IMPORTANTE; Mis lectoras me están PLAGIANDO está historia en wattpad (www. wattpad 44346817-aislamiento-pr%C3%B3logo) acomoden los espacios, me aseguré que en verdad fuera un plagio y no una traducción de esa persona y no lo es, está coma por coma, palabra y separación que yo hago en mi historia, le envié MP a la chica y lo único que contestó fue que si estaba colgando mi historia y fue en realidad a una lectora que le dejó mensaje de que plagiaba, les pido su AYUDA el trabajo ya no es sólo mío sino de chicas que me apoyan a traducir, por un momento pensé en ya no subir es injusto que mi (nuestro) tiempo se vea vertido en una chica que ni siquiera dice que es de Bex–chan ni que la traducción es mía (y de mis compañeras) ¡AYUDENME!

Escritora original; Bex–chan
Nombre original: Isolation
Traducción/adaptación; Pao-Hale20 y Ashamed Kawaii.

AISLADOS

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Capítulo 21: Cicatrices

Mientras Draco se movía lentamente por el zumbido de ronroneos felinos, su frente se arrugó con confusión cuando se dio cuenta de que el espacio junto a él estaba vacío, salvo el adormilado gato cerca a sus pies.

Ignorando rápidamente a la mascota, aplastó la palma de su mano contra el punto donde Granger debería estar, y sintió los rastros de su calidez hormiguear su piel. Vacilando mientras su cerebro adormilado se alzaba, lentamente giró su cuerpo para encontrarla sentada en la ventana, su silueta fija en la llamativa y dorada luz de la mañana. Entrecerrando los ojos hasta que se acostumbraran, levantándose a una posición sentada, él se concentró en su cansada y tensa expresión, y frunció el ceño ante su distraída mirada.

Aún vestida con sus ropas de ayer, sus mejillas aún brillaban con las lágrimas de hace unas horas, se agarraba sus piernas fuertemente hacia su pecho y descansaba su mentón contra sus rodillas. Sus labios estaban marcados de tanto morderlos, su boca doblada en una ahogada lamentación, y sus ojos estaban ojerosos e irritados. Todo lo que ella hacía era mirar a través de la ventana.

Aún así.

Apenas respirando.

Él absorbió cada detalle suyo con ojos calculadores, memeando la información en su cabeza y tratando de determinar qué era lo que tenía que hacer. Merlín sabía que él no tenía la más mínima idea de cómo aliviar su sufrimiento, pero la necesidad arañaba bajo su piel de todos modos, y ni siquiera trataba de resistirlo.

Ladeó una ceja cuando ella separó los labios y respiró profundo contra el vidrio, levantando su dedo para dibujar un garabato sin sentido en la condensación. Con un suspiro de derrota la llamó.

Hermione arrastró sus dedos sobre la nubosa ventana y redujo sus ojos cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Ella y su madre solían dejarse pequeños mensajes en el espejo de baño cuando ella era pequeña; pequeñas cosas como; Te amo o Buenas noches.

Su mano cayó floja a su lado cuando leyó lo que distraídamente había dibujado.

Los veré pronto.

Sacudió la cabeza cuando la confusa voz de Draco se filtró en sus oídos y la trajo de vuelta a la realidad. — ¿Qué?

— ¿Has dormido algo siquiera? — Repitió en un tono neutro.

— Oh — exhaló ella — Un poco… es decir suficiente…

— No lo parece. — Dijo él rígidamente, quitándose las sábanas de encima y sentándose al borde de su cama. — Deberías dormir un poco más.

— No, está bien — murmuró ella y Draco odió cuán distante sonó. — No podría dormir de nuevo de todos modos…

— No digas que estás bien cuando claramente no lo estás — la regañó él, quizá demasiado brusco. — Es malditamente irritante…

— Pero lo estoy.

— Guárdatelo — gruñó él. — ¿Por qué ustedes los Gryffindor insisten en cubrir todo con sus mierdecillas hadas y días soleados más allá de…?

— No estoy…

— Te sientes desorientada, ¿cierto? — Le cuestionó cortante. — Como si tu mente estuviera dando volteretas y no tienes idea de qué hacer contigo misma.

Hermione sintió su boca moverse en palabras mudas. — Yo… ¿Cómo…?

— En caso de que no lo hayas notado, estamos en un bote similar, Granger, así que yo sé que es jodido.

