(N/a): Ey. ¿Como andan? No les pregunto si me extrañaron, por que no pasó mucho tiempo, pero... ah no paren, tenía el calendario al reves. Jejejeje, ok, me atrasé un poquito lo sé... pero bueno ey! por fin les traje el último capítulo, NO SUFRAN MÁS! :D Le agradezco mucho a los que lo favoritearon y dejaron su comentario. A mis fieles lectoras que tanto me hicieron reír, Noemi y Yaci, gracias amigas son lo más! Y ahora si, me dejo la cursileria y los dejo leer. GRACIAS!
Ps: Esta es la canción que me había inspirado en un principio: John Secada y Shanice- Si no te conociera (If I Never Knew you en inglés, del soundtrack de Pocahontas, alta peli, menos la secuela -_-).
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21-Si no te hubiera conocido.
Jazmín estaba tirada en su cama, enojada y aburrida. Luego de la fiesta, vino la época en que debía cumplir con su castigo de no poder salir ni recibir visitas por un tiempo, así que no tenía absolutamente nada más que hacer. Pero de pronto su celular sonó asustándola con el ruido que empezó de la nada en medio del silencio. Se fijo en el número y era de Katia.
-¿Qué?- atendió sin ganas.
-Bueno, hola ¿eh?- se enojó la rubia.
-Estoy muy aburrida, si no me llamas para decirme como terminar con mi castigo, prefiero seguir haciendo nada-
-Y después te quejas de mi mal humor. Llamo por algo mucho más importante para que sepas. Te lo diría en persona si no fuera por que no quiero hacerlo en el colegio y por que no puedo esperar a que termine tu castigo…-
-Ok, me está empezando a sonar feo. ¿Qué pasó?- se sentó en su cama preocupada.
-Siéntate y escucha atenta- entonces Katia comenzó a relatar el problema que su madre le había planteado hace ya una semana.
-¡¿CÓMO QUE TE VAS?!- saltó de golpe Jazmín enfurecida.
-Por eso no quería decirte en el colegio. El problema ahora no es que me voy, por que ya no hay vuelta atrás, lo que yo quería era que lo sepas, pero más que nada…- se quedó callada por que le avergonzaba lo que diría.
-¿Qué?- preguntó inquieta.
-Quiero que me ayudes en como puedo decirle a Kaoru-
Jazmín de pronto entendió su preocupación, si había alguien que no era buena con las palabras al momento de decir algo importante, esa sin duda era Katia. Por lo que estuvo un buen tiempo dándole consejos para prevenir prácticamente todo tipo de reacción o preguntas que él pudiera tener. Hasta que finalmente parecía que su amiga se sentía más confiada en decirle esto a su novio.
-Gracias-
-No puedo creer que te vas- dijo finalmente.
-En realidad, era lo que yo quería. Antes de conocer a Kaoru en realidad. Ahora no estoy tan segura-
-¿Es posible que yo te entienda mejor que tú misma?-
-¿Por qué?-
-No es que ya no quieras estar con tu madre, recorrer el mundo y demás. Si no que por sobre eso quieres estar con él-
-Ok, esta conversación ya se fue muy a lo cursi. Mejor hablamos después. Ve a comer unas papas con mucha sal mientras-
Jazmín río un poco – Te voy a extrañar amiga-
-Nos vemos- se despidió con un tono melancólico.
-Adiós- colgó y tiró el celular en la cama con cara triste. Le costaba pensar en que su mejor amiga se iría a un lugar tan lejano.
Luego escuchó el celular de su hermano sonando, pero cuando lo escucho contestarlo, lo ignoró y volvió a su cabeza.
-¿Hola?- atendió Sebastián.
-Hola, ehm, Seba…- este se sintió muy extraño cuando reconoció la voz de Hikaru.
-Eh, ¿No te equivocaste de número?-
-Ehm, no. Tenía que pedirte un favor- el chico se sentía cada vez más raro, pero suponía que debía ser algo importante.
-¿Qué cosa?-
-Necesito que por una tarde le quites el castigo a Jazmín- soltó el gemelo, y esto enojó un poco al hermano mayor.
-¿Y eso por qué?-
-Necesito decirle algo muy importante, y no puedo esperar más tiempo-
-¿Importante? ¿Y qué es más importante que hacerla aprender a no escaparse de mi para ir a ver un tipo al que no conoce bien y que tranquilamente podría haber…?- empezó a soltar todo junto, pero Hikaru lo interrumpió.
-Me voy- dijo de la nada, dejando a Seba confundido –Lo que pasa es que voy a mudarme a Europa en menos de un mes y tengo que decírselo ahora- finalmente Sebastián entendió por que el gemelo estaba tan preocupado, así que decidió concederle su pedido.
-Está bien. Yo le digo- dijo apenado.
-Voy a estar en el puerto-
-De acuerdo- y colgó. Se dirigió a la habitación de su hermana para informarle la noticia –Tú, vístete y ve al puerto, ahora-
-¿Qué?- dijo Jazmín atónita.
-Tu novio llamo, dice que tiene que decirte algo. Ahora anda-
-¿Qué cosa?- preguntó desentendida.
-Si yo pudiera decirte no te dejaría ir. Solo va a ser por hoy, así que vete-
Jazmín seguía confundida, pero decidió hacer lo que su hermano le decía.
