YA ESTOY AQUÍ! Perdonadme mil 3333333333333333333333333 Cuanto menos tengo que hacer, menos hago, más que fue un finde de mierda que me desinspiró... en fin, este capítulo es el MÁS largo de la HISTORIA MUNDIAL de mis FICS uffffffffffff lo que hace tener horas muertas por la mañana entre clase y clase odiosas -.-''''''
Lo primero, graciaaaaaaaaaaaaaas por seguir ahí, ya ni os acordareis de mis fics, lógico y normal... los tengo abandonadísimos, sorry, el próximo NO no es la vecina, es el del Internado... que colgué hará mil años, me quedé atascada con la primera vez de Emma&Regina pero lo superaré y moriréis de feels! Como morimos hoy con el vid Morrilla family (COLIN SOBRABAS) hehehe
GRACIAS POR LOS REVIEWS: MissMariFranco, IvetMills, Kafg, Eris, Michii15, Jimena Grey y The Little Phoenix que ya estás al día y sigues sin PORNO lo sé, pero tiene explicación... yo en principio digo, las lío en el capi dos, pero luego creo drama, me gusta joder a mis lectores y... aquí estamos que aun ni se morrearon y lo sé, esa tensión ya es irreal, soy lo peor :( Pegarme, lo merezco, pero antes, leed el capi jeje ;)
CAPÍTULO 21
Emma intentaba asimilar la noticia. Siempre es raro cuando te dicen que alguien está embarazada, pero que te digan que la preñada eres tú, y que no te lo diga un médico o el predictor de los chinos… raro es. Hubiese sido bonito también que esa importante, importantísima noticia, te la de tu pareja, padre de dicho niño, al cual amas desenfrenadamente, y ya si tienes un trabajo, hogar, hipoteca pagada, y ¡joder! Más de 18 años… mucho que mejor. Las cosas definitivamente la habían salido muy mal a Emma en la vida. Esperaba un enhorabuena de aquella gente que la rodeaba, pero la fría y antipática enfermera se compadecía del crío, Neal intentaba asimilarlo, pero ni prostituyéndose él y ella tendrían para pañales, y Regina se había ido corriendo al comunicarla la noticia, huyendo como si fuese la cobarde que había preñado a la pobre Emma, era todo tan irreal. Tenía dieciocho años, y embarazada, el sueño de toda americana. No, desde luego que el suyo no. No pensaba darle a ese niño una vida miserable como la suya, de eso estaba segura.
-Nena… tengo unos colegas que podrían pasarme unas pastis para colocar y…
-¿Perdona? – levantando la vista de la revista de cotilleo que Neal amablemente había "cogido prestada" de recepción cuando nadie miraba, para regalársela a Emma.
-Necesitamos pasta, joder, y parece que tu último negocio no va a ser precisamente reembolsado, al contrario, sólo nos ha traído más gastos, que no podemos pagar.
-Ya lo sé Neal, por eso Regina me paga el hospital.
-¿Y también va a apagar el alquiler del apartamento? ¿Y el agua y la luz? ¿Y los pañales del crío? ¿Santa Regina será la madrina en el bautizo o como va el asunto? – Neal estaba cabreado, obviamente, esa tal Regina estaba robándole su papel en la vida de Em.
-¿Te das cuenta de que estás celoso… celoso de una MUJER? – intentando calmarle, nunca había mostrado su tendencia hacia las mujeres delante de él, no tenía porque sospechar.
-Lo se cari, pero es que… la veo y digo, joder, es la mujer perfecta para Emma, y para el bebé…
-¿Sólo porque es rica? Ah bueno, pues nada, seguro que puedo encontrar por la calle a algún viejo verde que quiera mantenerme a mí y al bebé a cambio de sexo, ¿quieres ser mi chulo de playa? – tirándole la revista a la cara, se la iba a comer entera, ¿sería cretino? Regina había sido muy generosa, eso era así, no intentaba aprovecharse de ella.
-Nena, ahora que lo pienso, quizás no tenga que vender pastis… hay una solución.
-¡Por supuesto que el padre de mi hijo no va a ser un puto camello! - calmándose un poco ¿de verdad se planteaba formar una familia estable con él? - A ver, miedo me da, ¿cuál?
-Hace un tiempo, bueno… - intentando encajar la información en la mayor brevedad posible, Emma iba a pegarlo si seguía diciendo estupideces - yo trabajaba de vigilante en una joyería y joder, el encargado era un borracho, y dejaba el cajón de los relojes caros siempre abierta, y lo deje pasar, una, dos veces, pero a la tercera…
-¿ROBASTE UNOS RELOJES CAROS EN UNA JOYERÍA? – Abriendo los ojos como platos. Lo del coche había sido algo… "eventual" la comida en los supermercados, bah, timar a pequeña estala para tirar para adelante, que mas daba, pero esto… era el colmo.
-No, si ni siquiera fue "robo" salí corriendo y se quedaron en un casillero de la estación de trenes, así que… Luego te conocí, y bueno, no hubo necesidad, ni me atreví a ir por allí.