— ¿Un bote similar? ¿Qué estás…?

— He estado ausente desde Junio — Le recordó él con voz inexpresiva. — Estoy seguro que mis padres piensan que estoy muerto, pudriéndome en algún lugar en una tumba superficial por uno de los suyos.

Ella se encogió. — Draco…

— Es verdad — Interrumpió él, dándole una expresión independiente. — ¿Qué otra historia creíble podría haber inventado Snape para justificar mi ausencia?

— Lo siento. — Murmuró ella sinceramente. — No me di cuenta que había sido tan largo para ti, pero quizá Snape…

— Incluso si dijo que estoy perdido, me presumirán muerto luego de todo este tiempo. — Reiteró él, ladeando la cabeza cuando ella hizo una mueca. — No me des esa mirada condescendiente, Granger, no es como si estuviera muerto.

— Pero quizá…

— Yo he aceptado esto, Granger. — Le silenció. — Y tú aceptarás tus circunstancias también, pero necesitas dejar toda esa basura de "Estoy bien"…

— Draco…

— Así que vamos a tomar una ducha. — Sentenció él tercamente, parándose y recibiendo una incierta mirada de ella. — Vamos, levántate.

— Draco— suspiró ella inclinando la cabeza. — No creo estar con la mente correcta para…

— Nunca mencioné follarte — intervino él con el ceño fruncido al acercarse a ella. — Ahora vamos…

— Draco, sólo quiero quedarme aquí.

— Pura mierda — espetó él, agarrándola del brazo y poniéndola sobre sus pies. — No me hagas arrastrarte…

— Draco, déjame. — Gruñó ella removiéndose contra él. — ¡Me lastimas!

El determinado rubio la soltó, pero se mantuvo firme en su codo al atraerla hacia sí inflexiblemente, renuente a reconocer sus protestas sin importar lo mucho que su tono suplicante hostigara sus oídos. Sabía que estaba siendo duro, pero se forzaba a sí mismo a ser indiferente porque era necesario. Granger quizá no lo viera, pero ella necesitaba eso, lo necesitaba a él.

Su ceño se endureció cuando ella clavó sus talones en el piso y clavó las uñas en su mano.

— Deja de pelear conmigo. — Le advirtió él sobre su hombro, deslizando su otro brazo alrededor de su abdomen para mantenerla seguramente sujeta. Sus agitadas piernas lo hacían difícil. — Demonios Granger…

— Solo déjame ser. — Dijo Hermione, frustradas lágrimas trataban de resbalar por sus pestañas. —¿Qué diferencia hará una sollozante ducha de todas maneras?, No lo voy…

— Détente. — gruñó él cuando por fin la sacó de la habitación. — Confía en mí cuando digo que la inactividad solo hará más daño…

— ¡Dije que estaba bien! — gritó ella. — ¡Bájame!

— ¡No! — Gritó él, introduciéndola en el baño y juntando la puerta detrás de él. Pasó saliva incómodo cuando se dio cuenta de que estaba llorando de nuevo, pero se mantuvo firme con su intención. — No te atrevas a intentar joder la puerta, porque te arrastraré de vuelta aquí hasta que entiendas el mensaje.

Trató de no verse afectado cuando ella puso distancia entre ellos y lo miró con cautela. ¿De verdad creía que él le haría daño? Sacudió la cabeza para ocultar su ofensa, fue hacia la ducha y la activó, probando el calor entre sus dedos y mantener el ojo en su abatida amante en el espejo.

— Esto es ridículo — Murmuró Hermione tras un suspiro. — estás siendo ridículo.

— Quítate la ropa — Indicó él, sacándose su propia camisa sobre su cabeza. — ¿O vas a ser una odiosa perra de nuevo?

Ella lo miró con brilloso desafío chispeando en su mirada antes de liberar un demacrado suspiro y comenzar a quitarse lentamente la ropa. Draco mantuvo su inquebrantable mirada en ella mientras se quitaba sus pantalones y bóxers en un rápido movimiento y luego caminó hacia ella con grandes pasos, le arrancó su jersey y lo tiró a un lado con creciente impaciencia, quitando la mano de ella de un manotazo para alcanzar sus jeans y bragas arrancándolas de sus piernas.

Hermione tragó con dificultad y trató de retroceder, pero su mano ya estaba fija alrededor de su muñeca. — ¿Qué demonios sucede contigo?

