Bien, buenos días a todos, me he dado cuenta que no importa si copian mi perfil en otra página. Aunque los he denunciado a Spam el proceso es lento y no puedo teneros esperando para siempre. Así que, he decidido quitarme el miedo de encima y recompensaros por aguantarme durante tanto tiempo. Gracias, espero que os guste esta nueva entrega de Error.
Por cierto estoy intentando pensar en una portada pero no se me ocurre una imagen que refleje todo lo que llevo... O al menos no se me ha ocurrido aún, si se me ocurre algo os lo haré saber. Por eso no os confundáis si de pronto tiene una portada distinta de mi foto de perfil.
Buenas noticias a los que odian a Kyoko y les gustan el A27. Sí, hay una pequeña escena con Angelo, Haru aparece y el 3387. Me he pasado con los spoilers? Eeeen fin.
Y os dejo también una pequeña frase: Hay maderas que tienen suerte, hay maderas que no; de unas hacen santos y de otras carbón. (Necesitaba poner esa frase).
Ciao!
Perdón, pero, ¿Alguien me puede explicar por qué estoy aquí? – preguntó alguien detrás de Angelo.
¿Hana? – preguntó Ryohei sin poder creérselo, ¿Por qué la chica que le gustaba estaba ahí? – Pero, ¿Qué haces aquí?
Eso pregunto. – le dio un pequeño golpe en la frente.
¡Holi! – gritó de pronto una chica de pelo oscuro y grandes ojos marrones. – ¡Sieren-san, ya he cumplido el encargo! – exclamó orgullosa de sí misma.
Gracias Haru y bienvenida Hana Kurokawa. – dijo para la confusión de todos.- Dejad que os las presente, ellas son Haru Miura y Hana Kurokawa. Haru era mi contacto en Namimori. Perdón por vigilarlos. – informó la chica.
¿Por qué no sabíamos nada? – preguntó Angelo con una vena de irritación.
¡Porque soy muy buena en mi trabajo! – aseguró la morena. – Y porque me contrataron muy recientemente. Mi madre tenía contactos con la señorita Sieren como informante y me busqué un trabajo a media jornada bajo su tutela. – resumió con una brillante sonrisa.
¿Una chica de la que nadie sabía nada se acaba de presentar como informante y secuestradora a media jornada? Por favor dime que esto es una broma. – pidió Lambo.
Lamento decirte que no cariño. – le respondió la china, quién abrazaba a la chica de ojos castaños con fuerza, parecían sin duda buenas amigas. Confundiendo aún más al novio de la china. – Además, hacía mucho tiempo que no veía a Haru, ¡La echaba de menos!
Todos miraron a Haru como si le hubiera salido una segunda cabeza. Ella por su parte los miraba con una alegría que no se podía quitar de encima. Sieren le acarició la cabeza ya que I-pin seguía sin soltarla y le sonrió comprensiva.
Has sido muy valiente. – la felicitó, ella sonrió con verdadera alegría que reconocieran su esfuerzo. Y por supuesto que había tenido un par de momentos de histeria al lado de la muchacha china mientras intentaba cumplir con su cometido, pero al final, valía la pena. Todo con tal de ver al castaño de la familia Arcobaleno sonreír, era su amiga a fin de cuentas.
¿Poder vosotros terminar ya? – preguntó una voz femenina arruinando el momento. – Tener una batalla que pelear. – les recordó la morena, con quipao blanco y dibujos en un azul claro, pendientes de zafiro y pelo recogido en un moño, lo había hecho trenzando su propio pelo, dejándose una parte de la trenza para que le cayera sobre el hombro cómodamente. El recogido además contaba con dos palillos con gemas azules.
¡Mou! ¡No tienes respeto por las reuniones emotivas Lásmita-chan! – se quejó Lussuria.
Yo querer cortar esa lengua inútil que tú tener ahora mismo. – susurró la chica con una vena de enfado.
Si frunces el ceño te saldrán arrugas. – comentó Alice con toda la intención de molestarla.
El grupo contrario los miró y bueno, no eran tan diferentes de ellos mismos. Y eso les perturbó un poco, esperaban ver a los típicos malos sin sentimientos no a un grupo de adolescentes parecido el suyo.
Hana, estás aquí porque Ryohei va a pelear ahí arriba prácticamente a muerte. – le explicó Sieren sin una pizca de delicadeza.
¿Qué? ¡No! – gritó la chica, lo miró con los ojos suplicantes. – Dime por favor que no es cierto, y si lo es ¡ni se te ocurra subir!
Lo siento, hago esto por mi familia. – le confesó el moreno. Ella lo miró con ojos rabiosos.
