Capítulo 18

Fines a futuro

.

.


.

Entre prácticas y exámenes parciales, los encargos que le hacían y su persistente coraje de seguir adelante, cualquiera podía pensar que Leorio Paladiknight no tenía tiempo para sí mismo.

Pero se equivocaban.

El seguía su propia regla de salir a buscar suerte en bares nocturnos, acompañado de su mejor amigo Zepile, un comerciante de antigüedades más decente que él.

- Yo, Leorio, no te lo vas a creer.

- ¿Están dando rebajas en la tienda de celulares?

- Mejor, una chica linda te busca.

- ¡Que…! No, aguarda, no me juegues estas bromas antes de ir al bar, no he tomado nada aun para aguantar tu chiste.

- Es en serio.

- Zepile, no juegues con mi corazón.

- Una chica te busca- repitió, pues él tampoco acababa de creérselo- Lo juro por mis cejas.

- ¡¿Es de verdad?! Momento, ¿Es bonita, es joven, no es travestí? Desde que perdí esa apuesta ya no estoy seguro de nada.

- Pude ver que era una chica autentica, vestía raro pero creo que es la moda.

- ¡Genial! Es decir, ya era hora de que reconocieran a este galán.

Embriagado del júbilo, se peinó con las manos y corrigió su ropa para verse presentable. Seguro de su encanto, fue donde Zepile señalaba. Una figura esbelta y visiblemente femenina le esperaba, muy bien. Era hora de dar rienda suelta a su peculiar repertorio de frases para ligar.

- ¡Señorita, ¿Me buscaba?! Yo soy Leorio-sama, conocido por ser el curandero de los corazones solitarios y le ofrezco dar una vuelta por el Mercado Bull.

La felicidad se evaporo al ver la cara de la muchacha, que lo miro furiosa y avergonzada.

- … ¿Q-qué tal un paseo por la tienda de mascotas?

- ¡Leorio-san, descarado sinvergüenza!

Zepile no supo que paso, pero no le sorprendió nada que su amigo terminara con media cara roja debido a una bofeteada que lo dejo tambaleante.

- ¿Este es tu verdadero yo? ¿Tonteando como un crió hormonal? Muestra algo de seriedad.

Leorio se acomodó la mandíbula, que sintió desviada luego del golpe. Se aguantó las ganas de señalar ciertas orejas de perro que estaba viendo adelante.

- Cheadle. ¿Qué haces aquí?

- Vine a buscarte.

- Sabía que esto iba a pasar. Mira, reconozco que eres guapa pero nuestros polos chocan. Además eres mi jefa, mires por donde lo mires, no acabara bien.

- Leorio-san.

- Sé que te será difícil resistirte, después de todo soy un imán de nenas. ¡Pero podemos ser amigos!

- Necesito hablar contigo en privado.

- Cheadle, por favor, nuestro romance de oficina no puede ser.

- No te ilusiones, ven por aquí.

Ella lo jalo de la oreja, igual que una madre a un niño castigado, obligándolo a seguirle a un sitio menos público. Curioso por el giro de eventos, Zepile los siguió hasta que se detuvieron y se fijó en un interesante cuchillo Ben en oferta.

- ¿Nos puede dar privacidad?

- Disculpe, señorita. Es la costumbre. Si le hace algo a mi amigo, después yo tengo que cargar con él.

- No lo entiendo, pero no quiero averiguarlo tampoco… Leorio-san, debes saber una cosa muy importante.

- Ya te dije, eres muy bonita pero mis gustos con respecto a las chicas son otras.

- ¡D-déjate de tonterías y escúchame!- Cheadle enrojeció nerviosa. No todos los días alguien le decía bonita, mas no tenía tiempo para esto- Debo hablarte sobre Geru.

- ¿Quién es Geru?

- La Zodiaco Serpiente.

- ¿La Morticia?

- No quiero saber porque le pusiste tal nombre y con qué fin.

