Trunks y Kalette continúan sus entrenamientos en la Habitación del Tiempo. Las cosas parecen haber quedado por la paz entre ellos, pero la mirada del chico y las pesadillas de la saiyayin desencadenaron una serie de sucesos que volvería a unir a quienes se amaron en el futuro.

*Dedicado a ella123456, Frida521 y AaronVS3, por sus lindos comentarios. ¡Gracias!


XXII: Eres tú

Kalette

¿La pelea había terminado? El polvo del lugar no permitía tener una visión completa y además, estaba tan aturdida que no sabía lo que pasaba.
Poco a poco el viento se llevó el polvo, el panorama se aclaró y vi que a mi lado estaban los muchachos igual de confundidos: Vegeta, Trunks, Gohan, Krillin, Piccoro, Ten Shin Han, Yamcha... Nos miramos y sonreímos por nuestra victoria.

Pero la felicidad no duró mucho. Sentimos un ki demoníaco, volteamos y enfrente de nosotros estaba Cell. No me di cuenta cuando lanzó un rayo que me atravesó el tórax y caí al suelo mientras escupía sangre.

Cell me mató...

Entonces desperté con un grito que hizo a Trunks venir corriendo hacia mí. El dormía en la otra cama del cuarto y rápidamente preguntó lo que ocurría.

— ¡Era Cell! ¡Estaba aquí! Me mató. Él me asesinó. Me va a asesinar — gritaba asustada mientras manoteaba y un sudor frío me recorría la frente.

— Fue sólo un sueño. No es la realidad. Cálmate — me dijo Trunks al mismo que me abrazaba para tranquilizarme. Me apretó fuerte y pocos segundos después mi respiración comenzó a ser rítmica y pausada.

Según el reloj, era madrugada, pero no podíamos volver a acostarnos. Entonces, fuimos a la cocina. Yo me senté en el comedor, y con una frazada me cubrí para protegerme del intenso frío nocturno mientras él preparaba té. Mi favorito era el de canela, y él moría por el de hojas de naranjo. Todo eso lo teníamos en las provisiones de la Habitación del Tiempo.

Trunks trajo dos tazas y me dio mi té. Le di un soplido para que se enfriara más rapido. Él movía su infusión con una pequeña cuchara de plata.

— Y bien, cuéntame lo que sucede — pidió antes de darle un sorbo a su bebida.

—Tiene dos años que comencé a soñar cosas extrañas. Y sé que no es casualidad, porque estos sueños llegaron después de que tomara clases con Uranai Baba, una famosa hechicera que es hermana del maestro Roshi.

— ¿Clases de qué? — preguntó Trunks.

— De hechicería. Sé mover las cosas con la mente, telequinesis; comunicarme con otros por medio de la mente, telepatía y crear cosas a partir de la nada, materialización mágica. Por ello me cambio de ropa sin problemas, ¿recuerdas?

— Vaya, no sabía que tenías esos poderes... Jamás los utilizaste...

— ¿Cómo? — cuestioné. ¿Qué quería decir con eso de que jamás los utilicé?

— No. Nada. Desconocía que tenía esas habilidades. Sólo había notado lo de la ropa.

— Bueno. Yendo a lo importante es que después de aprender esto comencé a tener sueños extraños donde una criatura horrible me asesinaba y me hería… Aunque algunas veces el herido es un hombre que no alcanzo a distinguir. Hace un momento mi sueño fue más allá y vi que esa criatura es Cell.

— ¿Crees que Cell te asesinará?

— Sí. Uranai Baba me leyó el futuro y dijo que yo moriría en batalla y la próxima pelea que tenemos es contra Cell.

— Esa adivina se equivoca — soltó él convencido — No morirás en batalla. Desecha esos pensamientos que sólo te hacen mal.

Me sorprendió la seguridad con lo que dijo eso. Como si supiera que yo no iba a morir... ¿Y si de verdad lo sabía? ¿Y si él me conoció? ¿No había dicho que la mujer que amaba se llamaba Shadow?

— ¿Cómo murió Shadow?

— ¿Qué? ¿De qué estás hablando? — respondió nervioso.

— No sé. Me vino esa duda a la cabeza. Tú dijiste que tu novia ya había muerto y no dijiste como.

— Eso no viene al caso, Kalette. Hablamos de ti ...

— Entonces, ¿Cómo muero yo?

— ¿Cómo podría saberlo? — dijo bajando la mirada — En mi tiempo tú no exististe, aunque me hubiera encantado que sí. Lo que quiero que entiendas es que tus miedos están fundados en sólo sueños, no en cosas reales. No deberías darle tanta importancia.

— Uranai Baba también dijo que para mí venía un amor y un dolor…

— ¿Y se ha cumplido? — cuestionó el chico levantando la mirada intrigado.

— Sólo una parte. Y tienes razón, quizá eso me iba a pasar antes, pero hemos visto que las cosas cambiaron con todos estos viajes en el tiempo. Pero de una cosa estoy segura: Cell no me va a matar.

