La respiración del joven se detuvo cuando aquella energía familiar que siempre tenía presente desapareció de pronto. Inútilmente trató de concentrarse en encontrar el ki de su madre una y otra vez sin poder conseguirlo. Las lágrimas brotaron de sus ojos celestes al tomar consciencia de lo que había sucedido. Ella no existía más, ahora estaba solo en el mundo.

Imágenes de su madre y los momentos compartidos, comenzaron a presentarse en su mente. Jamás volverían a verse, y aquel reencuentro que para él no estaba a más de unos días de distancia, ya no sería posible.

— ¿Sucede algo? —la voz de la joven de cabello negro, lo volvió a la realidad. Con el dorso de su mano derecha Trunks se limpió el rostro rápidamente, aun así, su gesto fue percibido por Mai mientras esta colocaba el bote de pastillas y el vaso de agua que sostenía en las manos, en el buró que se encontraba junto a la cama del guerrero.

— Mi madre ha muerto, los androides la asesinaron —respondió y su voz dejo entrever el dolor y la ira que experimentaba en su interior.

Mai lo miró sin decir palabra, había conocido al joven unas pocas semanas atrás, cuando desde su refugio ubicado cerca de la Corporación lo vio enfrentarse a la androide Dieciocho en una pelea que le pareció extraordinaria por la fuerza de ambos contrincantes, y que al finalizar termino con Trunks al borde de la muerte, de no ser porque ella decidió ayudarlo y lo cuido durante todo ese tiempo, probablemente el guerrero habría fallecido. Su estado había sido tan crítico, que apenas dos días atrás había recobrado la consciencia. Apenas despertó lo primero que hizo fue tratar de levantarse sin poder hacerlo, la herida en su pecho dejada por el último ataque de la androide, no estaba curada del todo y ante el intento por incorporarse comenzó a sangrar un poco. A pesar de lo débil que se encontraba el joven, ella tuvo que hacer uso de toda su fuerza para detenerlo, él estaba alterado y solo decía que debía irse, que debía vengar la muerte de su maestro y encontrar a su madre.

Mai había presenciado toda la batalla, y no entendía cómo era posible que ese joven supiera que el guerrero que peleaba junto a él había muerto, si para ese momento estaba inconsciente. Trunks le explicó entonces sobre la energía de las personas y la capacidad que tenía para poder detectarla, y que por eso sabía que su madre se encontraba con vida, al preguntar cómo era ella, Mai comprendió que se trataba de la mujer que el androide Diecisiete se había llevado consigo tras la batalla y se lo hizo saber, sin imaginar el estado en que el joven se pondría después de recibir la noticia, estaba tan decidido a irse, que Mai había necesitado ayuda extra de sus compañeros de refugio para poderlo sedar y mantenerlo tranquilo.

— Lo lamento mucho —dijo con toda sinceridad, sintiendo en el fondo un poco de culpa por haberle impedido buscarla hasta que no se recuperara del todo.

— Aunque hubiera ido por ella, no habría conseguido rescatarla —se apresuró a decir él al advertir el tono de voz de su enfermera— Estoy débil todavía y mi fuerza no es la suficiente para enfrentar a los androides —su última afirmación denotaba la frustración y la rabia que sentía por dentro.

— Te recuperarás —respondió la joven fijando sus ojos azabaches en él— Y les harás pagar por todo lo que te han quitado, ya lo verás. Y yo te ayudaré a lograrlo, no estás solo —finalizó esperando que sus palabras resultaran al menos un poco reconfortantes para el guerrero.

Trunks asintió levemente, luego tomó la pastilla que Mai le entregó y cuando se recostó de nuevo en la almohada, se entregó por completo a sus cavilaciones. Las horas fueron pasando sin que se diera cuenta, estaba absorto en sus pensamientos y en su duelo, habría permanecido ahí por tiempo indefinido cuando escuchó gritos que provenían de fuera, alertado por el sonido se levantó y desde su ventana pudo ver la figura de Diecisiete sobrevolando en dirección a la Corporación.