Hikaru estaba con los brazos sobre la cerca de madera desde la cual se veía el río con todos los barcos. En su cara no había más que bronca, estaba enojado con demasiadas cosas. Había pasado más de un mes desde aquella fiesta, más de un mes desde la última ocasión en la que estuvo alegre por un largo tiempo. En ese último tiempo habían pasado muchas cosas que él daría mucho por sacar de su cabeza: Luego de la fiesta, Jazmín estuvo castigada sin que él pudiera verla más allá del horario escolar, lo cual no era mucho tiempo en verdad. También, ella andaba ocupada ya que lo único para lo que salía era para los ensayos que realizaba con la ayuda de Paolo para su primera presentación al público como el nuevo miembro de la empresa Italiana. No habían tenido mucho tiempo para hablar por teléfono, y de cualquier manera no podía decirle la noticia de que se iría si no era en persona, y ahora estaba a menos de tres semanas de partir. Pero eso no era lo peor, si no un evento que ocurrió en la fiesta sobre el cual Jazmín no estaba al tanto.
Flashback:
Hikaru estaba entrando al baño, cuando alguien salio de adentro repentinamente y choco con él.
-Uh, disculpa- hablo Paolo.
-Ah, no, está bien. Por cierto, Paolo. Ya que estás acá, te quería agradecer por la oportunidad que le diste a Jazmín. Ella está muy contenta, y te aseguro que no te va a decepcionar-
-Oh, no hay problema con eso. Pero sabes, ahora que mencionas eso, tenía deseos de pedirte un favor, para ayudar a Jazmín, por supuesto- mencionó el italiano.
-Si- respondió Hikaru.
-Bueno, como sabrás- pasó su brazo por los hombros del gemelo, hablando más en confidencia -Jazmín recién está iniciando su carrera, y tengo la seguridad de que le va a ir muy bien. El problema es que a muchos les cuesta acostumbrarse a esas cosas, sobre todo cuando viene tan rápido. Y bueno… creo que para ella va a ser mucho más llevadero, no tener que preocuparse por una relación en ese momento- miro a Hikaru sonriendo con naturalidad, mientras él procesaba todo lo que acababa de escuchar.
-¿Me estás pidiendo… que termine con ella?- preguntó seriamente, empezando a sentir una cierta sensación de odio.
-Yo te lo sugiero, por que si a ella no le va bien por preocuparse más de ti que de su trabajo, la culpa de que yo la despida va a ser solo tuya-
-¿Qué tratas de decir?- amenazó Hikaru dando un fuerte paso adelante.
-Tranquilo, ¿no te das cuenta de que tengo razón? Además, si la vas a extrañar mucho, Isabela está interesada en ti- seguía sonriendo de lado, lo cual molestaba aún más al gemelo.
-¿Cómo?- preguntó más enojado.
-Ok, quizá eso no, pero te digo, Hikaru: piénsalo, y verás que tengo razón. Mejor que lo notes ahora, que cuando sea tarde- le guiñó un ojo, para después irse, dejándolo mirando la nada y pensando.
Fin del flashback
Luego de esa fiesta, Hikaru se tomó mucho tiempo para pensar en eso, y luego de bastante reflexionar, se dio cuenta de que aunque no la dejara y todo marchará bien, Paolo demostraba que seguramente seguiría amenazándolo o la despediría de cualquier manera. Así que muy a su pesar, decidió planear una forma de terminar con ella, sin que ella sospechara nada. A causa de ello, fue que se alejo de ella de la forma más sutil posible.
También, para contribuir con su plan, aunque no fuera parte de ello, Isabela comenzó a acercarse cada vez más a él. Hikaru realmente no quería involucrarse con ella de ninguna manera, pero decidió que eso lo ayudaría a tener una razón, más que falsa, pero una razón al fin, por la cual la dejaría.
-¡Hikaru!- gritó Jazmín, haciendo que el gemelo finalmente despertara y la mirara -¿Por qué tan distraído? Llevo llamándote desde un kilómetro atrás- le reclamó Jazmín, pero cuando él no respondió, empezó a notar una mirada extraña que daba una sensación de…
Nada, era tan extraña que no veía nada y eso la preocupó -¿Por qué me llamaste tan de la nada?- preguntó seria.
-Por que yo…- se quedó un rato mirándola, fueron unos segundos que en el silencio se hicieron bastante largos, hasta que él se animó a decirlo, usando el tono más frío que obtuvo –No quiero seguir con esto-
Jazmín no entendió para nada que quiso decir, o más bien sí, lo cual la ponía más confundida aún -¿Cómo?- preguntó.
-Ya me escuchaste- hablo en tono de reclamo, casi asustándola, así que suspiro –No me gusta más esto, como va todo. Ya no hablamos nunca. Siquiera nos cruzamos en el colegio. Ni tampoco te preocupas mucho en llamar-
-Estoy castigada, Hikaru- dijo severa –Si no nos encontramos mucho es por que mi hermano no me deja, ya lo sabes-
-No es solamente eso, por si fuera poco te pasas felizmente todos los días con ese italiano…- siguió hablando de las cosas que llevaba un buen tiempo preparando.
-Paolo, y si estoy mucho con él es por que es la persona que me va a ayudar a tener una vida- exclamo de la nada, pero luego se arrepintió al pensarlo bien y se tapó la boca.
-Bueno, gracias-
-No quise decir eso- dijo enojada.
-De cualquier manera no importa, si él va a ser más importante para tu "vida", entonces yo no tengo nada que hacer contigo-
Jazmín no podía creer todo lo que había escuchado. Sabía que Hikaru podía ser inmaduro, pero nunca imagino que podía portarse tan idiota. Todo lo que le había reclamado le daba ganas de golpearlo. Aunque en el fondo, sentía que esas razones no eran suficientes ni las verdaderas por las que él se decidiría a terminar.
Pero su pensamiento cambió totalmente cuando alguien llegó.
-¡Cielo!- cantó una voz chillona. Isabela apareció por detrás de Hikaru, lo tomó de la cara para voltearlo y lo besó sin ninguna vergüenza, pero Hikaru la alejó agarrando sus muñecas –Que raro encontrarte por aquí- entonces volteo a Jazmín, a quien en realidad ya había visto un metro atrás -¿Y ella? Creí que ya le habías dicho-
Jazmín estaba a nada de estallar en fuego –Ell… ella… ¿qué?- trató de respirar mientras la rubia sonreía burlona.
