Después de mucho, mucho tiempo seguí la continuación de esta historia. Una serie de problemas familiares y el que mi pc muriera un par de veces, perdiendo todo lo que había avanzado me desanimaron a escribir. Pero gracias al apoyo de mis amigos y de las personas que aun leen el fic y lo pusieron en sus favoritos es que aun sigo adelante. Espero poder continuar con la conclusión muy pronto por ahora a leer.

Gracias nuevamente Monse.

Capitulo 21 Noche de pesadillas.

Athenea miro hacia la puerta mientras se levantaba de su diván, centro su atención en Shun, quien aún no se separaba de la puerta a pesar de haberla cerrado hacia un rato, respiro profundo. A ella no le engaño, desde que Shun despertó supo que Hades encontró una forma de regresar a él, después del ataque del que fue víctima sintió su presencia a pesar que el actuó de manera normal todo ese rato. Estuvo esperando el momento en que el decidiera mostrarse, tenía la esperanza que fuera luego de que los daimones hubieran atacado, pero al parecer no tenía más tiempo.

-¿Era necesaria tal crueldad hacia Hyoga? –Pregunto Athenea.

Hades se burló mientras caminaba hacia ella – No tienes sentido del humor querida sobrina.

-Esto no es divertido, si querías estar conmigo a solas ¿Qué sentido tenía torturarlo así?

-Recuerda, él se enteró de mi regreso porque tú pediste su memoria de vuelta, de no haberlo hecho no estaría sufriendo, ni se habría enterado… - Replico Hades.

-¿Intentas culparme ahora por su sufrimiento?

-Solo tú eres la causante de eso y de mucho más Athenea, todo por tu necedad.

Ella respiro profundamente antes las palabras Hades - Si debo ser firme en proteger esta tierra seguiré siéndolo, no intentes desconcertarme, porque no lo lograras.

-¿En serio? -– dijo y se acercó a ella con tal velocidad que Athenea con dificultad alcanzo a tomar su báculo y detenerlo frente a ella.

-No es una broma Hades, es mejor que dejes el cuerpo de Shun de inmediato.

-Buenos reflejos… - Hades replico y se alejó unos pasos – Pero no pienso dejar este cuerpo pronto. Primero finalizare lo que tengo pendiente.


Mientras tanto los gritos de Hyoga atrajeron a Ikki quien aún no se alejaba demasiado.

-¿Qué son esos gritos? – Dijo Ikki - ¿Qué te sucede Hyoga?

Hyoga respondió apresurado - Ese maldito de Hades esta en Shun otra vez y se encerró con Athenea. Debemos abrir la puerta...

-Estas desvariando, Hades no pudo regresar, está muerto – Replico Ikki - Creí que ya habías entendido que solo fue una pesadilla.

-¡No está muerto y no es una pesadilla! El mismo se descaro antes de cerrar la puerta – Hyoga se preparó para atacar - Athenea ocupa ayuda, Shun también, debemos entrar.

Ikki no creyó sus palabras y tampoco que la desesperación de Hyoga fuera tanta como para tratar de abrir la puerta con uno de sus ataques, pero el parecía muy decidido.

-¡Detente Hyoga! – grito porque pensó que nuevamente estaba bajo control de un daimon y lo tumbo al piso impidiéndole moverse. Pero Hyoga estaba desesperado y se soltó de él, preparándose para atacar, pero antes de que pudiera hacer algo la presencia de Shaka lo detuvo.

-¡No sigas! Nadie puede entrar ahí sin su permiso, lo saben bien.

-Pero… es que Hades está ahí… ¡Deben creerme! –Insistió Hyoga.

-Lo sé – dijo Shaka – El encontró una forma de regresar y apoderarse de Shun, pero tranquilízate, de esta la forma solo lograras lastimarte.

-¿Entonces es verdad? –Ikki lo vio furioso – Él no está desvariando ¿Y tú dijiste que lo sabías?

Shaka replico –Me fue difícil darme cuenta, aunque no pudo ocultar su maligna presencia de Athenea. Ella me dijo que estuviera preparado.

-¿Y porque no hiciste nada? - Ikki pregunto furioso y esta vez Hyoga lo detuvo antes lo golpeara – Debiste decírmelo.

-No me correspondía hacerlo, además Athenea así me lo ordeno.

-Esa orden no tiene sentido ¿Por qué no querría que me enterara?

-Exactamente por la forma en que reaccionaste.

-Claro que iba a reaccionar así, mi hermano está bajo el influjo de ese maldito otra vez ¡Y no lo permitiré! – Ikki se dirigió hacia la puerta para abrirla a la fuerza y Hyoga lo siguió. Grave error, solo consiguieron ser expulsado lejos de la puerta, por el poderoso cosmos de Athenea con la misma intensidad en que atacaron.

Hyoga se levantó aturdido y al darse cuenta que Ikki aun malherido se levantara preparándose para golpear la puerta intento detenerlo, no lo alcanzo. Nuevamente el cosmos de Athenea repelió el ataque de Ikki, pero no tardo en levantarse de nuevo e intentar abrir la puerta.

Ikki se interrumpió al fin cuando se escuchó la voz de Athenea detrás de la puerta - "Ikki, Hyoga… por favor escúchenme, no intenten entrar aquí."

-¿Por qué no debo intentar ayudar a mi hermano? – Pregunto Ikki furioso.

"Yo me encargare de ello." – Respondió Athenea – "Ninguno de ustedes intervendrá porque ya se dieron cuenta que no podrán cruzar esta puerta, no se los permitiré."

No podía creer lo que sucedía Athenea les pedía que no hicieran nada por ayudarle a ella o a Shun.

-¡NO ME IMPORTA! - Ikki grito furioso y trato de dirigirse hacia la puerta, al igual que Hyoga, pero antes de que lograran acercarse Shaka los detuvo con su ataque paralizándolos.

-Deben obedecerla Ikki, Hyoga ya que si siguen intentándolo solo perderán tu vida. Ustedes deciden si la pierden por mis manos o por el cosmos de Athenea.

Mientras Hyoga e Ikki se retorcían de dolor y frustración, en verdad no podían hacer nada por ayudar a Shun si se los impedían Athenea y Shaka.


Hades por su parte aplaudió al ver que Athenea impidió que intentaran de nuevo abrir la puerta y les ordeno que se retiraran. – Gracias por impedir su entrada.

Athenea replico dolida -Deja de burlarte del sufrimiento ajeno ¿Por qué no atacas aun?

Hades respondió – Porque me encanta verte sufrir, además aún no están aquí todos los jugadores.

-¿De qué jugadores estás hablando?

Hades respondió – Piensa quien inicio todo esto y tendrás tu respuesta.

-¿Te refieras a Hera? Ella te ayudo a esta infamia, ¿Verdad?

-Ella no tiene idea de que estoy aquí. Si temías que los ataques de los daimones no fueron al azar te equivocas, pero su intervención fue muy oportuna, Hera me dio la oportunidad de volver sin imaginarlo siquiera. Yo simplemente resguarde un trozo de mi alma para usarlo el momento indicado. Para ello debías pensar que tuve mi derrota definitiva y él debía estar nuevamente a las puertas de la muerte para que pudiera poseerlo. No creí que fuera tan pronto pero aquí estoy...

-Eres despreciable.

-¡Vamos! No hay orgullo en la muerte Athenea. Y ahora que en el Olimpo decidieron dejar de ignorarte no iba a quedar fuera de este asunto familiar. La paranoia de mi hermano respecto a que uno de sus propios hijos acabaría con su reinado ahora es realidad, ¿Verdad Athenea?

Ella no respondió.

-Sé que es verdad y también sé que Zeus hará todo lo posible para impedir que esto suceda. Hay mucho en juego, lo sabes bien y no pienso nuevamente dejar que él se quede con todo el control.

