-Rompiste tu promesa... hijita, que seas una milenaria no significa que puedas romper promesas... debías mantenerte intacta... por eso los matas, ¿Recuerdas? No deben llegar a amarte del todo... o pasa esto, o los sacrificas a ellos... o tú terminarás siendo el sacrificio-
-¡Clover! ¡Clover!- Llamó Katie intentando calmar a Clover, que se arqueaba y hablaba cosas raras, sacudiéndose y quitándose a Katie de cerca cuando la chica intentaba ayudarla
-¡REBECA! - Exclamó Katie, que acostumbraba a usar los nombres reales cuando se enojaba, en ese momento Clover abrió los ojos y miró rápidamente a sus alrededores, tomando una bocanada grande de aire y asustada por la posibilidad de que ya no estuviera en el mundo real, pero para su suerte se encontraba en la clínica de Katie
-¡Mis cachorros!- Exclamó la loba corriendo a buscar a sus dos hijitos, con una fuerza y velocidad que sorprendió a Katie, teniendo en cuenta que acababa de dar a luz y no debería tener tal agilidad
-¡Clover calma, están aquí!- Pidió Katie que se estaba asustando por la actitud de Clover, la loba olfateó y encontró a sus cachorros, al hacerlo los abrazó y susurró algo que Katie no entendió, como si hablara otro idioma, la loba intentó cargar con ambos cachorros, pero Katie sabía que Clover debía parar para reposar, antes de salir para volver a su casa
-Clover espera- Pidió Katie, la loba la miró y paró, sabiendo que por más ser místico que fuera, seguía siendo una loba, y había dado a luz hace poco, ella debía reposar, pero para su suerte Connor había escuchado el llamado y entró a ver qué le había pasado a su amada, que parecía cansada y necesitando dormir y descansar un buen tiempo
-¿Pasó algo?- Preguntó Connor preocupado por el llamado de la loba, que cargaba con Claire en su boca y con John al lomo, Clover sonrió cómo pudo y Connor se acercó a agarrar a John para ayudar a Clover, ambos lobos se miraron, notándose muy alegres por su familia, en especial Connor, que estaba muy feliz, como nunca en su vida, al borde del llanto que intentaba contener, Clover lo miró, pero como ella tenía a Claire cargada en su boca la recién nacida loba tiernamente agarró el hocico de su padre, de seguro la lobita no sabía que estaba haciendo, pero su padre ya no aguantó la alegría, con John cargado en su lomo comenzó a llorar, alegría que salía de sus ojos y que casi se contagiaba a Clover, ambos se miraron y sabían que a pesar de la felicidad, esto era una gran responsabilidad, guiarlos por el buen camino y cuidarlos como se debe, además ellos no estaban preparados para ser padres, pero aún así harían lo mejor que pudieran para hacerlos felices y que tuvieran un futuro digno
Y así pasaron unas horas, y así habían vuelto al cuartel, ambos lobos dejaron que sus cachorros se acostaran junto a ellos, y la familia de cuatro lobos durmió junta, todos apretaditos con amor y cariño
O bueno, durmieron un rato, Claire comenzó a llorar por algún motivo y Clover la escuchó, levantándose a buscar a su cachorra que lloraba y no parecía parar
-Claire, shh, estoy aquí… mamá está aquí- Susurró Clover, ella comenzó a mimar a su cachorra y por algún motivo la lobita nacida hace unas horas dejó de llorar, como si solo con la presencia de su madre ella ya supiera que todo estaría bien
Y Clover sintió que su cachorra escapaba de su mimo porque quería alimentarse, y la única manera que conocen los cachorros recién nacidos es con ayuda de su madre, bebiendo de ella, Clover no entendía que quería su hija pero era obvio que buscaba algo en el cuerpo de su madre, como si quisiera encontrar algo demasiado importante perdido entre tanto que buscar, Clover se recostó para facilitar la búsqueda de Claire y la lobita comenzó a tomar de Clover, a la loba grande le dolía, pero lo hacía por su hija, así que debería acostumbrarse, aunque alguien la miraba maravillado, como si esto fuera fuente de orgullo y alegría que nunca había sentido antes
Le estás… dando de comer- Dijo Connor sorprendido por la acción de Clover, la loba se sonrojó al ver que su pareja la observaba alimentar a su hija, y su hija parecía hambrienta, Connor se acercó a Clover, y le dio un beso cortito pero con mucho significado, sabiendo que todavía tenía pendiente su sesión de entrenamiento diaria con Chase, así que sabía que debía despedirse antes de ir a entrenar
