Notas pre-capitulo, importante leer:
Fue dificil escribir este capitulo debido a que tiene varios flashbacks y saltos de tiempo además lo cuentan varias personas, al principio pensé escribirlo en primera persona pero luego pensé que sería horrible debido a que todo el fic esta escrito en tercera persona, así que quedo en tercera persona, los recuerdos estan escritos con cursiva para que no se confundan.
Este capitulo no hay mucha interacción entre Rin y Len, asi que si se aburren pueden saltarselo.
El mutismo del salón reinaba en ese momento, el par de rubios que esperaban ansiosos la explicación que les debían miraban a los adultos, Rin soltó un ligero suspiro para intentar calmar su interior, se sentía nerviosa por dentro y sentía mariposas revolcarse en su estómago.
Len le dio una ligera mirada, sus dudas lo hacían enfadar, quería descubrir la verdad de una vez, pero entendía que para ella era difícil.
— Bien… es difícil, aun me lamento — Kei Kagamine, un hombre alto y de cabello rubio corto, tenía sus manos cruzadas mientras los miraba a ambos, sus ojos eran azules como los de su hijo Len — Cuando tenía 18 años trabajaba en la casa de la familia de Elizabeth — La aludida sonrió mirando hacia el suelo — Su familia es extranjera, se apellida D'Bruyne, se especializaba más que nada en la crianza de caballos — él miro a Elizabeth, esta asintió levemente — Mi madre trabajaba limpiando el lugar, mis padres siempre fueron muy pobres… así que yo debía trabajar para ayudar con los gastos —
En una tarde calorosa, un joven rubio de ojos azules trabajaba llevando el heno que debía almacenar, alzó su cabeza mientras ponía uno de esos cuadrados en la carreta, ya habían muchos almacenados por lo cual seco el sudor de su frente y trato de tomar mucho aire, tomó con sus manos los mangos de la carreta mientras la transportaba dentro de un gran granero rojo, allí dejo soltar los cuadrados y los organizo de nuevo. Era un trabajo pesado y ya estaba algo cansado, por lo cual tomó su toalla y empezó a secarse su sudor.
— Kei — Oyó la dulce voz de una chica de aproximadamente quince años de edad, volteó a observarla, un poco pálida, de cabello rubio corto y adornado por un lazo blanco, ella lo miraba con sus ojos azules de forma radiante.
— Helen, Ya te ha dicho Elizabeth que no vengas aquí — le reprendió él seriamente cruzando sus brazos, luego de eso soltó a la risa junto a la pequeña niña.
— Solo vine a buscarte, tonto — sonrió acercándose — ¿Te acuerdas de lo que habíamos hablado el otro día? — Su sonrisa no se desvanecía y parecía realmente emocionada.
— No realmente, hablamos de muchas cosas — él paso su mano por detrás de la cabeza mientras Helen bufaba molesta.
— Sobre la universidad — contestó cruzándose de brazos mientras caminaba ligeramente, él se quedó mirándole.
— No lo abras hecho — él le apunto con su dedo, ella le sonrió aún más — Helen, ¡Te dije que no! — le reprendió mientras ella no dejaba de sonreír.
— Ya lo hice — Ella empezó a correr mientras él solo suspiraba fuertemente — ¡Te está esperando en la oficina! — gritó mientras se desaparecía en algún lugar del campo.
— Está niña — maldijo mientras empezaba a buscar algo de agua lavarse el rostro y no oler tanto a sudor.
Entró por los pasillos de la casa mientras los miraba de nuevo, los cuadros, los floreros, las cortinas, todo era tan ostentoso y caro… con paso pesado se acercó hacía la habitación al final del pasillo, tocó tres veces hasta que le dieron permiso de que entrará a aquella habitación, inhaló fuertemente mientras abría la puerta. Su patrón estaba sentado en el escritorio, un hombre alto de tez blanca, a su lado estaba la hija menor del hombre, Helen D'Bruyne y también la hija mayor de 18 años, Elizabeth. Ésta última le dedico una mirada de odio.
— Acércate — Habló el hombre mientras él asentía tímidamente, caminó hasta llegar al lado de Elizabeth y ésta resoplo enojada — Mi hija me ha estado atosigando las últimas semanas, ¿sabes porque razón? — preguntó él, Kei tragó en seco de nuevo.
— Lo siento, yo le suplique que no lo hiciera, no era mi intensión molestarlo, señor… — se disculpó inclinándose, escucho la risa de Helen.
— Me encanta cuando los japoneses hacen eso — Dijo la pequeña mientras Kei se sonrojaba.
— Helen… — Su padre rodo los ojos mientras suspiraba — Kei, accedí a la propuesta de Helen, tu familia a trabajado mucho para nosotros y eres un gran amigo de mi hija, considero que es importante que te eduques — Kei abrió los ojos sin creérsela mucho.
— ¿De- de verdad? — preguntó sin creérsela.
— Si, irás a la misma universidad que Elizabeth — la señalo, la chica cruzó sus brazos con mucha molestia.
— ¡Muchas Gracias!, le juro que no se va arrepentir — dijo él con una radiante sonrisa, Helen sonrió complacida y abrazó a su padre y Elizabeth salió dando zancadas furiosas.
— Ya te puedes retirar — Sonrió mientras él asentía y caminaba hacia el corredor, allí se encontró con Elizabeth quien estaba aún furiosa.
— ¡Escúchame! — Le llamó su atención la chica — No quiero que te me acerques cuando estemos en la universidad, ¿de acuerdo? — dijo ella, Kei solo sonrió.
— No te preocupes Elizabeth, no haré nada que te avergüence — Hablo mientras empezó a correr para contarle a su madre lo que acababa de pasar.
— Todo esto está muy interesante… pero, ¿qué tiene que ver con nosotros? — Len cruzó sus brazos mientras Rin lo miraba desaprobatoriamente.
— Oh vamos, ¿no quieres escuchar la historia de la vida de tu padre? — preguntó mientras sonreía.
— No, realmente —
— Vamos Len, no hace daño saber sobre tus orígenes, tus abuelos y yo no fuimos ricos en un principio, todo lo que tienes lo ganamos con mucho esfuerzo — Len suspiro, quería ir al grano — Además nunca le conté la historia a Rin, a ella si le interesa, ¿cierto? — le cuestionó mirando a la rubia, esta asintió rápidamente.
— Continua, por favor — dijo en voz baja mientras intentaba no mirar a Len quien le reprochaba por su comportamiento.
— Bien, apresuraré un poco las cosas — Contestó él mientras los demás lo veían — Entre a la universidad… —
Elizabeth caminaba enfrente de Kei, ella solo podía enarcar sus cejas, sus clases de arte quedaban justo enfrente de la facultad del rubio, se podía ver que realmente le desagradaba tener que pasar a su lado, estaba convencida que al menos no lo vería mientras estuvieran allí. Ya llevaban varios meses estudiando en la universidad, aunque trabajaba menos ya que debía cumplir su deber con los D'Bruyne, era algo pesado para él pero por el momento lo soportaba.
— Elizabeth-san — De repente oyó una dulce voz acercándose, no la miro porque seguramente sería una de las amigas y él no debía meterse o hablar con algún conocido de Elizabeth.
