Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling, después del último libro podemos dejar volar la imaginación por lo que pudo ser, pero no fue…
CLAROSCURO
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El precio de la derrota
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'Siento que ya no conozco a mis amigos, especialmente a ella, porque creí que vería el infierno congelarse antes de verla con él…'
-R.B.W.-
…
Dos horas después de haber regresado, luego de que Victorie estuviese dormida entre una convaleciente Fleur y un receloso Bill; Harry y Draco la habían acorralado en las escaleras.
- ¡¿Qué rayos fue eso?!- espetó el pelinegro con un gesto casi histérico.
El rubio a su lado simplemente la miró con severidad y acercó su mano hacia su cuello, pero ella retrocedió un paso poniendo su propia mano sobre su pecho.
- Quítatelo- le dijo Draco con frialdad.
Ella simplemente suspiró.
- No puedo- confesó pues de hecho ya lo había intentado en cuanto llegó, pero parecía que alguna magia poderosa le impedía sacar esa cadena de su cuello.
- ¡Debe poderse!- intervino Harry quitando la mano de su amiga con brusquedad para tomar el relicario y tratar de arrancárselo a base de un sin número de hechizos salidos de su varita- ¿Cómo pudiste cometer la imprudencia de ponerte esta cosa?- preguntó retóricamente comenzando a frustrarse al no poder removerlo.
En ese instante Ginny se les unió, su expresión era cansada pero al ver a la castaña su rostro se tornó rojo de ira.
- ¡¿Me puedes explicar lo que pasó con Fleur?!- exigió cruzándose de brazos y sin importarle la presencia de los otros dos, ni que Harry siguiese tratando de remover el relicario del cuello de la mujer.
Hermione encaró a la pelirroja.
- Necesitaba información- explicó.
- ¡No puedes reanimar a un herido así como así! ¡Es peligroso!- la regañó con dureza.
- No iba a dejar a Victorie en manos de Bellatrix ni un segundo más, necesitaba la información que sólo Fleur tenía- espetó la otra sin sentir culpa por lo que había hecho, seguramente Fleur lo entendería.
Esa declaración congeló la expresión de la otra mujer, sabía que su sobrina había sido secuestrada pero no cómo había sido rescatada.
- ¿Cómo la encontraste?- preguntó más calmada.
La castaña contuvo un gesto de dolor cuando uno de los hechizos de su amigo lastimó su piel.
- Lo siento- le susurró éste deteniendo sus ataques para examinar más detenidamente el objeto.
- Se puso este relicario que mi querida tía le devolvió seguramente con una maldición- respondió Draco con el ceño fruncido, al parecer él también trataba de descifrar qué clase de magia poseía el objeto.
- No tuve elección- se defendió la mujer nuevamente mirándolo con furia.
- ¡Debimos haber convocado una reunión! ¡Debiste habernos esperado!- le espetó Harry soltando la joya intacta para pasarse una mano por su cabellera.
- Hubieras hecho lo mismo por Teddy- le dijo su mejor amiga ahora mirándolo a él y sabiendo exactamente cómo dejarlo callado pues el hombre no supo qué decir, sí, él hubiera hecho lo mismo por Teddy.
Ginny también la miró y no pudo encontrar más reclamos, ella misma hubiera hecho lo mismo ya sea por Victorie o por Teddy o por cualquiera de ellos. La entendía.
Draco cerró sus ojos por unos segundos y, cuando los volvió a abrir, brillaron con resolución.
- Tenemos que ir a Hogwarts- declaró.
La castaña lo miró con confusión pero asintió, de cualquier modo de nada servía mantenerse ahí esperando a que algo pasara.
- ¡No! No sabemos qué magia pueda tener este relicario…- negó Harry mirando a su amiga de manera suplicante, no quería perderla de vista.
Ella le sonrió dulcemente, gesto que tenía algo de tiempo ausente en su rostro pues éste se tornaba cada vez más duro.
- Estaré bien, quizás Albus pueda ayudarnos- lo calmó tomándolo de la mano con cariño a lo que el rubio obscureció su mirada y volteó a ver a la pelirroja quien tenía una triste sonrisa en su pecoso rostro.
El ojiverde terminó asintiendo mientras su novia se acercaba para tomar su hombro en señal de apoyo.
Draco sencillamente soltó un bufido dando media vuelta para terminar de bajar las escaleras.
- Potter, mi patroni es un zorro del ártico - fue todo lo que dijo antes de desaparecer pero eso calmó a Harry recordando su última conversación donde habían acordado enviar un patronus si había peligro.
- Avisaré a los demás- asintió el ojiverde.
Hermione entendió el intercambio y sonrió, luego siguió al rubio hasta la chimenea que tenían conectada con el despacho de la directora en caso de emergencia.
Cuando ambos aterrizaron en dicha oficina, no encontraron a Minerva pero eso pareció no interesarle a Draco quien también ignoró al profesor Dumbledore dormido en su cuadro pues salió del lugar caminando a pasos rápidos.
La mujer lo siguió de cerca sin terminar de comprender qué pretendía, pero sabiendo que debía ser importante como para llevarla consigo en la situación presente.
- Necesitamos algunas respuestas- le dijo el hombre como tratando de responder a sus mudas preguntas.
Ella asintió sin más.
- ¡Hermione!- una conocida voz la llamó a medio camino.
- Neville- ella lo reconoció deteniéndose para que la alcanzara.
- ¿Qué haces aquí? Si necesitabas algo bastaba con pedírmelo, es peligroso que salgas de Grimmauld Place- dijo el joven profesor ignorando al rubio por completo. Este último se había visto forzado a detenerse también.
- Lo sé, pero venimos por un asunto delicado- explicó ella con una cálida sonrisa mientras el hombre acariciaba su mejilla con cariño.
- Entonces te escolto- se ofreció sin confiarse todavía de la presencia del otro, además sus palabras le recordaron al rubio que Longbottom también era un sangre pura.
