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Lo que siguió a ese hecho fue demasiado lamentable , al menos para la pelinegra y su cuñado. Hitsugaya se enteró que la muchacha que había sido herida en el club era conocida de ambos.

En medio de la curación de su prometida , Ichigo había comentado que habían ingresado el cuerpo a la morgue del hospital central de la ciudad. Uno de sus amigos que trabajaba con ella , y amigo de el también, había llamado informándole de lo que había sucedido. Deseo ir a ver su cuerpo o al menos ver en qué condiciones estaba, pero antes de eso tenía que curar a su hermana.

Una aura de tristeza inundo el departamento , ambos hermanos que siempre desbordaban energía y espontaneidad se habían apagado . Además, sus ojos había perdido el brillo característico . El peliblanco ni siquiera conocía a la muchacha y estaba sintiendo algo de lastima por su muerte. Quien diría que los sentimientos de ambos le afectaran a él.

En cuanto el pelinaranja termino con su tarea pidió permiso para retirarse , se excusó diciendo que tenía guardia en la clínica y tenía que irse a preparar. La pelinegra únicamente asintió y dijo un Gracias Ichi-nii para nuevamente volverse a envolver entre las frazadas de su cama. Hitsugaya no sabía qué hacer en ese momento , si debía irse o permanecer ahí hasta que ella dijera algo. Pero como iba todo dudaba que ella dijera algo. Salió de su habitación y fue a la cocina , si no conseguía que dijera algo al menos le prepararía algo que sea digerible y fácil de comer. Quien dijera que Toshiro Hitsugaya no sabía defenderse en la cocina estaba totalmente equivocado, debía reconocer que nunca le saldrían los platos a la altura de Matsumoto , pero si podía hacer una sopa ligera y que no provocara vómitos al ingerirla.

Tomo la bandeja con el tazón de sopa y se encamino nuevamente a la habitación . Ella se encontraba en la misma posición en la que la dejo. Coloco la bandeja en la mesa de noche y se acercó a la pelinegra.

-Karin- la movió un poco y poco a poco ella abrió los ojos- Te prepare algo , tienes que comer para que pueda darte los calmantes para el dolor-

Esperaba un "No soy una niña para que me alimentes " o un "Lárgate , no tengo hambre" , pero no . Se levantó con pesar de su posición y acomodo las almohadas para que soportaran su peso . Murmuro un gracias al final.

Cuando dejo su asombro , el peliblanco dejo la bandeja en sus faldas y tomo asiento a su lado. Observo pacientemente como ella probaba un par de cucharadas y hacia muecas al final.

-¿Tan mal esta? – pregunto él. A lo mejor ella se burlaría de él y conseguiría, al menos , sacarle una sonrisa con eso.

-No, no , esta... comible- no dijo más y continuo comiendo. El peliblanco estaba comenzando a desesperarse. Hubiera preferido escuchar sus quejas y burlas.

Esta no era la Karin que conocía.


A la mañana siguiente en cuanto salió el sol Karin recibió una llamada de su hermano informándole acerca del funeral de la recién fallecida, ella ahogo un lamento cuando estaba por teléfono . Él le informo acerca del lugar y demás, ella prometió ir. Se levanto de la cama con pesar y arrastro sus pies por la habitación hasta dar con una chompa de hilo algo ancha , se la coloco y fue en busca del peliblanco.

Hitsugaya por su parte había permanecido en el departamento de la pelinegra durante toda la noche al pendiente por si ella necesitara algo , durmió en el sofá de la sala por miedo de incomodarla si se quedaba con ella en la habitación .

-¿Por qué te quedaste ahí?- pregunto ella en cuanto vio la extraña posición en la que se encontraba el peliblanco. Prácticamente tenía sus largas piernas por encima del sofá y había acomodado su abrigo en una especia de improvisada almohada- Mejor te hubieras quedado en la habitación conmigo-

-No quería incomodar- respondió

-No lo hubieras echo , después de todo estaba tan cansada que ni siquiera te hubiese sentido –

-...-

El silencio se hizo presente en cuanto Toshiro miro minuciosamente a su prometida. Tenía todo el torso vendado , ajustando así todo a su paso . Únicamente llevaba una delicada chompa de hilo que traslucía su figura y sus turgentes pechos. Se dio una cachetada mental por enfocarse en eso en ese preciso momento –

-Oye- llamo la pelinegra - ¿Podrías acompañarme al funeral? –

Dios , como rechazarla en ese momento. Tenía ambos brazos cruzados acariciándose los hombros como si desease aliviar la tensión en estos y su mirada , demonios su mirada. Pedía a gritos que alguien cuidara de ella y no la dejara nunca.

