Capítulo 21: Je Suis en Haute Couture

"O sabes de moda, o no."—Anna Wintour

Armin me estaba llevando al aeropuerto el domingo por la tarde. Sería un vuelo de unas seis a siete horas y esperaba estar lo suficientemente ocupado en el vuelo a París para no notar el tiempo. Lo último que quería era tener que sentarme en un estrecho avión por siete horas con extraños y sin absolutamente nada que hacer.

Mientras nos dirigíamos al aeropuerto, Armin y yo conversábamos casualmente sobre todo y nada. Era por esto que podía llevarme bien con Armin a pesar de solo conocerlo unos meses. Armin era un buen oyente, daba consejos increíbles y sobre todo era muy cómodo estar a su lado. Me preguntaba cómo nunca lo había conocido antes, teniendo en cuenta que dijo que solía vivir en mi lado de la ciudad y no muy lejos de mi casa tampoco.

—Así que, tú y Levi se han puesto bastante... amigables últimamente —Armin mantuvo sus ojos azules fijos en el camino frente a nosotros, pero noté la sonrisa cómplice que tenía en su cara y rodé los ojos.

—Ya te lo dije, Ar. Solo estoy tratando de ayudarlo a recuperarse. Después del incidente del tabloide, no está en condiciones de quedarse solo los fines de semana, y estoy encima de él en el trabajo solo porque estoy preocupado de que pueda estresarse y tener una recaída —expliqué con una expresión molesta.

Noche de películas se había convertido en algo usual con Levi y yo. Cada viernes después del trabajo, regresaba a su departamento con él para asegurarme de que no saliera a ningún club o que siquiera se reúna con Farlan. Lo último que él necesitaba era salir de fiesta y tener una sobredosis de éxtasis o algo peor.

Cada fin de semana hacíamos una maratón de cierto actor o actriz de la edad dorada de Hollywood. Después de la noche de películas de Audrey Hepburn, el fin de semana siguiente tuvimos una maratón de Humphrey Bogart y la última fue de Marilyn Monroe. Some Like It Hot terminó siendo una de mis favoritas.

—Claro —dijo Armin lentamente—. Entonces, qué hacen tú y el Rey del Mal cuando están los dos. Solos. En su departamento. Solos... Ustedes dos.

—Ya entendí, Armin —suspiré—. Y no hacemos nada excepto ver viejas películas en blanco y negro, comer sushi y jugar con su gato gruñón. Eso es todo, así que deja de pensar en porquerías ahora, Arlert.

Armin resopló con diversión.

—Eren, espero que te des cuenta de lo raro que suena eso viniendo de ti. ¿No eras tú el que hace un par de meses no paraba de hablar de que odiabas a Levi y no podías verlo ni en pintura? Estamos hablando del hombre que te amenazó en tu primer día en Recon Magazine, te trató como mierda e hizo de tu vida un infierno hasta hace poco.

Me encogí de hombros; no sabía qué decir realmente, ya que Armin tenía razón después de todo. Odiaba absolutamente a Levi hasta hace casi un mes, pero últimamente, había estado pasando tanto tiempo con él y viendo todos los lados diferentes de Levi que me había olvidado completamente de que él seguía siendo Levi Ackerman, el Rey del Mal. El tipo que hizo mi vida miserable durante mi primer mes trabajando en Recon.

No podía permitir que la línea entre el profesionalismo se haga borrosa. Levi era mi jefe, nada más y nada menos.

—Él no es tan malo, ¿sabes? —murmuré un poquito bajo mientras Armin le daba reproducir a un CD en el estéreo—. Quiero decir, sí, sigue siendo un pendejo. Probablemente siempre será un pendejo, pero también es humano, ¿sabes? Igual que el resto de nosotros.

No estaba muy seguro de qué estaba tratándole de probar a Armin diciendo eso, pero sentía que tenía que hacerlo.

Era cierto, después de todo. Pasar el último par de fines de semana con Levi me había hecho darme cuenta de que él no era solo una máquina sin corazón que solo pensaba en el trabajo y en sí mismo. Tenía problemas, como cualquier otra persona. Tenía sus propios demonios que combatir todos los días, como todos los demás. Tenía sentimientos, al igual que todos. Levi Ackerman era humano y él me había hecho ver eso.

Armin zumbó en respuesta.

—Bueno, basta con Levi por ahora. Mejor hablemos de ti, señor rompecorazones.

Armin me sonrió y yo alcé una ceja interrogante en su dirección.

—¿De qué estás hablando ahora? —pregunté con cautela.