Athenea tomo su báculo y respondió – Lo imaginaba, todo es y será cuestión de poder. Pero te advierto que estoy preparada para enfrentarme a ti nuevamente y a quien haga falta porque no permitiré que hagan de nuevo su voluntad con los humanos.

Hades soltó una carcajada que la intranquilizó, él sabía algo más de lo que aparentaba.


Mientras tanto lejos de ahí Lete estaba a punto de quitar las memorias de Shunrei sobre Shiryu cuando Seiya lo interrumpió con uno de sus ataques. Lete se separó de Shunrei y lo miro fijamente.

-¡Suéltala! No sé qué le haces, pero no te dejare lastimarla maldito - Dijo Seiya enojado.

-¿Cómo supiste que estaba aquí? – Le pregunto Lete.

-Shunrei tardaba demasiado en regresar, además aprendí a detectar la presencia de los de tu calaña gracias al entrenamiento que Shaka nos dio.

Lete lo felicito – Muy bien, pudo encontrarme y concentrar su cosmos de forma que me afecto un poco. Pero no se esfuerce más, no pretendo hacerle daño a esta jovencita, más bien evitarle sufrimientos.

-No voy a creer eso – Grito Seiya y ataco de nuevo, pero esta vez Lete se movió con tal rapidez que cuando Seiya se dio cuenta ya estaba a sus espaldas leyendo sus pensamientos y paralizándole.

-Vaya, se te dijo que necesitas entenderte a ti mismo antes que a tus enemigos para vencerles, de lo contrario solo pelearas contra ti mismo. Eres un verdadero necio por no escuchar – Lete lo soltó y se acercó a Shiryu.

-¡No lastimes a mi amigo! – Grito Seiya e intento inútilmente moverse, mientras tanto Lete se adentró en la cabeza de Shiryu y regreso cada una de sus memorias como caballero, pero tomando sus recuerdos sobre Shunrei. Seiya pudo moverse al fin después un gran esfuerzo y furioso fue tras el daimon, pero Shunrei detuvo su brazo.

-¡No déjalo! – Ella grito.

-Shunrei suéltame, está lastimando a Shiryu.

-Le devuelve su memoria Seiya – Shunrei siguió sin soltarlo - Es lo que querías ¿No? Que recuerde todo y pueda acompañarte de vuelta...

-Shunrei…

-Por favor Seiya, él no va a lastimarlo, te lo aseguro.

Seiya bajo su mano solo después de ver la seguridad en la mirada de ella y porque Lete retiro sus manos de Shiryu. Seiya pregunto de inmediato -¿Qué le hiciste?

-Ahora recordara quien es y en unos momentos reaccionara por completo.

-Me alegro – Susurro Seiya.

-Pero ella no puede decir lo mismo ¿Ya lo notaste? – Dijo Lete antes de desaparecer, Seiya lo busco unos segundos, pero se dio cuenta que en verdad no estaba ahí. Siguió a Shunrei, la chica quitaba todo lo que ocultaba la armadura de Shiryu, resignada a no verlo más.

-No deberías entristecerte, ahora Shiryu será el de siempre – Seiya le comento, pero ella no respondió – Sabes que es necesario que él regrese para salvar la vida de muchas personas y la de Saori. Volverá no te preocupes.

-Si tú lo crees… - Replico Shunrei porque ella sabía que Shiryu no la recordaría, por lo tanto, no regresaría a ella. La armadura estaba ahora al descubierto y ella regreso junto a Shiryu y acaricio su cabello.

Seiya siguió hablando -Tu viste lo que paso en tu aldea, que hay más espíritus como él y no todos son medio amables como este que se fue. Ellos pueden hacer mucho daño y lastimar a Athenea y…

Al oír ese nombre Shiryu se levantó de pronto, despertando de su sueño. Miro a su alrededor y al ver a Seiya se sorprendió – Seiya… ¿A qué hora llegaste aquí?

Seiya vio a su amigo recuperado y sonrió - Hace un rato, pero no hay tiempo de explicaciones Saori está en peligro.

-¿Dónde está mi armadura? – Shiryu pregunto.

-En el fondo de la habitación - dijo Shunrei.

-Gracias niña - Le dijo Shiryu sin emoción y fue tras su armadura.

Shunrei aún consciente de que en cuanto él despertara no le reconocería, le dolió mucho su frialdad. Shiryu salió a toda prisa de ahí; sin mirarla siquiera. Lo vio partir desde la puerta del lugar y mordiéndose el labio contuvo las ganas de gritar que no se fuera porque sabía que ya no lo volvería a ver. Solo cuando lo perdió de vista se permitió llorar y cayó derrotada. Lete regreso poco después y Shunrei continuaba ahí llorando; se acercó lentamente y ella lo miro.

-Volviste por mis recuerdos ¿verdad?

-Solo si aún deseas que me los lleve, no te obligare.

-Cumpliré mi promesa, prefiero olvidarlo…porque duele demasiado no estar cerca de él.

Lete coloco sus manos en la cabeza de Shunrei y sus atesorados recuerdos sobre Shiryu se desvanecieron conforme caía en un profundo sueño. Él lo lamentaba, pero no había marcha atrás, hizo un trato y necesitaría fuerzas para enfrentarse a sus hermanos.

-¡Aquí estas! – Escucho a Neikea detrás de él y logro esquivarla con agilidad.

-¿Qué haces aquí?

-Terminando nuestro trabajo, traidor. Por tu culpa Hera nos destruirá.

-Esta alianza con Hera los llevara a la destrucción de cualquier forma.

-¡Y de igual forma te matare! - Neikea se lanzó contra él pero Lete desapareció entre las sombras y ella casi se estrelló contra un árbol.

-¡TE ACABARE! – Grito furiosa.


En Delos, Shaina y Artemisa deseaban liberarse de sus ataduras, pero todos sus intentos eran en vano y ninguna de las amazonas daba señal de reaccionar a pesar de sus esfuerzos. Artemisa comenzó a lamentarse. "Fui una idiota… una verdadera idiota. Debí darme cuenta antes de lo que pretendía, así no estaríamos en esta situación."

Shaina le grito, ya desesperada - "Maldita sea Artemisa ¿Vas a llorar toda la noche o vas a hacer algo? Si sigue lamentándose…

Artemisa replico: "Mi hermano me engaño y Cagglio me traiciono; estoy acabada. ¿Qué no te das cuenta?"

"Creo fue su culpa por exagerar con su castigo y por eso..."

"¿Qué exagere al castigarla?"– Artemisa la interrumpió furiosa – "Ella no debió engañarme en algo tan importante. Ella más que nadie debía apoyarme en mis decisiones. ¿Prefieres entonces que la premie por todas sus mentiras? No estaríamos aquí de no ser por su culpa y la de mi hermano."

-¡Tampoco por tu necedad y maldito orgullo Artemisa! De haberse calmado y pensar antes de actuar no estaríamos aquí."

Artemisa grito: ¡Tampoco lo pensaste mucho en seguirme luego que tu amado Milo te hirió defendiendo a mi hermana!

Shaina ya no respondió, era cierto, ella también tenía mucho de culpa, su arrebato ante Athenea le trajo graves consecuencias.

La diosa se dio cuenta de lo que hizo y luego de unos momentos dijo: "Tienes razón, no tiene sentido que lo niegue más. Todo esto es mi culpa y merezco lo que me pasa, lamento haberte arrastrado a esto. Tú no mereces compartir mi castigo, pero por desgracia nada podemos hacer. Nada…"

Shaina insistió: ", Vamos intentemos despertar a Marín o June, ya sin su hermano aquí ellas podrán hacer algo.