-De acuerdo-.


Como odiaba los funerales , eran lo peor . Demasiadas emociones flotando en el aire , tantas que podías contagiarte de nostalgia e impotencia.

Si para Ichigo fue difícil permanece ahí, para su hermana fue mucho peor. Había visto al hermano de Inoue llorar sobre el ataúd de ella, preguntando por qué lo había dejado solo como sus padres. Sentía su alma resquebrajarse en millones de pedacitos, deseaba pararse en frente a aquel desdichado hombre y decirle que ella fue la responsable de todo eso , ella era la responsable de que aquella encantadora mujer hubiese terminado así. Pero no podía, no mientas el peliblanco la estuviera sosteniendo como ahora.

No supo cómo , aunque sabía exactamente por qué se quebró en llanto en cuanto llegaron al funeral. No había muchas personas, a lo mucho algunos de los chicos del club . Eso había sido suficiente como para que ella no soportara todo eso, de no ser por el peliblanco que la sostuvo de la cintura hubiera caído de rodillas al suelo en ese preciso momento.

Permanecieron allí un par de horas , hasta que llegó el momento de despedirse del cuerpo. Muchas más lágrimas y millones de sentimientos flotaban en el aire. Incluso su hermano había dicho un par de palabras referidas a Orihime, recordando con nostalgia su alegre sonrisa y lo buena persona que era .

Siempre estaría en sus corazones.


Al finalizar todo el peliblanco consiguió arrastrar a su prometida a la cede del colmillo blanco , donde ahora ambos vivirían. Ella quiso negarse al comienzo pero no tenía ánimos para discutir con el sabiendo que de todas formas terminaría perdiendo. Con frustración acomodo algunas de sus cosas en una maleta enorme procurando no olvidar nada que delate su verdadero trabajo.

-Esto es todo , por ahora- dijo ella cuando el peliblanco entro a la habitación para ayudarla con la maleta- Es innecesario de verdad. Puedo permanecer aquí hasta la boda , ya no falta casi nada. Es absurdo mover todo allí antes-

-Discutiremos de eso en cuanto lleguemos- tomo la maleta y la arrastro fuera. Ella suspiro frustrada. No ganaría nada, al menos no hoy .

El viaje en auto fue en silencio , hasta que llego a la cede del colmillo blanco. Uno de los hombres le abrió la puerta y colocando uno de sus brazos protegiendo sus heridas salió del vehículo . Grande fue su sorpresa al encontrar a todos los chicos formados haciendo una reverencia.

-Pero que...

-Karin-sama- Hanataro encabezaba toda esa bienvenida- Nos alegra mucho ver que no este herida de gravedad. Nos preocupamos micho cuando Hitsugaya- sama nos informó de lo que le había pasado. Pero ahora estará aquí y nosotros la protegeremos con nuestra propia vida-

-¡Hai!- todos respondieron a coro

Ella quiso abrazar a aquel muchacho por tal detalle , quizá el estar ahí encerrada no sería tan malo.


Ahora la boda estaba a puertas de llegada, se casaban en solo tres días. Ella estaba preocupada porque si bien las heridas habían cicatrizado , o al menos ya no era tan doloroso moverse con ellas. Incluso había practicado como caminar un par de metros sin abrazarse el abdomen por el dolor, eso era un progreso.

Por otro lado , Ikkaku y Madarame habían salido del hospital . Bueno , en realidad siguieron los pasos de la morena , se escaparon en cuanto tuvieron oportunidad . A pesar de esta ensilla de ruedas y con un brazo recién suturado no les costó trabajo burlar la seguridad de la clínica para luego escaparse sin más. Obviamente el peliblanco los regaño , grito e incluso amenazo con eliminar. Pero luego les agradeció por proteger a la patosa pelinegra, que gracias a ellos sus heridas habían sido de menor grado. Hitsugaya acepto que permanezcan en la sede del colmillo blanco bajo varios cuidados, e incluso había contratado enfermeras para cada uno de ellos. No podían estar más agradecidos.