Hikaru se quedó serio mirando a otro lado, pero luego decidió hablar y mirarla –Si- respondió sin problemas.
La chica estaba cada vez más cerca de matarlos. Que quisiera decir que la dejaba por ella ya era bastante pesado, pero aún más que eso era pensar en que la anduvo engañando.
-¿Desde cuando?- preguntó entre dientes.
-No es así- respondió sabiendo a lo que se refería.
-Ah ¿no es así? Bien, bien. Perfecto. Sigue con tu vida tranquilo, total, el amor siempre está ¡en los pechos grandes!- le gritó, por no usar más palabras peores, y luego se fue caminando con una nube de furia alrededor.
En ese momento fue cuando Hikaru peor se sintió. Por su cabeza pasaron las imágenes de todo lo que acababa de pasar. La expresión de Jazmín, su tono de voz, rebotaba en su cabeza y le daba una sensación horrible. Ahora es cuando más deseó arrepentirse de todo, gritar su nombre, correr tras ella, decirle que era todo mentira, si no la convencía, la besaría hasta conseguirlo, o lo que fuera.
En un instante saltó para perseguirla, cuando ya casi no la veía. Pero Isabela reaccionó y lo sujetó del brazo.
-Mi amor. ¿A dónde vas?- preguntó haciéndose la deprimida. Entonces Hikaru se dio cuenta de que ya no podía ver a Jazmín. Pasaba sus ojos de un lado a otro entre la gente, en el punto en donde ella se había ido, pero ya no estaba.
-¡Suéltame! Y aléjate de mi vida- dijo con furia tras haber liberado su brazo, dejando a la rubia atónita.
Katia estaba preocupada esperando por Kaoru en su apartamento nuevo. Preocupada por que todavía no fue capaz de decirle que iba a marcharse, pero decidió que definitivamente ese día lo haría. Su madre iba a estar fuera hasta el próximo día, así que tenía tiempo, solo le faltaba el valor para poder decirlo… ojala fuera más fácil, ¿por qué las cosas tienen que…?
Ya iba a comenzar a insultar al mundo entero cuando Kaoru tocó a la puerta. Entonces ella se sobresaltó, caminó hacia la puerta, pero se quedó un momento apoyada sobre ella, entristecida por lo que pasaría.
Del otro lado, Kaoru tampoco estaba mejor. Igual que todos, no había dicho nada sobre su futura mudanza y decidió que era su última oportunidad. Pero en verdad prefería mantener las cosas como estaban. Pensaba tanto en ello que no notó que Katia se estaba tardando en abrir.
La rubia finalmente se dio cuenta de que por poco y se dormía ahí mismo, así que decidió abrir la puerta de una vez, pero no sabía que lo hizo en un momento no muy indicado. Kaoru estaba a punto de darle un puñetazo de bronca a la puerta cuando ella abrió. Por suerte se dio cuenta, aunque justo cuando su mano rozaba la nariz de su novia.
-Uuuuuuuuh- exclamó asustado por lo que pudo pasar y alejando su mano. Katia que había cerrado los ojos en un susto, los abrió de vuelta y lo miro enojada.
-Ese puño llegaba a darme, y te juro que llegabas a tu casa ¡VOLANDO!- gritó furiosa.
-Perdón- se disculpó preocupado. Aunque luego de un momento eso le causó gracia y comenzó a reírse levemente, hasta Katia suspiró y también sonrío, entonces lo invitó a pasar.
A Kaoru lo sorprendió lo elegante que era el lugar, evidentemente su madre estaba saliendo con alguien de mucho dinero.
-¿Qué querías?- preguntó secamente la rubia sentándose en un sillón. Kaoru dio la vuelta y al verla sentada fue a su lado. Respiró hondo antes de empezar, pensando bien en las palabras que había preparado.
-Mira, bueno… pasa que mi madre, ehm. Como sabes, es diseñadora, y entonces… digamos que ella, consiguió un empleo ¿entiendes?- Katia asintió mirándolo como si él fuera un idiota, de hecho se estaba portando como tal –y bueno, como ella es nuestra madre, y la que está encargada de mi y mi hermano, Hikaru ¿recuerdas a Hikaru?-
-Kaoru ¿te molestaría terminar ya?- dijo enojada, en parte por que odiaba que este dando tantas vueltas para hablar, pero también por que estaba nerviosa y en cierta manera quería decirle la verdad pronto.
Kaoru suspiró y decidió decirlo directamente –Me voy a ir en tres semanas- la rubia lo miro confundida.
-¿A dónde?-
-Europa- dijo cerrando un ojo, esperando ya su reacción.
-¿Qué parte?-
-Francia- ¿eso importaba después de Europa? Pensaba él.
-¿Qué ciudad?- preguntó Katia más alterada.
-Paris, capital de la moda, que novedad, ¿en serio eso tiene importancia?-
-No, Kaoru- intentó pararlo.
-No sé si es parte de tu reacción, pero me parece que con decir que me voy hasta Europa ya es bastante para que te sientas mal-
-No es eso, Kaoru-
-Bueno, no es que estás obligada a sentirte mal, si por ahí yo no soy tan importante-
-Kaoru-
-O quizás con tu carácter prefieres enojarte y golpearme-
-Kaoru- seguía tratando de hablarle.
-Tranquila, pégame, ya me lo esperaba-
-¡Kaoru!-
-¡Ya se que me lo merezco por que tendría que haberte dicho antes!- cuando ella subió la voz, él también comenzó a hacerlo.