-De acuerdo - dijo Artemisa y con su pie movió a June que estaba más cerca de su alcance, no guardaba demasiadas esperanzas – Vamos June despierta… Es inútil.

"Espera, creo que está despertando." – replico Shaina y en efecto la chica comenzaba a reaccionar.

-¿Estás bien June? –Pregunto la diosa, June asintió con la cabeza - Sé que aun estás aturdida por el ataque del ángel. Pero por favor despierta a Marín.

June aturdida y todo obedeció y sacudió con fuerza a Marín para despertarla; la amazona reacciono poco después adolorida.

-¿Qué me paso…? – pregunto Marín al despertar.

-Fuimos noqueadas… - Dijo June.

-Ese ángel me las va a pagar, es la segunda vez que me hace esto - La amazona se levantó con dificultad.

-Eh… Disculpen ¿Ya están completamente despiertas? –Artemisa pregunto ansiosa.

Ambas voltearon a ver que Shaina seguía pegada a la columna.

-¿Por qué no se suelta aun? – Pregunto Marín.

-De poder hacerlo lo haría Marín – Respondió la diosa -Tengo ambos brazos atados, es imposible.

-Artemisa hablando de imposibles… no puedo creerlo – Replico Marín.

-Hablando de imposibles Cagglio no está aquí, es extraño ¿No? –Dijo June.

Tras ver a su alrededor Marín respondió – Es cierto… ¿Por qué no estará?

-Ella se fue – Artemisa dijo – Me traiciono.

Tanto Marín como June se extrañaron de oír esto.

-Si no me creen Misha se los podrá confirmar, ella está en la otra habitación, Cagglio la golpeo.

Fueron a despertarla y vieron que los golpes que Cagglio le propino no eran nada ligeros, porque antes de la intervención de Apolo no estaba tan malherida. June sacudió a la chica para despertarla.

-¿Dónde está tu maestra? - De inmediato la interrogo Marín.

-No… lo sé – Respondió adolorida todavía Misha.

-¿Cómo que no lo sabes? Eres su alumna como no vas a saberlo.

-Es la verdad… ella no quiso ayudar a su alteza y me impidió que yo lo hiciera. No entiendo porque hizo algo así.

-Cagglio fue tras su venganza - Artemisa replico desde la columna - No puedo confiar más en ella. Por lo tanto, Shaina y yo ocupamos de su ayuda.

Las amazonas se acercaron mientras la diosa dijo: Ya no insistiré en que me suelten, se bien que no podrán. Pero aun así debo ayudar a Athenea o mi hermano va a matarla.

-Lo último que supe es que ambas iban a vengarse de Athenea – Le dijo Marín a June - ¿Por qué el cambio de opinión?

-En realidad nunca estuve tan enojada como para matarla. – dijo Artemisa con una sonrisa nerviosa.

Marín replico furiosa – ¿El sacarnos del santuario, fue solo un juego?

-Desde el principio solo jugó con nosotras – Replico June – Nos forzó a muchas cosas ¿Y ahora desea que la ayudemos? Maldita broma.

-No es una broma, June - Artemisa insistió - Es normal que no me crean después de lo que hice, pero yo le envié el mensaje a Athenea de que la apoyarían con los caballeros dorados que vinieron. Apolo se enfureció en cuanto se enteró. Me hizo esto para impedir que le ayude y fue tras ellos.

June pregunto furiosa – ¿Por qué vamos a creerle que quiere ayudar a Athenea?

-¡Porque mi hermano en verdad desea acabar con Athenea; no se detendrá ante nada y ustedes están perdiendo el tiempo cuestionando todo lo que digo! – Grito la diosa, primero luego bajo su voz y suplico de forma tal que era imposible mentir - Por favor ayuden a mi hermana.

June respondió -Supongo que es hora de regresar al santuario…

-¿Pero tú que harás Shaina? – Dijo Marín.

-No puedo irme, solo ofrécele mis disculpas a Athenea.

Misha silenciosa hasta el momento dijo – Yo me quedare, alguien debe quedarse con usted, a cuidarla. Todo fue mi culpa después de todo.

Artemisa le agradeció el gesto a la malherida chica – No es necesario Misha.

-Entonces es hora de ayudarla – Dijo Marín y se acercó a revisarle sus ataduras al igual que June y Misha.

La diosa se asombró -¿No van a irse? Pero si acabo de decir que mi hermano…

-El santuario, no está indefenso y no ocupan nuestra ayuda por ahora, tú sí nos necesitas Shaina.

-Pero ya dije que no hay forma de salir de aquí – Replico Shaina con su voz.

-Shaina, si esperas que me disculpe por ti ante Athenea olvídalo, no me corresponde. Tu misma vas a hacerlo, porque se lo debes.

-Eso haré tan pronto me libere de esto– Se escuchó la voz de ambas responder y Marín sonrió.

-Entonces vamos a quitarte estas cosas– dijo Marín.


Mientras tanto Até estaba furioso porque Lete les traiciono; la persecución a su hermano era inútil hasta el momento, el desapareció del bosque.

-No hay señal de él – Dijo Oizis furiosa apareciendo frente a él.

Ate sacio su furia con un grupo de árboles mientras Oizis y Horcos lo veían en silencio.

Neikea apareció entonces – ¿Vamos a seguir buscándolo? Lete desapareció hace buen rato, y no olvides que ayudo al guerrero de Athenea.

-¿Estás seguro que devoro otra memoria? – Le pregunto Até.

-Claro las de la chica que les acompañaba, ella está ahora dormida.

Até se puso nervioso, su hermano no atacaba al azar, siempre analizaba a sus víctimas y elegía solo a los que le servirían. Él sería un problema mayor; primero supo evadirlos sin dificultad y estaba seguro que si eligió a esa chica fue para fortalecerse lo suficiente como para demostrarles que no era su líder solo porque no lo deseaba. Lete lo igualaba en fuerza y lo odiaba por eso, debía destruirlo sin falta antes que se entrometiera más en sus planes.

-¿Qué hacemos ahora? – Pregunto Oizis nerviosa ante su hermano.

Ate replico – Es hora de volver al santuario, el ataque a esta aldea dio sus frutos, pero si Hera se da cuenta de la traición de Lete o el que no acabamos con el guerrero de Athenea nos destruiría de inmediato. Es mejor que nos encarguemos de él en cuanto aparezca y con seguridad se dirige allá.

-Eso es lo que esperaba oír – dijo Neikea con una sonrisa malvada. Luego los daimones desaparecieron entre las sombras de los mismos árboles y en poco tiempo llegaron al santuario.

-Aquí la noche recién inicia – Horcos dijo al observar el lugar.

-Perfecta para cumplir nuestro objetivo, las sombras nos ayudaran a llegar hasta por Athenea – Dijo Até

Mientras sus hermanos avanzaban, Ate le dio una señal a Oizis y ella comenzó a recitar un conjuro, el mismo con que iniciaron su ataque en la aldea de Shunrei, solo que ahora más poderoso. Un denso humo comenzó a cubrir el lugar, tapando la visión de las estrellas y la luna para todos en el santuario a la vez que bajaba la temperatura del lugar. Sabían que con esta oscuridad llegarían hasta donde se lo propusieran. Nadie en el santuario estaría a salvo de su influencia.


Mu termino de reparar la última armadura y llamo a Kiki – Lleva esto al lugar que le corresponde.

-Si maestro… - Replico Kiki, pero en cuanto salía del lugar se escuchó una risa burlona, Mu sintió un escalofrió y supo que los enemigos estaban cerca al notar la pared de humo que se acercaba a toda prisa.

-Kiki vete ahora mismo con la armadura, los daimones están cerca.

