Capítulo 20
POV Anastasia
Si bien, no quise en un principio venirme a Bellevue, debo admitir que papá tiene toda la razón. De todas formas, pasaríamos la navidad junto con los Grey. Sé que he sido una perra estos meses, pero en realidad no tengo corazón como para quitarle este tiempo con Teddy. Mi hijo no merece que yo lo separe de su familia, de la gente que lo ama.
Llegando a casa de los Grey encuentro a una efusiva Mia esperándonos. ¡Esto fue un plan bien orquestado! Debo admitirlo. Todos sabían lo que pasaba, menos yo. Reconozco que en cierto modo me molesta, pero decido dejarlo pasar por el bien de las fiestas.
— ¡Ray! — Exclama Mia Efusivamente mientras se va acercando a saludar.
— ¡Pequeña! ¿Cómo has estado? — Pregunta Ray.
— ¡Muy bien ahora! —Le dice — Te veo muy delgado.
— ¡Es que me hacen falta tus postres! —Le dice papá con picardía. Taylor saca a Teddy del coche para dármelo, pero yo no aguanto la risa.
— ¡¿Desde cuando eres fan de los postres Raymond Steele?! — Le pregunto bromeando con él.
— ¡Desde que probé ese delicioso pastel con manzanas que preparaste la última vez, Mia!
— Pues estas de suerte. Esta noche habrá uno en tu honor. — Le dice haciéndole una reverencia. Mi padre es el hombre más dulce que conozco.
Entramos a la casa, ahí nos esperan todos, Kate, Elliot, Grace y Carrick. Nos saludan muy efusivamente.
Teddy está molesto por que lo hemos despertado de su pequeña siesta en el coche, y todos pueden notar su mal humor cuando Elliot lo toma para jugar con él, comienza a darle manotazos y a llorar sin control hasta que lo tomo de vuelta.
— ¡Lo lamento Elliot! Le están saliendo los dientes y anda muy molesto últimamente… —Le digo para disculpar a mi bebé.
— ¡Heredó el carácter de perros de su padre, Ana! No lo defiendas… —Dice Elliot en son de burla, mientras le hace muecas a Teddy para que se sonría pero él está realmente molesto. A diferencia de Teddy yo si lo hago, sé que es verdad. De todas las cosas de mi cincuenta, mi Teddy las heredó todas, incluyendo el genio de los mil demonios que se gasta últimamente.
Grace lo toma de mis brazos para consolarlo y lo lleva a la cocina por algunas galletas que calmen el picor de sus encías, mientras Mia la acompaña. Papá saluda nuevamente a su amigo y se dirigen a su despacho para hablar de sus asuntos, que últimamente son muchos. Quedándonos solo Kate, Elliot y yo.
— ¿Cómo va el trabajo? — Me pregunta Kate.
— Bien. — Le digo sin ánimos de hablar de eso. Pero no por nada Kate es periodista… huele la noticia antes de que esta ocurra.
— ¿Qué sucede? — Pregunta.
— Pues, la gente de Amazon no ha querido respetar la idea inicial del negocio. He estado editando libros para ellos todos estos meses y recibo mis honorarios pero no es todo lo que me gustaría recibir. Se suponía que me darían un porcentaje de las ventas de los libros electrónicos. — Le digo.
— ¿Y no lo han hecho? — Pregunta Elliot.
— Si, pero habría más ganancia para ambos si bajaran los precios de los libros, es decir, algunos hasta son más costosos que la impresión en físico, y no debería de ser. La idea era bajar el precio final, ya que los costes son mínimos, no hay gastos de papel ni de imprenta, ese gasto se hace solo una vez por título… No soy una erudita en economía, pero hasta yo sé que bajar los precios de un artículo hace que suba la demanda del mismo… ¡Ellos simplemente quieren obtener el máximo de sus beneficios por libros sin importarles nada más!… Tendrían más ganancias si hicieran los que les digo, pero eso no llega a las mentes de sus "grandes accionistas"
— ¡Oye, sabes mucho del tema! — Me dice Elliot. — ¡Pensé que tu trabajo era solo el de edición!