Siguió caminando hasta que la chica paso a su lado, no pudo evitar quedándose mirando su cabello liso largo que se balanceaba mientras corría para alcanzar a la primogénita de la familia D'Bruyne, se quedó parado mirando como las dos chicas sonreían y hablaban, hasta que Elizabeth lo pillo.
— Oye, ¿qué estás mirando? — le preguntó cruzándose de brazos — Ve a tu clase — La chica con la que estaba le miro y le regalo una sonrisa, decir que se sonrojo era muy poco, continuo caminando rápidamente.
— Yo recuerdo eso, fue la primera vez que babeaste por Asami — Rio Elizabeth mientras Kei le miraba enarcando las cejas.
— No babeé por ella — Respondió rápidamente.
— Claro que si, igual tú Asami, preguntaste, ¿quién es ese chico tan lindo?, ¿me lo presentas? — Asami rio bajo mientras Kei se sonrojaba.
— No puedes culparme, en verdad estaba hot ese día — Contestó ella, Elizabeth rio de buena gana.
— Asami, tu niño te está escuchando — Len enarcó las cejas mientras veía como sus padres decían cosas embarazosas, Rin solo observaba atenta lo que decían, todo le parecía tan lindo.
— Continuaré… como cada vez que la veía me ponía "baboso" — miró a Elizabeth con odio — La invite a salir y pronto nos volvimos novios —
Kei estaba en la mansión, trabajando como de costumbre, era domingo y tenía que trabajar toda la jornada, Helen solo lo miraba, ella siempre acostumbraba mirarlo trabajar los domingos que no tenía que hacer nada, a veces simplemente tomaba un caballo y se iba a pasear, pero no le agradaba estar sola, siempre quería ir con su hermana o con Kei, pero esos dos habían peleado por quien sabe que cosa.
— ¿No te aburres? — Kei le miró de reojo, a veces no entendía para nada a Helen y esta solo alzó los hombros.
— La verdad es que es muy entretenido — le contestó sonriendo, él también le sonrió.
— Eres un sol, Helen — Le alabó él mientras ella se sonrojaba.
— Oye Kei, quisiera decirte algo — Pero antes de que pudiera decir algo, notó a dos figuras acercándose.
— ¡Kei! — Kei solo observó a la voz que le había llamado, sonrió con dulzura al verla.
Asami llegó a su lado y se lanzó a abrazarlo, él casi se cae por el peso de la chica pero lo soporto mientras Elizabeth quien acompañaba a su amiga no pudo evitar mirarlos con decepción, hacia unos meses que ellos dos eran oficialmente novios, no podía creer que su amiga se hubiera metido con su empleado, pero no la detestaba por ello.
— ¡Asami! — siguió abrazándola al verla — Siento no haberte llamado, no he tenido tiempo para nada — le dijo preocupado pero Asami solo sonreía por poder verlo.
— Oh vamos, mi amor, eso no importa, por eso vine a verte… bueno, Elizabeth me invitó y quise venir a verte — sonrió ella mientras Kei le acomodaba un mechón de cabello a su novia.
Elizabeth no pudo evitar ver a su hermana, la pequeña Helen miraba asombrada la escena y se paró en ese instante, adivinaba sus pensamientos quería irse de allí y no ver esa escena.
— Asami, ella es Helen, es la hermana de Elizabeth y para mi es como si fuera mi propia hermana — En su escapé la interrumpió Kei, Helen sonrió un poco, intentando ser formal.
— Kei y Elizabeth me han hablado mucho de ti, es un placer conocerte — Asami le sonrió mientras Helen le hacía una leve reverencia.
— Es un placer conocer a la novia de Kei, encantada — Asami rio por el gesto, usualmente no hacían esas reverencias estilo princesa allí, normalmente se inclinaban un poco para saludar, eso la hacia ver a ella como una princesa, así que sonrió.
— Es tan mona, justo como dices — Kei estaba en verdad emocionado de que ambas parecieran llevarse bien.
— ¿Qué te parece si tomamos el té? — Elizabeth sonrió mirándolos.
— Claro, suena delicioso — le dijo Asami mientras arrastraba a Kei.
— ¡Eh!, pero no he terminado mi trabajo y yo…—
— No te preocupes, Kei, yo te doy permiso de tomar el té — Elizabeth sonrió complacida mientras veía a la pareja de enamorados irse por allí y se quedaba a solas con su hermana.
— Ahora que lo recuerdo, ¿qué le dijiste a Helen? — interrumpió Asami mientras Elizabeth la miraba.
— Oh… que mirará muy bien cuan felices eran ustedes dos — sonrió ella con nostalgia — En verdad era muy malvada con ella —
— ¿Por qué lo dices? — preguntó Rin curiosa, por alguna razón que hablaran tanto de la tal Helen le sacaba esa chispa de querer saber más de ella, porque según Elizabeth su hermana se parecía a ella.
— Porque Helen siempre estuvo enamorada del tonto de Kei — Respondió sonriéndole a Rin, ésta se sonrojo mientras agachaba la mirada.
— Si, pero yo siempre le veía como una hermana — contestó él sonriendo nostálgicamente.
— Y yo no lo aprobaba, antes era muy mezquina con la gente que no era de mi clase social, habían excepciones como lo era Asami y mis amigas de la universidad, y cuando me enteré de que a mi hermana le gustaba Kei, hice hasta lo imposible para que se olvidará de él, pero era terca — Todos los mayores se veían los unos a los otros, recordar viejos tiempo les hacía feliz y a la vez tan desdichados.
— Tal vez deberíamos dejar de hablar de ella — intervino por primera vez el esposo de Elizabeth, Daisuke — No te hace bien, querida, no quiero que te deprimas — su voz era suave pero al fin de cuentas era una orden, Elizabeth asintió.
— De acuerdo, como Rin sabe, Helen desapareció, estábamos en segundo año, casi tercer año de universidad cuando eso pasó, ¿Recuerdas? — Le preguntó Elizabeth a Rin, está asintió levemente, Len solo los miraba confundidos y un poco sorprendido por ello — Kei y Asami me ayudaron a buscarla… pero nunca obtuvimos pistas de ella —
— Exacto, fue un hecho que nos marco a los dos, Helen era nuestra hermanita, tuvo mucha influencia en nuestra vida, incluso en la tuya Len — le sonrió a éste, él levantó una ceja sin creérselo del todo.
— ¿En mi por qué? — preguntó bastante confundido.
— Tu nombre viene del suyo, si le quitas la H y la E queda Len — Y Len solo se sonrojo, ¿cómo podía ser posible?
— Kei quería tener una niña, y la quería llamar Rin — se acordó Asami mientras Rin se sonrojaba bastante también.
— ¿Enserio? — Preguntó Elizabeth emocionada — Rin era el nombre favorito de Helen —Rin quería ocultarse donde no la viera nadie.
— Si, lo sabía, por eso quería ponerle así, pero vino un niño, así que tenía que idear una forma de nombrarlo sin que Asami se enterará de donde venía el nombre—
— Me vine a enterar después de que lo registramos — Asami cruzó sus brazos y Kei rio levemente.
— Aun me odia por eso, pero Len no es tan malo, ¿cierto? — preguntó a su esposa mientras ésta suspiraba.
