¡Hola a todos! Y feliz navidad y año nuevo, iba a subir esto hasta mañana, pero no pude contenerme, quería hacerlos felices lo más pronto posible, además con el trabajo y las festividades no estoy muy segura de tener mucho tiempo para responder sus comentarios.

Muchas gracias a todos los que me han seguido hasta el momento, por los que recomiendan este fic y mas por aquellos que me comentan, les deseo lo mejor.

Aun falta un poco más para aclarar todo el drama que cree, se que están esperando mucho, pero tengo aun cosas que contar, cabos que unir y quiero que todo sea coherente dentro de este pequeño universo.

¡Nos vemos el próximo año con un nuevo capitulo!

Alezita Depyran Diciembre 2016

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Capítulo 21

Se quedó inmóvil, impresionado al verlo de nueva cuenta.

Un raudal de emociones recorrieron su cuerpo, quería ir hasta él y abrazarlo, llorar, sentirse aliviado de reunirse o acongojado por saber qué habría pensado en su tiempo separados.

-¿Te he asustado? quizá no debí venir de imprevisto, pero esto es urgente - la voz de Bruce no admitía dudas y era concisa. Clark supo que no estaba ahí para hablar de un posible regreso, había asuntos que atender, después de todo ellos eran aún Superman y Batman, pilares de la Liga de la Justicia.

Dudó un segundo, pero avanzó. El aroma Alfa le hacía temblar las piernas y enchinar la piel, era SU Alfa ahí mismo, aquel que lo había mordido y marcado como suyo. Quizá su aroma Beta no lo reflejara, pero era como respirar aire puro después de asfixiarse, quería enterrar la nariz en su pecho e inhalarlo, llenarse de su calidez y ser, por primera vez, completamente sumiso.

No lo hizo, se mantuvo entero y tomó asiento.

-¿Qué ha sucedido? no he tenido noticias de la Liga - le dijo pensando que quizá era algún villano o desastre mundial.

Bruce con gesto serio tomó el lugar de Perry, era extraño verlo ahí incluso aunque fuera el dueño del "Diario El Planeta"

El murciélago miró al Omega, era la primera vez que lo veía así, frágil y temeroso. Había notado cómo le rehuía la mirada, dentro de sí luchó por no ir a abrazarlo, fue difícil, pero él no era un hombre primitivo, él era pura lógica, debían hablar primero. Tomó un profundo respiro inhalando el suave y casi imperceptible aroma Beta, era parecido al olor de la ropa al ser dejada al sol, algo muy cálido y efímero, también podría percibir el olor a Alfa en él, a dos Alfas distintos quienes se habían esmerado en impregnarlo como suyo. De no ser una persona tan controlada hubiera gruñido, pero no había tiempo para celos.

-Clark, sé que te he hecho mucho daño al irme cuando tu celo estaba terminando –le dijo comenzando –Pero en ese momento, creí que sería la decisión más acertada para ambos-

El Kritptoniano alzó una mano para interrumpir su discurso –Está bien Bruce, entiendo lo que pasó, lo lamento, ha sido culpa mía, yo me comporté de una manera terrible y te hice daño…-

-¿Recordaste lo que sucedió?- le preguntó Bruce.

-No, en absoluto, Jor-El me mostró todo- le respondió apesadumbrado.

-Entonces debes de saberlo- le urgió el habitante de Ciudad Gótica.

Clark dejó de mirar al escritorio para ir hasta los ojos de Bruce, estaban tormentosos, decididos -Saber ¿qué?-

-No usamos ningún tipo de protección en nuestro último encuentro sexual, haber tenido sexo durante el celo aumenta las posibilidades de embarazo en un veinte por ciento -

El Omega le miró con el ceño fruncido mientras la información caía en su cerebro haciendo eco, se había encerrado en su tristeza y no se había percatado de los detalles importantes.

-¿Vamos a tener un bebé? – le preguntó asombrado.