-Pero maestro…- Kiki lo miro preocupado, ese día lo vio más pálido que de costumbre y sabía que estaba muy débil para una batalla.

-¡No me contradigas Kiki! Vete ahora es muy importante que la lleves donde pertenece.

El niño obedeció, no iba a ser uno de sus problemas y salió corriendo del lugar, pero se escuchó la voz de Oizis.

-Así que este simple herrero defenderá ese lugar, que patético – dijo Oizis y se rio.

-Tú eres… una de ellos – dijo Mu tratando de localizar a la daimon por su risa - ¿Por qué no sales de las sombras y dejas de lado tus influencias daimon?

Oizis se presentó ante él con un mohín de enfado – Olvide que no son tan fáciles de manipular, así será más divertido acabar con los caballeros dorados.

-Hablas como si fueras a vencerme – Replico Mu.

-¿Qué caballero necesita con tanta urgencia esa armadura que llevaba el niño? – Oizis pregunto.

-Ninguno que te importe – Replico Mu.

-Es cierto no me importa más que matarte… ¡Ruina total! – Ella ataco y sus cabellos crecieron de forma alarmante, intentando cubrirlo con los mismos.

-¡Muro de cristal! - Mu repelió el ataque y al principio los cabellos chocaron contra con la pared de cristal.

-Una barrera ¿Eh?... ¿Ya no podré pasar entonces por aquí? – Oizis dijo, pero no preocupada, más bien parecía que le preguntaba a alguien que hacer.

Mu se preguntó qué era lo que pretendía mientras los cabellos de Oizis parecían desvanecerse al chocar contra su barrera. Pero lo que en verdad sucedió era que sus cabellos luego de convertirse en humo se unieron a las sombras existentes dentro de su templo y de esta forma lograron traspasar la barrera y emanar luego desde cada rincón oscuro detrás de Mu.

-Me dijeron que debo acabar contigo pronto - Oizis dijo y soltó una carcajada antes de gritar - ¡Ahora si conocerás mi ruina total!

Entonces esas emanaciones lo rodearon y lo paralizaron al convertirse de nuevo en cabellos y obligándole a deshacer el muro de cristal.

Oizis entonces se burló – ¡Que pronto cayo tú barrera, ahora estas indefenso!


Athenea se estremeció, este era el ataque que temía. Reconoció de inmediato que Até y los demás daimones se fortalecieron más de lo esperado. Pero el que Hades también estuviera ahí esa noche era un imprevisto para lo que los caballeros dorados no se habían preparado y se preguntó si realmente podría resistir este ataque.

-¿Ya te diste cuenta Athenea? – Hades dijo burlón al percibir sus dudas - Los daimones están aquí y se fortalecieron ¿Crees que podrás controlar nuevamente a los daimones y al mismo tiempo detener a mis hermanos? Son demasiados enemigos esta vez y tus filas disminuyeron mucho.

-Serán derrotados nuevamente – Athenea le dijo – Los daimones no harán más daño, porque aquí los detendremos para siempre.

Esta vez no tienes tanto aliados Athenea y me temo que te estás quedando sola, te estás debilitando.

-Si eso crees entonces ¿Por qué no atacas aun? – Ella pregunto - ¿Qué te impide acabar conmigo? Dijiste que esperabas a que estuvieran aquí todos los jugadores.

Hades respondió mientras se acercaba nuevamente: Y así es, aún no están todos aquí.

-¿Entonces…? - Athenea apretó su báculo con más fuerza en espera de su ataque.

-Tengo una oferta que hacerte - Él dijo muy serio.

-¿Una oferta?

-Sí, y estará en pie solo mientras llegue el próximo jugador, escucha atentamente.

Mientras esto sucedía Athenea veía fijamente a Hades, ahora entendía la razón de su presencia. El trato que le proponía era inaudito, algo a lo que nunca se atrevería a consentir.


Shaka también sintió el ataque hacia Mu y sin bajar la guardia dijo: -Los daimones ya llegaron, esta batalla ha comenzado. Voy a terminar con esto Hyoga, Ikki, pero dejen de intentar de abrir la puerta y defiendan el santuario.

-¡Eso nunca! – Grito Ikki – Yo iré por mi hermano.

-Ikki debes decidir cuál es tu prioridad aquí, en este momento más enemigos han llegado al santuario y sin la presencia de Kanon y Milo ustedes deben ayudar como lo indico Athenea.

-Me importa un carajo – Replico Ikki - ¿Acaso no pueden ustedes acabar con los enemigos como caballeros dorados que son? O ¿Acaso no confían en ustedes mismos?

-¿Y por qué no confías tú en Shun o Athenea? Tú sabes muy bien que Hades fue derrotado anteriormente por la fuerza de ambos y estoy seguro que lograran hacerlo nuevamente. No puedo estar aquí más tiempo, debo regresar a mi puesto ya de ustedes depende si piensan perder el tiempo tratando de entrar en el salón o si prefieren defender este lugar como es su obligación.

Shaka se retiró y los dejo tirados en el piso recuperándose de su ataque, lo ellos decidieran ya no dependía de él.


En Delos las amazonas continuaron tratando de liberar a Artemisa por largo rato sin éxito. Ni con sus cosmos combinados lograron hacer avances y todas estaban agotadas, al parecer las ataduras de Artemisa no solo no podían abrirse ni romperse, sino que tenían un campo de fuerza que impedía que la columna a la que estaba atada fuera destruida también.

-¡Maldita sea! – Marín dijo con frustración sentada en el suelo junto con las demás amazonas.

-Les dije que no puedo escapar, nadie puede romper un trabajo de Hefestos creedme. Yo fui testigo de ello en una ocasión, el hizo un trono para Hera y nadie pudo soltarla de ahí. No fue sino hasta que lo emborracharon que lo convencieron de soltarla y ella se liberó de esa silla. Así que solo él o mi hermano podrán soltarme y Apolo ya dijo que solo lo hará para convertirme en su esposa.

-La orgullosa Artemisa que siempre ha proclamado su castidad va a permitir un matrimonio a la fuerza, eso no lo creo. – dijo Marín

-Pero realmente fueron hechas para una diosa, nadie podrá liberarla – Dijo June agotada.

-¡Eso es! – Dijo Misha de pronto – ¿Dónde dejaste su armadura Marín?

-¿Mi armadura? – Artemisa pregunto.

-Sí, su armadura - La chica se levantó emocionada - Creo que se cómo podrá soltarse su alteza. Mire si en verdad estas ataduras fueron hechas especialmente para usted, pero si usted ya no está aquí sino en si armadura entonces…

-Entonces las ataduras serán nulas – Marín termino la frase y se levantó – No eres tan tonta después de todo, sígueme está afuera.

-No soy tonta – Misha rezongo, pero fue tras ella.

-¿De qué hablan? – June pregunto.

-Significa que traerán mi armadura e intentare regresar a ella. Si mi espíritu puede lograr eso entonces Shaina quedara libre.

June entonces corrió para alcanzar a Marín y Misha.

"Es una idea algo absurda, salir de una prisión para entrar en otra" –Shaina replico mientras las amazonas se iban.

"Pero de esa prisión podrás liberarme nuevamente Shaina" - Artemisa respondió – "Si eso funciona podremos salir de aquí."

Shaina se alegró de tener una esperanza de salir de ahí, pero de pronto una fuerte explosión la sorprendió, gran parte del lugar se colapsó y ella grito llamando a las amazonas. Sabía que estaban en la habitación que se derrumbó, estuvo sin recibir respuesta hasta escuchar unos pasos.

-¿Preocupada por tus amazonas Artemisa? No es necesario ya están muertas – Interrumpió Hera en el lugar con una enorme sonrisa de triunfo.