Quien diría que no le costó adaptarse a este estilo de vida estaba totalmente equivocado. En cuanto llego el la instalo en una habitación demasiado amplia al lado de la propia. Tardo un poco en aprenderse donde quedaba exactamente cada habitación , como la cocina , la puerta que llevaba al jardín y la entrada hacia los campos de entrenamiento. Pero ahora ya no se perdía , incluso había comenzado a dar clases de tiro a los hombres de su prometido, eran buenos alumnos y con mucho potencial , según su apreciación.

La pelinegra estaba en la cocina ayudando a Matsumoto con el almuerzo de los chicos , le parecía impresionante como solo una mujer pudiera cocinar lo suficiente para dar abasto a tantos hombres.

-Pica los vegetales mientras hago la salsa. ¡Ay Dios , el arroz!- se movía con tal gracia en la cocina , viendo que el aderezo estuviera en su punto , que no se pasara de sal ni mucho menos que faltara esta.

-Hai , Matsumoto-san-

Había aprendido la maravillosa receta de pollo de la apelinarajna , además de cierto postres con los que acompañaba el almuerzo.

Si , definitivamente la temporada ahí no será tan mala.


Hitsugaya había llamado a Yoruichi para coordinar con Karin el peinado y maquillaje para su boda, ella había insistido en que no era necesario. Pero conociéndolo, este se enfadaría ante la negativa , así que únicamente obvio su comentario.

En la sala del lugar se encontraban Karin , Matsumoto , Yoruichi y su acompañante Soifon. Las tres últimas agobiaban a la pelinegra con variadas revistas con diversos estilos de peinado y maquillaje, ella únicamente respondía a cada sugerencia con un "Es lindo" y ya, desde hacía 4 revistas.

-Vamos Karin-san , tiene que escoger alguna- Soifion , la más joven de todas , era quien le mostraba gran cantidad de peinados que iban desde complicadas diademas hasta moños demasiado elevados para su gusto.

-¿No puedo ir solamente con el cabello suelto? Esto es demasiado para mí , siempre odie el tener que peinarme , por eso de pequeña lo tenía corto .

-¡Eso jamás! La novia tiene que ir despampanante y con un peinado que le de altura- dijo la peli naranja provocando un rostro de horror por parte de la pelinegra. Cuando decía peinado de altura se imaginaba a los de siglos pasados , esas inmensas pelucas empolvadas llenas de risos y adornos.

-Ni muerta . A las justas acepte llevar un vestido blanco y eso que ya es decir mucho. El enano se comenzó a reír cuando pregunte si podía llevar zapatos bajos con el vestido. No entiendo para que me hacen elegir si al final otros decidirán por mi.- cruzo los brazos y se acomodó en el sofá.

-No sea terca , el vestido blanco es importante para cualquier novia . Es un símbolo de pureza y castidad . Además...

-No es que yo sea exactamente virgen- murmuro –Deje de serlo hace años

Tres pares de ojos se posaron sobre ella y se mordió la lengua. Pensó que lo había dicho para ella misma.


Hitsugaya estaba en su oficina , había recibido los últimos documentos que necesitaba para afianzar su alianza con los rusos. Estos lo odiaban, es más, agradecerían si alguien lo mataba y le entregara su cabeza en charola de plata , eso lo sabía muy bien. Pero , aunque les pesase tenían asuntos pendientes como para deshacerse tan fácil de el . Aun les convenía tenerlo vivo.

-¿Cuánto tiempo me queda?-

-Ya hemos exagerado contigo más de lo que debíamos , a lo much meses.

-Es muy corto , necesito como mínimo 4 meses-

-Ja imposible, es demasiado tiempo . El jefe quiere respuestas y las quiere de inmediato-

-No voy a conseguirlo si no me dicen que darán lo acordado y que dentro de esto esta lo que necesito-

-Nunca mentimos , está ahí. Pierde cuidado - la llamada se cortó.