-¡Kaoru, para!-
-¡Pero es que no me animaba, por que sabía que te ibas a enojar, aunque es lo mismo ahora que…!-
-¡KAORU!- Katia lo tomó del rostro para que la mirara y dejara de hablar, ya la tenía harta –Yo también me voy a Paris-
El gemelo la miro atontado -¿Cómo?- se acomodó mejor para mirarla de frente. Katia empezó a respirar más tranquila y hasta un poco alegre.
-Mi madre, ella…- comenzó a sentirse más feliz dándose cuenta de lo que pasaba –ella se casó con un hombre que vive allá, y quería que me mude con los dos a Paris-
-¿O sea que…?- Katia lo miró sonriendo –¿los dos…?- ella asintió -¿vamos a vivir en la misma ciudad?- preguntó finalmente alegrándose de lo que estaba pasando. Cuando ella le respondió que si, se sintió extremadamente aliviado y feliz que todo eso.
Ella comenzó a reírse, sacándose todos los nervios afuera, pero de pronto se dio cuenta de algo. Cuando Kaoru iba a besarla en la emoción del momento, recibió un golpe un el estómago.
-¡Au! ¿Por qué fue eso?- preguntó adolorido.
-¿Te vas en tres semanas y recién ahora ibas a decirme?- se quejó Katia.
Jazmín abrió la puerta enfurecida. Sebastián estaba en la sala esperándola, aunque la verdad, no la esperaba tan pronto… ni tan no triste.
-¿Qué pasó?- preguntó confundido. No se suponía que esa noticia la hiciera enojarse.
-¡Hay gente que solamente le importa la apariencia!- gritó antes de dar un sonoro portazo y encerrarse en su cuarto.
-Pero, él, tú, y… ¿Qué?- Seba no entendía absolutamente nada, y empezó a preguntarse si había escuchado bien lo que Hikaru le dijo al teléfono.
-¡Paolooooo!- Isabela entró lloriqueando a la oficina de su hermano, quien no le prestó nada de atención.
-¿Qué pasó?- preguntó aburrido y sin dejar de mirar sus papeles.
-Hikaru me gritó, y me dijo cosas feas, y dice que ya no quiere verme, que no quiere salir conmigo- se quejaba de la manera más infantil e idiota posible.
-Que pena, vas a necesitar otra obsesión- respondió. Isabela se quedó con la boca enormemente abierta y enojada.
-¿O sea que no vas a hacer nada por mí?-
-¿Qué quieres que haga?-
-Despídela. Despide a su pequeña e ingenua noviecita- exigió.
-No- dijo seco.
-¿No vas a ayudarme?- la rubia se entristeció.
-No, tú no me estás ayudando, Isabela- finalmente su hermano la miro –Jazmín tiene gran talento, yo creo que va a ser muy buena para la empresa. No voy a despedirla por un capricho tuyo, así que mejor busca otras formas de vengarte que no la involucren- sin embargo eso hizo que ella se diera cuanta de la verdad.
-Ahora entiendo todo. ¿Te gusta no? La chica esa. Piensas salir con ella ahora que pasa más tiempo contigo que con él. Imagino que estás al tanto de que terminaron, es más… ¿no habrás sido tú el que organizó todo eso?- preguntó sonriendo con vanidad y haciéndolo reír.
-De hecho si. Esa chica parece interesante. Sería una muy buena publicidad si la hiciera mi novia- sonrío mirando la nada y pensando –pero de cualquiera manera no planeo nada por ahora- afirmó volviendo a sus papeles. Isabela decidió olvidar el asunto solo por eso, y por que de cualquier manera su hermano ya lo había castigado lo suficiente.
Kaoru llegó a su casa prácticamente saltando, estaba por decir algo alegre para luego contarle a su hermano lo que pasó, pero cuando entró a su cuarto tuvo que guardárselo. Hikaru estaba en una esquina golpeando su frente varias veces en la pared, como acostumbraba hacer cada vez que cometía errores idiotas. Kaoru suspiró y se fue hasta él.
-Hikaru, Hikaru, basta, ya. Ven- ordenó arrastrándolo lejos de ahí.
-Nooo, déjame seguir en paz- se quejó.
-Cuando llegas a ese punto es por que ya hay que hablarlo. Vamos, siéntate- finalmente consiguió sentarlo con él en la cama para hablar -¿Qué hiciste?-
-Ah, gracias. Nunca vas a preguntar que me pasó ¿eh?- reclamó.
-¿Te pasó algo o hiciste algo?- preguntó entonces, su hermano iba a decir algo a su favor, pero suspiró y se rindió.
-Hice algo-
-Si, ya sé. Ahora dime que-
-No- Kaoru se molestó.
-¿Cómo que no?-
-No quiero, por que después vas a preguntar y preguntar, no te voy a decir nada-
-Y si no me dices nada, tampoco vas a solucionar nada. Habla ya-
-No-
-Hikaru- reclamó.
-No te voy a decir-
-¿Por qué?-
-Por que no- Kaoru comenzó a cansarse.
-Te conviene decirme ya-
-Mejor si te vas- seguía negándose con cara de muerto, y finalmente consiguió lo que buscaba.
-Bueno, ya que te va tan bien, te dejo solo para que arregles todo con tus tan perfectos medios- fue lo último que dijo y después le pegó en el brazo, pero Hikaru solamente se dejo caer en la cama mientras su hermano se iba.
Los días pasaron. Hikaru nunca le dijo a nadie lo que había pasado, mientras que Jazmín pudo decírselo a Katia luego de varios días, la rubia se lo contó a Kaoru quien trató de razonar con su hermano, pero este ni escuchaba ni le decía nada de lo que había pasado en realidad. Kaoru sabía que su gemelo no dejó a Jazmín por Isabela, eso era lo menos creíble que podía decir, sabía bien que ninguna de las razones que le había dado a la chica eran verdad, pero lo enfurecía no poder descubrir las reales. Al comienzo se enojaba, pero luego comenzó a preocuparse de que sus motivos fueran algo peligroso, aún así no puedo obtener la información que quería.