- Párale, Cheadle, hoy es mi día libre y me voy de parranda. Déjame los asuntos de la Asociación y las marañas del presidente para luego, que tengo muchas mujeres hermosas esperando por mí. Los viernes con descuento del dos por uno en el gourmet del sushi están para atraer pecezuelas.

- En serio lamento mucho interrumpir tu emocionante fin de semana. No lo haría de no ser porque tenemos un conflicto muy grave.

- ¿No pueden estar tranquilos un rato?

Cheadle exhalo profundamente. Calma, con este hombre necesitaba tener paciencia.

- Ya, Cheadle, te oigo, desembucha.

- Como debes saber, nuestra Zodiaco Serpiente es una famosa cazadora de venenos y hace menos de treinta horas, nos comunicó que le robaron un objeto muy peligroso de su colección de tóxicos. Al mismo tiempo, Pariston Hill se borró del mapa. No pienso que sea casualidad. Para empeorar las cosas, Mizaistom Nana ha descubierto que nuestro informante, una Hormiga Quimera llamada Colt, está desaparecido.

- Para el carro, ¿La Asociación tiene guardadas hormigas quimeras y no nos avisaron?

- Colt acepto aliarse a nosotros a cambio de cierta información. Fuera de eso, me acabo de enterar que el presidente Netero ha estado entrenando con los mismos especímenes para estar en condición para el ataque definitivo- Cheadle reflejo a Leorio con sus lentes, mordazmente seria- Sí, tal como lo oyes. Los Zodiacos no tenemos poder, no nos guardan consideración. Pariston y el presidente…Todo este tiempo nos vieron la cara. ¡Ya no aguanto más! Si esto no cambia, presentare mi renuncia y la de mis compañeros, que piensan igual que yo.

- Sigo sin entender lo del robo.

- ¿Conoces la Rosa de los Pobres?

- Pues claro, ¡esa cosa es brutal!

- Geru trajo una Rosa del Pobre a mi laboratorio para comprobar su efectividad. Cuando concluí los exámenes que dieron positivo, ni ella ni yo hallamos el arma química por ningún lado- Leorio se tensó, congelado del pavor- No tenemos dudas, se la han robado para usarla en la guerra contra esas hormigas mutantes.

- No…no se atreverían…

- Sí lo harán- Cheadle sonó desamparada- No tengo idea de quién va a usarla o cómo van a transportarla, solo sé que esa Rosa infernal se creó para una cosa y solo una cosa: destrucción. ¡Gourteau del Este se convertirá en un país fantasma si la detonan!

- ¡Tenemos que parar esto!

- Yo no puedo. Lo lamento, ve tú.

Su estudiante la miro boquiabierto.

- ¡¿Por qué no?! ¿Por qué no puedes venir conmigo, el viejo te paro los pies? No me pidas que vaya solo, ¡¿Qué puedo hacer allá sin ti?!

Leorio la empezó a sacudir de los hombros, tocado en la desesperación. Cheadle quedo atónita ante su arrebato, pero lo dejo descargarse porque ella tampoco deseaba dejarlo solo.

- Yo si quiero ir contigo…pero la Asociación necesita que me quede; Mizai piensa derrocar el sistema de los Hunter. Leorio, ¿No te acuerdas de lo que dije?- Ella toco el rostro del moreno con su mano enguantada- Yo te advertí que, de suceder cualquier cosa, tu tomarías mi lugar.

- ¿Y los otros Zodiacos? ¿Ya se cansaron de pelear entre ellos?

- En Gorteau del Este ya tienen suficientes guerreros. Ahora mismo, la guerra necesita de gente como tú.

- Yo no…no soy un verdadero doctor, no puedo darle esperanzas a nadie.

Leorio recordó a su amigo muerto, Pietro. Su motivo para elegir la profesión, quería rendirle honor ayudando a otros pero esto era demasiado.

- Ahora si te subestimas. No serás un doctor con título pero créeme que de muchas maneras puedes sanar.

- ¿No lo dices solo para animarme?