Maldición

El peliblanco lanzo el aparato contra la pared aquel aparato , el cual termino partiéndose en millones de pedazos. Era lo que menos le importaba.

Todo prendía de un hilo , todo.

Si no hubiera descuidado a Hinamori esto no estuviera pasando, si se hubiera ganado su confianza esto no estaría pasando, si ella no hubiera regalado el maldito broche esto no estaría pasando.

Ahora todo dependía de que se casara con ella para recuperar lo que perdió y así podría evitar la tragedia que se iba a avecinar si los rusos se declaraban sus enemigos.

Salió de su oficina, estar encerrado lo volvía ansioso y eso era lo que menos quería en ese momento. Camino por los largos pasadizos y llego a la sala donde supuestamente se encontraría su prometida eligiendo el peinado que usaría para la boda. Lo que no espero y lo que termino por enfadarlo aún más fue lo que dijo la pelinegra.

No es que yo sea exactamente virgen. Deje de serlo hace años-

Se enfadó , ¿por qué? El trato de buscar la respuesta, pero sus pasos fueron las largos que su razón. En menos de dos segundos tenía su mano en el brazo de ella.

Ni los vendajes que aun conservaba detuvieron lo que estaba a punto de suceder.

Él estaba enojado, corrección, estaba furioso. Había decidido no involucrarse en la vida personal de ella y qué fue lo que hizo , exactamente, todo lo contrario. En cuando escucho las palabras "deje de ser virgen hace años" no supo cómo su cuerpo reacciono y la arrastro hasta su habitación. Ella se quejaba con cada apretón que él le daba, probablemente los dedos de este terminaran siendo una marca morada en los pálidos brazos de ella. El camino se redujo a maldiciones de la pelinegra y la respiración agitada del peliblanco. A penas visualizo la puerta tomo el pomo y de un tirón abrió la puerta empujando a su prometida dentro de la habitación.

-¡Maldición, suéltame!- el aún seguía tomándola por el brazo , ella se soltó del agarre con un brusco movimiento- ¿ ¡Por qué me arrastraste hasta aquí?! –

-Guarda silencio –

-¡No me pienso callar! ¿Quién crees que eres? ¡No tenías por qué haber hecho eso! – Comenzó a caminar hasta la puerta , pero Hitsugaya se puso en medio trabando su camino – Soifon y Matsumoto-san aún siguen ahí y no piensa dejarlas con la palabra en la boca solo porque a ti se te dio por...

Fueron milésimas de segundos en los que el apriociono sus labios , haciéndole callar con un beso. Ella comenzó a darle golpes en el pecho , pero con forme pasaban los segundos se rindió. El aprisiono su delicado cuerpo colocando sus brazos a la cintura de ella.

-Mmn pero que...- el callo lo que estaba a punto de decir con no de sus dedos.

-Me prometí no meterme en tus asuntos personales, pero me equivoque y ahora quiero una explicación por lo que acabo de oír-

-N-no p-puedes hablar enserio- lo que pensaba y lo que salía de su boca no coordinaban . La boca del peliblanco descendió por su cuello lamiendo delicadamente ciertas partes y dejando marca en otras si fuese necesario.

Hacía mucho tiempo que tenía infinitas ganas de tener a la morena gimiente bajo suyo , pero se había mantenido a raya perfectamente. Sin embargo , la tensión de los últimos días y lo que acababa de escuchar fueron el detonante para hacer que explotara.

-Vamos , habla- los papeles habían cambiado. Arrastro a la morena a uno de las paredes de la habitación donde prácticamente la acorralo entre su cuerpo y uno de los muros- Repite lo de hace un momento-

-N-no te-engo por ... ah- ella quiso maldecir su cuerpo y las sensaciones que comenzó a sentir aquel preciso momento. El peliblanco continuaba con el rostro en el cuello de ella , descendiendo poco a poco por la clavícula marcando cada centímetro que recorría. Las manos de él ascendieron hasta tocar los pechos de ella , comenzó a jugar con los pezones que se traslucían a través de la camiseta que llevaba.