— Me encanta el nombre de Len, pero quería que cuando nombraras al niño no estuvieras recordando a Helen, te afecta mucho, por eso cuando supe que Len iba a ser un niño me alegre bastante — Rin miraba a Len, él parecía bastante afectado por saber que había sido nombrado por una chica.
— Tu nombre es lindo, Len — le susurró ella, Len solo desvió su mirada, ¿cómo es que no sabia los propios orígenes de su nombre?
— Esta bien, continua Kei, ¡se hará tarde!—insistió Elizabeth mientras Kei volvía a mirar al par de rubios menores.
— No soporté trabajar otra vez allí después de que Helen desapareciera, era muy doloroso porque todo me recordaba a ella, así que simplemente me salí a trabajar a otro lado, gracias a tu madre yo pude salir adelante, así que nos casamos cuando terminamos las carreras, pero no me fue bien al principio—
Las noches eran duras y los días muy largos, Kei trabajaba medio tiempo repartiendo flores en varios lugares y en las noches se dedicaba a diseñar juegos para poder conseguir algo que llevar a la mesa, Asami también trabajaba todo el día como artista y le ayudaba con los personajes a Kei, siempre trabajando en equipo. Pero cuando se anunció que ambos tendrían un niño, no pudieron evitar sentir pánico, su situación económica solo les permitía vivir en un apartamento modesto en el centro de Tokio, pero nunca para comprar las cosas del bebé que venía en camino, por lo cual Asami decidió irse a vivir con la madre de Kei para ahorrar algo de dinero para la llegada del bebé. Mientras Kei decidió trabajar la jornada completa para poder ahorrar también, tenía que vivir separado de su esposa por un tiempo y eso siempre lo tenía con el ánimo bajo.
Y entonces el 27 de diciembre llegó.
— ¿Estás segura mamá? — preguntó Kei mientras tenía el teléfono en la mano, había tenido que irse hasta el otro lado de la ciudad para entregar un encargo de una floristería.
— Si, Asami ya esta en labor, se le rompió la fuente a las tres y he estado buscándote todo este tiempo, si no vienes ahora te perderás el nacimiento de tu primer hijo — Kei suspiró pesadamente, seguramente se lo perdería, estaba prácticamente a dos ciudades de poder llegar al nacimiento de Len.
— Llamaré a mi jefe— Le respondió resignado, en este caso seguramente le daría permiso.
— Apúrate, Asami no te perdonará si te pierdes esto — Le amenazó su madre mientras colgaba el teléfono bruscamente, su madre era la más enojada de las dos.
Kei no se dio más espera y tomó el teléfono otra vez marcando a su jefe e intentando explicarle todo.
— Si señor, lo sé, él médico nos dijo que vendría para el quince, pero mi hijo se adelantó dos semanas, en verdad tengo que ir— intentó excusarse, pudo oír al hombre quejarse por quince minutos más.
— Está bien, sé que es un día importante, llévate la camioneta y la devuelves lo más rápido que puedas, ¿de acuerdo? — aceptó su jefe mientras Kei ponía por fin una sonrisa en su rostro.
— Muchas gracias señor, le aseguró que se la devolveré en cuanto mi hijo este bien — Kei se despidió de su patrón y colgó el teléfono para correr hacia la camioneta que usaba en el trabajo.
El camino era largo debido a la gran distancia que había recorrido por su trabajo en esa jornada, Kei intentaba no acelerar mucho debido a que no podía ser multado otra vez, su jefe le había prestado la camioneta para poder ir a ver a su hijo y otra infracción sería fatal en su situación, pero por no ir a máxima velocidad ya se había hecho muy tarde y apenas estaba saliendo de la ciudad cuando se oscureció, los campos de los grandes señores para los que trabajo alguna vez eran recorridos por largas y solitarias carreteras. Esa noche era muy fría, en verdad que Len había escogido un pésimo día para venir al mundo. En el peor momento empezó a nevar y a caer muchos copos de nieve, la camioneta no tenía las ruedas para la nieve por lo cual decidió bajar aun más la velocidad, no quería que el primer día de su hijo en el mundo fuera también el día de la muerte de su padre.
La noche se hizo presenté y él solo podía sentir el frio que calaba en sus huesos, incluso dentro de la camioneta y con un enorme abrigo podía sentirlo, era un día demasiado helado y sus dedos no se calentaban, además de no ver a nadie por ahí, ni a otro auto que le hiciera compañía, seguro era porque todos estaban en sus vacaciones de navidad, cosa que él no podía darse el lujo de dárselas, la oscuridad era demasiada, apenas y veía bien el camino, no supo si las sombras que veía de reojo eran personas o no, pero ya deseaba poder llegar al lado de su hermosa esposa y su hermoso hijo, solo podía anhelar tenerlo en brazos y poder conocerlo al fin, y en medio de sus pensamientos y divagaciones la escucho.
No detuvo el auto de inmediato, fue tan solo un débil llanto que llegó a sus oídos, como si de un fantasma se tratase, ¿había sido su imaginación?, piso el freno de repente mientras sentía al auto deslizarse un poco por el hielo que se había formado y no pudo evitar pensar que se había vuelto loco.
— Por estar pensando en Len debí imaginármelo… — se convenció así mismo mientras volvía a poner en marcha el vehículo, pero su corazón solo daba punzadas de intriga, para su auto-convencimiento fue un simple murmullo pero fue muy real para su gusto, un miedo le recorría la espalda de solo pensar que algún ente lo estaba asustando, pero algo lo inquietaba.
Detuvo el auto otra vez y se bajó rápidamente, ver que era no le haría daño, por lo cual camino en el húmedo camino para poder encontrar el sitio donde creyó oír aquel llanto, a medida que se acercaba a ese montón de escombros lo podía oír un poco más claro, era débil pero resonaba con fuerza en su corazón, se acercó hacia la caja de cartón que estaba un poco húmeda por la nieve y al abrirla encontró a la pequeña apenas cubierta con una cobija, temblando de frio y pidiendo a gritos ser atendida. Se sorprendió bastante al verla, ¿qué hacía una niña en una caja?, se preguntó al verla, miró alrededor pero solo veía oscuridad y sombras por todo lado, los gritos de la pequeña bebé volvieron a llamar su atención y decidió tomarla entre brazos sintiéndola congelada.
— Dios… — se dijo así mismo mientras abría su chaqueta y alzaba su camisa para meterla allí, ese era el sitio más caliente que se hallaba en su cuerpo, pero sentirla tan fría le asustó.
Corrió de nuevo hacia la camioneta y la encendió rápidamente, ¡Al diablo las normas de transito!, ella no dejaba de llorar y eso le alegraba, si cualquiera tocara un cuerpo tan helado como el de la pequeña creería que estaba muerta, pero ella seguía gritándole que estaba con vida, pisó al máximo el acelerador y empezó a sentir la adrenalina correr en sus venas, tenía cuidado de no chocar o resbalar con algo, pero aun así siempre se demoró media hora de trayecto, al llegar a la ciudad pito y pito para que le abrieran paso, y así pudo llegar por fin al hospital donde ni cortos ni perezosos se llevaron rápidamente a atenderla y calentarla.