- Preferiríamos algo de privacidad Longbottom, no tu patética caballerosidad- espetó Draco con dureza.
- No hablaba contigo, Malfoy- lo retó el otro sin dejarse intimidar, el rubio le generaba desconfianza tanto por su apellido como por su pasado.
Hermione notó que las cosas podían complicarse entre esos dos y decidió intervenir.
- Basta- dijo- Nev, estaré bien no te preocupes por mí, sé que quieres ayudar pero…- comentó mirando al otro mago como si nada.
- No soy indispensable- musitó con un toque de tristeza, a lo que ella lo miró desconcertada- Lo único que quiero es estar a tu lado Hermione, aunque creo que tú no quieres lo mismo…
- No es eso, sencillamente he estado demasiado ocupada- se excusó sabiendo que estaba siendo injusta con el hombre que le había confesado su amor tan desinteresadamente.
- No para él- espetó el castaño señalando al rubio con disgusto.
Draco esbozó una sonrisita ante la acusación, desde luego que Hermione no había estado ocupada para él porque había estado con él.
- Sabes bien la razón Neville- dijo la mujer sin ganas de discutir con su novio.
- Lo sé pero no estoy seguro de que tú la sepas- debatió el profesor con un suspiro, luego le depositó un suave beso en la mejilla- No te haré las cosas más difíciles, cuando sepas qué es lo que quieres, estaré esperándote- declaró intercambiando una significativa mirada con Draco antes de dar media vuelta para alejarse.
- ¿Neville qué…?
Hermione estaba confundida, ¿acaso Neville había terminado con ella?
- Vamos, no tenemos tiempo que perder- instó el rubio con el ceño fruncido.
- Pero…
- Luego te ocuparás de Longbottom, ahora hay cosas más importantes- apremió con una desconocida molestia en la base de sus entrañas.
Ella asintió resignada a relegar su vida amorosa, quizás era mejor así.
Ambos llegaron hasta las mazmorras, específicamente a la Sala Común de Slytherin donde algunos estudiantes les dirigieron miradas confundidas y recelosas.
- ¿Por qué estamos aquí?- preguntó la mujer cuando el hombre susurró la contraseña y entraron al lugar sin problemas.
- Es la única manera de tener algo de privacidad- dijo el otro mirando a los únicos estudiantes que estaban ahí- Largo- ordenó con frialdad.
Los chicos lo miraron con sorpresa pero se fueron sin objeciones, luego el hombre conjuró varios hechizos de privacidad por toda la sala. Una vez seguro de que nadie los molestaría, se acercó a la gran chimenea donde un elegante cuadro colgaba vacío en la pared de piedra.
- No me digas que ese cuadro es de…
- Severus- llamó el hombre a lo que la figura del maestro del espionaje apareció en el cuadro con su agrio gesto de siempre.
- Me preguntaba cuándo te molestarías en venir- saludó el hombre de prominente nariz mirando a su antiguo alumno- Buenas tardes señorita…Black - comentó con marcada ironía.
Ella lo miró recordando lo que era hablar con ese hombre.
- Veo que las noticias vuelan aun entre los cuadros- respondió con el mismo tono irónico, después de todo ya no era su alumna.
El hombre sonrió de lado.
- Especialmente entre los cuadros, asumo que fue porque a Nigellus Black casi le da un infarto. Debería de hablar con él uno de estos días- dijo el pelinegro como burlándose del antiguo director.
- Severus, asumo que estás al tanto de la nueva Profecía, y que sabes que ya ha tenido lugar el dichoso 'marcado'- intervino el rubio sin querer perder el tiempo.- Además, recientemente las cosas se complicaron- agregó mirando al relicario que colgaba del cuello de la mujer.
El hombre se puso serio y también miró la joya con atención.
- En efecto, estoy al tanto de todo Draco- nuevamente miró al hombre- Y sé por qué la has traído, Albus podrá ser un mago muy poderoso pero siempre ha tenido una mentalidad demasiado drástica, no admite puntos medios como bien sabemos que existen - asintió.
- Albus Dumbledore dio su vida por el Bien Mayor- defendió Hermione pues, aunque el anciano cometió errores, al final lo dio todo por ayudarlos.
- Sin importarle nada más ¿no señorita Black?- inquirió el pelinegro con audacia.
- No tenía más remedio…
- Porque él eligió no tenerlo, sin embargo ahora no puede pedirle a usted que sacrifique su vida como lo hizo con Potter, o conmigo…Nada valdrá la pena sino vive para verlo ¿o me equivoco señorita Black?- declaró la pintura.
Ella apretó sus labios.
- Con todo respeto, no creo que usted sea el más indicado para desestimar el auto sacrificio en pos de nuestros seres queridos- espetó ella resintiendo el comentario.
Snape frunció ligeramente el ceño pero no se molestó, al contrario, sonrió con amargura.
- Por esa misma razón soy el más indicado, siendo que dediqué mi vida entera a ese auto sacrificio, una práctica que no recomiendo a menos que haya perdido todo por lo cual vivir- con eso le dirigió una mirada a Draco- Déjanos solos un momento- le pidió.
El ojigris asintió saliendo de la Sala sin más, de cualquier forma así se aseguraría que nadie entrara.
La mujer se quedó sola con el recuerdo de su antiguo profesor, mirándolo con una nueva expresión que jamás pudo darle en vida.
- Lily Potter dio la vida por su hijo al igual que James- le dijo.
Ante la mención del primer nombre algo parecido a la tristeza surcó el rostro del otro.
- Algo que pudo haber sido evitado si se hubieran tomado otras decisiones…sin embargo eso ya pasó y yo estoy tan muerto como ellos- suspiró- Pero usted está viva, y debe seguir luchando por mantener ese privilegio, no sea una tonta y no desperdicie su vida como si no valiera nada. Bellatrix Lestrange no desaparecerá por obra de la justicia y la bondad, ella desaparecerá porque usted se encargará de matarla- elaboró- Y no crea que el truco de Potter resultará dos veces…la Profecía dice que usted debe tornarse Negra; lo cual puede interpretarse de muchas formas- comentó.
