuvo en el asalto a Valka -
- Mire, Maki tiene una atracción hacia los peligros, podría decirse que se lanza a ellos de cabeza en cuanto los ve, es algo totalmente inevitable - afirmó Oscar con frustración - Aunque en esta ocasión es diferente. ¿Recuerda lo que conversamos esa vez en su casa? -
- No podría olvidarlo y más después de que se encargara de confirmarme cruelmente lo que era - "La verdad sobre Lys Oakheart" recordaba además la noche en la que Oscar Valenti acosara a la chica para que confesara sobre esa transformación, escuchar que ocurría al transformarse más no saber realmente cómo lucían empeoraba las cosas en su mente
- Yo le conté a Maki todo lo que sabía estando todavía en Trabia y quiso comprobarlo por él mismo por eso nos separamos. Lo acompañé porque sabía que sería peligroso y al final terminó yéndose por cuenta propia -
- ¿Qué es eso de todo lo que sabía? ¿Qué le dijo para tener que incitarlo a ir a Deling? -
- La verdad sobre los llamados súper soldados, algo que a estas alturas hasta usted y su gente debe saber lo suficiente como para hacerse una idea de la situación, o ¿me equivoco? -
- Es tan molesto y arrogante como él - respondió Quistis aceptando de mala gana que tenía razón - ¿Es cierto entonces? ¿Los súper soldados son Lobos Blancos? ¿Son la familia de Makisotu Douraji? -
- ¿Familia? En un principio lo fueron, pero ya no puede ser considerado de esa forma, ahora son simples copias de los últimos Douraji que quedaban en este mundo, ahora llamados súper soldados y las marionetas de Odwall Hammer -
Antes de formular la siguiente pregunta que seguía abriéndose paso por su garganta, Oscar levantó la mano para continuar
- Sé que me preguntara cómo se todo esto, y llegados a este punto no hay manera de evitar decírselo - Oscar carraspeó, aprovechando ese par de segundos para tomar valentía al tanto que su rostro se ensombrecía, como si algo le comprimiera el corazón - Hace muchos años trabajé en los inicios del proyecto Leuko bajo las órdenes de un científico, un genetista llamado Andras Galeani. De alguna manera sabían de los últimos Douraji y… Nos enviaron a cazarlos -
"Los primeros dos que matamos se llamaban Brann y Vaesk Douraji, el primero casi nos incinera a todos y después el otro nos quería ahogar; solamente el capturar a esos dos con vida costó más de a mitad del grupo de élite que éramos. El tercer objetivo era una mujer llamada Fiona Douraji, jamás olvidaré su belleza y ferocidad, sus golpes, sus ataques de viento cortante y cómo sin más de un momento a otro en medio de la pelea no opuso resistencia alguna a ser capturada. Tiempo después me enteré de que estuvo haciendo tiempo para que sus hijos, unos gemelos de tres años pudieran huir"
"El último resultó ser el más formidable de todos, jamás encontré un oponente que pudiera igualar su fuerza y habilidad, Geo Douraji. Al final de nuestra pelea sólo quedamos tres de los veinte que fueron a plantarle cara, hubiera sido más clemente con nosotros si un idiota no hubiera tomado la osadía de herir mortalmente a la mujer que estaba con él y que luego supimos estaba protegiendo a un bebé que cargaba en sus brazos"
- Ese bebé… ¿Era Makisotu Douraji? ¿Y los gemelos? - preguntó con dolor en su pecho, imaginando por un instante que su pequeña hija pudiera verse en la misma situación… Y sintió pánico y terror "Son imaginaciones tuyas, Quistis. No dejarás que Vero pase por algo así, no lo permitirás"
- En efecto. Ellos están bien, han estado bajo mi tutela todos estos años, Makisotu estuvo a mi cuidado porque su padre le pidió a mí, su enemigo, que los cuidara a los tres. Geo Douraji lucía realmente desesperado y preocupado por el futuro de sus hijos, los gemelos de tres años y el bebé. Así que tomé cuidado del pequeño y por otro lado a los mayores los encontré años después de enterarme de que seguían con vida, totalmente independientes, un par de rebeldes salvajes -
- ¿Cómo supo que habían huido si estaba luchando con su madre? -
- Su propia madre, Fiona, me pidió encontrarlos y le asegurara que se encontraban a salvo, pero antes de que eso ocurriera los cuatro fueron ejecutados; ya no eran necesarios y los preparativos para iniciar la siguiente fase estaban listos -
- ¿Por qué sintió remordimientos de conciencia y decidió cuidar usted de esos tres niños? ¿No le parece ridículo de su parte? Llevar a la muerte a sus padres por las locuras de un científico y las ambiciones de un hombre de negocios -
- Caí nublado por la ridícula suma de dinero que me ofrecieron por el trabajo, mi plan original era cumplir con mi tarea y largarme sin mirar atrás. Pero después de enterarme por lo que pasaban durante su encierro simplemente no era justo, todos ellos cayeron víctimas. Fueron las peticiones de Geo y Fiona las que me impulsaron -
- De igual forma, señor Oscar, lo que hizo no tiene perdón, ¿acaso esos tres saben que el asesino de sus padres es quien los ha estado cuidando? -
- No, no lo saben, y prefiero que permanezca así. Han pasado veinticinco años sin que me haya perdonado por lo que hice, estoy seguro de que los otros dos que quedaron piensan igual que yo -
- Pensaba solicitar su ayuda, pero no puedo trabajar con alguien que ha hecho algo tan atroz, lo siento señor Oscar -
- No tiene por qué disculparse, tiene toda la razón - asentía sintiéndose miserable -, pero si realmente piensa seguir adelante y buscar a Maki debe saber que se topará con sus hermanos, Jade y Fubuki, los hijos de Fiona y Geo. Debe estar al tanto de que son un peligro, si usted y su grupo tiene la oportunidad de huir, háganlo, o le pasará lo mismo o peor que a Maki cuando estuvo en Trabia - aconsejó apretándole las manos
- No se preocupe, estaremos bien, después de todo somos SeeD's y estamos preparados para situaciones de esta naturaleza -
- Debería pensar en regresar a Balamb, no tiene sentido quedarse aquí más tiempo esperando por alguien que no vendrá - suspiró relajándose un poco, pero sin dejar todavía los sentimientos que lo embargaban - Una última advertencia, no sólo para usted sino para cualquiera que lo encuentre, tengan especial cuidado de Fubuki, lo reconocerán por su locura, incapaz de poder contenerla en situaciones especiales - agregó
- Gracias - asintió la rubia y antes de dejar la habitación se giró de nuevo al hombre hasta ahora mostraba lo atormentado y preocupado que estaba - Sé que no lo pidió, pero si sabemos algo de él, de Makisotu, se lo haré saber -
Continuará…
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