¡¿Tú familia?! ¡Te juro que como me digas que Kyoko es tu familia te salto los dientes de un puñetazo! – le gritó, dejándole impresionado. Collonello empezó a reírse, la chica tenía carácter; le recordaba un poco a su extraña relación con Lal. Bueno, era su discípulo ¿Qué esperaba?
No, Hana, mi familia son Tsuna, Yamamoto, el cabeza de pulpo…
¡¿A quién llamas cabeza de pulpo desgraciado?! – gritó Gokudera, Yamamoto lo calló tapándole la boca con su típico "Ya, ya…"
Angelo, el crio vaca, los señores Arcobaleno, la chica china y – iba a continuar pero enseguida cerró la boca. Avergonzado por lo que iba a decir, Sieren le dio una palmada fuerte en la espalda.
Sé un hombre, boxeador de cuarta. – le azuzó, él estaba aún más sonrojado. Le susurró al oído algo que hizo que Hana se pusiera roja como un tomate. Ryohei estaba un poco rojo también.
Entonces intervino Chervello. Como siempre para arruinar el momento.
Empezaremos la batalla del conflicto de los anillos en base al puesto del sucesor. – anunció una de las juezas. – Por favor, mirad hacía allí. – dijo una y ambas señalaron hacia el ring que habían estado mirando desde hacía tiempo. El pensamiento general fue que no eran muy listas.
Los reflectores se encendieron de pronto, los presentes miraron el ring con renovada desconfianza. Ahora era una especie de jaula/ring con unos enormes y brillantes focos.
¿Qué es esto? – preguntó Tsuna más por disgusto que por otra cosa. No era que le hiciese mucha gracia que un miembro de su famiglia se peleara con un asesino en una jaula de grandes dimensiones.
Un ring especial preparado para los guardianes del sol. – señalando lo obvio. Más de uno tenía ganas de hacer un boquete en la pared usando sus cabezas.
En esta ocasión, elegimos un ring que da ventaja a las especialidades de los Guardianes del Sol. – la traducción era simple la que le da ventaja a Lussuria. Los instintos asesinos de varios empezaban a elevarse. – Y como tal, elegiremos una única área de combate para cada batalla. – a Tsuna se le empezaba a poner la piel de gallina, no eran sus jueces favoritas, es más no le importaría en absoluto que una pelea se saliera de control y ellas recibieran los daños colaterales.
La verdad es que es un poco caro. – dijo Belphegor.
Pero como ya sabemos quién va a ganar, es un gasto de dinero. – razonó Viper.
O te callas o te callo. – fue la amenaza que recibió de una ya cabreada Sieren.
No son malas condiciones para ti, sempai. – opinó Yamamoto. Su mirada destilaba confianza y deseos de ganar, más o menos todas las miradas lo hacían, exceptuando las de Chervello. Por un segundo a Reborn le pareció que eran más molestas que Cocytus y eso, era mucho decir.
¡El ring es mi territorio! – exclamó mientras hacía crujir los huesos de sus puños. Hana estaba pálida y se aferraba con fuerza a Angelo, la persona que más cerca tenía. A Kyoko le molestó lo suficiente como para mandarle una mirada de advertencia de la que la morena no se percató y Angelo ignoró.
¿Aún no ha llegado el jefe? – preguntó Lussuria, buscando a Xanxus con la mirada. – Es mi glorioso momento en el escenario. – exclamó mientras lo localizaba en el bando contrario. Había hecho que tanto Squalo como Levi trajeran su trono, el cual estaba ya acomodado por cierto. El peliplata por su lado trataba de recuperar el aliento mientras le dedicaba miradas de falso odio, Levi hacía lo mismo pero simplemente miraba al suelo.
Ahora, Guardianes del Sol, por favor, acercaos al centro del ring. – pidió una Chervello.
¡Voy a jugar! – se despidió el afeminado.
Diviértenos, Lussuria. – pidió Viper.
¡Simplemente hazlo! – pidió Alice, ya estaba harta de tanta tontería.
Allá voy. – sonrió con confianza, intentado transmitírsela a Hana, quien se debatía entre apartar la mirada de la vergüenza o correr a abrazarlo. Al final no hizo ni una cosa ni la otra, solo miró mientras se apoyaba aún más en Angelo, era como si no pudiera resistir su propio peso. – ¡Dejádmelo a mí!
Ryohei… – dijo Tsuna. Yamamoto por su parte sabía que tenía que aligerar de alguna manera el ambiente.
Hey, Tsuna, ¿no vamos a hacer un corro o algo? – preguntó con su típica sonrisa boba. Squalo le golpeó la cabeza por sugerir semejante estupidez.
VOI! ¡Corro mis cojones! – le gritó al oído. – ¿A quién se ocurre en semejante situación hacer una tontería como esa?
