Prometido 21: Secuelas
Era una noche oscura, cada pasillo mostraba las sombras de una tranquilidad a causa de que sus habitantes estaban dormidos… era tanta la confianza en las antiguas protecciones de Camelot, que era innecesario guardias respaldando la seguridad de todos los habitantes.
Aun en su habitación oscura, Izumi miraba el techo de su habitación con el cantar relajado de los grillos a las afueras de su ventana con sus pensamientos en nada específico simples recuerdos y suposiciones de lo que estaría haciendo Amestris a estas alturas… con Edwards de regreso.
Cerró sus cansados ojos pero sabía que no tomaría la siesta debida, eran tanto los pendientes que se golpeaban con su preocupación en casa y su estudiante perdido o su actual estado de salud, un suspiro de fastidio arrugando su rostro en profunda reflexión.
Pequeñas marcas de edad en su frente hasta que en un grito de desesperación se sentó, sus hombros desnudos ante su vestimenta para dormir… una sencilla camisa de tirantes blanca, luego descubrió sus pies de esas pesadas sabanas para mostrar un pantalón holgado oscuro.
Su tatuaje tan visible en su pecho fácil de ignorar gracias a sus años con él, tanteando el suelo oscuro con sus pies logro identificar sus sandalias favoritas para salir de su lecho… busco en su buro una liga sujetando fuertemente sus cabellos en su manera normal.
-Mi señora, ¿saldrá?- la voz suave de Bedivere la saco de su silencio, volteando al retrato interno ahí estaba aquel sujeto de leyendas de ese pueblo… su rostro de tinta en una preocupación en vano ¿Por qué le importaba tanto? Se preguntó.
-Sí, Bedivere- contesto no demostrando sus verdaderas inquietudes cerrando sus ojos mientras se ponía una sencilla franela para cubrirla del frio nocturno –podrías avisar al resto, lo último que quiero es que me pase lo mismo de Roy- volteo los ojos.
Era una de tantas anécdotas en torno a su actual amigo de situación, una noche… el idiota salió sin avisar a su retrato ¿Cómo? No lo sabían, pero casi fue lanzado a las afueras por uno de los tantos "guardias" del castillo al pensarlo un intruso.
El rubio de la pintura afirmo con sequedad –no se desvele- advirtió en un tono ligero de mando.
Ella sonrió agradecida, pero se dirigió a la puerta prontamente… salió a la gran sala con un suspiro de deleite por la brisa refrescante que se colaba al interior del castillo, era como si estuvieran rodeados de pasto ¿magia? Esa palabra aún se negaba a entrar a su diccionario de sentido común.
Sus pasos ligeros acompasados por el sonar de la piedra, sus brazos cruzados en una sola dirección… aquellos pasillos de enorme tamaño ya no la incomodaban y el susurro de los retratos mágicos (porque también había normales) era tan bajo a sus oídos.
Era observada, lo sabía y ese sentimiento solo empeoraba las miles de cosas que tenía en su mente.
Sus ojos se volvieron estrictos y fríos, mirando de reojo su entorno… ese escalofrió creciendo en su espalda sin el sonido de ninguna pisada, llego a un punto donde estaba al exterior… el frio golpeo su rostro volviendo su atención a la dirección que al azar había tomado.
-Mierda- maldijo por lo bajo con una expresión neutra pero ojos fieros, fulminando el gran lago como si este tuviera la culpa de su distracción –iba a la cocina- murmuro enojada consigo misma, tan sumergida en su sentimiento de persecución que termino más lejos que su destino original.
Era tranquilo el patio, este era el principal en todo el castillo… el lago misterioso que tiene magia arcaica y fuerte (tanta como para anular la marca oscura) vibraba en el ambiente nocturno con su aire místico en el entorno.
Era fácil perderse en ese azul sumando sus pensamientos –entonces… me regreso- se dijo no dispuesta a ceder a la tentación de quedarse ahí, tratando de entender cómo es que llego a curarse de manera milagrosa sin la intervención de su ala médica.