—Oh, solo el hecho de que has atrapado el interés de casi todos los chicos en la oficina. Dormiste y saliste o algo así con Reiner por un tiempo, tuviste a Marco comiendo de tu mano, y no creas que no me percaté de la forma en que tú y Erwin se miraban el uno al otro. No sé qué pasó el día que me ausenté del trabajo y tuviste que reemplazarme, pero sé que lo averiguaré eventualmente. No trates de negarlo, te has convertido en un rompecorazones desde que empezaste a trabajar en Recon y ni siquiera te das cuenta.

El rubio echó la cabeza hacia atrás en una fuerte carcajada y yo me hundí en el asiento, sintiendo mis mejillas rojas de vergüenza y pena.

—N-no soy tan malo... ¿o sí? —reuní suficiente coraje para ver a Armin, quien me estaba dando una mirada arrepentida y solté un quejido—. ¡Oh por Dios, me estoy convirtiendo en Levi!

Armin solo se rio, pero pude oírle jugueteando con los controles de su estéreo para luego subir el volumen cuando una canción particularmente conocida empezó a reproducirse. Le lancé a Armin una mirada de incredulidad. Tenía que estar bromeando.

No lo estaba. Armin se puso a cantar la letra; alguien deme fuerzas para no saltar del coche en movimiento en este instante.

"Rule number one, is that you gotta have fun, but baby when you're done you gotta be the first to run."

Me gané un empujón juguetón en el brazo y miré a un sonriente Armin, quien estaba tratando de convencerme de cantar el siguiente verso con él.

—Vamos, Eren. ¡Sé que te sabes la letra de esta canción!

Armin lo intentó y consiguió porque tenía razón. Me sabía la letra de esta canción, así que canté la siguiente parte con una sonrisa.

"Rule number two, just don't get attached to somebody you could lose. So, le-let me tell you..."

Finalmente, Armin se me unió en el coro y los dos cantamos como un par de idiotas mientras nos dirigíamos al aeropuerto. Al menos hizo que el viaje fuera más divertido y se sintiera menos largo.

"This is how to be a Heart Breaker, boys they like a little danger. We'll get him falling for a stranger, a player singing I lo-lo-love you."

"This is how to be a Heart Breaker, boys they like the look of danger. We'll get him falling for a stranger, a player singing I lo-lo-love you (at least I think I do)"

Armin y yo volteamos y nos señalamos el uno al otro mientras decíamos la última parte, para después partirnos de risa mientras seguíamos cantando y bailando al ritmo de Marina and the Diamonds.

El viaje terminó siendo mucho más corto y pronto estábamos deteniéndonos frente al aeropuerto. Armin dejó su coche prendido con las luces de emergencia mientras me ayudaba a sacar mi equipaje de la parte trasera del auto. No necesitaba llevar mucho, pero Mikasa había insistido en empacar una maleta extra con ropa que eligió específicamente para que use, ya que al parecer todavía no confiaba en que escoja mi propia ropa yo solo. Era frustrante, pero apreciaba el sentimiento.

—Bien, entonces supongo que te veré en una semana —dijo Armin con una suave sonrisa mientras rodeaba el frente de su coche.

Le di un rápido abrazo.

—Sí, probablemente te envíe un mensaje o te llame a ti y Mikasa después de aterrizar. Gracias por traerme, Armin.

—No hay problema, Eren. Solo trata de no enamorarte de un hombre francés que intente seducirte. No la llaman la Ciudad del Amor por nada.

Y por supuesto, Armin tuvo que tirarme una última antes de irse.

Antes de que pudiera replicar, Armin ya estaba en su auto alejándose, y suspiré mientras sacudía la cabeza, pero no pude evitar sonreír cuando tomé mis maletas y entré al aeropuerto, buscando a Levi o Hanji.

Después de andar sin rumbo por el aeropuerto, finalmente localicé a Levi primero. Él estaba sentado solo en un sillón de felpa en un hall vacío. Parecía que estaba en medio de una llamada telefónica, así que me acerqué rápidamente e hice notar mi presencia, levantando una mano desde el otro lado de la habitación mientras caminaba hacia él. No podía decir si me vio o si al menos se percató de mí mientras me acercaba, ya que él llevaba unas gafas de Chanel oscuras.

También llevaba un atuendo muy simple, todo negro para ser más preciso. Bien, había visto a Levi en varios trajes y atuendos de diferentes tonos y colores, pero sería un maldito mentiroso si dijera que no creía que mi jefe se veía bastante atractivo en esos simples pantalones negros, zapatos de vestir y camisa del mismo color, que estaba desabrochada lo suficiente en la parte superior para revelar piel blanca como alabastro y un par de clavículas que había llegado a ver en más de una ocasión.