- Estoy practicando magia negra, no sé qué otra forma tengo para lograr eso…
El hombre miró el relicario nuevamente.
- Y el tiempo no está de su lado- musitó- Practicar no es lo mismo que asimilar, muchos confunden ese término con dejarse dominar, no obstante es todo lo contrario; si asimila esa magia usted la controlará pero si solamente la practica pasará lo opuesto. Por desgracia, deberá emplear sus nuevas raíces familiares, Bellatrix no se detendrá ante nada para impedirlo, para matarla y destruir al mundo entero si gana esta guerra- declaró.
Ella miró su relicario.
- ¿Esto tiene algo que ver con eso?- inquirió algo preocupada.
- Posiblemente…usted debe fusionarse con la maldad Black pero haciendo que su bondad prevalezca o perderá la cordura. Debe comprender a Bellatrix más allá de lo que ella misma se comprende a sí y, quizás, esa sea la única solución para esta retorcida Profecía- explicó con gesto cansado.
- ¿Comprenderla? Eso no es posible, nada en ella tiene sentido más que su sed de venganza- espetó la otra con dureza recordando que había secuestrado a Victorie.
- A veces el camino más lógico no siempre es el correcto, trate de ver más allá de la coraza y podría descubrir más de una sorpresa- le dijo misteriosamente- También es cierto que la única manera de vencer a la obscuridad es aceptándola, porque no habría luz sin ella- añadió.
- No sé si pueda soportarlo sin perderme a mí misma en el proceso- dijo ella ensombreciendo su mirada.
- Creo que ya ha ido perdiendo parte de usted en el camino- observó recordándole sus ojos, su alma y su apellido- Pero le aseguro que no la dejarán perderse por completo, recuerde que hay un poder aún más poderoso que la magia que la guiará en los momentos más desolados- le dijo con seguridad.
- Haré todo lo que pueda profesor, pero no descartaré eso del auto sacrificio, soy una antigua gryffindor después de todo- trató de bromear con una sonrisa vacía.
Él asintió sin sonreír.
- Un último consejo, para triunfar hay que saber perder- agregó.
- Gracias- le dijo ella a modo de despedida saliendo del lugar.
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- ¿Y la dejaste ir?- reclamó Ron.
- ¿Qué querías? ¿Qué la hechizara para detenerla?- espetó Harry harto de los reclamos de su mejor amigo.
- ¡Que fueras con ella!- respondió con algo de madurez en su tono.
Harry lo miró con cierta sorpresa pero negó.
- No lo creí necesario, Neville está en Hogwarts al igual que la profesora McGonagall- respondió más calmado.
- Sabes que si Lestrange decide atacar, nada la detendrá…
- Lo sé, por eso debemos enfocarnos en buscar la manera de derrotarla- asintió- ¿Sabes si Luna ha tenido algún avance con la búsqueda de los horcruxes?- inquirió.
- No me ha dicho nada, pero pasa un tiempo incalculable en la biblioteca junto con Ginny y Meda- suspiró.
El otro frunció el ceño con preocupación, no podrían acabar con Lestrange si no encontraban el último objeto.
Una lechuza desconocida entró a la habitación colocándose justo frente a Harry y ofreciéndole una carta sin identificar.
- ¿Esperabas correspondencia?- preguntó Ron extrañado.
- No- negó el otro estirando su mano para tomar la misiva, si hubiera tenido rastros de magia negra la lechuza jamás hubiese encontrado la entrada.
Cuando leyó las breves palabras inscritas en el pedazo de pergamino, su pulso se aceleró y temió lo peor.
- ¿Qué pasa?- el pelirrojo notó la preocupación del otro y se puso alerta por instinto.
- Tengo que irme…
- ¿Irte? ¿A dónde?
- Algo urgente pasó en el Ministerio- dijo poniéndose de pie y poniéndose su capa de viaje sin pensarlo dos veces, debía darse prisa.
Salió de Grimmauld Place desapareciendo al instante y con una mirada ansiosa, no sabía qué otra cosa hacer y tampoco quería poner a nadie en peligro.
Aterrizó en medio de un campo nefastamente familiar, justo a su lado observó la destruida estatua de la muerte, una donde él estuvo preso durante eternos minutos.
Era el cementerio de la mansión Riddle, el lugar donde Voldemort planeó su resurrección años atrás y cuando vio al fantasma de sus padres por primera vez.
- No creí que vinieras- dijo una voz.
Harry se puso en guardia al reconocer al hombre que salió detrás de una de las lápidas, parecía extremadamente relajado como para haberle tendido una trampa.
- Dolohov- lo identificó con facilidad, después de todo era uno de los mortífagos prófugos más notorios- ¿Dónde está Lestrange?- preguntó sin bajar la guardia.
El otro emitió una risita despectiva, recargó su espalda contra una de las lápidas y habló.
- Recuerdo claramente que aquí fue donde el Señor Tenebroso regresó de la muerte- dijo como si nada- Fue un espectáculo glorioso, aunque desafortunadamente tú escapaste con vida- agregó.
- No vine a escuchar tu paseo por la nostalgia- replicó el auror- Por el poder que me confiere el Ministerio de Magia, quedas arrestado Antonin Dolohov, si opones resistencia tendré que usar la fuerza- recitó como el protocolo indicaba.
- Voy a oponer resistencia Potter- respondió el mortífago sin molestarse en sacar su varita, a lo que Harry lanzó el primer hechizo.
Sólo entonces, Dolohov saltó hacia un lado con una agilidad sin precedentes para enarbolar su varita con maestría e iniciar con sus ataques.
Harry no recordaba la habilidad de ese hombre, la última vez que se enfrentó a él había sido en el Departamento de Misterios donde Hermione logró enmudecerlo con un hechizo, entonces no imaginó que fuera tan bueno en el duelo.