Fue ese dia en específico, cuando realizaron la reunión en su habitación ¡después de enterarse del retorno de Alphonse! Aquella batalla… mejor dicho… aquel estúpido lobo le había mandado una maldición aprovechando su distracción por Edwards, una que le hiso retorcerse en el suelo dañando su poca estabilidad en su vientre.
Había recaído más fuerte que nunca a pesar de la gran fortaleza que mostro a sus aliados, sabía por las miradas de las Solis, que era ya algo terminal.
Por más irracional que sea la magia… no podía regresar lo arrebatado.
Ese dolor insistente ahora no solo estaba presente por los esfuerzos… estaba tocada, aunque suprimía todo por pura fuerza de voluntad la molestia era tanta que sus ojos cansados la delataban, pero los demás fingían no verlo… no cuando ella alerto al resto que no quería lastima.
Llevando a cabo un festejo improvisado de Sirius por el "gran golpe de estado" que al parecer el idiota no lo era tanto para notarlo (como el resto, el propio Lucius perdió el color), por su parte ella trato vanamente de parecer saludable.
Conforme los días pasaban, postrada en su cama solo recibiendo noticias generales de las diferentes cartas y peticiones mundiales que delatando su victoria política, fechas a programar y un sinfín de movimientos a realizar.
Era ironico mientras un demacrado Alphonse se reponía… ella se extinguía.
Poseía un miedo a lo desconocido, mirando por encima de su hombro… aquel largo pasillo a sus espaldas sumergido en oscuridad de la piedra vieja en una tranquilidad habitual… pero se resistió a ceder a la vacilación de su ya perturbada mente ¡ya había visto a la verdad, no tenía nada lo que este castillo pudiera encogerla más que eso!
Parada ahí viendo el panorama nocturno, su gesto suavizado pero el temor brillando en sus siempre duros ojos… cruzo sus brazos, pero apretó el agarre en un abrazo de consuelo ¿Qué paso? Se pregunto una y otra vez desde que un dia, justo antes de la aclamada reunión mundial… toda molestia desapareció, su recuperación milagrosa no fue a manos de su área médica.
Ocurrió durante la noche, aun estudios le eran realizados… pero algo era obvio, se le regreso lo arrebatado por la verdad.
¿a qué precio?
Su valentía se tambaleaba mientras su expresión se lavaba en neutralidad, cerro esto de su mente… aunque fuera algo critico ¡algo de pesar! Tenía prioridades en las cuales pensar que su propio destino cuando llegara el momento de enfrentar a dios.
-Izumi- alguien hablo provocándole una acción de reflejo al lanzar una patada que se clavó en la pared cercana al haber sido esquivada con una viva expresión de terror –lo siento… lo siento- chillo un Roy haciendo ademanes múltiples de pánico en el piso.
Aquellos ojos sin luz le sacaron un bufido –pensé que quedo claro eso de intentar asustarme- expreso sin humor.
La expresión era de vergüenza del siempre recto (casi siempre) militar, que en su pijama sencilla en colores azules y despeinado le quitaba ese aire oficial –con tus reflejos violentos ¡cómo puedo olvidarlo!- levanto sus manos en un ademan exagerado, pero luego desvió su atención al suelo con un –lo siento- acobardado por el cambio de aire a uno de "síguele coronel".
Volteando los ojos para tomarlo de sus ropas levantándolo con ligereza en un "op" del hombre –bien ¿Qué haces afuera?- pregunto al ciego.
Este se sacudía pero levanto su rostro –bueno, me dio algo de hambre- acepto ausente.
Le arqueo la ceja, pero se acordó que era discapacitado visual-en el patio principal- acuso.