Su interior se agitó con violencia al contemplar al asesino con el cuerpo de Bulma en sus brazos. El dolor y la rabia que sintió, desató sus instintos de pelea, su cuerpo se sintió renovado y su fuerza surgió ante el deseo de venganza. Sin detenerse a pensar en lo que hacía, atravesó la pared para ir en busca del androide. No tardó en alcanzarlo, y cuando sus miradas se cruzaron Trunks le dejo ver a su contrincante el odio que le tenía.

Diecisiete ni siquiera se inmutó, descendió en el patio de la Corporación y sin dejar de mirarlo y en una actitud aparentemente pacífica, depositó con sumo cuidado el cadáver de la científica en el césped. Al verla, un nudo se formó en la garganta de Trunks, y el poder que sentía corriendo por su cuerpo alcanzo el máximo nivel.

— ¡Maldito! —le gritó al androide lleno de furia mientras su cabellera se alzaba y se tornaba dorada. Este no respondió a su insulto, simplemente desvió su mirada de él, para volverla hacia Bulma— Vas a pagar haberla matado —añadió al tiempo que adoptaba una posición de combate.

— Jamás me atreví a dañarla, yo la amaba.

Por unos breves segundos Trunks se sorprendió al escuchar aquella afirmación, y cuando su oponente lo miró, su desconcierto se hizo mayor, estaba acostumbrado a la mirada desafiante, llena de confianza y casi psicópata de Diecisiete, pero en esta ocasión sus ojos azules dejaban ver algo similar al dolor de la pérdida, jamás habría imaginado que un asesino como él sería capaz de experimentar una emoción semejante.

— ¿Y pretendes que lo crea? —le cuestionó recobrando su mente fría, negándose a caer en cualquier situación que pudiera alejarlo de su objetivo de destruir al androide.

— Dieciocho lo hizo —explicó, sin comprender porque necesitaba declarar su inocencia así esta no fuera creíble por el joven— Y pagó con su propia vida por eso —su voz se recrudeció al decirlo, y un destello de odio fulguró en sus ojos.

— Basta de mentiras —soltó hastiado de escucharlo, su sangre clamaba venganza y no quería esperar más, por lo que sin esperar un segundo se lanzó contra su oponente con toda la furia que fue capaz.

Los guerreros se enfrentaron violentamente por varios minutos, los golpes y las explosiones retumbaron por todo el lugar, y pronto el poder de ambos comenzó a arrasar con la edificación amarilla y sus alrededores. De pronto, Diecisiete se lanzó con rapidez hacia una esfera de energía y desvío su curso, Trunks miró hacia abajo creyendo que quizá estaba protegiendo el cuerpo de Bulma, sin embargo, pronto se dio cuenta que no era así, la dirección en que este se encontraba era opuesta, lo que el androide había evitado era la destrucción del laboratorio.

— ¡De ninguna manera permitiré que te apoderes de la máquina!. El sueño de mi madre al construirla era que el mundo tuviera paz y voy a cumplirlo —exclamó lanzándose nuevamente contra su contrincante al comprender sus verdaderas intenciones.

— Su sueño se cumplirá de todas maneras. La única amenaza que queda para la humanidad soy yo y cuando viaje al pasado no tendrás que pelear con nadie más —aseguró como si de esa forma pretendiera que el guerrero se diera por vencido de una vez.

— No permitiré que lo hagas, primero tendrás que matarme.

Tras decir eso, Trunks se lanzó una y otra vez contra su enemigo, cada vez con más fuerza y más violencia que antes. El androide al comprender que el joven no se rendiría, y un tanto cansado de esa batalla inútil, uso una mayor cantidad de su poder y comenzó a asestarle una serie de golpes cerca de la herida en su pecho, Trunks resistió lo más que pudo, pero pronto su energía comenzó a disminuir, en unos minutos perdió su estado de super saiyayin y poco después cayó al suelo, cuando estaba por incorporarse vio a su oponente frente a él con una esfera de energía lista para ser lanzada.

— Hazlo —lo invitó y sus ojos celestes desafiaron a los de Diecisiete.

El recuerdo de Azul mirándolo de esa forma, lo sacudió. Frustrado hizo desaparecer la esfera en su mano. No podría matarlo aunque quisiera, el mocoso había heredado sus ojos, él era lo único que quedaba de la mujer en ese mundo.

