Enroque
#20
Momento actual
Hospital
En un principio, el guardaespaldas no habló y se dedicó a contemplar a Izaya con detenimiento. Cuando hubo terminado con su primera evaluación, se aproximó al centro del cuarto, le dio un segundo vistazo a Izaya, todavía desconcertado, y después arrastró la silla destinada a las visitas hasta posicionarla junto a la cama del enfermo.
El chirrido de la silla tuvo un efecto inesperado en Izaya. De alguna manera, terminó por ponerlo en un estado de alerta. Aunque lo intentó, no era capaz de hacerse conjeturas con respecto al sentir del guardaespaldas.
Sin acelerar su paso, luego de sentarse, y con el rostro muy serio, Shizuo colocó su mano encima del dorso de la de Izaya. Sin embargo, aquel gesto no parecía hacer juego con su expresión. Era la expresión que indicaba que, ante la mínima provocación, el monstruo despertaría para destruirlo todo.
A todo y a todos.
Sin poder sentirse con su confianza habitual, como un informante, como Orihara Izaya, Izaya aguardó por las palabras de Shizuo. Y en su espera supo que aguardaba por unas en especial y que, para ello, tendría que resignarse y dar otras que apenas había podido decir a Shinra.
Durante un rato, se hizo el silencio.
—Yo no pienso decir nada. Habla tú. Quiero que seas tú quien me cuente lo que ha pasado, absolutamente todo lo que ha pasado —Izaya pensó que aquello sonaba más a una orden que a una petición.
—No creo que...
—No trates nada más —tronó—. Estoy furioso contigo, esa es la verdad, pero no me iré sino hasta que termines de dar explicaciones. A mí. Shinra me ha contado lo que sabe, pero yo quiero conocer el resto por ti.
»Dime la verdad, Izaya.
-o-O-o-
Hospital, 15 días antes
—¿Shinra...?
—Sí, Kishitani Shinra —repitió ella con una tímida sonrisa. A Izaya le pareció que, de alguna manera, la mujer se sentía un tanto alegre por darle la noticia de que tenía una visita luego de que nadie se hubiera presentado cuando se halló en estado crítico. A saber, huesos rotos, hemorragia interna y principios de un caso de desnutrición que hizo lo posible por impedirle una rápida recuperación.
Luego de tres semanas, había recuperado peso; aunque si pasaba su mano sobre los costados aun sentía cada una de las costillas, era ya capaz de comer sin volver el estómago.
El informante no dijo nada y se limitó a dar un asentimiento con la cabeza. La enfermera hizo lo propio y permitió que su paciente se tomara su tiempo para levantarse.
Con lentitud, el informante se incorporó sobre la cama.
Así que seguimos de pie...
-o-O-o-
Con su brazo en torno al estómago, Izaya se dejó caer en la silla. Frente a él y con una mesa en medio, estaba Shinra.
Con el semblante relajado, Izaya lo contempló y procuró no detenerse por más tiempo del necesario en los vendajes que lucía en el término del brazo.
—No pareces estar sorprendido —dijo el médico. Su voz tenía un tono despreocupado y no dejo ir a su sonrisa. Sin embargo, Izaya no creía que su presencia se sintiera como cualquier otro día. De hecho, percibía la misma hostilidad que alguna vez recibió de Shizuo y que seguiría recibiendo de Kida Masaomi.
—Lo estoy.
—¿De verdad? Pues yo lo estoy más.
Izaya soltó una risilla.
—¿Por qué? ¿Es porque has venido o es porque me he librado en una sola pieza cuando eso no era parte del plan? —dijo a sabiendas de que no había podido encontrar una peor manera de preguntarle aquello.
—Sé perfectamente cómo la has librado de una pieza. La respuesta es Celty...
—Y Gaki, quien, por razones que ignoro, decidió decirle dónde me tenían, justo a tiempo para impedir que la golpiza se convirtiera en una carnicería...
—¿Vas a decirme que no lo anticipaste?
—¿Crees que de saber que haría Aosaki o que no haría Akabayashi lo hubiera permitido?
Shinra no replicó. Sin embargo, se adelantó a las palabras de Izaya.
—Te daré una hora solamente. No se requiere ni de un minuto más para que todo esto quede zanjado. Zanjado y olvidado.
—Es decir que tú y yo hemos terminado, luego de tanto tiempo —la posibilidad de que ocurriera lo dicho, no pareció afectar al informante. Y si acaso lo hacía, logró esconderlo. Ante Shinra, estaba alguien quien era lo más parecido al Orihara Izaya que siempre había conocido y que hacía creer que el único amor que sentía era por los humanos.