Tal vez había sido un error ir a ese lugar sin avisarle a nadie.
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Draco, quien la esperaba recargado contra la pared, la miró con gesto interrogante.
- ¿Te sirvió de algo la plática?- preguntó con sarcasmo.
Ella frunció el ceño.
- Supongo, Severus Snape es un hombre sumamente complicado, aun estando muerto- asintió caminando para salir de las mazmorras.
- Será que regresemos, Potter sin duda estará arrancándose el cabello de la preocupación- comentó con un bufido.
Ella pareció no escucharlo, seguía meditando sobre las palabras de Snape.
- ¿Tú sientes que dominas la magia negra? Es decir, ¿la sientes parte de ti?- preguntó de la nada.
El rubio la miró enarcando una ceja, dedujo que Severus le había comentado algo de ese tema. Aunque supuso que su antiguo profesor no había ahondado mucho en el tema y era su deber hacerlo ahora.
- Nadie domina a la magia Hermione, y tú lo acabas de experimentar en el Wizengamot- respondió llamándola por su nombre de pila por primera vez, eso capturó la atención de la otra- Respecto a la magia negra, simplemente sé que puedo manejarla ya sea por práctica o por una habilidad natural- agregó.
- ¿No genera conflictos con tu esencia?- siguió ella ya caminando rumbo a los puertas del Colegio, regresarían por otro lado.
- Usarla para cosas que realmente no quería me generó conflictos, pero nada más. Debes entender que la magia de cada persona es diferente sin importar su naturaleza- detalló.
- Estoy familiarizada con la teoría de la naturaleza mágica de las personas, digamos con su ADN mágico- asintió ella con seriedad.
Él sonrió de lado.
- No me sorprende Black, siempre serás un ratón de biblioteca pase lo que pase- comentó con humor.
- Y tú siempre serás un hurón saltarín- lo retó con diversión.
- Ese no es un episodio de mi vida que me guste recordar- respondió el hombre.
- Puede no serlo, pero dime ¿aprendiste algo de esa experiencia?
- Claro, nunca confíes en un auror senil- espetó cruzándose de brazos.
- Vamos, no seas así; todos nosotros somos lo que somos por lo que vivimos y creo que algunas cosas están destinadas a sucedernos- alegó en un tono distante.
Draco no pudo evitar mirar su antebrazo izquierdo, si bien estaba cubierto por su túnica, sabía la cicatriz que lo había marcado tan dolorosamente.
- Tú no merecías esto- declaró con arrepentimiento a lo que ella compuso una sonrisa.
- Quizás no, pero lo hubiera aceptado si con eso lograba ahorrarle ese sufrimiento a alguien más- declaró segura de sus palabras.
- ¿Qué hay de tu sufrimiento?- reclamó con un sentimiento indescifrable- ¿No sabes que hay otros quienes también quisieran ahorrártelo?- increpó sin pensar en lo que decía.
Hermione se sorprendió por tal declaración y algo cálido resurgió en su pecho, era como si estuviera ante un devastador aunque inevitable descubrimiento.
Ambos quedaron a unos centímetros de distancia y sus respectivas magias vibraron. Sus respiraciones comenzaron a agitarse y el rubio retrocedió un paso sin poder evitarlo.
- Será mejor que nos enfoquemos en el tema de la magia- dijo ella.
El rubio asintió.
- Como sabes, la naturaleza de nuestra magia nos da cierta inclinación pero ésta es muy relativa, pues existen aurores con inclinación obscura así como mortífagos con inclinación blanca. Por lo que nada es definitivo- explicó recobrando el control de su respiración.
Ella asintió tornándose seria nuevamente.
- Necesitaría realizar un estudia de mi inclinación y la de Bellatrix, aunque evidentemente deben ser opuestas…- en ese punto abrió sus ojos como platos como si hubiese tenido una revelación- ¡Entonces la magia negra no es la respuesta!- exclamó mostrándose emocionada, el rubio la miró confundido- Si nuestra naturaleza mágica no es definitoria, todos pueden escoger qué tipo de magia emplear aunque en una sean más aptos que en la otra, y nadie puede dominar ambas precisamente por su esencia…¡pero yo puedo hacerlo! ¡Mi conexión con Bellatrix puede ayudarme a fusionar nuestra magias y favorecer una para dominar a la otra!- concluyó comprendiendo todo de repente, hasta las palabras del profesor Snape.
Súbitamente todo pareció cobrar sentido y su rostro se iluminó con entendimiento.
Draco la miró tratando de comprender su declaración, sí, lo que decía tenía sentido pero las implicaciones de hacer semejante cosa rayaban con lo mortal.
- No te exaltes Black, lo que dices no es exactamente seguro- comentó algo preocupado.
- ¡Pero es la solución! ¿No lo ves? ¡Sólo tengo que…!- su perorata se vio interrumpida por una inesperada sensación en el fondo de su ser, como una pulsación.
Hermione sintió un punzante dolor en el fondo de su mente, así que se quedó inmóvil para tratar de fortalecer sus barreras mentales lo más posible, no obstante el dolor no cedió. Era como si esa presencia intrusiva no pudiera ser rechazada, como si ya estuviera dentro de ella…
El relicario.
- ¿Estás bien Black?- el rubio la observó atentamente tensando su postura en respuesta a los gestos de la chica, algo no andaba bien.
La castaña quiso responderle pero otro fuerte dolor la invadió y no pudo reprimir un grito cuando esa presencia arremetió contra el epicentro mismo de su cerebro.
- ¡Hermione!- exclamó Draco tratando de acercarse a ella pero la mujer levantó una mano deteniéndolo mientras que con la otra tomaba su cabeza.
La presión era demasiado poderosa y sintió que la sangre se acumulaba en sus sienes, pese a ello debía resistirse a lo que fuera que estuviera pasando.
- ¿Qué sucede?- Neville llegó a su posición corriendo y con una expresión asustada, claramente los había estado esperando pese a todo.