Sebastián veía como su hermana en ningún momento dejaba ver como se sentía, y lo único que hacía era concentrarse en su presentación. No le dijo lo que Hikaru le había dicho por teléfono ya que pensó que fue solo una excusa convincente para que él la dejara salir. Tampoco Katia llegó a decirle a Jazmín que los gemelos se iban, ya que creyó que ella lo sabía, y también olvido hablar de ello tratando de arreglar su rompimiento.
Y así el tiempo siguió pasando, hasta que llegó el día en que todo pasaba: Jazmín se presentaría en el mismo momento en que su mejor amiga y los gemelos se irían. Katia y ella ya se habían despedido antes de que Jazmín tuviera que prepararse para su espectáculo, y lo demás siguió como estaba pensado.
Jazmín estaba en un camerino en donde la estaban maquillando para salir. Paolo entró un momento para darle ánimos.
Mientras, Seba y Jade esperaban sentados entre el público, de los cuales algunos aún estaban llegando.
Por otro lado, Katia estaba llegando con Kaoru al aeropuerto, viendo como su madre hablaba alegremente con la de los gemelos.
-Esas dos juntas me dan mucho miedo- se quejó la rubia, y su novio se rió.
-No me imagino lo que nos espera- bromeó, pero su sonrisa se borró cuando volteó hacia atrás y vio a su hermano caminando con el peor de los humores –Espera- le dijo a Katia y caminó hacia Hikaru –Muy bien, es tu última oportunidad de decirme que fue lo que pasó, y en serio- amenazó.
-Fue Paolo- soltó su hermano de golpe, Kaoru se sorprendió, no esperaba una respuesta tan rápida, pero Hikaru evidentemente no lo toleraba más –Paolo dijo que si no la dejaba, la iba a despedir- finalmente el mayor dijo la verdad.
-¿Qué cosa?- preguntó Katia acercándose -¿El italiano te amenazó? ¿Por qué?- Hikaru iba a responder cuando su gemelo lo interrumpió.
-Para quedarse con ella- Hikaru se confundió –No me digas que no pensaste en eso. Obviamente quería que la dejes para él quedarse con ella- el gemelo se quedó pensativo, pero luego suspiró.
-Lo que fuese, ahora es cosa de Jazmín decidir su vida- fue lo último que dijo y luego se adelantó para entrar. Kaoru y Katia se quedaron mirándose.
-Llámala- dijo él inmediatamente.
-No tengo crédito, y no me va a contestar si se esta preparando-
-Ten, llama a Seba- le prestó su celular para ello.
Seba y Jade estaban hablando cuando ella sintió su celular vibrando, lo tomó y contestó -¿Qué te pasa?- preguntó sorprendida de que Kaoru la llamara.
-¿Tú? Me dijiste que era el número de Seba, para, ¿y por qué tú tienes el número de ella?- se quejaba la rubia con su novio.
-¿Qué quieres, rubia? Estoy en medio de un teatro. Habla ya-
-Argh, tienes que correr y decirle a Jazmín que Hikaru la dejó por que Paolo lo amenazó. Dile que está a punto de irse y tiene que despedirse ya mismo de él- Jade se quedó atónita con todo lo que acababa de escuchar.
-Muy bien, ya voy- respondió y cerró su celular. Le explicó eso a Seba y ambos fueron tan rápido como pudieron hacia el camerino donde estaba Jazmín.
Entraron de un golpe y casi se cayeron, por estar escapando de la seguridad, a quien Jazmín le dijo que se fueran tras aclarar que eran sus amigos.
-¿Qué vinieron a hacer?- preguntó muy sorprendida de su visita.
-Jazmín- Seba intentaba recuperar el aliento.
-Respira, mi amor- le decía Jade, quien no estaba mejor.
-Ya, hermana, tienes que ir a reconciliarte con tu novio, ahora-
-¿Qué? ¿Tú precisamente, me estás diciendo que vuelva con Hikaru?-
-No te pongas a discutir- se quejó Jade –Katia nos llamó, dijo que él no te dejo por Isabela ni nada de eso, fue culpa de Paolo, él lo amenazó con despedirte-
-No me importa- impuso Jazmín.
-¡¿Qué?!- se quejaron los dos al mismo tiempo.
-No me interesan sus razones, si él no es capaz de pelear un poco por mi, entonces puede irse con la que quiera- dijo seria para luego darles la espalda y caminar hacia su vestido.
-Está por irse- exclamó fuerte Sebastián, y entonces su hermana se quedó inmóvil –Está a punto de irse a vivir a Paris, si no lo vas a perdonar es cosa tuya, pero cuando menos podría ir a despedirte- Jazmín se quedó estática y luego miro a Seba anonadada.
Kaoru estaba hablando con Katia, cuando notó a su hermano parado viendo hacia la ventana, distraído pero sobre todo deprimido como nunca. El gemelo suspiró y se acercó a él.
-¿En qué piensas?-
-Pensaba… en que debería hacer si viniese… pero luego recordé que eso no va a pasar-
Kaoru miro un reloj cercano, y pensó en que si no había venido ya, lo más probable es que no viniese. Y esto lo hizo sentirse aún peor por su hermano. Ciertamente deseaba poder hacer algo más, pero si Jazmín tomó la decisión de no venir, no podía obligarla.
El telón se abrió, las luces se encendieron y la gente comenzó a aplaudir. En ese momento apareció Paolo, sonriendo y caminando hacia el público comenzó su introducción.
-Les agradezco a todos por venir, la verdad es que esta es una noche muy especial. Es el momento en que yo voy a presentar al público, a una persona que esta a punto de cambiar su vida. Ella es una chica con un gran talento que debe conocerse y por eso se las traigo, ella es Jazmín Stwart. ¡Denle un gran aplauso!- aclamó muy contento. Sin embargo, Jazmín no aparecía –Parece que la asustaron un poco- bromeó para disimularlo. Sin embargo no veía ningún rastro de ella, hasta que un hombre corrió hacia él nervioso y le dijo algo al oído.