— No tengo todo el día. — Siseó él fríamente girando alrededor de ella para quitarle el sujetador antes de que pudiera protestar.

Él peleó contra la tentación de admirar su desnudez y entregarse a una instintiva punzada en su ingle mientras ella se paraba frente suyo, infinitamente seductora desde la primera noche que se había acostado con ella. Cada centímetro de su piel le pertenecía a él, le gustara a ella o no, pero él necesitaba llevar eso a cabo y terminar lo que había pasado. Fingiendo indiferencia, que era puesta a prueba cuando su cuerpo anhelaba reaccionar a ella, tiró de su muñeca y los guió a la ducha.

— Entra. — le dijo, entornando los ojos cuando ella predeciblemente vaciló. — Muy bien. Haremos esto de la manera difícil entonces.

Ella lanzó un grito de sorpresa cuando él la tomó en brazos y apretó los dientes en un esfuerzo de ignorar su cuerpo desnudo mientras ella se retorcía al entrar en la ducha y los colocó bajo la lluvia de gotas de agua. El vapor de agua dulce los envolvió como un velo, y Draco silenciosamente deseó que ella olvidara el mundo exterior en ese capullo brumoso.

La realidad era un obstáculo.

Siempre consiguiendo su puto camino y atornillando su santuario secreto, lejos de todo.

Lejos de la guerra.

De su pasado.

De todo.

Y él tenía que reconocer que se había asentado en ese santuario, a pesar de cada intento de resistencia. La realidad era simplemente una memoria ahogada ahí, con ella.

¿Qué demonios haría él cuando…?

Sintió sus manos presionando contra su pecho.

— ¿A qué estás jugando? —Preguntó Hermione acaloradamente. — Déjame salir de aquí…

— No. — Negó él, manteniéndola en su lugar bajo el agua. — Esto es lo que tú necesitas.

— No me digas lo que necesito hacer — argumentó Hermione en voz baja. — No te atrevas a decirme cómo debo lidiar con esto.

— ¿Y qué? — aguijoneó él. — ¿Sólo vas a ir a sentarte en tu habitación y abatirte todo el día?

— ¡No estaba abatiéndome! — protestó ella en voz alta. — ¡Cierra la boca, Draco!

— Bueno, ¡deja de ser tan malditamente patética! — Continuó él incansable, invadiendo su espacio y cerniéndose sobre ella. Realmente ella no tenía idea de lo hermosa que era para él entonces, sus rizos de cocoa surcando su rostro y hombros como riachuelos de café, él la sobó. — ¡Llorando como una pequeña mierda Hufflepuff difícilmente hará que las cosas sean de color rosa de nuevo!

— ¡Ya sé eso! — Escupió ella dándole inútiles empujones. — ¿Acaso no piensas que lo sé?

— ¡Entonces deja de lloriquear por eso!

— ¡Tú eras un idiota amargado cuando llegaste aquí, así que no seas un maldito hipócrita! — Contraatacó ella. — ¡Tengo todo el derecho a estar molesta, soy humana!

— ¿Entonces por qué diablos te molestas en mentir y decir que estás bien? — Replicó bruscamente, acercando su rostro al de ella. — ¡Vamos, Granger! ¡Déjalo salir! ¿Por qué dices que estás bien cuando claramente no lo estás?

— ¡PORQUE NO SÉ QUÉ MÁS HACER! – Gritó ella, su rostro hendido en una mirada de aceptación cansado mientras su pecho se movía entre ellos. — ¿QUÉ DEMONIOS PUEDO HACER, DRACO? ¡NO PUEDO HACER UNA MALDITA COSA!

Ahí vas, grítalo, Granger.

— ¡Y MALDICIÓN, DUELE ¿NO ES ASÍ?! — rugió él, odiándose a sí mismo cuando ella apretó los ojos con fuerza, pero necesitaba esto. Él sabía que ella lo necesitaba. Él la conocía. — ¡NO PUEDES HACER NADA AL RESPECTO!

— ¡Basta!

— ¡ERES INÚTIL!

— ¡Basta!

— ¡PERO NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER! — Gritó tan fuerte que quemó su tráquea. — Acéptalo, HERMIONE! ¡NO HAY NADA QUE PUEDAS…!

Ella lo abofeteó. Duramente.