Kei no podía evitar sentir angustia por ella, se sentó a esperar a que le dijeran algo, que ella estaba bien, pero sentía su corazón latir con fuerza en su pecho por el miedo de no haber podido llegar a tiempo, las personas pasaban y veían su cara pálida, pero él solo podía pensar en ella, ni siquiera Asami ni Len pasaban por su mente.
— ¡Kei! — Oyó la voz de su madre trayéndolo a la realidad, la miró asustado y comprendiendo donde estaba, había llegado al mismo hospital donde Asami había dado a luz— ¿Qué te pasa?, ¿por qué estás tan pálido? — preguntó ella mientras se sentaba a su lado y tomaba su mano que estaba fría.
Kei no dijo nada, la angustia lo invadió y empezó a llorar recostándose en el hombro de su madre, ella lo consolaba, no sabía que pasaba exactamente a su hijo pero algo muy malo debió haberle pasado, cuando se sintió mejor, él se sentó normalmente, no quería contarle a alguien lo que había encontrado, pero su madre le pedía una explicación.
— Asami está muy enojada de que te hayas perdido el nacimiento de Len — le informó mientras él recordaba a su familia.
— ¿Ellos están bien? — preguntó para saber el estado de su familia, su madre suspiró.
— Si, todo salió bien — le contestó ella aun mirando la mirada perdida de Kei — ¿vas a ir a ver a tu hijo? — Le preguntó pero Kei negó.
— No puedo… — dijo él cerrando sus ojos, en ese instante un médico se acercó hacia él.
— Señor Kagamine — Le llamó mientras el rubio le miraba aun con miedo — La niña está bien, gracias a usted ella no sufrió mucho daño, pudo prevenir la hipotermia y ahora la dejaremos en observación — Aquellas palabras lo devolvieron a la realidad, sonrió mientras se levantó para abrazar al médico mientras su madre miraba sin entender nada.
— ¿Qué niña? — preguntó ella al médico.
— Su hijo encontró una recién nacida en la basura y la ha salvado — él médico no podía evitar abrazar al hombre que solo sentía alivió en su alma.
— ¿Qué? — Su madre gritó sin poder creérsela— ¿Qué clase de mujer deja a una niña en la basura en un día tan frio como este?, ¡Dios santo! — y ella solo cerró los ojos sintiendo angustia por la pobre criatura.
Kei se separó del médico y abrazó a su madre con fuerza.
— ¡Ella está bien! — dijo alegre mientras su madre le devolvía el abrazo.
— Oh… pobre —
— Tranquila mamá, ella estará bien — sonrió Kei mientras sentía sus ojos cristalizarse por las lágrimas — ¡Tengo que contarle a Asami sobre esto! — Recordando a su mujer empezó la caminata hasta la sala donde supuestamente estaría, su madre le siguió de cerca indicándole el camino para que no se perdiera.
— Oye, al menos preocúpate un poco por tu propio hijo — Kei simplemente se detuvo, casi se había olvidado de Len, era un pésimo padre, siguió caminando hasta llegar al cuarto asignado a su esposa y ésta en cuanto la vio solo frunció el ceño desaprobatoriamente.
— ¡Kei Kagamine!, ¿acaso sabes qué hora es? — dijo ella molesta mientras lo veía enojada, Kei se acercó hacia a ella y la abrazó con fuerza.
— Lo siento cariño, pasó algo… — le dijo mientras Asami veía la cara preocupada de su suegra.
— ¿Qué paso? — solo pudo preguntar ella al notar que su esposo había llorado.
Él le contó en detalle todo lo que había pasado, desde que había mencionado el llanto y la forma en la que encontró a la bebé, Asami había empezado a llorar sin remedió, ella había acabado de dar a luz a su hijo y no imaginaba dejarlo en una caja en medio de la nada en un día de invierno como este, su bebé solo tenía horas de nacido y se había convertido en lo más precioso de su vida como para abandonarlo en medio de la nada, Kei limpiaba su lágrimas mientras le decía que ella estaba bien y que no debía de preocuparse.
— ¡Adoptémosla! — gritó de repente mientras Kei se sorprendía por aquella reacción.
— Asami… no están en situación de adoptar a otra niña — Le recordó su suegra mientras Asami no paraba de llorar.
— ¡Pero ella no tiene familia! — gritaba aun más sintiendo su corazón partirse a la mitad mientras lloraba y lloraba por la situación de la pequeña.
— Mamá, creo que podríamos estar los cuatro bien, yo encontré a esa niña por algo, es mi deber cuidarla — Le contestó sonriendo, Asami le sonrió mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas— Será la gemela de Len — Y Asami soltó una ligera risita.
— Será nuestra Rin — Kei sonrió.
— Siempre quise una Rin — Le contestó mientras la abrazaba con dulzura, la madre de Kei les miraba sin evitar sentirse mal por ellos.
Kei se separó de su esposa para volver a hablar con el médico, él accedió a permitirle a Asami amamantar a la niña que el señor Kagamine había encontrado, por lo cual pusieron una cuna para los dos bebés en la sala de la señora Kagamine, ella no podía evitar mirarlos con ternura mientras veía a Len tomar la manito de la pequeña Rin y ella le devolvía el apretón.
— Son perfectos — susurró ella mientras acariciaba la mejilla de la niña y luego la cabecita de su propio hijo— seré la mejor madre para ti pequeña — sonrió mientras su suegra sacaba una cámara antigua de fotografías instantáneas.
— Déjame retratar este momento — les dijo mientras Asami se apartaba un poco y dejaba que su suegra tomará la foto de sus dos niños tomados de la mano en la cuna.
Al ver la foto tomó un lapicero marcando por atrás "primer día en de Len y Rin Kagamine".
Rin solo observaba atenta como las lágrimas de Len caían por sus mejillas, no podía creer que él estuviera llorando por eso, vio alrededor como Elizabeth era consolada por su esposo y la madre de Len no paraba de llorar y llorar, su padrino la consolaba también como era su deber, acercó su mano a Len para intentar consolarlo, ella ya sabía esa historia, era duro para ella también, pero ya había llorado lo suficiente en su vida por aquella historia como para hacerlo ahora, Len puso su mirada azul en ella suspirando mientras limpiaba las lágrimas con sus manos, la miraba con pesar y lastima, cosa que a ella no le agradaba.
— Len… no llores, eso yo ya lo sabía — intentó sonreír para luego sentir los brazos de Len rodearla por su cuello y atrapándola, Len no paraba de llorar y ella sentía su aliento en su cuello.
— Lo siento Rin — susurró mientras Rin veía hacia su alrededor.
— No tienes porque disculparte — le dijo un poco enojada, no era culpa de Len lo que a ella le había pasado.
Ahora que le contaban con lujo y detalles su propia historia, solo pudo concluir que seguía viva por Len, si el nacimiento de Len no se hubiera adelantado, su padrino no hubiera ido por aquella carretera ese día, e incluso si otra persona hubiera pasado y de milagro la hubiera escuchado, hubiera huido asustado por su llanto y no se hubiera detenido a verla. Miró hacia su padrino que la observaba con ojos de curiosidad, él no sabía nada acerca de su relación con Len y no pudo evitar sentir dolor en su corazón, para los padres de Len, ella era su hija, aunque no sabía exactamente que había pasado para no serlo oficialmente, pero ya se lo habían dicho, Rin era la hermana de Len, al menos desde su punto de vista.