—Sí, exactamente. Pero, al igual que yo, no lo lamentas. Lo sé. Desde un inicio estuviste convencido de lo que querías y que para ello podrías sacrificarnos a "todos". De hecho, he tenido tiempo para pensar en el asunto y sé que no has podido dar una explicación para el incidente de las bodegas. En él, hay más de lo que has querido admitir.
—¿Shizuo lo sabe todo?
—Izaya.
—Hablaré si me das una respuesta.
—No creo tener una que te guste. Sabe tanto como yo. O al menos lo que tengo por seguro. Si no ha venido, ya puedes hacerte una idea de lo que...
—Cuando se trata de Shizuo no puedo estar seguro de nada. El hecho de que no pueda responderme con palabras o con lógica siempre habrá de tenerme en jaque.
—Así que tengo razón. ¿Estás tratando de desviar la conversación a tu antojo?
—¿Buscas desquitarte conmigo?
Izaya tuvo la suficiente decencia como para mostrarse molesto y un poco más honesto que antes.
—Sin duda te lo merecerías. Por un capricho tuyo, te he dado una mano y lo que resulta peor, he tenido que mentirle a Celty por más tiempo del que me creía capaz... En realidad, Izaya, estoy a punto de creer que lo sucedido a Shizuo fue idea tuya.
Izaya no trató de ocultar su enojo.
—Sabes que no se trata de ningún capricho. Si así lo crees, entonces no sólo serás un egoísta sino un completo hipócrita. Ya lo sabes y no hace falta hacerlo evidente: querría desquitarme por lo que han hecho. Se los haría pagar, pero de hacerlo, volveríamos a estar como en un principio. Y ¿para qué? ¿para darle la razón a Shizuo? Olvídalo, estoy dispuesto a realizar muchas concesiones, pero aceptar su irracionalidad no lo haré nunca. Al final, nada de lo que hago es en beneficio de alguien que no sea yo.
—Cierto; no necesito escucharlo. Lo que importa es que todo ha salido como lo has planeado. He venido para que reconozcas que así es. Necesito saber que no he cometido un error.
—Sí, casi todo ha sido como quise que lo fuera... —Izaya se detuvo a media frase.
—¿Qué?
—Tú eres una terrible persona, Shinra —empezó a decir Izaya sin saber exactamente a dónde quería llegar con aquella declaración.
Shinra permaneció en silencio, y pese a que así, le permitía continuar, Izaya tardó otro poco en terminar de decir lo que pensaba. Si era sincero consigo mismo no pretendía que Shinra se marchara tan pronto. De hecho, quería tener el gusto de saber lo que verdaderamente buscaba hacerle saber con su visita.
—Tú lo dijiste alguna vez: eres egoísta, tan egoísta que sacrificarías la felicidad propia, la del resto, incluida la de Celty, si con ello consigues que permanezca a tu lado. Todo porque crees amarla, para ti esa es la única verdad... Eso siempre me ha parecido contradictorio, sin sentido.
—¿Pero?
—Pero ahora me avergüenza decir que lo entiendo, lo entiendo perfectamente —Izaya rio con suavidad y se giró a la ventana—. ¿Quién lo hubiera previsto? Fuiste capaz de sobreponerte a tu egoísmo. Tus palabras fueron "no fue mi amor por Celty lo que nos ha llevado a este punto". Si algo como eso pudo suceder, entonces ¿yo podría intentar arreglar esto? ¿por qué no? ¿No tengo ante mí a una persona que dice amar a un ser sin cabeza? ¿No podría ser posible que uno en verdad amara a un monstruo y que dicho monstruo hiciera lo mismo?
Shinra se dio cuenta de que le importaría la respuesta que tuviera para él. Antes de hablar y sin poder frenar el gesto, recorrió con la mirada su brazo y se detuvo al llegar a la mano faltante.
—Me gustaría poder decir que depende de ti. Pero no realmente.
—Shinra... Esto... es el final que yo planeé. Pero eso ya lo sabías, ¿cierto?
—Sí, ya lo sabía. Y Shizuo también lo supo. Al final querías tener un poco de diversión para terminar por huir. ¿Creíste que no me daría cuenta? A decir verdad, Izaya, a veces eres muy predecible...
—¿Lo soy? Saberlo sin duda me parece una completa decepción. Pensé que quizá podrías creer que luego de actuar noblemente por una vez en mi vida, podría hacerlo nuevamente.
—¿Y por qué habría de creerlo cuando tú mismo me dijiste que utilizarías el percance de Shizuo en tu propio beneficio? Luego de que lo ayudaras, armaste un segundo escenario donde fueras tú quien llevará las riendas. Tú eres tan retorcido como yo lo soy. En comparación, Shizuo no parece ser tan monstruoso.
—Y si eso es verdad, ¿por qué yo soy al que acusan de serlo y no a ti o a cualquier otro?