- Jamás mentiría sobre eso, creo en tus habilidades. Leorio-san, también debes creer en ti sino, ¿Cómo lo harán tus pacientes?

Su mente era un remolino de pensamientos contradictorios, oprimiendo su cráneo dolorosamente. Supo que Cheadle si le era sincera y pensó que, por más asustado que estuviera, esta también era una prueba para desafiarse a sí mismo. Su meta estaba cerca, no podía desviarse por tener miedo a lo desconocido.

- Quiero ir.

- Eso es. No importa que tan difícil sea, encontraras la manera de salvar muchas vidas. Estoy segura.

- Lo que tienes que hacer tú parece igual de importante. ¿Lucharas contra la corrupción de Pariston?

- La Asociación Hunter ya no es la misma, comienza a deteriorarse por dentro y voy a salvarla… Leorio-san, tú has hecho la diferencia y me devolviste la fe. Por favor, ve a Gourteau del Este y ayuda a cuantos puedas siendo tan alocado como solo tú puedes ser.

- ¡Sí que lo haré!

Leorio no dudo, de lejos podía significar mucho trabajo y una tarea impropia para alguien como él, mas no quería decepcionar a Cheadle ni dejar desprotegido a nadie.

- Zepile, guárdame unas nenas para cuando regrese. ¡Diles que fui a salvar al mundo!

La zodiaco no tuvo que decirle que fuera a la Asociación a pedir un medio privado para viajar inmediatamente a Gourteau del Este. Casi todos los rebeldes irían para allá.

- Como no, salvar al mundo. Señorita, no cree él es un poco…- Zepile agito las manos, perplejo ante lo que acababa de pasar.

- ¿Cabeza dura? Precisamente por eso es bueno.

- Iba a decir tarado, pero entiendo lo que quiere decir.

Ver a Leorio así de entregado, resultó y comprometido, con la frente en alto ante la adversidad le hizo tener una epifanía.

Si la Asociación Hunter se quedaba sin dirección, sus cazadores necesitarían de alguien para recuperar la fe. Ese alguien podía ser Leorio.

.

.

.

Siendo franco, le importaba muy poco si se perdían más vidas.

Los cazadores voluntarios, los rebeldes que no querían aceptar las órdenes de la Asociación, los regenerados que fueron forzados a combatir… Le importaba más la supervivencia del enemigo. En ellos, veía una potencia infinita de maldad que quería explorar hasta el núcleo.

- ¡Felicitaciones por llegar a Ciudad Meteoro!

- Es un nombre tonto- Rezongo una Hormiga Escorpión de sonrisa coqueta y atuendo muy sensual, que resaltaba sus generosos atributos humanos, pese a estar dentro de una cueva de horrores- Ya se me ocurrirá un título mejor. Humano, arrodíllate ante tu reina.

- Y a tu rey- Agrego Rammot, sacudiendo su emplumado brazo.

- ¡Oye, yo soy la única reina, no necesito consorte ni nada!- Reclamo Zazan, enfadada.

Una araña gigante con cara de anciano comenzó a balbucear.

- Zazan-sama, si se vuelve reina, ¿Eso significara que ya no me necesitara más?- Pronuncio con labios fruncidos y lágrimas de tristeza cayendo por su arrugado rostro- ¡Yo necesito de usted, por favor, no me deje! Permítame seguir a su lado.

- Allá vas otra vez- Zazan se cruzó de brazos, hastiada.

- A algunos les gusta ser masoquistas, ¡Y a mí ningún humano me aguanta una pequeña pisada!- Se quejó Yunku, cuya lengua viperina resalía de sus dientes- Hasta ahora, no he conseguido un buen sirviente que resista en esta podrida ciudad que nos trajiste, Zazan.

- Sera porque eres un bruto- comento una Hormiga Leopardo, superando en altura a todos allí- ¿Quién toleraría tus pezuñas sucias, peor si los dejas desnudos? Si sigues así nos quedaremos sin humanos para alimentarnos.