Levi se quitó las oscuras gafas de sol y mis ojos se encontraron con esas familiares y llamativas orbes gris y azul. Siempre había sabido que mi jefe era ridículamente guapo, lo pensé desde la primera vez que lo vi, pero por alguna razón, mi pecho se sintió un poco extraño cuando esos ojos se fijaron en los míos; tuve que tragar con dificultad y mis palmas se sintieron pegajosas mientras acortaba la distancia entre nosotros.

Levi terminó su llamada y puso su teléfono boca abajo sobre su pierna mientras me observaba acercarme a él con mis maletas en la mano.

—Llegas un poco tarde, ¿no crees? —dijo lentamente con su tono bajo.

Pasé saliva de nuevo.

—Uh, pues, tú y Hanji nunca dijeron en qué terminal encontrarnos, así que he estado dando vueltas buscando alguna señal de ustedes —mi voz sonaba pequeña incluso para mí y rápidamente me aclaré la garganta.

Levi resopló.

—¿Y acaso se te ocurrió llamarme y preguntar, mocoso?

Por más atractivo y encantador que Levi pudiera parecer en el exterior, todavía era Levi Ackerman, mi jefe que tenía un sentido del humor de mierda y el sarcasmo era una habilidad inherente suya. Sin embargo, a pesar de eso, había llegado a apreciar esas cualidades en Levi, porque mi jefe era muchas cosas, pero mentiroso no era una de ellas. Siempre decía lo que pensaba y si hay algo que no le gusta, en definitiva no tiene miedo de decirte qué es exactamente lo que no le agrada de algo.

Es un pendejo, pero uno atractivamente honesto y supongo que yo podía vivir con eso.

—Sí, bueno, realmente no pensé que sería tan difícil encontrarlos. De todos modos, ¿dónde está la señorita Hanji?

Dejé mi equipaje de mano en un asiento junto a mí mientras me sentaba frente a Levi, con la otra maleta cerca de mis pies. Levi frunció el ceño ante la mención del nombre de Hanji y contuve una risita porque él podía ser tan niño cuando se trataba de Hanji o Erwin.

Levi Ackerman, Editor en Jefe y notorio mujeriego conocido por ser el Rey del Mal, estaba haciendo pucheros como un niño mimado. Seguramente, nadie excepto unas pocas personas como Hanji, Erwin y yo sabíamos que Levi tenía este lado. Yo más, ya que había visto el lado de él que es un gran aficionado a las películas, casi hasta el punto de que era algo nerd al respecto.

—Esas gafas de mierda. No tiene consideración por nadie, lo juro. Específicamente le di la hora equivocada para encontrarnos en el aeropuerto, porque sé que si le dijera que el vuelo sale al mediodía, ella no llegará hasta el último segundo. Así que intencionalmente le dije que el vuelo despegaba treinta minutos antes para que la idiota llegue a tiempo por una vez. Al parecer, media hora extra no es suficiente para ella —dijo con el ceño fruncido.

Solo pude suspirar porque era típico de Hanji llegar tarde incluso con más de treinta minutos de sobra.

Levi y yo caímos en un cómodo silencio mientras él regresaba a jugar con su teléfono y yo saqué el mío para hacer lo mismo. Dado que todavía teníamos algunos minutos extra antes de que saliera el vuelo, ya que no habían retrasos repentinos, empecé a hablar con Armin en Snapchat.

Eso fue una mala idea.

Armin terminó recordándome sobre nuestra pequeña sesión de karaoke en el auto de camino al aeropuerto y el pequeño bastardo no paraba de burlarse de mí. Así que, como algo típico que haría Eren Jaeger, rebusqué en mi bolsa por un bolígrafo y dibujé un pequeño corazón debajo de mi ojo derecho, para después empezar a tomarme selfies y mandárselas a Armin, frunciendo los labios de manera exagerada.

Estaba tan distraído en hacer caras feas a la cámara que me olvidé completamente de dónde y con quién me encontraba para ser más preciso, y cuando aparté la mirada de mi celular, vi a Levi observándome fijamente.

Sentí mis mejillas estallar en llamas, pero no iba a permitirme mostrar lo realmente avergonzado que estaba por haber sido pillado haciendo cosas tan ridículas.

—¿Q-qué? —quería golpearme por lo débil que mi propia voz sonó a mis oídos.