— Será mejor que ya no interfieras —le advirtió esperando que con eso bastara para que el joven renunciara a sus intentos por detenerlo.

Trunks ignoró su amenaza y sin dudar se volvió a lanzar hacia él para golpearlo, sin conseguir hacerle el mínimo daño, las fuerzas lo estaban abandonando y su herida había comenzado a sangrar.

— No cometas la estupidez de morir —le aconsejó tranquilamente el androide— Lo único que a Bulma realmente le importaba, era mantenerte a salvo.

La furia de Trunks al escucharlo decir el nombre de su madre no duró demasiado, una fracción de segundo basto para que su oponente generara un rayo de energía que el guerrero fue incapaz de esquivar a tiempo y que lo impacto directamente, haciéndole perder el conocimiento al instante.

Diecisiete lanzó una última mirada a Azul para despedirse, luego se dirigió al laboratorio. Una vez ahí caminó hasta la máquina y subió a esta, había visto a la científica manipular ese aparato muchas veces mientras la espiaba, así que conocía su funcionamiento. Tratando de concentrarse y olvidar los recuerdos que lo atormentaban, observó los controles detenidamente al tiempo que realizaba algunos cálculos mentales rápidos, al terminar, presionó los botones para modificar la fecha del tablero.

Estaba decidido, iría a buscar a su mujer de cabello celeste y mirada desafiante. No se detendría hasta encontrarla y tenerla a su lado. Esta vez no cometería errores y conseguiría su objetivo de ser amado por ella, tendría de su parte el desconocimiento absoluto de su identidad y de todos los pecados que arrastraba consigo. En ese pasado él empezaría una nueva vida, y buscaría la redención de sus faltas junto a la única persona que podía hacerlo cambiar.

Con esa idea en mente, Diecisiete oprimió el último botón que necesitaba. Un haz de luz se generó alrededor de la máquina y llenó la habitación, menos de un segundo más tarde, tanto la luz como la máquina y su ocupante habían desaparecido.


Notas de la autora

Y llegó el final ¿Qué les pareció?, ¿Se lo esperaban o fue una sorpresa?... porque hice mi mejor esfuerzo por no dar indicios muy obvios de lo que sucedería, no quería que nadie sospechara de las intenciones de Diecisiete hasta este capítulo, y aún tengo la duda de si lo logré.

Okey, eso ya me lo comentaran si así lo desean, mientras eso pasa quiero contarles que originalmente la idea de Azul con el desenlace que acaban de leer llevaba por intención la de continuar la historia en un segundo fanfiction, pues hace unos meses empecé a desarrollar el argumento, pero por algunos motivos que ya les explicaré la publicación de dicha historia no sucederá pronto, o quizá nunca, no lo sé todavía.

Bien, la razón por la que suspenderé mi participación en esta página temporalmente, tiene que ver principalmente con el tiempo, en este momento tengo muchas actividades encima y créanme que he hecho mi mejor esfuerzo por actualizar los días prometidos y no fallarles a los lectores de la historia, pues aunque mis capítulos han sido cortitos he puesto todo mi cariño y creatividad en ellos para dar la mayor calidad posible.

Porque, aunque tal vez no lo crean, agradezco infinidad a aquellos que le dieron una oportunidad a mi historia, y hasta se tomaron su tiempo para comentar los capítulos, les juro que me ha encantado leerlos a lo largo de estas semanas, y que ver sus comentarios me dio el ánimo y la motivación para buscar espacios y escribir a pesar del cansancio.

Y ya no digo más que me pongo sentimental, para finalizar recuerden que cualquier comentario para mejorar mi trabajo es bien recibido, y claro si consideran que la continuación de Azul se debería de hacer háganmelo saber, si les gusto el final tal cual quedo y consideran que así está bien, también díganme, me encanta leer sus opiniones.

Se me olvidaba, apoyarnos entre escritores nunca queda mal, por lo que si les llama la atención la pareja de Diecisiete y Bulma tengo varios fanfictions muy buenos como favoritos en mi perfil, por si les interesa y quieren leer algo más sobre ellos.

Y ya por último, gracias de nuevo por seguir la historia, fue un placer leerlos, saludos y cariños a todos.