Batman asintió, mirando cómo por reflejo se llevaba la mano al estómago, perplejo.

-Clark, sé que esto es repentino y que no estaba en nuestros planes, traje unas pruebas de embarazo- le dijo sacando de su saco un par colocándolas a su alcance - De ser positivas necesito hacerte una pregunta ¿Quieres tener al bebé?-

Sus palabras parecieron chocar con Clark y toda su ideología -¿Tú no lo quieres?- le preguntó alterándose, después de todo él había nacido en una familia que no había podido tener bebés, que habían intentado adoptar sin conseguirlo, en una pequeña comunidad religiosa, conservadora y de grandes valores morales.

Bruce le miró analizando su reacción, los Omegas solían ser irracionales cuando se trataba de sus cachorros y estaba científicamente comprobado que las hormonas afectaban su comportamiento, para incluso volverlos violentos si se amenazaba a su familia –No dije eso, yo no voy a ser quien va a tenerlo. Esta es tu decisión Clark, yo voy a estar ahí para apoyarte, pero es tu vida la que se verá afectada y no hablo sólo sobre la paternidad, sino… ¿cómo vas a justificar un embarazo cuando se supone que eres un Beta? –

La realidad golpeó a Clark, era cierto, Bruce había visto más allá, todo el panorama completo, no sólo la primera impresión, algo muy típico de él. "¿Qué iba a hacer?", comenzó a estresarse mordiéndose el labio intentando pensar y no dejarse llevar por el pánico que comenzaba a crecer dentro de él.

-Si decidiera no tenerlo… ¿Has pensando en cómo… "hacerlo"?- no podía pronunciar una palabra tan horrible como "aborto".

-Sí lo he pensado, he estado meditándolo en este tiempo, las pastillas no funcionan en ti, incluso una alta cantidad de ellas, Kriptonita no es una opción tampoco, no sólo mataría al feto sino también a ti. La única opción viable es una intervención quirúrgica, pero también es riesgosa – pensó en el escalpelo que había usado para romper la piel de un frío y muerto Superman. Los dedos le temblaron al recordarlo, apretó el puño para no dejarse llevar por los recuerdos oscuros.

Clark meditó su respuesta, mordiendo su labio con ansiedad, sus ojos imposiblemente azules le miraron asustados e inocentes -No quiero perderlo Bruce, quiero tener al bebé incluso si eso me expone como Clark Kent-

Bruce asintió, internamente aliviado de que ésa fuera su decisión –Bien, pero aún hay algo más –

"¿Más?" pensó Clark asustado de lo que podría ser. Vio a Bruce sacar una hoja de papel y extendérsela, la tomó leyendo "…la muestra indica que ambas combinaciones genéticas no son idénticas sino parecidas, el código genético de quien tiene una relación consanguínea…"

-¿Qué es esto Bruce? –le dijo aterrado ya de preguntar al borde de un colapso nervioso.

-Durante nuestra ausencia apareció un nuevo Superman. Al principio pensamos que se trataba de un clon, pero estábamos equivocados, es tu hijo Clark, fue creado a partir de tu sangre y la de Lex Luthor-

Se quedó sin palabras con los ojos abiertos y la hoja temblándole en los dedos, intentándole dar alguna coherencia a las palabras de Bruce.

-Se encuentra en mi mansión esperando por ti, cuando te sientas listo deberías ir a verlo- Batman se puso de pie dando por terminada su conversación.

-Yo también estaré en la mansión, listo para hablar contigo, sea cual sea tu decisión- apretó la boca en una dura línea y dándole una última mirada caminó hasta la puerta para irse de ahí.

Perry lo encontró lloroso y temblando en su oficina.

-¿Te despidió Kansas?- su Jefe le dio una rara palmada en la espalda a modo de caricia.

Clark se ajustó los lentes sobre el puente de la nariz –No, no… sólo hablamos...-

Perry le pregunto sobre qué, pero él estaba demasiado ido en sus pensamientos. Sin notarlo regreso a su lugar distraído, intentó seguir con su trabajo sin poder dejar de pensar en lo mucho que había cambiado su vida.

