Braf
Han notado que empiezo estas notas con palabras sin sentido?
Me ha tomado media vida EMPEZAR a escribir. Mi musa no está de mi lado últimamente. Digamos que "life's been a fuckin' bitch to me" últimamente y me la vivo cansada adolorida o medicada. Meeeeeh
Pues parece que las votaciones para el nombre se inclinan hacia Otello. Pero sigo aceptando sugerencias
Day 20 Obsessed
-¡Oye, Kuro-baka!
Estaba sentado en el suelo de la celda con mi bandeja de arroz en frente. Faltaban diez días para la ejecución de Ulquiorra, y ser consciente de ello no hacía nada por mejorar mi humor. Ichi-Fresa, que ya iba de camino a la salida, se dio la vuelta y me clavó la mirada.
-¡¿Qué quieres Jaegerjerk?!- ladró amenazante
Le arrojé el plato de arroz a la cara. -¡Estoy harto de ésta mierda!
En realidad, mi ira no era sobre el arroz y sobre Ichi-Fresa, pero necesitaba descargarme con algo. Y realmente empezaba a fastidiarme el puto arroz de Shinimierda que no sabía a nada. Era como masticar aire.
Sonreí satisfecho al ver el plato estrellarse de lleno en la cara de Ichi-Fresa. A diferencia de la otra prisión, en ésta no había barrotes entre ese cabrón Cabeza de Zanahoria y yo.
-¡¿Y ahora qué coños te traes Gato?!
Miré a Ulquiorra, ignorando los gritos de Ichi-Fresa. Estaba sentado junto a la ventana, mirando hacia el exterior. Hacía eso muy seguido. De hecho parecía ser lo único que hacía. Pero lo que me molestaba era ésa expresión en blanco, como si nada importara ya. Como si estuviera deseando ser ejecutado. Y yo simplemente no podía soportar verlo así.
Mírame. Enójate. Grítame. Dime que soy un idiota. Vuélame la cabeza con un Cero. Llámame "Basura". Insúltame. Lastímame. Haz lo que quieras conmigo. Pero no te dejes morir así.
No creo que nunca antes en toda mi vida se me hubiera ocurrido pensar palabras como ésas. Demasiado estúpidas, demasiado cursis, demasiado sentimentales. Pero volaron libremente por mi mente con tan sólo ver esos ojos vacíos.
Desvié la mirada hacia Ichigo, que se estaba sacudiendo el arroz de la cara. Cuando terminó, sus ojos lanzaban chispas de furia. Se veía realmente estúpido, si me lo preguntan. Pero pensé que necesitaba una buena pelea para olvidarme de la ejecución y de Ulquiorra, aunque fuera por un momento.
-¡¿Qué mierda te pasa, Gato bastardo?! ¡Si estás en esos días especiales, no tienes que desquitarte conmigo! ¡Agh, mierda!
Estaba a punto de levantarme del suelo y empezar a gritarle, tratando de comenzar una pelea cuyo final no podría ser bueno para mí, pero, por razones que aún no entiendo, mi vista se trasladó al suelo, a los granos de arroz insípido, y luego a los ojos vacíos de Ulquiorra. Ichigo seguía gritando idioteces y palabrotas, y yo estaba al borde de una puta jaqueca. Agarré a Kurosaki por el cuello de su uniforme y lo levanté del suelo.
-¡Cállate, Kurosaki! Necesito un favor.
Las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas. Miré a Ulquiorra por el rabillo del ojo. Ni siquiera dio un parpadeo extra por mi exhabrupto. Coño, le estaba pidiendo un favor a un Shinimierda. Deseaba que me dijera que le avergonzaba mi comportamiento o que si quería salvar mi honor, me degollara a mí mismo. Pero siguió mirando por la ventana, con la misma expresión en blanco.
Hacía muchos, muchos años, Aizen me había enviado a una misión en el Mundo Real junto con mi inútil Fracción. Cuando regresé, después de dos semanas de aburrimiento absoluto, le ordené a Shawlong que le diera el reporte a Aizen. Yo tenía cosas más importantes que hacer.