-¡Hera! - Artemisa replico furiosa y trato de soltarse otra vez de sus ataduras.

-Al fin obtienes lo que te mereces - Hera se burló - No puedes soltarte, no podrás defenderte de mí, ni defender a la otra bastarda, estas acabada.

-¡Maldita, seguro tú lo planeaste todo!

-Y tú fuiste lo suficientemente ilusa como para caer en la trampa – Se burló Hera – Te diste cuenta demasiado tarde de cómo es en realidad tu querido hermano, de cómo trabajo para mí y mis planes en su afán de poseerte.

Artemisa y Shaina la veían furiosas, mientras Hera se pavoneaba mirando el lugar.

-Si viniste a burlarte de mí entonces puedes largarte – replico Artemisa – O desátame para poder partirte la cara yo misma.

- Artemisa… ni quiero ni puedo soltarte, pero me divierte mucho el verte en esta una situación parecida a la que yo pase - Hera se acercó a ella un poco más.

Artemisa se sonrió al notarla tan cerca y le respondió con una patada en el rostro.

-¿Cómo te atreves…? - Hera le grito con su mejilla adolorida.

-¡Al menos puedo hacer algo más de lo que tú podías hacer sentada en tu sillita, arpía! - Artemisa replico satisfecha de haber lastimado su ego, pero luego se arrepintió de lo que hizo cuando Hera elevo sus cosmos y la ataco.

-¡Morirás!


Athenea detuvo la respiración entonces, por un momento le pareció sentir que Artemisa la llamaba, pero esa débil conexión desapareció de pronto, luego de sentirla furiosa y temerosa.

"Artemisa… ¿Me necesitas hermana? – Trato de llamarla, pero no obtuvo respuesta.

-Hera ya inicio su jugada final por lo visto – Le dijo Hades con los ojos cerrados - Artemisa no puede ayudarte ¿Lo sentiste no es así? Tú que confiabas en ella… Pero espero tu respuesta.

Athenea lo miro fijamente - ¿Cómo piensas que seré capaz de aceptar un trato así?

-Vamos Athenea no tienes por qué mostrarte tan asombrada. Es un trato que te daría mucha ventaja.

-Pero nunca lo aceptare, porque yo confió en que podremos derrotar a los daimones.

-Eso quisiera verlo.


Por otro lado, Kanon malherido maldecía su suerte mientras Milo dirigía el barco de vuelta al santuario. Trataba de imaginar lo que Artemisa intentó decir con su mensaje a Athenea, eso además de lamentar sus heridas. Cagglio era diferente de lo que recordaba, más fuerte tal vez.

-¿En qué tanto piensas? – Pregunto Kanon enfadado – No has dicho una palabra desde que salimos de Delos.

Milo no respondía, seguía concentrado en el timón.

-No te distraigas más pensando en Shaina – Insistió Kanon – Ella no lo vale.

-¿Qué no lo vale? No te atrevas a hablar mal de ella – Milo reacciono furioso.

-¡Vamos! Ella irá en contra Athenea a pesar de que fuiste a humillarte a sus pies.

-Es influencia de Artemisa…

-Como sea, pero será mejor que te desapegues de ella antes de que sea peligroso para ti.

-¿Lo dices por experiencia? Tú iniciaste este conflicto porque caíste en una trampa de las más obvias ante esa amazona.

-¡Maldición! Vas a seguir reclamando a pesar de que tuve que soportar los golpes y las burlas de Cagglio y todo para evitar más problemas. Al menos esa chiquilla dijo la verdad y Artemisa lo sabe ahora. Lo cierto es que estamos en este traste mientras algo grave sucede en el santuario, ella nos atrajo a esa isla porque le convenía, nos alejó para atacar con ventaja tal como Athenea lo temió.

Milo respondió -Eso no quita nos la culpa en este asunto.

-¿Culpa? – Pregunto enfadado Kanon - Si, nosotros fuimos responsables, pero a diferencia de ti yo sé que ellas son enemigas y no volveré a equivocarme. Y apúrate para que este traste toque tierra y lleguemos pronto al santuario.

Milo no dijo más, después de todo, tenía aun fresca la memoria de los momentos que vivió con Shaina y se negaba a creer que fuera a enfrentarse a ella cuando la volviera a ver.


Aldebarán por su parte estaba preparado desde que Mu comenzó a pelear. Pero aun así se sorprendió al ver que sus enemigos ya estaban ahí. Horcos se paró frente a él y Aldebarán se dispuso a defender el lugar y recibió al daimon con un fuerte ataque. Horcos cayó al suelo sin moverse, pero cuando Aldebarán se acercó el daimon dio un salto con una risa burlona.

-Si eres el que tendré que vencer para seguir adelante será fácil.

-¡Gran cuerno! – Repitió Aldebarán y aunque Horcos recibió el ataque de lleno este pareció no afectarlo.

-La defensa de tu amigo no fue suficiente, tu golpe no es suficiente para derrotarme. Nada puede detenerme ni siquiera una mole inútil como tú. –Horcos se burló otra vez.

Ningún enemigo se habría atrevido a tanto, pero este daimon se burlaba de él en forma descarada y Aldebarán le iba a demostrar que estaba equivocado en insultarlo, si ese daimon no era derrotado a la primera el seguiría hasta utilizar el último recurso. Pero no noto como el miasma que Oizis creó e invadía el santuario llegaba hasta su templo y reptaba por los muros.

-¡No podrás resistir por siempre! – Grito Aldebarán a un Horcos que no evadía los ataques y parecía hecho de goma ya que nada parecía afectarlo y se burlaba de ello.

-¡Golpe de demencia! – Horcos replico al fin y lo ataco; Aldebarán fue golpeado por una fuerza comparada a la suya y fue arrastrado varios metros por el suelo mientras el daimon se burlaba.

-¿Cómo…? – Aldebarán estaba asombrado por la fuerza del daimon.

-Idiota, cada vez que me golpeabas en realidad absorbía toda tu energía, puedo igualar el cosmos del poderoso caballero de Tauro.

Horcos repitió el ataque y Aldebarán fue azotado en todas direcciones de manera cruel.


Por su parte Jabú y Ban fueron sorprendidos por el miasma mientras estaban patrullando. La oscura niebla pronto cubrió todo el lugar y no podían verse siquiera las estrellas o la luna. Avanzaron un largo trecho entre esta y pronto no podían ver más allá de un metro. Ichi y Geki se les unieron luego de un rato, pero a todos les extraño que no se hubieran topado con nadie más en el sitio, tampoco podían sentir sus cosmos. De pronto alguien choco contra Ban. Lo alzo de los hombros y lo reconoció también noto que traía una caja con una armadura a su espalda.

-¡Kiki! ¿Qué estás haciendo corriendo como loco?

-¡Ban eres tú! Pero suéltame, tengo que dejar esta armadura en donde le corresponde, pero no puedo llegar hasta ahí – Dijo Kiki.

-¿Qué, no te puedes tele transportar? - Dijo burlón Ichi.

-¡ESTA NIEBLA NO ME DEJA! – Grito desesperado y luego dijo en voz baja – Me van a encontrar otra vez, por favor déjame ir.

-¿Por qué dices que esta niebla no te deja? –Jabú pregunto – El solo podía percibir el frio del lugar, un frio muy extraño - ¿Quién te va encontrar?

-Todos están como locos son las primeras personas que veo que actúan normal. Pero déjenme ir es importante.

Ban no alcanzo a preguntarle él porque deseaba irse con tantas ganas antes de que un guardia del palacio intentara arrebatarle al niño de las manos. El hombre parecía enloquecido y él lo golpeo con tal fuerza que el hombre salió despedido lejos de él. Luego otros más se abalanzaron sobre ellos. Jabú pudo ver que su mirada no era normal ni la forma en que se comportaban. Esos guardias no fueron problema para ellos, pero cuando que Nachi comenzó a portarse de una manera extraña supieron que algo muy extraño sucedía aquí.