Sin saber qué hacer, discretamente marcó un número.

-¿Aló? una voz femenina contestó del otro lado.

Un sonido ahogado se estranguló en su garganta y algo parecido a su voz salió -¿Podemos vernos? necesito hablar contigo-

-Claro cariño, te espero en mi casa- le dijo la mujer preocupada.

-Gracias, hasta entonces –le dijo sin querer explicarle más, colgando la llamada. De alguna manera se las arregló hasta el final del día, no pudo evitar que Lois le acompañara a su casa.

La chica Alfa era tan linda con él que sintió culpa por no decirle lo que en realidad pasaba y se sintió un poco peor por ser un pésimo amigo al ocultarle tantas cosas. La despidió asegurándole que estaría bien, mintiendo una vez más. Solo por fin, se cambió a su traje rojiazul y salió volando a toda velocidad hasta el otro lado del globo.

*.-*.-*.-*.-*.-*

Cuando Diana abrió la puerta lo primero que detectó fue el aroma de Omega en estrés, un aroma ácido que demostraba su preocupación, aunque no hacía falta olerlo, cualquiera podría detectar los síntomas a simple vista.

Clark no dejaba de temblar, se mordía el labio inferior y sus ojos rehuían la mirada de su amiga.

Diana le abrazó consternada -¿Qué sucedió?- acarició el cabello ajeno pegando su frente a la de Clark, tratando de tranquilizarlo con sus toques y su aroma Alfa, la mujer amazona era tan alta como él.

Lo hizo adentrarse en su casa llevándolo al sillón a sentarse juntos, tomándole la mano haciendo pequeños círculos en el dorso.

-Comienza desde el principio cariño, cuéntamelo todo- le dijo paciente.

-Lamento preocuparte con mis cosas Diana, no sabía a quién recurrir y necesitaba consejo, lo lamento tanto, venir hasta tu casa y causarte molestias –

-Siempre tengo tiempo para mis amigos Clark-le dijo con una sonrisa cariñosa, Clark era su amigo y el omega de su manada en la Liga de la Justicia, verlo así de consternado no la hacía feliz.

Clark miró a su amiga, no era típico de él estar tan alterado y triste, no se había sentido así de mal en mucho tiempo, sus ojos miraron los de Diana y tomó aire para comenzar.

-Bruce y yo nos hemos separado…- decirlo fue difícil y las palabras le hicieron un nudo en la garganta, pero continuó –El celo no resultó nada bien, perdí el control de mis poderes y de mi mente racional. Él piensa que podría incluso llegar a herirlo- apretó los labios en una dura línea recordando las imágenes que Jor-El le había mostrado.

-Fue a mi trabajo a hablar conmigo, porque no usamos protección y es muy probable que esté embarazado…- en ese punto unas lágrimas le nublaron los ojos, pero se rehusó a dejarlas escapar -…me dio unas cuantas pruebas de embarazo, pero sinceramente no he tenido el valor de hacerme ninguna, estaba demasiado aterrado para pasar por ello solo – le dijo mirándola, acongojado y necesitado de apoyo como nunca.

Diana no tenía palabras, sólo escucho paciente sin saber cómo ayudarlo, no podía creer que se hubieran separado y más aún cuando la situación incluía un posible bebé. Conocía a ambos hombres y desde el principio intuyó el amor entre ellos ella más que nadie entendía la posición de ambos.

-Diana…. Si es verdad, si estoy embarazado ¿Qué pasará con mi identidad secreta? Todo el mundo sabrá que Clark Kent es un Omega –le dijo temblando de pies a cabeza. Su vida iba a arruinarse, iban a despedirlo por mentir sobre su casta, sus dedos fueron hasta la marca de los dientes de Bruce en su cuello, al menos no seguía sin unir, pero no podría decir de quién era su bebé, no podía exponer a Bruce.

