Aquí les traigo un nuevo capítulo, espero que les guste. Si hay alguien que no le gusta mi historia o las otra cuatro, entonces para de leer y busca otra que sea de tu gusto, porque si criticas los comentarios de a los que les gustan esta historia, borró sus review.

El manga y sus personajes le pertenecen a Masami Kurumada, pero Hatsumi es de mi propiedad.

¡Ahora vamos con el capítulo!


En el capítulo anterior...

La maldad se expande en todas partes. Dócrates se lleva a Saori como rehén, Seiya, Shun y Hyoga van a salvar a Saori y recuperar el casco dorado, mientras Shiryu, Hatsumi y Kiki van a buscar el resto de la armadura, pero no lo logran. Ahora les queda camino por recorrer.


Capítulo 20

Los Caballeros de los abismos

Después del ataque de Dócrates, se vio la necesidad de que se renovara la mansión Kido.

- Son unos incapaces ¿por qué se libraron de ese hombre sin antes hacerlo hablar? Era la oportunidad de que nos dijera donde esta el resto de la armadura dorada y lo estropearon.

Dijo Tatsumi molesto.

- Para ellos fue una cuestión de vida o muerte y no tenían otra elección.

Le interrumpió Saori.

- Pero señorita...

No le deja terminar.

- Aunque este incidente me ha enseñado una cosa que jamás hubiera imaginado.

Los caballeros se le quedan viendo

- ¿Y qué es?

Preguntó Seiya.

- Hay alguien que esta detrás de Dócrates, es el que desea la armadura dorada.

Ella se dirigió a la ventana, meditando.

- ¿Y quién es?

Preguntó el muchacho.

- Alguien que maneja la maldad desde las sombras. Un personaje que no tiene el menor reparo de contener a la humanidad, para sus fines maléficos.

- ¿Tiene la Fundación alguna pista de quien es esa persona?

Preguntó Shiryu.

- No, solo es un presentimiento; aunque estoy segura de que es acertado.

Entonces se le viene algo en mente al chico peli castaño oscuro.

- ¡Ah! Claro, ya entiendo.

La chica Kido no se lo esperaba.

- Eres muy convincente como para hacerme creer tu cuento de hadas, no soy el único. Mira a los tontos como se han puesto.

Viendo la cara de sus amigos.

- No sé si tomar eso como un cumplido.

Sonríe gentilmente la peli morado.

- ¿Cómo un cumplido?

Todos se ríen de eso, hasta que Shun le dice:

- Seiya, ya que hablas de poder. Lo que dices tiene que ver con las últimas palabras de mi hermano: Él nos habló de que algo raro pasaba en el Santuario; estoy seguro de que Dócrates no nos atacó por pura casualidad.

- Yo también lo creo, pero no vale la pena hacer especulaciones. Necesitamos pruebas concretas... Lo que esta claro es que cosas extrañas están pasando en el Santuario y no hay posibilidad de saberlo. El mundo estaría en gran peligro.

Concluyó ella.


En el Santuario

- ¿Qué? ¿No han sido derrotados esos caballeros y Dócrates falló?

Dijo el Patriarca.

- Es que hago todo lo posible, maestro.

Respondió Gigas.

- ¡Inútil! ¿Ya has olvidado el consejo que te di cuando te puse en ese puesto?

Alzó la voz al levantarse de su lugar.

- Si fracasabas, te devolvería a esa vida miserable.

El anciano retrocedió unos pasos, no queriendo pensar en ello.

- Maestro, deme otra oportunidad por favor.

Ahora su espalda estaba presionada sobre una de las columnas del lugar, hasta que le dijo:

- Tengo un plan que nos ayudara a deshacernos de los caballeros de bronce, con el que recuperaremos el casco de la armadura.

El hombre se la máscara se le acercó, Gigas pensó que lo mataría, pero se pasó de largo sin antes decirle:

- De acuerdo, después de todo conseguiste gran parte de la armadura dorada; te daré otra oportunidad, si no lo consigues lo lamentaras.

Gigas sintió un poco que su cuerpo le pesaba, pero pudo incorporarse; entonces mandó a traer a Shaina de Ofiuco.

- Espero que lo hayas entendido, nuestras vidas están en juego y además la confianza del gran maestro.

Dice el viejo que estaba sentado.

- La culpa es tuya: te empeñas a confiar en hombres, cuando una mujer es la más indicada para vencer a los caballeros de bronce. Así que déjame a mí.

Ella se dio la vuelta.

- Espera un momento, pequeña. Es mi jugada maestra y prefiero reservarte, tiene que haber alguien que sea capaz de liberarnos de ellos.

Shaina dijo rápidamente:

- Conozco a una mujer, además de su mano derecha.