Y en el segundo siguiente estaba agarrando su cara y aplastando sus labios en los suyos.

Haz lo que tengas que hacer...

Ella succionó, lamió, saboreó, se sació

Draco sintió que ella clavaba sus uñas contra su cuero cabelludo y agarraba puñados desesperados de su platinado rubio cabello para asirlo incluso más cerca. Tan cerca como fuera posible. Él pudo saborear su necesidad tras sus dientes y en la parte trasera de su boca, y supo que había logrado lo que quería. Le correspondió, lengua con lengua y mordida por mordida, mientras sus manos iban salvajes a su espalda, costados y cintura.

Toda suya.

Pero se obligó a mantenerse en equilibrio. Esto se trataba de ella, de lo que ella necesitaba, y por un momento, eso lo aterrorizó

Su ronco gemido se deslizó sobre su lengua llevándole directamente de regreso al ahora. Ella se torció junto a él, la pegó contra las baldosas con una bofetada húmeda y metió la mano entre ellos para ahuecar el calor entre sus muslos. Entrando en ella con dos dedos, tan profundo como pudo, y pulsando su sexo con una practicada presión que sabía que la hacía temblar, se tragó un suspiro y la besó con fuerza. Lo suficiente para separar los labios y sacar sangre. Sangre de ella, su sangre. Todo sabía igual.

— Toma lo que necesites de mí — Murmuró él con voz ronca entre los pesados respiros y labios trémulos.

Punzando sus uñas en sus hombros, Hermione sacudió sus caderas ante su toque, alentada por sus palabras y demasiado consumida como para resistir. Godric, ella amaba sus manos y dedos — su pelo, su piel, su interior — y en este momento estaban empujando perfectamente contra el punto enigmático debajo de su estómago, persuasivas y ardientes sensaciones revoloteaban en su sistema.

Pero no fue suficiente.

— Más — susurró entre el choque de sus labios, esperando que entendiera lo que quería decir.

Draco inmediatamente retiró su mano y agarró sus muslos, elevándolos y enroscándolos alrededor de su torso. No confiaba en sí mismo para deslizarse entre sus pliegues. Todavía no. Tenía que mantener la cabeza. Era tan fuerte que el músculo bajo la piel tensa palpitaba de dolor. Ella nunca había sido así, sin inhibiciones y con sus nervios completamente desechados mientras dejaba que la pasión y la necesidad de olvidar la superaran, y era tan jodidamente excitante. Pero él necesitaba mantener la cabeza. Se trataba de ella.

Ella. Ella. Ella.

Ella rompió el beso de nuevo.

— Draco — murmuró, como su pulso. —Por favor…

Cogiendo su labio inferior entre los dientes para reprimir un gemido, él la levantó un poco más alto para que pudiera coger su longitud, y el momento en que él mismo había presionado a su abertura, ella apretó las piernas engulléndolo. Draco contuvo la respiración ante sus movimientos inesperados y descaradas, pero eso era lo que ella necesitaba, dejar que los instintos la dirigieran y abandonar el pensamiento.

Abandonar la razón.

Abandonar todo, la piel y el dolor.

Ella tiraba de sus brazos, su cuello, rostro, cualquier cosa que pudiera llegar a tirar de él hacia ella. Para derretirlos juntos. Sus piernas eran como un vicio posesivo alrededor de él; encerrándolo en su resbaladizo calor, tan apretado que Draco se estremeció. Cegado de lujuria. Crudo. De la forma más honesta, él se encorvó dentro de ella, guiado por los vaivenes propios de su desesperado cuerpo para inventar un ritmo para marcar embestidas a los sonidos de la piel y la ducha. Y fue rápido.

Frenético

Furioso

Salvaje

Jodida fricción. En todo lado. Desde sus dientes raspando, a los golpes de caderas y las manos arañando, todo envuelto en el vapor húmedo y el eco de gemidos. Y Hermione estaba viva, casi haciéndolo caer en sus pies mientras se retorcía y trataba de encontrar su liberación. Encuentra el fuego. Caza por ello. Un sonido estrangulado cayó de su boca cuando él empujó contra el punto que quemó su núcleo y le hizo temblar el alma.

— No — ella suspiró, separando sus labios y levantando la barbilla. — Bésame el cuello.