-Todo se viene abajo Diana, no sé qué haré y al parecer han encontrado un hijo mío elaborado por el Proyecto Cadmus. He sido demasiado cobarde aún para ir a verlo, es sólo que…son demasiadas cosas pasando al mismo tiempo y yo…estoy atemorizado- le confesó tan sincero como era siempre, trasmitiéndole todas sus dudas y temores como un libro abierto para quien estuviera dispuesto a leer.

El llanto de un bebé los alertó a los dos, unos pequeños pulmones llorando con toda intensidad irrumpiendo el silencio. Diana se puso de pie alerta, pero un hombre atravesó la sala saliendo de uno de los cuartos.

-Yo lo atiendo Ángel-le dijo saludando con una sonrisa a Clark, ajeno al pequeño drama que se llevaba en su sala. El Omega rubio fue por su bebé, no tardó en aparecer con ellos, llevaba una manta sobre el hombro mientras alimentaba a la pequeña meciéndola dulcemente.

-Aún no conoces a Cassy, ¿cierto?- le preguntó Steve tomando asiento, con cuidado, ante la atenta mirada de Diana quien le seguía protectora.

-No estuve para la boda, lo lamento, y tampoco para venir a conocerla- dijo disculpándose, recordando que en aquel tiempo había estado muerto.

-No te preocupes, estás aquí y es lo que importa- Steve le sonrió, tenía el cabello rubio y los ojos azules, era de atractivos rasgos faciales y de la misma altura que Diana, lo cual era una proeza, porque al ser un Omega completamente humano muy pocos eran altos y musculosos. Supuso que se debía al intenso ejercicio físico al que se había sometido en sus días de piloto, incluso sus rasgos se habían modificado un poco por la alta cantidad de supresores que había llegado a consumir otorgándole barba.

-Te diré la verdad Clark, escuché su conversación- le dijo tan tranquilo como quien dice el clima - y te diré una cosa más, le preguntas a la persona equivocada. No te ofendas Ángel, pero lo que tu amigo necesita es el consejo de otro Omega - Diana le sonrió alzando una ceja divertida.

-Verás Clark, no sé si Diana te contó o no, pero personalmente estuve en una situación similar a la tuya –

-Diana me dijo algunas cosas, generalidades– Miró a la pareja, no sabía qué tanto era prudente contar, la princesa de Themyscira era muy reservada con su vida personal.

-Entonces prepárate para escuchar una historia –el rubio se acomodó con su nena en brazos relajándose y comenzó a hablar.

-No supe que era Omega hasta los 16 años, una edad un poco tardía para comenzar mis ciclos. Por fortuna para mí resulté ser uno de bajo nivel, no me había sacado el boleto ganador de la genética y tampoco vivía una situación económica favorable. Mi mejor decisión fue unirme a la Fuerza Aérea, un área donde no admiten Omegas, pero yo siempre había deseado ser piloto, así que consumiendo supresores pude hacerme un lugar entre los mejores. No era fácil conseguir las pastillas y tomármelas sin que nadie se diera cuenta, con el paso de los años comenzaron a perder efecto en mí, así que tuve que usar algo más fuerte…-

-Alfashots- le dijo Clark alzando las cejas, pensando en cuantos ciclos había detenido a fin de seguir cubriendo aquella farsa y el grado de envenenamiento que debió llevar al consumir tantas medicinas.

-Exacto- Steve sonrió de medio lado, mientras Diana escuchaba con el entrecejo fruncido y los labios en una dura línea, aquella historia del daño que se había hecho su esposo no era algo que le gustara oír.

-Los Alfashots me provocaron cólicos espantosos y ciclos irregulares, pero todo aquello valía la pena, yo no deseaba tener un Alfa, yo quería ser un Omega libre que volara y cumpliera su sueño, si terminaba destruyéndome todo el aparato reproductor no me interesaba, incluso alguna vez pensé hacerme una cirugía y quitármelo- Clark le miró asombrado, eran pocos los médicos que practicaban algo como eso, quitarle el útero a un Omega sólo se practicaba en aquellos que llegaban a la menopausia o andropausia y, por ende, no pudieran tener más hijos.