- ¿Otra mujer? ¿Su mano derecha?

- Y son de total confianza.

Dijo a parte la mujer.

- Estoy seguro de que te refieres a esa especie de tigresa y un hombre de carácter amable que el hermano de nuestro maestro exilió del Santuario, ¿te refieres a Yiste y a Cesarion?

Preguntó Gigas.

- En efecto, y con sus hombres acuáticos, son invencibles.

La miró por un momento para aprobar el plan del caballero femenino de Ofiuco.

- Muy bien, ¿crees que será la solución para nuestros problemas?

- No lo lamentaras.

Le aseguró la mujer peli verde y después su pensamiento.

- "Tiembla Seiya, la hora de tu muerte esta próxima."

Entonces mando volar a un águila mensajera, llegando a una isla tétrica, con castillo. En una de sus ventanas se asomaba una mujer con una armadura de serpiente marina y vio al ave mensajera, se río cuando leyó la carta de su protectora se dirigió a ver a sus hombres y a su mano derecha.

- Cesarion.

Entonces de algo repentino que subió, era un joven de pelo rubio cenizo corto, ojos castaño claro y con su armadura del mapache: la coraza es de color blanco y marrón, al igual que la protección de los brazos; las perneras solo eran cafés y hasta el pie eran más oscuras; las hombreras con piel de verdad y el casco con cabeza de mapache.

Y ambos se dirigen a otra parte del castillo.

- Vengan a mí, caballeros de los abismos. Serpiente ¿estas ahí?

Vio una silueta que colgaba de una de las columnas de piedra.

- Acude a mi llamada, tiburón.

Ordenó y de una cascada salió.

- Preséntate ahora, medusa.

Y emergió de las aguas, reuniéndose con sus compañeros.

- Alégrense, nuestra hora a llegado.

Les muestra a la carta.

- Una carta del Santuario.

Dijo Cesarion.

- Por fin se termino el exilio, nos dejan volver.

Los otros tres examinan el mensaje y se ríen, entonces saltan de un barranco y nada en el mar, y atacan a un barco.


Mansión Kido

Se da en las noticias sobre ataque en barcos de carga.

- "Por el momento no han habido supervivientes a este ataque, aunque los barcos siguen recorriendo el lugar de la tragedia. Ni siquiera se han localizado algún resto del naufragio, donde se supone que la explosión..."

Tatsumi apaga la televisión, y voltea a ver a su señora.

- Es terrible.

- Una tragedia. Estoy preocupada porque tenemos un barco petrolero en esa zona.

Les interrumpe el teléfono y Saori contesta.

- Departamento Marítimo, tengo entendido que quiere hablar conmigo.

- Le agradezco la llamada ¿ha oído la noticia? Tengo que saber en que condiciones esta nuestro barco petrolero.

Dijo la chica peli morado algo consternada.

- Acabo de enterarme que unos piratas lo han secuestrado.

Dijo el hombre que estaba en teléfono, lo que alarmó a Saori sobre lo que escuchó y manda llamar a los chicos.

- Estos piratas han puesto una condición para devolver el barco: quieren que los cinco caballeros de bronce vayan a bordo del barco y que traigan el casco dorado con ellos. De no ser así, están amenazando con destruir el barco con todos sus tripulantes a bordo.

Informó ella.

- Nuestros enemigos no han tardado en aparecer.

Comentó Shun.

- Debe ser una maniobra para aniquilarnos.

Agrega Shiryu.

- Desgraciadamente no hay forma de saber eso hasta que no vayamos a la cita.

Hyoga tenía sus manos detrás de su cabeza.

- Solo tenemos la opción de ir.

Seiya habló.

- Pero no hay que bajar la guardia ni mucho menos con el casco en nuestra posesión.

Dice Hatsumi.

- Tomemos el casco dorado y hay que partir de inmediato.

Pero el mayordomo se interpone.

- ¿Están locos? Ese casco es irremplazable, mientras que la Fundación puede comprar docenas de petroleros. Destruyan ese barco si les divierte.

Sugirió maliciosamente el mayordomo.

- ¿Has perdido la cabeza? Si ese barco llega a hundirse, no solo su petróleo creara una marea negra como nunca se ha visto, sino que se propagara las radiaciones nucleares de tal manera que acabara con la vida marina.

Le regaño la chica peli morado, dejándolo mudo y sin medir lo que dijo, disculpándose.

- No dejaremos que hagan eso, esta en juego nuestro honor de caballeros.

Rompe el silencio Seiya.

- No permitiremos que nos arrebaten el casco. Lo llevaremos como señuelo para traerte ese barco. Te lo prometo.