-Bien Kiki – Ban soltó al niño y lo puso detrás de él mientras veía al enloquecido Nachi – Me dirás cuándo comenzó a suceder todo esto.

-En cuanto salí del templo de Aries esta niebla estaba cerca. Mi maestro me encargo esta armadura y se preparó para enfrentarse a los daimones, escuche que los llamo así. Pero esta niebla es muy extraña, realmente da escalofríos.

-¿Daimones?

-Sí, pero luego que salí y me interne en la niebla vi que casi todos se comportan así de extraño.

Jabú respondió – Supongo que esta niebla es la nos afecta. Tendremos la oportunidad de enfrentarnos a esos malditos… Kiki, ¿Puedes llegar hasta donde te indico Mu?

-Sí, creo que sí.

-Entonces prepárate a correr en cuanto Nachi quede fuera de combate. Te ayudaremos a llegar ahí.

Jabu intento atacarlo, pero Nachi fue quien lo golpeo primero, pero pronto se dieron cuenta que fue un ataque errático ya que Nachi parecía no pensar siquiera y supo que estaba bajo en control de un daimon. Entonces contraataco. El caballero del Lobo quedo tirado sobre el piso.

-Lo siento Nachi, espero que entres en razón.

Kiki se perdió en la niebla con ellos quienes se dirigían contra el resto de las personas que los atacaban para que no se detuviera. Pero era difícil controlarlos, más sino querían lastimarlos gravemente.


En ese momento los daimones habían logrado abrirse paso hasta el templo de Leo, viajando entre las sombras y esparciendo el miasma que Oizis creaba por todo el lugar.

Aioria estaba en guardia, sabía bien que sin la presencia de Kanon era el siguiente en la línea de defensa, no tenía idea de cómo fue que los daimones llegaron ahí tan pronto si sus compañeros aun peleaban. Pero estaba confiado en detenerlos ahí mismo.

Esta vez fue Neikea fue la primera en aparecer, la daimon emanaba una presencia de maldad pura que no se molestaba en ocultar.

-Ji, ji, ji. Este parece ser un guerrero muy fuerte – Ella dijo con una risa tonta.

Aioria la miro fijamente y sin más ataco – ¡Garra de león!

Neikea evito el ataque convirtiéndose en humo y apareciendo luego detrás de él – ¡Agujas de resentimiento!

Pero Aioria sintió su presencia y logro esquivar el ataque de Neikea. Las uñas de la daimon quedaron clavadas de una columna mientras él la veía furioso. La daimon intento atacar varias veces más pero el esquivaba con facilidad sus ataques.

-También eres rápido… - Ella replico – Pero no reaccionaste así cuando te amazona te hirió ¿Verdad? Ella te besaba y no quisiste defenderte.

Aioria se asombró al oír esto y pregunto - ¿Cómo sabes eso maldita?

-Porque yo estuve ahí, fui yo quien le susurré a tu amazona que te hiriera… y ella lo hizo con gusto.

Esto provoco que Aioria se enfureciera y se abalanzará contra ella sin pensarlo mucho. La daimon aprovecho que bajo su guardia y clavo sus uñas en el cuello de Aioria.

-Ji, ji, ji. Mis agujas te llenaran del veneno de la desconfianza y el resentimiento, pronto estarás bajo mi control.

El caballero de Leo se alejó temblando de ella. Aioria no estaba seguro si su cabeza explotaría antes que su corazón por la forma que se aceleró el mismo. Mientras imágenes de su hermano, su niñez y mil momentos más de sufrimiento pasaron por su mente y grito de dolor.


Lete llego al santuario y de inmediato advirtió la presencia de sus hermanos, el miasma así lo indicaba. De inmediato fue tras Até confundiéndose con las sombras.

Até estaba a punto de llegar al templo de Virgo cuando Lete lo intercepto.

-¡Detente!

Ambos daimones rodaron por las escaleras y una vez de pie Até lo miro furioso.

-Vaya… te atreves a detenerme, es demasiado tarde vamos por Athenea.

-No te lo permitiré – Lete replico – Ella es la única que puede ayudarnos.

Ate lo ataco – ¡No volveré a ese encierro! Hera nos dio la oportunidad de ser libres nuevamente y voy a aprovecharla.

-Ella solo nos utiliza… nos destruirá de cualquier forma – Lete esquivo el ataque desvaneciéndose entre las sombras.

-Solo si se lo permitimos, pero tú no estarás para verlo. ¡No disfrutaras de nuestro triunfo! – Esta vez Até lo percibió a su espalda, su hermano tuvo oportunidad de atacarlo, pero no lo hizo, Lete desapareció ante el enojo de su hermano.


Por otro lado, Shaka estaba tranquilo, los daimones llegarían en cualquier momento, pero tenía esperanzas. El no sucumbiría tan fácilmente. Até entro al lugar muy confiado luego de que su hermano desapareciera.

-Solo quedas tu – Dijo Até – Es mejor que te rindas.

-La rendición no está en mis opciones – Dijo Shaka, pero más vale que este en las suyas.

Até miro asombrado que el miasma de Oizis se desvanecía ante el cosmos que Shaka emanaba. Supo que este era guerrero dorado que tantos problemas le causo a Neikea y Oizis en su estúpida visita anterior.

-Supongo que esperas enfrentarte directamente contigo. – Dijo Até – Pero es algo que no obtendrás porque a mí no interesa destruirte a ti… sino a Athenea.

Shaka no respondió, mientras reflexionaba en lo que quería decir vio como Ate se desvaneció entre las sombras y trato de escapar. Shaka de inmediato reacciono y utilizo un ataque en el que paralizo al daimon quien se sorprendió de ello.

-Y supongo que esta es tu patética excusa para no hacerlo. – Respondió Shaka.

Até se burló, esperaba escabullirse pronto de ahí, pero vio que no le era posible así que ataco - ¡Engaño oscuro!

El daimon creó un remolino de una gran fuerza.

-¡Este remolino te llevara al infierno poco a poco!


Poco después, Milo y Kanon llegaron al santuario y se toparon con escenas inquietantes. El lugar no era el mismo que dejaron horas antes, el miasma llegaba incluso hasta la costa.

-¿Estás seguro que estamos en el santuario? – Pregunto Kanon.

-Claro que sí – dijo Milo y amarro el barco.

-Entonces… ¿Qué es esta cosa?

-Quisiera saberlo, pero vamos no pierdas el tiempo.

Milo avanzo hacia el santuario y Kanon iba a seguirlo cuando de pronto Cagglio lo ataco, Kanon pudo esquivarse antes de que su ataque lo alcanzara.

-¿A dónde crees que vas Kanon? –Escucho a Cagglio, la amazona estaba sobre unas rocas.

-Maldición– Grito Kanon - Nunca vas a dejarme en paz ¿Verdad?

-Cuando termine lo que inicie hace años descansaras en paz – Ella grito. -¡Hoy morirás Kanon!

-Tu diosa cambio muy rápido de opinión al dejarte seguirme – Kanon rezongo.

-Ella no tiene nada que ver en esto.

-Así es… - Se adelantó Apolo - Artemisa no puede dejar Delos porque yo se lo impedí.

-¿Qué dijo? Milo pregunto y agarro de un brazo a Cagglio -¿Por qué no estás con ella?

-Porque ella me impedía acabar con Kanon – Respondió y soltó su brazo – Y ahora nada me lo impedirá.

Kanon respondió -Creo que solo tu ineptitud te lo impedía y lo seguirá impidiendo mugrosa gata.