Pero ahora no podía evitar amar más a Len después de escuchar todo su pasado juntos, Len era su motivo para despertarse cada día, él era su felicidad, se había apegado tanto a él que no podía evitar pensar que si se alejaba de él podría morir de tristeza.
Len estuvo pegado a ella llorando unos minutos más, sentía su camisa húmeda por sus lágrimas pero veía como Asami se había calmado y también le miraba con curiosidad por la cercanía que ambos tenían, Elizabeth solo lloraba en silenció mientras su esposo limpiaba las lágrimas que salían de sus ojos verdes con un pañuelo fino.
— Dios… es tan triste — soltó Elizabeth de repente — ¿Qué pasó para que Rin estuviera en un orfanato?, ¿no la iban a adoptar? — preguntó hacia ellos alterándose un poco, honestamente Rin ya no quería saber nada más, lo que le habían dicho hasta ahora la había cansado mentalmente para querer escuchar algo más.
— ¡Queríamos!, pero nos la quitaron — se defendió Asami sintiendo las lágrimas acumulándose en sus ojos otra vez — ¡en este país solo pueden adoptar los ricos! — gritó ella mientras Elizabeth le miraba asombrada, Rin solo los veía también asustada, no sabía que pasaba exactamente.
— Iniciamos el proceso y dejaron que cuidáramos a Rin los primeros meses, para que ella tuviera una buena alimentación materna, pero… — Kei solo observo hacia Asami, ella miró hacia el suelo enojada.
— Cumplidos unos meses, decidieron que no éramos "aptos" para adoptar — contestó ella bastante irritada — Eso fue por nuestra situación económica, a pesar de que intentaba cuidar bien de los niños y Kei tenía que trabajar jornada completa, así que decidieron que Rin debía tener una familia con mejores condiciones — Asami solo cerró los ojos intentando no dejarse llevarse de la rabia.
— Bien, Asami no se lo tomó muy bien, entró en una fuerte depresión cuando se llevaron a Rin y luego paso ese incidente— Kei rodó los ojos mirándola, Rin solo los observaba sin entender, tenía miedo de preguntar sobre el incidente.
— Asami, ¿qué hiciste? — preguntó Elizabeth sin creérsela del todo.
— Solo la recuperé — Contestó la rubia mirando a Rin con pesar y algo de vergüenza— En teoría te "secuestre", pero yo solo te quería a mi lado Rin, yo nunca te hubiera hecho daño — le dijo ella como si se disculpará, Rin no sabía que responderle.
— Lo sé cariño, Rin es nuestra niña — Kei le sonrió a Rin con ternura, pero Rin no paraba de sentirse mal por aquellas palabras.
— Entonces… — Rin solo pudo balbucear esto, no sabía nada acerca de la madre de Len, nadie le había contado sobre ese incidente.
— Tome mis cosas y fui a visitarla al orfanato, en un descuido aproveche para llevármela, pero llamaron a la policía y me atraparon — Asami continuó mientras recordaba aquellos momentos dolorosos —Pase algunos días en la cárcel y al final tuve que firmar un compromiso de no volverme a acercar a ella o sino me quitarían a Len también — Y Len solo miró entristecido a su madre, no podía creer que eso había pasado — No hubiera podido soportar que me quitaran a mi niño también, así que lo hice por Len… —
— Lo siento Asami — Elizabeth intentó consolarla poniendo su mano en su hombro, Asami solo sonrió melancólicamente ante este gesto.
— Rin fue puesta en adopción para otra familia, y al menos yo podía ir a visitarla — Intentó continuar el relato Kei — Entonces logre diseñar un juego y pude vender los derechos y hacer un gran negocio… allí empezamos a tener una mejor situación económica y podía llevarle lo que necesitaba—
Kei cargaba a su Rin en brazos, la pequeña crecía cada día mas y Kei se sentía devastado de ser lo único que podía hacer por ella, iba y jugaba un rato y después le contaba a su esposa como se encontraba la pequeña, pero no podía tomarle fotos ni tener algo de ella para llevarle. Rin ya parecía reconocerlo, siempre se calmaba cuando lo tenía cerca, era una niña difícil que no se acostumbraba a las demás personas, pero con él tenía un lazo de confianza, Kei le iba a leer cuentos e intentaba velar por su bienestar y que nada le faltará pero esto era de forma ilegal, para ser legal tenía que ser con donaciones ya que no se podía enfocar en un solo niño.
— Sabe… puedes ayudarla de otra manera — Y con él habló una señora entrada en años que vestía con trajes de monja— Hay un programa para apadrinar a los niños huérfanos, si lo hace legalmente entonces podrá ayudarle en más cosas y no tendrá que donar tanto dinero — Kei solo le miraba sin entenderle, creía que los niños necesitaban esas cosas.
— ¿Por qué me dice esto? — preguntó él mientras la monja suspiraba.
— Rin-chan es bastante solicitada en adopción, pero ella en la práctica no lo está, no recibe entrevistas y no dejan que se la lleven a otro hogar, todo esto es porque usted dona todo su dinero a este lugar — contestó ella enojada — No me parece correcto que la administración haga eso — Y Kei solo abría sus ojos entendiendo porque al pasar el tiempo su pequeña y adorable Rin no podía conseguir una familia.
— Pero… creí que lo necesitaban en verdad — dijo él anonado, la monja suspiró pesadamente.
— El gobierno nos apoya con los niños, y el dinero que usted da se está yendo a otras mano, he visto que ha invertido demasiado en este lugar, dígame, ¿ve algún cambió? — Le preguntó mientras Kei miraba aquel sucio lugar donde su niña dormía todas las noches, siempre había estado igual — Rin merece una familia, sé que la quiere pero no siga malgastando su dinero aquí, mientras siga dando esas generosas donaciones ella jamás podrá irse — Y Kei solo mordió su labio irritado.
— Gracias — le dijo mientras tomaba a su niña rubia en brazos y la llevaba hasta su cama, ella le miraba con sus ojos azules e intensos, preguntándose miles de cosas en su pequeña cabecita, usualmente cuando hacia eso es porque él ya se iba a ir.
— Papá — le llamo ella inquieta por la cara de enfado que estaba haciendo — ¿Me llevas contigo? — Preguntó con algo de miedo de que la reprendiera o dijera algo.
— Rinny, eso no se puede — contestó con infinita ternura, Rin solo miró hacia el suelo decepcionada una vez más, ¿cuántas veces le había preguntado lo mismo? — Oye… no estés triste, tienes que estar aquí, pero algún día voy a llevarte a mi casa, con mi esposa y con mi hijo — Le sonrió él mientras Rin asentía.
— ¿Por qué me dejas aquí?, ¿no eres mi papá? — preguntó de nuevo haciendo que el corazón de Kei se partiera en mil pedazos.
— Rin, ya te he dicho que el señor Kagamine no es tu padre — Le corrigió la monja con ojos duros, Rin bajo su cabeza otra vez decepcionada.