Rascándose la nuca nerviosa –bien lo acepto… Tristan estaba de hostigoso y me enoje con el…- murmuro pero sintió que la mujer era insatisfecha -¡Te vi!- agrego pero un golpe en la frente le indico que no estaba para bromas ¡una advertencia de que no jugara con su ceguera con ella! –el me aviso que estabas fuera- ofreció como última opción.
-Seguramente estabas bebiendo con Sirius (que tendré una discusión seria con el)- esto último lo susurro para ser escuchado en el militar que se enderezo culpable - Tristan advirtió del horario en días laborales… te valió y fuiste a buscar bebidas entonces me topaste y seguiste- expreso Izumi con sus brazos cruzados en sequedad.
El hombre iba a replicar su buena voluntad además de pedir clemencia para su aliado, pero dejó caer los hombros rendido por el desplante que seguramente estaba recibiendo si sus alertas de instinto no estuvieran sonando –está bien… tu ganas- eran ocasiones como esta que Curtis le daba terror o respeto ¡maldita intuición femenina afinada!
Masajeándose el puente de la nariz irritada –niños- murmuro con un "Ey" ofendido del afectado.
-Pero Izumi…- su voz se volvió seria, la postura descuidada más recta sabiendo que el interruptor de militar estaba encendido -¿todavía sientes algo raro?- cuestiono con un desplante oscuro.
-Si… es algo que solo me afecta a mí- expreso desinteresada mirando la larga travesía oscura por donde vinieron –ahora no tenemos tiempo para mi paranoia…-
-No es solo paranoia- corto estricto el hombre, peinándose su cabello hacia atrás –somos personas de ciencia Izumi… no solo eso… ¡alquimistas! Lo que te sucedió no es normal…- estaba irritado, también la presión hacia lo suyo en los hombros del profesional –dependemos de la equivalencia ¡la magia es irracional para nosotros!- su voz había subido de volumen –no solo eso… estamos siendo sometidos a esto a diario ¡cuando nos cobrara la cuota!-
Su temple no titubeo, solo simple entendimiento cuando coloco su mano en su hombro –no te preocupes- ofreció con sencillez.
Un silencio se extendió mientras ambos compartían este momento, solo faltaba Alphonse para completar "la gente de ciencia".
-maldito castillo de mierda- murmuro por lo bajo, dando desplantes al entorno con sospecha ¡porque ceder a un lugar que aparecio de la nada! Se regañó, pero a no, ahí va el militar a confiar el resguardo en un montón de piedra de leyenda ¡que le habían hecho algo a Izumi! Para bien, en eso estaban de acuerdo… pero ellos que son prueba viviente del intercambio equivalente, solamente no cuadra.
Al principio eran simples conocidos por ser sacrificios en una misma situación… después aliados… para convertirse en amigos, uno que está dispuesto a confiar ciegamente (aunque literalmente era uno).
-Por razones como esta hasta Bedivere llego a odiarte- se burló la ama de casa apretando el hombro, porque en efecto… Roy había discutido con una pintura por más estúpido que se escuchara, lo más triste es que perdió el evento.
-Sé que eres tú la que debería odiarme- suspiro el militar cansado, cada postura de su cuerpo rendido a la culpa.
-¿odiar a un ciego?- expreso con ironía pero sacando una risa divertida de su colega –ni que me hubieras obligado a seguirte ¡idiota!- aclaro con una carcajada arrogante.
-A veces olvido quien eres Izumi… la gran mujer salvaje- aclaro siendo golpeado en el hombro de manera contenida si lo intacto sugería tales hechos-¡que!, fue el equipo el que te bautizo- se defendió pero sabía que había hecho algo mal por el cambio de ambiente –mierda… pobres bastardos- aclaro sabiendo que el grupo tendría un entrenamiento intensivo de dolor y sufrimiento.
–Acompáñame a la cocina- sonriente ordeno como si su instinto no estuviera pensando en el deseado dia de mañana para cada integrante de este castillo a su merced–aunque… ¡pobre de ti si llevas bebidas!- advirtió siendo afirmada con rapidez.