No. Cell no me iba a matar. Ni a mí ni a nadie. Ibamos a luchar por ello. Por un futuro mejor. Por vivir en paz. Y yo ya tenía dos personas por quien luchar: Gohan y Trunks.

Trunks

Volvimos a la recámara y cada quien se acostó en su cama. Tardé mucho en dormir de nuevo, pero la respiración rítmica de Kalette me arrulló después de una hora.

Dormí tanto que desperté muy tarde. Ella ya entrenaba, con más entusiasmo que antes y transformada en súper saiyayin. Era muy fuerte, pero no sabía controlar su energía por lo que sus habilidades estaban muy desaprovechadas. Yo trataba de ser su maestro, así como Shadow fue la mía en mi tiempo… Las vueltas que daba la vida.

Me acerqué a donde estaba para verla entrenar. Con su semblante serio lanzaba golpes rápidos al aire, quizá imaginando que tenía a Cell enfrente. Ya eran tres meses y dos semanas en la Habitación del Tiempo y habían sido unos días muy felices, lejos del mundo real donde todo era un desastre.

Estar ahí con ella y ganarme su amistad era lo que me motivaba, pues por las razones que ya he mencionado antes, había renunciado a seguir demostrando mis sentimientos hacia ella. Pero cuando el corazón manda, ¿quién puede hacerle frente?

— Deja de mirarme y ponte a entrenar — me dijo volando hacia donde estaba yo. No lo expresó enfadada, pero si en un tono muy serio.

— ¿Sucede algo, Kalette? — cuestioné.

— Los muchachos cuentan con nosotros y es nuestro deber salir lo más fuertes que podamos. Cell es un monstruo.

— Estás más que interesada en el entrenamiento hoy — comenté.

— Es lo que debemos hacer, entrenar y ya — dijo ella quitándose la transformación de súper saiyayin y volviendo a su estado natural — Todo sería más fácil para mí si dejaras de mirarme así.

Uh. A mí también me dolió que lo dijera. Mi mirada la lastimaba, pero no podía mirarla de otra manera. Le pregunté a qué se refería antes de que se desencadenaran una serie de sucesos trascedententales.

— Es que es algo que no sé que es, pero que está ahí. Lo veo en tus ojos. Lo noto cada vez que me miras — dijo poniéndose frente a mí.

Su mirada me desarmó por completo y quizá fue en ese momento que perdí la batalla.

— Me recuerdas a alguien — solté simplemente.

— ¿A tu novia, no? ¿Shadow? ¿Se parecía a mí?

Asentí con la mirada abajo. Mi corazón estaba a punto de romperse y me sentía incapaz de frenar toda la ola de emociones que estaba sintiendo.

— Háblame de ella — me pidió.

Perdí. No podía seguir sosteniendo esta mentira y fingir que ella no era nadie para mí. Ella era mi todo y tenía que saberlo. Le abrí mi corazón y le dije todo de la mujer que amaba, es decir, todo de ella.

— Ella tenía 34 años cuando la conocí. Era caprichosa, obstinada pero muy frágil. En sus venas corría sangre saiyayin, y según ella misma me presumía, era sangre de "clase alta". Físicamente era hermosa. Sus ojos azules los heredó de su madre, una de las mujeres más bellas del planeta Vegeta.

Ella se quedó estática. Me miraba con los ojos bien abiertos y no se movía. Seguí hablando.

— De ella aún conservaba una pulsera de hilo rojo con una pequeña piedra de pirita. Esa pulsera, Gohan y sus horas de sueño eran lo más valioso para ella. Ella amaba los collares de perlas negras y los aretes de estrellas. Nunca usaba reloj porque sabía leer la hora con la sombra del dolor.

Kalette estaba consternada. Cerraba los ojos y se le dificultaba mantenerse en pie, así que se sentó en el suelo, y con las manos se tomó la cabeza.

— Ella murió y me dejó roto. Pero la última palabra que me dijo fue "esperanza" y eso me hizo viajar en el tiempo para verla otra vez. Y ahora estoy aquí, frente a ella.

Me agaché para ponerme frente a ella. Kalette levantó la mirada y comenzó a llorar mientras ahogaba gritos, yo le mostré la última prueba, por si dudaba de mi testimonio.

— Me dio esto antes de ...

No soporté más. Le mostré la pulsera de pirita que escondía bajo el traje de saiyayin. Ella me miraba estupefacta y sin decir nada, mientras un torrente de lágrimas bajaba por sus mejillas. Entonces me marché a la recámara para hacer algo que necesitaba desde hacía mucho tiempo: llorar.


¡Gracias por leer! Espero que les haya gustado este capítulo y si no, que lo digan jajaja. Espero actualizar pronto con más detalles de la historia. ¿Qué pasará ahora que Kalette sabe la verdad?