Y un rato después, Saori ve desde la ventana como los cuatro muchachos y la única chica suben al helicóptero para acudir al rescate, ya con sus armaduras puestas.

- Abuelo... ayúdalos.

Ella veía el retrato del señor Mitsumasa


En el Santuario

Gigas seguía con la caballero femenino de Ofiuco.

- Shaina, me has aconsejado bien. Pensar que Yiste se haya apoderado de un petrolero de la Fundación.

- Espero que cumplas tu promesa, y que la liberes de su prisión cuando haya cumplido su misión.

Le recuerda la mujer peliverde.

- Por supuesto, tus amigos se han portado bien. No parece que llevaran tanto tiempo en el exilio; aunque nuestro antiguo Patriarca no le gustaba del todo su actitud. No merecieron recibir ese castigo, solo querían eliminar todos esos barcos que amenazaban el mar, y ahora están a punto de conseguirlo, es esa experiencia que los hace valiosos y esos caballeros del abismo son lo que necesitamos. No te preocupes, liberare a tu amiga.

Le aseguró Gigas.

- Muy bien. Porque ella y yo formaremos la alianza más poderosa que jamás hayas conocido.

Se imaginaba como su protegida y ella harían un gran equipo


Mientras tanto

Seiya miraba por una de las ventanas del helicóptero.

- Hay algo que no le dije a Saori, no quería alarmarla. Nos dirigimos a una trampa.

Los demás estaban escuchándolo.

- Estoy seguro de que además de querer el casco, aprovecharan para deshacerse de nosotros.

Concluyó el caballero de Pegaso.

- Tienes razón, si no habrían insistido en que fuéramos directamente a llevarles el casco dorado.

Dijo Shiryu mirando a los otros.

- Pues aconsejo de que tengamos mucho cuidado.

Dijo Hyoga estando de pie.

- Y hay que estar en total alerta.

- Tenemos que salvar a los cautivos lo antes posible.

Dijo Hatsumi muy seria.


En el barco

- Parece que ya llegaron.

Dijo el tiburón.

- Escúchenme, se comportaran y harán todo lo que les digamos.

La puerta del transporte volador se abrió, revelando a los caballeros y salen de un salto (No importa el orden, aunque luego sea las damas primero).

- ¿Quién es el caballeros de Pegaso?

Preguntó la serpiente, lo que hizo que Seiya caminara unos pasos.

- Bien, coloca con cuidado el casco en el suelo.

Lo hizo.

- Quisiera saber si tienen más piezas de la armadura.

Era directo.

- Nosotros hacemos las preguntas.

Dijo Tiburón.

- Vamos, no lo oculten. Si las tienen, a menos de que sean como Dócrates: que alguien los esta manipulando como marionetas.

Entonces uno de ellos dos arroja cerca de los caballeros de bronce algo.

- No sé de que estas hablando. Pónganse los grilletes.

Les ordeno tiburón.

- ¿Acaso quieren que hagamos estallar los motores del barco?

Entonces Seiya los recoge y se los pone a cada uno, hasta a Hatsumi.

- Ahora de rodillas.

Indicó el tiburón.

- ¿Qué dices? ¿Quién te has creído?

Protestó el caballero del Dragón.

- Shiryu.

Lo llamó Andrómeda.

- De momento hay que seguirles la corriente.

- Si nos revelamos ante ellos, pueden matar a los cautivos.

Les dijo el Cisne y la Ninfa, arrodillándose todos.

- ¿Estos son los terribles caballeros que acabaron con Cassio y Dócrates?

Se preguntó burlonamente la Serpiente.

- Miren que pinta cuando están indefensos.

Ahora se unió Tiburón.

- Seguro que los vencieron por emplear mal sus artes.

- Nos enfrentamos a ellos en combate leal. Es muy curioso que hayan sido informados cuando son gente que no tiene nada que ver con el Santuario.

Sospechó Seiya.

- Estas comenzando a fastidiarme, y tengo ganas de darte una lección. No tengas miedo y enséñanos alguna de tus habilidades.

Lo incitó la Serpiente.

- Como veras, te haremos un tarto especial.

-Ustedes serán quienes recibirán una lección.

Ambos caballeros corrieron hacia él, pero cuando Seiya le iba a dar un golpe: era como si se tratara de mantequilla.

- "¿Qué pasa?"

Se preguntó el muchacho peli castaño, entre tanto los dos oponentes volvían a atacarlo y el mismo resultado, hasta que Tiburón lo golpeó la cara y lo agarró por detrás.

- Pobre iluso. Tus golpes no funcionan en nosotros ¿olvidas que somos acuáticos?