Dejo caer sus hombros no dispuesto a discutir -Tenemos grandes cosas que hacer- suspiro Roy en un gran aliento.
-Un homúnculo que cazar- agrego la fuerte mujer con ausencia.
-Una posición que aceptar-el de fuego negó divertido, algo orgulloso de que sus planes surtieran efecto al encaminar todo a una conclusión grata a sus planes ¡solo faltaba tumbar a Dumbledore!
-Como un Fuhre- rio divertida por tal termino ofrecido en la cumbre –claro que es un título que se otorgara después de concentrar cada poder de este gobierno mágico en un solo lugar- era un camino largo, pero por el momento ya habían dado el primero golpe (por supuesto el resto no sabían que estaba todo planeado para "tomar" aquella petición de parte de los civiles).
Izumi todavía estaba algo incomoda, su yo moral se retorcía de solo pensar que ese bastardo ciego e irresponsable encamino todo para una dirección ¿Quién pensaría eso de alguien que coquetea con cualquiera que se deje?
Miro a su colega, el bastardo coronel como inicio en boca de sus pupilos (solo Edwards) ahora le tenía un respeto… que era mutuo… un manipulador aterrador que iba a enseñando sus "mañas" a Black.
-Sera un milagro que crezca en este lugar… ese término- aclaro con una respiración dramática sacando a la ama de casa de sus pensamientos –después de cierto incidente en una tal segunda guerra mundial- explico algo ofendido de que por una persona tal título parecía estar maldito.
Una risa dientuda –bueno, es una jerarquía que vamos a limpiar- aplico codeando al ciego que afirmo confiado ¡era un reto!
Era un paso para el cambio antes de irse… porque estaban seguros marcharían si uno de ellos ya fue arrebatado.
XXXXX
Cuando Sirius miro a esos chicos en esa sala de inducción para el ramo militar de los aurores, solo sintió lastima cuando se paró enfrente de aquel pequeño grupo de 4 personas, era una mañana linda pero demasiado fría para tener una jornada de ejercicios en el exterior… esa sala era especial para esas ocasiones, creían que estaba en algún punto del oeste del castillo (nunca podían saber dónde aparecerían habitaciones).
Con ropas muggles que parecían no encajar con la sangre pura en una formación en líneas rectas, la habitación parecía demasiado grande y austera provocándoles un sentimiento vulnerable… susurrando entre sí, excepto la hermana de la fallecida.
Blaise Zabini, Theodoro Nott, Pansy Parkinson y Astoria Greengrass todavía ligeros vendajes cubrían donde alguna vez la marca oscura adorno sus pieles jóvenes.
-Bien chicos- saludo provocando que saltaran en pánico, aun su paranoia alerta después de lo que les paso ¿era natural? Por supuesto, si Edwards no era la prueba de tales experiencias traumáticas…. Aunque debía aceptar que le dio algo de orgullo saber que su mejora en pasar desapercibido era notable.
-Buenos días, Señor Black- tartamudearon por más que trataron de mantenerse firmes como su etiqueta les exigía… después de todo eran Slytherin a merced de un Gryffindor ¿enemigos naturales? Quizás si no hubiera cambiado.
Dio una ligera inclinación profesional respondiendo la etiqueta lo mejor que podía sin burlarse abiertamente de la actitud de recién nacidos, extendiendo un ceño fruncido que parecía tener una función gratificante al verlos temblar ¡demonios se estaba divirtiendo!
-Sirius- una voz le provoco erguirse rectamente, su gesto se volvió de piedra al saberse atrapado si el tono de advertencia no la delataba –este dia, tomare yo la iniciación- no era una petición, era una amenaza.
El ultimo Black con respeto afirmo para dar un paso diplomático hacia atrás, lanzo un vistazo a la alquimista cuya actitud temeraria solo florecía aún más con ese uniforme profesional… miro a los reclutas antiguos, hombres lobos… squid y los escasos aurores que soportaron el entrenamiento dar señales ligeras de "auxilio" que inteligentemente fueron ignoradas ¡el no pagaría por ellos!