- ¡Nadie te pregunto nada! Lo que yo hago con mis sirvientes es problema mío, ¿Leol, qué piensas?

- Si seguimos discutiendo por todo, harán que el humano se nos escape- La Hormiga León prefirió enfocarse en lo importante- Por cierto, es raro que no se haya movido desde que nos vio aquí.

- Uuh, es cierto, que extraño. ¿Te sientes con suerte, humano?- Ella deslizo cuidosamente su aguijón hacia el individuo, sonriendo ladina- ¿Quieres unirte a mí, a la Reina definitiva de las Hormigas?

- Y a su rey.

- De lo único que serás rey será del reino de los estúpidos, Rammot.

- ¿Qué reina o que imperio? Se pusieron muy territoriales, ¡Hay mucho espacio para correr y viajar!- Cheetu llevó las manos a su espalda, aburriéndose rápido- ¿Por qué no conseguimos un sitio mejor? Aquí no puedo correr tanto como quiero.

- ¿No te puedes quedar quieto? Eres molesto- Yunku demostró su desagrado sacudiendo sus patas de caballo.

- Ciertamente, tus gritos se cuelan por mis oídos cuando oigo mi música- Leol le enseño su reproductor portátil, una de sus aficiones además de ser uno de los pocos que usaba ropa humana.

- ¿Me están mandando a callar? Todos están tirando órdenes como Colt. En especial este gran león, por favor, primero esfuérzate por conservar vivo a tu propio escuadrón.

Eso fue un golpe bajo y Leol estaba por lanzarse a por su compañero e iniciar una pelea digna de león y leopardo que seguro acabaría en persecución por toda la cueva, de no haber sido por Rammot que, de la nada, empezó a gritar como si tuviera derecho a romper tímpanos ajenos.

- ¡Ahora me acuerdo, fue el! Antes de irse, Colt menciono algo raro. Dijo que vendría alguien para negociar con nosotros, no me creo que lo dijera en serio. ¿Y es este humano, el negociador?

- Sobre eso...- El humano sonrió abiertamente, saludándolos con una mano abierta- Yo soy un humano diferente, siéntanse en confianza conmigo.

- Patrañas.

Los usurpadores de Ciudad Meteoro intercambiaron miradas, aproximándose cada uno a por el hombre, buscando por donde atacar primero porque querían arrancarle hasta los huesos y no compartir ni un retazo de carne.

No tuvieron tiempo de hacer nada.

Yunku ni siquiera pudo fanfarronear sobre sus gustos sádicos para atemorizar a su presa cuando toco el suelo cual costal de papas. Quedo tieso y con los ojos abiertos de par en par. Su pérfida lengua no volvería a moverse jamás.

- Creo que exagere un poco.

El humano se sacudió las manos, inmutable.

- Me avisaron que serían poco cordiales, bueno, es mi culpa por tener expectativas. Empecemos de nuevo, ¿les parece?... ¡Bienaventurados, Hormigas Quimera! Un conocido en común nos ha reunido con mucho esfuerzo para hablar sobre un asunto…

- ¿Quién rayos es este?- Zazan se enfadó muchísimo porque le robara la atención- Sonríe mucho.

- ¡Eso fue bárbaro!- Halago Cheetu- Hizo un gran movimiento en microsegundos.

- Yo tenía razón- Rammot escupió odio- Colt nos traiciono. Esta es una trampa.

- No tan rápido, no lo interpreten así. Tomo mucho trabajo reunirlos en un solo lugar. Admito que gracias a esa hormiga llamada Colt fue sencillo, aunque me extraña que le hayan hecho caso. Por lo que pude ver, es el clásico líder concienzudo que se gana enemigos y ustedes no suenan muy simpáticos al mencionar su nombre.

- ¡No digas su nombre!- Rammot era el más reacio a oír de su viejo líder- Es un arrastrado sin dignidad, tan pronto desaparece la Reina él se va a buscarla como un imbécil, en vez de vivir la nueva libertad y conquistar ciudades como hacemos nosotros. Sabía que planeaba algo cuando me lo encontré ayer y me pidió venir.