—Porque fuiste capaz de trabajar para el Awakusu, con ello usar herramientas para lograr lidiar con Shizuo y pese a estar enamorado, usar eso mismo para volverlo contra ti una segunda vez. ¿Quién puede ser capaz de hacer algo como eso? Tuviste lo que querías y huiste. Y en cuanto lo recuperaste... ¿qué hiciste?
—No creo tener ya una respuesta. ¿Qué será lo siguiente que haga? Honestamente no tengo la menor idea. Creí que lo sabía, pero ya no estoy seguro. Está bien, no voy a negarlo más: no te has equivocado salvo en pensar que no he tenido que lidiar con imprevistos. Piensa lo que quieras de mí, pero sé que necesito exponerme nuevamente para que creas que yo en verdad he pensado en ti como algo más que tan sólo un peón. Sé que disculparse no arregla nada. En realidad, quizá ni siquiera soy capaz de lamentarlo en serio. Acepto también que he sacrificado a cada persona que tuvo conmigo lo más parecido a una relación "normal". Sé que mi razón para haberlo hecho es porque hoy por hoy no sólo soy como tú, sino que he logrado dar con la manera de caer otro poco. ¿Qué me importa a mí si he tenido que darlos a todos a cambio de un capricho? ¿Qué importancia puede tener que no hay quien trabaje para mí ni yo para nadie? ¿tendría que lamentar que me odie mi familia o mi único amigo? Si lo tengo a él, nada puede importarme. Ni siquiera creo que quede algo de Orihara Izaya. Lo que resta no podría ser más que algo roto. Lo que hice de mí es tanto culpa mía, como tuya. También lo sabes, pero lo justo es que no te lo reclame. Tuviste la oportunidad de mentirle a Aosaki y sacrificarme como te dije que te lo permitía, pero preferiste no hacerlo. ¡A saber por qué no lo habrás hecho!
—No creas que conozco el motivo. Me lo he preguntado, pero he decidido no darle más vueltas. Es mejor así. En cambio, sí que he pensado en lo que dijiste cuando Shizuo te llevo al departamento. Mentiste cuando te pedí una explicación. ¿Cómo podría ser una casualidad que, justo cuando Shizuo ha quedado en deuda contigo, aun sin saberlo él, se presente una oportunidad para que te devuelva el favor? Sé que de alguna manera fuiste tú quien lo hizo posible. Tú querías estar ese día en las bodegas y si eso es verdad, entonces todo lo demás es fácil de suponer.
—Sin duda, voy a extrañar mantener una conversación contigo. ¿Crees que orquesté todo para tener a Shizuo de nuevo a mi lado? Debería poder ser capaz de sentirme avergonzado por lo cierto que resulta tu idea... Sí, eso es lo que pretendía cuando utilicé a esa tonta. Elegirla a ella era mi vía de huida. Mi plan de contingencia era ella... Pensé que, en cuanto yo tuviera lo que buscaba de Shizuo, luego de atarlo con la mentira del video, supiera la verdad y entonces tendría motivos para decir que no cometió una equivocación cuando me juzgó como él verdadero monstruo. Él tenía razón. Sí que pretendía huir... ¿por qué no? No hay nada que me haga no ser un cobarde, ¿no es así? Esa es la explicación para el incidente que te ha traído aquí...
»Mi amor por los humanos no significa que me importen. Su bienestar no me importa en lo absoluto, lo que suceda con ellos me da lo mismo mientras yo me mantenga divertido. Y sé que algo como eso no podría ser aceptado por Shizuo... Por ser lo que soy, yo mismo le pedí a Kazamoto que lo armara todo, le dije que usara a Mimizu, a Haruna Niekawa y, claro, a mis hermanas. No me importó que sucediera con ellas, las usé como las piezas que son a mis ojos... Aun así, resultó un imprevisto lo que le hicieron a Mairu. Lo mejor de todo es que lo sabe. Sabe lo que le hice pues el propio Kazamoto se lo dijo y sé que Kururi no tardará en saberlo. Si hubiera pensado lo peor de mí, en primera no hubiera querido ayudar a su hermano y recurrir a ese idiota... Está bien, me parece que podré aceptar su odio, sin embargo... sabía que Shizuo no me lo perdonaría nunca. En cuanto lo supiera me diría lo mismo que me dijo en Raijin... Por alguna razón, sé que soy incapaz de lidiar con ello una segunda vez.