Levi no respondió de inmediato. Simplemente se quedó mirándome durante un largo rato, con las piernas cruzadas mientras se recostaba en el asiento y luego hubo un ligero indicio de una sonrisa en sus finos labios. Traté de no quedarme viéndole con sorpresa y asombro, porque Levi sonriendo de cualquier forma o manera era todavía una cosa rara, aunque yo ya había visto su sonrisa un par de veces a estas alturas, lo que era probablemente más que nadie en el mundo.

Finalmente, Levi habló:

—El corazón está en el lado equivocado, idiota.

Y me sentí completamente mortificado y avergonzado.

Eventualmente, Hanji llegó solo minutos antes de que tuviéramos que abordar nuestro vuelo. Durante todo el viaje a París, no pude mirar a Levi directamente. Esta iba a ser una larga semana en Francia.


Ocho horas después y finalmente estábamos aterrizando en París. Había sido un vuelo largo y agotador y era temprano en la mañana cuando llegamos a la ciudad, el sol apenas se alzaba.

Afortunadamente, había conseguido dormir en el avión, lo que según Levi fue un milagro, porque con la turbulencia y el tornado inquieto más conocido como Hanji, era prácticamente imposible que otra persona durmiera por más de una hora. Yo lo hice durante cuatro horas seguidas.

Mientras esperábamos a que la limusina viniera a recogernos del aeropuerto, Levi ya estaba sacando su teléfono y marcando un número. Lo observé con curiosidad y él atrapó mi mirada. Solo necesité levantar una ceja en una pregunta silenciosa antes de que él suspirara suavemente, su aliento saliendo en un pequeño vapor de humo debido a la temperatura fría.

—Estoy llamando al niñero de Ravioli —murmuró.

—¿Quieres decir, Jean? —pregunté con una cara ligeramente asqueada.

Puede que hayamos puesto brevemente a un lado nuestras diferencias en la Semana de la Moda en Nueva York por el bien de Sasha, pero eso no significaba que de repente pensara en él como un amigo ahora. Un caballo seguía siendo un caballo.

—Sí. No podía llamar durante el vuelo y no confío en que el teléfono en el avión esté lo suficientemente limpio. Tengo que asegurarme de que el idiota no esté aprovechándose de mi departamento y que en realidad cuide a Ravioli como le dije que debería.

Caímos en ese familiar y cómodo silencio una vez más mientras yo me mantenía alerta por el coche que se suponía iba a recogernos, y Levi esperaba a que Jean le contestara. No necesitaba ver para saber que Levi estaba perdiendo la poca paciencia mientras más aguardaba, y cuando pensé en ello, aún había una diferencia horaria, pero a Levi no parecía importarle estar llamando a Jean en Nueva York a las dos de la madrugada.

Al fin supongo que Jean contestó, ya que para el momento en que la limusina llegó, Levi estaba frunciendo las cejas mientras se sentaba en el asiento trasero. Me senté a su lado y traté de no reírme mientras él le daba a Jean una buena reprimenda sobre algo que no estaba muy seguro.

—Tch, ¿crees que me importa una mierda si ella hizo jirones tu nuevo suéter de cachemira? ¿Quién diablos usa ropa cara de diseñador para cepillar a un gato? —dijo Levi en un punto y tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para no empezar a rodar en el suelo muriendo de risa.

Eventualmente, se puso ridículo cuando Levi demandó que Jean le dejara hacer una videollamada con su gata, y en este punto, tuve que poner fin a todo.

Fue pura suerte que justo en ese momento estuviéramos llegando al hotel en el que nos alojaríamos, y eso fue lo único que detuvo a Levi de hacer FaceTime con su gata. Él no estaba muy contento de no poder ver por sí mismo si Ravioli se encontraba bien, pero tuvo que lidiar con ello cuando nos dieron nuestras cosas y nos registramos en las habitaciones.

Había esperado el hotel de lujo, la elegante limusina y, mierda, incluso los cómodos asientos de primera clase que tuvimos en el avión, pero ciertamente no estaba esperando las suites V.I.P. que nos dieron, a mí para ser más específico. Yo habría estado bien con una simple habitación de hotel, pero al parecer, simple no estaba en el vocabulario de este lugar. Supongo que debería haber esperado ello, ya que el vestíbulo parecía que había sido tallado de un bloque de oro, pero bueno, eso fue mi culpa.

Imaginen mi sorpresa cuando entré a mi suite y básicamente vi el equivalente a un pequeño departamento en el Upper East Side de Nueva York.