- No estoy seguro, pero tiene que ver con ese relicario- declaró el rubio sacando su varita para tratar de quitarle la joya a como diera lugar.
La mujer trató de mantenerse firme contra el dolor, pero la presencia era demasiado agresiva y la agonía llegó a un nivel insospechado provocando que su ritmo cardiaco aumentara vertiginosamente, al mismo tiempo que su magia comenzaba a agitarse en su interior.
- Iré por Poppy- dijo Neville sin saber cómo ayudar.
- No podrá hacer nada- negó el otro analizando las reacciones de la castaña, así que rápidamente conjuró su patronus que tenía la forma de un zorro- Algo sucede Potter, ven con refuerzos a Hogwarts- dijo como mensaje, luego su patroni se fue corriendo en medio del aire.
- Debemos hacer algo- dijo Neville cada vez más preocupado- ¿Hermione?- trató de llamarla y de acercársele.
- ¡Aléjate!- le gritó ella con desesperación dejando escapar otro alarido de dolor, su magia irradió alrededor de su cuerpo y el piso tembló.
- ¿Qué está pasando aquí?- declaró McGonagall llegando al lugar donde tres de sus antiguos alumnos estaban reunidos- ¿Hermione?- preguntó preocupada al ver a la mujer en clara agonía, también trató de acercarse pero Draco la detuvo con seriedad.
La aludida soltó otro grito, una especie de taladro perforaba su mente y llegó al punto en que ya no podía soportarlo más, así que dejó fluir su magia. El ambiente se electrificó con ese despliegue de energía para fascinación y terror de los presentes, la magia de Hermione era sorprendentemente cálida y reconfortante.
Draco ya había sentido esa magia y sintió que la suya quería salir también para unirse a esa peculiar danza; no obstante, antes de poder hacerlo, un tinte de magia violácea manchó a la primera otorgándole un toque siniestro que heló el ambiente, y una lucha de voluntades tomó lugar frente a ellos.
Hermione reconoció esa presencia sin problemas y su esencia se reveló contra ella, sin embargo el dolor era insoportable y apenas podía concentrarse en lo que hacía, si seguía luchando podría llegar a agotar su magia y…morir.
No podía morir en ese momento, no así.
Abrió sus ojos para ver los rostros preocupados de los demás, incluyendo en ese calificativo a Draco quien la miraba como esperando qué hacer.
¿Qué podía hacer? ¿Qué debía hacer? Trató de arrancarse nuevamente el relicario hasta que su cuello sangró por el roce de la cadena, pero aun así no tuvo éxito y la desesperación luchó por abrirse paso.
De pronto, como un bálsamo, las palabras del profesor Snape llegaron a sus recuerdos y supo lo que tenía qué hacer…
- Esto no me gusta- murmuró Neville al ver que la castaña súbitamente dejaba de moverse con desesperación y la magia del lugar se tornaba completamente gélida.
Draco tensó aún más su postura y miró a McGonagall.
- No abra la puerta- le dijo a lo que la mujer lo miró confundida, estaba preocupada por el estado de su alumna favorita.
En ese preciso instante, una siniestra risa salió de la garganta de la castaña provocando un escalofrío a todos los presentes. Cuando la mujer levantó su rostro, el cruel brillo de sus ojos grises les hizo saber que algo estaba muy mal. El color podía ser el mismo, pero la emoción era completamente diferente.
- Vaya, vaya, qué grata sorpresa- la voz de la castaña resonó con un matiz arrastrado y repleto de crueldad.
La Hermione que conocían ya no estaba frente a ellos.
- Lestrange- gruñó Neville saliendo de su estupor y apuntando a la mujer con su varita, su ira bullía intensamente.
- Justo al imbécil que quería matar- rio la aludida disfrutando del momento.
- ¿Qué hiciste con Hermione?- reclamó Longbottom al instante.
- Solamente tomé control de su patética persona- confesó la otra con diversión- Debo decir que opuso resistencia pero al final mi magia resultó claramente superior- agregó jugando con 'su' varita como si nada.
- ¡Libérala ahora mismo!- le ordenó la mujer de mayor edad apuntándola con su propia varita.
- ¿O qué McGonagall? ¿Serías capaz de lastimar a tu alumna preferida?- la retó sabiendo que tenía una ventaja en ese aspecto.
La anciana frunció el ceño, claro que no lastimaría a Hermione.
- Destrozaré ese cuerpo parte por parte si es necesario, no dudes de mí- declaró Draco sin dejar ver emoción alguna en su semblante.
La mujer le dirigió una mirada despectiva, su sobrino no era de los que se andaban con rodeos y no quería correr riesgos innecesarios habiendo logrado llegar a ese punto.
- Tengo muchos planes para la sangre inmunda, así que no puedo perder mi tiempo con ustedes- declaró un poco más seria.
- No atravesarás estas puertas…
- Me subestimas anciana- sonrió ésta apuntando su varita hacia las enormes puertas principales del castillo para lanzar un rayo de energía tan poderoso que formó un hueco lo suficientemente grande como para poder salir.
El joven profesor se sorprendió antes semejante despliegue de magia.
El rubio no se detuvo a admirar el acto y le lanzó un rayo que la mujer esquivó sin demasiadas complicaciones para luego salir por el agujero recién creado.
Trataba de huir.
- ¡No podemos dejar que escape!- gritó el ojigris corriendo tras ella.
Afuera, el auror encargado de la seguridad de Hermione (el llamado Camus), los había seguido de alguna manera y le bloqueó el paso a la chica con evidente confusión.
- ¡Avada Kedavra!- el rayo verdoso estuvo a punto de asestar al hombre pero éste lo esquivó en el último segundo valiéndose de sus instintos de supervivencia.
La castaña aprovechó la conmoción parar correr rumbo al final de las barreras anti apariciones, pero una vez más su camino fue bloqueado.