Izumi nunca tomaba las mañanas de práctica desde que el trabajo aumento, era algo que se le había cedido al último Black junto con Bill Weasley turnándose los días.
-Traidor- George susurro al pasar de largo, siendo fácilmente ignorado cuando comenzaron a formarlos en filas detrás de los jóvenes.
Aplaudiendo con un gesto de falsa delicadeza la mujer se quitó su pesado abrigo azul dejándola en una camisa blanca, para pasar a hacer lo mismo con sus guantes –mantén tus ojos fuera de mi tatuaje- advirtió en un siseo no solo para el mago… para el resto ¡era imposible!
Buscando el suelo o el cielo mas interesados ante la clara advertencia.
-Disculpe Mayor Curtis- una voz ligera de mando que no pudo ocultar sus tintes de temor expreso alzando la mano en el grupo de los licántropos, un chico rubio de ojos verdes que tenía una cicatriz en su mentón del evento de King Cross… recibiendo una "mirada" que Sirius tuvo que admitir el valor del idiota ¡no tembló!
-Que necesitas señor Walker- la voz era diplomática regresando a dar un barrido en su entorno.
-Bueno, es que hoy es el turno del señor Black para nuestra jornada de acondicionamiento- explicó con aplomo, todos contuvieron de voltear a verlo con una expresión de "héroe ¡se lo dijo!"
Por su parte la alquimista se vendaba sus manos, indicando que era más que una masacre programada para el turno –bueno, llego a mis oídos ciertos rumores de mi persona- expreso a la ligera sin levantar su vista –pues, vengo a darles más motivos para decirlo- sus ojos se fijaron en cada uno con una sonrisa dientuda y un aura de horror puro.
Todo el mundo gimió ¡seguro fue Mustang!
-Espere… nosotros no somos parte de su grupo- Blaise levanto la mano con una cara de terror pura al captar las intenciones no dichas ¡solo lo habían levantado temprano para correr! Pero al sentir las miradas a sus espaldas era obvio que no fue la intención original.
Un arqueo de ceja –ustedes ya están más que sanos que simplemente correr como idiotas- expreso desinteresadamente Curtis, como si hablara con idiotas descerebrados.
-Pero señorita Curtis- expreso más diplomático Theodoro, reluciendo su impecable intento de persuasión hablando dulce a una mujer mayor, se acomodó un poco sus ropas añorando las túnicas de magos –nosotros no…- silencio sepulcral ante un chasqueo de lengua.
Sirius al igual que el resto dio un paso a la seguridad de manera sincronizada hasta cómica, alejándose de los adolescentes… las chicas miraron su entorno con sus ojos abiertos por esta reacción en general, haciendo lo mismo por pura inercia y patadas de su instinto de preservación.
Poniendo sus manos en la cadera, sacando el pecho y alzando la barbilla que provocaba un oscurecimiento de sus ojos ónix -¿estarán aquí como bultos?- pregunto, era una pregunta engañosa a lo que Pansy trago y espero que los chicos no contestaran.
Claro que había un idiota en el grupo –Si- Blaise afirmo naturalmente ¡el escapo de Voldemort! Necesitaba un descanso en la seguridad de Camelot.
Palmeándose la frente, Nott solo suspiro en resignación mientras un gesto irritado vino de la militar al igual que un desplante de ¿lastima? Del señor Black ¡estaban en problemas!
-POR SUPUESTO QUE NO- su voz subió de niveles seguros, su mano se alzó en orden a los reclutas antiguos que empezaron a hacer lagartijas a espaldas de los perturbados adolescentes, Blaise perdió el color mientras era fulminado por sus colegas –están aquí… sanos y salvos…- señalo –ustedes serán nuestro proyecto piloto para reclutas de su edad- sonrió siniestramente –así que más les vale sobrevivir- eso fue la conclusión.