La vista desde mi habitación era simplemente indescriptible y llamarla preciosa sería quedarse corto. Esperaba que durante mi estancia aquí en París, al menos pudiera ser capaz de pasar algún tiempo en mi habitación para simplemente admirar la vista. Sentí como si pudiera ver todo por kilómetros alrededor desde ese gran ventanal, pero por más agradable que fuera recostarse y disfrutar del paisaje, estaba mucho más ansioso de realmente salir allá fuera y experimentar de primera mano lo que París, Francia tenía que ofrecer.

No tuve mucho tiempo para relajarme y descansar, ya que Levi tenía que estar en el sitio donde la Semana de la Moda de París tendría lugar al mediodía, y antes de eso tenía varias reuniones a las que asistir y solo eran las ocho de la mañana. No tenía sentido lamentarme por la pérdida de lo que podría haber sido una potencial siesta de cuatro horas después de un largo vuelo, así que en vez salté a la ducha y me limpié para vestirme con un conjunto nuevo de ropa.

No me molesté en usar ninguna de la prendas de diseñador que Mikasa había empacado para mí. Este viaje no se suponía que fuera para mí, sino sobre hacer mi trabajo como el asistente de Levi, aunque eso tampoco significaba que iba a poner poco esfuerzo en el atuendo que estaba usando actualmente. Era simple, presentable, pero a la moda.

Agarrando lo que sabía que necesitaría para un día ajetreado por París con Levi, me dirigí a su habitación que estaba justo al lado de la mía. Toqué ligeramente la puerta y cuando escuché su habitual saludo de "¿Qué diablos quieres?", abrí la puerta y vi a Levi que ya se había duchado, cambiado y estaba listo para ir.

Podía oler su fuerte loción y noté que había arreglado su cabello diferente a lo usual. La mitad estaba peinada hacia atrás con gel, mientras que la otra mitad permitía que los mechones colgaran en su rostro. También llevaba un simple pero elegante traje negro de tres piezas con una camisa azul real. El negro y azul de su atuendo realmente llamaba la atención a sus ojos desiguales.

—Tienes una reunión con la Editora en Jefe de la sucursal francesa de Recon Magazine. Luego tienes la prueba de un traje y después almuerzo con la señorita Hanji.

—Tch. Pero por supuesto que tengo un almuerzo con Hanji. ¿Alguna posibilidad de cancelar eso y solo regresar al hotel para almorzar? —preguntó Levi mientras se acomodaba el saco del traje y ajustaba los gemelos en sus muñecas.

—Veré lo que puedo hacer —dije en tono cantarín mientras Levi terminaba de vestirse y daba zancadas hasta la puerta de su suite.

—Bien. Terminemos con esta mierda.


La Semana de la Moda de París estaba en un nivel completamente diferente comparada con la de Nueva York. Todo era tan... llamativo. Debería haberlo esperado, considerando que era París, la capital de la moda.

Mientras corría de aquí allá con Levi la mayor parte de la mañana, me acostumbré al olor de cigarrillos y abrumadores perfumes y colonias, sin importar a dónde fuéramos. Incluso ahora, cuando me senté junto a Levi en la primera fila del desfile esperando a que empezaran, una mujer con el pelo largo y rubio estaba fumando un cigarrillo tras otro como si nada.

Yo estaba con mi Bluetooth, tomando llamadas para Levi y revisando su programa para la próxima semana. El trabajo de un asistente nunca termina, especialmente si eres el asistente de Levi Ackerman. Era un trabajo agotador, pero me gustaba lo rápido que lograba hacerlo.

Levi, por otro lado, parecía decidido en distraerme del trabajo y las llamadas. La última gota fue cuando él alcanzó mi Bluetooth y lo arrancó de mi oreja cuando estaba en medio de una llamada.

—Basta con las malditas llamadas telefónicas. Has estado contestándolas desde que bajamos del avión esta mañana, tienes permitido un puto descanso, ¿sabes? —Levi metió mi Bluetooth en el bolsillo de su traje, un traje muy costoso de diseñador, fíjense.

Le di una mirada incrédula, pero me conformé con cruzar los brazos sobre mi pecho y suspirar en lugar de discutir.

—No hay tal cosa como un descanso cuando eres el asistente de Levi Ackerman —sonreí cuando escuché a Levi resoplar.

Nuestros ojos se encontraron brevemente y pude ver un brillo divertido en esas orbes azul y plata. Era una mirada que había visto solo un puñado de veces desde que empecé a pasar más tiempo con Levi cada fin de semana.