La puerta blanca estaba cerrada y con el cerrojo puesto. Di unas patadas a la puerta. Me sentía impaciente. Me había abstenido por dos semanas, y si tenía que esperar un segundo más, volaría la madera y la pared en pedazos con un Cero. Pero no fue necesario.
-Terminaste con tu misión.
Fue como si un gran peso se levantara de mis hombros cuando escuché su voz y vi sus ojos verdes clavados en los míos. Me hubiera gustado que dijera que me había extrañado, pero sabía que Ulquiorra nunca diría algo así.
Se hizo a un lado sin decir otra palabra y me dejó entrar. Noté que le puso el cerrojo a la puerta, cosa que me hizo sonreír. Obviamente, las dos semanas de abstinencia le habían afectado tanto como a mí. De no haber tenido otras cosas en mente, lo habría empujado contra la pared y me lo hubiera follado hasta desmayarme del cansancio sin pensarlo. Pero sí tenía otras cosas en mente, así que sólo me senté en la cama, esperando que se dignara a ponerme atención antes de empezar a hablar.
Ulquiorra caminó hacia la cama, aparentemente sorprendido de que no hubiera saltado sobre él todavía. Me llevé una mano al bolsillo y saqué una bolsa de papel.
-Te traje algo.
Él parpadeó perplejo y fijó su mirada en la bolsa. Luego volvió a clavar sus ojos en los míos, y su expresión me decía que pensaba que yo era el ser vivo más estúpido e inútil de todo el puto Universo.
-¿Basura humana, Grimmjow? ¿Por qué tendría que interesarme?
Chasqueé la lengua con fastidio. Convenientemente, años después, no le importaría que la monstruosidad de peluche fuera "basura humana".
-No jodas, cabrón. Sólo recíbelos y ya.
Ulquiorra no respondió, sólo tomó la bolsa de papel y echó un vistazo dentro para ver de qué se trataba. Apenas y parpadeó un poco más rápido de lo normal (y me costó creer que de hecho había notado eso), antes de meter una mano a la bolsa y sacar una muestra del contenido, el cual inspeccionó cuidadosamente antes de voltear a mirarme con mirada inquisidora.
-¿Qué es esto, Jaegerjaquez?
Rodé los ojos, crucé los brazos y bufé notoriamente. Estaba hasta el culo de cansancio y sólo quería tirarme a dormir en cualquier superficie plana, y tal vez, con algo de suerte, convencer a Ulquiorra de acurrucarse conmigo (sí, bueno, siempre me ha gustado acurrucarme con Ulquiorra. Si alguien tiene un problema con eso, personalmente me encargaré de patearle las bolas hasta la garganta).
-Es comida, sólo pruébalo. No está envenenado.
Él siguió mirando el objeto con curiosidad y cierta desconfianza. Claramente, mi explicación no le había gustado nada, pero yo no estaba de ánimo para nada más.
-Sé que no está envenenado. La comida humana no serviría para ese propósito. Y aún de no ser así, soy la única persona en Las Noches que accedería a tener sexo contigo.
Y dio por terminada su explicación sin quitar la vista del pedazo de comida, sin muchas intenciones evidentes de querer comérselo. El bastardo era demasiado directo si se lo proponía, y yo sabía que tenía razón en ese asunto. No era que me faltara el atractivo para atraer a quien yo quisiera a la cama, sino que todo Las Noches temía que Ulquiorra les volara los sesos si se me acercaban demasiado.
Por la forma en que seguía mirando la cosa entre sus dedos, supe que no se lo comería si no le decía lo que era. Suspiré, Ulquiorra realmente era difícil de tratar. Muchas veces me sorprendía a mí mismo el que pudiera soportar algunas de sus mañas y rarezas. Pero luego pensaba que sus puntos buenos superaban a los malos, y que valía la pena que me dijera "basura" quince veces al día.
-Se llama chocolate. Es un dulce. No te lo puedo explicar de otra forma. Sólo cómetelo y no me jodas más.