-¿Y qué insinúas Neal? - cruzándose de brazos. Era el colmo.
-Emma, a ti no te conocen, no hay pruebas de que fueses tiempo atrás por allí… podrías acercarte a la estación, coger la bolsa con los relojes y… ¡los venderíamos! Todo por el crío, ¡para tener pasta! Y saldremos del país, en Canadá no podrán encontrarnos.
-¡Pero pueden pillarme! Y seguro que esos relojes ya no están ahí, y ¿qué pasa si me pillan? ¿Y…?
-¡Eh, eh! Relájate nena – cogiéndole la mano y llevándosela a sus labios – Todo saldrá bien, estamos juntos en esto. Tú ya estás recuperada, mañana temprano te dan el alta… podemos hacerlo, así pagaríamos las deudas.
- ¿Me dan el alta? - siendo la primera noticia que recibía - ¿Y tus horas de trabajos en la comunidad qué?
-Iré por la mañana, tenemos la tarde libre.
-Pero no tenemos el coche… esta vez no lo recuperaremos, seguro que ya han dado parte de que es robado. Estamos en un lío ¡joder!
-¡Por eso mismo! Debemos largarnos de aquí… Y bueno había pensado que quizás tu amiga Regina pueda prestarnos su coche…
-¿CÓMO? – apartando la mano de repente y mirándolo incrédula, resulta que ahora si le interesaba Regina.
-Como último favor, pídela que nos acerque… obviamente no fue aquí, sino en un pueblo a unas doscientas millas o así… No la cuesta nada.
-No puedo pedirla que sea participe de un robo, no después de todo.
-¡El robo ya está hecho! Sólo vas a recoger una bolsa en una taquilla.
-No, definitivamente ¡NO! Regina ya ha hecho mucho por mí.
-Oh venga, con la pasta que me darán podrás devolverla lo del hospital, ¿o quieres deberla todo esto? – señalando a la habitación de hospital que los rodeaba.
-No, obvio que no… pero es que… - pensando en Regina, no podía después de todo engañarla, a parte de que no quería separarse de ella, irse del país y no volverla a ver.
-Emma, cariño, hazlo por nosotros, por nuestra familia – mirando a la barriga de Emma, dejando unos minutos para que se lo pensase.
-¡Esta bien! Sólo por el bebé, porque necesitamos el dinero - tocando su panza con supuestamente instinto maternal, por mas que probaba ahí no oía patadas ni nada.
-¡Guay! ¿Cuándo viene Regina?
-Esa es otra…se fue enfadada no vendrá más, habrá pagado la cuenta y… - sintiendo un nudo en su garganta.
-Pues llámala por teléfono, para… para agradecerla todo lo del hospital y tal – acercándola el teléfono que reposaba en la pared junto a la cama.
-Es que… - sin poder explicarle a Neal que habían discutido, que la había propuesto dejarlo todo por ella, y ella había huido porque estaba embarazada, normal ¿quién no huiría?
-Os dejo a solas ¿si? Toma ya he marcado, me dio su móvil el otro día para llamarla por si te ocurría una emergencia, y esto lo es – dando un beso en la frente a Emma y saliendo de la habitación.
-¡No! ¡Ni se te ocurra llamarla, esto no es una emer...! - quedándose pasmada con el teléfono en la mano, daba llamada.
En una suite de un caro hotel del centro…
-¿Dígame? – Descolgando el teléfono sin mayor preocupación, era un número desconocido, pero un fijo, quien se molestaría en llamarla - ¿Alo? – oyendo la respiración al otro lado pero sin obtener contestación.
-Hola… - soltando un hilito de voz y atreviéndose a hablar.
-¿Emma? ¿Eres tú? ¿Estás bien? – preocupándose de repente, podía haberla ocurrido cualquier cosa ¿cómo había sido capaz de largarse del hospital de esas formas? ¡Por Dios!
-Si, estoy bien… mañana por la mañana me dan el alta. Tranquila - notando como la respiración entrecortada de Regina disminuía.
-Ah – relajándose – ya lo sabía.
-¿Y no ibas a… a despedirte siquiera? – haciendo rizos al cable del teléfono para intentar evitar su nerviosismo.
-No creí que fuese lo adecuado… Neal, tu novio - recalcándolo - estaría ahí y, bueno, yo sobro.
-Tú sobras porque a ti te da la gana – subiendo el tono, era patético que se sintiese avergonzada por deberla dinero, a Regina eso la daba igual, pagaba las cuentas de Emma, sin problema, total ¿qué había sido en su vida? Un posible ligue que llevarse a la cama de su cara suite una noche, y fin. Regina en cuanto había visto lo del bombo había huido. Era una imbécil si pensaba que podía importarle ella como tal ¿en qué momento había dejado de ser una repelente? Pues eso, nunca.
-¿Emma? ¿Emma? ¿Estás oyéndome? Mira... si de verdad es importante para ti, me acercaré a decirte adiós. No creo que volvamos a vernos, me voy de viaje… Por eso no quería hacerlo más difícil.