— ¡Lo era!... bueno aún lo es. Es solo que soy dueña del proyecto y de la patente y junto con Barney somos dueños de la patente de la aplicación para leer los libros… Es genial, es casi como leer un libro en físico, sin embargo, aún hay paradigmas al respecto… aunque a mí me agrada de las dos formas. — Le digo. — Es solo que no veo futuro para mí si permanezco ahí por mucho tiempo… Barney me sugirió que podríamos abrir nuestro propio negocio, pero no tengo los recursos para eso. Y mucho menos con un demandante niño de un año. — Le digo sonriendo. — En fin… ya se me ocurrirá algo.
— ¡Y porque no te haces cargo de SIP! — Dice el señor Grey que estaba escuchando toda nuestra conversación a nuestras espaldas.
— ¡Señor Grey! SIP cerró sus puertas hace más de un año. — Le digo. Aunque el sabe muy bien eso. Tuvieron que cerrar luego que una bomba puesta por Elizabeth Morgan, explotara en la que era mi ofcina.
— Pero aun están las instalaciones, todas fueron remodeladas, hace poco hable con Jerry Roach y me propuso reabrir las puertas de la editorial. Ros me ha dicho que en este punto, esa compañía solo se ha convertido en peso muerto. Si GEH aun la conserva es porque Christian especificó que sería para ti. — Me dice.
Y vuelve otra vez la discusión que hace más de un año dejamos en tablas, a partir de ese momento el señor Grey y yo hemos tenidos nuestros altos y bajos, y ahora, al parecer volveremos al ring… y esta vez tiene a mi padre de su lado… ¡Oh, Dios Mío!
— Creo que ya hablamos de ese asunto alguna vez, señor Grey. — Le digo con educación. —No ha cambiado nada desde entonces…
— ¡Sí que ha cambiado! Ahora eres la madre de mi nieto, por el que tengo el compromiso y la obligación moral y financiera de velar por su bienestar… Y eso te involucra a ti. — Me dice. Y al lado de él está mi padre dándole ánimos para seguir.
— Agradezco señor Grey que piense así, pero usted no tiene ninguna obligación con mi hijo, a no ser quererlo. — Le respondo
— Sí que la tengo, soy el albacea legal de todos sus bienes, que no son pocos. Su padre dejo una cuantiosa fortuna, mucho más de lo que yo podría imaginar y mi nieto tiene todo el derecho de disfrutar de eso… Eso incluye a SIP.
— Y estoy segura que usted se encargara de dárselo todo, cuando Ted cumpla la mayoría de edad. ¡Ya hablamos de esto señor Grey! — Le digo, no quiero ser cancina pero me estoy impacientando, y le he prometido a mi padre que me llevaría mejor con su amigo.
— ¡Solo te pido que lo consideres!… si no quieres hacerte cargo de SIP por ahora, eso lo entiendo, no es lo mismo tu trabajo de edición que el manejo de toda una Editorial, pero Jerry podrá ser tu maestro. Aparte, por lo que oí de la explicación que dabas, estoy seguro que Ros te está instruyendo bien. — Me dice.
Es verdad, durante este tiempo Ros y yo nos hemos tratado un poco más, ella y Gwen ven a mi niño como un sobrino, y también me ha instruido en el manejo de mi participación en Amazon, para que no me deje amilanar por los ejecutivos de la empresa.
— Te propongo algo. — Dice el señor Grey —Abriremos SIP nuevamente, y tu y Roach pueden restructurarla como quieran desde un comienzo, hay un inversionista que en un principio estuvo interesado en el negocio. Pero como no está a la venta, aún tiene la intensión de tener una participación como inversionista, al parecer le ve futuro… y a decir verdad yo también, aunque no entiendo mucho del ramo.
La idea que me está proponiendo el señor Grey no es para nada mala, en realidad me agrada. Me está ofreciendo un empleo.
— ¡Me gusta la idea, señor Grey! Sin embargo en estos momentos no puedo aceptarlo. Teddy está mejorando pero aun no me atrevo a dejarlo en una guardería.