- Yo también me lo encontré- Guardando su reproductor, Leol ojeo cautelosamente al asesino de su compañero- Naturalmente, me sorprendió que no mencionara a su adorada Reina. El Nido entero sabe que está muerta pero él es el único que no quiere creerlo. Aparte de avisarme de la muerte de Flutter, me pidió que pasara por el nuevo reino de Zazan para hablar sobre algo que me convendría.

- ¡Oh, ¿A ti te dijo eso?! ¡Me juro que yo era el primero!- Prorrumpió Cheetu, haciendo rabietas- Yo tampoco me lo esperaba de él, siempre tan recto y aburrido…

- Machos estúpidos- Bufo Zazan, disgustada- Debieron saber que era una trampa cuando Colt los cito a aquí, sin mi permiso como reina. ¿Qué esperaban, si él no está aquí?

- No está porque nos vendió- Grito Ranmat, alterado.

- No. El comandante Colt no los vendió, les ha dado una oportunidad. ¡Y esa oportunidad soy yo!

- ¿Qué rayos estas balbuceando, humano?

- Creo que empezamos con la pata equivocada. Déjenme presentarme como es debido. Mi nombre es Pariston Hill, soy Vicepresidente de la Asociación Hunter, ¿Recuerdan esa horda de gente que iba tras ustedes y acababa en el estómago de su Reina? Pues, yo soy uno de los jefes que mando a hacer esa operación.

- No me creo ni uno de tus dientes- Cheetu no paraba de saltar alrededor, quería salir y correr largas distancia, no escuchar a un humano raro.

- Lamento la pérdida del minotauro de ahí- Apunto al cadáver de Yunku sin remordimientos- Supongo que no era la gran cosa para ustedes, tampoco lo percibí muy fuerte. Señorita, usted sí tiene presencia. Se merece el título de reina.

- Ja, ¿Lo ven, plebeyos? Hasta un humano puede reconocer la grandeza cuando la ve.

- Si me permite, Reina Hormiga- Zazan sonrió gustosamente, cosa que a Pike no le gustó porque no era a el- Alguien tan glamorosa como usted no merece un sitio pútrido y acabado como este. Su belleza merece un verdadero palacio, un lugar confortable y superior a cualquier otro. ¡Debe estar en lo alto, no desperdicie esa asombrosa imponencia que tiene!

Ranmot estaba por bromear de lo tonto que sonaba eso cuando vio a Zazan sonriéndole al rubio.

- Bien, humano raro. Oiré lo que tengas que decir.

¿Y ella decía que ellos eran los tontos?

Zazan desprecio por completo a Pike, que dolido se postro en una esquina para llorar amargamente. El resto de hormigas macho suspiraron; que crédula solía ser a veces.

- Anda. Dime todo lo que me merezco.

Pariston sonrió anchamente, encantador.

- Un reino fuera de precedente, que ni los humanos podamos tocar.

- ¡¿Y cómo nos alimentaremos?!

- No hará falta, rey Rammot, les enviare mucha comida deliciosa.

Leol viro los ojos, incrédulo ante ese circo. ¿Nadie veía que el humano intentaba lavarles el cerebro? Ni siendo hormigas o mitad humanas, sus compañeros caían como niños a los que prometían dulces.

- Es un farol, solo nos quiere sacar de aquí.

- Nada de eso. Yo quiero llevarlos a un lugar mejor para sus gustos y adecuado para sus necesidades. Ya lo tengo todo listo.

- ¿Cómo es eso? ¿Un lugar…digno para hormigas quimera?- Zazan quedo anonadada.

- Por supuesto, ¡Quiero llevarlos de regreso a sus salvajes orígenes!

Pariston grito esto con una espontaneidad y seguridad tales que las Hormigas Quimera dudaron por un momento. Hasta Cheetu, el menos intelectual de todos juntos, estaba un poco confundido.