A él pareció sorprenderle el tono malhumorado en que lo dije. Le dio un último vistazo al chocolate antes de llevárselo a la boca entero. En sus dedos se había derretido un poco del dulce y habían quedado manchados, pero él estaba demasiado concentrado. Era raro verlo con una expresión tan seria, especialmente después de que se había puesto tan cabronazo antes de comérselo.
Yo lo observé atentamente, esperando ver la reacción de Ulquiorra. Mi misión había sido en Bélgica, un país famoso por sus chocolates, y cuando pasé por en frente de una tienda, inexplicablemente me acordé de Ulquiorra. Y decidí... robar unos cuantos. Nadie lo notó. Luego, el imbécil de Di Roy me empezó a hacer burla al respecto.
-Awww, qué lindo, jefe. Si quieres puedo robar una cajita de corazón y ponerle un enorme listón rosa para que se lo des a tu Julieta… ¿O es Romeo?, hey, ¿quién está arriba? Porq….
Y le boté unos dientes de un puñetazo por ser un idiota y porque nunca he soportado su risa estúpida. Creo que de toda mi Fracción, Di Roy era el más idiota. Nakeem simplemente no tenía cerebro, pero Di Roy era irremediablemente idiota. Si no terminé matándolo, fue porque Kuchiki Rukia se me adelantó. Cómo había hecho para soportarlo por más de setenta años estaba más allá de mi entendimiento.
Me di cuenta de que me había olvidado de Ulquiorra pensando en querer matar a Di Roy, así que sacudí la cabeza para deshacerme de esos pensamientos (aunque tal vez planeara ejecutarlos después), y volví a concentrarme en mi compañero.
Alcancé a verlo justo cuando tragaba el dulce y vi su manzana de Adán bajar y luego volver a subir muy lentamente. Ulquiorra parpadeó dos veces, muy rápido. Sus ojos centellearon adorablemente por un momento, y lo siguiente que supe fue que la bolsa estaba vacía (y yo que la había llenado hasta el tope), y que Ulquiorra estaba parado frente a mí, clavándome la mirada, y con sus ojos brillando de felicidad.
-¿Tienes… más de éstos… chocolates?- preguntó, tratando de ocultar el hecho de que ahora tenía una obsesión nueva.
-Lo siento, nene, no pensé que te fueran a gustar tanto. Sabiendo cómo eres, imaginé que me los tirarías a la cara, o algo así.
El brillo de sus ojos se apagó, y su cara mostró una tremenda decepción. Estuve a punto de salir volando de regreso al Mundo Real a conseguirle todos los chocolates del mundo si era necesario. Pero en lugar de eso, rodeé su cintura con mi brazo y lo jalé, haciendo que se sentara en mi regazo, y hundí mi cara en su pecho.
-No pongas esa cara, me haces sentir culpable. Prometo que te traeré más la próxima vez que pueda.
A partir de ese día, cada vez que me enviaban al Mundo Real, me aseguraba de traerle a Ulquiorra su dosis de chocolates. Ignoraba las burlas de Nnoitra o de mis estúpidos Fracciones, sólo ver sus ojos brillando de emoción y expectativa cuando me veía volver con bolsas de papel repletas de chocolates, hacía que todo lo demás fuera insignificante.
Pero esa mañana, pareciera que esa luz se hubiera apagado, sin esperanzas de volver a brillar. Realmente me era insoportable verlo así. Me daban ganas de llorar de frustración o gritar de rabia. O de disparar Ceros y Balas sin sentido, o de hacer explotar mi reiatsu y volar todo a mi alrededor. Sólo sabía que necesitaba hacer algo para cambiar esos ojos vacíos y esa expresión en blanco.
Pero lo único que podía hacer era quedarme mirando como idiota. Si me quedaba viendo a Ulquiorra fijamente, me daba la impresión de que empezaba a desaparecer muy lentamente. Diez días, mierda. ¡Ya sólo faltaban diez putos días!
Sentí algo blando golpeando mi cabeza. Me di la vuelta dispuesto a sacarle las vísceras a quien se atreviera a molestarme en ese momento, cuando escuché la voz de Ichigo con ese tono presumido y estúpido.