— Pero… tú me traes juguetes… y me lees cuentos — Ella miró de nuevo a aquella monja intentando reprimir sus lágrimas.
— Lo siento Rin… no soy tu padre… — Le dijo él mientras la pequeña soltaba lágrimas por su carita — ¡Yo…Yo soy tu padrino! — dijo de golpe mientras ella le miraba sin entender.
— ¿Padrino? — preguntó por esa nueva palabra que no había escuchado.
— Si, yo vengo, te visito, te leo cuentos, jugamos y pasamos un buen rato, ¿no te gusta que sea tu padrino? — preguntó Kei intentando sonreírle.
— Pero… —
— Rin — le llamó de nuevo la atención aquella monja — Algún día tus padres vendrán por ti, pero hasta que lleguen, tu padrino te cuidara y jugará contigo, ¿te gusta esa idea? — Rin asintió sin estar aun convencida de eso.
— ¿Por qué no puede ser mi papá? — se atrevió a preguntar.
— Porque no se puede y ya basta de preguntar, él señor Kagamine se siente mal, ¿te gusta hacer sentir mal a tu padrino? — preguntó con ojos duros, Rin negó rápidamente.
— Perdón — se disculpó rápidamente creyendo haber hecho algo malo, Kei suspiró, esa monja no le caía del todo bien por su disciplina dura con los niños, pero entendía que era necesario para mantenerlos a raya a todos.
— No hiciste nada malo Rin, no estoy enojado — sonrió él mientras revolcaba sus cabellos — ¿Quieres que te traiga algo la próxima vez que venga? — Rin le miró emocionada, pero la monja solo le hacía señas para que dijera que no, así que ella solo obedeció.
— Estoy bien — contestó sonriendo, Kei no pudo evitar mirar a la monja mientras suspiraba.
— De acuerdo, come bien y hazle caso a tus tutoras, ¿de acuerdo? — Ella asintió contenta recibiendo un gran abrazo de su padrino.
Para Kei era difícil abandonar a su preciosa niña allí, en ese lugar, solo rogaba porque Rin encontrará una familia en la que pudiera ser feliz, era lo único que quería de ella, aunque no pudiera volver a verla otra vez en la vida solo deseaba que ella pudiera tener un hogar. Ahora tenía demasiadas cosas en la cabeza mientras conducía a casa, las cosas salían perfectamente bien en torno a sus negocios, después de vender el videojuego pudo reunir suficiente dinero para crear su propia empresa, se esforzaba por realizar buenos juegos que fueran rentables, afortunadamente tenía a su esposa que era una gran artista para tener unos buenos gráficos que eran atractivos para los clientes, si seguía así podría conseguir una gran casa para su familia y poder mantener a Rin en el orfanato, pero iba a considerar lo de apadrinarla a ella y poder ahorrar un poco de dinero. Y entre divagaciones y divagaciones logro llegar a su casa sano y salvo, aun vivía con su madre y padre quien cuidaban de Len mientras ellos no estaban.
— ¡Papá! — corrió su pequeño hijo a su encuentro mientras le abrazaba, Kei le miró traer algo curioso en su mano.
— Lenny, ¿qué traes ahí? — preguntó interesado mientras lo tomaba en brazos para cargarlo.
— El abuelo me regalo un game boy — Kei solo podía ver lo emocionado que se encontraba por ese regalo.
— Que bien Len — Kei dejo a su hijo en el suelo mientras este volvía a donde estaba antes a jugar con su game boy.
— ¿Cómo te fue? —preguntó Asami mientras iba a saludarlo.
— Bien, Rin está bien —contestó sin mucho ánimo, Asami notó esto mientras le miraba inquisitivamente.
— ¿Qué pasa? — preguntó ella mientras notaba la mirada extraña de su esposo.
— Pues, me dijeron que mis donaciones hacen que Rin no pueda ser adoptada — le confesó mientras cerraba los ojos impotente — No sé que hacer, creí que le hacía bien, ahora no estoy tan seguro — Asami solo se quedó mirándolo sin saber que decir.
— Pero… no entiendo — dijo ella mirándolo triste.
— Ellos no dejan adoptar a Rin porque seguimos dándoles dinero — Asami por fin había entendido la situación.
— ¿Qué hacemos? — Preguntó algo desconcertada — ¿Vas a dejarla sola? — Y para Kei eso fue una locura, no podía dejarla, Rin era su niña, él la había encontrado, le pertenecía.
— Asami, no digas locuras, no puedo dejarla — Pero Asami no parecía muy convencida.
— Rin necesita un hogar— Le dijo con voz triste y tratando de no llorar — No nos dejan tenerla, alguien tiene que darle amor, ella está creciendo sola, eso me está matando — Y Kei la miró comprendiendo su punto.
— Pero… la van a alejar de mi… — Intentó justificarse, Asami puso la manos en su hombro haciendo que la mirará.
— Lo sé… pero para que puedas verla tienes que sacrificar su familia — Kei suspiró en ese instante, ¿qué debería hacer?
— Ahora esta tan grande, esta igual que Len — No pudo evitar sonreír y mirar hacia su propio hijo que no despegaba la vista del aparato que le habían regalado — Tienen el mismo cabello, los mismos ojos… como si en verdad fueran gemelos — continuó hablando — No creo que pueda abandonarla, yo la apadrinaré… le daré todo lo que necesite — Declaró mirándola firmemente, ella le sonrió sin poder evitarlo.
— Y entonces hice los tramites y me volví su padrino — Terminó de hablar Kei mientras todos seguían prestándole atención — Y como temíamos… los del orfanato no te pusieron en adopción jamás, oh… aunque hubo una vez que estuvo cerca con una familia muy adinerada pero escogieron a otro niño — Rin solo prestaba atención a su relato.
— ¿Y luego te hiciste cantante? — preguntó Daisuke y Rin asintió.
— Yo se lo pedí, y accedieron a darle la custodia temporal junto a mi manager — Continuó ella el relato.
— Parece que la han tenido difícil — continuó Elizabeth.
— Si… — contestó Rin ruborizándose un poco.
— ¿Esto ha sido claro, Len? — preguntó su padre mientras él asentía.
— Si, supongo — respondió él meditando sobre todo esto.
— Ya es tarde — Susurró Elizabeth mirando hacia el cielo, estaba bastante anaranjado ese día — Supongo que hasta aquí llegó esta charla — Y ella no pudo evitar sonreír melancólicamente — Para la próxima inviten a té — Bromeó mientras Kei y Asami se reían por el comentario.
— Supongo que es hora de irnos también —Asami se levantó para darle un abrazo — Me gusto verte de nuevo — le susurró, Elizabeth se conmovió por sus palabras.
— Perdón si me aleje… —
— Oye, no te preocupes… nosotros también nos alejamos —
— Voy a hacer una fiesta, se acerca nuestro aniversario, ¿quieren venir? — Preguntó emocionada, ambos esposos Kagamine se vieron a los ojos.
— ¿Estás bien con eso? — Asami temía preguntar mientras Kei solo lo pensaba.
— Ha pasado mucho tiempo desde que estuve allí, creo que es hora de superarlo — Le contestó con cierto deje de tristeza — intentaremos ir — Le dijo con convicción, Elizabeth sonrió bastante complacida.