- ¿Nuestros… orígenes?

- ¿No saben?- Pariston se sorprendió un tanto, ¿No tenían noción de dónde venían? ¡Perfecto para su plan!- Las Hormigas Quimera vienen de un misterioso sitio conocido como el Continente Oscuro. Su antigua Reina vino de allí.

- Hhn- Zazan frunció el entrecejo, desencantada- ¿Para que ir a un sitio que ya tuvo a su reina? No me gusta llevar cosas usadas. Quiero algo nuevo.

- Sera viejo y usado pero usted puede cambiarlo para hacer lo que quiera allí, reina Zazan. Vaya y se convertirá en toda una celebridad, no obstante… ¿Ser la reina de un tercio del mundo será suficiente para usted? Yo no lo creo, ¡Ser la Reina del Continente Oscuro es lo ideal! Los humanos mediocres y enclenques como yo se arrodillaran a sus pies, para honrarle le mandaremos sacrificios humanos a diario con todo gusto.

- Eso…eso suena tan tentador.

Zazan cayó lentamente en esa fantasía. Su cariñoso aliado Pike no pudo sino compartir la misma idea, imaginándose a sí mismo al lado de la reina del nuevo mundo.

- También, tendrán mucho espacio por donde correr y para cazar todo tipo de criaturas- Completo Pariston, mirando de soslayo a Cheetu y Leol.

Dentro de él, Pariston agradeció al ex líder de escuadrón de las hormigas por traicionar a su especie y darle esta oportunidad de reunión.

Con tal de saber de la trágica verdad de su amada reina, Colt le contó todo lo que sabía sobre las preferencias de sus compañeros más relevantes. Pareciera tonto pero Pariston sabía que esta información le sería muy útil para cuando tuviera que hablar con estas bestias, seduciéndolos con lo que querían y forzándolos a tomar la decisión que quería que tomaran.

- ¿Y por dónde está el tal Continente Oscuro?

"Ya cayeron, bichos", se vanaglorio Pariston.

- Reina Zazan, déjemelo a mí. Yo la llevare a usted y a su séquito allí a la brevedad, con una sola condición.

- ¿Haa? No me acuerdo que tuviera que deberte algo, humano.

- Solo una pequeña cosa- Pariston extendió sus brazos y los miro a todos, contentísimo- ¡Quiero que se diviertan mucho!

Con esto, una parte de su plan estaba hecha.

.

.

.

Lento pero seguro, avanzaban a la capital gracias a un atajo apuntado por Morel en el mapa que les dejo.

Machi vendría después, diciéndoles que era suficiente con que uno de ellos tuviera un hilo suyo para seguirles el rastro más tarde. Según Kurapika, ella haría de señuelo por posibles enemigos al acecho.

Nunca se imaginaron que, en vez de una hormiga quimera, se encontrarían con algo igual de peligroso.

- ¡Muévanse, muévanse, es un pervertido!

Como siempre, Ponzu fue la primera en gritar.

Impulsivo por el sentir de alarma, Pokkle lanzo una flecha hacia donde apuntaba la chica pero no alcanzo a oír ningún impacto excepto a los arbustos sacudiéndose.

Intuyendo peligro adelante, Gon Freecs se agacho. A su lado, Killua brinco para atrás, advirtiendo un haz de luz cortante venir hacia él, y luego a Kurapika, quien activo su habilidad para escudarse.

Apuntando al sol, un par de hojas afiladas se revelaron. Seguidas de un desordenado cabello rojo en puntas. El equipo del Freecs distinguió varios dientes de tiburón saludándolos con una sádica sonrisa.

- ¡¿Enemigo o aliado?!

- Un vicioso- Hablo una voz viril, su pausada respiración constataba con los músculos que lucían más huesudos que carnosos- Pensé que la chica venia sola, mala mía.

- ¿Yo?- Ponzu se señaló, asustada.

Sin dudarlo, el arquero se puso frente a ella con flechas listas.