-Aquí está lo que me pediste, Gato. Con ese ya me debes dos favores.
Busqué lo que fuera que hubiera chocado con mi cabeza y encontré una bolsa grande de papel. Ichigo seguía hablando mierda de cómo casi no lo dejan entrar con el paquete y un montón de basura a la que no le puse atención. Miré el contenido de la bolsa y me sentí más que satisfecho de verla repleta casi hasta el tope.
-Seh, lo que sea. Luego te lo pago, no me jodas más. Ya vete, tu estúpida cabeza de zanahoria me lastima los ojos.
Normalmente creo que me hubiera devuelto el insulto y hubiéramos terminado estrangulándonos mutuamente, pero tuvo la sensatez (por convivir tanto con Ulquiorra es que aprendo a usar ese tipo de palabras) de hacer lo que le pedí, aunque murmurando un "no eres nadie para quejarte, foco fosforescente" antes de cerrar la puerta tras de sí.
Gateé hasta donde estaba Ulquiorra. Él no se dignó ni a mirarme, ni lo había hecho durante mi conversación con Kuro-baka. Parecía que mientras más avanzaba por la noche, más lo perdía en la mañana.
-Qué demostración tan deplorable, Jaegerjaquez. Un Espada solicitando un favor de un Shiniga-
Aproveché que abrió la boca en la "a" y le metí uno de los chocolates antes de que pudiera quejarse. Estuvo quieto por unos momentos, tratando de no tragar, o de morder o cualquier cosa que sabía terminaría en una derrota para él. Pero una de las propiedades más fascinantes de esos chocolates que tanto le obsesionaban era que se deshacían aún contra la voluntad de uno. Vi sus ojos recuperar su brillo por un momento, para luego clavarse en los míos. Extendió su mano hacia la bolsa de papel, pero yo la moví fuera de su alcance.
-Dame otro- demandó frustrado y molesto, batallando por conseguir más de sus preciados chocolates. Se lanzó sobre mí, tirándome al suelo de espaldas, aún luchando por arrebatarme la bolsa de papel. Me reí, sintiéndome bastante cómodo en esa posición, y le pasé un brazo por la cintura.
-Te los daré si me prometes una cosa,- comencé, atrayendo su interés, junto con sus ojos flameantes hacia mi cara. -Ya no quiero que tus ojos se vean vacíos.
Vi el debate interno reflejado en su mirada. Por un lado estaban los chocolates, y por el otro estaba rendirse a mí y aceptar un regalo que venía indirectamente de un Shinimierda.
Volvió a clavar sus ojos en los míos, y el brillo en ellos me dio la respuesta que estaba esperando. Saqué otro chocolate de la bolsa y lo metí en su boca, maravillándome con ese resplandor tan vivo y tan particular que era sólo de Ulquiorra, sólo de esos ojos que eran como mi obsesión personal.
To be continued
No sé en qué idioma les tengo que decir que actualizo cuando quiero y puedo. Si me fuerzo a escribir sin inspiración, las cosas no salen bien, lo digo por experiencia. Y como dije al principio "Life's been a fuckin' bitch to me" por las últimas semanas. Simplemente no he tenido el tiempo o las ganas de escribir.
Hoy es mi cumpleaños (yay!), así que quise terminar el capítulo de una vez porque el resto de la semana voy a estar ocupada.
Son las 4 am y estoy caída de sueño (se nota por como escribo estos apuntes finales).
Y… de cumpleaños quiero… un Takishima Kei!!! Dios!! Ese hombre no puede ser tan imposiblemente hermoso y perfecto. Sólo se queda corto ante Ulquiorra y L.
Es todo por hoy, esperaré sus reviews con ansias. NO ME PRESIONEN, me pone de malas. Perdón si hay fallas de ortografía, apenas puedo mantener los ojos abiertos.
Por cierto. OMU LOS VIZARDS!!! SHINJI!!!
Y... alguien más quiere iniciar un club de "Odio a Wonderweiss Margera desde el capítulo 364"?