Sin oportunidad de discusión.
¡Sin padres, estaban a merced del gobierno!
¿Por qué no corrieron con los Malfoy?
Además que en forma oculta solo al conocimiento del circulo interno, este era el inicio para el proyecto educativo a futuro… uno que remplazara a Hogwarts por completo en sus años de experiencia que haría remover a los fundadores de sus respectivas tumbas, un dato que no necesitaban saber los civiles… aun.
No hasta asegurar el colegio como una rama de la ahora oficial "Orden de Camelot", era un mejor nombre que el dado anteriormente.
XXXXX
Hogwart regreso con un ambiente menos festivo, las clases continuaron en su manera cotidiana… en un salón, los maestros se agrupaban para entablar una discusión seria.
Era momento de tener un plan ante cualquier altercado, mientras Minerva y Filius discutían los encantamientos a disponer en los bordes del campus.
Nadie noto el tono enfermizo de Dumbledore ni su mano seca.
Era cuestión de tiempo, pensaba el viejo director al ver a sus docentes platicar para la guerra que tendrían enfrente.
Tenía que encaminar a Harry Potter en su búsqueda de Horrocrux.
XXXXX
Voldemort gruñía por lo bajo, su túnica ondeando en esa habitación desprovista de luz sin mirar a los que se hincaban a su camino.
La suciedad estaba presente, algunos gruñidos de las pocas criaturas que pudieron reclutar antes de que les fueran arrebatadas por los alquimistas.
Aquella intervención mundial solo había truncado sus acciones en el extranjero ¡cerraron cualquier frontera no solo mágica… también muggle! No es como si fuera a recurrir a esta última, pero las sugerencias de tales labores también fueron truncadas por las noticias.
Le importaba menos lo que sus acciones llevaron a la quiebra la política del ministerio, lo que hacía hervir de ira es que según sus rumores… el ministro y ¡hasta el wizengamot! Perdieron poder sobre el mundo mágico siendo otorgada a unos tontos y sucios ladrones de magia (porque insistía que era magia).
¿Qué podría hacer? Pensó para sí mismo mientras caía con gracia en aquel trono improvisado, se recargo con sus largos dedos tocando su frente mientras su serpiente se paseaba por sus pies.
Perdió grandes números en su último intento de mitigar ese ego inmerecido a los sucios alquimistas, ¡Greyback estaba desaparecido!
-Así que mi pequeño amigo- llamo a alguien que sabía lo escuchaba, removiéndose entre las sombras provocando desconfianza en los presentes, pero aun el arrogante mago oscuro no se inmuto por estas simplezas… mientras un niño de aspecto muggle salió.
Sus pasos pequeños resonaban en el silencio, Nagini se enrosco temerosa un gesto que pasó desapercibido para Tom pues este estaba más atento a los ojos inexpresivos y profundos del invitado.
Cualquiera se dejaría llevar por la apariencia inocente, menos el gran mago oscuro que no se ofendió cuando no le mostro su debido respeto al inclinarse hacia el.
-Asi que dime, criatura- expreso con soberbia en su postura –cuéntame mas… esta manera de crear la piedra filosofal- una sonrisa arrogante se extendió por su rostro mientras aquel se mantenía inmutable.
Pero pronto los ojos brillaron en sed de sangre –después de comer- inclino su cabeza mientras los gritos de algunos mortifagos eran despiadadamente tragados entre la oscuridad de esa sala.
Salem era un homúnculo inteligente… si movía esa pieza de humano soberbio a su placer ¡lograría el retorno de los sacrificios de padre prontamente! Y quizás una piedra para alimentarse y mejorar su precaria situación.
Todavía tocado por la transmutación humana que obligo a Roy Mustang a realizar.
XXXXX
En medio de la ciudad, justo por el centro en un callejón había un área acordonada con policías dispersos en todo el perímetro transmitiendo por radio mientras ambulancias estacionadas estaban colocadas estratégicamente para impedir el paso.