-¿A dónde te vas? ¿Por qué? – contestando intermitentemente, no era nadie para agobiarla a preguntas sobre su vida pero joder ¡no! ¡no podía irse, ella no podía abandonarla como hacían todos!
-Da igual, es mejor que no lo sepas, lo mejor para todos, incluido el bebé, es que yo me vaya y no moleste más - cerrando los ojos e imaginando la cara de Emma haciendo el tonto, o diciendo alguna estupidez como si era una secuestra-viola niñas... hacía tanto y a la vez tan poco de eso...
-¡Agh! - explotando, no entendía nada definitivamente - Fíjate, ¿sabes? siempre te vi con cierta, no se, cierta vena maternal, pero va y resulta que detestas a los niños. Que cosas tiene la vida, y yo, que siempre los odie, ahora voy a tener uno si o si.
-¡No! Emma, no los odio, al contrario… - encogiéndosela las tripas. Si de algo se arrepentía, era de no haber sido madre nunca – Yo no detesto a los niños, y menos a un hijo tuyo - la dolía que pudiese pensar eso de ella, realmente estaba dándola una visión distinta de la realidad. Y todo por dar un futuro aal pequeño, y a la propia Emma.
-Pues es nuestro problema según tú. Yo no veo otro, tenías superado que fuese una repelente, cansina, pesadilla...
-Mi problema es tu novio, no tú, o tu bebé – asqueándose al pensar en ese mamarracho.
-Te dije que lo dejaría a cambio de estar contigo, ¿qué mas puedo hacer? ¡Dímelo! Peor no te vayas.
-Es el padre de tu hijo, ¡no puedes dejarlo y vivir la vida! Debes ser responsable y...
-Eh, eh corta el rollo. ¿Qué coño importa? Verá a su hijo los findes de semana y en vacaciones, o como vayan esas cosas de los padres separados, ¿de qué secta te has escapado? Por que vamos, no puedes ser bollera y estar en contra de que los hijos crezcan con padres separados... menos mal que no mencioné al aborto, porque es caro que te cagas y no entra en mis posibilidades, sino...
-¡EMMA CORTA, YA! No soy esas cosas, no soy una antigua si eso crees, ni soy una... bollera de esas - sin comprender muy bien, algo antigua si que era - Simplemente no puedes prohibirle a tu hijo su derecho a ver todos los días a un padre.
-Oh que paternalista te has vuelto, no conozco a tu padre, pero si a tu madre, y entiendo que tu padre sea dios... pero yo no soy como ella Regina. Ni tú tampoco.
-Por supuesto que no eres como Cora, ni como yo... Simplemente, prométeme que cuidarás de tu hijo.
-Regina... una cosa es que no quiera abortar, y otra que piense cuidarlo - notando como una lágrima caía por su mejilla - ¡Neal y yo no podemos dar un futuro al bebé! Si tú no existieses, cualquier mínima esperanza sería un rayo de luz, yo amaba a Neal ¿vale? Fue la única persona que estuvo a mi lado al salir del puto centro... pero, no tenemos futuro para cuidar a nadie. Contigo todo sería distinto, no quiero con esto darte pena, pero... cada segundo que pasa lo veo más claro, no pienso tener este bebé, yo no puedo criarlo, se merece una vida mejor.
-¿Y qué coño vas a hacer, tirarle en una cuneta como hicieron contigo? - sabiendo que eso la dolería, había sido un poco miserable con su comentario.
-¡NO! Jamás, pero... puedo darlo en adopción, le educará una buena familia y bueno... a poco será mejor que una vida con Neal y conmigo.
-No tienes ni puta idea de lo que dices, ¡no pienso permitir que hagas esa atrocidad! Aun hay, no se, ¿seis meses? No quiero discutir contigo, no tiene sentido, es tu vida, pero no voy a dejar que cometas el mayor error de tu vida... Mira, a todo esto, no me diste tiempo a contarte que ¡tú feo y horripilante coche es robado! Me han llamado de comisaría para si quería poneros una denuncia por robarme el móvil y preguntaban si conocía a un tal Charles Stevens, propietario del vehículo…
-Oh dios… ¿y qué has dicho? – sintiendo las rejas de la cárcel en su frente. Volvían a ser la Regina y Emma de siempre, nadie se acordaba del bebé... era verdad, quedaban seis meses, quizás ¿seis meses para que Regina no se fuese, cambiase de idea y se quedase a su lado? La preocupaba más el coche, y no parir en prisión.
-Pues que era un conocido mío, blabla… en fin, que el puto coche me ha salido más caro que el mío, y todo para acallar bocas. Vaya puto país de corruptos, pero en fin. Mañana iré a despedirme, y te llevaré tu coche, espero no matarme al conducirlo - relajando el ambiente, no dejaba de estar hablando con una cría de dieciocho años que acababa de enterarse de que estaba embarazada, era absurdo debatir nada.
-Gracias Regina, eres un amor de persona, pero por favor, no te alejes, te necesito, más que nunca, Neal quiere involucrarme en una locura y no quiero hacerlo ¡sálvame!