¿No está claro? – preguntó Gokudera retóricamente. – ¡Si es que no hay quien te entienda friki del beisbol! – y comenzó a regañarle aparte. Los demás obviaron el extraño momento que acababan de vivir, pero Yamamoto había conseguido su objetivo, el ambiente estaba más ligero y Ryohei sonreía de verdad.
Fue entonces cuando se dio cuenta de todo lo bueno que le estaba pasado en ese momento, se había confesado a la chica que le gusta, su hermana vería de lo que era capaz, tenía una buena y nueva familia… eran tantas las cosas.
Por su lado Ieyasu y su padre estaban en el lado opuesto del cuadrilátero. Iemitsu se moría por dentro mientras veía a Reborn y Sieren ocupar el lugar que él debería estar ocupando.
En poco tiempo estaban ambos contrincantes en el cuadrilátero. Chervello confirmó sus anillos.
No hay error posible. – dictaminaron, sus manos parecían de color azafrán bajo las luces tan potentes que proyectaban sobre el cuadrilátero. – Ya hemos comprobado que ambos son Anillos Vongola reales. – ¿de verdad creían que iban a ser falso si estaban esas condiciones? Sí, definitivamente eran estúpidas. – Como regla, los anillos colgarán de vuestros cuellos. – Ryohei mando a volar su chaqueta en ese instante. Tenía una mirada seria que podía atravesar al hombre en frente suya. A Kyoko le dio mala espina, si su hermano se ponía así puede que venciera, apretó los labios sabiéndose inútil. Si quería a Angelo no podía distraer a Ryohei, eso ya lo haría cuando lo tuviera en la palma de la mano.
¡Oh, Dios mío! – suspiró Lussuria de pronto mientras se acercaba a Ryohei. De golpe la atmósfera cambio radicalmente, Kyoko puso cara de asco y Hana mataba con la mirada a ese pervertido con gafas de sol. – Ahora que te miro de cerca… ¡Tienes un cuerpo bastante rico! ¡Eres justo mi tipo! – se balanceó de un lado a otro extrañamente.
¡Aléjate de mi novio en este instante! – le gritó Hana que se había soltado de Angelo de golpe. El grito los sorprendió a todos, Ryohei se puso rojo como un tomate maduro.
¿Qué es lo que ha dicho? – preguntó Gokudera algo perdido, ni él mismo sabía si estaba hablando de Hana o de Lussuria.
¿Q-quién sabe? – respondió Tsuna. Sieren suspiró y se tapó la cara. Vaya par.
¿Es tu novia? Vaya, qué lástima. – comentó mientras se alejaba un poco. – Y yo que quería llevarte a casa conmigo.
¿De qué hablas? – el pobre muchacho no se había recuperado de la impresión que le había producido el grito de Hana. Estaba tan feliz que podría llegar al techo del cuadrilátero de un salto.
No hay mucha gente que pueda luchar contra Lussuria. – comentó Viper, cambiando de nuevo la atmósfera de pronto.
Es un chico desafortunado. – comentó Levi, quien tenía la certeza de que su compañero ganaría la batalla.
Cierra el pico, escoria. – le ordenó Xanxus. La orden fue seguida en inmediato, la verdad era que estaba allí por puro aburrimiento, no tenía nada mejor que hacer. Pero ciertamente, el discípulo de Collonello contra su subordinado, eso le sacaría de su aburrimiento; aunque solo fuese para como el más joven era vapuleado por el otro.
Simplemente lucharé limpio y directo. – sí, es parte de él no se la quitaba nadie. Esa era una de las cosas que Hana adoraba de su, ahora, novio.
Esa pose debe ser boxeo. – adivinó el de pelo verde. – No es demasiado moderno. – intentó molestar al chico, se quitó de golpe su largo abrigo y se puso en una, al menos para Ryohei, extraña posición de batalla. – Yo, Lussuria, jugaré contigo usando el estilo de combate definitivo, el Muay Thai.
¿Qué? – nadie insultaba el boxeo en su presencia y seguía entero al acabar la pelea.
Lussuria, también es un experto en artes marciales. – comentó Reborn. – Como todos los guardianes del sol.
¿Guardián de qué? – Hana estaba confundida, necesitaba una explicación larga y tendida.
Los Guardianes del Sol de la familia Vongola siempre han tenido puños y piernas fuertes. – le explicó Angelo, a Kyoko estaba empezando a incomodarle que no le hiciera caso. – Acabando con las adversidades de la Familia con sus cuerpos y deviniéndose el brillante sol.