Era un área del crimen golpeando de nuevo las calles londinenses… eran susurros colectivos de la gente aglomerada para tratar de saber que era lo que había sucedido, aunque en este caso… era encontrado.
Personas bajaban cubiertas de plástico con el uniforme forense, mientras los médicos se retiraban ya que no se necesitaban sus servicios… para la víctima era demasiado tarde.
Los reporteros esperaban ansiosos y paranoicos, después de todo todavía en sus mentes era reciente el atentado en King Cross con el mundo al borde de una guerra mundial.
Meses desde las muertes innumerables que tallarían en el mural a conmemoración a las afueras de una reconstruida estación de tren… esas piedras que siempre alzaban como recordatorio que la humanidad… es su propio enemigo.
Un rechinar de llantas más la llegada de innumerables camionetas de gran tamaño se paraban justo enfrente de ese callejón, estas se abría de manera violenta para bajar hombres que traían sus escudos representando la ley y la reina.
Pero dos hombres resaltaban de entre los soldados de uniforme estándar, estos caminaban seguros en vestimentas de tipo militar azul con boinas adornadas de estrellas.
El primero tenía sus ojos sin pestañar oscuros con un peinado corto, de buen parecido y porte estricto.
El segundo combinaba con sus ojos misteriosos de tormenta, algunos susurraron ante el terrible parecido a un prófugo "Sirius Black" hace años, pero lo desestimaron al verlo de guardaespaldas de la reciente nombrada facción del gobierno contra terrorismo.
Ante todos, era solo un grupo más de investigación.
Pero Roy en su mundo oscuro que trataba de enmascarar con su paso seguro (deseando que no haya algo con que tropezarse y perder toda dignidad), tenía su rostro carente de emoción en su papel de militar ignorando las preguntas lanzadas de los reporteros imprudentes.
Podía sentir cada esencia en su entorno, también el olor nauseabundo al ser un callejón usado para tirar desechos o con basura de años sin recoger, el sonar de las gotas de la tormenta de un dia anterior y los pasos a sus espaldas, la interferencia de los radios no lo encogían mientras más se acercaba al área deseada.
Sintió la mano casual de Sirius indicando que se detuviera, después de todo no era necesario exponer la ceguera del militar ante la gente no mágica.
Reflexiono, apretó los labios ante el silencio -¿es ella?- cuestiono con su voz monótona, la presencia del mago se colocaba a su lado, era cuestión de minutos antes de que respondiera.
-Amelia Bones- fue su respuesta larga y severa, el último Black ganaría un premio ante su nula reacción por la escena delante de sus pies.
Era ella, aquella desaparecida integrante de su grupo… una que se había salvado del atentado por Voldemort, aun con su cuerpo delgado y graves líneas en su rostro tieso signos de horas de tortura no solo mágica también muggle… su ropa era la misma con la que la recordaban en los diferentes pensamientos vertidos en el pensador durante la investigación y purificación del ministerio.
Mustang se acomodó la boina con respeto, dando media vuelta para empezar a dar diversas indicaciones al grupo que lo acompañaban.
Era momento de un funeral.
XXXXX
Fin del capitulo
¡Bueno solo para decir presente! Mas misterios aparecen ¡camelot! Que encierran tus paredes.
Alphonse aparecerá próximamente… me faltan sus propias secuelas en su mundo adolescente, despues de todo los adultos tuvieron mejores cosas en que pensar que seguir torturándose con la desaparición de Edwards o en caso de Remus, Tonks… despues de todo saben que esta en Amestris.
También el área mágica tuvo su propio mural de los fallecidos, eran pocos en comparación y todos militares… entre ellos Tonks.
Me gusta mas escribir lo que pasa fuera de Hogwarts, lo siento para aquellos que quieren más trío dorado.
Lo subí desde mi cel, lamento errores que se escaparon.