»¿No es patético, Shinra? Nunca podré acostumbrarme a las contradicciones de Shizuo y, sin embargo, ¿qué fue lo que hice yo? Busqué a Magenta con un segundo motivo, para saber si acaso era posible que alguien pudiera perdonar lo que soy y lo que he hecho. Si era posible, ¿por qué no podría suceder lo mismo con Shizuo? Pero, aunque supe que podría ser perdonado, no abandoné la idea original. Todo parecía estar teniendo lugar tal y como yo lo planeé, pero perdí por mi propia humanidad. ¿Cómo podría haber anticipado que un tropiezo mío podría hacer que las cosas se adelantaran? Tuve la suerte de terminar en el hospital y que a Magenta le pasara por la cabeza que tenía que darle cuanto antes el video a Shizuo... ¿Te he dicho algo que no intuyeras ya? Como sea predecible además de patético, no me quedará nada más que renunciar a mi amor por los humanos.
La falta de reacción de Shinra, apenas fue capaz de soportarla. ¿Se había sorprendido con lo dicho o simplemente se había resignado a pensar que todos en Ikebukuro lo juzgaban correctamente?
Tú también lo has de creer. Soy un maldito lisiado emocional, un manipulador, un monstruo. Un monstruo que tiene que sobrevivir con un amor unilateral... Si lo crees tengo que creerlo también.
—¿No tienes nada que decir? Ya he admitido que planeé un teatro lamentable para ganarme la confianza de un monstruo y que, con tal de que pudiera encontrar en él un poco de lo que siento yo por los humanos y por ese mismo idiota, estaría dispuesto a que tú y yo fuéramos las herramientas de las que prescinde la yakuza... Él se dio cuenta y me lo dijo: yo no puedo evitar sacar a relucir lo peor de todos y disfrutarlo...
—¿Qué si tengo algo que decir? Mi primer impulso es alegrarme por advertirle a Shizuo en su momento lo que sucedería de relacionarse contigo. Le dejé claro que cuando se trata de ti, sólo hay dos opciones que considerar como posibles futuros escenarios. Sin importar nada, tú seguirás creando caos a tu alrededor. Sin embargo... alguna vez Celty me dijo que creía que, quien puede sentir amor, aunque sea por una sola persona, no podría estar por completo perdido. Por mi propio bien, yo tengo que creerlo como una verdad.
—Huh... ¿y eso qué tiene que ver conmigo? Si acaso es amor lo que siento por Shizuo es un amor enfermo, de lo más retorcido.
—Quizá. Pero puedes pensar que, en ningún momento, has pensando en él como la persona que lo causó todo. No has querido que cargue con nada de la responsabilidad. Gran parte has querido asumirla tú, ¿por qué? Tal vez en la respuesta está lo que podría hacer de ti alguien más que algo roto. Y si esta es la última vez que voy a involucrarme en ese caos que te sigue, te diría que tomes lo que quieres. Esta vez toma lo que quieres, Izaya. No tendrás otra oportunidad.
—Quizá ya la he perdido. Si Shizuo escuchara lo que hice y hasta qué punto pensaba llegar, ¿cómo crees que podría responderme? ¿Aceptaría sin más lo que soy? ¿aceptaría renunciar a lo que hace que no sea por completo un monstruo?
—Si hay algo que abunda en este sitio son los amores retorcidos.
¿Por qué no podría contar el suyo?
—Je, je. Sí, tienes razón. Pero... si le digo lo que aún no sabe, se marchará. Si quiero tener lo que busco tendré que decirle que sólo él es a quien tendríamos que considerar el centro del problema. Y ya no creo poder ser capaz de llamarlo un monstruo. Por el contrario, quiero decirle que lo amo porque, impulsivo o no, es un ser humano interesante.
Lo sé, Izaya. Él tiene un problema similar: podría decirte que te ama, si acaso es así, y hacerte un monstruo y de paso ser uno también, o podría ayudarte si decide que las cosas deben volver a ser como antes. Lo mejor para ustedes, lo mejor para todos es que, apenas se vieran en las calles, se dijeran que se odian.
Conservando para sí aquel pensamiento, el médico se levantó y se giró a la salida de la sala.
Pero justo cuando Izaya pensó que Shinra se iría sin más, se detuvo.
—Me gustaría poder golpearte, ¿sabes? Justo en la cara.
—¿Y por qué no lo haces? No hay quien lo impida y yo no trataría de defenderme.
—Así es, pero no lo haré porque soy diestro.
A la sonrisa de Shinra le siguió la de Izaya.
[ … ]
N. del A. ¡Muchas gracias por leer la historia! ¡Tengan un muy feliz 2018!
Guest, ¡espero que te haya gustado el capítulo! ¡Te agradezco tus lecturas y comentarios! :D
Haneko-chan, ¡hola! En su momento, te respondí el mensaje por PM, espero lo hayas leído. Pero, tan feliz me puso leer tu comentario, que te lo digo de nuevo: ¡gracias! Fueron muy alentadoras tus palabras (n_n) La escena que pides está a la vuelta de la esquina. ¡Saludos! ¡Espero saber de ti!