-¡Garras Mortales! – Ella grito furiosa y Kanon recibió el golpe mientras ella se carcajeaba, pero antes de que volviera a golpearlo le esquivo y ataco a su vez.

-¡Eres demasiado lenta!

-Ya estas frente al objeto de tu venganza Cagglio, nuestro trato termina. Yo voy por Athenea. – Apolo se sonrió al ver a Cagglio atacar a Kanon.

Milo grito y fue tras el dios - ¡Espera no te permitiré seguir!

-No podrás detenerme iluso – Apolo replico y con su cosmos lo rodeo a él y a sus ángeles antes de desaparecer.


Mientras tanto Shiryu y Seiya también estaban conscientes de que algo grave pasaba en el santuario, así como que tal vez llegarían demasiado tarde. De pronto Lete se interpuso en su camino obligándolos a detenerse.

-¡Fuera de mi camino! – Grito Seiya, pero él no lo dejaba pasar

-No lograran llegar a tiempo – Lo interrumpió Lete mientras lo esquivaba – Puedo ayudarles.

-¿Quién eres tú? – Pregunto Shiryu.

-Él te impido ir antes al santuario, no lo escuches – Dijo Seiya.

-¿Cómo es que me lo impidió?

-Es una larga historia -Interrumpió Lete - Mis hermanos acaban de iniciar el ataque y por más rápido que corran no llegaran antes de que sus amigos queden bajo su influencia – Dijo Lete – Solo recuerden lo que hizo su amigo Hyoga bajo control de Até.

-¿De qué hablas?– Pregunto Shiryu.

Seiya pregunto – No creo que quieras ayudar ¿Por qué ofreces ayudar si eres uno de ellos? Tú le arrebataste su memoria a Shiryu.

-Pero la devolví, alguien pago la deuda por él. Esta noche será definitiva para mis hermanos, así como para Athenea ¿Aceptan mi ayuda sí o no? Sé que ella confía en ustedes, por favor confíen en mí. Llegaremos al santuario más pronto de lo que ustedes llegarían corriendo.

-Podemos movernos a la velocidad de la luz. ¡No necesitamos tu ayuda! – Seiya grito e intento golpearlo sin éxito.

-No subestimes la velocidad con que puedo moverme. Lo que se les dijo de mí y mis hermanos palidecen con lo en verdad podemos hacer.

Ambos lo miraron fijamente sin saber que contestar y ese momento de duda lo aprovecho Lete para cubrirlos por completo con una capa de humo y desaparecer con ambos para luego reaparecer en el santuario junto con Shiryu Seiya. Ellos se sorprendieron de la rapidez con que él los llevo, en lo que pareció un solo instante se trasladaron del bosque en China a Grecia.

-¿Cómo hiciste eso? – Seiya pregunto.

-No subestimes la velocidad con que un daimon puede moverse en la oscuridad, las sombras son nuestro entorno natural, nuestra ventaja. Desde aquí pueden ver que todo el santuario está lleno de un miasma que mi hermana Oizis provoca. Con este ella controla la mente de las personas como sucedió antes.

-¿Por qué nos das información útil?– Dijo Seiya.

-Porque el saberlo no es suficiente –Dijo Lete y señalo hacia el santuario – Es demasiado tarde mis hermanos ya están aquí e iniciaron el ataque.

Seiya observo el lugar y fuera del templo de Athenea todo el lugar estaba cubierto de una especie de niebla oscura y esta subía de manera peligrosa entonces corrieron hacia el templo de Athenea.

-¡Esperen deben tener cuidado! – Lete les grito, pero no insistió.

-Solo espero que puedan resistirse al miasma de Oizis. – dijo Lete antes de desvanecerse entre el humo.


En el resto del santuario la mayoría de las personas en el santuario estaban bajo el control de los daimones. Ya solo Jabu se mantenía lucido ante el miasma, Ichi y Ban se comenzaron a comportar extraño luego del rato de estar expuestos.

-¿Falta mucho? – Le pregunto a Kiki preocupado.

-Solo un poco más – replico el niño y volteo a verlo entonces se dio cuenta que Jabu cayó de rodillas al parecer él tampoco pudo resistir más.

-¡VETE! – Le grito al niño -¡Vete antes de que….!

Kiki no se quedó más tiempo, debía cumplir la petición de su maestro.


Por otro lado, Oizis estaba confiada en había derrotado a Mu con su ataque paralizante, pero Mu se concentró y logro tele transportarse, una vez libre apareció en otro lugar del templo, y ataco - ¡Starlight extinction!

La daimon recibió el ataque y cayó al suelo, se levantó furiosa con Mu por haberla herido, pero con una sonrisa retorcida.

-Je, je, je, no esperaba esto – dijo mientras jugueteaba con sus dedos.

Mu esperaba que la daimon, lanzara un contraataque, pero este llego por donde menos lo esperaba.

-¡Llanto de desolación! – Dijo Oizis y atrajo parte del humo hacia ella y este humo entro por los oídos de Mu. El comenzó a sentir que su cabeza estallaba conforme Oizis trataba de manipular su mente. Pronto cayó de rodillas mientras ella lo paralizaba.

- Ahora es momento de entrar a tu mente – Y se burló al escuchar el grito de agonía de Mu - Ja, ja, ja…

"Voy a resistir… Debo resistir…" - Se repetía Mu – "Solo espero que llegues a donde te dije Kiki."


Horcos quien se divirtió azotando a Aldebarán por su templo, por fin lo dejo en paz ya que al parecer agoto el cosmos que había absorbido.

Aldebarán se levantó no estaba dispuesto a dejarse vencer tan fácilmente, cierto el ser golpeado por una fuerza similar a la suya no era común, pero él era muy resistente, ¡Y un caballero dorado!

-Vaya… ¿Aun tienes fuerzas? – Horcos pregunto burlón. - Entonces recibirás mi verdadero ataque - ¡Aberración de pesadillas!

Aldebarán fue rodeado por el miasma y aunque este lo iba paralizando conforme entraba por sus oídos y una serie de ilusiones llegaban a su cerebro torturándolo, intento levantarse. Aldebarán resistía al ataque.

-Estúpidos humanos – Le dijo Horcos - No entienden que sus ataques son inútiles con nosotros no podemos morir.

"Pero tampoco me controlaras bastardo…" – Pensaba Aldebarán.


Por su parte Aioria se repuso a las pesadillas que Neikea le provocaba, arranco las espinas y camino tambaleante ante ella.

-¿Por qué no te dejas llevar? – Pregunto Neikea asombrada mientras daba unos pasos hacia atrás, aunque no los suficientes ya que el contraataco.

-¡Plasma relámpago! – Aioria ataco resuelto. Neikea fue gravemente herida por el cosmos de Aioria y soltó un grito antes de caer sus pies.

-Eres fuerte, no te dejas manipular tan fácil – Ella replico al levantarse.

-No me controlaras… - Aioria grito mientras se acercaba a ella -

-Entonces morirás en agonía… ¡Odio total! – Neikea metió sus manos dentro de la cabeza de Aioria y el cayo de rodillas.

Aioria ya no pudo hacer nada más mientras ella lo torturaba de manera brutal con una serie de pesadillas.

"Resistiré…" - Se decía Aioria – "¡Nunca más seré una marioneta!"


En casa de virgo Até se burlaba de Shaka ya que creía tener la ventaja, pero se sorprendió al ver que Shaka estaba inmutable ante su ataque ya que no cayó en su engaño. Él estaba meditando tranquilo concentrando su cosmos.

"No podrás atacarme de esa manera… mi mente no es débil." – Dijo Shaka.

El daimon se enfureció – Supongo que tu mente es incorruptible… pero no solo así puedo lastimarte. También puedo lastimarte físicamente. ¡Devastación imparable!