Harry con una ceja sangrante, Ginny, Luna y Ron acababan de llegar al territorio de su alma máter encontrándose con la sorpresa de ver a Hermione siendo perseguida por Malfoy, Neville y la misma Minerva.
- ¡Potter! ¡Es Lestrange, no permitas que escape!- bramó Draco en tono de advertencia.
La aludida soltó otra risotada acompañándola de rayos multicolores en dirección a los recién llegados, éstos convocaron escudos en el acto y se pusieron en guardia.
- ¡¿Qué rayos sucede?!- exclamó Ron totalmente confundido al ver a su amiga con una expresión jamás vista.
- ¡Sectusempra!- gritó Harry sin pensarlo dos veces, la castaña lo esquivó ágilmente.
- ¡No la lastimes! ¡Es Hermione!- le gritó Neville con desesperación uniéndose al duelo.
- ¡Malfoy dijo que era Lestrange!- objetó el ojiverde igual de confundido y sinceramente abatido.
Mientras hablaban, el grupo rodeó a la castaña casi por instinto quien los miró de uno a uno sin decidirse a cuál mataría primero porque ciertamente no la dejarían ir sin pelear.
Mejor para ella.
- Lestrange controla de alguna manera el cuerpo de Hermione- explicó Minerva agitada por la carrera.
- ¡El relicario!- bramó Harry con entendimiento, además sintió una punzada de dolor al saber de primera mano lo que era estar poseído. Ginny intercambió una mirada con él, ella también había pasado por algo similar y recordaba el miedo que sintió.
- ¡Imbéciles! ¡La sangre sucia ahora me pertenece!- chilló la mujer de virulentos ojos grises, la voz de su amiga distorsionada por su demencia- ¡No saben las cosas que haré con este cuerpo! ¡Lo que podré hacerle al mundo entero con esta apariencia!- se carcajeó imaginando la posibilidades.
Todos lo temieron, pues con esa apariencia prácticamente podía hacer lo que fuera antes de que alguien se diera cuenta del engaño.
- ¡Maldita! ¡Libera a Hermione ahora mismo!- le gritó Ginny con furia en la voz.
- Temo que eso no será posible, la diversión apenas empieza- rio lanzando otro hechizo en su dirección.
Ron escudó a su hermana rápidamente y los demás lanzaron sus propios ataques para tratar de desarmar a Lestrange o de quitarle el relicario, pues no querían dañar el cuerpo de su amiga.
No obstante, la castaña era sumamente hábil y se defendía con presteza, de hecho parecía entretenida y comenzó a lanzar maldiciones a diestra y siniestra.
- ¡Diffindo!- disparó Draco sin limitar sus ataques, pero apenas consiguió hacer un corte en la túnica de la mujer mas no en su carne.
- ¡¿Qué haces Malfoy?!- le espetó Neville y Ron al mismo tiempo.
- ¡Peleo! No dejaré que escape- respondió el rubio sin permitirse recurrir a sentimentalismos, pues en ese momento Black no estaba ahí sino Bellatrix y acabaría con ella. Eso hubiera querido Hermione…
Harry detectó su resolución y, en medio de ella, algo parecido al miedo. Sabía que su amiga estaba en alguna parte, por más que quisiera no podía hacerle daño a su cuerpo sabiendo eso; él bien podría sacrificarse a sí mismo pero no sacrificaría a Hermione.
Ni por el Bien Mayor…
Bellatrix acentuó su sonrisa deformando el rostro robado de la verdadera castaña, su plan estaba resultando ser todo un éxito.
- Esto es muy entretenido- declaró casi danzando mientras lanzaba más hechizos y esquivaba los que daban a cambio- Lo mejor de todo, es que la sangre sucia es incapaz de detenerme- declaró con dicha, era cierto que no detectaba la presencia de la otra pero eso solamente simbolizaba la superioridad de su poder.
- ¿Eso crees?- una nueva voz interrumpió el duelo.
Todos pararon sus ataques ante la inesperada llegada de nada menos que Bellatrix Lestrange, o por lo menos de su cuerpo.
- ¿Otra Lestrange?- inquirió Ron apretando más su varita.
- Esa es Hermione- reconoció Luna con una sonrisita.
La recién llegada tenía una mirada realmente furiosa aunque sus ojos grises no reflejaban demencia sino resolución; el cuerpo se veía como siempre pero sus ademanes eran completamente diferentes.
- ¿Cómo…?- Bellatrix se sorprendió al ver ahí a su cuerpo, eso definitivamente no se lo esperaba, entonces Hermione no estaba atrapada en su mente como creyó.
- No pensaste que iba a ser sencillo derrotarme ¿o sí Bella?- inquirió la voz de la mortífaga pero con los matices propios de la castaña.
- Increíble- murmuró Draco al comprender la situación un poco más. Parecía que, de alguna manera, las mujeres habían intercambiado cuerpos.
La pelinegra se abrió paso para situarse justo frente a la castaña, era curioso ver su cuerpo de esa manera, como una experiencia extra corporal, aunque la situación era la misma a final de cuentas. La una en contra de la otra, fuera el cuerpo que fuese.
- ¿Qué vamos a hacer Bella? ¿Lastimar nuestros propios cuerpos? No sé tú, pero eso no me parece inteligente- la retó Hermione sin estar nada cómoda en esa apariencia ni en ver su rostro original contorsionado en un rictus lleno de maldad. Pese a todo, para ganar realmente había sido necesario perder, en ese caso en contra de la invasión mental.
Su rival se recuperó de la sorpresa y rio nuevamente.
- Me sorprendes Hermione- respondió- Pero nada ha cambiado, al contrario, creo que mejoró. Si te asesino en ese cuerpo, podré quedarme con el tuyo permanentemente, el cual es mucho mejor para camuflarme entre la sociedad mágica, sin mencionar que obtendría todos los nuevos títulos que ahora posees. Después de todo no es tan malo que seas una Black- comentó con renovada dicha.