Draco inmediatamente hundió la cara en su sensible curva por el hombro y chupó su piel. Él sabía dónde su lengua la saboreaba mejor, justo debajo de la línea de su mandíbula y debajo de sus orejas, y sus uñas rozaron por su columna vertebral para confirmar lo que ya sabía. Sus gemidos fueron más fuertes ahora, no más perdidos entre sus labios, se derramaron en sus oídos y lo empujó un poquito más cerca del borde.

Pero eso estaba bien.

Eso estaba bien porque podía sentir los músculos de sus piernas comenzando a tensarse y apretar con sacudidas espasmódicas, y sus maullidos lujuriosos subían a un tono más alto.

Ahí está...

Nada se sentía más cerca de la felicidad que los espasmos ondeantes que marcaron el principio del fin. El clímax. El todo y nada. Al igual que las plumas audaces deslizándose sobre el acero. Él no pudo evitar inclinar la cabeza hacia atrás para presenciar sus rasgos arrebatados, los ojos cerrados, la boca abierta y todo su cuerpo rígido mientras ella lo dejaba correr por sus venas, la sangre, los huesos. En cualquier lugar que pudiera alcanzar.

Metiendo la mano entre ellos, sus dedos buscaron masajear su carne hinchada de nuevo, sólo para hacer que durara por unos momentos extra. La dejó absorber cada milisegundo de locura, a la espera que sus flexiones internas cesaran antes de que él robar dos embestidas más y encontrar su propia liberación.

Él ahogó un gemido ahogado en otro beso mientras se soltaba; su visión borrosa en los bordes, y la tensión detrás de su ombligo quemando. La dejó tenerlo. Su punto culminante fue de corta duración, había trabajado únicamente en torno a las necesidades y deseos de ella, y luego estuvo su propio deseo, pero en realidad no le importaba. Había sido para ella.

Ella. Ella. Ella.

Sin embargo, el cansancio se apoderó de Draco de todos modos, y él subió toda su fuerza en los brazos para mantener a su amante estable mientras sus rodillas se desmoronaban y cedían. Se deslizaron por las baldosas y aterrizaron en un lío sin gracia en la base de la ducha, frentes tocándose y jadeando tan fuerte que sus pulmones les dolían y amenazaban con romperse.

Hermione estaba completamente flácida contra él mientras él usaba el resto de sus fuerzas para acercarla y encajar sus dedos en sus rizos enmarañados. Temblando. Estremeciéndose. Saboreando. Las gotitas de la ducha rociando sus cuerpos enrojecidos, regresando lentamente a sensaciones normales e instando a sus sentidos a funcionar de nuevo.

Deja que desaparezca.

Deja que persistan.

— Yo... — Hermione luchó para hablar a través de sus respiraciones pesadas. — Creo que me dejé llevar un poco. — Terminó, y Draco podía imaginar el rubor meterse en sus mejillas. —Lo sien…

— No te atrevas a disculparte, Granger — gruñó.

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Sabría Merlín como lo había manejado, pero la cargó de vuelta a su dormitorio y se sentó con ella en el asiento de la ventana, cubriéndoles con un torpe collage de mantas y toallas mientras ella descansaba su espalda contra su pecho y se sentaba entre sus piernas. Él no pudo evitar entregar una privada sonrisa mientras un saciado hizo añicos el perezoso silencio.

— ¿Te sientes mejor ahora? — Preguntó él con un tono arrogante.

Prácticamente pudo escuchar su cerebro trabajando como si hubiera caído en cuenta. — Has estado enrollándola a propósito. — acusó ella lentamente — ¿No es así?

— Muy perspicaz de tu parte, Granger — replicó él, sus labios retorciéndose con diversión. — Si, lo hice.

— ¿Me atrevo a preguntar por qué?

— Porque necesitabas desahogarte — respondió él con un encogimiento de hombros indiferente. — A pesar de lo que ustedes Gryffindors predican, a veces la ira es la respuesta.

Hermione meditó su oración y humedeció sus labios. — ¿Y piensas que provocarme cuando no tienes una varita fue una buena idea?

Draco resopló. — Estoy bastante seguro que no volverás a lanzar ninguna maldición en dirección mía, Granger — dijo él. —Estoy seguro de que te gusta todo de mí en orden de trabajar-

— Podrías haberme empujado demasiado lejos si hubieras seguido adelante — le advirtió ella, pero con poco entusiasmo. — Estabas siendo un buen lanzador.