A-Angelo-kun. – llamó ella tímidamente, la pelirroja intentó que no se le notara mucho el plumero. – ¿Crees que podrías…hum – "eso es" se decía así misma "hazte la inocente, la tonta". – ir a tu casa después de esto? Creo que mi hermanito va a necesitar cuidados médicos y no quiero que nuestros padres me pregunten dónde está o por qué está herido. – seguía jugando con sus manos y haciéndose la tímida. – Por eso, he llamado para decirles que pasaríamos la noche en tu casa ¿he hecho mal? – ningún hombre podía decirle que sí y no parecer un completo cabrón.
Alice y Lásmita por su lado estaban a punto de vomitar, Ivan puso una mueca de desagrado, era como si estuvieran viendo a una de esas mujeres manipuladoras que controlaban a sus maridos y acaban dejándolos cuando se habían asegurado de que tenían en su mano a otro más rico. Sabina se limaba las uñas mientras Ieyasu pasaba olímpicamente de su "novia". Ciertamente la pelea en el cuadrilátero le provocaba menos arcadas.
Sí, has hecho mal. – le respondió con una mirada fría. – Tu hermano podrá volver a casa en perfectas condiciones, te lo aseguro. – Kyoko se había quedado de piedra y Tsuna sentía como una gran sonrisa se extendía por su cara, amaba la personalidad de su hermano. Ahí fue cuando Kyoko perdió finalmente los estribos, nunca se había caracterizado por tener mucha paciencia.
¡Pero ¿qué te pasa?! – le gritó a tal volumen que los combatientes pararon su conversación e incluso las Cervello giraron la cabeza como robots ante el disturbio. – ¡Una chica preciosa te pide un poco de ayuda y tú vas y se la niegas con toda la cara del mundo! ¿Y tienes la decencia de llamarte caballero?
Angelo la cogió dulcemente de la cara y se acercó tanto que sus labios estaban a centímetros, podría haber sido una escena romántica y hasta tierna menos porque era mirada de hielo nunca se fue de su cara. Una vez en esa posición sonrió como si fuera una calavera mexicana, la misma sonrisa que le había visto Alice a su madre miles de veces, el chico empezaba a gustarle.
No soy un caballero ni me llamó a mismo tal cosa. – le aclaró a centímetros de sus labios. – Estoy harto de que me persigas como un perrito faldero, de que me busques, de que intentases flirtear con mi padre frente a mi madre, de que osases acércate a mi hermano por interés y de que seas tan gilipollas como para venir aquí, ahora, mientras mi familia está poniendo su vida en riesgo a hacer un intento de coqueteo conmigo. – dicho esto la soltó y se alejó dándole la espalda hacía su hermano. Le pasó al susodicho un brazo por detrás de los hombros, mientras este, algo sonrojado, sonreía al igual que el resto de su familia. Era una sonrisa que Kyoko nunca hubiera deseado ver dirigida a ella. – Ahora, lárgate zorra. – la sonrisa había caído y el ceño del otro estaba fruncido.
Kyoko estaba paralizada, no sabía qué hacer, nunca le había pasado esto, jamás. Y mucho menos delante de nadie, Hana sonreía felizmente. Tanto que Haru le preguntó qué pasaba.
Llevo un año esperando este momento. – le dijo mientras la miraba con una sonrisa complacida. – Déjame disfrutarlo. – fue la demanda mientras su sonrisa se ensanchaba.
Haru tomó nota de no cabrear nunca a Angelo. Sieren estaba a punto de suspirar por lo placentero que había sido ver a su niño bonito poner a esa "mujer de vida alegre" en su lugar, Reborn le sonrió a su hijo mientras este seguía esperando que la otra se largara.
¿Es que no lo has oído, Sasagawa-san? – preguntó Tsuna, acogiéndose al pecho de su hermano. – Tu presencia no es bienvenida aquí. – sí, quizás pegarse a su hermano no era necesario pero… nadie se muere por un poco de dramatismo ¿verdad?
Las miradas que le dieron los miembros de la familia Arcobaleno fueron tan frías, tan hostiles que Kyoko huyó espantada, no a los brazos de Ieyasu que no hizo otra cosa que ver cómo la ponían en ridículo, sino fuera de la escuela.
Por su lado Kyoko pensaba en su foro interno "¿Y para eso tengo yo novio?" no la había defendido, sino que la había ignorado completa y olímpicamente como si no fuera mejor que esa idiota que había traído a Hana. Ya se vengaría, pero ahora lo único que quería era olvidarse de todo ¿Cómo? Bueno, para eso existían los móviles y los hoteles…
Un par de llamadas telefónicas, un poco de llanto, una declaración de amor falsa y tendría una noche entera para quitarse el estrés de encima con algún idiota al azar. Una de las cosas con las que había estado de acuerdo con Angelo era que, en efecto, se la podía calificar como una mujer promiscua.