—Cállate, mocoso. Yo soy el jefe y te estoy diciendo que tomes un respiro. Solo trabajar sin descansar te llevará a la tumba, ¿sabes?

—Sí, bueno, tú sigues vivito y coleando, ¿no?

Levi finalmente apartó su mirada de la mía y ese brillo de diversión desapareció.

—Apenas —murmuró. Decidí que era mejor no preguntarle qué quería decir con eso. De todos modos, tenía una idea más o menos.

Por fin, las luces del recinto se atenuaron y la pasarela se iluminó maravillosamente. El lugar se calmó y una familiar intro de piano comenzó. No estaba sorprendido de que hayan elegido una canción de Lady Gaga para que los modelos caminaran. Debería haber sido la cosa más obvia del mundo, para ser honesto, pero la canción era una con la que no estaba familiarizado, y por supuesto, encajaba perfectamente con el show.

Las modelos entraban desde abajo por una hermosa escalera y hacia la pista principal, la cual era circular. Tan pronto como llegaban allí, caminaban la circunferencia de la pasarela en un círculo, para que todos los lados del recinto pudieran tener una buena vista de los atuendos que estaban presentando, y una vez que habían hecho una vuelta, volvían a bajar por la escalera y una nueva modelo aparecía justo después. Tanto la escalera como la pasarela eran de color blanco y dorado, y me encontré sorprendido por los trajes brillantes y los glamorosos modelos que se paseaban con tanta confianza.

Me trajo recuerdos de la Semana de la Moda en Nueva York y cómo tuve que participar en ella en lugar de ponerme a un lado y observar. Me pregunté si me veía tan sofisticado o feroz como los modelos que estaba observando en ese momento. Tanto hombres como mujeres mantenían los ojos enfocados hacia adelante y se movían con significado en cada paso.

Esto era moda. Esto era Haute Couture, alta costura, y pude entender claramente por qué Levi, Hanji y los otros en Recon se tomaban su trabajo tan en serio, a pesar de que solo hace unos meses pensaba que estos glamorosos trajes eran simplemente ropa demasiado cara.

Me encontré fascinado por todo el desfile de moda y desarrollé una nueva perspectiva sobre el trabajo que Recon Magazine hacía. Nunca en mi vida pensé que mirar a hombres y mujeres caminando por una pasarela llevando ropas ostentosas podría hacer que mi corazón bombee entusiasmadamente, y saber que era parte de este mundo me hizo desear haberlo descubierto antes.

Ahora entendía completamente el amor de Levi por la moda y todos sus altibajos. El mundo de la moda no era todo belleza y glamour, lo sabía. Era una industria en la que no cualquiera podía trabajar y saber eso me hizo respetar a Levi aún más.

Incluso en esta gran habitación llena de diseñadores de renombre mundial, Levi todavía demandaba atención. Incluso cuando había magníficos modelos de todos los tipos en el escenario, había varios ojos en el hombre que estaba sentado a mi lado, y aun así Levi ni siquiera pestañeaba. Mantenía su atención en los modelos de la pasarela que entraban y salían frente a nosotros, con la cabeza en alto, simplemente robándose el show y todo lo que hacía era estar allí sentado.

Me encontré incluso a mí mirándolo un poco más de lo que debería y rápidamente desvié los ojos, sintiendo que mi mejillas se ponían rojas. Mi corazón se sentía como si estuviera a punto de brincar de mi pecho y me pregunté si era solo por los efectos persistentes del show o si se debía a otra cosa.

Antes de que supiera lo que estaba sucediendo, el desfile había terminado. Levi y yo habíamos regresado al hotel para cambiarnos y ahora estábamos mezclándonos en el After Party. Levi llevaba un hermoso traje de diseñador con patrones florales y su cabello estaba peinado hacia atrás, con las hebras fuera de su rostro. Se podía ver cada ángulo afilado de su rostro ahora y era claro que Levi estaba recibiendo mucha atención por ello.

Yo tampoco pude evitar mirarlo más de lo que debería. Estaba empezando a preocuparme. Claro, mi jefe era atractivo, no podía negarlo, nunca lo había hecho. Pero era el hecho de que últimamente me había dado cuenta de todo esto en maneras que probablemente se considerarían poco profesionales.

De pie junto a Levi aquí en el After Party, me obligué a ignorar todos los pensamientos que tuve sobre lo guapo y atractivo que se veía mi jefe y en vez concentrarme en el hecho de que yo necesitaba ser el pilar de apoyo para Levi esta noche. Esta era su primera vez saliendo a un evento social con alcohol y no quería que él recayera o se le fuera la mano con el champán o cualquier otra cosa de hecho.