— Pero funcionó — le recordó él suavemente.— Así que ahora que ya hemos pasado toda la porquería de "estoy bien", podemos avanzar.

— Godric, sí que eres un idiota intrigante — murmuró ella en el borde de irritabilidad. — ¿Supongo que el sexo fue un pequeño beneficio de tu plan?

— Yo no sabía que ibas a abalanzarte sobre mí —le dijo Draco, su voz llena de regocijo. — Asumí que tú simplemente gritarías por un rato y posiblemente me darías unos cuantas cachetadas — Su risa vibró por su columna vertebral. — Pero ciertamente, fue una sorpresa decente.

Su ceño se arrugó con el pensamiento. — ¿En verdad no lo planeaste?

— Planeé hacerte enojar — explicó él con otro encogimiento de hombros —.No sabía exactamente lo que podrías hacer. Pero como dije; necesitabas desahogarte.

Hermione abrió su boca para hablar, pero rápidamente la cerró antes que una palabra pudiera escapar. La tentación de señalar que él había hecho algo peligrosamente cerca a algo no egoísta le cosquilleó la lengua, por lo que la sujetó entre sus dientes. Con el baño de vapor fantasmeando aún por sobre su piel y el ambiente relajado, no se atrevía a arriesgarse a comentar algo que podría ponerlo a la defensiva y hacer añicos la calma. Y se sintió… normal otra vez; aun así inevitablemente molesta por sus padres; pero mejor.

Él la había hecho sentir mejor.

Él había pensado en ella.

El silencio se alargaba mientras sus ojos se posaron en la pierna de él, y ella se inclinó a delinear la cicatriz que nunca había notado antes. — ¿Cómo te hiciste ésta?

— Cuando me caí de mi escoba en el partido de Quidditch — respondió él luego de una pausa. —Segundo año.

Ella tarareó mientras hacía memoria. — ¿Y esta otra? — Preguntó moviendo sus inquisitivos dedos hacia su otra pierna, justo debajo de su rodilla.

— De igual manera que la otra.

Al verse intrigada, se movió con cuidado para encararle y desprender las mantas, dejándolo desnudo y hermoso con sólo una toalla para cubrir la parte superior de sus piernas y entrepierna. Ignorando la mirada recelosa de Draco, sus ojos lo recorrieron con curiosidad y brillaron cuando encontró una marca gruesa en su brazo. — Creo que conozco esta — ella no pudo evitar sonreír, señalándole — ¿Hipogrifo?

— Muy jodidamente divertido — dijo él arrastrando las palabras, levantando una ceja. — ¿Terminaste?

— No — dijo ella en broma, moviéndose hacia su pecho y encontrando otra. — ¿Esta?

Draco apretó la mandíbula y la miró a los ojos. — Esa es de cuando la maldición de Potter, que me golpeó el año pasado.

Encogiéndose ante la inevitable tensión flotando entre ellos, ella desesperadamente buscó alguna otra cicatriz para comentar, pero el resto de él estaba aparentemente impecable. — ¿Esas son todas?

— Te faltó una — le dijo él, levantó los labios en una sonrisa mientras señalaba apenas una marca en su nariz. — ¿Te suena?

Los ojos de ella se agrandaron cuando vio la pequeña marca. — ¿De cuándo te di un puñetazo? — Preguntó, sonriendo cuando él asintió y abandonando impacientemente lo de la cicatriz del Sectusempra. — Sabes que no me estoy disculpando por eso.

Draco resopló. — Nunca te lo pedí.

— Y yo tengo una a la altura — sonrió ella, enseñándole el ligero roce de sus nudillos. — Debería haber sabido que no podía golpear tu puntiaguda cara.

Una réplica sarcástica casi la derribó, pero él dejó fracasar a su boca cuando se fijó en la larga, blanca marca en su hombro. — Ya que estamos en el tema — dijo él señalándole — ¿Qué hay de eso?

— El año pasado — dijo Hermione inclinando la cabeza para darle un vistazo. — Ron accidentalmente me empujó del sofá y golpeé la mesa.

Draco rodó los ojos. — Weasley sí que es un idiota torpe — murmuró pero sus ojos se estrecharon cuando vio una cicatriz bastante desagradable en sus costillas apenas por encima de su toalla. — ¿Cómo demonios te hiciste esa?