- ¿Te convertirías en una sangre sucia por eso?- increpó Hermione tratando sutilmente de disuadirla de su plan, realmente no quería quedarse atrapada en ese cuerpo tan 'podrido' por decirlo de alguna manera.
- Haré lo que sea por verte muerta- espetó lanzando la primera maldición.
- Inténtalo- la otra se defendió con relativa facilidad.
Así, un duelo comenzó entre las dos mujeres destinadas a matarse la una a la otra por una profecía. Los demás no podían decidirse a intervenir porque las cosas eran demasiado complicadas. Si atacaban a Lestrange lastimarían el cuerpo de Hermione y si atacaban el cuerpo de Lestrange, lastimarían a Hermione…de un modo u otro terminarían perjudicando a su amiga y no podían arriesgarse a eso.
- Esto es lo más extraño que he presenciado en mi vida- comentó Ron sin poder terminar de asimilar la situación, sus ojos seguían cada movimiento de las mujeres.
- Para mí no, pero es raro- secundo Luna mirando el duelo con atención.
- No se queden ahí parados, ayúdenme- siseó Draco harto de la estupidez de ese grupo mientras trazaba una especie de símbolo en el aire.
- ¿Qué pretendes?- preguntó Camus advirtiendo sus estudiados movimientos.
El rubio no se molestó en mirarlo, pero respondió.
- Si no podemos dañarlas, al menos debemos contenerlas en un campo mágico para evitar que Bellatrix huya de cualquier forma- explicó.
- Eso es arriesgado, podrían matarse…- comentó McGonagall con preocupación, se sentí inútil ahí parada.
- Eso es lo que va a pasar de un modo u otro ¿no?- espetó el rubio sin querer comenzar con una discusión sobre la moralidad de sus actos.
Entonces Ron frunció el ceño con evidente molestia.
- ¿No te parece que estás muy ansioso por ver muerta a Hermione?- le reclamó sin importarle nada más.
El aludido lo miró de reojo, genial ahora la Comadreja iniciaría una pelea con él. Ese sí que sabía elegir los mejores momentos para todo.
Luna tomó a su novio del brazo, ella se veía calmada.
- Hermione odiaría que Lestrange escapara con su cuerpo- le dijo en un tono suave que pretendía calmarlo.
El pelirrojo soltó un bufido pero dejó de ver al rubio con amenaza, al parecer la rubia tenía la 'mágica' habilidad de controlar ese famoso temperamento Weasley.
- ¿Cómo te ayudamos?- intervino Harry comprendiendo la situación sin reclamos.
Draco también le dedicó una mirada y notó sinceridad en sus ojos verdes, así que asintió.
- Que no se den cuenta de lo que hago- le pidió finalmente.
- Cuenta con eso- dijo Ginny comenzando a conjurar una especie de neblina ligera.
Las duelistas por su lado, no perdían detalle de cada uno de sus movimientos, además ahora luchaban en condiciones un poco más equitativas pues la menor había entrenado arduamente. Lestrange se mantenía atenta también a lo que pasaba a su alrededor, no era tan tonta como para ignorar a las demás sabandijas, especialmente si su sobrino estaba entre ellas.
- Concéntrate Bella o podría costarte caro- le llamó Hermione notándola mirar a los demás de reojo, una ligera neblina comenzó a expandirse por el suelo y presintió que algo tramaban, así que debía desviar la atención de la mujer.
- Es tu cuerpo- respondió la otra encogiéndose de brazos.
- Precisamente- sonrió cuando a su mente llegó una brillante idea.
Por la misma razón que conocía bien su cuerpo es que pudo dañarlo tan efectivamente, lanzó una serie de rayos que sirvieron de distracción para uno más poderoso aunque sutil. El haz de luz atravesó 'su' abdomen casi con gracia y el sonido de un grito se dejó escuchar.
Bellatrix sintió como si le hubieran lanzado un cruciatus y su abdomen ardió provocándole un grito de agonía, sus ojos se obscurecieron y lanzó su respuesta sin perder un segundo más. El rayo rojizo fue esquivado pero logró hacer un corte en la mejilla de la otra quien sonrió de lado.
- ¡Crucio!- aulló la falsa castaña tratando de ignorar el dolor en 'su' cuerpo.
La maldición dio en el blanco provocando que la otra detuviera sus movimientos para concentrarse en rechazar esa tortura, no obstante soltó un grito y lanzó su propia maldición para tratar de salir de esa.
Bellatrix trató de hacerse a un lado pero ese cuerpo no respondió como debiera hacerlo y el rayo mágico chocó contra su escudo, aunque lo traspasó por poco y tocó su brazo.
La otra escuchó el inconfundible 'crack' de un hueso y supo que eso le dolería cuando regresara a su propio cuerpo, aunque de momento ya no estaba siendo sometida a la tortura del cruciatus por lo menos.
Ambas se veían agitadas y heridas.
- Así no llegaremos a nada- comentó Hermione cansada pero sin intenciones de detenerse.
- Estoy de acuerdo, quizás en otra ocasión terminemos con esto- respondió la otra mujer conjurando una densa cortina de humo negro, luego se dispuso a correr para atravesar la barrera protectora del Colegio, pero cuando quiso hacerlo chocó contra otra barrera invisible que la tiró de espaldas.
- Me parece que no- rio Hermione dispersando el humo, también la neblina desapareció paulatinamente, sabía que esa nueva barrera era obra de alguno de sus amigos- Tendremos que terminar las cosas de una vez por todas- agregó levantando su varita con amenaza.
La otra se levantó mirándola de igual manera, aunque con un ligero toque de burla.
- ¿Realmente acabarías con tu propio cuerpo?- le preguntó señalándose a sí misma.
- Haré lo que sea por verte muerta- repitió las mismas palabras que la mujer le dijera hacía poco.
Así eran las cosas, y Hermione lo sabía muy bien, ahora era su oportunidad de acabar con todo finalmente, de cumplir la dichosa Profecía, de terminar con la maldad que representaba esa mujer…aunque eso significara sacrificar su propia vida.