- Encima con novio. ¡Esta guerra sí que enciende pasiones!

Gon y Killua intercambiaron una mirada, coincidiendo en una cosa; ese hombre era peligroso.

- Usted se verá humano pero no me lo parece- El estratega también se dio cuenta, cauteloso- ¿Quién es y que quiere?

- Tú tampoco estas mal, te ves de mi preferencia.

A una agilidad insólita, el sujeto salto a las ramas de un árbol cercano, de este paso a otros troncos y los pateo para que cayeran bellotas e insectos encima del escuadrón.

Ponzu llamo a sus abejas para alcanzarlo pero le jugaron en contra al caerle una colmena gigante, descargando la pegajosa sustancia en su gorro.

Antes que el pelirosado pudiera apuntarle, el enemigo corto a tiempo récord varias raíces desgastadas para atraparlo en una enredadera. Cuando Pokkle quiso darse cuenta, el rufián lo empujo a un aglomerado de piedras durísimas. Antes del impacto, Pokkle ofreció su brazo surdo para amortiguar la caída que dolió como si le hubiera roto la espina.

El enemigo si tuvo complicaciones con el heredero de los Zoldyck.

Ambos sabían balancearse a la velocidad del sonido sobre bases inestables. Iban igualados hasta que Killua se echó para atrás con una finísima mancha de sangre resbalándosele por la cuenca de un ojo.

Su contrincante se escapó antes que pudiera reaccionar al daño infligido.

Perseguirlo no fue difícil para la nariz de Gon, que lo espero para sorprenderlo por la espalda con un abrazo opresor, cerrando sus manos contra los brazos de este, impidiéndole usar su arma de doble corte. Por desgracia, no conto a esos dientes ultra afilados que le rasgaron el hombro y un pedazo de camiseta, haciendo flaquear su agarre. Cosa que el hombre aprovecho para bajar la cabeza rápidamente y tirar a Gon, que termino en el suelo con la espalda adolorida.

Antes de poder levantarse para seguir el encuentro, Gon oyó un chirrido muy conocido en medio. Previniendo que podía perseguirlo otra vez, el pelirrojo lo pateo en la nariz para después girarse a enfrentar a Kurapika, por cuyas manos danzaban un par de cadenas con aura.

- Quieto, no se atreva a hacer ni un movimiento.

- No pongas esa cara, eres muy bonita para eso.

- ¡Silencio, aléjese de mi compañero!

- No te preocupes, solo me interesan las jovencitas- Dicho esto, evaluó juguetonamente a Kurapika de pies a cabeza- ¡Con una historia entretenida!

No supo cómo lo hizo. Tal vez fue la distracción por la arena que le arrojo o la velocidad increíble con que se le acerco, pero Kurapika pudo sentir la violencia de esas tijeras malignas chocando con sus cadenas. ¿Qué rayos, no podía romperlas?

- Imposible, estas tijeras no traen Nen- Se tomó un segundo para comprobar que efectivamente eran tijeras ordinarias- ¿Cómo puede manejar este poder?

- Por estas cosas, soy cazador de Listas Negras.

- ¿Cazador…?- Una luz deslumbrante le dio en los ojos.

Cegándolo con la luz solar reflejada en el dorso de las tijeras, su oponente saco una pistola y le disparo; eso fue lo de menos.

Las cadenas atraparon las balas al mismo tiempo que ese ser malicioso tiro el revólver y descubrió otra tijera escondida, teniendo éxito en cortarle un mechón y de paso raspándole una oreja.

Frente a él, el sujeto le sonría macabramente.

- ¿Qué…que pretende?

A toda respuesta, le enseño las tijeras con restos de pelo.

- Esta es mi habilidad, preciosura. Al comerme tu hermoso cabello lo sabré todo de ti- Sin preámbulos, se llevó la ganancia a su boca y comenzó a masticar- Mi habilidad me permite saberlo todo de mis enemigos. En esta guerra, es una estrategia altamente ventajosa que… ¡No puede ser! ¡¿Eres un chico?!