Por ahora, Levi estaba charlando con algunas modelos mientras sostenía una copa casi llena de champán en la mano. Sabía que él probablemente me diría que no necesitaba ser vigilado o que yo ande de niñero, pero no podía evitar preocuparme por él. Así que me quedé cerca de su lado por la mayor parte de la fiesta. Sonriendo amablemente y estrechando manos con la gente cada vez que él me presentaba, lo que me pareció extraño. Se suponía que no tenías que presentar a tus asistentes en fiestas como estas, ¿verdad?

Bueno, de cualquier manera, a Levi pareció no importarle mucho y lo encontré charlando más conmigo que con cualquier otra persona en la fiesta, pero yo estaba perfectamente bien con eso. Me gustaba hablar con Levi, tenía un interesante sentido del humor y su opinión de ciertas personas eran divertidas de escuchar.

—Oi, Eren —la suave voz de Levi me llamó mientras él dejaba a un lado la copa medio vacía de champaña que había estado llevando consigo la mayor parte de la noche.

—¿Hm? —zumbé en respuesta para hacerle saber que estaba escuchando.

—Vámonos de aquí.

Parpadeé confundido en su dirección antes de sonreír un poco. Levi tenía una cierta mirada de diversión y travesura en sus ojos y me dio curiosidad saber por qué quería irse de la fiesta tan de repente.

—¿Y para qué, exactamente?

Él se encogió de hombros de forma casual.

—Solo pensé que una maratón de películas de vuelta en el hotel sería más interesante que estar aquí parado poniendo una sonrisa falsa para toda esta gente insufrible. Incluso te dejaré escoger las películas para esta noche.

Vacilé en responder por un momento mientras solo me quedaba mirando fijamente a Levi.

No debería estar pasando, simplemente no debería, pero mi corazón estaba latiendo demasiado rápido para mi gusto. No debería haberme hecho tan feliz el hecho de que Levi quiera dejar una lujosa fiesta como esta, solo para volver a una suite de hotel y ver películas conmigo. No debería haber hecho que mis mejillas se sintieran como en llamas cuando sus ojos se encontraron con los míos, penetrante plata y pálido azul conectándose con oro y verde azulado.

—Okay, iré a alistar el auto —fue todo lo que fui capaz de decir antes de darme la vuelta.

No, mi corazón definitivamente no debería estar latiendo tan rápido solo por una pequeña cosa como esta.


Cuando regresamos al hotel, Levi insistió en que tuviéramos la noche de películas en su suite y no pude realmente discutir porque nuestras suites eran casi idénticas, así que no es como si en verdad importara. Volví a mi suite para cambiarme de ropa, regresando a la de Levi poco después con un suéter de cuello en V más cómodo y unos pantalones de chándal.

Levi se había quitado su elegante traje de diseñador, naturalmente, y yo estaba haciendo todo lo posible por no prestar mucha atención al hecho de que él llevaba una camiseta negra en V bastante ajustada y pantalones de pijama de color gris oscuro.

—Entonces, ¿qué decidiste para esta noche? —preguntó Levi mientras me dejaba entrar.

—No creo que hayamos tenido una maratón de Elizabeth Taylor.

Levi caminó a la pequeña cocina y empezó a prepararse una taza de té mientras yo me dirigía al sofá situado frente a una gran pantalla plana. No sería tan cómodo como cuando teníamos noche de películas en el departamento de Levi, pero no estaba nada mal. Levi regresó unos minutos más tarde con una taza humeante en sus manos y reclamó un rincón del sofá para sí mismo, doblando sus piernas debajo suyo en una manera bastante infantil.

Contuve una risita ante la vista. No era nada nuevo para mí en este punto, pero aún era gracioso ver a Levi ir de Editor en Jefe con la cabeza en alto y buena posición en un evento social, al Levi completamente normal y humano que se sentaba con sus piernas encogidas debajo suyo como un gato en un pequeño sofá y usando ropa informal. Casi podía engañar a cualquiera de pensar que era un tipo completamente común y corriente.

—¿Qué peli de Liz Taylor vamos a ver primero? —preguntó en el borde de la taza mientras tomaba un sorbo.

—Pensé que podríamos empezar con una de mis favoritas. Cat on a Hot Tin Roof.

Levi asintió distraídamente y yo luego puse la película en Netflix. Me pareció que el sofá probablemente sería más cómodo para sentarse en vez del suelo, así que reclamé el otro extremo del mueble y llevé una de mis rodillas a mi pecho.