Y Serpiente le da un puntapié, sin darle oportunidad a Pegaso de contraatacar; los otros cuatro solo observaban, pero la cadena de Shun comenzó a extenderse hacia donde estaba la maquinaria del barco, donde se encontraba Medusa. El chico peli verde miró a los otros y tomaron la acción de liberarse de sus grilletes con su poder.

- Terminemos con él, ya me esta comenzando a aburrir.

El Tiburón iba a dar el golpe de gracia, pero al oír que algo se rompió los interrumpió, al mismo tiempo que la cadena atacó al caballero de Medusa. Ahora eran cinco contra dos.

- Han hecho muy mal en humillarnos, ahora nos toca a nosotros. Será ojo por ojo y diente por diente.

Y ahora era la venganza.

- ¡Meteoros de Pegaso!

Los golpes recibieron ambos.

- ¡La Cólera del Dragón!

Dijo Shiryu, siendo su turno.

- ¡Polvo de Diamante!

- ¡Destello Ventisca!

Por último Hyoga y a Hatsumi.

- Nos han herido, ahora haremos estallar el barco.

Advirtió la Serpiente.

- Me extrañaría mucho que hicieran eso.

Shun señala en donde esta su cadena, subiendo a Medusa encadenado.

- Ahora nosotros los haremos prisioneros y tendrán que hablar.

Se puso en guardia, pero en eso un rayo apareció, sorprendiendo a los cinco caballeros de bronce y vieron que aparecieron muchos barcos, pero más pequeños, hasta se escuchaban lamentos.

- ¿De donde vienen esos barcos?

Preguntó Hyoga.

- Barcos Piratas.

- Es imposible que estén en esta época.

Dijo Shiryu.

- No crean todo lo que vean, aunque sea real.

Quiso aconsejarles la única chica y los otros barcos dispararon sus cañones, todos corrieron y los piratas se subieron a bordo.

- ¡Hay que atacarlos!

- Seiya ¡espera!

Pero ya era tarde y cuando golpeó a uno de ellos.

- ¿Qué?

Y al golpear a otro.

- "Son fantasmas."

Se dio cuenta.

- Es lo que trataba de decir, no son lo que parece.

Ahora Shiryu, Hyoga y Shun lo entienden; hasta se le vino algo en mente a la chica.

- ¡El casco!

Corrió para tomarlo.

- ¡Espera!

Shun quiso detenerla, pero no escuchó; al mismo tiempo que la Serpiente se levantó para ir por éste.

- ¡Cadena Floral!

El objeto se envolvió en la última pieza y la jaló hacia atrás, serpiente cayó directo en el piso.

- ¡Llegas muy tarde!

Se detiene al ver que estaba en manos de la Ninfa.

- Maldita, te arrepentirás.

Advirtió Tiburón.

- Tendrán que atraparme primero.

Dijo ella determinada.

- Y eso es lo que yo hare.

Se escuchó una voz masculina.

- ¿Quién es?

Preguntó Shiryu, mirando de un lado a otro.

- ¿No sabes donde estoy? Justo en frente de ti.

Entonces aparece Cesarion, el caballero del Mapache detrás de la chica, noqueándola antes de que pudiera hacer algo.

- ¡Hatsumi!

Exclamó Seiya.

- Si quieres a la chica de vuelta con ustedes, tendrán que venir a nuestro lugar.

Y él desaparece con hojas soplando a su alrededor y los caballeros del abismo van hacia el mar, hasta los fantasmas desaparecen; ven después que un barco se aleja, en el estaban los tres caballeros, el mapache y Yiste, la líder.

- Si no hubiéramos venido en su ayuda, estarían haciendo el ridículo y me enfadaría.

Dijo ella en brazos cruzados.

- Tienes razón, lo sentimos.

Se disculpo la Serpiente.

- Si señora, tienes razón: ha sido formidable, creí que nos atacaban barcos piratas.

Tiburón alzó la cabeza.

- Tu eres la mejor.

Dijo Medusa.

- ¡Basta de halagos!

Los regaño e inclinaron la cabeza.

- No hay momento que perder, los conozco. Ellos no tardaran en seguirnos, debemos de darles una gran bienvenida, más con esta mujer en nuestras manos: podríamos tenerla como un señuelo.

Miró de lado a la chica.

Los caballeros de bronce no dijeron nada al principio, por no hacer nada.

- Estoy avergonzado, no saben a que punto. Y Hatsumi, no pude hacer nada por ella.

Se culpó Seiya.

- Perdóname, Pegaso. No merezco tu confianza, me he portado como un tonto. Prometo que volveré a ser digno para ti. "Hatsumi, te recuperaremos. Lo prometo."

Se dijo en mente.


Les tendré pronto el doble capítulo de esto. Pobre Hatsumi.