Quería vivir, eso era cierto, sin embargo quería más ver muerta a la otra y no por rencor, sino porque solamente así impediría que siguiese causando más daño a sus seres queridos y al mundo en general. Esto no se trataba de ella, sino de algo mucho más grande, algo que debía enfrentar pasara lo que pasara.
Quiso girar su rostro y mirar un par de ojos una vez más, era curioso que tuviera esa súbita necesidad, pero luchó contra sí misma y se resistió. No lo haría.
No podría hacerlo.
- ¡Avada Kedavra!- gritaron las dos mujeres al mismo tiempo y en direcciones opuestas destinadas a encontrarse.
Pese a que sus varitas no eran gemelas, ambos rayos verdosos chocaron el uno contra el otro deteniéndose a medio camino entre ambas. Aunque dicha conexión duró apenas unos segundos y luego esos mismos rayos combinados, reflejados o debilitados, atravesaron el pecho de cada una de las mujeres.
Dos cuerpos quedaron inmóviles sobre el pasto y Ginny soltó un grito de angustia.
Draco Malfoy se quedó paralizado mirando la escena que acababa de suceder frente a sus ojos, no podía creerlo… ¿sería posible? No.
No, no podía ser cierto.
- ¡Malfoy! ¡Quita la barrera!- le gritó Harry queriendo acercarse a su amiga con desesperación, las lágrimas escurrían por sus ojos.
El rubio hizo lo solicitado sin pensarlo dos veces y sin importarle seguir las indicaciones de Potter, luego corrió hacia el cuerpo de la castaña mientras Potter corría con el de la pelinegra.
No obstante, ese último cuerpo se movió antes de que el hombre lo tocara…la mujer en cuestión miró a su alrededor con confusión mas luego saltó para lazarse por una colina que la llevó hasta los límites del Colegio donde finalmente pudo desaparecer.
Nadie fue lo suficientemente rápido como para detenerla y Draco estaba más ocupado examinando el pulso de la castaña.
- Maldita sea- murmuró la mujer abriendo sus ojos al saber que su enemiga hacía escapado.
Hubo un suspiro colectivo de alivio al verla con vida, eso era simplemente sorprendente y Ron se limpió las lágrimas de su rostro mientras Luna lo tomaba de la mano con fuerza.
- ¡A un lado!- gritó Ginny inclinándose sobre su amiga para examinarla, también sus ojos castaños tenían lágrimas de angustia y de felicidad- Increíble…- musitó con sincera admiración.
- Ron, necesitamos una camilla para llevarla a San Mungo- indicó Harry con apremio, seguía en shock por lo que había sucedido. Quizás él había obtenido su fama por haber sobrevivido a la maldición asesina pero no lo recordaba, sin embargo ahora que había presenciado algo similar, realmente era algo sorprendente, extraordinario….y se sentía inmensamente agradecido por ello.
- No es necesario, puedo encargarme de ella en Grimmauld- negó la pelirroja continuando con su análisis exhaustivo.
- ¡Una Avada la impactó!- soltó Neville como necesitando decirlo para creerlo, el chico estaba al borde de la histeria.
- Hermione Black, la Mujer-Que-Vivió- bromeó Luna sin perder su etérea calma.
- Maldición…- repitió Hermione ignorando todos los comentarios, poco a poco recobraba el control sobre su cuerpo, por lo que su brazo izquierdo comenzó a punzarle y su abdomen ardía como demente, además de todo, el punto donde la maldición la había impactado le quemaba como fuego.
- No trates de moverte, solamente te lastimarás más- intervino Minerva mirando a la joven hechicera conmocionada y preocupada por lo pasado.
- Hermione, debo acomodar tu brazo o después será más complicado- le advirtió Ginny en tono clínico.
- Al menos llevémosla a la Enfermería…
- Ahhhhhhhhhhh- el grito de dolor que soltó la castaña cuando la pelirroja reacomodó su hueso sin esperar un segundo más, sorprendió a los otros.
Entonces Hermione perdió todas sus fuerzas y un pesado sueño la inundó, después de tanto dolor estaba agotada, dejó que su consciencia descansara un instante, dormiría sólo un poco…
Cuando despertara tendría que tomar medidas respecto a su condición, no permitiría que lo de ese día volviera a suceder.
A su lado, Harry Potter cayó al suelo abatido por el precio que tuvo que pagar ante su derrota.
Las consecuencias serían graves.
Ahora sabía cuál era el último horcrux.
¿Sería demasiado tarde?
…
ººoo0O0O ººoo0O0O ººoo0O0O ººoo0O0O ººoo0O0O ººoo0O0Oºº
¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas!
Espero sus comentarios.
Bliu Liz.- Hola, gracias espero que este capítulo te haya parecido interesante. Saludos!
Athefrod.- Pues bienvenidas a ambas de regreso ¿no? Esa breve ventana de la vida de Bellatrix ciertamente era necesario aunque un tanto triste como bien mencionas, pese a todo son familia pero las cosas no salieron como esperaban cuando eran jóvenes y relativamente inocentes. La relación de Draco y Hermione avanza al punto culminante, con todas las emociones que los rodean no dudes que pronto pasará. El relicario…bueno ya sabemos para qué sirvió y cómo terminó ese encuentro. Hasta la próxima y gracias por tus comentarios.
YUKI NICKY1.- Al contrario, me da gusto leerte como siempre. Victorie tenía que ser rescatada aunque la situación fue un tanto dramática, respecto a Draco me siento satisfecha de que lo percibas de esa manera pues así trato de plasmarlo. Es cierto, Hermione se siente sola en medio de la tormenta que se acerca sin embargo existen personas que no la dejarán por más que ella intente protegerlos. Bellatrix planea muchas cosas malvadas, entre ellas matar a Hermione como pudimos leerlo. Saludos!
¡Travesura Realizada!