— Les enviaré las invitaciones—
Mientras ellos continuaban hablándose, Len no paraba de pensar en toda esa historia, de todas las personas ahí presentes, él único que había vivido cómodamente y sin preocupaciones era él, no podía dejar de ver a Rin, quería abrazarla y decirle que ya no estaría sola nunca más, que lo tenía a él y que la cuidaría por el resto de su vida, pero cuando creía que iba a decirle algo, sentía desfallecer su fuerza, en cierta parte le daba vergüenza y en otra parte le daba temor de que esos sentimientos que tenía desaparecieran y rompiera su promesa.
En cambio Rin, todo parecía cuadrar en su cabeza, o al menos toda la historia que había tenido hasta ahora, lo único que no parecía encajar era cierto chico rubio que la miraba insistentemente y cuando creía que le iba a decir algo, se callaba y en cierta parte agradecía eso, no quería hablar con él en esos momentos.
Elizabeth y Daisuke se despidieron de ellos, pero nada era normal, ahora estaba sola con Len y su familia, la que se supone que debió ser su familia, pero por motivos ajenos no lo fueron, Rin los veía, parecían tan felices Asami y Kei, luego miraba como le hablaban a Len, como acariciaban suavemente su cabello, como le hablaban a ella y como intentaban integrarla a sus charlas acerca de la escuela; Por un momento llego odiar a Len. ¿Por qué él si pudo tenerlos y ella no?, su corazón se invadía de ira y de rabia, Len estaba en el lugar de ella, con padres, con abuelos, con una vida despreocupada. Luego los odio a ellos, Asami y Kei tenían a SU Len, ese chico que le sacaba suspiros y sonrojos sin parar, que en tan poco tiempo se había vuelto indispensable, si Len hubiera estado a su lado todo el tiempo, sin duda sería feliz sin importar nada más, pero no lo era y Rin estaba consciente que si quería tener el lado de alguno de los dos bandos, tendría que renunciar al otro.
— Estás muy callada — le dijo Len mientras ella estaba sentada en el auto de Kei Kagamine, ellos habían ofrecido acercarla al orfanato y Rin no podía rechazar la oferta cuando Asami le miraba suplicante.
— No sé que decir, sigo agobiada — le respondió mientras sentía la mano de Len acercándose a la suya, poniendo su palma encima de su mano, en ese momento se sintió desfallecer de confusión.
— Yo tampoco sé que decir — confesó Len mientras le sonreía, Rin sintió un sentimiento en su interior crecer, era temor, miedo y alegría.
— Len… vamos a tener que hablar —
— ¿Hablar de qué? — Preguntó Asami mientras le miraba desde el asiento del copiloto, Len separó disimuladamente sus manos, aunque estuviera hablando en voz baja sabía que sus padres los escuchaban.
— De todo… creo — Respondió Len rápidamente, Rin asintió un poco asustada — Todo es demasiado abrumador —
— Lo sé, pero estoy emocionada de poder verlos a los dos juntos, si hubiera sabido que eran amigos desde antes — Ella parecía estar bastante feliz con la situación — Rinny, quería preguntarte algo —
— ¿Qué es?—
— Kei y yo habíamos hablado de esto hace mucho, pero pensé que por tu carrera no se iba a poder hacer… pero debido a las circunstancias que tienes ahora, me gustaría que te vinieras a vivir con nosotros a nuestra casa — Y ella puso una sonrisa de oreja a oreja, Rin solo la observaba intentando asimilar lo que había dicho.
— Pero creí que no podías acercarte a mí — dijo ella sin que Asami dejará de sonreír.
— He estado esperando 18 años para que ese impedimento por fin terminará, ¡siempre quise que fuéramos una familia! — Sin poder responder ante esos sentimientos, Rin sentía cada vez más su resolución irse al caño, suspiró mientras jugaba con sus manos.
— Yo, me encantaría, pero aun no sé que hacer con mi vida — Len solo intentaba no decir nada, esta situación no le gustaba para nada.
— No te preocupes Rin, si no quieres no te voy a obligar, pero quiero que sepas que todo lo que necesites te lo vamos a dar, ¿cierto querido? —
— Como siempre — Respondió él aun conduciendo y sin despegar su mirada del camino.
— Si quieres un apartamento te lo daremos —
— Mamá…—
— O una casa, para ti sola —
— Mamá —
— Pero en verdad queremos que te quedes a vivir con nosotros y…—
— ¡Mamá!—le gritó Len llamando por fin su atención, ella solo lo miró confundida — No presiones a Rin—
— Lo siento… estoy muy feliz — Asami se sonrojo un poco ante su comportamiento, Rin no paraba de sentirse conmovida por ella, adoraba a la madre de Len pero no podía pensar en ella como una madre.
— Lo pensaré… — Contestó sonriéndole un poco, Asami no paraba de mirarla.
Después de un largo camino en auto Rin tuvo la despedida más llena de abrazos que haya podido tener en la vida, Asami no paraba de apretarla contra su cuerpo, y luego su padrino le abrazaba y le daba algunos consejos, al final solo observaba a Len y él la observaba a ella, no podía abrazarlo, no debía, se despidió con un simple "hasta luego" y decidió regresar al orfanato.
Regresó hacia su cuarto, tirándose de golpe en su cama, todo lo que había vivido en ese día tan intenso le llego de golpe, ya no había gente observándola alrededor por lo cual dejo escapar todas las lágrimas que había contenido hasta el momento. No le angustiaba el pasado, le angustiaba el futuro, toda esa historia solo le hizo saber que se había enamorado de alguien que jamás podría tener y que tenía que acabar de una vez por todas con esos sentimientos hacia Len.
Espero que lo hayan disfrutado el pasado de Rin y Len, estaba en planes hace mucho tiempo, aunque al principio fue algo vago y rellene los detalles con el tiempo, por ejemplo, no tenía historia para la madre de Rin pero luego la inventé (robandome ideas), espero que ya se hayan dado de cuenta quien es la mamá, como sé que todos ustedes son intelegentes seguró ya se hicieron teorias, dejemen saberlas, sé que los voy a sorprender cuando llegue el momento u/u.
Ultimamente tenía dudas sobre el rumbó de este fanfic, tenía miedo de escribir lo que quería escribir porque pienso que no es adecuado para la historia que llevo, o sea, un fanfic bien ternuchis para escribir las cosas que se me ocurren en mis fases depresivas, como que no, sería un giro muy drastico; pero ya me decidi a que si las voy a escribir, asi que desde una vez les digo, en cierto capitulo pondre una Advertencia de que si quieren un final tierno, pueden dejar su lectura allí y pensar que ese es el final, si quieren leer las cosas emo-destructivas, pueden continuar bajo su propio riesgo.
A petición de todos ustedes, abrá otro chico en la vida de Rin, yo los complazco también, pero cuando llegue el nuevo chico no se pueden quejar ni lo pueden odiar porque ustedes votaron porque hubiera uno. Y debido a este chico, pues se alargará un poco más la historia, pero solo unos caps más, así que no se preocupen, tal vez este fanfic llegue al cap 30 o más.
es hora de los reviews, recibi 21 (luegodicenquehacerdramanosirve), estoy contenta por eso xD.