Paolo se quedó mirando la nada, con la peor mirada que podía tener.
-Ey, Hikaru. Nosotros vamos a subir ya ¿Quieres venir o vas a hacer algo más?-
Hikaru miro el reloj, faltaban como veinte minutos, pero decidió ir de cualquier manera.
Afuera del aeropuerto, Seba dejo el auto frente a la entrada donde Jazmín bajo corriendo mientras él y Jade dejaban el auto en otra parte.
-¿No va demasiado rápido?- preguntó Jade preocupada.
-Si, es una idiota, si se cae no llega- dijo Sebastián como en reproche y luego avanzó.
Jazmín corrió a todo lo que sus pies le daban e incluso más. Subió unas escaleras y entonces localizó al gemelo.
Hikaru, Kaoru y Katia caminaban hacia la entrada, cuando escucharon un ruido extraño y al fijarse, prácticamente vieron una nube de humo que se acercaba, para cuando notaron que era Jazmín ella ya se había abalanzado sobre Hikaru y prácticamente rodado con él.
Kaoru y Katia miraban asustados como ella arrastraba al chico inconsciente a otra parte.
-Argh, por eso odio cuando se enoja- comentó Katia aterrada.
Jazmín llegó a un lugar más privado en donde puso a Hikaru frente a ella mientras él seguía tocando su cabeza por el dolor.
-¡¿Qué es lo que piensas al no decirme algo tan importante?!-
-No puedo creer que te me tiraste así- se quejó él.
-¡Contéstame!-
-No fue mi culpa, ¿por qué no le reclamas nada al italiano?-
-Por que no me importa lo que él dijo, Hikaru mi novio eres tú-
-¿Y que querías que hiciera? ¿Mandar personalmente todo el futuro que tenías por un romance caprichoso?- Jazmín se quedó mirándolo atónita.
-¿Así que eso éramos? ¿Un romance caprichoso?- Hikaru suspiró.
-No-
-Dime la verdadera razón por la que no dijiste nada- exigió ella.
-No sé- respondió él, pero Jazmín se hartó y lo abofeteó llorando.
-¡Dime por qué, Hikaru! Ni siquiera te preocupaste en buscar alguna otra salida, si yo valía tan poco para ti dímelo ahora, pero no inventes excusas idiotas- él se quedó callado, mirando el suelo. Jazmín volvió a enojarse -¡Dímelo!- gritó.
-¡Por que soy un diota!- gritó también Hikaru furioso –Soy un idiota. ¿Eso querías escuchar? ¿Qué soy un inmaduro y no tengo idea de cómo arreglármelas, que cuando se me presenta un problema no sé que hacer? Bueno, ya lo escuchaste, yo no sirvo para pensar las cosas ¿Está bien?- concluyó y Jazmín guardó silencio.
-Por supuesto que lo eres- le dijo más bajo y ambos se quedaron mirándose enojados hasta que ella no lo soportó más y lo besó. Saltó hacia él abrazando su cuello y Hikaru le correspondió abrazándola por la cintura. Fue sin duda el beso más intenso que tuvieron hasta el momento. Los dos juntos se arrodillaron y se sentaron en el piso mientras seguían besándose apasionadamente. Realmente en ese momento deseaban más que nunca poder quedarse así, hasta que recordaron que necesitaban respirar, entonces se abrazaron, quedando en silencio. Hasta que Jazmín decidió hablar.
-¿Vas a hablarme?- preguntó y luego lo miró triste.
-¿Quieres que lo haga?- preguntó para confirmarlo, acariciando su pelo. Ambos se quedaron mirándose. Duraron varios minutos allí, hasta que Hikaru vio que ya era hora de abordar el avión, a pesar de que realmente no quería irse, por lo que observaba el reloj de muñeca con ira. Jazmín notó esto y preguntó:
-¿Ya es hora?-
-Quisiera que no- respondió él. Ella lo miro y luego juntó sus labios con los de él una vez más.
Hasta que Jazmín se paró y luego Hikaru con ella. Caminaron hasta la fila tomados de las manos, y vieron a Kaoru y Katia sentados en una banca, esperando por ellos. Ambos se pararon cuando los otros llegaron frente a ellos. Jazmín primero miró a Kaoru, quien sonrío y le guiñó un ojo, ella rió un momento y luego lo abrazó para despedirse.
-Cuídala bien- dijo Jazmín –que ella es todavía una niña- bromeó mirando a Katia y el gemelo se rió.
-Ja ja- dijo la rubia enojada y su amiga sonrío, luego la abrazó fuertemente para despedirse.
-Te voy a extrañar- dijo Jazmín.
-Yo también- respondió Katia y luego soltó a su amiga para irse finalmente a la fila junto con su novio.
Hikaru puso su mano en la cintura de Jazmín y ella lo miró. Sonrío y luego apoyó su cabeza en su hombro. Él la tomó de la cara para darle otro beso, ella volteó para abrazarlo, acercándolo tanto como podía, mientras él acarició toda su cara y su pelo, pensando en cuanto extrañaría poder hacer eso. Cuando se separaron, él le dijo:
-Por favor cuídate, pero sobre todo… confía en mí- le pidió mirándola a sus ojos cristalinos que ya estaban llorando. Ella asintió, juntaron sus labios una última vez y luego Hikaru tuvo que irse. Giró un momento y le sonrío. Cuando ella lo vio, le devolvió una sonrisa que lo puso más contento, hasta que desapareció detrás de la puerta.