-Pero entonces sucedió que conocí a mi Ángel- Steve le guiñó un ojo a Diana - Llevaba ya 15 años tomando pastillas, incluso algunas experimentales o ilegales, mi vida como piloto de la Fuerza Armada estaba en su apogeo, era el líder de todo el escuadrón, estábamos en guerra contra Irán en el Golfo Pérsico. Los caza y bombarderos nos perseguían y al final nos emboscaron, mi gente fue cayendo uno a uno y al final caí yo, llegué a la isla de Tiramyscira, medio muerto y perdido. Fue Diana quien me rescató y me llevó con su gente para interrogarme y, posteriormente, encerrarme en una celda. En aquel momento me quería liberar y regresar a mi hogar, buscar a mis hombres, advertir al gobierno de los planes terroristas, pero no sabía que era yo quien estaba en peligro-

-Comencé a tener abstinencia, me dolía la cabeza todo el tiempo, despertaba mareado y con dolores en el vientre que me tenían tirado en la cama, no podía dormir y temblaba por las noches sin importar el clima cálido de la isla-

El resto de las amazonas comenzaron a preocuparse, pensaron que me estaba muriendo y sinceramente yo también lo pensé. Me entregaron sus medicinas, una serie de brebajes mágicos y durante un mes estuve en rehabilitación, fui mejorando poco a poco, pero eso me trajo algo inevitable, comencé a oler, toda la atención se volcó sobre mí. En una isla de Alfas era un Omega sin marcar, tú sabes lo que eso significa Clark, iban a violarme tarde o temprano y llevaba tanto tiempo sin tener un ciclo normal, que no sabía cuándo iba a pasar o cómo iba a ser. No tenía a nadie a quien contarle mis penas y no podía huir, al final fue Diana quien me ayudó y creyó en mí, cuando el día llegó fue peor de lo que me había imaginado.

Me encerraron en una cueva profunda, por orden de Diana, donde no pudiera salir y nadie pudiera entrar. Yo esperaba que mi ciclo durara un día, pero no fue así, duró una semana, al segundo día bajó Diana esperando verme bien, pero me encontró llorando de dolor y desesperación, el aroma Alfa me volvía loco, me hice daño a mí mismo intentando trepar por las paredes para escaparme, estaba deshidratado, desnudo y bañado en mis propios fluidos, una imagen nada agradable.

Yo no recuerdo nada de lo que pasó, Diana fue quien me contó todo, la ataqué, mordí, seduje e intenté lanzarme contra ella, fue su fuerza de voluntad y su lazo lo que me inmovilizó.

Lo cierto es que Diana no lo sabía, pero pudo haberme evitado un poco el sufrimiento con sexo, haberme dado lo que tanto necesitaba y se negaba a otorgarme, había una isla entera de Alfas que querían copular conmigo y la única que estaba a mi alcance se negaba básicamente a tocarme.

Irracional, besé a Diana y la chantajeé con mi aroma para que me liberara, lo hizo porque nunca había estado con un Omega, mi aroma y necesidad la envolvieron. Pude huir, no había dado unos cuantos pasos cuando aparecieron el resto de las amazonas.

Diana tuvo que pelear contra ellas y encerrarme de nuevo, loco como estaba lloraba al haberme separado de los Alfas que necesitaba con tanta desesperación.

Sufrí, sufrí mucho. Diana se negaba a tocarme después de que la había engañado, además no sabía cómo funcionaba el sexo con un hombre y yo no estaba lo suficientemente lúcido para explicarle. Tenía todo el cuerpo sensible e irritado al punto de enloquecer, al final todo pasó y desperté, había dormido un día entero, estaba muy flaco, lleno de pequeños cortes y heridas, mi entrada estaba seca como un desierto y me ardía una barbaridad. Eran los estragos y consecuencias de mi abuso de las drogas.