— ¡Eso no es problema! Podríamos contratar una niñera… si así lo deseas. —Se apresura a decir cuando ve mi cara de disgusto. Aun me asusta dejar a Teddy solo.
— No me siento cómoda con eso todavía, también está el hecho que SIP está a hora y media de mi departamento…
— ¡Múdate al escala! — Dice el señor Grey antes que le pueda decir cualquier cosa. — El niño estará bien cuidado, tal vez podría hablar con Grace y decirle que busque a una nueva asistente, para que puedas llevarte contigo a Gail. Sé que a ella si le tienes confianza. — Se apresura a decir el señor Grey y mi padre está aprobando cada palabra que él dice.
— ¿Podría pensarlo unos días? — Pregunto. Miro a mi alrededor, no me había dado cuenta que tanto Kate como Elliot se marcharon de la habitación. ¡Demonios! Esto estaba orquestado.
El señor Grey acepta y me da un plazo hasta después de las fiestas para tomar una decisión. Sé que es lo mejor para mi carrera, para mí y para Teddy, pero tengo miedo de aceptar tanta generosidad y que después me pase factura.
— ¡Otra cosa, Ana!... ¿Podrías hacerme un favor? — Me dice el señor Grey.
— Dígame, Señor Grey.
— ¡Llámame, Carrick! Ya estuvo suficiente de formalismos absurdos conmigo… como ya te dije, ahora eres la madre de mi nieto, y debo reconocer que Christian eligió muy bien… aunque me hubiese gustado que fueras un poquito menos obstinada. — Dice riendo y Ray le sigue. Yo no puedo dejar de unírmeles y está tensa conversación se relaja en un abrir y cerrar de ojos.
— Esta bien, señor Grey… Carrick, será como usted… como tú quieras. — Y así fue como Carrick y yo hicimos las paces nuevamente, con la bendición de mi padre.
Nos dirigimos a la cocina donde se están ajustando los últimos detalles de la fiesta de Teddy. Mia tiene preparado un montón de comida para la ocasión y mando a hacer gran pastel de chocolate… era el favorito de Christian. Asistirán algunos niños de la fundación Afrontarlo Juntos y Sophie, la hija de Taylor.
Mientras están los preparativos de la fiesta en marcha llega un gran paquete de regalo a casa de los Grey. Uno de los guardias de seguridad, que creo que es nuevo, se dirige para entregarlo. En el paquete hay una tarjeta en un sobre que dice Bebe Grey.
Teddy se emociona, sabe que es para él e intenta salirse de los brazos de su abuela para averiguar que posible juguete le han regalado. Tomo la caja y la pongo en suelo de la cocina mientras tomo el sobre, para que él intente desenvolverlo. A Teddy le encantan los regalos y más si son para él.
— ¿Quién lo manda? — Pregunta Kate, me encojo de hombros y empiezo a abrir la tarjeta. Lo que leo me hiela la sangre
Es una lástima que aun sigas con vida
Tu madre nunca debió traerte a este mundo.
Gracias a Dios eso pronto tendrá solución…
Intento quitarle la caja del piso, antes de que mi hijo lo abra, pero es demasiado tarde. Elliot y Ted ya abrieron el regalo y era un horrendo muñeco cocido por todos lados y manchado de algo que simulaba sangre.
Instintivamente, cojo a mi hijo del piso que ha empezado a llorar al ver el macabro regalo, Grace y Mia gritan, haciendo que me mi niño aumente su llanto y yo no puedo dejar de temblar. Mientras sostengo a mi bebé…
Alguien quiere hacerle daño mi hijo… ¿Por qué? No lo entiendo… rápidamente todo empieza a moverse en torno a mí y solo escucho voces como de una radio mal sincronizada… siento que intentan acercase a mí y a mi hijo pero no los dejo y salgo corriendo de allí con mi hijo en brazos… no sé porque ni como algo me detiene y me arrebata a mi hijo en contra de mi voluntad. Me vuelvo frenética y empiezo a gritar… de repente todo empieza a dar vueltas a mí alrededor y pierdo el sentido abrazándome a la oscuridad.