-Oh claro que lo tienes que decir- dejo su tarea y la observo fijamente. Su rostro podía considerarse la lujuria en carne propia , aquellos ojos dilatados , su piel pálida ahora contrastaba contra el rosa de las mejillas y sus labios algo rojos por el ferviente beso que acababan de darse-Últimamente no estoy de humor para andar con juegos, Karin-

Ella quiso responder , con lo que sea. Un insulto , una maldición pero con lo único que respondía su cuerpo era con pequeños gemidos por el excelente trabajo que hacia el albino al tocarle.

-P-por favor , no sigas- pidió entre gemidos cuando por fin su razón primo sobre sus sentimientos. Ella sabía que si se acostaba con el terminaría rendida a sus pies , le entregaría tanto su cuerpo como su razón y estaría perdida.

-No veo porque parar, después de todo pronto serás mi esposa y tendrás que complacerme- sus manos se adentraron dentro de la camiseta de ella, tocando las vendas las cuales no tardaron en caer -

-E-eso no era parte del trato-

-Lo sé , pero podemos varias un poco ¿no?. Después de todo , lo deseas tanto como yo, tu cuerpo me lo dice-Y era verdad , sus pezones estaban erguidos ante el toque del peliblanco y podía asegurar sus rodillas estaban temblando.

Los roces continuaron y los labios del albino aprisionaron los suyos , esta vez el beso se profundizo a tal grado que ella sintió que el oxígeno se le iba del cuerpo.

Estaba perdida

Se rindió a poner resistencia , como el mismo había dicho su cuerpo la delataba y ahora su voluntad había sido resquebrajada por él y difícilmente la recuperaría , al menos por ese momento.

El peliblanco levanto su cuerpo como si se tratase de una pluma , ella casi por inercia enredo sus piernas en las caderas de él , quien a tientas llego a la cama depositándola suavemente.

La ropa sobro entre ambos y entre carisias y besos fugases Hitsugaya había dejado totalmente descubierta a su prometida, aprovechado para tocarla a su gusto. Desde el cuello , hasta los pechos, de estos hacia la parte más íntima de toda mujer

-Ahhh...mmn- se tapó la boca para que esta no siga delatando lo bien que se sentía . Hitsugaya le estaba dando el mejor sexo oral de la vida y su cuerpo se encargaba de que este se enterara. Su lengua recorría cada lugar tortuosamente. Se sentía en el cielo , las corrientes eléctricas pronto se expandieron dándole pronto el orgasmo, ella sujeto los cabellos blancos de este y trato de acompasar su respiración.

Eso fue demasiado para su cordura.

-Ahora me toca a mí- limpiándose la boca con un dedo se acomodó sobre ella. Ambos impacientes hicieron maravillas para quitar la hebilla del pantalón , para luego botar sus boxes por algún lugar de la habitación.

La curiosidad pudo más con ella y lo observo bien. Era enorme.

-Oye no creo que- la silencio con un beso, haciéndose lugar entre su piernas se acomodó.

-Tranquila, no dolerá. Al menos no tanto- susurro muy cerca.

Uno , dos , tres respiraciones tuvo que aguantar esperando a que el peliblanco entrara en ella completamente. Las lágrimas o se hicieron esperar, puede que no sea virgen pero esto era demasiado para que sus sentidos no colapsaran. El no se movió esperando a que ella se adapte a su tamaño y cuando sintió la aceptación ella comenzó con el vaivén de caderas. Salía de ella y arremetía con fuerza provocado que soltara más gemidos de los que eran necesarios. Trato de serenarse pero fue imposible, el cuerpo de ella era jodidamente adictivo y ahora que lo había probado difícilmente lo dejaría. Los movimientos se hacían lentos y profundos , el gruñía como señal de satisfacción y ella únicamente arañaba su espalda con cada estocada que recibía. Definitivamente quedaría marcas, en ambos.

Los movimientos volvieron a acelerarse cuando sintieron el orgasmo cerca , el escondió su rostro en el cuello de ella y con los últimos movimientos se vino dentro, llenándola completamente. El clímax lo recibieron ambos gimiendo por el placer recibido.

El cayó sobre ella apoyándoseen sus codos para no darle todo su peso y ella únicamente atino por rodearlecon sus brazos tratando de acompasar su respiración.

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