En ese mismo momento, Sebastian y Jade, que en realidad llevaban unos minutos viendo de lejos, se acercaron a ella. Seba puso su mano en su hombro para llamar su atención, cuando Jazmín volteó el tenía los brazos abiertos para ella.
-Aprovecha ahora que es gratis- bromeó su hermano, y ella se tiró fuertemente sobre él, llorando tanto como podía.
Pasó un año
"Confía en mi"
Perdón, Hikaru
Perdóname
Habían pasado muchas cosas ese último tiempo. Demasiadas para ellos.
Los primeros dos meses fueron dolorosos, pero pasaron rápido. Entre llamadas, mensajes y demás. Se arreglaban como podían, sabiendo que solo tenían que esperar. La ilusión y la esperanza los mantenía bien. A él no le iba nada mal, ni en el colegio, ni en las posibilidades que consiguió cuando descubrió su vocación. Lo mismo fue para Kaoru y Katia, quienes ya habían viajado bastante acompañados de la madre de la rubia. Hikau creía que a Jazmín también le iba bien, la vio un par de veces en televisión. Internet ya la conocía bastante, y las revistas comenzaban a notarla. Él pensaba que ella había encontrado otras posibilidades. Claro, eso fue lo que le dijo.
Sin embargo un día descubrió que esas posibilidades no eran nada nuevo, y sobre todo que no las había conseguido como había dicho.
El día en que ella decidió desparecer de su vida.
Hikaru estaba en casa, cuando paso frente al televisor y vio a su novia… a Jazmín. Ella no le había contado que volvería a aparecer. Según la noticia, iba a dar un anuncio importante. Fue entonces que lo vio.
Paolo apareció al lado de Jazmín y ella misma anuncio su relación. Todo lo que había conseguido hasta entonces fue por que había vuelto con él.
Y no se lo había dicho.
Fue después del anuncio que el gemelo no consiguió volver a contactarla. Busco todos los medios, no hubo manera. Se había borrado totalmente, y con él. El mismo tipo que casi logra que ellos se separaran una vez, ahora lo había conseguido.
Kaoru y Katia también habían visto el anuncio y tampoco podían creerlo. Luego de eso no encontraron manera de consolar a Hikaru. No tenían ninguna posible explicación para darle, y no había forma de contactar con Jazmín.
Y el tiempo, como siempre, pasó. Siguió su curso sin hacer cambios. Despreocupado por supuesto de la vida de todos.
¿Por qué debería diferente?
Jazmín no solo había perdido el contacto con Hikaru, Kaoru y Katia. Luego del anuncio, nunca volvió a ver a su hermano. Su vida se había convertido en una mentira, y cuando la obligaron a descubrirla, no estaba preparada para recibir las consecuencias ni quería hacerlo. Sabía que Seba ahora haría su vida, tenía a Jade. Lo mismo con Kaoru y Katia, ellos eran felices.
Pero luego estaba Hikaru.
Sabía bien que todos merecían una explicación, pero no podía dársela. Paolo se había convertido en el dueño total de su vida. Él controlaba todas sus acciones, sus palabras, su apariencia, podía hacerla pasar lo peor con solo decirlo, y ella lo sabía. Lo único que Jazmín rescataba de él es que no estaba realmente interesado en ella como mujer, que ni una sola vez había intentado tomar ventaja. Sin embargo, ahora su vida era un infierno. Especialmente luego del anuncio, ella no era capaz de parpadear sin que él lo supiera.
Con el tiempo le fue dando más libertad, pero para ese entonces ya no tenía en que usarla. Afuera no había nada para hacer, había perdido a todos los que le importaban, y no le gustaba la idea de caminar siendo fotografiada o perseguida, gracias a la fama que Paolo le había dado. De la peor manera posible, pero no había escape. Por lo que simplemente se resigno a seguir su vida.
Había pasado un año. Y se notaba. Era un día especialmente triste para ella. Ese era el día en el que ellos debían reencontrarse. Pero claro, no después de lo que había pasado. Aún así, ella decidió que quería salir, luego de mucho tiempo. Salio sola a las calles de una ciudad de su país que desconocía en verdad. Sin embargo, se vistió y camuflo tanto como pudo.
Cuando saco un pie afuera, se dio cuenta de lo bien que podría hacerle. Las calles alrededor de su hotel eran tranquilas. Camino un rato, pasando por un parque en el cual ocupó una banca. Estaba mirando el cielo, cuando algo entró en su ojo. Hizo lo posible por quitárselo debajo de los anteojos que la ocultaban de mostrar quien era. Fue entonces que vio frente a ella otro hotel con un restaurante que la hizo notar que tenía hambre… de hecho, se dio cuenta que había comido muy poco todo ese tiempo y que lo necesitaba. Así que camino hasta el frente y se sentó en una mesa, esperando a que la atendieran.
Fue entonces que alguien se le acercó por detrás.
-¿A quien engañas?- le dijo una voz masculina que la sobresaltó demasiado. Cuando se dio la vuelta, no tenía idea de que sus ojos pudieran abrirse tanto –Te reconocería hasta con máscara- comentó Hikaru.
Ella no sabía que decir. ¿Qué diablos hacía ÉL ahí?
El gemelo le indicó que lo siguiera y luego solo caminó. Jazmín en ese momento deseó poder decir que no, pero no lo pensó para nada cuando se paró y lo siguió hasta que llegaron a una de las habitaciones, en las que obviamente él se alojaba, y en la que hablarían mucho más tranquilos. Bueno, si la conversación que seguramente tendrían fuera algo tranquilo.
Jazmín decidió sentarse en el sofá que había en la habitación y lo miro fijamente.
-Escucho… todo lo que quieras decirme- sabía muy bien que todo lo que él le reclamaría, se lo tenía merecido y mucho más.