A tiempo, el escuadrón se reagrupo e hicieron un círculo alrededor de ese anormal para acorralarlo.

- Tampoco llegas a los veinte… ¡Oh, impresionante, eres un Especialista!- Kurapika y compañía quedaron perplejos- No,… no lo eres. ¡Un advenedizo del Nen! Un Materializador con mucho en juego. Ni siquiera te corte cerca de la raíz y ya puedo sentir el poder de tu Voto en cada hebra…

- ¿Quién…quién diablos es este?

- Es Binolt, un Cazador de Listas Negras y sádico asesino.

- ¿Lo conoces, Ponzu?

- Hay una recompensa por su cabeza, a pesar de ser un Hunter. Nunca fue atrapado y no porque no lo intentaran.

- ¿Un asesino en serie? …No, este no es como esos novatos.

Killua se limpió la sangre, profundamente impresionado. Para estar en la clase baja en materia de asesinos, ese Bilont pudo haberle cortado la cara por poco.

- Es hábil y tiene grandes reflejos- Opino Gon, analizando al personaje.

- Se rumorea que está a la par de Jones, el carnicero- Siguió informando Ponzu, que se conocía la nómina de los criminales por su tiempo en la Torre de Nippo- Aunque es más rápido que él y en vez de usar las manos, este pervertido se las apaña con tijeras.

- Mis queridas amigas, que hoy usare para el condenado de aquí- Apunto a Kurapika, escupiendo el cabello amarillo- No me amenaces con esa mirada de muerte, a menos que realmente puedas hacerlo.

- ¿Qué está diciendo?- A Killua se extrañó que Kurapika quedara callado de la nada; parecía congelado.

- Kurapika, ¿Qué significa esto, tú le entiendes?

- No le hagan caso. Gon, Killua, no dejen que los toquen.

- Te ves muy empoderado al frente de este grupo de jovencitos. ¿Qué clase de soldado eres? ¿Para qué viniste a la guerra, sino a morir? Un líder que se escuda en niños pequeños, lamentable.- Cambio su tono de voz, ahora estaba serio.

Se desprendió de su cinturón lleno de artilugios afilados, dejándolo caer al suelo, para ponerse en posición de combate.

- Ven y pelea conmigo, ¿O solo sabes tirar cadenas?

- Sera bastardo.

- Yo también me canse de el- Rezongo Ponzu, sacando una pistola y efectuando el primer disparo.

El hombre la eludió, solo para darse cuenta que no era un disparo común sino de gas letargo. En secreto, Ponzu había perfeccionado sus habilidades en la química y las amoldo a sus nuevas técnicas de armamento. A su vez, Pokkle dejo su Emisión atrás para usar flechas de verdad. Mientras el gas se esparcía y el hombre intentaba escaparse, Pokkle le atino un tranquilizante en la pierna.

Binolt acabo rindiéndose, tan drogado que no podía mover los brazos y pies.

- Hn, al fin hicieron algo útil ustedes dos.

- Killua, no seas critico- pidió el guardián, extrañado porque Kurapika le quedara viendo de esa ardiente manera al hombre de las tijeras- ¿Qué hacemos con él?

- Puede tener información, interroguémoslo. Ponzu, supongo que tienes el antídoto para su condición.

- Por supuesto, ¿Para qué lo quieres?

- Para negociar.

Kurapika se arrodillo ante el hombre y le enseño la jeringa.

- Usted elige, remedo de Sweeny Todd. O responde con completa franqueza nuestras preguntas o lo dejamos varado aquí. ¿Qué elige?

- Us…ustede…s, si, si son…viles, como…como yo.

- ¿Sí o no? Aprenda a hablar y con respeto- Kurapika invoco una de sus cadenas, que no sorprendió ni alarmo al hombre- Supongo que sabe que esta cadena me dirá si está mintiéndome o no.

- S-sí…lo sé, y lo…Ha-are,…pregun…ten, niños.

.

.

.