Deprimido, con hambre y con los estragos de un ciclo devastador sólo quería volver a llenarme de pastillas, no me dejaron, me obligaron a seguir rehabilitándome, yo quería morir al saber la posibilidad de pasar todo de nueva cuenta.

Diana me escuchó por fin, iba a llevarme a mi mundo, regresarme con los demás humanos lejos de la isla para que hiciera mi voluntad, pese a todo aunque lo desaprobara respetaba mi decisión y mi cuerpo.

Era ese mismo respeto el que la había hecho no tocarme y dejarme sufrir por mi cuenta.

De nuevo en el mundo normal lo primero que hice fue regresar a los supresores e informar de mi regreso. Fui largamente interrogado, pero cuando obtuvieron la información que necesitaban me dieron un nuevo trabajo, parecía que recuperaba el curso de mi vida. Yo en mis tiempos libres le mostraba el mundo a Diana, ella no podía creer que siendo tan pocos Omegas no fuéramos mejor tratados y respetados, tenía ideas muy radicales acerca del tema y antes de salir de viaje sucedieron muchas cosas al mismo tiempo. Diana y yo nos fuimos acercando más el uno al otro, yo me fui enamorando de ella, tenía que irme por mi trabajo en poco tiempo y lo más importante de todo, aparecieron villanos, los cuales me llevaron con ellos. Fue Diana quien me rescató, pero el tiempo que estuve capturado sin supresores hizo que volviera en celo, fue un pequeño escándalo, mis jefes supieron de mi casta y me expulsaron de la fuerza armada.

Quedé sin trabajo, como un Omega y en la mira de los enemigos de Diana, mi vida había dado un giro fuera de mi control y, pese a que quería a Diana, me separé de ella culpándola, ella como siempre respetó mi deseo y se mantuvo al margen, cuidándome desde lejos.

Aceptar quien era fue algo difícil para mí, tuve que llevarlo despacio, podría decirte que aún hoy extraño volar y mi trabajo porque era algo que amaba. Sé que tú amas ser reportero Clark, yo amo también a mi hija Cassandra, pero también creo que nadie está preparado para tener hijos, no es algo para lo que te prepares y está bien no desear tenerlos, al igual que está bien sí quererlos. No es tu obligación tener hijos sólo porque tienes un útero, nadie puede obligarte a hacer eso- Steve le miró con pasión y estiró su mano para tocar la de Clark infundiéndole su fuerza.

-Clark aquí vamos a estar para ti siempre, incluso si cambias para el mundo de Beta a Omega. Nada va a cambiar en nuestra amistad, incluso si dejas tu trabajo, la gente que te ama, siempre va a apoyarte, eso fue lo que intentó decirte Bruce al hablar contigo, sé que quiere lo mejor para ti y que no te veas influenciado por su pensamiento-

Clark se mordió los labios nervioso, temblando miró a Diana y ella le sonrió, suave, asintiendo a las palabras de su esposo.

-Voy a hacerme la prueba- les dijo a ambos, soltó los dedos de Steve y Diana lo acompañó al baño.

Cuando abrió la puerta les mostró dos líneas rojas que significaban "positivo".

Diana lo abrazó emocionada, soltando un pequeño grito feliz.

Steve llevaba en brazos a la pequeña Cassie, una nena de pocos meses con una morusa de cabello rubio y grandes ojos azules.

-Felicidades Clark, Cassie vas a tener un primito-le dijo a la nena quien sonreía jugueteando moviendo sus manos.

-¿Puedo tomarla?- le preguntó Clark extendiendo los brazos mientras era depositada. Tan pequeña y frágil, aún no podía sostener su propia cabeza y era tan cálida, cuando la abrazó su aroma Omega fue cambiando lentamente dejando fuera todo el estrés que había sentido, envolviéndola en sus brazos, sintiendo aquella felicidad que sólo conocen quienes guardan el secreto de una nueva vida.