Pero Hikaru se quedó mirándola. Era distinta. Era muy distinta a la chica que él amó. Esta Jazmín tenía una mirada fuerte y fría, víctima de haber pasado mucho mal. Su cuerpo era mucho más delgado y su piel estaba más blanca. Tenía más maquillaje del que quisiera y ninguno de sus cabellos estaba fuera del lugar. También su ropa, se veía mucho más seria y adulta del estilo alegre y femenino que ella solía usar.
El silencio se había alargado, pero ella seguía esperándolo a él.
-¿No pudiste llamarme?- fue como empezó.
-No- respondió secamente Jazmín.
-¿Por qué? ¿No merecía ninguna explicación? Al menos, la oportunidad de disuadirte, de hacerte cambiar de opinión- cuestionó enojado. Ella bajo la mirada, y asintió con mucha pena.
-Si, por supuesto que si. Te la merecías y mucho- dijo.
-¿Y entonces?-
-No podía-
-Te estoy preguntando por que- dijo severamente.
-Por que…- Jazmín empezó a respirar mal –Por que…-
-¿Por qué?-
-Por que con escucharte hubiera cambiado de opinión- respondió mirándolo fijamente y muy deprimida –Nada más con escucharte, hubiera hecho alguna locura. Pero no pude-
-¿No pudiste pelear por nosotros?-
-¡Tú no sabes nada Hikaru!- le reclamó parándose y llorando –Tú no tienes idea de lo que fue todo este tiempo. Fue una tortura y yo no podía hacer nada. ¡Nada! ¿Realmente crees que no lo hubiera intentado? Paolo es un enfermo, y tiene demasiado poder, yo no podía oponerme. Después de que me escape de la presentación y lo deje en ridículo, por verte a ti, se volvió loco. Se adueñó de todo lo que yo tenía, perdí toda libertad. No había acción o palabra que yo pudiera hacer sin que todos a los que amo sufrieran las consecuencias-
Hikaru la miro fijamente y la escuchó muy atento, escucho con paciencia todo lo que ella le decía ahora. En realidad, imaginaba que era eso lo que había pasado, lo que no le quitaba razones para enojarse, pero realmente no podía hacerlo, no viéndola como estaba en ese momento. Estaba completamente destruida y él lo sabía. Por que él también lo estaba.
-Todo este tiempo fue horrible. No podía ver a mi hermano, a mis amigas, no podía verte ni escucharte, escribirte, no había nada que pudiera hacer sin que él lo supiera. Trate de seguir con mi carrera guardándome todo lo que tenía. Y ahora de la nada, apareciste- se quedó viéndolo en silencio un rato -¿Por qué viniste?-
-Por ti- respondió él acercándose a ella. Pero Jazmín lo empujó sin nada de esfuerzo en realidad.
-No, Hikaru. Por favor. Tengo que irme-
-¿Vas a dejarme ahora que estoy acá?-
-¿Y que quieres que haga? Yo te perdí y me lo merezco. Perdí todo lo que tenía y no puedo recuperarlo ahora- señaló ella deprimida, pero esperando a que él le diera la solución que no existía.
-Si puedes- dijo volviendo a acercarse, ignorando sus vagos intentos por alejarlo.
-No, por favor- pedía ella, pero sabía que en el fondo, lo que menos quería era volver a alejarse de él. Y Hikaru también lo sabía.
La tomó de la cara y la besó. Fue cuando Jazmín peor se puso, por que aunque quisiera ya no podía resistirse. El gemelo recordó cuanto extrañaba aquel contacto. Era caprichoso y lo sabía muy bien, sea lo que fuera que podía pasarles en ese momento no le importaba, tampoco le importaría si ella tratara de resistirse, cosa que por suerte no sucedía. Jazmín lo abrazó por el cuello y él la abrazó tan fuerte como pudo, buscando la forma de acercarla más aunque era imposible. Si algo sabían en ese momento y lo demostraban, fue cuanto se habían extrañado, cuanto les hizo falta todo ese tiempo poder volver a verse, tener al otro como en ese momento, como fue antes.
Antes… antes de eso.
Eso, eso.
Paolo.
Antes de Paolo.
Fue entonces que Jazmín recobró la cordura y se separó de él.
-Espera- pidió empujándolo ahora con más fuerza, pero Hikaru ya no podía detenerse, no ahora que la tenía allí –Hikaru- pedía ella, pero él no la escuchaba y seguí besándola –Basta, por favor- finalmente logró separarlo de ella por un momento –Hikaru, es en serio, yo no puedo estar acá. Podría ser muy peligroso-
-No lo es- dijo él.
-Si, si es…-
-No, no entiendes- señaló dejándola confundida –Te estoy diciendo que en verdad no es peligroso-
-¿Qué significa eso?- realmente no entendía nada.
-Llevo varios días acá. Yo ya había descubierto lo que Paolo te estaba haciendo y ahora mismo… el padre de Jade lo está arreglando todo- Jazmín no terminaba de entender lo que pasaba y lo miraba atónita -¿No sabías del poder que tiene su padre sobre la guardia Nacional? Es mucho mayor al de Paolo y su familia extranjera. Recuperaras tu vida, Jazmín. Te lo prometo- aseguró él y finalmente le dedicó su más sincera sonrisa.
Entonces Jazmín cayó en la cuenta de todo. Lo que él decía, era verdad. Realmente, volvería a ser como antes. Todo por lo que había pasado en ese tiempo finalmente terminó y al final podía volver a sonreír.
-Jazmín. Te dije que confiaras en mí. Yo no dejaría que algo te pasara por que… no se que hubiese sido de mi…
Si no te hubiera conocido…-
A veces la vida nos da oportunidades
A veces más de las que merecemos
Pero que al final ayudan
Y ahora mismo
Todos ellos tienen lo que en el fondo siempre quisieron
Hacía falta un sentimiento que los hiciera darse de cuenta de que lo querían
Fin