— Departamento de Misterios — frunció el ceño ella ajustando la toalla para ocultarla completamente. — Dolohov me dio con cierta maldición. Una muy mala.

El incómodo silencio regresó.

Draco momentáneamente se preguntó ¿Cómo no había notado él los defectos de su piel bañada por el sol?, pero quizá él nunca le había visto realmente antes, o tomado el tiempo de mirar. Ese raro parpadeo en su estómago había regresado con una venganza, prácticamente permanente ahora, y él aún no tenía ni idea de cómo abordarlo, pero trató de no prestarle atención mientras Hermione lentamente bajaba de nuevo a su posición anterior, apoyada contra él.

Y él la conoció, defectos y todo, y sólo pareció alentar la agitación en su estómago.

Ella le había marcado.

Y no se refería a la marca en su rostro.

La mente de Hermione estaba igualmente distraída, porque ella sabía exactamente cómo identificar las erráticas sensaciones en su estómago. Ella solo no sabía qué hacer con ellos.

Y un temeroso pensamiento se había filtrado en su cabeza.

Harry y Ron. Sus padres. Todo se había ido.

Y su separación de Draco era en última instancia inevitable, no importaba cuánto ella ignorara el hecho.

¿Qué iba a hacer cuándo…?

— ¿Quieres leer otro libro? — Dijo ella frenéticamente, convocando su varita a su mano.

Su suspiro hizo cosquillas en sus hombros.—Bien.

— ¿Alguna preferencia?

— No otra obra depresiva — remarcó él en un tono seco, secretamente aliviado por la distracción. — Ese loco Shakespeare tuyo es tan aficionado que debería haber sido suicida, o querido que sus lectores lo sean.

— Él escribió comedias también — murmuró Hermione agitando su varita para conjurar uno de sus favoritos. — Adoro este.

Ella sintió su mentón en su hombro mientras se volvía a la primera página, ajustando el libro contra sus rodillas para que él pudiera leerlo cómodamente. Escogió "Un Sueño de una Noche De Verano"; un libro mezclado con magia, conflictos y amores prohibidos.

Y un final feliz.

Hermione cerró los ojos.

Porque eso sólo puede suceder en la ficción.


Hola

Perdón por la tardanza el banco me tiene en estado de coma, pero quiero que sepan algo tardaré un poco pero JAMÁS LO DEJARÉ, estoy muy comprometida con ustedes y es por eso que los argumentos de la plagiadora diciendo que sí, está colgando mi historia porque piensa ella que estoy tardando no le da el derecho de robar mi (nuestro) esfuerzo.

Agradezco a cada uno de ustedes hermosas por leerme y seguirme apoyando, yo en verdad les pido que me apoyen en esto, agradezco a Sandy y Aranxa por apoyarme con el plagio como a mis lectoras que han estado en la línea de denunciar a esta tipa (perdón por la palabra pero en verdad estoy cabreada)

En otras cosas felices ¿no les gustó el capítulo? ¡Estuvo más romántico! ¿Lo deberé de poner entre comillas? Ja, ja, ja, ¿alguien ya leyó el final? Espero que hayan quedado juntos ¿podrán creerlo no lo he podido leer? Me absorbe mucho el trabajo, maldita sea jajajaja lloraré, espero que hayan disfrutado.

UN GRAN AGRADECIMIENTO A; BereLestrange, Duhkha, MagicisFidem, Royaltycrazy, .HR, sweetmandarina, MonikGarciaP, Basileya

anaradcliffe; ¡Si, HE VUELTO! RECARGADA Jajajaja, si es tan genial ¿dónde fabricarán esos chicos? Ya me conoces, pero nunca lo dejaré necesito saber el final jajaja creo que será la única forma de leerlo jajaja xD, esté capítulo es genuino y hermoso ¿ah qué no te gustó?

Franca; ¡Lo conoces! Jajajaja ¡no estoy sola en este mundo cruel y deprabable jjajajajaj! Y lo mejor es que es romántico a su forma, sigo pensando en dónde los fabrican en dónde carajos jajajaja TAKE MY MONEY! Jajajaja

NO OLVIDEN DEJAR REVIEWS, SU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE PARA MÍ

28 de abril de 2O14 (casi Feliz Día del Niño, al menos en mi país jajaj)

●๋•Ashαмєd●๋•