Até atrajo todo el miasma que estaba a su alrededor y lo concentro en un solo punto, una especie de lanza se formó en su mano y Ate embistió a Shaka con él.


Mientras tanto Apolo apareció justo al frente del salón principal junto con sus protectores ángeles; también con ellos apareció Milo, porque al correr hacia Apolo logro agarrar a Teseo y el dios lo transporto también.

Hyoga e Ikki quienes aún estaban recuperándose del ataque de Shaka se sorprendieron al verlo a él y sus ángeles.

-¡Tu maldito…! - Grito furioso Ikki al reconocerlo antes de atacar al dios

Apolo se sorprendió de verlo ahí, ya que lo creía muerte, pero de inmediato hizo una señal a Odiseo y este fue en defensa de su dios. Icarus ataco a Hyoga a su vez.

-¿Cómo llegaron hasta aquí? – Pregunto Hyoga.

-Nuestro dios puede moverse a placer por este lugar – Respondió Icarus – Él no tiene por qué detenerse ante nadie.

Milo por su parte estaba adolorido ya que Teseo furioso con Milo lo empezó a atacar, y el golpe lo lanzo hacia la puerta del salón.


Athenea escucho el ruido que provenía de afuera mientras Hades dijo divertido – Tu hermanito ya llego.

-No… no puede ser cierto. Él no tiene razón alguna para atacar.

-Pero si él no es más que un obsesivo respecto a Artemisa y ahora es un títere de mi hermano. Solo tú te interpones para obtener lo que más desea y creedme no titubeara en acabar contigo para obtenerla. Ahora está afuera y destruirá a todos tus guerreros faltantes así que te pregunto ¿Qué harás ahora Athenea?

Ella no respondió ya que el mismo Apolo grito desde afuera.

-No te encierres Athenea – Vine a matarte y reclamar mi premio.

- Premio… ¿Te refieres a Artemisa? – Athenea pregunto.

- Así es ella será mía una vez que acabe contigo, me lo prometió. Abre la puerta.

-¡No lo haga su alteza! – Milo grito mientras se levantaba. – ¡Es mentira, él la tiene prisionera en Delos!

-¡Calla! – Teseo se acercó y ataco a Milo.

Milo esquivo el ataque al tiempo que su armadura llego en su defensa. Se dio cuenta que tanto Ikki como Hyoga peleaban y él debía detener a Apolo. Utilizo confiado la aguja escarlata contra Teseo, pero no logro tocar al ángel, el poderoso cosmos de Apolo impidió alcanzarlo.

-¡Detente Teseo! Yo me encargare de el – Dijo el dios.

Pero Teseo ataco de nuevo a Milo derribándolo. El ángel se le acerco, pero antes de rematarlo Apolo lo detuvo.

-¡Dije que yo me encargaba de él! – Grito el dios furioso.

-Pero señor Apolo usted no debería ensuciarse las manos con el - dijo Teseo.

-¡No me dirás que hacer! – Grito Apolo y el ángel se paralizo al ver el rostro del dios quien estaba realmente enojado. – Haz tu trabajo y desháganse de los guerreros de Athenea.

-Señor… - El ángel obedeció las órdenes y se alejó varios pasos.

Apolo espero a que se fueran y amenazo a Milo con furia. – ¡Tú te arrepentirás por tocar lo que es mío!

Milo respondió - ¿Lo que es suyo? Shaina no es su propiedad.

-Estúpido mortal, Artemisa será mi esposa por lo tanto será mía también. - le respondió Apolo.

-¡Si está obsesionado con su hermana deje a Shaina en paz! – Milo grito.

-Nunca, la amazona es su recipiente y así permanecerá el tiempo que me plazca ya que de esa forma no podrá escapar de mi – Dijo Apolo mientras lanzaba llamas a diestra y siniestra para impedir que Milo se moviera. Pronto quedo cercado por las llamas mientras el dios elevaba su cosmos grandemente – Y tú eres el último estorbo.

-"Apolo habla en serio" – Pensó ahora Milo.

-Claro que hablo en serio, me desharé de ti, entonces mi hermana y la amazona serán mías.

Milo supo que solo tenía una oportunidad de salvar a Shaina de ese dios. Por lo que ataco, pero su cosmos regreso junto con un ataque del dios lastimándole más aún. Apolo quedo satisfecho, pero se sorprendió al ver que Milo trataba de levantarse, el solo pensar que ese dios tocara a Shaina le daba fuerza; enfurecido y sin posibilidad de ganarle a ese dios ataco con todas sus fuerzas, antes de sentir el enorme cosmos del dios en carne propia en forma de una gigantesca esfera de fuego.

Apolo se concentró en que esa esfera de fuego ardiera al máximo, y con una carcajada la hizo arder por mayor tiempo del necesario, concentrado en destruirlo. Su mirada ardia con gran odio. Por fin al apagarse el fuego no había rastro alguno de Milo.

-Ahora solo falta acabar contigo Athenea – Apolo se burló, detrás de la puerta ella ahogo un grito.


A kilómetros de ahí Shaina trataba de ignorar el dolor que Hera le causaba, pero era muy difícil. Sobre todo, sabiendo que había atacado a las amazonas antes que, a ella, mientras Hera siguió burlándose, el solo ver a Artemisa y la amazona de la que tan orgullosa estaba tan acabadas era un triunfo para ella.

-Debo irme Artemisa, tu hermano ya está en el santuario al igual que los daimones; debo prepararme para liquidar al que salga ganador de esta batalla. –Hera sonrió – No te preocupes por una próxima boda, ya que morirás.

Hera se preparó nuevamente para atacar nuevamente y Artemisa para el ataque final, pero en ese instante Shaina sintió un fuerte dolor en su corazón, y supo con certeza que su mayor temor era cierto. Grito desesperada -No Milo, no, ¡A ti no!... ¡Maldito seas Apolo acabare contigo por asesinarlo, lo hare!

"Todo es mi culpa, Apolo cumplió su amenaza…" – Se lamentó Artemisa mientras Shaina trato de soltarse nuevamente, lastimándose sus muñecas al tratar de zafarse, pero no sentía ese dolor. Más que una desesperación enorme por ir junto al maldito que le arrebato a Milo y acabarlo.


Athenea por su parte se estremecía, ella también lamento que le sucedió a Milo, le dolía como nunca lo que Apolo hizo. Pero en ese momento estaba en una encrucijada ya que Hades seguía acosándola.

-Tus guerreros dorados se te van a acabar...

-¡Eso no es verdad!

-Cierto, aún están vivos…pero no duraran mucho con tantos enemigos alrededor. Tu puedes sentir lo que sucede, los daimones tienen bajo control a tus guerreros dorados, y Apolo está masacrando a dos más de tus guerreros es solo cuestión de tiempo para que todos lo que están afuera también sucumban

Athenea respondió – Yo… yo confió plenamente en ellos.

-Eres demasiado confiada Athenea. Como diosa debes pensar siempre en tener la ventaja en una guerra. Te estoy ofreciendo la victoria en charola de plata y no aceptas por tu absurda rectitud.

-¡El precio es demasiado alto! – Ella respondió. – No puedo aceptarlo.

-¿Prefieres ser testigo de cómo mueren lo que queda de tus guerreros? ¡Acepta y tendrás de vuelta a tus guerreros dorados! Tendrás ventaja sobre tu hermano Athenea, así podrás salir y demostrarle que eres superior a él.

Athenea replico - ¿Cómo te atreves siquiera a pensar que aceptare? La vida de Shun es importante para mí.

-¿Mas que las todos las demás personas que viven en tu santuario?

En ese momento sintió que el cosmos de Shaka exploto al máximo antes de desaparecer.