Durante el primer film, Levi y yo comentábamos sobre lo mucho que odiábamos al hermano mayor y a la cuñada, y por supuesto, Levi tenía que comentar sobre los atuendos, lo que no era nada nuevo. Ya me había acostumbrado a eso durante nuestras noches de cine.

—Sigue y pon la otra película. Voy a llamar a Kirstein y ver cómo está Ravioli —dijo Levi mientras dejaba su taza de té y se levantaba del sofá para hacer su llamada.

No dije nada e hice lo que dijo, comenzando la siguiente película que era Cleopatra.

Ya estaba veinte minutos en la escena donde César llega a Egipto y habla con el Faraón Ptolomeo cuando Levi finalmente volvió. Detuve la película momentáneamente mientras Levi se dejaba caer de nuevo en su extremo del sofá, aunque no estaba tan lejos como antes, sentándose más hacia el centro del mueble, pero ignoré ese pequeño detalle y alcé una ceja en cuestión.

—Kirstein está convencido de que mi gata está detrás de él. Destrozó otro de sus suéteres y se cagó en sus botas Versace de seiscientos dólares.

Levi no lucía molesto por la información en lo más mínimo, si la sonrisita traviesa en su rostro era alguna indicación. No pude evitar reírme un poco a costa de Jean, porque realmente parecía que la gata gruñona de Levi lo odiaba por alguna razón. Bueno, no era tan difícil odiar a Jean para empezar, así que supongo que no era tan extraño.

—Hmm. Apesta ser él. ¿Listo para comenzar la película?

Levi agarró su taza de té y asintió mientras se acurrucaba de nuevo en el sofá y yo cargué la película, poniéndola donde me quedé con César y el Faraón Ptolomeo.

Desafortunadamente para mí, había olvidado lo larga que era la película de Cleopatra y a eso de la mitad, apenas podía mantener mis ojos abiertos y no me sorprendió ver que Levi ya estaba cabeceando. Lo esperaba, considerando que no conseguimos dormir mucho en el avión hasta aquí, y desde el momento en que aterrizamos y llegamos al hotel, habíamos estado corriendo a diferentes reuniones y haciendo deberes.

Levi terminó inclinándose cada vez más y más hacia mí, hasta que finalmente su cabeza estuvo en mi hombro y yo me congelé en mi lugar.

Okay, esto podría ser malo. Muy, muy malo. Y mi corazón definitivamente no debería estar entrando en un frenesí ahora que Levi estaba tan cerca que podía sentir el ligero calor de su cuerpo apoyado contra el mío. Estaba tan cerca, todos mis sentidos estaban llenos de Levi. El olor de su loción todavía permanecía en su piel y era fuerte pero no abrumador, aromático y familiar.

Apenas podía mantener los ojos abiertos y mis párpados cayeron pesadamente. Incliné mi cabeza para que descansara suavemente sobre la de Levi. Ahora, mezclado con el olor de su colonia, podía oler el shampoo que Levi utilizaba y no pude evitar inhalar profundamente mientras mis ojos al fin se cerraban.

El sonido de Elizabeth Taylor hablando sobre su hijo Cesarión siendo el heredero del imperio romano se desvaneció en el fondo mientras escuchaba el suave sonido de la respiración de Levi.

Antes de que perdiera la conciencia, podría haber jurado que sentí a Levi acurrucarse más cerca de mí y murmurar algo en voz baja, pero me encontraba muy cansado para tratar de averiguar qué fue.

Mi primer día en París, Francia, había sido uno agotador y esperaba tener la oportunidad de ver la belleza de la ciudad en algún momento antes de que nos fuéramos y descubrir por qué este era el lugar donde todos querían venir a enamorarse.


N/T: Dudé mucho si seguir publicando este fic por aquí, pero al final no quiero obligarlos a leer en una plataforma que no les gusta o algo así.

Solo para avisar: Haute Couture Love se encuentra publicado también en wattpad bajo mi perfil con el mismo nombre. Está completamente editado y con todo el material multimedia como las imágenes y videos.

Ya no me molestaré en tratar de poner eso por aquí, no tiene caso. 7u7

Así que, bueno, si quieren toda la "experiencia" o simplemente releer el fic o recomendarlo, les sugiero hacerlo en wattpad.

Aun así, saben que siempre aprecio sus comentarios, me siento agradecida por todo el apoyo que sigo recibiendo en Fanfiction. :'D