-¿Ya te vas?- Preguntó Clover un poco triste, sabiendo que era una de las responsabilidades de Connor, por más que a ambos les doliera separarse por el trabajo o el deber, el lobo la miró, su "cuerno" se encendió y se puso de color rosa, lo que llamó la atención de Clover
-Eeh, Connor- Dijo Clover mirando en cuerno de Connor
-Se que quieres que me quede… pero no puedo- Dijo Connor triste, en ese momento su cuerno se tornó azul
-¡Connor tu cuerno!- Exclamó Clover preocupada por los cambios del fragmento que se había quedado en Connor desde la explosión en el palacio
Connor se tocó ese fragmento que Clover decía que era un cuerno, estaba caliente, y Connor sintió ese material extraño que estaba a una temperatura alta, lo que causó que tuviera que sacar su pata rápidamente antes de lastimarse, pero en el proceso un quejido de dolor fue lo que evitó que Clover se quedara tranquila, que Claire se asustara y que John despertara y también mirara asustado a su padre
-¡Connor!- Exclamó Clover preocupada mientras se aproximaba a ver la pata de Connor, sin preocuparse de que otra cosa de ella se revelara
-Estoy bien, estoy bien- Dijo Connor tapándose la pata con la cobija para evitar preocupar a su pareja o a sus hijos
-Pero muéstrame- Pidió Clover buscando un botiquín que tenían debajo de la cama
-Estoy bien, en se… ¿Clover que te pasó en el cuello?- Preguntó Connor preocupado por la marca que Clover tenía en el cuello, que parecía reciente
Clover quedó congelada en el momento que Connor le avisó de aquella marca, un miedo que hace siglos que no sentía la había vuelto a invadir, aquella marca, para ella había desaparecido, había saldado sus deudas con su pasado y su familia, y ahora se suponía que podría vivir en paz y conservar aquella "Cualidad" que la hacía distinta de el resto de seres vivientes
-¿Qué… Marca?- Preguntó Clover, todavía sin moverse demasiado, pero su voz había tomado un inusual tono oscuro que preocupó a Connor, incluso logro asustarlo un poco
-En… tu cuello- Dijo Connor preocupado por la marca, que parecía sangrar pero a la vez no lo hacía
Clover comenzó a mover lentamente su pata para ver su marca, con miedo de enterarse de la verdad, si esa marca realmente estaba allí, significaba que ponía en peligro a todos los que compartían algún momento con ella, todos podrían salir lastimados, o incluso peor
Y en efecto, la marca estaba allí, Clover la tocó, sin creerse que estaba pasando, que tendría que exiliarse y desaparecer otra vez, dejarlo todo atrás, por más que doliera, ella sabía que esto pasaría si ella traía a sus cachorros al mundo, pero en la felicidad lo había olvidado, y ahora lo que sucedería sería algo que podría ser el fin de su relación, de su familia o incluso de ella misma si no lograba arreglar todo
-Clover… ¿Estás bien?- Preguntó Connor preocupado por su pareja, que parecía en un Shock por lo que estaba pasando, Connor se acercó, pero Clover comenzó a decir cosas raras
-Etajéla Ronnoc!- Exclamó Clover, Connor no entendió lo que Clover dijo pero se sintió empujado por la loba, que luego también dirigió a los cachorros lejos de ella, sabiendo que ellos también estaban en peligro
-¿¡Clover que pasa?!- Preguntó Connor viendo a Clover, que emitía un brillo dorado desde sus ojos que asustaba a los cachorros y a Connor, Clover realmente no sabia que hacer, en pocos minutos tendría a un cuartel con varios fiambres a causa de esta marca, que podría controlar a la loba en cualquier momento, y ella sería consciente de cómo mataba a cada uno de los miembros del equipo, a sus cachorros, incluso a Connor, todo ella sola, impulsada por una fuerza maligna que no le permitiría ser feliz
-neib us rop se otse orep… oma et- Lloró la loba, ella sabía que no la entendían, pero camino hacia atrás y saltó por la ventana, cayendo de forma sana y comenzando a correr en dirección al bosque, intentando volver a donde ella nació, para acabar su sufrimiento e incluso su vida si eso hacía falta