Damn you Len: Thank you very much C:, I'm so happy that a person like you read me, I'm not good with english but you are welcome if you understand me spanish. And don't worry, your spanish it's fine.
Mekuto: mira que eres malvada, me haces extrañarte, ¿cuánta maldad cabe en tu cuerpo?, ya me preguntaba yo a donde debía enviar flores por tu entierro, es que no, no es de Dios que te desaparescas sin avisar y luego yo ande preocupandome por ti u_u!, Genial que te haya gustado el cap, a mi me costo un monton escribirlo, lo lei y lo lei y lo lei y se me hacía inmesamente largo, no estaba acostumbrada y cada dia escribo más y más cosas, siento que me vuelvo tediosa(?), pero bueno, espero me sigas leyendo C:.
Amanacha15: Al parecer soy muy creativa(?), la verdad es que soy muy artistica, siempre estoy dibujando o invetandome algo nuevo, asi que para mi es fácil inventar este tipo de situaciones ficticias, como cualquier persona normal, pero yo si las escribo, o al menos eso intentó, la mayorai empieza pero no las termina xD (cosa qu temo que me suceda). Mi carrera es dificil, pero ahí estoy, constante, no me dejaré vencer por mi carrera, triunfare o_ó!
Gabriela Kagamine: ¡Si hubiera sido más larga me hubiera muerto!, escribirla no fue nada fácil ;3;, o sea, ¿cómo describes una situacion así?, debe haber muchos actores, paisajes, camaras, disfraces y etcetera, es dificil... simplemente describi lo que pense que era importande en mi cabeza y las otras cosas las obvie, asi que sean comprensivos y utilicen su "imáginación" para completar los detalles(?).
Lolligirl: Genial que te guste, tengo muchas lectoras fantasmas y no las culpo del todo, yo también leo historias y no las comento, usualmente solo comento en las que me parecen muy buenas, gracias por dejarme un review.
Shadoshiro: En realidad fueron 25 o_ó!, quince páginas tuvo el cap 19 y aqui esta la actualización, espero te siga gustando.
Kamichi: Gracias, es que soy uan persona muy insegura asi que me preocupo demás por lo que escribo.
Zetbel: A veces creo que me paso con lo llorona que es Rin ;_;!, pero es que es tan chuchi ponerla así (?), y si, Len es de temer cuando se decide por algo, Y MÁS EN LOS PRÓXIMOS CAPITULOS!, estoy ansiosa de escribir varias escenas *-*
Auditore Alex: Es que soy bien insegura, si me dejan por ejemplo 15 reviews y luego recibo seis, me pregunto, ¿estoy haciendo algo mal?, ¿será que a la gente le dejo de gustar mi fanfic?, ¿no soy lo suficientemente buena para que me lean?, y todas esas cosas pasan por mi mente y me siento fatal, especialmente cuando me esfuerzo tanto en capitulos que en realidad me gustaron, pero todos somos un mundo distinto y hay cosas que me gustan que a los demás no ;3;, al menos tu me dejas reviews, estoy agradecida por que a pesar del tiempo me sigues dejando reviews.
Anonima: Gracias, pues espero te haya gustado la explicación.
Shioo: Pero si fue largo D:, aunque entiendo que cuando algo te gusta te paresca corto, me ha pasado con varios libros.
Hazuki Sakamoto: Mmm el final será bueno(?), la única pista que te puedo dar es que será bien emo-depresivo.
Kingiskandar : No pienso abandonar esta historia, es dificil escribirla pero en verdad deseo terminarla, estas y mi otras historias, pero mi manejo del tiempo no es adecuado u_u, gracias por leerme C:
ITzPhawn: Te entiendo, aunque no sé si conoces bien el punto en que no todos los personajes pueden tener una misma personalidad, sé que a veces me paso con lo emo pero tampoco todo el fic ha sido así, La Rin de este fic tiene muchos defectos, además de ser insegura y a veces tiene estados que no son muy saludables, pero me ha encantado escribir sobre ella porque a pesar de todos los problemas que le he dado, ha estado madurando poco a poco, no todas las personas llevan los enamoramientos de la misma manera y he logrado ponerla como posesiva, temerosa, celosa y etc, la cosa es que no todo puede ser cliché ni tener a la protagonista torpe, bonita y de buenos sentimientos que todo lo hace bien, todo lleva un debido proceso, por eso ha sido tan largo este fic, ella progesa a un ritmo (y Len al otro), pero si no te gusta, no puedo culparte, a mi por ejemplo no me gusta Len spice ni un Len que sea sadista con Rin y que la maltrate hasta el punto de casi matarla, o una Rin demasiado debil para dejar que Len se aproveche de ella en cualquier situación, pero gustos son gustos C:; pero si de algo me enorgullesco es de que trato no repetir la misma historia, asi que si no te gusta esta, te invito a leer las otras.
Len si es muy grosero, eso ha sido intencional, en este caso es que sus padres a pesar de que lo quieren mucho, lo han malcriado demasiado, Len puede jugar los juegos que quiera hasta la hora que quiera, puede hacer lo que se le da la gana con sus profesores y demases, también está el hecho de que es muy cerrado con los demás, así que no sabe como comportarse con ellos, en el primer capitulo trato muy mal a todos los que tuvo contacto con él, incluso a Rin, pero el enamoramiento también lo ha estado cambiando y se ha vuelto más amable con los demás, incluso empezó a hablar con sus compañeros de clase :v.
Y sobre lo del harem, pues no es del todo harem, Rin tiene a Oliver y a Piko y proximamente a otro(?), pero ella rechazo a Piko y detesta a Oliver, sobre Seeu, pues ella no es competencia porque Len solo la ve como una empleada, asi que no tiene mucha valía, Rin no tiene rivales y Len no ha tenido un rival muy fuerte.
Lalala: Pues si, inventarse nombres japoneses no es lo mio, así que tomó los que ya sé :v, Y tienes toda la razón y espero haberte aclarado dudas con este capitulo, siguete pasando por aqui c:
Kyoko Katsuragi: Bueno, espero que con esta explicación tengas más ideas sobre porque estaban ellos dos aqui xD, has adivinado muchas por ahora, veamos si sigues teniendo suerte C:.
Pues, no creo que les guste ver a Len celoso por otro chico, tengo que dibujar una escena bien emo-depresiva(?), les dolerá.
Lo del Lemon lo sigo pensando, ya dije que Limme si abrá, pero estos dos son demasiado torpes -3-, no es bueno ponerlos de pervertidos rapido.
Sorayahikarine09: aww, gracias u3u, fue dificil la narración pero ahí voy, espero te siga gustando.
Firielvnz: Lo de Aria son spoilers, asi que tengalen miedo, es obvio que van a pasar XD.
Dianis Mars: gracias por pasarte de nuevo C:
Yolo: Si, es que a veces se les olvida las cosas, asi que pense que era lo mejor para todo, gracias por el review.
Ichirouta Aru Kagamine : Tu teoria no es acertada, pero no es del todo descabellada, digamos que estuviste cerca(?).
Len celoso es muy lindo, me encanta ponerlo celoso C;
Bien, ha sido todo por ahora, tengan una linda semana y una feliz espera hasta el capitulo 22
